La hora de terminar las clases había llegado por lo que estaba recogiendo todas sus pertenencias cuando el timbre se hizo sentir en cada rincón del colegio, los alumnos comenzaron a correr desenfrenadamente hacia la salida donde sus papás estaban esperando, una inesperada visita dibujó una hermosa sonrisa en su rostro.
"buenas tardes, hemos llegado a recoger a la mamá más amorosa de todo Storybrooke", en el medio día tuvieron que suspender su cita habitual debido a la reunión en la comisaría con David y Emma, pero prometió recompensar muy bien por no haberse visto y aquí estaba, decidió recoger al bebé Neal y llevarlo directo al colegio para darle la sorpresa.
"Robin, me esperaba todo menos esta gran sorpresa, sí que cumpliste muy bien con tu promesa", comentó Blanca sin que la gran sonrisa se borrara de su rostro.
"las sorpresas son así, además, cierto caballerito aquí presente exigió acompañarme, no podía negarme a su poder de persuasión", el bebé al escuchar la voz de su madre comenzó a inquietarse, así que Robin enseguida se lo entregó a su madre.
"es un gran honor verlos, pronto planearemos otro picnic en el parque, ¿qué dices Roland?", preguntó Blanca, sabía muy bien que disfrutaba correr hasta cansarse por todo el parque.
"¿habrá helado de almendras?", preguntó con su entusiasmo característico.
"lo que quieras caballerito, solo que el helado debemos comprarlo, el de almendras es el mejor, tienes buenos gustos", comentó sin dejar de mirar al niño.
"fuimos con Gina el otro día y todos comimos helado de almendras", recordó Roland.
"entonces ya lo conoces, me alegro mucho", quería preguntarle a Robin sobre la búsqueda de Regina, solo que ante la presencia del pequeño debía actuar con cautela.
"abuela, ¿crees que me pueda ir contigo?", de pronto y sin anuncio de ningún tipo Henry irrumpió en la escena.
"claro mi niño, ¿qué ocurrió?", preguntó Blanca, no era normal que Emma incumpliera con los horarios de su hijo y menos ahora con la ausencia de Regina.
"mi mamá me pidió que te buscara porque está con el abuelo y no podrá venir", explicó Henry.
"bueno pues nos iremos juntos entonces", intervino Robin.
"papá, ¿iremos al parque?", preguntó Roland.
"hoy no podremos hijo, Henry debe hacer los deberes del colegio, otro día, ¿sí?", el rostro del niño no demostraba mucha satisfacción que digamos, pero no dijo más.
"aunque sí podemos comer helado de almendras", al ver la tristeza en el rostro del niño, Blanca decidió cambiarle el ánimo.
"helado de almendras, ¡yupi!", rápidamente se le iluminó el rostro y Robin le hizo una seña de agradecimiento a Blanca por su ayuda.
No esperaron más y de camino al departamento comieron helado de almendras, estaba tan delicioso que ambos niños repitieron la ronda, los adultos disfrutaban verlos degustar el helado y todos reían.
Robin llevó a Blanca hasta la puerta del departamento, desde afuera se escuchaba que Leopoldo hablaba con alguien, quizás estaba en una llamada telefónica, Blanca intentó abrir, pero Robin la detuvo e hizo una seña con sus dedos para que todos hicieran silencio, no pudieron escuchar la conversación completa, pero sí gran parte de ella, fue de gran utilidad, tanto para Robin como para Blanca.
Al salir de la reunión en la alcaldía, se dio una vuelta por la oficina que antes era de Regina, pero que ahora sería suya, al entrar no encontró la escena que esperaba ver, el lugar estaba desolado, creía que el pastor se le había adelantado, las pertenencias de Regina no estaban por todo el lugar, su furia fue tal que comenzó a arrojar lo primero que encontró a su paso e hizo que Jorge buscara la manera de quitarle su rabia y se fue de inmediato al departamento, ni dos horas transcurrieron y recibió una llamada en el celular al que con tan buena suerte se estaba habituando porque los primero días fueron una total pesadilla.
Llamada telefónica:
"dame buenas noticias", sin saludar exigió.
"la oficina está lista para que mañana a primera hora vengas a trabajar que no hay tiempo que perder, no veo la hora de seguir con el plan", dijo Jorge sin recibir respuesta por parte de su amigo, ese silencio le hizo pensar que quizás estuviese pensando cambiar el curso de lo planeado, pero no podía ser, sabía que estaban cometiendo delitos graves y que en cualquier momento la justicia les pasaría factura, solo que antes de que sus conjeturas siguieran aumentando, Leopoldo respondió.
"estoy disfrutando mucho nuestro éxito", esas palabras fueron la confirmación a todas sus inquietudes.
"¿no estarás pensando quedarte de alcalde para siempre?, porque no tenemos mucho tiempo", le dijo con su voz amenazadora.
"Jorge, amigo, debemos esperar un poco para no levantar sospechas", mencionó el nombre de la persona con quien hablaba, quienes escuchaban detrás de la puerta, cuya presencia era inadvertida por él, no pudieron evitar reaccionar ante lo que escuchaban, pero siguieron tan tranquilos como hasta ahora.
"no hay tiempo que perder Leopoldo, actuaremos rápido, es lo que acordamos", jamás le habían importado las amenazas, esta no sería la primera vez que se intimidara.
"no nos iremos con las manos vacías, de eso puedes estar completamente seguro, no te preocupes y ahora colguemos que mi queridísima hija está por llegar al igual que el bastardo de mi nieta, ingenua, no sabe el favor que me hizo al traerme del pasado, haré que se arrepienta el resto de su vida por ese error, tan tonta como su madre", escuchar estas palabras cristalizaron los ojos de Blanca, la furia recorrió todo su cuerpo y su primer impulso fue irrumpir en el lugar, pero Robin la detuvo.
"más te vale porque sabes muy bien que soy un prófugo de la justicia", aclaró Jorge.
"pierde cuidado, el pastor y la inútil de mi nieta ni se han dado cuenta de eso, sabes muy bien que le dimos un motivo mayor para que se entretuvieran mientras tú y yo hacemos y deshacemos sin que puedan evitarlo", sin saberlo, Leopoldo se estaba pegando la soga al cuello.
"confío en ti entonces, nos vemos mañana", se despidió Jorge.
"temprano estaré en la alcaldía", fueron sus palabras de despedida y la llamada terminó, la expresión en su rostro reflejaba mucha satisfacción por haber logrado sus objetivos.
Robin no perdió el tiempo y se retiró, no sin antes susurrarle al oído a Blanca, que tuviera calma, que pensara muy bien en todo antes de tomar una decisión y que él hablaría con David y con Emma, Blanca tomó un profundo respiro para hacer lo que le pedía antes de entrar, entonces Robin y su hijo se retiraron de la escena, Henry y Roland se habían sentado en las escaleras y no alcanzaron a escuchar nada, era lo más conveniente.
Tuvo que hacer un gran esfuerzo ese día para no explotar por todo lo que escuchó, fingió que todo estaba totalmente normal, al llegar Emma, de inmediato comenzó a contentar a Henry, en los últimos días, trataba por todos los medios de que no sintiera la ausencia de Regina y hasta había descuidado un poco su relación con Killian, cuando la comida estuvo lista, se sentaron a la mesa y compartieron en completa armonía, fingió su mejor sonrisa para no delatar su incomodidad ante los últimos descubrimientos, su padre le estaba dando una puñalada directo en el corazón y se negaba a creerlo, toda su vida comenzó a reproducirse en su mente, veía las imágenes pasar a altas velocidades, pero ahora lo entendía todo, descubrir que su padre era un hipócrita con doble rostro la hizo cuestionarse su moral e integridad, para estar en paz con su conciencia debía tomar acciones para recuperar su compostura, no quería esperar mucho para hacerle saber a su padre que había descubierto su verdadero rostro, solo que debía buscar el momento adecuado.
Cuando la cena terminó, Emma la ayudó a dejarlo todo organizado y limpio para que ella pudiera hacerse cargo del bebé que ya añoraba los brazos de su madre, después se fueron a descansar.
Ese día, nuevamente David había pasado toda la noche en la comisaría, al otro día comenzarían la búsqueda por todo el pueblo y albergaba tantas esperanzas por encontrar a Regina que ni sueño tuvo, toda la noche buscando en los mapas, los posibles lugares por los que podían comenzar a buscar, el tiempo se le fue volando hasta que la mañana no se hizo esperar, al darse cuenta, se levantó de su buró y se dirigió a la cafetería en busca de un café.
"buenos días Granny", saludó y se sentó en la barra como de costumbre.
"buenos días hijo, espero que para ti sean buenos, porque para mí… no lo creo", pausó la última parte de su discurso, lo que alarmó a David, no era normal esa falta de fe en la anciana.
"mi viejita con pocas esperanzas para comenzar un día, eso sí que es nuevo", bromeó para que se animara un poco.
"un poquito más de respeto no estaría mal, no soy ninguna viejita incapacitada, todavía puedo ser un completo peligro y en estos momentos nuestro nuevo alcalde está en la mirilla", tampoco era normal escucharla hablar tan despectivamente de Leopoldo, siempre fue conocido por su justeza, seguía pareciéndole muy rara su actitud.
"me rindo, me rindo", siguió bromeando David y levantó los brazos en señal de rendición.
"no me parece que te rindas, así como así, encuentra a Regina para que el pueblo vuelva a su estabilidad", ahora sí que sus alarmas estaban fuera de control, no entendía nada.
"no me iré de aquí sin que me digas la razón por la que estás de tan mal humor hoy", cambió de estrategia, su voz ahora fue muy seria.
"solo te digo que te apresures, has perdido demasiado tiempo", no quiso decir más, lo que estaba ocurriendo en el pueblo no era su responsabilidad, era injusto quejarse, si de todas formas tendría que cumplir con las nuevas leyes.
"sírvenos un trago fuerte Granny que debemos tener fuerza porque dentro de poco perderemos nuestra casa y nuestro trabajo", David no pudo contestar la voz de Grumpy interrumpió la conversación, se veía bastante molesto, todos se habían puesto de acuerdo para tener un mal día, pero al parecer tenían una razón en común y él estaba dispuesto a descubrirla.
"nos vemos en el almuerzo Granny", se fue sin ni siquiera haber pedido su café.
"suerte hijo y recuerda lo que te dije", no podía desaprovechar la oportunidad de presionarlo.
Sin responder salió muy apresurado de la cafetería de vuelta a la comisaría donde lo esperaban Emma y Robin.
"buenos días", anunció su llegada.
"no son tan buenos", respondió Robin, con mucho alivio de verlo.
"al parecer para todo el pueblo hoy será un mal día, vengo de la cafetería y Granny estaba de un humor que ni mis bromas aceptó y luego los enanos comenzaron a beber su desdicha muy temprano", acotó David, seguía sin entender.
"es mejor que nos sentemos a conversar", comentó Robin, Emma no mencionaba palabra, toda la situación la tenía en estado de choc.
"muy bien, hablemos", dijo David sentándose en su buró y Robin buscó una silla para sentarse junto a ellos, Emma también se puso cómoda.
"ayer Blanca y yo escuchamos por casualidad una conversación de Leopoldo con un tal Jorge", comenzó Robin.
"ese el ex juez del pueblo que se escapó de su encierro, todavía no entiendo, por qué no lo hemos atrapado", expresó David con todo su desprecio.
"porque nos ha amenazado y porque tenemos asuntos más importantes por los que preocuparnos, como la desaparición de Regina, por ejemplo", aclaró Emma.
"tienes razón, prosigue Robin", no podía negar su furia.
"el caso es que creo que se quieren escapar del pueblo", esta noticia no era tan relevante como la conclusión que tuvo Emma a continuación.
"por eso los nuevos impuestos, necesitan dinero para escaparse", no podían permitir que se salieran con la suya.
"por eso el mal genio de todos en el pueblo, ahora lo comprendo", dijo David.
"eso no fue todo, también habló muy despectivamente de ustedes, su familia, Blanca está destrozada por lo que descubrió", le preocupaba Blanca mucho más de lo que quería admitir.
"nunca me equivoqué con él, su cara de buen rey no me engañó", tuvo mucho cuidado de su elección de palabras, no iba a herir los sentimientos de su hija, aunque era inevitable.
"por eso anoche la noté un poco tensa", informó Emma, sin darle importancia al comentario de su padre, no era una sorpresa que no le tenía mucho cariño a su suegro, o ex suegro, ya no tenía las cosas bien definidas.
"este medio día la llevaré a almorzar para ver si se distrae un poco", con estas palabras Emma se puso roja de la vergüenza, esta situación la seguía sacando de su sano juicio porque estaba su padre y Robin confesaba que saldría a almorzar con su madre, pero la mejor parte fue que David le sonrió, todo estaba patas para arriba.
"debemos comenzar a buscar a Regina cuanto antes", David cambió el tema de repente.
"propongo que lo hagamos en la tarde, no hay tiempo que perder", se apresuró Robin.
"anoche estaba pensando que nos debemos dividir, tus hombres comenzarán buscando por los lugares abandonados del pueblo, mientras Emma y yo comenzaremos a recorrer todas las cabañas abandonadas de la salida", explicó su plan.
"adonde debemos ir primero es a la cabaña de Zelina, si está trabajando con Jorge y con mi abuelo puede estar escondiendo a Regina allí", ella con su magia podía ser de ayuda, por si la bruja decidía resistirse.
"buscaremos ahí, solo que nos pueden estar esperando, debemos hacer una pequeña vigilancia primero", se debían andar con pies de plomo para no cometer ningún error.
"me dices que tienes los planos de la ciudad, me los llevaré para comenzar cuanto antes", pidió Robin ganándose la aprobación de padre e hija.
"muchas gracias por tu ayuda, Robin", dijo David entregándole los mapas de Storybrooke.
"cuentan conmigo", respondió Robin.
"entonces comenzaremos hoy en la tarde", dijo Emma y ambos hombres asintieron.
"espero su señal para comenzar", dijo Robin antes de irse y dejarlos solos.
David estaba impaciente, no dejaba de mirar el reloj, y Emma percibió que ningún documento en el que trabajaba le salía bien.
"la encontraremos", dijo Emma rompiendo el silencio, sabía que estaba al extremo de la desesperación.
"lo sé, pero estoy preocupado, sé que no la está pasando bien, secuestrada por tantos días, sin ver a su hijo y sin magia, y de seguro que Zelina no ha perdido el tiempo para humillarla", Emma no sabía qué responder, tenía toda la razón, además, era la segunda vez que su padre y su hijo coincidían, porque estas mismas palabras las escuchó de los labios de Henry la noche anterior.
"¿cómo te sientes tú?", solo preguntó.
"no entiendo", contestó David.
"lo digo porque dices lo que Regina debe sentir y no has mencionado para nada cómo estás tú", aclaró.
"ya no sé ni cómo me siento, lo único que te puedo decir es que hasta no tenerla de regreso en mis brazos no estaré en paz", explicó David, era cierto, no dormía, casi ni comía, no respiraba, no vivía desde que Regina desapareció, necesitaba verla, necesitaba sentirla, saber que estaba bien, que nada le había ocurrido, solo así estaría bien, ya no se cohibía para hablar libremente, su hija sabía sobre sus sentimientos por Regina y no lo juzgaba, eso le daba un profundo alivio.
"hablé con Kilian para mudarnos a su barco mientras toda esta situación se resuelve, no creo que pueda mirar a mi abuelo a los ojos nuevamente sin querer que me diga toda la verdad y quería que me ayudaras para mudarme hoy mismo", cambió el tema, veía a su padre muy agobiado.
"estoy completamente de acuerdo, podemos comenzar ahora si gustas, pienso que tu pirata no se oponga a que adelantemos los planes", respondió David.
"estás hablando como Regina", que su hija lo comparara con Regina trajo una leve sonrisa a su rostro, que lo distrajo por un momento, era lo que necesitaba,
"después de almuerzo lo haremos", la hora de comer estaba por llegar y necesitaban alimentarse.
"solo porque entendí lo que esas palabras significan, aceptaré que almorcemos, pero no tengo apetito", le aclaró porque había entendido perfectamente que Emma insistiría hasta que aceptara y así fue, a la hora del almuerzo, ambos fueron a la cafetería donde todo era un gran revuelo, el pueblo entero se estaba arrepintiendo de haber apoyado a Leopoldo exactamente el día siguiente de su autoproclamación como alcalde.
Como lo prometió, al medio día se dirigió al colegio para llevar a Blanca a almorzar, ella no opuso resistencia y salieron muy contentos, cada día era más fácil disfrutar de su compañía, por el camino vieron una multitud frente a la alcaldía, la cual se dispersaba de la nada y no entendía, la razón, pero pudo ver al doctor Whale quien caminaba en su dirección.
"Doctor Whale, qué gusto verlo", lo saludó Blanca, pero se notaba un poco molesto.
"hola Blanca, ¿tienes alguna idea de qué le pasó por la cabeza a Regina para dejar la alcaldía a manos de… tu señor padre?", casi dijo algo de lo que se podía arrepentir debido a que Blanca era su hija, pero no entendía por qué le tenían tanta devoción, era un mal líder, no había que ser experto para darse cuenta.
"¿por qué lo dices?", no quería responder a sus provocaciones, por eso evadió sus comentarios.
"te parece poco, que muchos perderán su casa porque no tienen dinero para pagar los altos impuestos que ha aprobado el nuevo alcalde de Storybrooke", informó Whale.
"pero cómo es eso posible, no lo puedo creer", cada vez tenía más descubrimientos sobre su padre, había vivido engañada toda su vida.
"pero eso no es lo peor, ahora en el hospital la atención médica no será gratuita y si no cumplimos con las leyes, perderemos el trabajo", era un horror, no podía continuar actuando como una princesita caprichosa que no le importaba ni el por venir ni el bienestar de su reino, debía actuar.
"no te preocupes Whale, hablaré con mi padre para hacerlo entrar en razón", lo animó.
"suerte con eso porque en estos momentos acaba de cerrar la alcaldía por ser la hora del almuerzo", terminó su intervención porque quería decir par de palabras un poco pasadas de la raya, pero al final Blanca no tenía la culpa de nada.
"tú no te preocupes te doy mi palabra", prometió Blanca, mientras el doctor se despedía.
Cuando se quedaron solos, Robin notó que la mujer que lo acompañaba estaba devastada, no era fácil descubrir de un día para el otro que tu padre no era la persona en la que depositaste tu fe durante toda la vida, no perdió el tiempo, la tomó del brazo y se la llevó para un lugar donde pudieran tener un poco de privacidad.
Blanca entendió muy bien lo que Robin intentaba hacer y lo siguió porque necesitaba su apoyo, estaba descubriendo que su compañía era muy confortante por lo que se echó a llorar en sus brazos los que la recibieron con mucho gusto, pasados unos minutos que se sentía más ligera, se quiso apartar lentamente, pero fue como si él no quisiera soltarla, cada vez apretaba su abrazo un poquito más, interpretó ese gesto como una solicitud de permiso para besarla porque sus ojos no se despegaban de sus labios y le concedió lo que tanto estaba esperando, sus labios se unieron en beso muy lento, pero a la vez con mucho sentimiento, hacía mucho tiempo que no se sentía así, respondió muy gustosa sin importarle que estaban prácticamente en público, se dejó llevar hasta que terminó por falta de aire.
"Robin", mencionó su nombre, pero él colocó sus dedos encima de sus labios para callarla y la abrazó nuevamente.
"vamos al colegio, luego compraré algo y te lo llevaré, así no te quedas sin comer", un hombre que la consolara, que se preocupara por su bienestar y que la cuidara, era precisamente lo que necesitaba en estos momentos.
"no estaré mucho tiempo en la escuela, he decidido rentar un cuarto en el negocio de Granny, no viviré más con mi padre", era una decisión tomada.
"te apoyo, pero te pido que no hagas nada de lo que te puedas arrepentir", la aconsejó.
"no me arrepentiré y gracias por apoyarme y estar conmigo, creo que me esperaré a que llegue a casa en la noche, así conversaremos con más privacidad", era mejor en el departamento que en la oficina de la alcaldía, podía tener compañía y nadie tenía que saber sus enredos familiares.
"estaré al pendiente de ti todo el tiempo, ahora te llevo de regreso al trabajo", ambos comenzaron a caminar de vuelta a la escuela tomados de las manos.
No consideraba que su primer día en la comisaría no fuese provechoso, sin protestar con las nuevas regulaciones que había impuesto, su bolsillo se comenzaba a llenar y consideraba que dentro de muy poco podrían marcharse del pueblo y por fin sus sueños se harían realidad, aunque pensaba alargarlo un poco porque estaba disfrutando tener poder nuevamente.
"te asienta muy bien ese puesto, por fin el destino está haciendo justicia para nosotros", la voz de Zelina, quien ya se le había hecho costumbre aparecerle de la nada, se escuchó en la oficina.
"al menos un poco de educación no te vendría mal", altaneramente comentó.
"que no se te olvide que si no fuera por mí estuvieras comiendo fango Leopoldo, aprende lo que es ser bien agradecido", le rebatió poniéndole un punto en la boca porque sabía que estaba en lo correcto.
"cambiando de tema, tengo deseos de ver a nuestra prisionera", quería restregarle en la cara a Regina que las cosas habían cambiado, que ahora era él quien tenía el poder.
"la inservible de la Salvadora está planeando buscar hasta debajo de cada piedra de Storybrooke para encontrarla, no creo que sea conveniente que alguien te vea allí", le dijo, pero la mirada que recibió no la dejó rebatir.
"tienes magia, no creo que hayas perdido lo único que te hace útil en mis planes", no tenía paz con nadie, eso era más que obvio, por lo que sin chistar los teletransportó a la cabaña.
Casi siempre estaba sola y pensar era ahora su único entretenimiento, no se resignaba a pasar mucho tiempo en ese cuarto encerrada, no tenía el brazalete que le bloqueaba la magia, pero sabía perfectamente que Zelina había hecho un hechizo para que en su encierro no pudiera acceder a su magia, se sentía sin poder defenderse ni poder escapar, muchas veces era inevitable llorar, sus lágrimas salían solas cuando pensaba que quizás ya todos la hubiesen olvidado y no la buscarían para sacarla de ahí antes de que fuera demasiado tarde porque pronto descubrirían lo que hasta ahora había podido ocultar muy bien, hasta de la magia de Zelina, no sabía cómo se las ingenió, pero no sería por mucho tiempo e inmediatamente todo se supiera, al no tener magia tendría que ver cómo le arrebataban de sus manos a sus tesoros más preciados, inconscientemente colocó sus manos en su vientre y se sintió muy feliz con ese gesto que solo podía hacer cuando estaba sola, hasta comenzó a hablarle.
"tesoro de mi corazón, te prometo que saldremos de aquí muy pronto, tengo la esperanza que tu papi nos encuentre, ya quiero que sepa, imagino su rostro cuando se lo digamos, sus ojitos se iluminarán como estrellas y nos abrazará con toda su fuerza", sus ojos se cristalizaron y tuvo que respirar profundo porque de momento sintió que la puerta se abría de repente, estaba recostada a la ventana, y de espaldas a la puerta por lo que pudo disimular y no ser descubierta.
"nuestra huésped de honor", exclamó Zelina al entrar, y no venía sola, Leopoldo la acompañaba, su disgusto por verlo se multiplicó.
"mi reina, es un gusto volver a verte, te extrañaba", fue su saludo, ¿cuándo llegaría el día que entendiera que jamás fue su reina?, pensaba para sí misma y mostraba su mejor cara de Reina Malvada, estaba aterrada, pero no podía demostrar su miedo.
"nuestra reina, aquí presente se está portando muy mal, no come y mis órdenes no las cumple como me gusta", dio el reporte completo, parecía una niña chillona dándole quejas a su mamita.
"yo no recibo órdenes de ninguno de ustedes", intervino Regina altivamente.
"Zelina, déjame a solas con la reinita mal portada, ahora mismo le enseñaré su lugar", Regina quería que un terremoto se lo tragara para de una vez sentirse libre de él.
"estaré afuera por si opone resistencia, no tardes mucho con tus lecciones de disciplina, no debes estar aquí", le advirtió antes de salir y dejarlos solos.
"ay Regina, qué ingenua me saliste, pensaste que te escaparías de mí, ¿no es cierto?", comenzó, pero no recibió respuesta de ningún tipo, solo una mirada que no le conocía, por un momento se intimidó, pero se dijo que el cuarto tenía un hechizo que bloqueaba su magia y que además impedía que alguien escuchara si se atrevía a gritar, "¿ahora con qué me amenazarás?, porque ni magia tienes, estás como cuando nos casamos por primera vez, jovencita, aterrada, sin tener para dónde correr y lo más importante, a mi completa disposición", claramente le estaba advirtiendo lo que vendría y no era que se irían juntos a festejar, no, era algo muy malo, temía por la seguridad de su tesoro, podía perderlo y eso sí que la devastaría.
"mucho ha cambiado", quiso alargar la conversación para que Zelina se exasperara y lo llamara.
"claro ahora eres la Reina Malvada, qué nombre tan absurdo, dime Regina, durante mi ausencia, ¿atemorizaste a muchos?, ¿te aprovechaste del poder que te dejé para torturar inocentes?, ja, no me hagas reír si tú no eres capaz ni de matar a una mosca", se burló de ella.
"tuve a los mejores maestros, mi madre y tú me hicieron la mejor estudiante, si vieras cómo ardían las llamas de las aldeas a las que incendié y lo mejor era que el fuego salía de mis propias manos", sus ojos lo miraban intensamente.
"supongo que el alumno supera al maestro, ahora dime, ¿a cuántos hombres sedujiste en mi ausencia?, de seguro planeaste muy bien mi muerte porque te llovían los pretendientes, ¿no es cierto?", no se le había acercado, pero ahora acortaba la distancia y su corazón no se controlaba.
"no sabes el alivio que fue saberte muerto", le dijo despectivamente.
"de seguro ninguno era tan efectivo como yo", seguía insistiendo con el mismo tema y se dispuso a levantar la mano para tocarla cuando Zelina lo dejó en el intento.
"Leopoldo, debemos irnos", tocó la puerta y su rostro mostró un terrible descontento.
"me voy por ahora, Regina, pero entérate, ya te quité la alcaldía y a tu pastor que ni siquiera se ha atrevido a buscarte, se nota que te quiere mucho, esta no es la última vez que nos veremos las caras, recuerda que eres mía y de nadie más", pronunció sus últimas palabras y se retiró.
Al sentirse sola, Regina pudo respirar, estaba conteniendo el aliento, sentía repulsión de solo escuchar su voz, pero sus palabras no dejaban de retumbar una y otra vez en su mente, eres mía Regina, no te escaparás de mí, se negaba, no podía pasar, volvió a colocar sus manos en su vientre, estaba notando que hacerlo le traía la misma paz y la misma tranquilidad que cuando estaba David cerca, lloró en silencio, rogando para que una luz la iluminara y la sacaran de ahí pronto.
"¿qué quieres Zelina?, ¿no te enseñaron a ser un poco más prudente?", fastidiado preguntó.
"si quieres te dejo para que seas descubierto, comenzaron a buscar a Regina por todo el pueblo y si no estás en la alcaldía, levantarás sospechas, además, ¿cuál es tu interés en quedarte a solas con Regina?", sus conversaciones siempre tan crueles, eran el uno para el otro.
"mis negocios con tu hermana, son solo de mi incumbencia, ahora sé útil y llévame de regreso a la alcaldía", Zelina levantó sus cejas e hizo lo que pidió, pero que no fue con él, lo envió solo, Jorge los había llamado y posiblemente estarían en la cabaña tarde o temprano, debía prepararlo todo.
Al terminar la mudanza de las pertenencias de Emma para el barco de Kilian, decidieron que era hora de comenzar la búsqueda, él iría al bosque mientras su hija iría con Robin para darle la luz verde, caminaba de un lado al otro sin saber hacia dónde ir, encontrar a Regina no sería cuestión de tomarse un vaso con agua, Storybrooke era más grande de lo que había calculado y le tomaría días, de pronto sintió que se le oprimía el corazón, se dobló del dolor, esto solo le ocurría cuando Regina estaba aterrada, pero ahora no sabía qué hacer, sin conocer dónde la tenían escondida, no podía hacer nada, estaba atado de pies y manos, pero de algo sí estaba convencido, no se rendiría, poco a poco fue bajando la incomodidad en su pecho y pudo respirar con alivio, era como si de repente le extrajeran todo el aire de sus pulmones y se quedaba hasta sin poder mencionar palabra, la vibración en el bolsillo de su pantalón lo obligó a recuperarse de inmediato.
Llamada telefónica:
"dime Emma", estaba en medio del bosque y la cobertura no era muy buena que digamos, pero igual contestó.
"estoy justo en frente de la cabaña de Zelina, todo parece estar abandonado, se nota que hace días que nadie visita este lugar, revisé en donde tuvo prisionero a Gold, pero no encontré más que polvo y telas de araña, ven para acá, así buscamos juntos", informó Emma sobre sus movimientos.
"voy enseguida para allá, no estoy lejos, espérame allí, no tardo", dijo muy rápido y colgó la llamada para montarse en su camioneta y conducir con dirección a la cabaña, y efectivamente, no tardó en llegar.
"Robin y sus hombres están en la búsqueda", le dijo Emma al verlo acercarse.
"seguro ahorita nos reporta, comencemos nosotros", no dejaba de mirar a todos los alrededores, su hija no mentía, el lugar parecía estar abandonado.
"me quedaré aquí afuera, mantente pendiente del celular te llamaré para que salgas de inmediato", David solo asintió y abrió la puerta de la cabaña, la que no le fue muy difícil de forzar.
Desde dentro del cuarto donde Regina se encontraba se escuchaba todo lo que sucedía afuera, primero escuchó la llegada del auto de Emma, luego escuchó el sonido inconfundible de la camioneta de David, su corazón comenzó a palpitar muy rápido, su presencia allí significaba que no era cierto lo que Leopoldo le acababa de decir, su amor no la olvidó, no se había rendido en buscarla y su instinto lo llevó justo al lugar correcto, pero ahora temía que Zelina al verlo atentara contra su vida, por eso había sido bien obediente y se mantuvo en silencio siguiendo los gestos de su hermana quien estaba en el cuarto con ella.
"¡Regina!", llamó David al entrar a la cabaña, no vio diferencia, el lugar estaba lleno de telas de arañas y el polvo era perceptible sin necesidad de tocar ningún mueble, comenzó a buscar por todas partes, abrió cuarto por cuarto sin tener éxito, las esperanzas de encontrarla allí se estaban esfumando como el humo, pero aún le faltaba un cuarto, su respiración se aceleró y sus manos le comenzaron a temblar descontroladamente, cuando estaba justo en frente de la puerta, sintió que sus pupilas se dilataban y ahora sí, su corazón se le quería salir del pecho, en el mismo momento que colocó su mano en la manilla de la puerta para abrirla, su celular vibró anunciando una llamada, era la señal de que debía salir de ahí, con las alas del corazón caídas, salió de la cabaña.
"¿pudiste encontrar algo?", le preguntó Emma.
"no, nada", dijo casi en un susurro que ni él mismo escuchó.
"Robin tampoco, me acaba de llamar", informó, de solo ver a su padre en ese estado de desilusión su alma dolía.
"seguiremos buscando, no nos rendiremos", después de haber recuperado un poco la voz, aseguró.
"no pierdas las esperanzas, papá, hoy es el primer día, eso no significa que no lo lograremos", le dio ánimos, aunque sabía muy bien que, si en la cabaña de Zelina no habían tenido éxito, no sería fácil.
"debemos cambiar de estrategia", dedujo, sabía que tendrían que mantener bien vigilados a Leopoldo y a Jorge, conociéndolos, en cualquier momento cometerían algún error.
"estoy de acuerdo, ahora vamos", no recibió respuesta por parte de su padre, solo asintió con la cabeza y ambos se montaron en sus autos y se desaparecieron de la escena.
Era frustraste, David estuvo a nada de encontrarla, cuando sintió su cercanía, la felicidad inundó todo su cuerpo, pero cuando no entró y escuchó sus pasos alejarse de la casa, luego la puerta que se cerraba y minutos después, los autos arrancaron y se alejaron, quería llorar, quería gritar, quería arrojar algo, quería matar a su hermana, pero una fuerza que no sabía que poseía, le permitió contenerse lo más que pudo, estaba segura que su tesoro la estaba protegiendo en ese momento tan difícil de su vida.
"ese es el amor que te tiene el príncipe, ja, ja, ja, mira cómo me río Regina, si es así como quiere encontrarte no lo logrará nunca", disfrutaba haciendo ese tipo de comentarios.
"y habla la persona que ha sido más amada desde su nacimiento, tal es así que su propia madre la abandonó, un muy buen ejemplo a seguir", comentó con mucha crueldad y vio la expresión de furia y rabia en los ojos de Zelina quien no lo soportó más y salió del cuarto dando un fuerte portazo, volvió a quedarse sola, entonces no esperó más y se derrumbó en la cama para llorar en silencio, las esperanzas de ser rescatada, se habían muerto en el mismo momento que las sintió más vivas que nunca.
