Bueno, estaba negada en ser parte de este tipo de shows de Tv, pero esta historia me atrapó. Sin embargo odié el final, y mas que nada el sufrimiento silencioso de Choi Young Do. Creo que de todos los personajes fue el que mas maduró y demostró fortaleza. El merecía un amor bonito. En fin. Estaré subiendo un capítulo cada mes, quien sabe porqué y para quién..pues, la mayoría de los fics aquí son en inglés.
Saludos Doramaniacos!
Capítulo 1. Corazón descongelado.
Dejó de luchar contra la densidad del líquido. Su cuerpo se hundió hasta el fondo de la piscina donde Choi Young Do la había arrojado. Así sentía su alma justo ahora, pesada, adolorida, frágil y débil para seguir luchando. Su blandengue cuerpo se sumergía como plomo, y así lo eligió ¿acaso no se podía elegir sufrir o dejar de hacerlo por un amor complicado? ¡sí! porque de cierto era que ya había tenido suficiente. De él, de Kim Tan, de todo. DE TODOS.
Se dejó ir hasta tocar los azulejos, con las palabras de Choi Young Do aún resonándole en el cerebro tal trompetas:" ¿Cuánto más soportarás este ir y venir? Acostúmbrate a caer, así es Kim Tan, en un momento te sostendrá y al minuto siguiente soltará tu mano"
Su garganta se estranguló con un nudo de sentimientos. Ese psicópata tenía razón, llevaba tiempo sintiéndose sumergida en un torbellino sin término, de momento feliz y al día siguiente con las lágrimas surgiendo a borbotones. Sería más fácil que el tiempo se detuviera a que dejara de sufrir ¿Cómo podría dejar ese amor? Ese profundo amor que pensaba Chan Eun Sang, era su primer amor. Tan irónico e hilarante era la situación que estaba rindiéndose, ya no le quedaba energía.
Sintió de pronto como una mano se aferró a su antebrazo, abrió los ojos bajo el agua guiándolos al cielo, había luz y la sombra borrosa de un hombre al final. ¿Era quizás Kim Tan siendo su caballero blanco como siempre? La sola idea le estrujó el alma, por ahora no deseaba verle. El aire helado le pegó de golpe en el rostro y parpadeó pesadamente cuando la abalanzaron a la superficie, y lograr enfocar bien su alrededor, se encontró con una gran sorpresa.
−¿Eres retrasada o algo por el estilo?−le dijo con la agudeza de sus palabras. Choi Young Do develaba la ira contenida en su rostro. Hilos de agua chorreaban por sus mejillas y los cabellos ahora pegados a su cráneo le daban un aire aún más intimidante−¿Qué no tomas clases de nado? ¿no eres la mejor de la clase? ¿Qué rayos te sucede mujer loca? ¿Quieres morir? –
Eun Sang parpadeó un par de veces más hasta sentir la ira creciente en su pecho. Se soltó de aquel agarre bruscamente y nadó hacia las escaleras de la piscina. Colorada hasta la raíz de su cabello se agazapó al encontrarse con media clase observando desde los ventanales a lo lejos.
−¡Oye!−le gritó Choi Young Do, que ya venía en su dirección trastabillando entre las aguas –
Kim Tan yacía estacado en el suelo igual a un tempano de hielo, solo a unos cuantos pasos de ella, e hizo ademan de acercársele pero sin siquiera mirarlo, Eun Sang se echó a andar. No se quedaría a averiguar porque razón el matón se sumergió y la sacó de las aguas, y mucho menos por qué Kim Tan la miraba con lástima y dolor.
En cada paso que dio, se prometió a si misma que los sentimientos por Kim Tan debían ser desterrados lo más pronto posible, amar a un hombre cuyo destino era muy distante del suyo carecía ya de sano juicio. Creyéndose a salvo, se detuvo y descansó su espalda sobre la pared de un aula. Las lágrimas salieron de sus ojos sin más remedio.
−¡Oye!−volvió a escuchar el tono altanero de Choi Young Do−
Eun Sang quiso huir pero las manos fuertes de Choi Young Do le detuvieron por los hombros. Estaba frente a ella postrado como un gran coloso. Su rostro colérico le dio aún más miedo que las incontables veces que le observó molestar a sus compañeros.
−¿No tienes modales? ¿Por qué no contestas cuando te hablo?−Dijo Choi Young Do más que enojado. Aun destilaba agua por doquier y no le pasó desapercibido el labio partido del muchacho−¡Mira como he quedado a causa tuya! –
Ella ni se inmutó, de pronto la chica le recordó a una muñeca de porcelana, carente de emociones. Le dieron ganas de zarandearla hasta que entrara en razón ¿pero cual? ¿que le correspondiera? ¿que dejara a Kim Tan? ..
−Tú me has echado al agua en primer lugar−se envalentonó a murmurar la chica. Rehuyó a aquella mirada de serpiente, sabía lo que su osadía causaría en él. Choi Young Do siseó algunas maldiciones e hizo más presión sobre ella atrapándola entre la pared –
−Creo que tu madre no te ha enseñado debidamente los modales, no debes responder tan altanera a tus superiores−farfulló Choi Young Do. Apretó las mandíbulas tratando de no evidenciar lo nervioso que estaba poniéndole la cercanía. Nunca se paró a pensar que esa situación lejos de buscar su faceta intimidatoria, le resultaría demasiado agradable. Eun Sang emanaba un delicioso perfume además de un calor reconfortante.
−Tú no eres mi superior, quizá me superas de edad por unos cuantos meses−dijo ella. Ya no importaba nada, si Choi Young Do quería usarla como saco de boxeo le daba igual− Si vas a amenazarme con evidenciar mi estatus económico, a mi madre o mi trabajo de medio tiempo, ya no me importa. Haz lo que quieras− La mirada determinante de sus ojos marrones se le clavó como una estaca. Hablaba en serio esta vez−
Él lo notó. Y sintió lástima por ella, o era quizá que estaba frente a un espejo y la vulnerabilidad que revelaba ante él le daba miedo. Seguramente Eun Sang estaba sintiendo lo mismo, el rechazo podía ser tan rudo y cruel desbaratándote en miles de piezas como rompecabezas. Choi Young Do quiso convencerse que quizá ya estaba madurando, se estaba cansando de ser brabucón. Trató de engañarse con ese pensamiento, pero luego creyó que simplemente no le complacía molestar a alguien que deseaba ser atormentado.
Jamás aceptaría la realidad: se había enamorado perdidamente de ella.
Eun Sang frunció la ceja confundida, aquella mirada de Choi Young Do era nueva. La rabia se hubo esfumado como la espuma, algo cambió en el muchacho, tanto así que le dio curiosidad. La severidad de su agarre disminuyó y esa adrenalina de la caída al agua desapareció de su cuerpo atrayéndola a la fría realidad y comenzó a temblar. O fue quizá esa revelación momentánea de que tal vez Choi Young Do podía albergar algo más en su cuerpo que pura maldad ¿serían reales entonces sus sentimientos hacia ella? La pequeña posibilidad la asaltó con sorpresa y abrió mucho los ojos. No supo en que minuto la cercanía de Choi Young Do escaseó a simples centímetros de su rostro. El muchacho sintió el cuerpo arder, al contrario de ella parecía ser inmune al frío. Analizó el rostro pálido de la chica, sus labios amoratados por el clima y la ropa entallada al cuerpo. Y no lascivo si no que, el conjunto de cosas que la hacían única. Los detalles porque ella le gustaba. Observó como el labio inferior de ella titiló y sintió unas enormes ganas de protegerla ¿de qué? ¿de quién? No lo supo con exactitud.
−Eres idiota−le dijo él. Y se marchó a grandes zancadas−
La chica suspiró y cerró los ojos sintiéndose a salvo pero no tardó en dar un respingo al percibir como una manta cálida le rodeaba el cuerpo.
−Te resfriarás, tonta−le dijo en el mismo tono que antes. Y esta vez se perdió en dirección contraria y no regresó más−
Ella se quedó en el sitio mirándolo marchar, totalmente estupefacta ¿es que aquel corazón de hielo era la fachada de un chico sensible? ¿Porque un minuto estaba declarando la guerra y al minuto siguiente la paz? Choi Young Do era impredecible. Bo Na y Yoon Chan Young no tardaron en aparecer y reconfortarla.
.
.
.
.
Kim Tan caminaba apresuradamente hacia los vestidores donde Choi Young Do seguramente estaría regodeándose de su fechoría.
−¡Imbécil Choi Young Do! −le dijo antes de lanzarle un puñetazo que el aludido esquivó apenas. Kim Tan se echaría sobre él de nuevo pero algunos compañeros presentes los separaron antes de que comenzaran la última pelea de expulsión. La presidenta lo advirtió. La tercera era la vencida−
Choi Young Do lanzó su mirada sardónica y su sonrisa zorruna. No esperaba menos de su ex mejor amigo. Era totalmente predecible.
−¡Choi Young Do no tienes ninguna posibilidad con ella! −gritó Kim Tan tratando de soltarse de sus compañeros−
−Eso está por verse Kim Tan, es una promesa−aseveró Choi Young Do, luego de forcejear con sus compañeros, hizo una mueca para marcharse y fue liberado−tú la has soltado, no me culpes por tus cobardías. Esta es mi oportunidad−dijo. Miró a todos por encima del hombro con aires de grandeza, se acomodó el saco del uniforme escolar con énfasis para luego irse riendo a carcajadas−
Había logrado su cometido. Implantó la semilla en Eun Sang antes de tirarla al agua, aquella que abriría la brecha entre ellos y alejaría a Kim Tan. Y no era mas que la verdad, sus palabras crudas atajaban la veracidad de que Kim Tan podía ser un buen sujeto, pero cobarde al fin. Él por su parte, pondría empeño, era la primera vez que debía esforzarse para tener algo que realmente quería.
Al caminar por los pasillos de la escuela, Choi Young Do miró a lo lejos a Bo Na conversar con Eun Sang. Sintió alivio de verla seca y con ropas adecuadas al clima. De pronto se maldijo por lo estúpido que era albergar aquellos sentimientos, esas no eran sus características. Él jamás se permitía vulnerabilidad ni sentimentalismos. Estaban traspasando barreras inconcebibles, derritiendo témpanos de hielo que le tomó años forjar. Sus piernas flaquearon cuando sus ojos se encontraron con los de Eun Sang, pero no lo demostró. Siguió parado con su aire de autosuficiencia y lanzó a la chica una de sus sonrisas burlonas. Eun Sang parpadeó confundida, ahí estaba de nuevo el Choi Young Do de siempre, el frío e inhóspito Choi Young Do.
