Corría a toda velocidad esquivando a las personas, tenía que llegar cuanto antes, si no llevaba la medicina a su abuelo el moriría dejándola sola más le valía darse prisa. Cuando llego, abrió las dos puertas de la cabaña vivía en el bosque lejos del pueblo eso fue decidido por su abuelo

— Abuelo ya vine – anuncio mientras subía a su alcoba encontrándose con una mujer rubia con la cabeza de su abuelo en sus piernas la mujer era tsunade que tenía en su rostro tristeza — abuelo — llamo acercándose mas no recibió respuesta, tsunade negó con la cabeza

Sus ojos se cristalizaron corrió hasta el cadáver dejo caer su cabeza en el pecho de su abuelo y rompió en llanto

— Deja de llorar el no volverá — le dijo la rubia mayor, levanto la cabeza, se limpió con su brazo las lágrimas se puso de pie y se retiró de la habitación siendo observaba por tsunade quien suspiro sonoramente

— Me pregunto si fuiste consiente del destino de tu nieta jiraiya — decía mirando el pacifico rostro sin vida le acarició los blancos y largos cabellos. Más tarde enterraron el cuerpo baje la sombra de los arboles cada una dijo sus palabras

Al llegar la noche ambas rubias se despidieron, naruko una vez en casa subió las escaleras llegando a la alcoba que compartía con su abuelo, lo cual hizo que las lágrimas volvieran a salir de sus ojos

— Como podre vivir sin ti abuelo — decía entre hipidos, se dejó caer de rodillas cubriéndose el rostro con las manos — me haces falta

Al día siguiente se levantó muy temprano junto todas sus pertenecías y se dirigió al pueblo rumbo a la posada de tsunade o como ella le decía abuela cosa que molestaba a la vieja borracha, para propinarle un coscorrón en la cabeza

— Oba chan

Y dicho y hecho se ganó un coscorrón, se llevó ambas manos a la cabeza mientras se llevó amabas manos a la cabeza mientras se quejaba del dolor con Senju quien con un abanico amarillo con sakuras se daba aire

Veo que aceptaste mi oferta no es asi- no era una pregunta era una afirmación, ya que despues del entierro de su abuelo tsunade le ofreció un trabajo para poder llevar aunque sea un bocado a su boca

— Si

Respondió firme, viendo la sonrisa de la Senju

— Shizune — llamo, apareciendo al instante una pelinegra

— Me llamo mi señora — pregunto haciendo una reverencia

— Quiero que le muestres a la señorita su habitación — pidió y la pelinegra miro a la rubia examinándola — trabajara aquí — aclaro