¡Hola!, estoy bastante contento de estar de vuelta una semana más aquí con ustedes. El poder escribir de nuevo este fic me dio nuevas fuerzas para poder continuar con este proyecto, aunque realmente, en el momento en que termine todo este largo proyecto de la trilogía desde el punto de vista de Peeta, no tengo completamente seguro de qué es lo que haré en un futuro. Tengo otro proyecto en el que estoy traduciendo al español otros fics. Fuera de eso no tengo idea de qué más hacer, no quiero llegar al momento en que me canse de hacer esto, porque es un pasatiempo que me encanta. Espero en los reviews puedan recomendarme algo. Jeje. Así que, sin más que añadir, les dejo el capítulo de la semana.


CAPÍTULO 9

Durante un momento, un silencio sepulcral inunda el comedor, veo cómo Katniss se me queda viendo, pero no puedo definir su expresión, y, siendo sincero, eso me asusta, estoy haciendo esto por su seguridad. Acto seguido, voltea a ver a Haymitch, no formula alguna oración, solo nos mira. Después de un rato, comienza a hablar.

—Bien, ¿cuál es el horario? —pregunta Katniss.

—Cada uno tendrá cuatro horas con Effie para la presentación, y cuatro conmigo para el contenido —responde Haymitch—. Tú empiezas con Effie, Katniss.

Terminamos el desayuno y Katniss se va con Effie, mientras que yo sigo a Haymitch a un compartimento que es una especie de oficina combinada con un estudio, porque tiene un área enorme con muchos libros, la mayoría ni siquiera están en nuestro idioma, mientras miro alrededor, Haymitch carraspea.

—Muy bien, comencemos. Como les dije a ti y a la chica, conmigo verán el contenido de sus entrevistas mañana. Siendo completamente sincero, contigo no veo mucho problema para poder montar algo creíble para la audiencia, mientras mantengas coherencia en las cosas que dices, todo estará bien —me dice.

—¿Y cómo montaré una historia creíble para personas que están siempre a la vanguardia? —pregunto.

—En realidad, es muy fácil, estas personas se creen cualquier cosa, y aún más cuando se ve sentimentalismo en las cosas que dices.

—¿Quieres decir que tengo que sobreactuar para ser creíble?

—No, si sobreactúas, serás un blanco fácil para los profesionales en la arena, tienes que dar una dosis exacta de sentimentalismo y fortaleza para que no te vean como una presa.

—De acuerdo, ¿qué me recomiendas hacer? ¿cuál sería una historia convincente?

Haymitch se queda callado un momento, como ponderando todas las posibles opciones para hacer una historia buena para el público.

—Hay algo que nunca ha pasado en las entrevistas ni en los Juegos en general —dice, muy serio.

—¿El qué? —pregunto.

Haymitch me mira como intentando leer mi expresión.

—Nunca ha pasado que los tributos de un mismo distrito se enamoren.

En ese momento el alma se me va a los pies ¿actuar que estoy enamorado de Katniss? Creo que será una tarea sencilla, intento esconder mi emoción y respondo lo más inmutado posible.

—¿Crees que funcione? —pregunto.

—Claro, es una dosis de drama que no puede fallar con la gente del Capitolio —me dice —. ¿Qué te parece?

—Muy bien, hagámoslo.

—Solo te recomiendo algo, no lo digas en un inicio, sé simpático y ríete de ti mismo antes de llevar la entrevista por otros temas, poco a poco haz que el entrevistador, Caesar, llegue al punto en que te pregunte sobre tu vida amorosa, ese será el momento preciso en que soltarás la bomba.

—¿Y qué digo exactamente?

—Eso te lo dejo a ti, chico. Tienes que dar una respuesta que se escuche completamente tuya, si premeditamos algo, será más probable que descubran que estás mintiendo.

Comenzamos a practicar la manera de responder preguntas y cómo debo de ir llevando la entrevista para poder manipular la información que doy de la mejor manera, algo que me dice Haymitch es: «No des más información de la necesaria». Creo que esa es de las cosas más importantes, no quiero dar información de más que termine mostrándome como una presa fácil.

Después de un par de horas más, me siento completamente cansado mentalmente, no pensé que preparar una entrevista fuera tan desgastante, pero justo cuando estoy por quedarme dormido, Haymitch habla.

—Muy bien, creo que con eso es suficiente, mientras sigas una misma línea en tus respuestas, todo saldrá bien. Ahora, ve a comer y descansar un momento antes de que vayas con Effie.

—Gracias Haymitch.

Salgo rápidamente del compartimento y me dirijo al baño más cercano para lavarme la cara y tratar de espabilar un poco el sueño. Aprovecho para mirarme por un momento en el espejo. Al verme, no me reconozco, los Juegos ya me están cambiando. Sé que no estaré mintiendo al decir que estoy enamorado de Katniss, pero hacerlo, supone armar una gran mentira que tendremos que sostener todo lo que duremos con vida, no puedo evitar sentirme sucio, pero no puedo echarme para atrás, tenemos que es la mejor manera de mantener a Katniss con vida.

Salgo del baño y me dirijo al comedor, está completamente solo, pero ya está todo para la comida, incluso el banquete también. Una chica avox separa una silla de la mesa y me la ofrece, le agradezco con la mirada y me siento. Apenas me acomodo, un chico avox pone frente a mí un plato con la comida, me siento extraño que haya gente siempre haciendo las cosas por nosotros, pero finalmente, este es su trabajo.

Comienzo a comer, un rato después Haymitch se une en el comedor y vierte el mismo líquido rojo de su botellita sobre su bebida, no entiendo cómo puede estar tomando alcohol todo el día, pero decido no cuestionarlo. Después de un rato Katniss y Effie también llegan y comienzan a comer. Todos nos quedamos callados, al parecer los cuatro estamos ya agotados y aún faltan cuatro horas más para poder terminar el día, espero poder soportar cuatro horas de Effie diciéndome como debo comportarme frente a las cámaras. Cuando terminamos de comer, Effie me llama y nos vamos a mi habitación para comenzar con la clase.

Pasamos las primeras dos horas practicando mi manera de caminar, me frustró mucho porque, la mayoría de las veces, Effie me decía: «¡camina recto!», o «estás demasiado recto, relaja un poco los hombros!», hasta que después de aproximadamente una hora y media al fin me dijo que lo estaba dominando, habría sido demasiado que no lo lograra, entonces, pasamos a la posición para sentarme.

—Bien, Peeta —me dice—. La manera de sentarte dice muchísimo sobre ti. Puedes mantenerte con una posición erguida y con los dos pies en el suelo, pero muchas veces, al sentarte demasiado erguido, hace que te veas robótico e incómodo.

—Entonces, ¿qué me recomiendas hacer? —pregunto, confundido.

—Lo que va mejor con tu personalidad, es que te sientes con los brazos estirados a lo largo del respaldo del sillón —en ese momento hago lo que me dice —. ¡Excelente!, solo relaja un poco más tus codos ¡exacto! —dice, emocionada—. Ahora, el toque final: cruza tu pierna sobre la otra, para que denotes seguridad y comodidad —hago lo que me dice—. Sólo que no dejes que la suela de tu zapato dé hacia el público, es mal visto. Procura que siempre esté mirando hacia abajo.

Parecen ser cosas muy simples y triviales, pero le agradezco mucho a Effie el que me dé estos consejos, porque en realidad, no sé que habría sido de mí sin ellos, muy probablemente habría hecho el ridículo. Pasamos los últimos minutos practicando otro par de posiciones al estar sentado hasta que se termina mi tiempo con Effie.

Al terminar me siento exhausto y me voy directamente a mi habitación, apenas me acuesto en la cama y siento cómo el cansancio comienza a llegarme de lleno, solo tengo un último pensamiento antes de quedarme dormido: tengo que mantener a Katniss con vida a toda costa.

Por la mañana, siento que apenas cerré los ojos y escucho que llaman a mi puerta. Al abrirla, mi equipo de preparación entra a tropel en mi habitación, y todos pegando grititos y diciendo en dónde deberán poner cada cosa. Yo inmediatamente siento como si la cabeza me explotara, pues apenas me voy levantando y ellos están con todo ese ruido, aunque también siento que es demasiado temprano para empezarnos a preparar, pensando que las entrevistas son hasta la noche.

Hasta un rato después es que me doy cuenta el porqué de la hora en que empezaron con la preparación. Lo primero que hacen es meterme a la ducha y en la regadera ponen un modo de exfoliación de piel, lo que hace que el agua salga muy caliente y cada cierto tiempo esté soltando vapores con olores extraños. Cuando salgo, mi piel se siente muy suave, como la de un bebé. Justo cuando terminan todo el proceso y estoy con ropa interior y una bata puesta, llega Portia a la habitación.

—Buenos días, Peeta —me dice —. Ya estamos por empezar la segunda fase de tu preparación para las entrevistas de esta noche, ¿estás listo?

—¿Tengo otra opción? —le contesto, con una sonrisita.

Portia suelta una risotada y se pone manos a la obra. En lo primero que trabaja es en mi cabello, pues prácticamente acomoda mis rizos uno por uno para poder dejarlos en el mejor lugar y mi peinado luzca increíble. Cuando termina, lo primero que hace es poner una serie de espejos alrededor de mí para que pueda ver cómo quedó desde todos los ángulos posibles. Hizo un trabajo impecable, me gusta el resultado al instante. Al terminar, lo próximo que hace es dirigirse a mis manos, las cuales les da un tratamiento y a mis uñas también, para que se vean perfectas. Cuando pienso que ya terminó con ellas, siento que me pasan una pequeña brocha por las uñas, volteo a verla, extrañado.

—¿Me estás pintando las uñas? —pregunto.

—Sí, es lo último en moda aquí en el Capitolio, y el que tú tengas las uñas pintadas, darás una sensación de que te has acoplado a los estilos de aquí —me dice —. No te preocupes, solo las pintaré de negro, no haré diseño.

Sigo sin estar muy convencido. Al estar terminadas, volteo a ver mis uñas. No me encanta cómo se ven, pero debo admitir que no se ve mal en lo absoluto, tal vez no me encanta porque nunca ha sido mi estilo seguir las modas del Capitolio, porque eso supone gastar mucho dinero.

Pasan horas preparando diferentes mascarillas para mi piel del rostro y haciendo diferentes mezclas que no entiendo para qué son. Cuando estamos en las pruebas de traje, Portia llega con un conjunto que hace que me quede pasmado. Un traje con una camisa negra semi transparente sin cuello, los pantalones tienen detalles de fuego en las bastillas, y el saco también tiene detalles rojos en los puños de las mangas y en las solapas, en realidad resalta todo increíblemente, cuando lo tengo puesto, no me reconozco, pero me gusta mucho cómo me veo. Al terminar de ponerme los zapatos, ya es hora de encaminarnos a las entrevistas.

Comienzo a ponerme muy nervioso, nunca he hablado ante el público, y me pone aún más nervioso el pesar que todo lo que diga será transmitido en televisión nacional. Al llegar al ascensor, nos encontramos en las puertas. Katniss se ve hermosa en su vestido rojo, que, al darle la luz del cuarto, podría jurar que parece estar siempre en llamas, resalta muy bien con su piel y sus ojos grises. Estando todo listo, bajamos.

Cuando se abren nuevamente las puertas del ascensor, vemos a todos los tributos acomodados en fila para empezar con el programa de entrevistas, al acomodarnos nosotros, comienza el desfile de tributos, justo como el de los carruajes, pero esta vez, lo hacemos caminando. Vemos a todos poner su mejor sonrisa y sus mejores poses para salir ante la audiencia. Justo cuando Katniss y yo estamos por salir, Haymitch viene rápidamente detrás de nosotros y nos dice:

—Recuerden, siguen siendo una pareja feliz, actúen como si lo fueran.

Ese comentario me hace recordar todo lo que platicamos y preparamos para mi entrevista, y de pronto, me siento aún más nervioso que antes, pues, hoy es la noche en que le diré a Katniss que la amo, en televisión nacional, frente a millones de personas.

Al salir al escenario, el rugido ensordecedor del público no se hace esperar, no alcanza escucharse ni lo más mínimo, ni lo que está diciendo el presentador Caesar Flickerman desde el micrófono. Caesar ha sido el presentador desde que tengo memoria, y se sigue viendo igual que siempre, no entiendo cómo hace para mantenerse tan joven, quizá sea algún procedimiento del Capitolio. Va este año con el cabello color celeste, al igual que su delineado y sus labios, y lleva un traje azul marino con pequeñas bombillas que centellean todo el tiempo.

Al momento en que Caesar empieza con la ronda de entrevistas, mi cerebro parece que se desconecta, pues la mente me queda en blanco, y solo veo al público, luego a Caesar y finalmente al entrevistado, pero no entiendo qué están diciendo, es como si estuvieran hablando un idioma totalmente distinto, veo, a diferencia de lo que dicen en libros y películas, como si todo pasara en cámara rápida. Porque cuando menos lo espero, ya está en entrevista la pequeña Rue, del Distrito 11. Cuando termina la entrevista de Rue, escucho unas palabras que conozco muy bien, escucho que llaman a Katniss Everdeen, cuando la veo levantarse, comienzo a esforzarme por prestar atención en lo que dicen. Katniss estrecha la mano de Caesar y toman asiento.

—Bueno, Katniss, el Capitolio debe de ser un gran cambio, comparado con el Distrito 12. ¿Qué es lo que más te ha impresionado desde que estás aquí?

Veo que Katniss se queda callada, viendo a sus piernas, luego ve hacia el público, cuando voltea a ver a Caesar y responde:

—El estofado de cordero —dice. Caesar suelta una risa, y el público lo imita. Creo que ha empezado muy bien.

—¿El de ciruelas pasas? —pregunta Caesar, Katniss se limita a asentir —. Oh, yo lo como sin parar. —en ese momento voltea a ver a la audiencia, con cara de pánico—. No se me notará, ¿verdad? —pregunta y todos estallan en gritos de apoyo, de verdad que Caesar es un profesional para llevar las entrevistas —. Bueno, Katniss —continua Caesar —, cuando apareciste en la ceremonia inaugural se me paró el corazón, literalmente. ¿Qué te pareció aquél traje?

En ese momento Katniss voltea al público, buscando a alguien en específico.

—¿Quieres decir después de comprobar que no moría abrasada?

Carcajada de Caesar, carcajada del público. Incluso yo no puedo evitar reprimir una sonrisita con su comentario.

—Sí, a partir de ahí.

—Pensé que Cinna era un genio, que era el traje más maravilloso que había visto y que no me podía creer que lo llevase puesto. Tampoco puedo creerme que lleve este —dice, extendiendo la falda de su vestido—. En fin, ¡fíjate!

Se levanta y da un giro completo, y su vestido parece haberse prendido en llamas. Inmediatamente, el público estalla en gritos y silbidos, y Caesar no se hace esperar.

—¡Oh, hazlo otra vez! —le pide Caesar, Katniss levanta los brazos y da vueltas y más vueltas, llega un momento en que parece que está totalmente cubierta en llamas. El público sigue vitoreando y gritando. Al detenerse, Katniss se sostiene del brazo de Caesar —. ¡No te pares! —le dice.

—Tengo que hacerlo. ¡Estoy mareada!

Katniss comienza a soltar algunas risitas, me parece extraño verla así.

—No te preocupes, te tengo —le dice Caesar, rodeándola con el brazo —. No podemos dejar que sigas los pasos de tu mentor —todos comienzan a abuchear a Haymitch, esperaba verlo molesto, pero, al contrario. Está sonriendo y hace un gesto con la mano para callarlos y señala a Katniss —. No pasa nada —dice Caesar, tranquilizando al público—, conmigo está a salvo. Bueno, hablemos de la puntuación: once. Danos una pista de lo que pasó allí adentro.

—Ummm… —creo que se está metiendo en problemas, no sé si haya preparado algo para esa pregunta—. Solo diré una cosa: creo que nunca habían visto algo igual.

Las cámaras enfocan a los Vigilantes, y la mayoría está riendo, creo que ha dado en el clavo con su respuesta.

—Nos estás matando —dice Caesar —. Detalles, detalles.

—Se supone que no puedo contar nada, ¿verdad? —dice Katniss, volteando al balcón donde están los Vigilantes.

—¡Así es! —grita uno de ellos.

—Gracias —responde—. Lo siento, mis labios están sellados.

—Entonces volvamos al momento en que dijeron el nombre de tu hermana en la cosecha— continúa Caesar, se está metiendo a un terreno peligroso —. Tú te presentaste voluntaria, ¿nos puedes hablar de ella?

Katniss se queda callada un momento, creo que realmente le sigue afectando mucho hablar sobre Prim.

-Se llama Prim, sólo tiene doce años y la amo más que a nada en el mundo.

En ese momento todos se quedan callados, ni un solo murmullo.

—¿Qué te dijo después de la cosecha?

Se queda callada un momento.

—Me pidió que intentase ganar como pudiera.

La audiencia sigue muy callada, incluso parece que el lugar está completamente solo por el silencio sepulcral.

—¿Y qué respondiste? —pregunta Caesar, en un tono muy amable. Veo cómo Katniss se tensa con esa pregunta. Después de un rato, responde:

—Le juré que lo haría.

—Seguro que sí —dice él. Suena el zumbido que indica que el tiempo de Katniss terminó —. Lo siento, nos quedamos sin tiempo. Te deseo la mejor de las suertes. Katniss Everdeen, tributo del Distrito 12.

Los aplausos no se hacen esperar, y se quedan un buen rato aplaudiendo. En ese momento, escucho que Caesar me llama, me levanto intentando no tropezarme y le estrecho la mano, después nos sentamos para comenzar la entrevista.

—Muy bien Peeta, hasta ahora, ¿qué te ha parecido el Capitolio? —me pregunta.

—La verdad me ha gustado mucho Caesar, aunque no me encante la razón por la que estoy aquí, he podido disfrutar las pequeñas cosas —digo.

—¿Como cuáles?

—Cosas como la terraza que tenemos en nuestro piso, me encanta ir ahí por las noches para ver toda la ciudad encendida, en realidad es como un espectáculo de luces gratuito.

Escucho cómo Caesar suelta una risa, seguido por el público.

—Dime Peeta, ¿qué es lo que te ha parecido más extraño o divertido del Capitolio? —esta pregunta se me hace un poco extraño, pero no dudo con mi respuesta.

—Sin dudarlo, la ducha —digo, Caesar suelta una fuerte carcajada, y el público no se queda atrás, yo no puedo evitar también reírme—. De verdad, se me ha hecho muy extraño, en casa solo conocemos agua fría y no tan fría —el público vuelve a estallar en risa, al igual que Caesar, incluso se agarra el estómago—. Pero aquí hay tantas funciones que nunca había escuchado, o en el que incluso sale agua por las paredes, debo decir que ese me asustó mucho.

—¡Ese modo de ducha me encanta! —responde Caesar —. Así haces un mínimo esfuerzo y quedas totalmente limpio —el público ríe—. Y lo que más me gusta, son los aceites aromáticos que te sueltan al final son lo mejor.

Había olvidado eso, los aceites aromáticos que me pusieron en la ducha esta mañana, entonces sin pensarlo, digo:

—Dime, ¿todavía huelo a rosas? — pregunto. En ese momento Caesar se acerca a olerme y después yo me acerco a Caesar para olerlo también. El público vuelve a partirse de risa, no entiendo por qué les dan risa cosas tan simples, pero eso me vale para que la audiencia conecte conmigo.

Después de ese momento, Caesar me pregunta:

—Peeta, ¿tienes novia?

Yo me limito a negar con la cabeza.

—¿Un chico guapo como tú? Tiene que haber una chica especial. Venga, ¿cómo se llama?

Este es, este es el momento de soltar la bomba, no dudo ni un segundo.

—Bueno, hay una chica —digo, suspirando —. Llevo enamorado de ella desde que tengo uso de razón, pero estoy bastante seguro de que ella no sabía nada de mí hasta la cosecha.

Escucho al público suspirar, creo que saben lo que eso se siente.

—¿Tiene a otro? —pregunta Caesar.

—No lo sé, aunque le gusta a muchos chicos.

—Entonces te diré lo que tienes que hacer: gana y vuelve a casa. Así no podrá rechazarte, ¿eh? —dice, intentando animarme.

—Creo que no funcionaría. Ganar… no ayudará, en mi caso.

—¿Por qué no?

—Porque… —comienzo a balbucear, empiezo a sentir cómo sube el calor a mis mejillas—. Porque… ella está aquí conmigo.


¡Muchas gracias por leer el noveno capítulo de mi fanfic! Recuerden dejar sus recién para cualquier comentario, consejo o sugerencia, yo estaré feliz de leerlos para que también puedan ser partícipes de esta historia. ¡Hasta la próxima!