La familia Todoroki acababa de mudarse, habían llegado a su nuevo hogar, una mansión enorme, elegante y ...

— Llena de polvo — Todoroki Shoto pasó su mano por la baranda de las escaleras de mármol, ensuciándosela en el proceso

La mansión era hermosa, pero tal y como Todoroki lo notó también estaba polvorienta; era una mansión antigüa pero en buen estado, tenía una historia propia que esperaba ser descubierta, verdaderamente descubierta.

— No la han ocupado por cuarenta años, era obvio que estaría polvorienta, hermanito — Todoroki Natsuo siempre era positivo

— Me sigo preguntando el por qué nadie la ocuparía si es tan valiosa

— ¿Por qué más va hacer? — Natsuo se puso una sábana blanca encima tratando de imitar a un fantasma, logrando parecer otra cosa menos uno, que asustara a los dos Todoroki menores — En este lugar habitan fantasmas, ~uuuuu

— Me das pena ajena — Todoroki Shoto le dio un golpe en la cabeza al mayor — Quítate esa cosa, cordel mal hecho

— Aguafiestas insensible — Gruñó el albino — Pero en este lugar si hay fantasmas, ¿cierto, Fuyumi?

— Ya, Fuyumi por favor noquéalo

— Vamos, Fuyumi, dícelo

— Hay una leyenda acerca de Japón — Empezó a contar la albina, mientras que Ntasuo aplaudía como niño pequeño — Esta casa fue habitada por el mejor pianista de Japón, Midoriya Izuku, hijo de Midoriya Inko, aunque nadie sabe lo que pasó con su verdadero padre todos aseguran que nunca estuvieron solos, sino que Toshinori Yagi se casó con Inko y los amó de manera incondicional, el pequeño desarrolló un don mágico y especial, el don de tocar el piano de manera sublime; empezaron a verlo como pasatiempo pero pronto se hizo notar la gran habilidad de Izuku, pronto sus canciones se hicieron famosas entre los jóvenes, y las parejas disfrutaban de sus veladas junto a las canciones del joven Midoriya; hasta aquel trágico día, el chico estaba enamorado y decidió declararse, pero el padre de su amor no aceptó la relación, a tal punto de decidir mudarse lejos de esta ciudad solo para separárlos, cuando se supo eso el pianista y su amor decidieron escapar, pero el señor no estuvo contento, mandando a sus hombres a matar al pianista, la leyenda cuenta que uno de los hombres quizo matar al amor del pianista y dejar vivo a Izuku, tal vez obsesión por él, pero este se interpuso a tiempo para que su amor viviera, aunque muchos critican al amor del pianista, pues se dice que este abrazó al chico que lo había salvado sin percatarse de que el lugar empezaba a incendiarse, quedando marcado por una cicatriz, tanto físico como emocional, lo ven como si Midoriya hubiese muerto en vano

— Eso suena a historia de homicidio trágica, ¿cuál es la magia? — Preguntó Shoto, recibiendo un zape de parte de Fuyumi

— Estoy en eso, no interrumpas — La chica tosió y prosiguió su relato — La magia recae en que nunca se encontraron sus cuerpos y que esta casa volvió a reconstruirse sola, muchos aseguran que fue el mismo Cupido quien se apiadó de ellos y dejó intacto este lugar como recuerdo de su amor, aunque también se asegura que por petición del mismo Midoriya Izuku, Cupido prometió que el amor del pianista reencarnaría, aunque este solo quería que lo dejase vivir y lo sacase de este lugar antes de incendiarse por completo; al final Cupido también le ofreció a Izuku la oportunidad de reencontrarse con su amor, convirtiéndolo en un espíritu solitario, condenado a tocar melodías para cada par de enamorados que él sepa que estarán juntos, solo aquellos que vivan un verdadero romance, ya sea correspondido o no, podrán escuchar sus melodías, aunque se rumorea que el amor de Izuku podrá escucharlo solo después de haber pasado la mano por los dedos de su corazón

— Eso no tiene sentido — Shoto se llevó una mano a su pecho — Ningún corazón tiene dedos — Los dos hermanos Todoroki se palmearon la frente ante el comentario de su hermano menor

— ¿Cómo es que tienes un IQ tan alto pero no puedes entender una metáfora? — Reclamó Natsuo

— Pocos entienden esa parte hermanito, pero esa historia está escrito en cada libro de poesía, mitos y leyendas de esta ciudad; prácticamente nadie sabe lo que es "los dedos de su corazón" — Explicó Fuyumi con una sonrisa, en lo que el mitad albino meditaba

— ¿Hasta los enamorados tienen un fantasma?, creí que ellos eran puras cursilerías y no historias de terror — Habló Todoroki Shoto

— ¡No es una historia de terror!, es un fantasma de amor — Respondió su hermana — Bueno me iré, prometí que le llamaría a Tensei apenas llegue

— Yo llamaré a nuestro padre, le avisaré que llegamos bien — Añadió el albino

— ¿Y si le dices que un avión cayó encima de la casa y finges que te estás muriendo para que crea que se lo dices con el último suspiro? — Natsuo lo miró con cara de "que retorcido, hermanito" — ¿No?, ¿ni si quiera que nos perdimos y unos asesinos nos mataron? — Volvió a recibir la misma mirada — Bien, ya entendí

— Mejor empecemos limpiando en lo que lo llamo — El chico se giró buscando a su hermana — ¡Fuyumi!, ¡ven, vamos a limpiar!

— Shhhh, que hablo con Tensei, vayan avanzando ustedes — Y la chica volvió a meterse en la conversación de su teléfono

Las cosas empezaron a ordenarse en aquel lugar, los tres hermanos habían colaborado para limpiar dicho lugar, luego de que por fin consiguieran arrebatarle el móvil a su hermana.

Cada quien se dirigió a la planta superior para escoger una habitación; por supuesto que la más grande sería para su padre, quien llegaría pasando un mes, al final Fuyumi escogió la que tenía balcón hacia el jardín, Natsuo la que estaba más cerca de la cocina y Shoto la que tenía acceso al estudio.

Aunque aquello no era un estudio, sino una sala de música, con un piano negro pulido, partituras en el suelo y un chico peliverde durmiendo, sin darse cuenta que su amor reencarnado al fin había llegado.