DEATH SPIRAL
CINCO: CAÍDA
"¿supiste?"
"Sí, todos saben"
"Tachikawa y Yagami"
"Y es hermana de su pareja de patinaje"
"Escuché que tiene una relación con su ex pareja…"
"¡¿Con Ishida?!"
"Sí y que Tachikawa cambió a Ishida por Yagami"
"Que enredo…"
"Todos los patinadores de la competencia lo comentan después del escándalo"
"¿Crees que eso haya provocado el accidente?"
"Yo creo que sí…"
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Nadie imaginó que la presencia de Mimi Tachikawa y Taichi Yagami fuese tan aplaudida cuando entraron en el hielo para sus minutos de precalentamiento para su programa corto. Personas murmuraban el cambio que había tenido la trigueña debido al accidente de su anterior pareja Yamato Ishida. Ambos eran reconocidos, pero esta nueva pareja capturaba la curiosidad de casi todos.
Combinaban en un traje le lentejuelas de un rosado muy pálido y doble falda blanca. El moreno por su parte llevaba una camisa del mismo color y pantalones negros. Mimi tenía el cabello recogido en una trenza que terminaba en un moño simple.
Cuando los nombraron como la última pareja que patinaría en esa serie, ambos se tomaron de la mano y saludaron muy sonrientes.
La trigueña barrió cada espacio del público buscándolo. Estaba segura que él iría ese día.
Desde esa llamada que la angustia en su garganta era un invitado recurrente y por tal razón no dejó que Taichi la dejase sola ningún día en ningún momento, pero a pesar de su compañía, se sentía destrozada.
Había pensado muchas cosas, millones de imágenes y situaciones cruzaban su cabeza. ¿Yamato había terminado con ella a causa de la hermana del Yagami? ¿Ya no la amaba? ¿Estaba ella misma ocupando al moreno para no tener que afrontar a Yamato? ¿Ellos ya no volverían a patinar nunca más juntos?
Taichi miró a Mimi que sentada en un rincón, a la espera de su turno, bebía agua. Las demás parejas se acercaban a saludarlo y a felicitarlo también por su primera competencia profesional como pair skater, la trigueña les sonreía desde lejos. Estaba nerviosa.
No había localizado a Yamato.
¿Y si no iba?
¡Era seguro que iría! ¡Era su debut!
El Yagami se sentó a su lado y entrelazó sus manos. A su alrededor, hubo un pequeño y corto murmullo. Él sabía que todos hablaban de ellos. Cambiar de pareja no es algo común y menos comenzar a competir tan prontamente.
Además sus manos entrelazadas y un beso fugaz que el moreno le dio a su pareja para tranquilizarla significaba que quizás el accidente de Yamato Ishida no había sido causa de separación. El circulo de competidores era tan pequeño que a fin de cuentas todos se terminaban conociendo y, si bien, la ex pareja de patinaje Mimi era muy callado y no solía expresarse fuera del hielo, cada uno sabía que hace menos de un año él era el novio de la chica trigueña.
El moreno llamó su atención y trató de hacerla reír en vano.
¿Qué le sucedía que de un día a otro Mimi estaba más desconcentrada de lo habitual?
En las últimas practicas cayó en cada uno de los saltos que hicieron y por poco cae de los brazos del mismo moreno en un levantamiento de alta complejidad que era parte de su programa libre.
También notaba una alta necesidad de ella para tenerlo cerca, le había pedido que se quedara con ella durante todos los días previos y como a Taichi no le molestaba, por el contrario quería tenerla siempre a su lado. Mas cuando despertaba por las noches, no estaba allí.
La escuchó llorar en la soledad de su departamento y él no sabía como reaccionar a ello. Mimi ya no conversaba, solo buscaba que él la acariciara y en los ensayos la complicidad que tenían se estaba desmoronando.
-Es nuestro turno – Taichi la tomó de la mano mientras esperaban los últimos segundos de la penúltima pareja.
Mimi se levantó sin soltar su mano, podía ver como el padre de Yamato los esperaba en la entrada de la pista.
"Todo saldrá bien" se dijo a si misma. Tenía que alejar de su mente aquellas voces. Tenía que enfocarse en sacar un programa corto limpio.
Pero a veces las cosas no salen como espera.
-¡Hermano!
Todos los sentidos de Mimi se pusieron en alerta y trató de calmar su respiración que poco a poco iba subiendo, acelerando su corazón, le costaba respirar.
Sintió como Taichi la soltó y caminó hacia un rincón de la zona aislada del publico donde sólo podían entrar personas con autorización.
-Vine a desearte buena suerte.
-No era necesario.
-¡Mimi! – sus nervios crisparon al escucharse en su boca.
La trigueña giró y todo se volvió rojo.
Caminó directo a la castaña, totalmente ensimismada, no era ella, ya no.
-Buena su…
La Tachikawa no le permitió terminar su oración. Su mano derecha se movió veloz cruzándole el rostro y llevándosela consigo al suelo.
El resto de los patinadores no daban crédito a lo que estaba pasando: Mimi estaba golpeando a la ex patinadora y a la vez hermana de su pareja, que poco y nada hacía por defenderse.
-¡Mimi! ¡Suéltala! – Taichi ocupó toda sus fuerza para quitarla de encima - ¡Mimi! ¡¿Que demonios te sucede?! ¡Es Hikari!
"Lo sé" – gritó en su mente y a pesar de ya no estar sobre la Yagami, los cabellos de esta quedaron sujetos a los dedos de la trigueña provocando que diera un pequeño grito de dolor.
-Espero que se haya sentido bien hacerlo – siseó y Hikari entendió de inmediato porqué estaba reaccionando así.
-¡Taichi! ¡Mimi! – gritó su entrenador.
La trigueña pataleó cuando las separaron al fin y a su alrededor todo era un murmullo intenso.
-¡Basta! Lo que sea que esta sucediendo aquí, ¡termina ahora! – Ishida padre tomó a ambos patinadores y los llevó a rastras hacia afuera donde el publico les aplaudió en cuanto los vio – ¡llevan un minuto de atraso!
En la cabeza de Mimi todo sucedía en una dimensión paralela, escuchaba a su pareja como si viniera de alguna radio difícil de sintonizar. Se trató de peinar ya que con la pelea había quedado con su moño desarmado y así, como si nada, fueron empujados por su entrenador hacia la pista.
La trigueña se agarró el pecho y patinó hasta el centro.
No podía creer que había hecho lo que hizo.
-Tu y yo vamos a hablar después de esto – le dijo Taichi serio, totalmente enojado, aún así tuvo que afirmarla de la cintura para estar en posición para comenzar.
La música comenzó a sonar y sentía que tenía hilos por todo su cuerpo que la obligaban a moverse cual marioneta, estaba en estado automático. El primer salto salió perfecto.
Giró sobre si misma en varias posiciones, volviendo luego a ir de una esquina a otra a toda velocidad.
-No puedo hacerlo – le dijo a Taichi segundos antes de que éste la levantara sobre su cabeza, era el primer alzamiento. Él no la escuchó. El viento helado le golpeaba la cara, iban muy rápido o al menos eso sintió cuando sus brazos temblaron para luego doblarse y de un segundo a otro todo se volvió negro.
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Yamato estaba sentado en las graderías muy cerca del Kiss & Cry se había puesto una gorra negra, lentes y tapabocas, no quería que nadie lo reconociera.
Había llegado con Hikari, pero ella quiso ir a darle buena suerte a la pareja.
Hikari.
Tamaño error.
Habían conversado esa misma mañana acerca de aquella tarde donde terminaron acostándose. El rubio tuvo que confesarle que aun quería a Mimi y que si bien no se arrepentía de lo que sucedió entre los dos, lo mejor era que no se vieran tan seguido hasta que todo estuviese muy claro.
Ella después de pensarlo, encontró que tenía razón. No quería ser el clavo de nadie y aunque también le confesó que tenía sentimientos hacia Yamato, ella no quería estar a la sombra de nadie y que esperaría. Fuese la respuesta que fuera.
Para cuando encontró su asiento, quedaban solo dos parejas antes de Mimi y el Yagami.
Esperó paciente y sintió tanta envidia por los que estaban en la pista, los aplausos, la sensación de estar compitiendo, la alegría y, a veces, la decepción del puntaje obtenido. El rostro que tenían cuando todo salía perfecto.
Tenía tantas ganas de volver al hielo… con Mimi.
Los minutos pasaron lentos.
Anunciaron a Mimi Tachikawa y a Taichi Yagami por altoparlantes, pero nadie apareció. Eso era muy extraño, de inmediato pensó que algo había pasado, se levantó buscando a la pareja que después de mucho tiempo se asomó por la entrada siendo empujada por su padre.
No lograba oír que les decía, pero la trigueña estaba totalmente ida, y el semblante de Taichi no era el mejor, estaba desencajado, estaba muy molesto.
No eran ellos, no era la pareja perfecta que había visto en cada uno de sus ensayos. Parecían dos extraños que danzan por obligación. No se miraban y aunque acertaron el primer salto, era un presentación sin gracia.
Los vio patinar de una esquina a otra y cuando ya tenían una velocidad que para él era demasiada, el moreno levantó a Mimi por sobre su cabeza. Se sostenían de un solo brazo.
Algo iba mal.
Fue en menos de un segundo, Mimi perdió el equilibrio y su brazo de dobló para caer al hielo y azotarse contra el con todo el rostro por delante. La vio resbalar por la pista. Todas las personas presentes ahogaron un grito de miedo el que se hizo más y más intenso cuando vieron que Taichi llegaba a su lado y al girarla hacia si, notaron que tenía todo su rostro con sangre.
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Yamato entró a la habitación del hospital en donde Mimi se encontraba aún inconsciente, llevaba dos cafes de máquina, una en cada mano.
Una para él y otra para el moreno que sostenía la mano izquierda de la trigueña acariciándola. Tenía su cabeza apoyada en la cama y aún vestía el traje de la presentación.
Le hubiera gustado a él estar en esa posición, pero estaba claro que el ya no era ni la pareja amorosa ni la pareja artística de la trigueña.
-Yagami – habló Yamato llamando su atención. Él se sentó recto en la silla y recibió la bebida dándole las gracias.
-La deje caer… - el moreno se tapó la cara con vergüenza con la mano que tenía libre – Dejé caer a Hikari y ahora dejé caer a Mimi. Le prometí que no lo haría.
-No fue tu culpa – el rubio caminó hasta la ventana más cercana y desde allí podía ver como la cabeza de la chica estaba envuelta en una venda.
-Estaba enojado… con ella, tomé más velocidad sin darme cuenta.
-¡No fue tu culpa! – exclamó cansado de tener que estar casi consolándolo.
En realidad no soportaba su presencia, menos tan cerca de Mimi.
Se quedaron varios minutos en silencio. No era una situación muy cómoda y aunque ambos trataban de "conversar" lo que había sucedido, uno terminaba echándose la culpa y el otro hastiado de oír lo mismo una y otra vez.
¿Cómo Mimi lo pudo cambiar por él?
-Permiso…
Hikari asomando su rostro por la puerta, hizo que los dos chicos voltearan a mirarla.
Pero fue Yamato quien, asombrado, caminó hacia ella.
-¿Qué te ocurrió en la mejilla? – preguntó y estiró la mano para tocarla, pero la castaña se escabulló para llegar donde su hermano.
Los hermanos Yagami se miraron el uno al otro, pero mantuvieron silencio.
No era el mejor momento para hablar de eso.
-Te traje ropa limpia – le dijo Hikari al moreno mostrándole una mochila a sus espaldas, la que se sacó para entregársela.
-Gracias – contestó recibiéndolo - deberías ir a casa.
-Sí, Takeru… – miró a Yamato– …me esta esperando abajo. ¿llegarás hoy?
-No lo sé – y él también miró a Yamato que estaba impasible en medio de la habitación.
-Yo me quedaré – desafió el rubio.
-Como quieras.
El ambiente podía cortarse con un cuchillo.
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Abrazos para todos
Estamos en plenas competencias de patinaje (siiii soy fanatica desde chica)
Y eso ha provocado que pueda escribir este fic :P
