Nota: Ninguno de los personajes me pertenece.
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Capítulo 01: ¡Corte!
Sinopsis: Hiccup vio atentamente el anuncio en grandes letras rojas. «Se aceptan voluntarios para grabaciones por una calificación extra». ¿Qué podría entonces salir mal si se inscribe? pensó, pero alguien le debe advertir que esa frase pareciera estar maldita.
17 años de edad / AU Modern.
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Observó la calificación una vez más, sólo para verificar si se había confundido de alguna forma.
El menos cinco, sin embargo, seguía allí: Grabado con tinta azul, muy grande y sin intenciones de desaparecer.
Eso a penas equivalía a casi la mitad de su calificación promedio.
¡Casi la mitad!
Así que Hiccup Haddock se dirigió, muy a prisa y con expresión decidida figurando su rostro, a la oficina en la que sabía desde siempre que el Profesor Drago se encontraba. Él no se consideraba a si mismo un genio, pero su coeficiente intelectual daba para más que un simple menos cinco -número que empezaba a detestar- por lo que lucharía... y lo haría hasta la última consecuencia.
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–Lo siento, Sr. Haddock. Si lo que quiere es conservar su promedio...– había dicho con voz pastosa, lenta y casi victoriosa aquel hombre a quien llamaban "profesor" –Puede ir a la biblioteca y dedicarse a estudiar.
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Con ello, y una amenaza de baja, prácticamente fue echado del lugar sin siquiera opción a réplica.
Patética su lucha inquebrantable, ¿eh?
Ahora se sentía indignado, pues Drago no sabía, no tenía si quiera la cuarta parte de una idea, de las muchas horas dedicadas a esa infernal, calurosa y pequeña biblioteca. ¡Todo por un menos cinco! eso no, ¡no! era justo.
Chasqueo la lengua ante su debate mental entre hacer o simplemente no hacer nada. Su padre, el decano de la institución, podría ayudarlo con sólo hacer una petición, pero Hiccup no había logrado un promedio de nueve punto cinco desde sus inicios hasta ahora sólo por ser el hijo del decano.
Aunque su primo insinuase muy a menudo lo contrario.
No. Él había sudado cada milésima de tiempo invertido en sus estudios. Y esta ocasión, por supuesto, no sería la excepción, así tuviese que internarse unas tres horas más en esa biblioteca que tanto aborrecía y otras cuarenta y ocho horas más en su laptop.
Refunfuñó pensando en la posiblidad de presentar un recuperativo de aquella asignación y, como si de una luz incluso celestial se tratase, un anuncio publicitario llamó fuertemente su atención.
El auditorio estaba vacío, pues casi en su totalidad de los estudiantes ya habían sido despachados a sus casas, y había un enorme cartel adherido allí.
Hiccup vio atentamente el anuncio, blanco y en grandes letras rojas, con una hoja formato vacía justo a su lado.
«Se aceptan voluntarios para grabaciones por una calificación extra» leyó. Luego más abajo y considerablemente más pequeño decía: «Studios Wells de Berk traerá a sus pantallas un Really Show de la vida estudiantil y ¿qué mejor que en asociación con nuestra queridísima institución? así que si necesitas una calificación perdida, si hay un porcentaje que te está arruinando, si solamente sientes deseos de sacar a tu actor-actriz reprimido; ¡inscríbete! estaremos esperándote»
Hiccup podía escuchar claramente la voz fina y un poco molesta de la asistente de su padre hablar a través de aquel papel y su cerebro divisaba la imagen de la mujer guiñando un ojo cómplicemente.
Las palabras calificación extra resonaban con insistencia, tentándolo, llamándolo. Una y otra vez. Porque ¡rayos! sí que lo necesitaba.
Mordió su labio inferior con duda. No confiaba en su, don de dramatización, si es que alguna vez lo tuvo. No obstante, él siempre había sido espléndido en oratoria, un diez garantizado, así que no tendría pánico escénico, ni de broma.
Aún así, de eso a... ¿grabar?
Colocó los pro y contra en una balanza. Si lo hace, su promedio sobrevive y puede estudiar ciencia en esa prestigiosa universidad a la que quiere asistir, si no lo hace tendría que freír sus sesos a riesgo de un reprobado de nuevo.
Pero, si lo hace y actúa mal sus compañeros se burlaran. Ante aquel pensamiento, se encogió de hombros y tomó el lápiz junto a la hoja formato.
Después de todo, sus compañeros se burlan incluso de su forma de respirar.
¿Qué podría entonces salir mal si se inscribe? pensó, firmando la fulana planilla, pero alguien le debe advertir que esa frase pareciera maldita.
¿No?
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Tomó una larga respiración para calmar el caos que era su cabeza. Su cabeza y todo lo que le rodeaba en aquel gran y espacioso salón que ahora más bien parecía diminuto y sofocante.
¿Por qué estaba allí? ¡ah, sí! porque no pudo superar el estúpido cinco, no, el estúpido menos cinco del Profesor Drago.
Ahora debía soportar... ¡eso! estudiantes de un lado a otro, chicas gritando de emoción, chicos haciendo de galanes de telenovelas e Hiccup justo en el medio.
Bueno, no en el medio, medio. Mejor explicado, se puede decir que en un rincón, con sus manos en los bolsillos, sin decir nada y frunciendo los labios.
Ahí se la había pasado la última media hora, viendo a un co-productor corriendo a los lados tratando -inútilmente- de controlar adolescentes de un humor demasiado entusiasta.
Ayer en la tarde, con la institución vacía y todo muy tranquilo, aquella idea parecía ser buena. Incluso el día de hoy, en la mañana, cuando su madre le dio su completo apoyo de forma bastante tierna le seguía pareciendo una idea razonable.
Ahora no está tan seguro.
Antes de tan siquiera tener oportunidad de volver sobre sus pies e internarse en su sala de estudios, la vio.
Con su cabello rubio trenzado perfectamente y sus ojos tan azules como el cielo mismo la chica más ruda que Hiccup jamás haya conocido, se abrió paso entre el bullicio en dirección al sujeto que "supervisaba" su conducta.
No pudo evitar sonreír con ligereza al detallar sus prendas. Una camiseta larga, con el logo del equipo deportivo del Estado y un short vaquero nada vulgar, que podía muy bien confundirse con un pescador. Todo completado con unos sencillos tenis.
Se preguntó que hacía ella precisamente aquí.
Miró nuevamente a su alrededor, sólo chicas plásticas les rodeaban, tan infundidas en su propio maquillaje que su rostro se perdía entre capa y capa.
Astrid Hofferson definitivamente estaba demasiado lejos de ese montón. Volvió sus ojos a ella entonces, encontrándola justo frente al co-productor, pareciendo dialogar, muy al estilo Astrid.
Mordió su lengua para contener una risa, pues ella parecía querer arrancar la cabeza de ese hombre. Algo muy atractivo de ver, a su opinión.
Si, si. Él sabe bien lo masoquista que es.
No puede afirmar que está locamente enamorado de la chica. Eso sería exagerado. Pero si se permite, al menos para si mismo, decir que es un completo masoquista porque hace un año -cuando Astrid era reciente adquisición de la escuela y, por tanto, la cotilla de todo el alumnado- Snotlout había declarado a los cuatro vientos que la "muchacha de moda" sería suya, a cambio recibió un gran moretón en su ojo e Hiccup creyó que jamás vería algo más impresionante.
Pronto todos los chicos perdieron emoción en ella, al ver que no era como las demás, todos... menos uno.
Porque el castaño sólo se sintió atraído hacia esa peculiaridad que la hacía ser ella. Atraído hacia toda ella en realidad.
–¡Basta ya!– el abrupto grito desde la puerta del aula interrumpió sus delirios mentales al tiempo que tranquilizaba a toda la clase, como si de una orden inquebrantable se tratara.
Estudiante por estudiante comenzaron a tomar asiento en las mesas repartidas por aquí y por allá, temerosos del decano.
Incluso Hiccup dirigió una mirada nerviosa hacia su padre, quien de verdad se veía enfadado. Rápidamente imitó a los demás.
–¿Es mucho pedir un poco de silencio?– comenzó su discurso –Si no pueden controlar todo esto– señalando a su alrededor –Entonces me veré en la obligación de suspender esta actividad y la sociedad de la institución con Studios Wells.
Todos, incluído al co-productor, por el cual Hiccup ya comenzaba a sentir curiosidad por su nombre, protestaron.
Luego de un largo y moralista debate, por parte única de su padre, en dónde se esforzaba por hablar de lo bueno que es un comportamiento sano y todos esos asuntos que un muchacho de diecisiete años sabe, pero que se esfuerza en no cumplir, su padre se marchó, dejando un poco de sosiego allí.
Algo que el castaño admiró y agradeció por igual.
–Muy bien chicos– el co-productor, que había decidido hablar después de un par de minutos, parecía también aliviado –¿Qué hacen normalmente?
La respuesta llegó en una ruidosa masa de voces mezcladas.
Claramente, el primer día había sido una perdida de tiempo.
Y el segundo.
También el tercero.
¿Se debe aclarar el cuarto?
Al quinto día Hiccup estaba más que agotado de sólo estar allí, sin ser más que un extra ocasional, presenciando como su primo se bamboleaba presumiendo su protagonismo en el Really, no es que realmente le importara dicha participación, pero si perder el tiempo no es razón suficiente para frustrarse entonces él no sabría qué.
Lo único realmente genial de todo aquello eran los puntos extras que estaba consiguiendo con el Profesor Drago. Y, por supuesto, ver a Astrid. Más de lo usual.
Como aquella tarde, cuando lucía un fresco vestido veraniego que le sentaba maravillosamente y Hendrick, como sabía ahora que se llamaba el co-productor, estaba hablando algo con ella que en realidad él no alcanzaba a escuchar. El hombre había visto el potencial en la chica y la nombró protagonista casi de inmediato.
Él no podía estar más de acuerdo con ello. Después de todo, no había quien superase su belleza y tenacidad.
De pronto y, tomándolo desprevenido, Hendrick señaló en su dirección y le indicó acercarse.
Giró su rostro detrás de si. No había nadie, pues hoy fueron pocos los requeridos.
Volvió su cuerpo y el hombre parecía fastidiado, pero insistente. Se acercó lentamente, casi como si probara el territorio.
–¿Cómo te llamas?– le preguntó Hendrick en cuánto estuvo frente a ellos.
–Hiccup, Hiccup Haddock– contestó aún con la duda haciendo estragos en su tono.
–¡Perfecto!– el hombre se veía satisfecho, lanzando miradas a su ropa con nada de disimulo.
–¡Oh, vamos! ¿él? ¿en serio?– escuchó protestar a su primo, quien tenía el ceño fruncido y postura rígida –¡Es un frikie!
–Precisamente– afirmó el hombre.
Hiccup no supo si sentirse ofendido o insultado. De cualquier modo, era malo.
–¿Puedo saber para que soy bueno?– indagó con una voz un poco más tosca de lo que le hubiese gustado.
–¡Si!– la emoción de ese hombre era perturbante –Tú vas a besarla.
El castaño miró de Astrid, quien era señalada, a Hendrick y de regreso antes de reaccionar –Wow, wow, esperen ¿qué?
–Lo que escuchaste– el co-productor comenzó a empujar su cuerpo y el de la fémina hacia un área de casilleros muy cerca –Ustedes hablen sólo un poco y luego ¡bom! un beso ¿qué tal, eh?
El habla fluido de aquel hombre parecía tan natural como si de un postre se estuviese tratando.
–¿Y por qué tendríamos que hacer eso?– preguntó ya nervioso Hiccup.
Oigan, no lo mal interpreten, no es que no quiera besar a la chica que tiene ahora justo a su lado (con quien se ha pillado fantaseando un par de veces) tampoco es que quiera negar esa calificación extra por su trabajo en "cámara". Sólo es simple confusión con nerviosismo. Sólo eso...
–Porque tú eres todo un geek, o al menos tienes la pinta– Hiccup colocó los ojos en blanco –Y tú– dirigiéndose a Astrid –Tienes el bello porte de una chica popular.
–Es un cliché– el castaño se sorprendió al escuchar la voz femenina decir al onísono con él sus palabras.
–¡Exacto! la gente ama los clichés– Hendrick hizo señas a los demás para que se marcharan –Ahora, ustedes harán ésta escena creíble y racional.
–Si, claro, es muy racional y creíble el hecho de que quieran grabar una escena completamente falsa en un Really Show– dijo Hiccup con su tan característico sarcasmo.
Astrid soltó una ligera risa que a penas él alcanzó a oír ante sus palabras.
Lo admite, esa acción le hizo estremecer agradablemente.
–Chico, así funciona esto– explicó Hendrick encogiendo sus hombros con indiferencia, luego se perdió entre los murales detrás de los casilleros.
No estaban solos. Eso era un seguro.
Los estaban grabando. Claramente, eso era el otro seguro.
Hiccup suspiró, sin mirarla directamente y sin saber que decir en realidad. Entonces ella habló.
–¿Estás en el club de cómputo avanzado, no?– la pregunta hizo que la verde mirada se fijara directamente en ella.
–Si– respondió con sorpresa de que la chica tuviese ese dato.
Entonces recordó su papel y determinó que si debía actuar, al menos trataría de hacerlo bien.
–Tu... e-eres la chica más cool del colegio, ¿qué harías hablándole a alguien como y-yo?– titubeó intencionalmente, esperando que ella comprendiera su posición.
Por la sonrisa divertida y satisfecha que se instaló en los labios de Astrid, Hiccup supo que sí le había entendido.
–Tal vez sólo quiera hablar– insinuó, mostrándose demasiado divertida con la situación.
Hiccup pensó en lo buena dramatizadora que era ella.
–¿S-sobre qué? ¿necesitas ay-yuda con tu tarea?– se sentía tan patético haciendo aquello. Tan patético.
–No– su sonrisa amplió y por un segundo olvidó lo horrible de la situación –Yo había pensado, en cambio, en que podríamos sacar a nuestros perros juntos el día de mañana.
El corazón, que hasta el momento latía normalmente, del castaño se agitó. ¿Cómo es que Astrid sabía de su perro?
Es sólo actuación. Seguro fue una coincidencia.
–¿Tú y yo?– intentó conservar el estatus de actor, aún así una emoción muy, demasiado real se filtró en su tonalidad.
–Pues, ¿quién más?– entonces lo notó, los ojos de Astrid cargaban un brillo de algo muy parecido a la picardía.
Con sinceridad.
No podía ser que ella estuviese hablando en serio, ¿verdad?
Era sólo parte de la improvisación. Nada más. ¿No?
–Es que yo, soy sólo yo– no pudo evitar susurrar, confundido y sintiendo todo demasiado real.
Ella mordió su labio inferior e Hiccup podría jurar que le dio una mini arritmia cardíaca.
–¿Eso tendría algo de malo? ¿no eres un asesino en serie o si?– él negó con una expresión tonta en su rostro, sin poder decir nada –Por mi, está bien.
La determinación rodeando sus ojos azules. Hiccup ya comenzaba a preguntarse que tan cierto o falso era todo el asunto y estaba sintiéndose peligrosamente fascinado.
–¡Qué bien que negué ser el zodiaco entonces!– bromeó y sonrió satisfecho al escuchar una musical risita por parte de ella.
–¿Así que acabas de admitir que lo eres, pero sólo lo negaste para que saliera contigo?
–¡Me atrapaste!– alza ambas manos al aire, siguiendo con el juego, luego de unos segundos habló –¿Pasear a nuestros perros, eh?
–¡Oh! pero eso era antes de saber que eres un asesino en serie, ¿qué diría mi madre si le digo la clase de chico con quien salgo?
Ante la broma Hiccup rió fluidamente, con un tintineo grato sonando en el carcajeo.
–Puedo fingir ser normal para tu madre.
–Aunque eso suena prometedor– el castaño ahora se siente nervioso cuando la diestra mano de Astrid toma su camiseta y le hace inclinarse hasta ella, muy cerca –A mí me gusta la rareza.
Lo que Hiccup sintió después fue un choque de labios. La boca de la rubia usurpando la suya y él, como buen caballero, le permitió gustoso salirse con la suya.
Ella dirigió el beso, demasiado real como para ser sólo actuación, y cuando estaba determinada a abandonar sus labios las manos de Hiccup acunaron sus mejillas, reiniciando el juego de nuevo. Atrevidamente, la lengua masculina invadió el interior de la boca contraria, saqueando y probando a un ritmo marcado por ambos.
Y no, aquello jamás se trató de un acto fingido. Para ninguno de los dos.
Hiccup siguió besándola porque se sentía muy, demasiado bien esa electroestática entre ambos. Incluso cuando los gritos de "¡Corte!" por parte de Hendrick se escucharon al fondo.
Después de todo, no había sido aquello tan malo como su mente casi le hace creer hace unos días.
"Al contrario" piensa mientras el sabor dulce de Astrid sigue impregnado en su boca, muchas horas después del micro castigo al arrebato que tuvieron ambos en plena grabación "fue realmente una idea brillante".
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Nota: ¡Hola! me auto doy la bienvenida a este fandom.
OK no. XD
Soy una persona tan distraída que aunque esta película tiene años yo recién la voy descubriendo (no me lancen piedras por eso por favor, soy tan despistada como Hiccup). Y bueno, vi la película y dije: "es buena" para cuando iba por la tres ya estaba fascinada. ¿Resultado? aquí estoy, escribiendo para esta pareja que me gusta tanto.
En fin. Quiero explicar como va la cosa.
Un One Shot o Drabble por cada actualización, como dice la sinopsis será de un tema diferente cada uno, y como vieron hoy, en cada uno de ellos colocarán la sinopsis individual e indicaciones de espacio temporal y edad para que no se confundan. Habrán algunos que tienen continuas pero eso lo veremos después. Ya sé que es una idea ya vista antes, pero tengo tantas cosas en mente que escribo sobre ellos que no pude evitar eso.
Espero que les haya gustado este primer capítulo y tenga buena aceptación.
Mi idea, como dice el título, es aclarar que no importa como, que o donde, ellos siempre están juntos ... lo sé, soy muy cursi xD
En fin, ¿comentarios? alimentan mi alma.
Los quiere FanNeurtex
