Hola a todos, sé que últimamente no se ve ni el polvo de mi presencia, he estado muy ocupada con una materia de un maestro que me reprueba vez sí y vez también, y esta vez me dijeron que si vuelvo a fallar seré expulsada de mi universidad, así que toda mi energía se ha puesto en aprobar esta dichosa materia. Por suerte, aunque ese maestro me la ha puesto difícil, he conseguido salir avante y hoy entregue el último trabajo para el promedio, esperemos que sea aprobatorio y por fin terminar mi carrera.

Espero que disfruten este capítulo y descuiden que a partir de hoy les traeré todos los capítulos retrasados que les debo.

Bye, Bye.

Enredo

Rin corrió por el palacio esquivando y derribando todo lo que se encontraba enfrente, con o una pequeña bola de boliche. Cuando finalmente sus piernas chillaron de dolor se detuvo, se giró y noto que estaba cerca de las cocinas, muy lejos del patio donde la habían encontrado esas criadas y su amo. Suspiro, nunca había corrido tanto en toda su vida y además había sido muy grosera al irse, seguro que el señor Sesshomaru iba a reinarla muy feo.

- ¿otros 5 cantaros? Pero ya recibimos la orden usual hace dos días - escucho al jefe de cocina hablar con alguien.

Temiendo que la regañaran por andar ahí sin permiso Rin volvió a esconderse en la esquina del almacén, y siendo fiel a su naturaleza curiosa se asomó para enterarse de lo que ocurria esta vez. El Jefe de cocina estaba regañando a uno de sus asistentes mientras que el encargado de suministros de palacio terminaba de verificar y registrar la orden de alimentos para la despensa del castillo.

- Para de quejarte y llévalos a su lugar. Es una orden especial del amo. – ordeno el jefe de cocina con un tono tan estricto que Rin a veces se preguntaba cómo podía hacer dulces tan deliciosos con semejante carácter de piedra.

- ¿y para que toda esta leche de todas formas? El amo no es un cachorro y tampoco se ha casado ni tiene amantes, así que no hay necesidad de tanto – volvió a quejarse el asistente.

- Es para la señorita Rin, el amo Sesshomaru ordeno que incluyamos leche en todas sus comidas a partir de ahora – explico el jefe de cocina con tono de fastidio.

- ¿la cachorra humana? ¡Ah! ¡Ya comprendo! He escuchado que la carne de humanos alimentados con mucha leche es más blanda y contiene cierta dulzura, si esa humana bebe leche todos los días entonces… - comenzó a decir el asistente.

- ¡HIIK! – un pequeño chillido asustado se le escapó a Rin ¿en verdad su amo planeaba comérsela? ¿Tanto que incluso había dado instrucciones para que la alimentaran con leche para que quedara más rica? Instintivamente se pegó más a la pared de su escondite sin darse cuenta de que su espalda desestabilizaba un pesado jarrón.

- ¡¿Serás idiota?! ¿Cómo se te ocurre decir eso en voz alta? ¿Qué crees que pasara si tus palabras llegan a los oídos del lord? – le regaño el jefe de cocina dándole un coscorrón, el lord había excedido extrema discreción en estos asuntos y por ese deslenguado de…

¡CRASH!

Ambos yokai volearon a ver a su espalda, donde una de las vasijas que contenía verduras encurtidas se encontraba tirada levantando una nube de polvo, cuando los adultos se acercaron pudieron notar a la pequeña cachorra humana tosiendo mientras intentaba limpiarse sus ojitos. Había intentado sin excito sujetar la tinaja para que no callera y había acabado de barriga en la tierra. El jefe de cocina se acercó para ayudar, pero cuando Rin percibió que se movia para agarrarla se puso de pie de un salto y hecho a correr sin siquiera sacudirse el polvo de la ropa o el rostro.

Una hora después…

- Estoy buscando, un trébol de cuatro hojas que yo he visto por aquí…- iba cantando tranquilamente Jaken por el pasillo mientras llevaba una valiosa vasija de cerámica antigua en sus manos, la cual le habían confiado a guardar como parte de la dote para la futura novia del señor Sesshomaru.

El pequeño sapo estaba feliz, aunque aún nadie sabía la identidad de la futura novia o si quiera la fecha de la unión de su amo, toda la servidumbre no dejaba de prepararse emocionada para la ocasión, y muchos incluso habían comenzado a especular sobre la identidad de la nueva señora del oeste, pero él estaba seguro de quien seria, era tan obvio que cualquier otro nombre que apareciera en los rumores sería una reverenda tontería o un vano intento de colar discordia. El viejo sapo continuo su recorrido tarareando y con una sonrisa estirando su arridada boca picuda.

Buju…

- ¿eh? - Jaken se detuvo y estiro una de sus orejas, le parecía haber escuchado algo.

- seguro que no es nada – se encogió de hombros y siguió caminando

Bujuju…

Volvió a escuchar ese sonido, le pareció extraño, había vivido muchos siglos al servicio de su amo en ese castillo y jamás había escuchado un sonido similar. Siguió caminando por el pasillo mientras aferraba bien el jarrón en sus manos, si dejaba que algo le pasara el amo bonito le partiría en dos otra vez. Por suerte solo faltaba doblar la esquina para llegar al almacén y…

¡WWWAAAAAHHHHH! ¡BBBUUUAAAAHHHH! ¡WAH! ¡WAH! ¡WWWWAAAAAHHHH!

El grito repentino de Rin hizo saltar y el pobre yokai anfibio del susto arrojo el jarrón, que al caer se hico miles de pedacitos. "¿Por qué a mí?" sollozo el pequeño sapo con lágrimas en los ojos, ¿Qué pecado había cometido en su vida anterior para estar condenado a semejante mala suerte?

- ¡Rin! ¡Ahora si no vas a líbrate! ¡Prepárate que te voy a cobrar todas juntas! – se levantó mientras se remangaba para darle la tunda de su vida a esa niña cuando la vio encogida en un rincón llorando a lagrima tendida, su kimono estaba gris a causa del polvo, y tenía el rostro rojo y sucio de lágrimas y moquitos.

- ¿y ahora? ¿Por qué andas con ese aspecto de lastima? – le pregunto, nunca había visto a Rin tan triste y desarreglada, al menos no desde que la encontraron después del ataque de los lobos hace ya algunos años.

- Es que... sniff… el amo… amo Sesshomaru… - sollozo ella sorbiendo en seco, ya que de tantas lagrimas su cuerpo se había deshidratado y ya no le salían.

- ¿Qué pasa con el amo? ¿Por fin te regaño por hacer travesuras? – pregunto, aunque siempre amenazaba a Rin con acusarla con su amo, quien solía llevarse las zurras era él, nunca habían tocado ni un pelo a Rin.

- Es que… estaba yo… en el pasillo cuando dijeron que… ¡WAAAHHHH! ¡WWWAAAHHHHH! ¡WWWAAAAHHH! - el llanto repentino de la niña hizo que Jaken volviera a saltar pero esta vez aterrizara con ambas manos cubriendo sus orejas.

- ¡SILENCIO! – grito el sapo, Rin seso sus gritos sin dejar de sollozar.

- ¿ya te calmaste? – pregunto después de un par de minutos, el cabello de Rin se ajito cuando asintió con la cabeza.

- Bien ¿me puedes decir ahora que fue lo que paso? – pregunto de nuevo.

- yo… escuche a dos criadas decir… ¡QUEUDURUAURAUAUA! ¡WWAAAHHHH! ¡WWWAAAAAHHHHH! – volvió a explotar en lágrimas.

- ¡SILENCIO! – nuevamente grito Jaken.

- Óyeme muy bien Rin. No puedes hablar y llorar a la vez, así que o lloras o hablas ¿entiendes? – La pequeña asintió mientras el viejo yokai se frotaba las sienes.

- Ahora ¿quieres decirme que está pasando? – se arriesgó a indagar nuevamente.

- ¡BUUUAAAAAA! ¡WWWAAAHHHHH! ¡WWWWAAAHHHHH! –

- ¡RIN! ¡Claramente te dije que no podías hablar y llorar a la vez! – le regaño Jaken.

- Por eso estoy llorando primero para hablar después – Expresó Rin con voz tranquila.

- ¿Ya terminaste entonces? – la pequeña humana asintió.

- Bien, ahora dime ¿Qué es lo que te pasa? –

Después de una larga explicación, y de que Jaken usaran cerca de un kilómetro de pañuelos para limpiarle el rostro y la nariz a la cachorra, por fin entendió lo que había pasado. Al parecer había varias criadas que se habían ido de la lengua e inventaron ridículos rumores. Dejo escapar un suspiro, tendría que disciplinar al personal nuevamente, sin duda su amo y él se habían ausentado demasiados años y por eso había tal insubordinación.

- Escucha bien mocosa, primero el amo Sesshomaru no come humanos, su paladar es demasiado fino para semejantes gustos de clase baja, Además tu estas demasiado flacucha como para ser apetitosa, tendrías que comer muchísima carne y pan para saber bien, y eso es un gasto innecesario, en segundo lugar no debes andar oyendo chismes por ahí como una vieja lavandera, eres la protegida del amo Sesshomaru por lo que tienes que cuidar tus modales, y en tercer lugar… - volvió a suspirar ¿Cómo hablar de este tema con una niña?

- Mira cuando un macho llega a cierta edad debe buscar a una hembra para… - la lengua se le trabo.

- …b-bueno, cuando las flores… y las abejitas… - se mordió uno de sus resecos labios ¿Cómo puedo explicarle esto a Rin? No soy su nana, pero ella no me dejara en paz hasta que le diga… pensó el viejo sapo rascándose la verruga de su cabeza.

- ¿Qué hacen las abejas y las flores señor Jaken? – pregunto Rin acercando su rostro al del sapo, el cual salto hacia atrás debido a la sorpresa.

- M-mira, por mientras olvídate de esas tonterías de que el amo te va a comer, y metete en tus asuntos ¿ya has hecho los deberes que te ordeno Lady Sagami? – termino de regañarla con su piel olivácea pintada de rojo.

- ¡No! ¡Y ni la voy a hacer! – la respuesta de Rin fue instantánea y tan contundente que Jaken tuvo que parpadear un par de veces para salir de la sorpresa.

- ¿Cómo dices? – pregunto anonadado.

- ¡Rin no hará nada que le ordene esa vieja zorra! – gritó de nuevo la niña.

- No grites, malcriada, y no te expreses así, se supone que debes respetar a tus mayores – la reto.

- Pues a Rin no le gusta esa mujer, ¡Es mala, es cruel, y es fea! – vociferó enojada.

- ¡Baja la voz! Pero mocosa esta ¿de dónde sacas tu que lady Sagami es fea? – pregunto el sapo, aunque él nunca se había casado ya que dedico toda su vida a su amo bonito, no era ciego a la figura de las grandes bellezas, especialmente de las damas yokai de sangre pura.

- Si es fea, y además es una pretenciosa ¡Se atreve a creerse digna de casarse con mi amo! – esta última frase mando a Jaken de espaldas al suelo.

- O-oye Rin… -

- Mi amo Sesshomaru es demasiado perfecto como para casarse con alguien tan simple, ¡esa mujer necesitaría mil años para ser solo la mitad de bonita para ser su compañera y entonces sería muy vieja! –

- ¡Rin eso…! –

- ¡Y además esa mujer trata muy mal a los niños! ¡El amo Sesshomaru debe casarse con alguien como una dama celestial! ¡NO CON ESA VIEJA CHANCLUDA! –

- ¡YA BASTA! – grito Jaken con la cara roja por el enojo y el esfuerzo.

- ¡¿Quién te crees que eres?! ¡No puedes andar por ahí diciendo cosas groseras! ¡Tampoco tienes el derecho de imponer con quien se casa o no el señor Sesshomaru! ¡Él es el gran y poderoso lord del oeste y solo su chicharrón suena en este castillo! ¡Mocosa, maleducada, nidada, irresponsable…! – le regaño saltando en su sitio mientras daba de aspavientos y le salía humo de las orejas.

- Calma señor Jaken, cálmese… - Rin lo tomo entre sus brazos y comenzó a darle palmaditas a su larga cabeza mientras el viejo yokai resoplaba por falta de aliento.

- Eso es... que rojo se puso, ¿no sabe que de tanto coraje se le puede inflamar el hígado? – pregunto Rin abanicándolo cuando por fin se tranquilizó.

- Pues tú sí que eres un verdadero hígado, mocosa. Un día terminaras por matar a este pobre Jaken – murmuro Jaken jadeando.

- No creo, el abuelo Jaken estará viejito pero aún tiene energía- sonrió Rin risueña, había mejorado su humor un poco.

Continuara…