Por fin pude darme un poquito de tiempo para terminar de editar este capítulo ;u; Este capítulo lo he tenido terminado hace ya unos cuantos días, pero la U me ha estado absorbiendo el alma y noviembre se viene aún peor... reiré para no llorar hahaha mi único consuelo será que ya a fines de ese mes estaré libre de mis clases de la pinche escuelita online.


[ Don't dream, it's over ]

Capítulo 14

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Cuatro días pasaron desde la última vez que habló con Ino, o por lo menos con respecto al tema que mayor controversia estuvo teniendo recientemente y nada sufrió algún tipo de cambio durante dicho periodo.

Fue realmente sincera al momento en que le transmitió su sentir aquella ocasión, le había platicado con firmeza sobre sus esfuerzos por evitar que su relación con Naruto se fuese por el mal camino y podía decir, de momento, que las cosas estaban yendo según sus expectativas, después de todo, en plena madrugada estaba contando con la compañía del hombre en cuestión en los interiores de su departamento. Naruto yacía dormido a su lado sin mostrar indicios de querer despertar pronto, panorama que estuvo siendo repetido desde hace ya una semana cuando el susodicho le preguntó por la posibilidad de pasar unas cuantas noches en su domicilio, justificando su petición con el deseo de querer pasar más tiempo con ella antes de tener que emprenderse en una misión que lo tendría fuera de Konoha unos cuantos días.

En un principio, en la época en la que apenas comenzaron su relación, creyó que hacer algo tan simple como compartir la cama sería una actividad sumamente incómoda de realizar, si Uzumaki era alguien inquieto en temas de personalidad, entonces pensó que lo mismo sería a la hora de dormir. Sin embargo, se llevó toda una sorpresa al percatarse de lo erradas que estuvieron sus ideas, cada vez que despertaba por la mañana o incluso en un algún punto de la noche, Naruto yacía de un modo u otro pegado a ella cariñosamente, si no era rodeando su cintura con sutileza, entonces directamente la abrazaba haciendo uso de ambos brazos, provocando que la distancia entre sus cuerpos se redujera al mínimo... no era sensación intolerable, sino todo lo contrario.

Una vez que despertó esa mañana, con Naruto en esta ocasión dándole la espalda, Haruno se giró en la dirección contraria con el propósito de alcanzar a ver el reloj situado sobre la no muy grande mesita de centro que ahí residía, quedaban aproximadamente quince minutos para que las manecillas marcasen las ocho.

De repente, Sakura dio un ligero sobresalto ante el inesperado roce de los brazos de Naruto aferrándose alrededor de su cuerpo, abrazándola mientras hundía su rostro en su nuca.

–¿Llevas mucho tiempo despierta? –La piel de Sakura se erizó con tan solo oír el la ronca voz del muchacho rubio a sus espaldas.

–Acabo de despertar.

Uzumaki, quien aún padecía de los evidentes efectos del cansancio, murmuró. –Ya veo...

–No te pongas cómodo, te recuerdo que se supone que debes estar en las puertas de la aldea para reunirte con los demás a las nueve.

–Dame tan solo cinco minutos más...

–En cinco minutos ya no querrás salir de la cama. –Replicó. –Levántate ya o se te hará tarde.

–¿Y... Y qué tal si no voy?, puedo decir que estoy enfermo o algo...

Sakura era más que consciente de que tales palabras no iban en serio, más bien era su cansancio hablando por él. A pesar de que fuese agotador tener que ejercer tal insistencia para que Naruto hiciese algo tan simple como salir entre las sábanas, debía reconocer que oírlo decir lo primero que se le venía a la cabeza con tal de que le permitiera seguir durmiendo le hacía gracia, sin embargo, se mantuvo firme ante su posición.

–No digas tonterías. Ahora suéltame, yo también tengo que levantarme. –Sakura hizo ademán de salir de su acomodada posición, pero los brazos que yacían rodeando su torso la retuvieron en su lugar, apenas pudo moverse siquiera. –¿D-Dónde crees que estás poniendo tus manos?

Antes de que pudiese volver a intentar abandonar su colchón, Haruno sintió el toque de las manos de Naruto deslizándose por debajo de ropa, entrando en contacto directo con su piel. Por un lado, una de sus manos descendió con lentitud hacia su vagina, colándose entre su ropa interior para, posteriormente, hacer uso de sus dedos para masajear la humedecida zona, mientras que por otro lado, su otra mano yacía ocupada en uno de sus pechos, amasándolo y apretándole, dándole además algunos pellizcos ocasionales a su pezón en lo que se entretenía jugando con este.

–Sakura-chan... por favor, quédate conmigo un rato más.

–Y-Ya te he dicho que no...

Sakura estaba haciendo un considerable esfuerzo en resistir aquella cálida sensación que los dedos de Naruto provocaban ante sus lentos, pero a su vez, continuos y ágiles toques sobre su cuerpo y por más que le haya expresado su negativa respuesta a sus intenciones, él no detuvo su accionar, lo conocía bien, sabía que sus esporádicos gemidos y sus jadeos acompañado de su irregular respiración eran como música para sus oídos, motivándolo a continuar. Una vez que alcanzó su punto máximo de placer, cuando aquella electrizante, y a su vez, exquisita sensación se disparó y dio lugar a su estremecimiento fue cuando Naruto detuvo el movimiento de manos, retirándolas de su cuerpo.

Uzumaki, consciente de lo que sus actos habían desencadenado, curvó una cínica sonrisa en sus labios y dijo. –Ya que tanto insistes, entonces me levantaré, ¿quieres usar el baño tu primero?

–No, anda... Tengo más tiempo que tú para salir.

–No me tomará mucho. –Afirmó, dándole rápido beso en la sien antes de dejarla sola sobre la cama, despojándose de las sábanas.

La joven se tomó unos momentos sobre la cama para apaciguar los latidos de su acelerado corazón en consecuencia del actuar de aquel que instantes atrás abandonó la habitación. Desde que dieron solución a sus conflictos internos la otra noche en que se cruzaron en el campo de entrenamiento, Naruto había estado mostrándose aún más amoroso de lo habitual, lo cual era curioso, ya que de por sí era un hombre abierto a demostrar sus emociones sin trabas ante el público.

Debía reconocer que recibir tales muestras de afecto era sumamente reconfortante, por lo que fue una idea bastante tentadora ceder ante las emociones que dichas caricias generaron sobre ella, si no hubiese reunido la voluntad suficiente para rechazar su invitación de quedarse acurrucados... seguramente habría acabado incumpliendo con sus responsabilidades del día.

Los minutos pasaron y ahora con un cielo mayormente iluminado, Naruto partió hacia las afueras del departamento en que estuvo hospedándose las últimas noches en compañía de Sakura, quien se tomó la molestia de acompañarlo hasta la puerta para despedirlo.

–¿Estás seguro de que llevas todo lo necesario contigo?

–Por supuesto que sí, ¿acaso parezco ser alguien capaz de cometer alguna irresponsabilidad así?

–Te conozco, Naruto, por eso es que pregunto.

La simpleza con la que Sakura se le dirigió fue tal que Naruto fue incapaz de contener las risitas en cuanto estas amenazaron con salir por su garganta, a veces creía que los llamados de atención de su pareja eran como los que una madre debía de darle a su hijo.

–No te preocupes tanto por ese tipo de cosas, Sakura-chan. –Naruto, quien ahora gozaba de un muy buen ánimo luego de haberse pasado por la ducha esa mañana, bromeó. –Ten un poco más de confianza en el héroe de la cuarta guerra ninja.

Una corta risita fue oída a través de los labios de Haruno, quien se tomó su comentario con humor, al parecer. –Sí sí, como digas.

Con el rumbo que su vida había tomado desde que el acontecimiento en que todas las naciones se vieron en la necesidad de unir fuerzas tuvo lugar, no era motivo de extrañeza para Naruto pensar en la constante presencia del estrés en consecuencia del reconocimiento que acabó recibiendo, tuvo que aprender a lidiar con la otra cara de la moneda. Sin embargo, ahora se sentía en paz, aquellos momentos tan casuales que pasaba con Sakura a su lado eran una de sus mayores fuentes de energía a la hora de animarse para seguir adelante y sus últimas noches juntos no eran la excepción. Su comodidad fue tal que sus más recientes molestias fueron suprimidas de su cabeza y tampoco había ocurrido algo que pudiese causarle algún otro tipo de malestar, psicológicamente hablando.

–¿Sabes?, la pasé bien quedándome contigo en tu departamento.

–Eso solo dices porque pudiste poner tus manos sobre mi cada vez que se te antojó.

Naruto soltó una serie de carcajadas ante el comentario que Haruno había formulado y también sabía muy bien lo consciente que ella estuvo al momento de ponerlo en palabras.

–Tal vez un poco, sí. –Una vez que sus risas cesaron su paso y apaciguó su agitado estado, agregó. –Pero hablando en serio... De verdad lo disfruté, deberíamos hacerlo más seguido.

–No suena como una mala idea, si la próxima vez es en tu casa, por mí está bien.

Aceptando aquella propuesta a futuro que le fue hecha, Sakura estiró sus brazos por detrás del cuello del rubio shinobi, procediendo a posar sin aviso sus labios sobre los suyos, besándolo, gesto al que Naruto respondió gustoso, acercando aún más el cuerpo de la muchacha al dejar caer sus manos a ambos lados de su cadera, profundizando así el contacto de sus labios.

Luego de que las bocas de ambos tomaran distancia entre sí, los labios de Uzumaki volvieron a ir a parar sobre Sakura, pero dejando esta vez un corto beso en lo alto de su frente. –Te veré dentro de unos días.

Ahora que se había despedido de Sakura procedió a encaminarse directamente hacia el punto de encuentro que acordó con antelación con sus dos compañeros que se emprenderían junto a él en la mencionada misión que lo tendría fuera de Konoha.

Si su memoria no le fallaba, le restaban alrededor de veinte minutos para la hora acordada, le había dado una ojeada al reloj de pared que Sakura tenía en la pared de su sala antes de salir de su departamento. No obstante, temió haber caído en un error al instante en que vio a Hinata y a Lee esperando por él frente a las puertas de la aldea.

–Hey, ya estoy aquí. –Anunció, saludándoles con los reiterados movimientos de su mano. –¿Los dejé esperando demasiado?

–Llegamos hace apenas unos minutos, no es nada grave. –En cuanto Naruto detuvo el movimiento de sus pies, Hinata se aproximó a recibirlo.

–Menos mal entonces, me habría sentido mal si hubiera sido lo contrario.

No tenía intenciones de hacer esperar más de la cuenta a sus compañeros y se había asegurado de ser lo suficientemente cuidadoso en lo que al tiempo se refería, pero quizás aquel intercambio de comentarios que efectuó con Sakura a las puertas de su casa debieron distraerlo más de lo esperado y ni hablar del beso que recibió por su parte... aunque no tenía quejas al respecto, eso sin duda.

Aunque ciertamente simpatizaba tanto con Lee como con Hinata, no era demasiado habitual que se cruzaran a la hora de trabajar, por lo que establecer un diálogo casual en dicho contexto no era tan fácil, sin embargo, las palabras fluyeron con naturalidad por su garganta al percatarse de la mirada que la joven Hyuga estaba dedicándole mientras sonreía con ligereza.

–¿Ah, pasa algo? ¿Tengo algo en la cara? –Preguntó, expresando confusión.

Sin perturbar su gesto, Hinata contestó. –No, no es nada, es solo que es un alivio ver que estás mucho mejor ahora. –A continuación, la joven dio media vuelta con el propósito de dar inicio al viaje que los llevaría hacia la Aldea de la Arena, donde tanto Kankuro como Temari estarían aguardando por ellos bajo órdenes directas de Gaara, el Quinto Kazekage.

Pocos segundos después de que Hinata comenzara a alejarse y ambos shinobis imitaran su accionar, abandonando así su estática posición, Lee comentó. –No se equivoca en lo que dice, traes otra cara.

–¿Tan mal me veía antes? ¿En serio fui así de obvio?

–Nunca fuiste demasiado bueno disimulando. Además, Kiba me contó que estuviste algo estresado, ¿ha pasado algo bueno?

–Hehe... No mucho, solo creo que las cosas por fin parecen estar yendo de nuevo a mi favor.

Naruto no se tomó la molestia en ocultar el buen estado de ánimo con el que estuvo contando recientemente, era tal y como Lee acababa de destacar, pero no podía evitarlo, era como si la vida le sonriera una vez más. No obstante, la alegría expresada en su rostro se vio truncada en cuanto oyó a Lee, luego de haber guardado sus segundos silencio, formular la frase. –Mientras Sakura no salga lastimada, entonces no importa.

Para cuando su cerebro procesó tales palabras, el muchacho de espesas cejas ya se había precipitado en acelerar su paso, ni siquiera esperó por su respuesta y le dejó atrás completamente solo, hundiéndose poco a poco en la incertidumbre.

Le dejó extrañado, Lee no era el tipo de sujeto que respondiese de una manera tan ácida sin tener algún motivo de por medio, pero ahora que lo pensaba mejor, estuvo contestándole de un modo bastante frío cuando se le acercó antes y estuvo tan ensimismado en su propia felicidad que no se percató de su comportamiento. ¿Estaba molesto?, si ese era el caso no comprendía el origen de dicha fuente de enojo, ya que no recordaba que haber tenido algún tipo de altercado con él... así que prefirió creer que malinterpretó su última respuesta, era Lee después de todo, probablemente solo estaba preocupándose por el bienestar de Sakura.