Hola hola owo ¿Cómo están?

Pues vengo a compartirles otra pequeña historia que está hecha para el desafío semanal del grupo "Club de Lectura de Fanfiction". La consigna de esta semana es escribir una historia que empiece y termine con la misma frase, pero que cambie el sentido por el modo en que se desarrolla el argumento.

Ustedes juzgarán si lo logré :)

Disclaimer: Eren y Levi le pertenecen a Hajime Isayama, la historia es mía.

Summary: Todos alguna vez en nuestra vida nos hemos sentido desanimados, vemos la vida sin ningún color, y día tras día despertar se vuelve cansado y desearíamos no salir de la cama. Pero entre las cosas más monótonas del diario podemos sorprendernos, la felicidad que todo mundo busca está ahí frente a nosotros, en medio de la mala suerte y los problemas.

Advertencias: romance ;)

A leer~


La felicidad sabe muy desabrida cuando no se quiere.

Hay que quejarse cuando el cuerpo lo requiera, así se libera del peso excesivo de estrés y pena.

Quejarse pero no llorar.

Quejarse de lo horrible que te supo el café esta mañana; que por no levantarte temprano llegarás tarde al colegio, que una vez más olvidaste hacer la tarea, y que Jean te molestó de nuevo y tuviste una riña que acabó en unos cuantos golpes y empujones. Llamaron a tu madre -de nuevo- y te frustra esperar un sermón de una hora al regresar a casa.

Una queja más por tener frío y culpas al clima de tu mal genio; el agua está muy fría y la comida no tiene sabor.

Parece prudente quejarse una vez más porque no tienes sueño, solo piensas y piensas y ruedas entre las cobijas. Quieres leer un rato pero terminas viendo vídeos en tu celular y de pronto se va la señal wi-fi. Sueltas otra queja acompañada de una maldición.

Mañana no será diferente, piensas; qué cansancio, qué estrés. Solo quieres un respiro, uno pequeño aunque sea. El mundo debe dejar de ser tan complicado.

Un poco de felicidad te haría bien, pero nadie vende eso en las tiendas.

También te quieres enamorar pero no sabes de quién ni dónde encontrar a la persona correcta.

Así que el futuro te parece abrumador y cansado.

A la mañana siguiente se repite la misma historia. Problemas, problemas y problemas, pero con la novedad de que el quinto problema del día viste de traje, y acabas de tirar su café justo encima de su camisa blanca. El sujeto te mira como si te fuera a matar en cualquier momento.

Te disculpas y después te quejas y explotas con este perfecto extraño. Que no se atreva a enojarse contigo porque no es tu culpa, es culpa de la vida por ser tan complicada.

Ese hombre algo ve en tu mirada. Se sonríe de soslayo y te da su tarjeta para enviarte su ropa y que la mandes a la lavandería, prometes hacerlo a la brevedad y él se retira tranquilo caminando por la acera.

Quien iba a decir que aquel extraño sería tan amable y tan guapo…, que te reunirías con él en persona con la excusa de no saber usar los envíos por correo, por eso lavaste la ropa tu mismo. Él te agradece y te invita un helado.

Habla elocuente y sincero, su voz y ojos tan profundos, sus labios te hipnotizan. Eres valiente y le pides volver a verlo, y ya tienes una cita para el sábado siguiente.

Al despedirse lo intentas besar pero él se contiene y se marcha besando tu mano con dulzura. Suspiras hasta llegar a casa y... No hay ninguna queja.

Que bella es la vida, que rico es el café, que interesantes resultaron las clases y ya no odias la tarea. El frío no resultó ser tan malo porque anhelas el calor de sus brazos, y de pronto la comida tiene el mejor sazón.

Ninguna queja al no poder dormir, al contrario, quieres seguir imaginándote lo prohibido, lo felices deseos de tu corazón.

El mundo por fin deja de ser complicado.

Quizá la felicidad no la venda nadie en las tiendas pero si te la puedes encontrar en la calle, sin buscarla, porque la felicidad sabe muy desabrida cuando no se quiere.


N/A: Nos leemos prontito con el inktober atrasado XD