Capítulo VII: Alice

Lunes, arriba y brillante, con mucha nieve en el horizonte, mucho frío también.

8am, los chicos llegando a sus clases y demás, todo en orden.

Lena ni bien entró al aula le regaló una pequeña sonrisa a Kara y ella a su maestra, mas después, todo pareció normal, ella les preguntó a todos algo, avanzaron sus clases.

Hasta que al segundo cinco de ingresar talvez…

- ¿Miss qué le pasó en la cara? – preguntó un estudiante y Lena muy seria se giró a mirarlo, ella con sus lentes negros – es decir, es decir – tartamudeó el chico ante la mirada de la profe.

Y para cuando ella se sacó los lentes – ohhhhh – varios jadearon, su nariz estaba envuelta en unas vendas y debajo de sus ojos se había formado un feo moretón, junto a su cien, cerca de la línea del cabello.

- Tuve un accidente – simplemente dijo ella, Kara se le quedó mirando, Alex sí que sabía golpear.

- Sí fuera alguien miss, no se preocupe que aquí le respaldamos y siempre podemos arreglar cuentas – soltó un chico de futbol americano golpeando con un puño su palma.

- Yeahhh – vitorearon ellos.

- Oh no chicos, la violencia nunca es buena, aparte de que no fue nadie en particular – una pequeña mentirita – hay que seguir la clase – pidió ella colocándose otra vez sus lentes negros.

La clase después de eso se calmó bastante bien.

- ¿Miss nos dejará tarea de éste tema? – preguntó el nerd de la clase y el resto sólo lo miraron cansados, era un lunes, no querían hacer tareas.

- Ah muchas gracias Charlie, sí chicos, un informe de lo que fue relevante acerca de la excursión, mínimo dos hojas y un debate porfavor.

Ni bien Lena se giró hacia la pizarra a escribir, varios miraron feo a Charlie, nadie quería hacer tarea, menos un lunes.

Algunos chicos diciendo que habían disfrutado de su expedición a la granja.

Ella contenta dictaba la clase.

- ¿Miss para la siguiente excursión dónde iremos? – preguntó Robert.

- Al museo de ciencias y artes naturales, es realmente bueno, sé que les gustará.

Y sí, les gustaría a varios, menos a Lena, ella odiaría esa expedición.

En la hora del almuerzo…

Lena estaba almorzando con su mejor amigo Winn en la cafetería, en la parte designada por los profesores, adjunto a la de los alumnos.

- Así qué ¿cómo pasaste tu fin de semana? – preguntó su amigo y Lena se sacó los lentes – te ves como la mierda.

- Oh gee, gracias amigo – replicó ella con sarcasmo y una pequeñita sonrisa.

- Te quiero mucho ¿sabes? – preguntó y Lena asintió – no me gusta verte así, tan herida, me hace doler el pecho.

- Ohhh Winn tranquilo, estoy bien, no me duele, sólo hace bulla ¿sabes? – Winn asintió, él entendía eso, todo el que viera su cara, o jadeaba, o preguntaba, o algo pasaba.

Mike, Mariana, Daniel y Kara estaban almorzando, comentando algo acerca de la miss Luthor, más al final lo cambiaron por otro tema, Kara no le dio carnecita para que ellos siguieran averiguando que pasaba, no les dijo nada acerca de lo ocurrido.

- Alex, Lena se ve jodidamente mal, espero que estés contenta – le escribió un mensaje enojado a su hermana.

- ¿Y ahora porque estás enojada Kar? – preguntó su novio mordiendo su hamburguesa, ella lo desestimó como nada y Mike asintió.

Sin embargo, Mariana se quedó con la idea de que algo pasaba.

Llegado el día de la excursión, por la tarde, todos estaban contentos, permisos habían sido firmados, todos irían a un museo de ciencias y artes naturales junto a un pantano dónde seguirían observando aves de varios tipos.

El viaje fue tranquilo, muchas bromas de por medio, esta vez Kara con Mike besándose en los asientos traseros, Lena les dio una mirada y los dejó seguir.

Ella pensando que talvez esa conexión que habían sentido quedaba sólo en ella, y en fin, Kara era una muchacha guapa y con muy buen corazón, ella merecía que todos le quieran y si Mike era su novio, bueno, ella no iba a hacer nada contra eso, Kara se veía feliz.

Poco o todo ignoraba Lena, que Kara le estaba besando esperando sentir tanto como sintió al ser abrazada con Lena, dejando de besarlo después de no sentirlo, ella fingió una sonrisa, Mike no, él estaba feliz con su novia.

Kara se preguntó entonces, como un abrazo podía traer más intimidad que un beso o el sexo en sí, incluso llegó a pensar que si le otorgaba tanto a Lena talvez era por la admiración que le tenía o porque le llevó a salvar la vida y esos momentos los rememoraría siempre.

Los 30 chicos llegaron, dos guías se les fue propuesto y divididos en dos grupos, unos iniciarían por el final y otros por el inicio.

Ellos estaban muy felices, esas excursiones le daban felicidad, ya que no era sólo un profesor metiéndote conceptos al cerebro, en cambio ellos lo estaban aprendiendo interactuando con ellos.

Es así que se dio aquella situación, Lena estaba junto a quince estudiantes mirando unos esqueletos súper antiguos de un reptil cuando una voz a su espalda casi le hizo saltar. Kara estaba en ese grupo junto a Mike, Mariana y Daniel estaban en el otro.

- Pero bueno, ¿qué tenemos por aquí? – preguntó la mujer a sus espaldas y a Lena se le escarapeló el cuerpo desde la punta del dedo hasta la punta de su último cabello – hola Lena, ¿Cuánto tiempo cariño? – preguntó ella y Lena sintió unas ganas intensas de salir corriendo y no voltear a mirar detrás.

O de vomitar.

¿Correr? O ¿vomitar?

Kara estaba atenta, percibiendo que algo raro pasaba.

- Hola Alice, ¿cuánto tiempo, ciertamente? – dijo Lena girándose a verla.

Ni más ni menos, su ex novia, guapísima como siempre.

Un año había pasado entre ambas, medio año, desde que Lena dejó de llorar por ella, hace una semana y media exactamente que ella había creído superarla y sin embargo ella se presentaba en ese momento tan feliz, desarmando toda su alegría y confort generado.

Alice era una mujer rubia, atlética, ojos verdes como gema, alta, de tez ligeramente bronceada, muy delicada, ella vestida formalmente.

- Me sorprende verte por aquí – añadió Lena

Alice rió alegremente – lo compré, el museo es mío.

- Felicidades.

Ambas tuvieron una conversación de lo más tensa. Alice diciéndole que tenía mucho más, Lena pudo observar que Alice caía en las mismas prácticas antiguas, aquellas que disfrutaba haciéndole daño.

- Unas palabras Lena, por favor – pidió sonriente señalando a su despacho.

El guía del grupo le aseguró que el grupo estaba seguro, que no se preocupara.

Entonces Lena caminó unos pasos hacia un pasadizo a la derecha, dónde Alice abrió su puerta, dejó pasar a Lena y la cerró.

El guía lo primero que hizo fue perder a cinco estudiantes y ni cuenta se había dado.

Cuatro de ellos, se fueron a recorrer el museo por sí mismos.

Kara en cambio rodeó la oficina de esa mujer que parecía una perra completa y se escondió detrás de los arbustos, con vista directa hacia esa oficina, misma que tenía una vista impresionante hacia el pantano.

Kara se recostó tal como lo había hecho fuera de la casa de Lena, ella necesitaba saber.

- Hola cariño, siéntate – pidió Alice desde detrás de Lena acariciando con sus dedos sus antes brazos, Lena se movió incómoda, dándole la cara.

- No gracias.

- A la defensiva siempre, eso no ha cambiado, ya veo – observó la mujer apoyando su mejor atributo en su escritorio, Lena delante de ella, un metro de distancia entre ambas.

- ¿Qué quieres?

- Ohhh muñeca ¿por qué esa actitud?

- Estás de coña, ¿no?

Alice levantó ambas manos en señal de inocencia.

Lena la miró, tan linda como siempre, tan guapa, tan perra, eso no había cambiado para nada.

- Me voy – replicó Lena.

- Oh no, no, no, no te vayas cariño – Alice puso una mano en la puerta para que ella no se fuera.

- ¿Qué quieres de mí? – repitió Lena la pregunta.

- Quiero lo de siempre, sexo espectacular, ¿recuerdas eso? Me dejabas sin aliento Lena – le susurró al oído – y después me acunabas en tus brazos, me decías palabras de amor, a veces cantabas, extraño eso, ¿no lo quieres repetir? – preguntó de manera burlesca.

Lena le miró feo, ella la estaba superando, no la había superado del todo, Alice le hizo mucho daño, le generó un trauma, una falta intensa de confianza, una depresión e insomnio por el cual aún estaba pasando.

- Me dejaste cuando más te necesité, cuando te dije que te amaba.

- ¿Ya no me amas más?

- Estás casada

- ¿Y? podrías ser mi amante, la de los dedos talentosos.

- Estoy casi segura que tienes amantes.

- Sí, pero nadie como tú, nadie así, que me deje sin aliento, que sepa follarme y luego hacerme el amor hasta delirar o desmayarme, lo que pase primero.

Alice se paró delante de ella, a escasos centímetros – sé que me deseas, sé que quieres follar conmigo – en cada frase Alice avanzaba un poco y Lena retrocedía lo mismo – me tienes aquí, ¿qué esperas? – le tentó ella abriéndose la blusa y mostrándole que no llevaba escote, mostrándole unos muy hermosos y operados senos.

Lena respiró superficialmente y Kara también.

- Oh vamos, me tienes aquí, frente a ti, ¿esto era una fantasía tuya Lena? – dijo mostrándole su ligero, mientras subía su falda hasta su cintura, a nada de enseñarle su intimidad.

Ahí delante de ella, la fantasía de su vida, era verdad, más lo era hace muchos años atrás, cuando ella creía que Alice le amaba y ella estaba dispuesta a darle el mundo.

Con mucha dificultad Lena refutó – quiérete un poco, ten dignidad - antes de dirigirse a la puerta, coger la chapa y salir.

Y justo cuando estaba a punto de hacer eso Alice le dijo – pobre ingenua, te desheredaron perra, mira quién me lo dice, la estúpida que no pudo ni siquiera matarse, la que lucha con la depresión, sólo ¿por qué? Porque nadie te quiere, porque no importas, porque no eres nadie – arremetió Alice, sonriendo cuando vió que sus palabras le afectaban – lograrías hacer más, ser más, si te matases – añadió con Lena negándose a llorar enfrente de esta perra, talvez lo haría en su casa, más frente a sus estudiantes no y frente a esa perra menos.

Lena salió con cara de poquer, y la misma expresión la tuvo todo el viaje.

Kara quiso decirle algo, pero no sabía cómo, no sabía cómo hacerle sentir bien.

Mas cuando ella se reincorporó en el grupo de sus amigos tuvo una idea.

- Chicos hay que hacer algo con esa rubia.

Ellos muy dispuestos a la travesura aceptaron.

- Sabía que mi chica estaba ahí – susurró Mike antes de intentar besarle.

- Hay que hacer algo, pero no sé qué o como, ya falta poco para terminar todo el tour e irnos.

Los chicos se pusieron a pensar y a soltar ideas de travesuras, hasta que una se les ocurrió al ver un equipo de limpieza limpiar el desagüe, mismo que se había saturado por alguna razón.

- Ya sé – refutó Kara proponiéndoles la idea.

Mariana se acercó a Alice y accidentalmente regó su botella de agua sobre su falda – oh mi culpa perdone.

- Maldita chica – soltó ella y Mariana se quedó seria ante la respuesta - ¿qué coño dijiste puta?

- Que eres una perra, eso dije – contestó prepotente Alice con lo que Mariana cogió la botella de un estudiante y se lo tiró a la cara y al cuerpo.

Alice jadeó ante la sorpresa – jódete perra – añadió Mariana antes de irse.

Su padre al ver esto, le llamó la atención, su museo dependía de las visitas y lo que paguen, salvo ese grupo porque ya tenían una visita educativa programada por algún convenio.

- No puedes correr o tratar a la gente así, nuestro modo de vida, depende de ellos – le regañó a su hija como si fuera chiquita por más que ella tenía más de 30años.

Alice se fue a los servicios, Kara se encargó de seguirla y asegurarse que ella estuviera en el baño, en ese momento le avisó a Mike, quién abrió el bombeo de excrementos de las mangueras, pero en lugar de absorber, estaba devolviéndolas, todas las heces a todos los baños con una presión fuertísima.

Mariana y Kara corrieron lejos de estos.

Y justo cuando Alice estaba sentada en él, los excrementos, la potencia con la que salieron, le hizo volar en el aire y llenarse de esa mierda, todo el cubículo, el techo, los suelos y por supuesto todos los que usaban los baños en ese momento.

- Daño colateral – dijo Mike riendo con sus amigos al oír gritar a Alice y a otros más, antes de salir así, todos asquerosos y vomitivos.

Más de uno vomitó por la simple visión, el olor, rayos.

Lena que estaba reunida con todos sus estudiantes pudo observar a Alice salir así.

Aquello le hizo esbozar una gran sonrisa.

No supo quién fue, pero apostó que sus alumnos tuvieron algo que ver.

Todos subieron al bus antes de llamar la atención retirándose de ahí, todos con carcajadas en el coche.

Ese mismo día por la noche, Lena estaba recostada sobre unas mantas, frente a la chimenea, con una copa de vino al lado y media botella vacía, ella taciturna, el hecho de que Alice se bañara en mierda ayudó un poco, pero no deshizo todo el mal que ella le había hecho, las burlas, su depresión, etc, nada había desaparecido, todo seguía igual, ahora más fresco que Alice se lo había recordado.

¿Cómo es que ella le podía influenciar de esa forma?

- ¿Estás tomando tus pastillas? – esa pregunta vino a su mente, la pregunta de su abuela.

Ella lo estaba, sí, las seguía tomando.

Lena tomó su copa antes de dejarla a un lado vacía, junto a la botella, ella sollozante.

- Hola – saludó su adorable desastre, haciéndole saltar del susto y botar su botella, misma que se regó en su alfombra.

- Gee Kara, ¿Qué modo de entrar es ese? – reclamó con el corazón en la boca del susto, poniendo en vertical su botella.

Kara no respondió, más bien, caminó directo hacia Lena y se sentó frente a ella.