CAPÍTULO FINAL

Amores Inconclusos

- Buenas noches Kanae… ha… pasado un tiempo…

Sanemi Shinazugawa decía aquello mientras paraba de caminar, ya que se había percatado del contacto visual con Kanae, a lo que la chica, completamente fuera de guardia, solo pudo recoger sus brazos mientras daba un par de pasos hacia atrás, e inconscientemente buscó con sus manos el collar de su madre, en busca de fortaleza. Casi de inmediato, aquel nudo en su pecho renació, su mayor miedo y al mismo tiempo su mayor anhelo se habían cumplido a pesar de que ya había perdido toda esperanza de verlo aquella noche.

Kanae notó que Sanemi llevaba puesto un sencillo pero bello yukata de color gris oscuro, el cual era atravesado por múltiples líneas blancas de manera vertical, estas eran casi imperceptibles a menos que se estuviera cerca, adicionalmente el pliegue a la altura del pecho estaba un poco abierto, dejando al descubierto su gran cicatriz en forma de "x", aunque no era muy diferente a lo que usualmente mostraba cuando desabotonaba los primeros botones de su camisa de la escuela, por último el cinturón de aquel yukata era de color verde oscuro, al igual que las sandalias que llevaba.

- Sanemi-kun… - respondió la chica casi con un susurró, que en medio de aquella multitud de personas fue apenas audible, nerviosamente la chica comenzó a mirar a su alrededor al darse cuenta que era obvio que él no estaba allí por ella. "¡Claro tonta!" pensó - Lo siento mucho Sanemi-kun - rápidamente complementó la chica mientras hacía una reverencia, haciendo que Sanemi abriera los ojos asombrado - Éste es el lugar donde se supone que estaría tu familia junto a Masachika-san ¿verdad?, tú viniste aquí a encontrarte con ellos y de entre todas las personas... bueno me encontraste a mí, así que por favor discúlpame.

"Así que es por eso que te disculpas", pensó el joven Shinazugawa con alivio, mientras sentía que la vida volvía a su ser - No Kanae-san, en realidad yo he venido a verte a ti… - Haciendo que la chica levantara la cabeza sorprendida y agobiada.

- ¿A mí?, pero… cómo… - intentó preguntar la pelinegra cada vez más confundida.

- En realidad, con la ayuda de Obanai y Kumeno planeé esto, aunque aún no puedo creer que todo haya salido justo como queríamos… lo siento por eso, realmente no creo que haya podido hablar contigo de otra forma, ya que probablemente no querías verme más Kanae-san... - En aquel momento el chico hizo una pequeña pausa, para luego de un suspiro continuar - Y si es así, por favor no dudes en decirlo, me iré y te prometo que no volveré a molestarte. - Terminó de decir mientras de nuevo la miraba a los ojos.

Como si toda la multitud que estaba alrededor de ellos hubiese desaparecido, los dos se quedaron observándose a los ojos durante un rato hasta que la tímida y asustada chica al final tomando fuerzas sólo negó con la cabeza.

- No… está bien, la verdad es que yo también tengo muchas cosas que decir Sanemi-kun - Kanae se sentía de nuevo completamente vulnerable, contra él no había nada que pudiera hacer, aunque su razón poco a poco tomó el control de la situación, recordó que de todas formas ella había decidido enfrentar esta situación que ella misma había desatado.

En aquel instante, un gran estruendo se pudo escuchar, acompañado de brillantes luces que iluminaron por completo el oscuro ambiente, los fuegos artificiales habían comenzado. Una gran ovación y posteriores aplausos provenientes de la multitud llenaron el ambiente alrededor de ellos. Sanemi dirigió su mirada un momento hacía tan bello espectáculo, pero Kanae simplemente no pudo, su mirada quedó fija sobre el chico, completamente absorbida, parte de ella aún permanecía incrédula ante la actitud tan inesperada de quien había sido su primer amor. Sin embargo, con aquella luz y mirando detalladamente, la chica pudo observar que Sanemi no se encontraba en un buen estado.

- Tu rostro Sanemi-kun, estás todo golpeado, ¿Qué pasó? - preguntó preocupada, haciendo que el peli plateado volviera a mirarla, Kanae ahora advertía, gracias a la luz que proveían los fuegos artificiales, que Sanemi se veía agotado, dos bolsas se podían detallar debajo de sus ojos - Pareces realmente cansado.

- Lo estoy… - respondió escuetamente el chico - pero no te preocupes por mí Kanae-san, sólo me dieron una paliza, como en los viejos tiempos - continuó mientras pasaba sus manos por aquel morado que tenía en su mejilla izquierda - y ciertamente me lo merecía… ¿Vamos? con los fuegos artificiales no podremos conversar - concluyó el chico de nuevo mirándola a los ojos por un momento, para luego comenzar a caminar lejos de la aglomeración de personas que se encontraban allí. Kanae entendió rápidamente que, aquel lugar no era el mejor para que ellos pudieran hablar, así que agachando la cabeza, se limitó a seguirlo en silencio.

Mientras Sanemi y Kanae se alejaban de la multitud por un sendero que estaba dentro del bosque que los llevaba a un lugar más apartado del templo, eran iluminados y acompañados por los fuegos artificiales que explotaban de fondo y que seguían adornando aquella escena, pero ninguno de los dos pronunciaba palabra, en sus mentes los dos jóvenes se daban coraje para lo que vendría. Sanemi se encontraba caminando unos pasos por delante, mientras que la pelinegra lo seguía, con una mirada perdida sobre la espalda del chico. Quizás debido a ello, una distraída Kanae no miró bien por donde iba y uno de sus pies se enredó en una rama que se encontraba levantada, ocasionando que perdiera el equilibrio y cayera fuertemente, la chica sintió un jalón en su tobillo, seguido de un fuerte dolor. Mientras torpemente intentaba recuperarse y quitarse las hojas y tierra que tenía en manos y rostro, Kanae vio como Sanemi estaba frente a ella, inclinado con una cara de preocupación mientras le extendía una mano.

- ¿Estás bien Kanae-san?, lo siento, no debí haberte traído por aquí - manifestó preocupado.

- Estoy bien Sanemi-kun, no te preocupes, no es tan grave como se ve - "Tonta tonta, que haces Kanae, estás arruinándolo" se reprochó a sí misma. Al intentar ponerse de pie, aquel dolor la tumbó de nuevo, haciendo que soltara un quejido debido al dolor - … mi tobillo, creo que me lo torcí, siento ser tan torpe Sanemi-kun - concluyó con la cabeza gacha, debido a la pena que le producía aquella situación y mientras posaba una de sus manos sobre su tobillo herido.

- Entiendo… - replicó preocupado Sanemi con un tono suave, mientras, aún en cuclillas, mostraba una expresión un poco seria.

Inesperadamente, Kanae vio como el peli plateado se acercó aún más a ella, lo que hizo que su corazón diera un vuelco, sintió como él la rodeó con ambos brazos, para así tomarla y alzarla del suelo.

- ¿Sa.. Sanemi-kun? - susurró apenada la chica, completamente superada por la situación, pero no hubo respuesta de Sanemi durante un rato.

- Lo siento… - se pudo escuchar la suave voz de Sanemi - no se me ocurre otra forma, por favor perdona mi atrevimiento Kanae-san - concluyó mientras apartaba un poco la mirada de la chica a lo que Kanae solo agachó la cabeza tímidamente.

- Está bien…

Pasaron algunos segundos así, hasta que ella sintió como comenzaron a moverse. Una roja Kanae no dijo más mientras era llevada por el peli plateado, no se atrevió a levantar la mirada para ver su expresión, así que se limitó a juntar sus manos mientras de fondo aún se escuchaban las explosiones de los fuegos artificiales, seguidos de las cada vez más alejadas ovaciones de la gente. Inconscientemente la fragancia del chico la invadió, trayendo recuerdos a la cabeza de la joven Kocho, primero recordó aquel día cuando enfrentaron a Sanemi en la escuela, y luego de que este se estuviera hiperventilando, ella lo había abrazado para calmarlo, aquel día pudo sentir por primera vez aquella fragancia, luego, la pelinegra pudo recordar cuando Sanemi volvió a la escuela, luego de hacer las paces con sus hermanos y de cómo este la había abrazado para luego darle las gracias, Kanae recordó que, aquel día había finalmente aceptado sus sentimientos por el.

Luego de unos minutos, Kanae se percató de que habían salido del bosque y se encontraban en una zona lateral del templo, era pequeña y casi no había gente, aunque divisó algunas tiendas, la chica supuso que al estar lejos del sendero principal no la habían usado para el festival. Un aún callado Sanemi la llevó a unas escaleras que se encontraban más adelante y con cuidado la bajó para que pudiera sentarse, ocasionando que Kanae volviera a estar consciente de la situación en la que se encontraba y se pusiera rígida, mientras recogía sus pequeños hombros debido a la pena. Seguidamente, la chica observó como Sanemi se agachaba en frente de ella, para acto seguido sacar una pequeña pañoleta de una de las mangas de su yukata. Con una mano levantó con cuidado el pie de Kanae y luego comenzó a envolver su tobillo con ésta, el chico hizo esto sin mirarla al rostro.

- De una u otra forma, siempre termino lastimándote… - susurró con un tono melancólico el chico. Una vez acabó, Sanemi se levantó de nuevo, dio unos pasos hacia atrás y se quedó allí en silencio.

"Sanemi-kun…" pensó para sí misma. Pero ahora los dos se quedaron callados, las palabras simplemente no salían. Kanae sintió aquella tensión en el ambiente, que ésta vez no era más ajena para ella, recordó con casi perfecta claridad el cómo, hace tres meses en la mansión de Rengoku, en aquellos bellos jardines bañados en nieve, aquel mismo ambiente se había instaurado justo antes de que ella se le declarara a Sanemi y… bueno, fuera rechazada. La joven no pudo evitar que aquel miedo a repetir aquel dolor la invadiera, haciendo que todo su cuerpo se recogiera en sí mismo, prevenido, pero poco podía hacer al respecto, dándose coraje sabía que su principal misión era una sola aquella noche, y esa era…

- ¡Kanae-san por favor perdóname! - Aquel gritó retumbó por todo el lugar, haciendo que Kanae pegara un pequeño brinco ya que había sido traída a la realidad de nuevo. Al levantar su mirada vio como Sanemi se encontraba inclinado frente a ella.

- ¿Por qué te disculpas Sanemi-kun? - Aquella escueta e incompleta frase fue lo único que salió de su ser.

- Quiero pedirte perdón por la forma como te herí en la fiesta de navidad… no.. incluso antes de eso… Kanae, la verdad es que siempre te he lastimado, así como el primer día que nos conocimos, no hice más que gritarte y juzgarte, dejándome llevar por mis miedos e inseguridades, o como cuando les mentí en el festival escolar, donde casi termino muerto, o… - Sanemi hizo una pausa, pero recobrando el aliento continuó - O como cuando sumergido en mi ira les recriminé por haberme ayudado con las medicinas de Sumi - Estupefacta Kanae vio cómo Sanemi se arrodillaba, para acto seguido poner su cabeza contra el suelo - …lo siento mucho Kanae-san, a ti por sobre todos los demás, te debo una disculpa.

- Detente Sanemi, por favor, levántate - masculló la chica preocupada, quería ponerse de pie, pero su tobillo se lo impedía, así que con impotencia solo estiraba sus brazos, Sanemi solo levantó la cabeza y la observó confundido - Por favor siéntate yo… quiero hablar primero.

- Si… - respondió el peli plateado luego de dudar un poco, obedeciendo la indicación de Kanae y sentándose allí mismo, un rato pasaron en silencio, a pesar que los dos estaban a solo unos pasos de distancia el uno del otro, ambos se encontraban mirando hacía abajo.

- Sanemi-kun, me gustas… - Sanemi inmediatamente levantó la mirada y detalló cómo la pelinegra lo miraba con determinación y aquello hizo que se llenara de miedo - Se que ya te había dicho esto en navidad, pero solo escúchame… no sé en qué momento pasó exactamente, todo lo que sé es que cuando fui consciente de estos sentimientos ya se habían apoderado de mí y… simplemente me dejé llevar, quizás con ilusión o quizás con irresponsabilidad, me lancé a intentar hacer que tu sintieras lo mismo por mí, sé que fui egoísta Sanemi-kun pero… - En aquel instante varias lágrimas comenzaron a caer por las mejillas de la chica, Sanemi boquiabierto solo observaba mientras de fondo, los colores de los fuegos artificiales aún adornaban la noche, sin embargo notó que aquellas lágrimas que derramaba Kanae iban acompañadas de una gran sonrisa - Todas las dificultades que pasamos juntos, cada llamada, cada tutoría, cada mensaje de texto, cada… cada momento que compartimos para mí fueron valiosos y jamás los olvidaré… durante todo este tiempo lo he pensado mucho y ahora puedo decir… que respeto tu decisión.

- "No... " - pensó el peli plateado.

- Sé que lo que siento no desaparecerá inmediatamente, pero te prometo que haré lo mejor que pueda para… - Las palabras de Kanae se quebraron un poco, pero retomando fuerzas continuó, aunque no pudo evitar bajar su mirada y apretar sus manos contra su kimono - …para que todo esto pase lo más rápido posible, todo lo que te pido es que podamos seguir siendo amigos… así que por favor Sanemi-kun, no dejes de hablarme, no dejes de escribirme mientras me encuentro en Tokio, no me evites… porqué no quiero perderte por completo, no...

Quizás debido al peso que le habían producido aquellas últimas palabras y a la fuerza que requería para decirlas, Kanae no se percató de lo que pasó a continuación hasta que sintió que Sanemi había puesto una de sus manos sobre las suyas, así que al levantar la mirada confundida, pudo ver que el chico se había acercado a ella y estaba mirándola con una expresión que ella no había anticipado para nada.

- Por favor Kanae…. te lo ruego… no termines esa frase….

- ¿Sanemi-kun?, que estas…

"Kumeno tenía razón después de todo… eres alguien increíble Kanae, eres alguien que puede seguir adelante sin importar lo que pase..."

- Yo no soy como tú Kanae-san, yo no soy fuerte, solo soy un niño egoísta… la verdad es que siempre huí como un cobarde, no solo de mi familia y de mis amigos, si no también de… ti, de lo que sentía por ti Kanae-san, siempre poniendo excusas y pensando que todo estaba en contra mío, pensando que era alguien indigno de tener amigos, de ser amado o de tener a alguien a quien amar, constantemente atrapado en el pasado... pero al final, aquellas decisiones fueron mías y sólo mías… - En aquel instante, Sanemi se arrodilló de nuevo ante Kanae y puso su otra mano sobre las manos de la chica, para acto seguido apretarlas un poco, haciendo que el corazón de ella latiera con tanta fuerza que dudó si realmente todo esto que estaba pasando era real.

- Sé que todo lo que estoy diciendo en este momento, después de lo que te hice pasar puede sonar muy conveniente… pero quiero decirlo apropiadamente, por favor Kanae-san escúchame - La chica, atónita, solo pudo asentir con la cabeza en silencio.

- Te estaré eternamente agradecido Kanae, sin los chicos y sin ti, jamás habría tenido el valor para enmendar lo que le hice a mi familia, jamás habría podido recuperar mi vida escolar y habría perdido la oportunidad de cumplir la promesa que le hice a Ubuyashiki-sama, aquellos muros que había construido para que me protegieran del dolor se habían convertido en mi zona de confort, y simplemente salir de allí me daba pavor, Rengoku y los chicos fueron abriéndose campo poco a poco, pero la verdad es que… quien los destruyó por completo fuiste tú Kanae-san.

- Sanemi-kun…

- Durante estos tres meses, no he dejado de pensar en ti una y otra vez, contradiciendo mis propias decisiones, deseando una y otra vez poder verte, pero al final solo terminaba quejándome de la patética situación en la que me encontraba, sintiendo lástima de mí mismo una y otra vez, tratando de convencerme de que lo que estaba haciendo era lo mejor… convenciéndome que iba a ser capaz de olvidarte, e iba a poder seguir con mi vida como si nada hubiera pasado, de que podría volver a levantar aquellos muros… pero simplemente fue imposible… ya no puedo volver a ser así Kanae-san, no puedo volver…. la idea de perderte es insoportable… así que por favor no digas que seamos amigos de nuevo, no quiero que seamos amigos, se que me di cuenta muy tarde, pero no quiero rendirme aún… me prometí que la siguiente vez que te viera te diría todo lo que siento sin más mentiras… yo… yo te amo…

En aquel instante, Sanemi vio como Kanae rápidamente soltó sus manos, y tomando sus dos mejillas, se acercó. Los labios de la chica tocaron los del chico y, un largo beso se dio entre los dos. Al fondo, la cadena de fuegos artificiales no paraba de sonar y explotar en el cielo, Atónito Sanemi siquiera pudo cerrar sus ojos, estaba tan sumido en aquellas palabras que estaba diciendo que aquel acto lo tomó fuera de guardia, pero inmediatamente pudo sentir los suaves labios de Kanae, su aroma y no pudo evitar derramar lágrimas. Un momento después, Kanae abriendo los ojos de nuevo, separó su rostro lentamente del de Sanemi.

- Kanae… - Musitó perplejo.

- No sabes cuánto tiempo había querido hacer esto, la verdad... es que había decidido reunir fuerzas para pasar de largo este amor y al menos salvar nuestra amistad, pero… ahora me siento mal por haber dicho todo esto, así que quiero retractarme de lo que dije - La chica suavemente retiró una de las lágrimas que caían por las mejillas del peli plateado con uno de sus dedos - Quiero escucharlo de nuevo Sanemi-kun, ¿puedes hacerlo?

- Si.. - dijo un poco apenado, pero sonriendo - Te amo Kocho Kanae, ¿quieres salir conmigo?

A lo que la chica, con una gran sonrisa y también derramando lágrimas solo dijo -

¡Si!, por favor cuida de mí.

En aquel momento Sanemi abrazó a Kanae con fuerza, y ella, llena de dicha, también lo abrazó. Ambos se quedarían allí un largo rato.

- ¿En serio estás bien con alguien como yo? - Preguntó Sanemi, aún sin soltarla.

- Que dices tonto…por su puesto que si…amo todo de ti.

Una fuerte bulla se escuchó a lo lejos mientras los últimos fuegos artificiales explotaban en el cielo, haciendo que Kanae y Sanemi voltearan a ver asombrados, se podían escuchar las ovaciones y los aplausos que no cesaban y ahora por todos los altavoces del templo se pudo escuchar.

"Agradecemos a todos por haber participado en el festival de celebración del inicio de la primavera, esperamos que hayan pasado un agradable momento y deseamos que vuelvan el año que viene."

- Parece que no pudimos ver los fuegos artificiales Sanemi-kun - dijo Kanae entre una risilla, mientras el peli plateado, también sonriendo, solo la observaba en silencio, aún incrédulo de que todo haya salido tan bien. Pero un momento después, Sanemi notó con preocupación como la sonrisa de Kanae se apagaba poco a poco, y como una expresión de tristeza se apoderaba de ella.

- ¿Pasa algo Kanae?

- Es solo que todo esto es tan injusto… - contestó suavemente y con impotencia - Finalmente podemos estar juntos pero, en un mes me iré a Tokio… simplemente detesto admitirlo, pero nuestro destino siempre estuvo sellado desde el comienzo Sanemi-kun... no podremos estar juntos… cuatro años es demasiado tiempo - Kanae comenzó a llorar mientras su mirada caía de nuevo derrotada. Sin embargo, ahora ella era la que sentía como las manos de Sanemi se posaban sobre sus dos mejillas y la ayudaban a levantar la mirada.

- Pero qué estás diciendo… esto aún no se acaba Kanae, no importa lo que pase, no importa cuantos años pasen… Yo estaré aquí, no me iré a ningún lado, !así que no te preocupes por absolutamente nada, ve a Tokio y realiza tus sueños!

- Sanemi-kun… - Exclamó la chica abriendo sus grandes ojos púrpura.

- Y si algo ocurre, entonces ven conmigo, estaré aquí para ti.. y si no puedes venir, no me importa lo que tenga que hacer, inmediatamente iré por ti, no me importa si tengo que cruzar todo el país, ten por seguro que llegaré en el instante mismo que me necesites…. porque te amo Kanae.

- Yo también te amo Sanemi-kun, gracias - respondió entre sollozos de alegría.

En ese instante Sanemi volvió a acercar su rostro al de la chica, y otro largo beso se selló entre los dos, para luego, riendo, juntar sus frentes mientras sonreían contentos.

- Sanemi-kun, por favor toma esto - En aquel momento Kanae abriendo su bolso, sacó aquel llavero peluche que había comprado.

- ¿Un llavero? - preguntó intrigado mientras lo tomaba con su mano derecha y lo levantaba frente a su rostro - es un gato… creo.

- jejej si - respondió la chica - había planeado dártelo igualmente, ya que tu me diste uno, aunque originalmente era solo una excusa para poder hacer las paces contigo, ahora puedo decir con alegría que tiene otro significado mucho mejor - Cuando Kanae dijo aquello, esbozó una pícara sonrisa hacía Sanemi, que, apenado se sonrojo un poco mientras que con su otra mano rascó su cabeza tímidamente.

- Gracias Kanae - susurró apenado, así Sanemi se sentó al lado de Kanae para que la chica, se recostara tiernamente sobre su hombro mientras se tomaban de las manos, allí, ahora alumbrados solo por las estrellas de aquel cielo despejado, se quedaron un rato charlando.

- ¿Cómo está tu tobillo? - Preguntó Sanemi mientras ayudaba a Kanae a ponerse de pie - Sabes que puedo cargarte hasta tu casa si necesitas.

- Ni se te ocurra Sanemi-kun, suficiente pena ya me hiciste sentir cuando me cargaste hasta aquí - exclamó riendo mientras se apoyaba más en su pie sano. - Además quiero caminar de la mano con mi novio, así sea cojeando. - A lo que un rojo Sanemi no pudo responder nada.

- Debemos ir a buscar a los demás para darles las noticias - complementó la chica contenta mientras le extendía la mano a Sanemi, a lo que éste asintió con una sonrisa, y comenzaron su regreso al templo principal.

Una vez volvieron al punto donde supuestamente iban a ver los fuegos artificiales, Sanemi y Kanae vieron como el gran grupo de amigos y familiares los estaban esperando preocupados, aunque quedaron boquiabiertos y atónitos al verlos caminar tomados de las manos. A pesar que la nueva pareja estaba preparada para explicar toda la locura que había pasado, al llegar se encontraron con que a Obanai y a Kumeno les había tocado confesar el plan para engañarlos, al final habían intentado mantener su mentira lo más que habían podido, pero su extraño comportamiento más la desaparición de Kanae había hecho que los demás sospecharan.

Shinobu furiosa se acercó a la pareja refunfuñando ya que no pudo evitar que se juntaran, detrás de ella, Kanao y Aoi la jalaban de su kimono, tratando de evitar que peleara con Sanemi. Pero la pequeña, al ver la forma como su hermana estaba sonriendo simplemente le impidió decir algo. Así que, inmediatamente le gritó a Sanemi que aún no lo ha perdonado por todas las cosas que le hizo a su hermana, mientras lo señalaba furiosa con su pequeña mano, a lo que este, devolviéndole la mirada con determinación, le respondió que era consciente de eso y que trabajará muy duro para enmendar sus errores y que hará feliz a su hermana. Tal comentario hizo que todos se quedarán congelados, incrédulos ante tal afirmación, incluida la pequeña Shinobu, que, totalmente derrotada y frustrada abrazó a su hermana mayor, ocasionando que tanto Kanao como Aoi no perdieran el tiempo y también se unieran al abrazo.

Pero ahora, todos los Shinazugawa también se abalanzaron sobre Kanae y Sanemi, incluido Genya, quienes completamente contentos, felicitaron a los dos por estar juntos, los más pequeños le preguntaron a Kanae si ahora sería su hermana mayor. A lo que una contenta Kanae les respondió afirmativamente mientras un rojo Sanemi no decía nada. Aunque al desviar la mirada hacia su amigo Kumeno, solo sonrió y asintió con la cabeza al notar que éste estaba haciendo el símbolo de paz con su mano mientras esbozaba una gran sonrisa de satisfacción.

Momentos después, unos furiosos Rengoku, Uzui y Kanroji le reclamaron a Sanemi, Iguro y Masachika del por qué no les habían dicho del plan, a lo que Iguro les argumentó apenado que entre menos supieran era mejor ya que…Rengoku y Kanroji eran terribles para mentir, y que, ellos al no saber iban a actuar de forma más auténtica. Haciendo que al final, el grupo de amigos entendieran y aceptaran el engaño, a excepción de Kanroji, que, con sus mejillas infladas debido a lo molesta que estaba, le expresó a Iguro que estaba enfadada con él, haciendo que éste último hiciera una expresión de terror y se desplomara de rodillas, y provocando que Rengoku y Uzui se rieran a carcajadas, mientras Masachika lo consolaba poniendo una mano sobre su espalda.

Cuando los ánimos por fin se calmaron, Rengoku eufórico los invito a todos a su a casa a cenar y celebrar la unión de sus queridos amigos, a lo que toda la multitud alegre, a excepción de un deprimido Iguro, levantaron sus manos al aire con una gran ovación. Así, cuando todos comenzaron a dirigirse hacia la salida del templo, Sanemi sintió de nuevo como Kanae tomaba su mano y se recostaba sobre él.

- ¿Vamos?

- Si… - respondió el peliblanco mientras esbozaba una sonrisa.

"Aunque no pueda hacerte feliz siempre Kanae, y aunque tengamos muchas dificultades en el camino, siento que si es contigo, puedo hacerlo… Gracias Kanae, gracias por mostrarme esta felicidad", Pensó para sí mismo mientras caminaban junto a los demás.

Un tiempo después...

78° Ceremonia de graduación de la Escuela Kimetsu

- Amane-san, Ubuyashiki-sama por favor esperen - Gritó el chico mientras corría por el pasillo que iba hacia la oficina del director para alcanzarlos, luego del final de la ceremonia de graduación donde Kagaya había hecho el discurso de felicitación y despedida, todos los estudiantes de tercero, junto a sus familiares se encontraban afuera de la escuela celebrando, tomándose fotos, despidiéndose de sus kohais en emotivas despedidas, entre otras muchas más.

- Oh pero si es Shinazugawa-kun, de nuevo felicidades por tu graduación - le replicó Amane mientras se inclinaba, a lo que el joven rápidamente imitó aquel gesto como respuesta.

- Hola Sanemi-kun, veo que lograste escapar de tu grupo de amigos y de tu linda novia, ¿está bien que no estés celebrando con ellos?, si no estoy mal hoy mismo Kanae-chan se irá a Tokio.

- No hay problema Ubuyashiki-sama, en estos momentos ellos se encuentran con sus familias y nos reuniremos para celebrar más tarde, además… Esto también es importante, después de todo, tengo que entregarle esto personalmente, Ubuyashiki-sama - Continuó Sanemi mientras le pasaba su diploma a Kagaya, que sonriendo lo tomó, le quitó la tapa a su envoltorio, lo sacó y lo extendió.

- Ciertamente tu nombre está sobre este diploma Sanemi-kun, oficialmente has cumplido con tu parte del trato, estoy orgulloso de ti.

- ¡Muchas gracias Ubuyashiki-sama!, sin usted, nada de esto habría sido posible, no solo el haber regresado a la escuela, haber hecho amigos, haber recuperado a mis hermanos y haber conocido a la chica que amo, le prometo que haré todo lo que esté en mi poder para pagarle por todo esto - respondió mientras lo miraba fijamente - Y es por eso que director, con respecto a aquel último detalle del trato...

- Oh, veo que has llegado a una decisión con respecto a eso, me sorprendiste cuando me hablaste aquel día luego de que di el discurso antes de las vacaciones de invierno.

- Si señor, se qué ese día no estaba muy seguro con respecto a aceptar la última parte del trato que usted me ofreció ya que me parecía que era más de lo que alguien como yo merecía... la verdad es que me conformaba sólo con la parte que beneficiaba a mis hermanos… pero Kanae y mis amigos me hicieron caer en cuenta de que soy capaz de más… lo que trato de decir es que… para mi sería un honor estudiar en la Universidad y poder convertirme en un profesor de la Kimetsu School - Afirmó con fuerza el chico mientras se inclinaba, a lo que Kagaya, que ya se encontraba mucho mejor de salud, abrió los ojos con sorpresa.

- Has crecido mucho Sanemi, estoy seguro que harás un excelente trabajo - Respondió el director mientras él y Amane sonreían felices.

- Sí señor, no lo defraudaré - "Además cuando ella regrese de Tokio, tengo que asegurarme de estar en un buen lugar " concluyó Shinazugawa Sanemi con aquel pensamiento mientras levantaba la cabeza con orgullo, esbozando una última sonrisa.

FIN

Queridos lectores, así hemos llegado al final de esta historia, primero que todo queremos decirles muchas gracias a todas aquellas personas que han leído nuestro fan fic, a todos los que comentaron, agradecieron y dieron fuerzas para seguir nuestro trabajo, para nosotros fue un placer haber creado y compartido esta historia.

Parece irreal que el primer capítulo fuera solo un experimento y que se haya publicado en enero del 2020, y que dio lugar a toda una tormenta de ideas que al final se plasmaron en esta obra.

Somos conscientes que hay muchos errores no solo en narrativa, sino también en desarrollo de eventos y personajes, pero hicimos lo mejor que pudimos y estamos satisfechos con el resultado, esperamos que ustedes también lo hayan podido disfrutar y les haya traído ratos agradables :D

Adicionalmente, para todos aquellos que leyeron completo el fic, les contamos que fueron 242 páginas en total, lo que representa un libro bastante grande :P

Si todo sale bien y hay tiempo y ganas, quizás continuemos las historias de los demás personajes, de quienes tenemos plasmados a grandes rasgos cómo se desarrollan sus historias. Como son Iguro y Kanroji, Sabito y Makomo y como no, Shinobu y Tomioka, pero sólo el tiempo lo dirá.

De nuevo muchas gracias por su apoyo.

Con cariño:

Monami y Phynxz