Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a Riichiro Inagaki & Boichi.

Nota: Esta historia la tenía escrita hace tiempo con otros personajes, pero jamás fue publicada. Hare arreglos para que las personalidades se adapten a los personajes que ya conocemos. Esta historia será un long-fic, desde ahora aviso.


CAPITULO 1

El aburrimiento y la monotonía ya habían alcanzado parte de su vida, volviéndose casi innegable que se encontraba dentro de un pozo vacío, en donde lo único interesante era la creación de nuevos inventos para el desarrollo mundial .

Había comenzado a sentirse agotado y amargado con el paso de los años; su éxito y fama creciendo a pasos agigantados, sus avances en diferentes campos de la ciencia volviendo al mundo en un lugar lleno de nuevas posibilidades, pero, Senku sentía que todo eso se había vuelto algo cotidiano y mundano, demasiado gris, incluso para él.

Ya no sentía la misma motivación que años atrás, ya no sentía esa chispa que lo acompañaba en secundaria y preparatoria. Incluso su familia había notado el ligero cambio de actitud en el científico, rogándole por que hablara con ellos sobre lo que sea que estuviera atravesando.

Pero siendo sinceros, Senku no estaba atravesando por ninguna etapa. Era solo un ciclo, al menos eso quería pensar. Llegaría el día en que volvería a subir y todos aquellos malos días quedarían atrás de manera definitiva.

El hecho de que todo su grupo de amigos hubieran formado sus vidas tampoco ayudaba en lo absoluto; Taiju y Yuzuriha habían contraído matrimonio después de años de sentimientos ocultos y promesas sin decir, Gen comenzó a viajar por el mundo siendo uno de los mentalistas más exitosos del momento, Ryusui también contrajo matrimonio para sorpresa de todos, Tsukasa encontró a la pareja ideal en esa reportara llamada Minami, Ukyo también estaba metido en un noviazgo con alguien. Admitía – con cierta obstinación- que todos habían encontrado su camino mientras él aún se encontraba a la deriva de todo ese embrollo.

Senku debía admitir que parte de la culpa, era suya. Hasta ese momento, es que su mente le gritaba lo estúpido que había sido por tomar un camino solitario.

Quizá ese era su castigo por toda la ambición que había tenido tiempo atrás, acelerando el proceso de evolución. No muchos estaban felices con lo que hacía, el mundo estaba dividido entre opiniones positivas y negativas, existían sectores de la población que no veía con buenos ojos todo lo que hacía. Ya había sido acusado de terrorista y de conspirar con la elite de la sociedad. Es por eso por lo que también evitaba estar expuesto al ojo público.

No necesitaba más problemas en su vida.

—¿Qué rayos estoy haciendo? — susurro, mientras levantaba su vista hacia el cielo. Las nubes comenzaban a oscurecerse y el viento soplaba cada vez más fuerte, vendría una fuerte tormenta— ¿Debería retirarme?

Senku se rio de su propia pregunta.

¿Retirarse?

Apenas tenía 25 años, tenía un largo camino por delante.

No supo que hora era cuando sintió la primera gota caer sobre su rostro, seguida de otra. Pronto ya se encontraba empapado de pies a cabeza, pero decidió disfrutar de la lluvia por un tiempo más. Se giro hacia el otro lado de su balcón, admirando la gran ciudad a lo lejos, la lluvia seguía cayendo con fuerza y se dio cuenta del maravilloso evento frente a sus ojos.

—Solo soy un estúpido más queriendo cambiar este podrido mundo— afirmó, sosteniendo sus manos en la barandilla. Miro hacia abajo, notando la enorme distancia.

Vivía en uno de los complejos más lujosos de apartamentos en la ciudad, su piso era el número 11.

Si se tirara por aquel balcón

¿Lo extrañarían?

Senku se sintió perdido por primera vez. Avergonzándose de sí mismo ante los pensamientos que invadían su mente.

—Soy un completo idiota— se recriminó, alejándose unos pasos del balcón para ingresar dentro del apartamento. — Necesito ir a dormir, antes de que comenta alguna tontería.

Camino con parsimonia hacia su habitación, pero antes de siquiera llegar al pasillo el sonido del timbre lo hizo pegar un brinco.

Nadie conocía su ubicación, ni siquiera su padre sabía dónde estaba viviendo.

Así que allí estaba, en medio del salón, empapado de pies a cabeza sin saber exactamente qué hacer. Su primera opción era ignorar el llamado, quizá era un vecino equivocándose de puerta. Pero descarto totalmente la idea. Quizá alguien de sus amigos había conseguido su dirección, pero ya casi no hablaba con ninguno.

El sonido volvió a escucharse, esta vez mas insistente que la vez anterior.

No iba a correr riesgos.

Tomo una de sus armas científicas y se acercó a la puerta con lentitud, no quería hacer algún ruido extraño y alertar a quien fuera que estaba detrás de la puerta.

Llegando a esta, se asomó por la mirilla esperando encontrar a alguien de aspecto amenazador.

Pero fue todo lo contrario.

Era una chica.

Miraba su puerta con demasiada intensidad, pero no tenía ningún aspecto amenazante o sospechoso, incluso podía notar lo desarreglada que estaba. Con ese cabello rubio atado en una coleta alta, su rostro estaba salpicado de pintura, vestía una falta rosada junto con una blusa holgada de color blanco la cual estaba también manchada de pintura.

Cuando noto que hacia el amago por tocar el timbre de nuevo abrió la puerta con brusquedad.

La chica se sobresaltó ante la acción pero rápidamente se recompuso.

—Hola— lo saludo— Soy tu nueva vecina, vivo en el 123. Mi nombre es Kohaku.

Senku arqueó una ceja.

—¿Por qué debería interesarme? — preguntó, mientras rascaba su oído con indiferencia.

La chica llamada Kohaku lo miro de manera interrogante.

—Siempre es bueno conocer a tus vecinos, lo mejor para todos es llevar un abuena comunicación…

—Puedo adivinar que soy la primera persona que abre la puerta— la interrumpió, los grandes ojos azules de Kohaku se abrieron de la impresión. Había dado en el clavo. —Aquí nadie es amigo de nadie, cada uno se mete en sus propios asuntos y no molestamos a los demás con banalidades.

—¿En serio?

Dirigió su mirada instintivamente hacia ella, mirándola de arriba abajo. Si alguien los mirara desde lejos, pensarían que ambos llevaban una relación cordial. Senku no necesitaba que la gente pensara eso.

—La verdad es que…quisiera pedirte un poco de arroz, se me acabo y la lluvia se puso demasiado fuerte— admitió Kohaku con un ligero sonrojo en su rostro.

La atención de Senku voló lejos cuando ella comenzó a parlotear sobre el clima y los peligros fuera. Realmente no le interesaba toda esa charla trivial en la cual no tenía ningún interés de seguir, la simple voz de la chica estaba irritando sus nervios, y se sorprendió de sí mismo por haber soportado durante tanto tiempo.

—Entonces pensé que lo mejor sería pedirle a un vecino…

—Realmente no me interesa tu triste historia sobre como la lluvia arruino tus planes para comprar arroz— murmuró Senku, haciendo notar la molestia en su voz— No te acerques a mi puerta, no necesito a más gente molesta a mi alrededor.

Dicho esto, dio un paso hacia atrás y cerró la puerta frente a la chica.

¿De verdad existía gente así de irritante?


Hola a todos~

Vengo aquí con una nueva historia, es una que tenía en proceso hace tiempo. Decidí retomarla pero con nuestros queridos personajes. Como dije en la nota, será un long fic, así que su desarrollo será paulatino.

Espero les guste.

No odien a Senku.

Nuestro personajes irán apareciendo.

Espero puedan acompañarme en esta nueva historia.

Nos vemos en el siguiente capitulo