La derrota era como un bombón de regalo del hotel sobre la almohada: breve momento, amargo sabor y larga duración del sentimiento de derrota que no se iban ni con la más pura de las aguas.
Ben no era nada afín a los dulces, pero ese día sentía tan fuerte el sentimiento de humillación sobre su pecho que se dio el gusto de probar aquel bombón de regalo. Las vacaciones de invierno habían pasado, año nuevo dio paso a nuevos 365 días y, como siempre, él estaba solo y amargado. Solo sacaba malas y banales lecciones de moral repetitivas y carentes de significado, cuya verdad para el joven solo era que nada, absolutamente nada, valía la pena. En cuando todos empezaron a unir piezas, lo primero que hizo fue marcharse de vacaciones y dejar que una joven tailandesa se paseara por su espalda para relajarlo. Quería olvidar la vergüenza y la humillación que vivió con su amada Rey.
Las mentiras caerían como las gotas de aceite de masaje. Nublado por la ira del momento, arremetería contra un juguetón Hux, al quien le pagaría las sesiones médicas que necesitaría para recuperar su maldita nariz. Iría a por Rey, quien le aseguró, delante de todos, que ella no tenía nada que hacer con ir acuchillando a la gente. La forma en la que todos vieron como terminaban por exponer como Kaia se había auto infringido para evitar seguir siendo solo la camarera del bar. Y en ese momento, Rey no tuvo compasión alguna con su error, le daría igual que fuera un engañado o un empleado con gran nivel de reputación. Destruiría su buena imagen en un segundo, con palabras directas y envenenadas, bajándolo de categoría y dando por terminadas aquellas vacaciones. Se marcharían todos enfadados por él y lo tacharían de mal compañero y persona. Lo primero que hizo fue lo que desde un primer momento no debió pasar, romper aquel patético compromiso. Pero las cosas no mejoraron después. Todo fue a peor, ya nadie lo respetaba en el trabajo y veían sus logros y aportaciones como meras anécdotas. Intentaría encontrar a Rey para disculparse y arreglarlo todo, pero lo había degradado tanto que ni su propia secretaria la respectaba. Ni en el aparcamiento tenía oportunidad de poder hablar con ella. A escondidas del mundo, su buena amiga Phasma le decía que abandonara el centro de trabajo, que iniciara una nueva vida en otro empleo, pero él no quería dejar que Hux se saliera con la suya. Quería recuperar su trono al lado de la reina a pesar de tener todo en contra antes de la famosa boda.
Con tal de evitar todo encuentro con él, Rey y Armitage terminaron por adelantar la boda a San Valentin. Y como siempre, le invitaban a ver como terminaba de perderlo todo.
Ben no se quería dejar ganar, sabía que aun podía recuperar aunque fuera el cariño de Rey, pero primero debía quitar todas las preocupaciones, pensar con claridad. Su madre le dio la idea de ir a un spa. Él no era fan, pero no había forma de decirle que no a ella. Era cierto el poder de un spa caro, los problemas se marchaban de la mente y pudo pensar en su plan de regreso. Debía redimirse y dejar que las buenas acciones limpiaran lo que aquella noche se ensució. Planeo su regreso de forma meticulosa, mientras se sumergía en un extraño baño de barro. Cuando terminó todo aquel periplo nada natural por parte de él, daría paso a las más locuras románticas y el extraño plan. Desde el móvil, empezaría intentar reconquistar el corazón de Rey mientras que daría más horas en la empresa de las que un ser humano normal podía dar. Trabajó fuerte mientras que, con la magia de Deliveroo y el móvil, intentaba llenar de regalos a la joven jefa. Buscó de nuevo la confianza de la secretaria, quien a regañadientes, le decía que ocurría con esos regalos. Rey nunca era la persona que los devolvía o tiraba, era una de las bajas trabajadoras de la secretaria. Seguía intentando con gran fuerza destacar, pero vio como todo se iba al desagüe. No había forma de hablar con ella y todo su trabajo se lo robaban y cambiaban. Era frustrante. No quería creer que por un simple error, un simple engaño, estuviera perdiéndolo todo. El mundo de lujo que siempre lo había envuelto se volvía barro. No había forma.
" ¿Qué harás ahora? " preguntó Phasma. Ambos habían decidido hablar en un bar diferente al de Kaia, en el que Ben podía desahogarse con una jarra de cerveza. Todos se preguntaban lo mismo, querían saber como seguiría peleando por limpiar la estupidez que cometió.
Ben siempre pensó que tenía la respuesta. Pero, en realidad, después de ver como cada intento se perdía en la nada por el orgullo herido, no sabía que más hacer. Por primera vez, miró a su alrededor. Estaba hecho basura, bebía al lado de basura y trabajaba basura. Era hora de cambiar todo aquello. Esa fue la última vez que vio a Phasma.
Estaba decidido.
Se levantó y fue a buscar en la familia la verdadera respuesta a todos sus problemas. Leia, como madre cariñosa, le diría como empezó su abuelo a construir su trabajo y como lo podía hacer él. Seguiría los pasos de su abuelo para empezar. Era duro, no estaba al lado de su musa, no habían facilidades y no quedaba mucho dinero. Además, se había marchado, no tenía finiquito, los fondos eran tan limitados como en aquella época que narraba con tanta fuerza. Sus padres lo ayudaron, pero había en algo que jamás lo iban a ayudar: en el corazón. Las fechas estaban encima y no había vuelto a verla. Solo tenía la boda y uno de los caros trajes.
" Deberás jugártela en la ceremonia. " le dijo Poe mientras le ayudaba a hacer la maleta. " Te ayudaremos lo justo para que no nos expulse seguridad, así que... solo te queda esta oportunidad, Solo "
Solo por eso estaba en aquella habitación de hotel pagada por el equipo de organización de la boda, recordando, completamente derrotado, como había llegado a ese punto. El bombón solo le añadía ese toque de sabor que describía bien todo lo que había vivido. Todas las malas decisiones que había tomado en la vida le estaban golpeando en la cara y, una vez más, solo en una habitación, con un traje caro que luego iba a tirar, intentando por ultima vez recuperar algo que él mismo había tirado a la basura. Pensando en frío, viendo como se encendían las luces de la noche, no sabía donde cometió el error. Quizás fue él por impaciente o no saber leer la importancia de cada una de las acciones que ella tomaba. En un último esfuerzo por ser egoísta, sabía que no toda era su culpa. Ella nunca hablaba claro, nunca explicó que ocurría en aquel extraño mundo de excentricidad y glamour en el que se codeaba. Si ella hubiera optado por abandonarlo todo y marcharse con él a una vida más sencilla, a pesar de perder todo el legado, dejar todo atrás, no se encontraría a escasas horas de casarse con una zanahoria.
Pero la pregunta de oro, lo que hacía que no fuera ya a ejecutar el plan que tenía pensado de colarse en la habitación de Rey antes de la boda, era si de verdad todo aquello valía la pena. Si de verdad, cada movimiento que estaba haciendo era porque él amaba de verdad a Rey Palpatine o por mero orgullo perdido. No dejaba de pensar en como humillar a Armitage Hux, no en ella. Solo aquellos últimos días, en los que podía ver a la sonrojada novia, había pensado en todos los momentos que habían compartido hasta que cortó con todo aquello en un día de lluvia. La imagen de ella llorando aún perseguía sus más oscuras pesadillas. Solo quizás, aquel engaño que había sufrido dejaba ver como, en la más pura realidad, no estaban preparados para estar juntos. Debería esperar la otra vida para estar con ella y sufrir lo que le quedaba de esa en silencio y soledad.
Se la iba a jugar. Necesitaba hablar con ella por una última vez.
Espero a que el pasillo estuviera solo. Sabía que ella había cogido en su nombre todo el hotel y debía ir llamando fingiendo ser un trabajador a todos los pisos hasta escuchar su suave voz. Ella estaría en la última planta, escondida de todas las miradas indiscretas. Con muy mal disimulo, subió y la buscó. Se escondió detrás de una de las paredes, esperando a que pidiera algo para comer. Si de algo bien se acordaba de ella, era querer catar todas las comidas posibles. El señor dejó el carrito y se marcho por ordenes de ella, a lo que en ese momento salió corriendo y entro de golpe, empujándola a ella y al carrito. Se había manchado con el zumo de naranja y las tortitas de sirope de arce con helado de vainilla habían manchado el camisón de pijama que ella llevaba vestida. Estaba pálida del asombro y, con poco disimulo, no pudo apartar su mirada de su perfecta figura.
" Deberías estar descansando, mañana es el día " dijo ella captando su atención, poniendo los brazos cruzados en frente del pecho.
Solo en ese momento, vio la habitación que tenía para ella sola. Una cama doble más grande que la suya, un ventanal amplio que le dejaba ver la ciudad a una mayor dimensión que la suya, todo con un color crema acogedor. Lo único que rompía la armonía era la televisión de pantalla plana, emitiendo una sitcom a mayor volumen de lo que a puerta cerrada parecía. La puerta del armario estaba abierta, revelando que solo había ropa de ella.
" ¿Sola? " fue lo primero que pregunto, de forma un tanto estúpida
" Mañana me caso, no puedo compartir la habitación con mi futuro marido, Solo " dijo ella mientras recogía su fallida cena " Ahora tendré que volver a pedir y pensarán que estoy engordando... con lo que cuesta entrar en el vestido de novia "
En ningún momento se giró a mirarlo a los ojos. Se fijo en una gran caja, ahí debía guardar el vestido. La extraña idea de ir a cortar ese vestido pasó fugaz por su mente, pero sabía que no era lo correcto. No podía pedir que lo dejara todo y romper un vestido que, tranquilamente, podían costar más de cinco sueldos. Intentó ayudarla, pero ella se negó. El rencor afloró más rápido de lo que pensaba.
" Tenemos que hablar " intentó retomar la conversación
" Aquel día lo dejaste claro, llamándome intento de asesina delante de todos mis empleados, negada, que me casaba con Hux por despecho, ah, y no nos olvidemos de cuando gritaste en mi complejo que todo mi trabajo era malo, que sin ti, no iba a ser nada. " recapituló ella con cierto toque de ironía que dejaba ver el verdadero dolor que sentía. " Creíste en esa cualquiera antes que en mi. Era obvio que ella lo había hecho, todos lo teníamos claro, pero debía decir lo que pensabas, ¿no? "
" ¿Pensabas que no me había dado cuenta de como te burlabas de ella? La forma en la que al principio te dirigiste a ella, sabías que la iban a denigrar "
" Como se nota que no conocías al equipo, Solo. Si, todos nos íbamos a reír un poco de la dulce Kaia, pero todos somos perros ladradores... nadie le iba a hacer daño real, luego todo sería pura amistad. El problema, como siempre, eres tu, Ben Solo. No la querías, solo la necesitabas como excusa para hacerte notar."
" Tienes razón, solo te quiero a ti " soltó a bocajarro
Solo en ese momento ella se puso de pie y pasó a dentro de la habitación. Apagó la televisión y abrió el minibar. Sacó una cerveza sin alcohol y se sentó en una de las sillas que tenía al lado del escritorio. Ella no paraba de reír, como si hubiera contado el más jocoso de los chistes. Ben no comprendía y simplemente entró para sentarse en frente de ella, al borde de la cama. Ella le ofreció una, pero se negó.
" Ahora, a horas de mi boda, después de menospreciar mi corazón dos veces, vienes a pedir lo típico de las novelas más rosas: que nos vayamos lejos de aquí. " entre risas y sorbos, podía ver como ella tapaba ese nerviosismo que poco la caracterizaba. " No, Solo. Deberías sentarte mañana y ver como me caso con Hux ,en vez de estar suplicando por algo que nunca va a llegar. "
" ¿Cómo puedes querer casarte con semejante inútil? Si sabes que se acostó con Phasma "
" ¿Y? Yo también le puse los cuernos, estamos a mano. La única diferencia entre él y yo es que él amenaza, yo cumplo. Te dije que iba a denigrarte y, sin mucho esfuerzo, tu solito te marchaste de la compañía. Además, se tan bien como tu que esa empresita de pacotilla que has creado no va a prosperar mucho... ¿A qué nadie quiere acompañarte al éxito sabiendo que humillas a tus subordinados? "
" Rey... Se que mataste a Palpatine para que estuviéramos juntos"
" ¡Me moldee para ser una auténtica Palpatine para que pudiéramos estar juntos y tu decidiste que no! " estalló ella finalmente. Le tiró la cerveza a la cara, demostrando la gran indignación que sentía. Por fin podía ver los claros sentimientos de despecho y dolor que aun martirizaban el corazón de su amada Rey. El verdadero daño que le había hecho por fin aparecía. " Hice sacrificios que solo Hux sabe por ti y tu te marchaste con una maldita camarera pensando que no te amaba "
" ¿Por qué no dijiste nada? "
" ¿Tu estás bien? ¿No crees que es un poco peligroso y gritando que has matado a alguien? "
" Esta es nuestra última oportunidad, Rey, de verdad. Tu me amas, yo te amo, no es nada complicado. Podríamos empezar una nueva vida donde quisiéramos... "
" ¿Cómo empiezo una nueva vida con alguien que no confía en mi? ¿Alguien qué se dejó engañar a la primera? Márchate Ben Solo, y no vuelvas. Los libros no tienen razón, solo con el amor no basta. Este no es nuestro momento, quizás en otra vida haya una mejor oportunidad que esta. Busca un hombro en el que llorar en el resto de tu vida, vive lo que te queda donde tu veas, pero a mi no vuelvas. "
Campanas retumbaban el cielo y la tierra. El corazón se agrietaba como las baldosas al paso de las personas. Con angustia y botella de whisky, dispuesto a encontrar esa otra vida en el que, por fin, pudieran estar juntos.
