Literal he ido contra el tiempo escribiendo este capítulo haha, quería terminarlo antes de que empezaran mis clases de la U, sí se pudo JIJFDOIJF Esta historia ya va por el capítulo 13 y siento que este último la he avanzado bastante en comparación a su primer año de publicación... que no la actualicé casi nada, pero ya le agarré vuelo haha y todavía tengo muchas cosas más que quiero sumarle uwu


[ Don't dream, it's over ]

Capítulo 13

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–¿Estás completamente segura de lo que estás haciendo, Sakura? –Arqueando una ceja, Ino dejó caer sus ojos sobre su amiga, alojando en su rostro una interrogante mirada. –Hasta hace poco no parecías estar tan decidida como ahora.

Aquella tarde de sábado, tanto Haruno como Yamanaka acordaron el cruce de sus agendas para deambular en compañía de la otra por las calles de Konoha. Desde que la alianza shinobi se vio conformada, la paz no fue lo único que prosperó en los últimos años, si no también el comercio, por lo que toparse con la apertura de distintos tipos de locales dentro de este periodo de tiempo fue, ciertamente, masivo. Actualmente, todo tenía un aire tan distinto que incluso aún era increíble para Haruno aceptar el avance que la aldea había logrado conseguir.

Demostrando evidente despreocupación al respecto, Sakura contestó. –No podía seguir ignorándolo por siempre. Si quiero que nuestra relación sea en serio, no puedo permitir que conflictos de este estilo se interpongan demasiado, por muy irritantes que puedan ser.

–¡Vaya! Me sorprendes por la forma en que estás manejándolo. –Exclamó, sumándole intencionalmente cierto nivel de exageración al tono de su voz. –Si ustedes hubieran empezado a salir unos cuantos años antes, seguramente no habrías dudado en darle a Naruto una lección que no olvidaría.

–No creo que haya sido capaz de hacerle algo así...

Contener la emisión de unas cuantas risitas fue imposible para Sakura teniendo en cuenta que entendía a la perfección lo que Ino estaba intentando decir al darle aquellos comentarios. No era ningún secreto, diría que era hasta habitual ser vista junto a Naruto llevando a cabo una conversación en la que la paz no era predominante y era en este tipo de instancias en las que incluso algunos golpes eran dirigidos hacia el muchacho rubio en cuestión. Sin embargo, y claro está, esto únicamente ocurría cuando Haruno lo consideraba necesario y merecido.

–No lo niegues, ver al pobre de Naruto recibir algún trompazo tuyo era como el pan de cada semana y la verdad te entiendo, se comportaba como todo un crío.

–Bueno... No es que me enorgullezca mucho de todo eso, mi temperamento tampoco era el mejor de todos en ese entonces. –En unos pocos instantes, aquellas risas por parte de Sakura se vieron disminuidas, pasando de un genuino estado a meras risitas nerviosas.

–Pero ya hablando en serio, me alegra que hayan podido solucionar sus asuntos después de todo. El dichoso de tu novio hasta tuvo las agallas de venir a pedirme ayuda sabiendo lo enfadada que estaba con él. –Relató Yamanaka, insistiendo en darle continuidad al tema al que dieron inicio poco después de reunirse. –Tendrías que haber visto su cara, lucía tan incómodo que era como si estuviera creyendo que lo mataría en cualquier segundo.

Ino tenía una personalidad bastante fuerte, aquello fue un detalle que Sakura tuvo en claro desde que la conoció cuando apenas eran unas niñas pequeñas. Pese a ello y las disputas que en el pasado tuvieron, Ino era una buena amiga y sus acciones respaldaban tal afirmación, no dudaba en demostrar su preocupación y buscaba darle su apoyo en todo tipo de situaciones, y su relación con Naruto no yacía fuera de esa categoría.

Ahora, ambas jóvenes kunoichis yacían descansando en los interiores de una cafetería y procuraron ubicarse en una mesa lejana, en cierta medida, del resto del clientes del recinto con tal de poder hablar sobre el famoso Uzumaki con mayor libertad.

Por su parte, Haruno permanecía imperturbable, era como si estuviera gozando de una paz interior que hace mucho no experimentaba, no obstante, dicha agradable sensación se encontró obstaculizada al momento en que oyó a Ino dirigirle la palabra.

–Ahora que Naruto y tu están en buenos términos, probablemente la gente comience a calmarse un poco y deje de divulgar rumores absurdos.

–¿Rumores? ¿Qué clase de rumores? –Preguntó, expectante a oír lo próximo que saldría de los labios de Ino Yamanaka.

–No es nada excepcional, pero algunas personas parecieron darse cuenta de la tensión entre ustedes los últimos días y al parecer los bajos ánimos de Naruto también fueron lo suficientemente evidentes. –Explicó Ino, tratando de ser lo más breve posible. –Ese tipo de cosas dejan mucho de qué hablar.

–¿Y el punto al que intentas llegar es...?

–Se empezó a creer que ambos habían terminado su relación y las especulaciones se dividieron en quién de los dos era el responsable, algunos le echaron la culpa a Naruto y otros a ti.

Ino relató aquello como si toda la aldea estuviese al tanto de la existencia de tales rumores tan inoportunos, y claro está, hasta hace unos pocos segundos ella era la única que no estaba informada de nada.

Sakura exhaló con pesadez sin preocuparse en ocultar su evidente molestia por la información que sus oídos acababan de recibir. –Supongo que muchos de esos comentarios han de haber estado echándome la culpa, ya ni sé por qué sigo sorprendiéndome de que la gente se preocupe más por otros que por ellos mismos.

–No lo pienses demasiado, no dejes que esta estupidez colectiva afecte en tu ánimo después de que te costara tanto reponerte. –Tras ordenar sus pensamientos haciendo uso de una no muy extensa, y esperando que esos segundos también le hubiesen servido de algo para su amiga, continuó. –Preocúpate por las cosas que son verdaderamente importantes; tu relación, tu trabajo o cualquier otra cosa que se te ocurra.

–No me queda nada más por hacer, supongo. –Un sorbo de té pasó a través de los labios de Haruno, quien esperó que le sirviese de algo para amainar sus emociones y así evitar caer en preocupaciones innecesarias. –Después de todo, siempre habrá gente habladora.

A pesar del desagradable sabor que le dejaba en la boca, Sakura en serio intentó enfocarse en hacer el esfuerzo por no dejarse llevar por las palabras que pudiesen provenir de aquellos que yacían a su alrededor cuando, finalmente, consiguió empezar las cosas una vez más con el pie correcto. Era consciente de la situación en la que tendía a verse envuelta junto a Naruto en consecuencia de la popularidad de la que él gozaba, lo sabía muy bien, pero eso no quitaba el hecho de que siguiese siendo molesto... continuar mordiéndose la lengua era la medida que le quedaba por tomar.

–A todo esto, Naruto no estará por la aldea durante unos días, ¿no?

Con un leve desconcierto aflorando en su interior, Sakura contestó. –Así es, se irá dentro de cuatro días, ¿pero qué hay con eso?

–Deberías de verle el lado positivo a tenerlo lejos en ese tiempo. –Antes de que Sakura tuviese la oportunidad de malinterpretar, y a continuación, recriminar sus palabras, Ino se apresuró en explicar su punto. –Digo, sin él por aquí la gente no podrá seguir prestándole atención y se callarán la boca por unos días. Estarás tranquila.

Por su parte, Haruno meditó durante unos breves segundos en la situación que Ino acababa de poner sobre la mesa, no es que quisiera a Naruto lejos ni nada por el estilo, pero era cierto que su compañera había planteado un buen punto.

–Esperemos que así sea.

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Ensordecida por el intenso bullicio que yacía impregnado en las calles, Reiko se movilizaba a través de estas a paso acompasado y aunque había salido esa mañana de su habitación de hotel con un objetivo en concreto, para ese punto del día todas sus esperanzas acabaron por los suelos.

Estaba decepcionada, e incluso un poco molesta, a pesar de lo fuertes que eran sus deseos por conseguir cualquier empleo que pudiese brindarle estabilidad en aquella aldea aún desconocida para sus ojos... en ningún lugar por el que pasó estuvieron dispuestos a recibirla y se limitaban a rechazarla directamente, o bien, le decían que lo pensarían y la contactarían en cuanto tuviesen una respuesta. Puede que desconociese todo en lo que respecta a Konoha, pero Reiko era más que consciente de que aquellas repetitivas palabras no eran más que una mera mentira para deshacerse de ella, probablemente preferirían contratar a alguien que fuese residente de la aldea en lugar de una simple extranjera, eso pensó.

Con tales negativos pensamientos robándole más atención de la necesaria, el camino de Reiko se vio abruptamente interrumpido al momento en que sus oídos percibieron el no muy estruendoso sonido de algo dándose contra el suelo. Al alzar sus verdes ojos hacia la dirección del que dicho sonido provino, visualizó a una chica cuyas vestimentas eran claramente de estilo chino, además de llevar recogido su cabello en dos tomates en lo alto de su cabeza, uno a cada extremo, llevaba unas cajas a quién sabe dónde, y aparentemente, una de ellas se había escapado del agarre de sus brazos y fue a parar directamente al piso, esparciendo sobre este la mayoría de su contenido.

Nadie pareció tener intenciones de prestarle la más mínima ayuda a aquella chica, por lo que tras haberla estado observando un rato desde la distancia, inhaló por la nariz en un intento por recomponer sus ánimos y caminó hacia ella.

–Déjame darte una mano. –Pronunció, procediendo a ponerse de rodillas frente a la aproblemada desconocida con el desorden que accidentalmente había provocado.

–¡Ah, te lo agradezco!, me salvas la vida. –Exclamó la muchacha, sin detener el precipitado movimiento de sus manos. –De verdad que tengo la cabeza en las nubes, para cuando me di cuenta ya tenía armado todo un desorden, hehe.

Reiko, en lo que recogía cada uno de los objetos tendidos frente a sus ojos, se percató de que no eran más que herramientas ninja de toda clase, tales como shurikens, kunai, sellos explosivos, cuchillas, pergaminos... había de todo y suponía que el contenido de la otra caja era similar.

Una vez que el suelo se vio despejado, ambas jóvenes se levantaron en cuanto la dueña de dichos objetos volvió a tenerlos apilados y guardados en sus brazos.

–Tu cara no me parece haberla visto antes... ¿Vienes de afuera? –Preguntó, ocasionando que cierto nivel de nerviosismo abordase a Reiko, puesto que no estaba esperando continuar con ningún tipo de conversación tras prestar su ayuda.

–Eh, bueno, no llevo mucho tiempo aquí. Vengo de Kumogakure.

–¿Y qué te trae por aquí? ¿Estás turisteando o quizás estás visitando a algún conocido?

Ante aquella serie de preguntas, Shiozaki negó con la cabeza. –La verdad vine con intenciones de establecerme aquí. He estado intentando conseguir algún trabajo que me ayude, pero no he tenido demasiada suerte con eso.

Aquel último comentario fue emitido como una especie de broma acompañada de una corta risita nerviosa, era como si estuviera riéndose de su propia desgracia y en cierto punto así era. Reiko esperaba que su actitud fuese correspondida por su actual acompañante, por un momento pensó que se reiría con ella y luego de unas vagas palabras de ánimo se despedirían y seguirían con sus propios asuntos, pero nada de eso ocurrió, al contrario, era como si aquella chica estuviese pensando seriamente en lo que acababa de contarle.

–¿Qué clase de trabajo estás buscando exactamente?

–Ah, a este punto... creo que estaría satisfecha con lo que sea, sinceramente.

Reiko en serio estaba perpleja de la seriedad con la que contaba el rostro de la mujer que tenía a tan escasos centímetros de distancia, pareciera que realmente estaba dedicando atención al tema en cuestión, no sabía qué clase de pensamientos podría estar teniendo, pero sabía que existían.

Luego de unos segundos de silencio, la aparición de una repentina sonrisa de presentó en los labios de quien, hasta hace unos instantes, lucía tan inexpresiva en consecuencia de verse absorta en las ideas que por su cabeza debieron estar pasando y formuló la frase:

–Creo que a lo mejor yo puedo ayudarte con eso.