Un año después...
Hacía tiempo que no iba a la estación de esquí. Intentó no pensar en todo lo que había vivido en ese último año, buscando sus maletas en el coche antes de ir al teleférico. A lo lejos, la voz de su prometida susurraba que tan magnífico se veía el paisaje. Una nerviosa sonrisa se le escapó mientras llevaba las maletas.
" Cuidado, Kaia " le gritó mientras se acercaba a ella. La nieve cada vez era más abundante y no sabía donde estaba pisando. Si no hubiera sido por el golpe contra la farola, pensaría que estaba en un blanco sueño.
A trancas y barrancas llegaron a la estación, donde el resto de compañeros esperaban. Por decisión de la directora y líder Palpatine, todo los que ostentaban un cargo de liderazgo debían ir a pasar un fin de semana en el recién comprado complejo donde el año pasado habían sucedido cosas maravillosas. Intentó no pensar en ellos, ahora tenía a Kaia y ella no era tan retorcida. Todo lo que había terminado por pasar durante ese estrambótico año había colmado su paciencia. Ya no quería esperar o pelear por algo que jamás iba a tener futuro.
" Benny, tenemos que subir todo eso... " Se quejó su chica mientras todos se montaban en el teleférico. Aun no iba a arrancar, faltaba la anfitriona y su fiel perro. Molesto, se montó y empezó a saludar a sus compañeros de a una, aun con los guantes puestos.
" Tendremos que subir sin ellos " escuchó a su buena compañera Phasma mientras cerraban las puertas.
A medida que iban subiendo la gran montaña, Ben no pudo evitar pensar en a gran locura que los había acompañado. Rey le insistía que tenía que esperar, y él tuvo la infinita paciencia de hacerlo. No sabía en que momento, paso a ser su paño de lágrimas, su hombre de consuelo, el hombro donde lloraba cada vez que uno de sus extraños planes no salían como ella quería. Las apasionadas reuniones en su gran despacho eran numerosas y nadie sospechaba (o eso creía él). Pero no llegaba a cancelar su compromiso con Hux. Sentía que se estaba cansando, quería algo serio de inmediato, pero ella estaba absorta en ideas y lucubraciones rocambolescas que la hacían parecer una malvada villana. Durante ese proceso en el que peleaba por afianzar su relación con ella, apareció Kaia. Ella era una simple mesera de uno de los pubs de Lando. Se dedico a escuchar sus males de amor (cambiados para que ella no se diera cuenta de toda la verdad que había detrás) y le había dado una mano que ya no podía soltar. Lo que veía en los ojos de ella era amor, pero él no lo sentía. Solo le dijo que si a ser pareja para quitarse esa sensación a soledad y amargura que le había regalado Rey. Al ver la puerta, se acordó de como le dijo a su bella reina que dejaba todo ese juego.
" Vamos, Benny " le llamó a modo de burla su fiel compañera mientras él se quedaba el último en salir.
Por un momento vio la sonrisa en los rojos labios de ella. Desde que dejó las escaramuzas sexuales con Armitage, había dado un cambio a su vida: era más dura e imponente en el trabajo, se había casado por lo civil con un chico que nadie jamás escuchó su nombre y se estaba dejando el pelo largo. Lo que más sorprendía de ella era el pack abdominal y los brazos capaces de llevar a cualquier secretaria en brazos. Más atrevida que antes, había desarrollado una extraña amistad con Rey, levantando envidias. Era una mejor versión de si misma que a Solo le daba miedo mirar. Por un momento, pensó que podía ser como ella, podía dejar esa obsesión que tenía por Rey Palpatine a un lado y podría dedicarse a buscar un mejor él.
Siguieron subiendo la eterna montaña hasta ver las luces de la entrada. La líder había cogido una cabaña bastante alejada. Podía escuchar de lejos chistes sobre escenarios de terror, pero el lo ignoró. Intentó concentrarse en subir con las dos maletas mientras su prometida jugaba con otros compañeros en la nieve. Nada más llegar, dejó las maletas en la entrada como el resto de sus compañeros y buscó el sofá para descansar. Phasma, con su papel de líder, los obligó a sacudir la nieve antes de pasar al gran salón. El derroche de dinero y el calor de la hoguera se mezclaban en el ambiente. Todos los asistentes quedaron con la mandíbula desencajada al ver como estaba decorada la sala, el árbol de navidad con regalos decorados con enormes lazos rojos, una televisión de 75" QLED colgada en la pared, una mesa de café llena de aperitivos y, como broche final, una pequeña estantería de madera del que se podían ver mullidas almohadas y pesadas dobladas mantas. Ben podía sentir el esfuerzo de las pequeñas hormigas por dejar un entorno acogedor pero que no diera paso a la pobreza.
" Buenas tardes, señores " dijo un señor ataviado con un gran plumífero naranja " Su recinto está liso, cada puerta tiene el nombre y las llaves colgando. Tal como me pidió la señora, todas las mañanas vendrán a limpiar y revisar el lugar... "
" ¿Y la comida? " interrumpió uno de sus compañeros
" Ahí tienen la cocina " señaló como pudo. Se veía que aquella gran naranja no le permitía gran movilidad, solo había señalado un gran pasillo.
La gente empezó a preguntar, pero el señor simplemente se marchó. Aquello le olía mal. Todos decidieron colgar la chaqueta y esperar en la gran sala a la pareja. Uno de sus compañeros encendió la televisión, poniendo a gran volumen el primero de los canales. Su prometida estaba hablando con una de las chicas secretarias invitadas para ir a la cocina a preparar algo y Phasma invitó a Ben a sentarse con los demás.
Fueron unos momentos extraños, en los que Ben sentía que algo no terminaba de encajar. Intentaba seguir el ritmo de sus compañeros en lo que terminaban de preparar algo sus compañeras, pero no llegaban, Rey y su macho-alfa no terminaban de llegar y cada programa de la televisión era peor que el anterior. En cierto modo no dejaba de sentirse incómodo ante la idea de ver como, delante de sus narices, Rey y Armitage harían de pareja feliz, hablarían del porque habían retrasado su boda y la pena que daba la muerte del señor Palpatine.
De pronto, se escucharon ruidos en la entrada. Todos fueron a ver y se encontraron a la pareja intentando entrar, sorteando las maletas, sin haberse sacudido la nieve. La dueña de todo lo que pisaban sonreía y reía ante cada torpeza que cometía Armitage, quien se había tropezado varias veces y llegado a besar el suelo. Kaia y la secretaria salieron y ayudaron a la señorita, algo que molestó a Ben. No compredía porque ella no dejaba de ser tan buena mientras él intentaba no apreciar cada detalle que lo enamoraba.
" Perdona, sirvienta, no necesito ayuda " le respondió ella intentando no reír y quitarse la chaqueta por si sola
" Señorita, ella es una de las invitadas " le corrigió de inmediato una de las secretarias ants de que Ben pudiera decir nada
" ¿En serio? ¡Lo siento! " se disculpo de inmediato, haciendo que la chica sonriera con normalidad " No lo sabía. Discúlpame... "
" Kaia " se presentó ella
" Encantada, Kaia. Rey " se presentó ella con una amplia sonrisa. Se quitó los lanudos guantes y tendió su mano para apretarla " Espero que no te sientas violenta entre tantos amargados oficinistas "
" Eso lo dirá por su prometido " lanzó el dardo venenoso Ben. Toda aquella escena le molestaba. No sentía sinceras las disculpas de su jefa y mucho menos su felicidad de conocerla.
" Nosotras tenemos mejor marcha " intentó salvar la situación Phasma. Todos empezaron a reír, momento que ella aprovechó para pisar el pie de Solo. Era una muy-poca suave advertencia de no pasarse de la raya.
" Señorita Rey, antes el señor había comentado algo de la cocina... " dijo uno de sus compañeros, haciendo que todos clavaran sus miradas de incertidumbre ante la jefa, quien empezó a reír.
" Una pequeña broma, si tenemos gente de catering. Nadie tiene porque cocinar... "
" Zoe y yo hemos hecho unos aperitivos pensando que era verdad... " dijo un tanto molesta la prometida de Ben, haciendo que todos rieran. Aquella sensación de incomodidad se hacía más grande en el prometido. No dejaba de pensar que aquello no era una simple broma y que sus compañeros no se estaban riendo de la forma en la que habían caído en la leve broma de la jefa.
Ben respiró hondo, intentando tranquilizarse antes de armar un gran problema. Luego le propondría que se marcharan sin avisar para evitar más disgustos. Todos dejaron de reír y volvieron al gran salón, donde empezaron a conversar entre todos de lo difícil que había sido para ella reorganizar todo y tomar el poder absoluto ante la muerte de Sheev Palpatine. Ella le quitaba hierro, alegando que quería que pasaran un buen rato después de lo duro que había sido el año. En el fondo, él seguía pensando que, en aquella repentina muerte, ella tuvo algo que ver.
" Pero dejemos de hablar de la empresa y mi situación, en el primer mes de verano nos casaremos por fin. ¿Cuándo os casareis vosotros, Kaia? "
" Aun no tenemos la fecha " respondió ella antes de que Ben pudiera decir algo para salir del paso. Podía ver la mirada de algunos de sus compañeros extrañados y curiosos. Notaba un extraño juicio sobre ellos, pero Ben decidió no oír la voz de alarma que sonaba dentro de él.
" Ni anillo " matizó Zoe
" Con todo el trabajo, no he podido comprárselo " respondió Ben, haciendo que sus compañeros, nuevamente, estallaran en carcajadas.
Aquello era una mentira piadosa. Si tenía un anillo de compromiso, pero lo había guardado para Rey. No quería dárselo a Kaia por mero respeto, ya sentía absurdo tener que casarse con ella para olvidar a la líder suprema, como para entregarle una joya de tal envergadura. Vio que ella se sentía un tanto avergonzad, pues él si tenía un anillo. Ella le entregó uno para afianzar la locura que le había propuesto y, como buen imbécil, lo había aceptado sin medir las consecuencias.
La conversación siguió con Phasma, quien se veía más natural y empoderada que antes. Enseño el brazo que había desarrollado con duro entrenamiento. Al verlo, uno de sus compañeros no pudo evitar pedirle que se batieran a un pulso, a lo que ella aceptó al instante. El marido de ella le dio sus condolencias por la humillación que iba a vivir y Rey sacó su móvil para grabar la situación. Hux se veía molesto, no disimulaba ni tenía la picardía de Rey. Ben podía leer en su rostro como no aceptaba todo lo que había avanzado ella sin él.
A la hora de la cena, el catering que habían pedido entraron con tanta comida que daba miedo. Desde un jugoso pavo relleno, mariscos impronunciables, alcohol y poco más. Los sirvientes se llevaron los aperitivos que las chicas hicieron, sin piedad alguna. El postre se presentaba como un gran tarta de vainilla, decorada con copos de merengue. Todos llegaron a la conclusión de cambiarse de ropa antes de comer. Si bien todos intentaban parecer que no se habían excedidos con su ropa, el derroche se veía en cada prenda: desde broches de oro y finas joyas, jerséis con cinturones de plata y conjuntos que costaban más de sietes sueldos de trabajadores normales. Ben agradeció haberle comprado un par de conjuntos para que no desentonara, pero era imposible hacer brillar a su prometida más que la jefa. Rey era la legítima dueña de todas las miradas a pesar de los buenos piropos que le habían dedicado, con su teñido pelo negro suelto y ondulado, el vestido de margaritas acompañado con unos peludos botines.
El cambio de look de Rey llegó más tarde que Phasma. Fue después de gritarle en plena lluvia que quería dejar los estúpidos juegos. Ella tiñó su pelo, usaba pintalabios rojos y acentuaba su mirada con largas pestañas. Sus delicadas manos siempre mostraban costosas pulseras, el anillo de compromiso y uñas rojo cereza. Era como mostrar la peor versión de ella.
" Compañeros, que el próximo año venga de buenos propositos. "
