Después de haber llorado hasta calmarse, llamó a Emma para informarle que se quedaría en la mansión de Regina, Robin no despertaba y era muy tarde para darle la noticia a Henry, por lo que ambos determinaron que descansar sería lo mejor, muchas decisiones estaban por ser tomadas, era mejor esperar hasta el próximo día.

Tuvo pocas horas antes de que la luz del sol iluminara las calles de Storybrooke, pero logró revisar cada rincón de la mansión en busca de alguna evidencia que lo ayudara a resolver el misterio en el que estaba envuelto, no encontró nada, solo se dio cuenta, al entrar a la habitación principal, que la mitad de la ropa de Regina no estaba, al descubrirlo, las ganas de llorar regresaron, pero tuvo que contenerse, a partir de ese momento, sus lágrimas tendrían que mantenerse controladas porque debía que ser fuerte, la búsqueda recién comenzaba y no le importaba si tendría que hacerlo solo, ni el tiempo que tardara, cumpliría su promesa de encontrarla y hasta no tenerla entre sus brazos nuevamente no pararía.

El dolor de cabeza era insoportable, la bebida de la noche anterior le estaba pasando factura, se tuvo que levantar, el llanto de Neal la obligó a dejar atrás cualquier tipo de pereza, cuando el bebé volvió a quedar totalmente dormido, se dispuso a preparar el desayuno, era domingo y todos estaban en casa.

"Buenos días mamá", la voz de Emma la asombró, no tenía ni la menor idea de que ya estuviera despierta.

"escuché el llanto del bebé y aproveché para levantarme, debemos hablar, hay algo que debes saber", le dijo su hija muy seria.

"Emma, ¿qué ocurre?", le preguntó, se estaba tardando demasiado para hablar.

"Regina se fue de Storybrooke hace unas horas", informó Emma.

"¿qué dijiste mamá?", la voz de Henry interrumpió la conversación.

"Henry…", se quedó sin argumentos, esta no era la forma que quería que su hijo lo supiera.

"no lo creo, mi mamá no pudo irse sin decirme antes, ¿estás segura de eso?", preguntó el niño.

"su auto salió del pueblo Henry", planteó las pocas evidencias que tenía hasta el momento.

"pero ¿tú la viste?", insistió su hijo.

"no chico, solo sé que su auto pasó por los límites de la ciudad en la madrugada", no sabía cómo manejaría la situación.

"eso no prueba nada", el niño conocía muy bien a su madre.

"Emma, Henry tiene razón", expuso Blanca.

"quiero ir a la mansión", pidió Henry.

"si ir a la mansión te va a demostrar que no miento, te llevo hasta el fin del mundo", dijo Emma, tampoco estaba segura de lo que decía, pero no tenía otra explicación, aunque también tenía algunas dudas.

"iré por mis cosas", dijo Henry, satisfecho de haber convencido a su madre por el momento.

"debemos desayunar primero chico", ante estas palabras el niño solo asintió.

Luego de haber desayunado en absoluto silencio Emma y Henry condujeron hasta la mansión.

Despertó y la cabeza le daba vueltas, suponía que era por la bebida de la noche anterior, pero pronto unos pasos que se acercaban a él, lo hicieron cambiar radicalmente de opinión.

"pensé que te quedarías dormido para toda la eternidad", David bajaba las escaleras de la mansión y notó que Robin ya se había despertado, durmió como si estuviera en un paraíso.

"David, ¿por qué estoy aquí?, ¿dónde está Regina?", tenía más preguntas que respuestas.

"no tengo la respuesta para ninguna de tus preguntas, por qué no mejor me respondes tú la primera", estaba ansiando como nada que despertara, quería saber el motivo de su presencia.

"anoche Regina me invitó a tomar café y conversábamos cuando ella sintió algo, pero ya no recuerdo más", explicó Robin, lo menos que quería era un mal entendido, sabía muy bien los alcances de David cuando de Regina se trataba.

"es decir que no sabes qué ocurrió", por fin alguna pista, la esperanza estaba volviendo.

"¿qué ocurrió?", ante su rostro lleno de preocupación tuvo que preguntar.

"Regina se fue de Storybrooke pero…", Robin no le permitió terminar.

"pero tú no lo crees y piensas que algo le ocurrió", terminó su intervención, solo que no recibió respuesta, los ojos de David hablaron en su lugar, le gritaban que le creyera, siguió intentando hacerlo hablar, "¿me equivoco?", preguntó.

"no solo no lo creo, si no, que también sospecho que algo le ocurrió y que está en peligro", liberó su preocupación, se sintió aliviado por un momento.

"¿piensas que está en el pueblo?", si algo le había ocurrido a Regina, estaba dispuesto a ayudar en todo.

"no lo pienso, lo siento", su corazón estaba dejándolo descubierto.

"la amas, ¿verdad?", preguntó sin rodeos.

David se tomó su tiempo para responder, pero esa era su verdad, no podía escapar de ella, solo asintió con la cabeza.

"ofrezco toda mi ayuda para encontrarla", se apresuró a hablar, pero la entrada del hijo de Regina, no permitió que David contestara.

"toda la ayuda será bienvenida, gracias Robin", parecía un hombre hablando.

"Henry, ¿ya sabes?", no podía creerlo, su nieto adolescente, le estaba dando una lección a todos.

"mamá me lo contó y quise venir para comprobarlo con mis ojos", respondió.

"que tu madre no está y que se fue", intervino Emma.

"no, que mi madre le ocurrió algo y nos han hecho creer que se fue del pueblo", rebatió con mucha seguridad y sintió que su abuelo suspiraba.

"Henry, sabes que eso no es posible, ya lo supiéramos", Emma lo llamó a la reflexión.

"no si alguien le ha impedido hacer contacto con nosotros", razonó sin importarle estar desafiando a su propia madre.

"David, ¿has encontrado alguna evidencia que nos permita investigar este misterio?", preguntó Emma.

"solo que la mitad de su ropa no está", informó.

"quiero ver", dijo Henry al escuchar ese comentario y corrió hacia las escaleras, Emma lo siguió, dejando a David y a Robin a solas en la sala.

"Gracias Robin", se adelantó David.

"¿por qué?", esas palabras le dieron curiosidad.

"por creer en mí", era cierto, pensaba que estaría solo, pero hasta su nieto lo apoyaba.

"no tienes nada que gradecer, iré a hablar con mis hombres, estoy seguro de que estarán muy dispuestos para ayudarnos, estiman mucho a Regina", dijo Robin caminando hacia la puerta de la mansión.

"nos mantenemos en contacto", respondió David mientras Robin se retiraba.

"¡MI MAMÁ NO ME ABANDONÓ!", la voz de Henry se escuchó desde la segunda planta, pero de pronto salió corriendo por las escaleras y Emma salió detrás.

David se apresuró a detenerla, sabía que si intervenía no ayudaría en nada.

"yo me encargo", le dijo deteniendo su paso.

"gracias papá", le agradeció y David salió detrás de su nieto.

Caminó por varios minutos sin poder encontrarlo, no tenía ni la menor idea de adónde ir, pasaba por la cafetería y se le ocurrió comprar un café, le ayudaría, pero lo que encontró le devolvió el alma al cuerpo.

"Henry", estaba en la barra y se sentó justo a su lado, no hablaron ni media palabra.

Después de darle suficiente tiempo para que se calmara, David decidió hablar.

"¿estás mejor?", le preguntó.

"dime que no dejarás de buscarla y estaré mucho mejor", le dijo Henry mirándolo a los ojos.

"jamás", su voz fue distinta, estaba cargada de todo el amor que sentía por su madre.

"tampoco crees que mi mamá se fue, ¿cierto?", preguntó Henry, sabía que cuando entró a la mansión estaba hablando con Robin del tema, pero no escuchó su opinión y era su única esperanza.

"no Henry, tu mamá no nos abandonó", vio cómo su nieto apretaba los ojos en señal de alivio.

"gracias abuelo, yo sé que ella está aquí y tenemos que encontrarla, puede ocurrirle algo", sonaba un poco preocupado.

"lo haré, pero debes prometerme no pelear con Emma, ella solo quiere protegerte", su intención era que se mantuvieran unidos como la familia que eran, y si él tendría que buscar a Regina, lo menos que el chico debía hacer era no ocasionarle otro problema.

"lo prometo, seré obediente, solo no pierdas las esperanzas que es precisamente lo que quieren que hagamos", era la verdad y él quería alentar a su abuelo para que no se rindiera.

"no te…", David iba a contestar, pero su celular vibró en su bolsillo y tomó la llamada.

Llamada telefónica:

"Emma, ¿qué sucede?", contestó.

"papá necesito que vengas a la mansión, no tardes", sin explicaciones de ningún tipo acababa de alarmar a su padre más de lo que ya estaba.

"vamos para allá, Henry está conmigo", le dijo para que supiera que lo había encontrado.

"no tarden", al parecer no podía hablar mucho y de inmediato colgó la llamada.

"Henry, debemos irnos, tu mamá nos necesita", la escasez de palabras por parte de su hija, lo preocupó, por lo que apresuró a Henry, solo que antes de irse la voz de Granny se hizo sentir por primera vez.

"cuando alguien quiere que no encuentres lo que andas buscando, lo esconde justo delante de tus ojos", la sabiduría de la anciana, era inmensa, pero esta vez no entendía mucho de lo que hablaba, se quedó mirándola fijamente a los ojos y ella entendió que sus palabras fueron como un acertijo dispuesto a ser develado, "sigue a tu corazón hijo, él te enseñará el camino", por fin decía algo con coherencia y David entendió perfectamente.

"gracias Granny", dijo dándole la espalda.

"no me agradezcas ahora, hazlo cuando hayas logrado tus objetivos", David solo se volteó a verla y no dijo nada, siguió su camino.

"¿qué ocurre abuela?", preguntó Ruby, no era su costumbre escuchar conversaciones ajenas, pero la preocupación que percibió en los ojos de David y de Henry fue grande.

"dando unos consejos al príncipe para que deje de perder el tiempo y siga la voz de su corazón", su nieta solo encogió las cejas en señal de confusión, misma que fue percibida de inmediato por ella, "yo me entiendo mis temas", le dijo para que dejara de interrogar.

Al llegar a la mansión vieron un auto estacionado junto al de Emma y a su camioneta, le parecía conocido, pero no podía ser posible, su corazón comenzó a agitarse, un escalofrío lo azotó de pronto, por lo que apresuró el paso.

"esta casa ahora pertenece al nuevo alcalde", al acercarse a la entrada, la voz de Jorge se escuchó claramente.

"esta casa es de mi mamá", respondió Henry, hoy no era el día que el niñito dócil que obedecía a todos jugara su papel, hoy su madre estaba desaparecida y la defendería de quien fuera necesario y ahora que tenía de su lado a su abuelo, pues no le daría el gusto a nadie.

"mi hijo tiene razón, esta casa le pertenece a Regina y en su ausencia, él es quien decide", lo defendió Emma, recibiendo la mirada de su hijo quien reflejaba una expresión de satisfacción en su rostro.

"a partir de hoy, Henry y yo viviremos en la mansión", replicó David, quien todavía no salía de la sorpresa.

"no se saldrán con la suya", su furia se estaba elevando de los niveles normales.

"no tengo entendido que se te haya dejado salir de tu encierro, todavía estás cumpliendo una condena", comentó David, recordaba muy bien que estaba encerrado en el manicomio.

"soy el juez de Storybrooke y ahora todos harán lo que yo les ordene como por ejemplo convocar a una reunión con todo el pueblo para anunciar al nuevo alcalde", se jactó de su posición.

"la alcaldesa de este pueblo es Regina", aclaró Emma.

"no veo a Regina por aquí", bromeó con tono de chantaje.

"basta ya Jorge, nosotros no haremos lo que nos pides", lo detuvo David.

"si no obedecen mis órdenes me veré en la penosa obligación de sustituirlos y no necesito convocar a elecciones para eso, hay muchos que quieren ocupar su lugar encantados, así que cuiden su posición mientras me sean útiles, cuando no sea así, ya saben lo que ocurrirá", los amenazó sin reparo de ningún tipo.

"haremos lo que nos pide, ¿para cuándo quiere la reunión con todo el pueblo?", preguntó Emma haciéndole una seña a su padre para que ya no replicara nada más, sabía perfectamente que necesitaban permanecer en la comisaría.

"para mitad de la semana", respondió e hizo un ademán para agradecerle que hubiese reducido a la obediencia a su padre.

"así será señor juez", le aseguró sin titubeos.

"eso espero y los mantendré bien vigilados, sabré si quieren irme a la contraria", les advirtió antes de retirarse de la mansión y dejarlos solos.

"gracias por no dejar que le quiten la casa a mi madre", les agradeció el adolescente.

"esta es tu casa, chico y no permitiré que nadie sin tener derechos venga a quitártela", aclaró Emma, además, la presencia del Rey Jorge en todo ese enredo le estaba despertando su instinto y no se estaba imaginando nada positivo.

"Emma, ¿puedes hacer un hechizo de protección para que nadie entre a la casa a no ser nosotros?", preguntó David a su hija.

"aún mi magia no está muy desarrollada papá, pero podemos pedirle ayuda al Señor Gold, él pue…", comenzó, pero su padre no le permitió terminar.

"no quiero a Gold metido en esto Emma", no podía arriesgarse a que quisiera hacer un trato que luego no pudieran cumplir.

"es cierto abuelo, mamá tiene razón", insistió Henry.

"si quieren vayan ustedes, si alguna vez tengo que ir a verlo sería porque estoy desesperado y aún así, lo pensaría, tengo suficientes experiencias con él como para dejarme engañar nuevamente", explicó David.

"vamos Henry", quizás si llevaba a su hijo las cosas eran diferentes debido al parentesco de ambos.

Los dos salieron de la mansión en el auto de Emma hasta la tienda de antigüedades, entraron y el timbre de la puerta anunció su presencia.

"Gold, necesitamos tu ayuda", dijo Emma muy rápido.

"los modales se aprenden desde pequeños sheriff", respondió con mucha calma.

"no estoy para tus ironías Gold, necesitamos tu ayuda", se apresuró Emma.

"¿solamente ustedes necesitan mi ayuda?", siguió con su parsimonia.

"estamos aquí y ya te dije", estaba perdiendo la paciencia.

"¿qué ayuda puede necesitar la Salvadora del Ser Oscuro?", definitivamente quería agotar toda su paciencia, además no la estaba esperando a ella.

"quiero que me ayudes a levantar un hechizo de protección alrededor de la mansión de Regina", por fin pudo hablar.

"eres la Salvadora, debes saber hacerlo, además no es eso lo que realmente necesitan, quien único puede resolver todo este problema es tu padre y no lo veo aquí, pensé que vendría a verme en la madrugada, bueno, al parecer mis habilidades para saber el futuro están fallando", siguió con su juego de palabras.

"no sé de qué hablas, ¿me ayudarás o no?", no entendía nada y cada vez eran mayores sus ganas de preguntar el objetivo de su comentario, pero no era el momento para eso.

"solo transmite mi mensaje a tu padre y sí te ayudaré, solo que no lo haré yo, lo harás tú", recalcó su interés de que David supiera que todo dependía de él.

"yo transmito todos los mensajes que quieras", le dijo para que supiera que haría lo que le pedía.

"muy bien esa era la condición para ayudarte", dijo moviendo su mano para parecer un objeto en sus dedos.

"bien me dice Regina que no confía en ti y hace un momento mi padre me dijo lo mismo", comentó la rubia.

"claro que esos dos están de acuerdo, no se podía esperar más de su am…", intentó decir las últimas palabras y sembrar la duda en el corazón de Emma, pero no pudo.

"no quiero saber sobre tus comentarios, cumplí con mi parte, tu turno", no tenía tiempo que perder, Jorge podía regresar.

"esta tiza invisible te permitirá abrir y cerrar el hechizo de protección, solo quienes poseen magia blanca pueden utilizarla, dibujas una línea en el suelo y funcionará", explicó sin ocultar un detalle.

"gracias abuelo", agradeció Henry.

"no te preocupes Henry, tu mamá aparecerá, siempre y cuando tu querido abuelo el Príncipe Encantador venga a verme", siguió insistiendo.

"¿por qué tanto interés en que mi padre venga a verte?, preguntó Emma.

"es la verdad, en sus manos está la solución de todo, solo que si no recibe la ayuda correcta sus ojos permanecerán tan ciegos como hasta ahora", siguió con el juego de palabras, al único que le hablaría con claridad, sería al pastor, si es que venía.

"vamos Henry, ya no tenemos nada más que hacer aquí", tomó la mano de su hijo y ambos salieron de la tienda.

"perdón por no confiar en ti", le dijo Emma rompiendo el silencio en su auto, sabía que su hijo estaba enojado con ella.

"¿lo dices de verdad?, o solo para que esté tranquilo", razonó Henry.

"por su puesto que sí", no quería estar mal con su hijo.

"a mi mamá le ocurrió algo estoy seguro", afirmó con certeza.

"no pienses en eso Henry", lo consoló.

"¿puedo pedirte algo?", preguntó con temor.

"lo que quieras hijo", afirmó.

"ayuda a mi abuelo a buscarla, yo sé que está aquí en el pueblo", le dijo, sabía muy bien que David le había prometido que buscaría a su mamá y quería también la promesa de Emma.

"lo haré", fueron sus últimas palabras antes de apagar el auto porque llegaban a la mansión.

Ambos entraron y el silencio reinaba en el lugar, solo que la camioneta de David seguía estacionada afuera, no sabían dónde estaba, comenzaron a buscar por toda la casa hasta que se lo encontraron profundamente dormido en la habitación de Regina.

La escena era de lo más tierna, estaba abrazado a uno de sus retratos, y en su rostro tenía rastros de lágrimas ya secas, la tristeza y el dolor se dibujaban en sus ojos cerrados, su expresión reflejaba cansancio, reposaba en su lado derecho y Henry percibió que dormía justo en el mismo lugar donde su madre, ¿cómo sabía su abuelo de ese detalle?, pensaba mientras Emma no decía ni media palabra y le hacía una seña para que salieran de la habitación y cerraran la puerta.

Luego de haber presenciado tan tierna escena, decidieron regresar al departamento y le contó lo ocurrido a su madre, el resto del domingo Emma procuró que su hijo se distrajera y hasta videojuegos lo invitó a jugar, temía por la estabilidad emocional de su hijo porque si resultaba que era cierto que Regina se había ido sin despedirse, no sabría cómo le explicaría todo y por otro lado estaban las amenazas del Rey Jorge al que debían obedecer, aún en contra de su voluntad, para poder mantener el balance en el pueblo, ahora entendía a su amiga cada vez que le comentaba que llevar el control de Storybrooke era agotador.

"mi amor, ¿eres tú?", preguntó al verlo.

"Regina, pensé que te perdía", le dijo al verla con un hermoso vestido blanco, no podía distinguir bien, pero creía ver que su vientre no era tan plano como lo recordaba.

"jamás me vas a perder estamos unidos para siempre", le respondió, tomando sus manos y colocándolas encima de su pancita la que pudo distinguir con claridad, estaba embarazada, su amor estaba esperando un bebé.

"¿sientes lo mismo que yo siento?", le preguntó acortando la distancia entre ellos.

"siento que soy el hombre más feliz del mundo, tendremos un bebé, te amo Regina, con todo mi corazón", no respondía solo vio que sus ojos se cristalizaban, "¿escuchaste lo que te dije?", le preguntó y la vio asentir, entonces no esperó más y la besó con tanto amor que su corazón palpitó con mucha rapidez que pensaba que saldría corriendo de su pecho, podía sentir su voluptuoso vientre entre los dos, era una sensación incomparable, quería que ese momento no terminara, que se detuviera el tiempo y se quedaran así para siempre, pero de pronto sintió que Regina comenzó a desvanecerse de entre sus brazos.

"búscanos David, estamos justo delante de tus ojos", fueron sus palabras.

"¡REGINA!", la llamó con todas sus fuerzas y de pronto sus ojos llenos de lágrimas se abrieron de par en par, había sido un sueño muy hermoso y muy triste a la vez, lo sintió tan real que aún su corazón corría dentro de su pecho, intentó calmarse, miró a todas partes y recordó que se había quedado dormido en la cama de Regina y con un retrato en sus manos, todavía lo sostenía con mucha fuerza, se levantó de la cama y regresó el retrato al mismo sitio donde pertenecía, no sin antes admirarlo por última vez y depositar un beso encima del rostro de Regina.

Esa noche fue increíble, pero la realidad lo golpeó de la peor manera, miró el reloj, era hora de levantarse, llamó a su hija para no irse de la mansión sin protegerla, sabía muy bien que los buitres de Jorge y Leopoldo querrían adueñarse de todo lo que era de Regina.

No tardó en llegar, ambos cerraron la mansión, Emma dibujó una línea imaginaria con la tiza mágica que les había dado Gold y ambos vieron que la barrera mágica protegía la casa completa.

"iré al departamento a darme un baño luego voy para la comisaría", le dijo a Emma, deseaba mucho poder tener su propia casa, pero ese no era un tema de relevancia en estos momentos.

"comenzaré a preparar la reunión", le dijo para que no se preocupara que ella lo haría.

"nos vemos luego", le dijo montándose en su camioneta, condujo hasta al departamento, entró con mucho cuidado, no quería encontrarse con su suegro, pero al darse cuenta de que no estaba, se apresuró en hacer lo que debía hacer para salir muy rápido y así fue, se montó en su camioneta y no se detuvo hasta la comisaría y comenzó a trabajar, no había transcurrido ni una hora cuando los pasos de Emma desviaron toda su atención del trabajo a su hija que parecía un poco contrariada.

"Emma, ¿qué te ocurre?", preguntó al verla tirar las llaves del auto encima de su buró.

"no sé si tendré paciencia para soportarlo", comentó.

"¿no me digas que Jorge te hizo algo?", interrogó, ya tenía bastante con Leopoldo.

"no pudo, todos los que estaban ayudándome se interpusieron e impidieron que se saliera con la suya", explicó Emma.

"¿qué hizo esta vez?", preguntó David.

"quería entrar a la alcaldía y al no poder lograr su misión me exigió que la reunión la quería lista para mañana temprano", terminó con los detalles que estaba omitiendo.

"debemos sacar todas las pertenencias de Regina antes de que tu abuelo tome posesión de la alcaldía", en el mismo momento que sus palabras abandonaron sus labios supo que no debió decirlas, lo supo porque Emma lo miró como esperando una explicación, la complació, "no me mires con esa cara, sospecho que Jorge está coludido con Leopoldo y que él será el nuevo alcalde", si había soltado su lengua ya no se aguantaría, el asombro no abandonaba el rostro de su hija.

"no quiero saber, mejor vamos para la alcaldía", salieron y pasaron el resto del día desocupando la oficia de la alcaldía, luego David decidió quedarse la noche entera patrullando por todo el pueblo, la verdad era que si tenía a Leopoldo enfrente lo mataría con sus propias manos.

Pronto la luz del día se coló por la ventana, era su gran día, por fin todo el pueblo sabría quién tenía el control absoluto, actuó como si nada, supuestamente era un día normal, su hija Blanca fue a trabajar, Emma llevó al mocoso al colegio y suponía que con la amenaza que Jorge les había hecho a ella y a su padre, cumplirían al pie de la letra con todas sus órdenes.

Solo esperó a que Zelina llegara al departamento, debía lucir impecable, por fin el Rey Leopoldo tomaría posesión de lo que era suyo, aunque había algo de lo que aún no retomaba posesión, pero sabía que debía ir despacio, primero lo primero.

"vaya, te estabas tardando", dijo cuando le abrió la puerta.

"debía asegurarme de que no tendríamos ningún contratiempo, ya sabes", le guiñó el ojo con maldad para que se llevara el mensaje.

"comprendo", las ansias lo tenían al borde de la desesperación.

"deja ver mi reycito, creo que vas a quedar muy elegante cuando termine contigo", bromeó Zelina y con un movimiento de su mano, Leopoldo lucía un traje negro y blanco, lo llevó delante de un espejo y le gustó mucho lo que vio, de pronto recibieron la señal que estaban esperando y procedieron a cumplir al pie de la letra con lo que proseguía de su plan.

El salón de reuniones de la alcaldía estaba perfectamente organizado, casi todo el pueblo ya estaba en espera de que la reunión comenzara, Emma estaba en la puerta recibiendo a todo el que llegaba, su papá no llegaba y vio que Jorge se acercaba hasta ella.

"buenos días sheriff", su sonrisa no la engañaba, las sospechas de su padre la tuvieron pensando toda la noche.

"buenos días Rey Jorge", correspondió al saludo.

"no veo a tu padre y más le vale que no desobedezca mis órdenes o…", comenzó, lo interrumpieron.

"¿o qué, Jorge?", la voz de David la hizo respirar de alivio.

"sabes lo que te conviene, por eso estás aquí", cambió radicalmente el tono de su voz.

"¿cuál es la insistencia de que presencie esta farsa?, no dejas de ser un segundón Jorge, siempre a la sombra de tu querido amigo del alma", lo desafió y no necesitó que respondiera, su actitud le dejó bien claro que tenía razón.

"te salvas que no puedo despedirte", le dio la espalda y comenzó a entrar al gran salón, ellos decidieron seguirlo y se sentaron en la parte de atrás del auditórium, Jorge se dispuso a comenzar su discurso.

"Buenos días para todos los presentes, el objetivo de esta reunión es para presentarles al nuevo alcalde de Storybrooke, por favor, pido a todos que se pongan de pie para recibir al alcalde, Leopoldo Blanchard", todos en la sala se levantaron y aplaudieron por la entrada de Leopoldo a la sala.

La sola mención del nombre de su abuelo hizo que Emma mirara a su padre con mucha confusión, sus ojos azules estaban oscurecidos de la furia tan grande que sentía en ese momento, sabía que en cualquier momento correría para agarrarlo por el cuello, aunque no entendía la razón de su apatía, no lo juzgó, solo le sostuvo la mano en señal de apoyo, estaba comenzando a recordar las palabras de su hijo y las de David, no podía dejar de pensar que la desaparición de Regina, tenía mucho que ver con lo que estaba ocurriendo frente a sus ojos.

"querido pueblo de Storybrooke, pueden tomar asiento", fueron sus primeras palabras y Emma notó que su padre le apretaba su mano con mucha fuerza, pero Leopoldo no paraba de hablar, "antes de marcharse, mi esposa Regina Mills me cedió su lugar en la alcaldía renunciando a su puesto como alcaldesa del pueblo, por lo tanto a partir de hoy ocuparé su lugar", hizo una pausa porque todos volvieron a levantarse para aplaudir, momento que provechó David para retirarse, había soportado demasiado, con lo bien que conocía a Regina, nadie vendría a engañarlo con ese cuento.

Se montó en su camioneta y fue directo para la comisaría para distraerse, solo que su cabeza lo traicionó, su mente viajó al sueño que había tenido en la noche anterior, Regina embarazada, se veía tan hermosa con la barriguita, sus ojos resplandecían de alegría y de amor, su belleza se había multiplicado por el infinito, no pudo evitar recordar el sabor de sus labios, los que conocía de memoria, pero ese beso que se dieron en el sueño tenía un sabor diferente, era el sabor de la felicidad, estaba extasiado con sus recuerdos cuando sintió que lo llamaron.

"¡David!", exclamó Emma.

"hija, ya volviste", se sobresaltó, por el tono que escuchaba estaba tratando de traerlo a la realidad desde hacía rato.

"llevo alrededor de diez minutos llamándote", le dijo, al llegar lo vio muy concentrado, parecía como estar en el limbo.

"perdón", se disculpó.

"¿todavía sigues pensando que Regina está en el pueblo?", le preguntó.

"lo siento aquí Emma", respondió tocando su corazón para que su hija supiera.

"es curioso, eso mismo me dijo Henry y no se cansa de repetirlo, de Henry es entendible papá, ¿tú por qué lo sientes?", estaba esperando un cuestionamiento como ese, solo que no sabía si podía escoger las palabras adecuadas para salir airoso.

"Regina es parte de nuestra familia", habló, pero Emma al parecer no se conformaba.

"hay algo más, te vi el otro día papá, dormías con su foto en tu pecho y noté tus lágrimas", los ojos azules de David se abrieron porque este interrogatorio estaba yéndosele de las manos, solo que no hablaba, "además papá tus reacciones cuando Regina está cerca, tus ojos brillan como oro, tu respiración es pesada, si te toco en estos mismos momentos comprobaría que todo tu cuerpo tiembla con la sola mención de su nombre", la paciencia se le estaba escapando, las conclusiones de su hija no le permitían pensar con claridad, la sangre corría a kilómetros por segundos en sus venas, sentía que si no hablaba explotaría.

"la amo Emma", liberó su corazón con esas palabras y al ver que su hija casi pierde la estabilidad por lo que acaba de escuchar terminó su frase, "con todo mi ser", su hija se desvanecía frente a sus ojos.

Tomó un momento para recomponerse de la noticia, pero no tardó mucho en responder, "muy bien ya que escuché lo que quería escuchar, te ayudaré y también a comprobar que mi abuelo tiene que ver", eso sí que fue más sorpresivo que haber tenido el valor de confesarle a su hija sus sentimientos por Regina.

"¿por qué el cambio tan radical?", curioso tuvo que hacerla hablar para entender su posición.

"Regina no renunciaría a la alcaldía a no ser que la estuvieran amenazando con algo muy importante y mientras estaba escuchando todas las nuevas leyes que impondrá mi abuelo en el pueblo y su discurso demagógico, hice cuentas, el día que Regina desapareció Henry se quedó con mi abuelo y esa semana ella insistió para tenerlo todos los días, no dudo que la hayan amenazado con hacerle daño a nuestro hijo", por fin algo interesante que lo puso a pensar también y tenía toda la razón.

"entonces, ¿estás de acuerdo que tu abuelo está detrás de todo esto?", su olfato lo estaba ayudando mucho.

"no solo estoy de acuerdo, si no, que también creo que la amenazaron con hacerte daño", el silencio de su padre fue la autorización que necesitaba, "los días antes de que Regina desapareciera la noté demacrada y muy preocupada, ¿qué más que una amenaza en contra de los que amas para hacerte tomar decisiones desesperadas?", reflexionó, haber visto con sus propios ojos el desespero por parte de su abuelo y de su aliado en tomar posesión del poder del pueblo, no la dejaba pensar positivamente.

"imagino que todos esos detalles se los deberíamos preguntar cuando la encontremos", su hija le acordó del beso que presenció, tal vez esa era la señal de que efectivamente la amenazaron con hacerle daño a él también, normalmente Regina no actuaría de esa forma.

"traigo excelentes noticias", entró Robin a la comisaría con mucha energía positiva.

"Robin, qué gusto, justo estaba hablando con Emma sobre los planes que tenemos que trazar para la búsqueda de Regina", saludó a Robin ya no con recelo, con las sospechas de su hija, comprobaba que no era una amenaza entre Regina y él, ahora solo lo trataría como un amigo.

"también organicé a mis hombres, están muy dispuestos para ayudarnos, buscaremos hasta debajo de las piedras", aseguró.

"comenzaremos por buscar por los lugares abandonados", afirmó David.

"buscaré los mapas para guiarnos", intervino Emma.

"debemos andarnos con cuidado, he estado pensando que además de tener una alianza con su amigo el Rey Jorge, Leopoldo debe tener trabajando para él a alguna persona que domine la magia", sabía que si sus sospechas eran ciertas tenían que andarse con doble cuidado.

"pero, ¿quién?", preguntó Robin.

"aparte de Regina, Gold y yo, en Storybrooke nadie más tiene magia", explicó Emma no sabía de nadie más que pudiera estar ayudando a su abuelo.

"Zelina", solo dijo David sin pensarlo.

"es cierto, la hermana de Regina es capaz de todo para hacerle mal, todos lo comprobamos", dijo Robin.

"ahora que ya encontramos a las mentes maestras responsables de orquestar todo lo que está ocurriendo en el pueblo en estos momentos, es hora de trazar un plan entre nosotros para atraparlos", dijo David ganando el asentimiento de sus aliados.

"cuenta conmigo, me mantienen informado para comenzar la búsqueda, ahora debo irme", anunció Robin y se retiró de la comisaría no sin antes escuchar la voz del príncipe por última vez.

"gracias Robin", agradeció, pero esas palabras también significaban sus disculpas, por verlo como una competencia para ganarse el amor de Regina, el cual ya era suyo, solo que los celos, le habían nublado el entendimiento.

"Regina es mi amiga, quiero verla feliz", aclaró Robin antes de irse y dejarlos a solas a su hija y a él en la comisaría.

"ahora que estuvimos hablando de Gold, me mandó a decirte que eres el único que puede resolver todo este enredo y no me preguntes porque no entendí nada", le aclaró antes de que comenzara a preguntar.

"gracias hija, ya despejaremos esas interrogantes, ahora lo más importante es acordar lo que haremos", Emma asintió y ambos continuaron con su estrategia, no podía fallar.

"¡NOOO!", su grito hizo que la puerta de abriera de repente.

"¿problemas para dormir su majestad?", su voz le molestaba, y su ironía la estaba haciendo perder su autocontrol.

"no es de tu incumbencia", le respondió un poco molesta.

"Regina vas a tener que cambiar tus modales, porque permanecerás prisionera por mucho tiempo, ya te lo he dicho", disfrutaba humillándola, se había convertido en su pasatiempo favorito los últimos días.

"déjame sola Zelina, no me interesan tus amenazas en lo más mínimo", quería quedarse sola, la pesadilla de la cual acababa de despertar, todavía estaba muy viva en su mente, necesitaba llorar a solas, pero no lo haría en presencia de su hermana.

"por mí como si te pudres aquí sola Regina, así me harías un favor y mi cabaña no tuviera que pasar por el mal momento de brindarte su más humilde hospitalidad", dijo retirándose del pequeño cuarto en el que había permanecido desde que abrió los ojos, ahora ya sabía dónde estaba, no se la habían llevado del pueblo como pensó, por lo menos ya tenía una mínima esperanza de que la rescataran, no podía pasar mucho tiempo encerrada, porque de lo contrario su secreto se descubriría y su pesadilla se haría realidad, ver que le arrebataban de sus manos a sus tesoros más preciados, era el peor castigo que podría recibir, así que cerró los ojos tratando de controlar sus lágrimas y rogaba para que David la encontrara pronto porque ya no podía aguantar mucho más sin estar en sus brazos y sentirse segura nuevamente.