La búsqueda fue intensa, pero sin éxito, y aunque no se rendirían debían descansar, David fue para la comisaría, Robin y sus hombres se fueron a sus campamentos y Emma recogió a su hijo en el colegio para ir al barco de Killian donde vivirían mientras buscaban una solución a la actual crisis por la que atravesaba el pueblo.

"¿ya comenzaron a buscar a mi mamá?", preguntó Henry mientras hacía sus deberes del colegio.

"Henry, se han presentado algunas complicaciones, hoy estuvimos buscando por todo el pueblo, pero Storybrooke es muy grande, tardaremos días", explicó Emma y al no recibir respuesta, dedujo que sus palabras fueron suficientes.

"¿cómo van mis nuevos huéspedes?", preguntó Killian entrando a la escena sin avisar.

"muy contento, no puedo esperar para mis lecciones de náutica ahora que vivimos aquí", sorprendió Henry con su inesperado entusiasmo, Emma pensaba que protestaría o que la bombardearía con preguntas interminables, pero no fue así.

"qué curioso, te iba a proponer eso mismo, solo que tendrán que ser otro día porque hoy esta familia irá a la cafetería para degustar de un delicioso platillo especial cocinado por Granny", era su primer día en el barco, qué mejor oportunidad para festejar con una cena en familia.

"estoy totalmente de acuerdo", dijo Emma con una gran sonrisa en sus labios que terminó en un beso no muy profundo al hombre que estaba frente a ella y que le había robado el corazón.

"también tengo hambre", cerró los libros del colegio mientras observaba la escena de los enamorados sin interrumpirla.

"nos vamos entonces", agregó Killian cuando el beso terminó.

Los tres fueron muy contentos a comer a la cafetería, hasta ahora no podía salir nada mal.

Esa tarde casi ni se pudo concentrar, varios temas invadían su mente, los descubrimientos sobre su padre la tenían un poco abrumada, estaba esperando pacientemente para llegar a su departamento, mirarlo a los ojos y desengañarse de una vez por todas, la desaparición de Regina era otro tema preocupante y por último, Robin, ese medio día que se habían besado, se sintió tan bien, no sabía exactamente cuáles eran sus sentimientos, pero de algo sí estaba segura, quería explorar ese terreno la llevara hacia donde la llevara, porque se sintió tan bien, que no renunciaría a esta nueva oportunidad que la vida le ponía en su camino, perdida en ese torrencial de pensamientos el tiempo pasó volando y la hora de irse a casa había llegado, aprovecharía que Neal aún permanecía bajo los cuidados de su amiga Ruby para enfrentarse a su padre.

Después de varios minutos, llegó al departamento y abrió la puerta estaba sentado en el sofá leyendo una revista.

"buenas tardes papá, tenemos que hablar", fue directa porque el fuego de la furia la estaba consumiendo y no le gustaba sentirse así.

"hijita, claro con mucho gusto", fingió una sonrisa, no cabía dudas de que era la misma princesita malcriada e ingenua que vio por última vez en el Bosque Encantado.

"no finjas más papá, no te queda bien, además, tu cara de buen samaritano dejó de engañarme", su rostro reflejaba una gran tristeza.

"¿qué te sucede hijita?", estaba falsamente sorprendido.

"primero dime ¿para dónde te llevaste a Regina?", no tenía que ser adivina para llegar a la conclusión de que estaba detrás de su desaparición.

"yo no he visto a Regina desde que llegué a este pueblo", claro que mintió, fingir inocencia era su especialidad.

"respóndeme con la verdad, aunque lo dudo mucho porque toda tu vida es una completa mentira, además, ¿se te olvida que viví en el palacio todo el tiempo que duró tu matrimonio con ella?, era una niña pero podía darme cuenta de que mi madrasta se aterraba cuando te veía, aunque disimulaba muy bien, y en mi afán por tener una figura materna que ocupara el lugar de mi madre cuando estaba triste, nunca me detuve para analizar lo que realmente ocurría entre ustedes, me reproché por eso toda la vida, cuando el verdadero culpable, eres tú ", su furia le quemaba la piel.

"nunca le toqué un pelo a Regina y soy tu padre me estás acusando por defenderla, después de lo que te hizo", permanecía en total calma, aunque estaba empezando a cansarse de su presencia.

"¿también me vas a negar que tienes una alianza con Jorge?", sacó a colación el tema, vio que su padre cambió totalmente su actitud.

"Jorge es mi amigo, no veo nada de malo en eso", tenía que andarse con mucho cuidado, claramente su hija sabía algo.

"sabes qué, me cansé de tus evasivas, me voy del departamento, no viviré más contigo me has engañado siempre fingiendo ser el padre amoroso y el rey justo, cuando realmente tienes una doble cara y has logrado engañar a todos, Regina tuvo mucho acierto al mandarte a matar, lo merecías", ahora sí había provocado que la furia de su padre saliera a la luz.

"nunca te quise, eras una carga para mí, cuando se murió tu madre hubiera querido que te murieras con ella y cuando conocí a tu familia me di cuenta de que no sirves para nada, ni a tu marido supiste retener, a la primera oportunidad se te fue con otra, tu hija es otra inútil, pero, ¿qué se podía esperar de la hija de una princesa mal educada y un pastor que fingió ser príncipe?, a Regina la traté como a mi mujer, tenía que cumplir sus obligaciones, era la reina y debía estar a la altura, no sabes lo que me alegré que ni siquiera pudiera darme un hijo, contigo me bastaba, querías la verdad, aquí la tienes", se quitó un peso de encima, Blanca no contestaba, sus lágrimas caían libremente.

"no puedo creer nada de lo que estoy escuchando, estoy muy decepcionada de ti, me das lástima", fueron sus últimas palabras antes de darle la espalda y marcharse, necesitaba tomar aire, tenía planeado llevarse sus cosas, otro día las buscaría.

Caminó lentamente por las calles del pueblo seguía llorando, no sabía para dónde iría, de pronto una voz muy conocida la llenó de esperanzas.

"Blanca, te estaba buscando", dijo Robin acercándose a ella.

Al verlo se lanzó a sus brazos, necesitaba su apoyo, él respondió sin preguntar, le dio tiempo para que llorara en silencio, pasados unos minutos le preguntó.

"¿qué ocurrió?, no me gusta verte así", pasaba sus manos por las espaldas de Blanca en señal de apoyo.

"es cierto Robin, mi padre me ha engañado toda mi vida", respondió entre sollozos, no quería separase de los brazos que tanto apoyo le brindaban.

"¿qué harás ahora?", le preguntó y ella se despegó de su cuerpo.

"me quedaré en la cafetería con Neal y ayudaré en la búsqueda de Regina, estoy completamente convencida de que la tiene en el pueblo y si es cierto que se marchará, no dudo de que quiera llevársela y entonces sí que no tendremos ninguna posibilidad de tenerla de vuelta", estaba decidida a colaborar con su hija y con David.

"hoy estuvimos buscando y no encontramos nada", le informó Robin.

"la encontraremos, le pediré a mi amiga Ruby que nos ayude y de seguro Granny querrá ayudar también, sé de su afecto por Regina, aunque no lo quiera demostrar", toda la ayuda era bienvenida.

"la quieres mucho, ¿cierto?", preguntó Robin.

"desde la primera vez que nos vimos nuestro cariño fue inmediato y aunque por mi culpa sufrió, creo que las dos hemos pagado por nuestros errores", alegó ganándose una mirada compasiva por parte de Robin.

"¿por eso fue que la perdonaste?", le preguntó con mucha curiosidad.

"Regina es parte de la familia y a la familia no se abandona", era la verdad, además nunca pudo ocultar su cariño por su madrastra.

"eres una mujer extraordinaria", Robin la alagó.

"gracias", en ese momento, sus miradas se cruzaron, lo supo, ahí era donde quería permanecer para siempre, ni con David había sentido eso.

"Blanca quería hablar del beso que nos dimos hoy", cambió el tema, no podía olvidarse del sabor de sus labios y lo que ese simple beso le hizo sentir.

"fue maravilloso Robin, pero quisiera conversar con David primero", no era que quisiera pedirle permiso ni mucho menos, solo que estaba segura de que toda esta situación con su padre no le había permitido iniciar con los trámites del divorcio.

"comprendo y es lo más sensato", comentó, cada vez se sentía más orgulloso de que Blanca se hubiese cruzado en su camino.

"gracias por entender, ahora vamos, extraño mucho a mi bebé", le dijo y Robin le extendió la mano para que caminaran juntos como de costumbre, ella no dudó ni un segundo en tomarla.

El camino no se hizo muy largo, pronto llegaron a la cafetería, abrieron las puertas y la primera imagen que tuvieron fue a Emma, Killian y a Henry sentados en una mesa, sostenían una armoniosa conversación.

"buenas tardes Granny…", saludó antes de llegar a la mesa donde su hija se sentaba, pero la voz de Ruby la interrumpió.

"llegó mamá principito", Ruby estaba completamente encantada de cuidar al pequeño y al parecer se llevaban muy bien porque no quería dejarlo ir.

"no se puede negar que los bebés son como los cachorritos, perciben la presencia de su madre y no se equivocan", comentó Granny y todos rieron.

"dormiré aquí en los próximos días, ¿tendrías un cuarto disponible?", preguntó y la mirada de la anciana fue de mucha curiosidad y asombro.

"eres bienvenida", no entendía lo que ocurría, pero hizo lo que le pedían.

"gracias Granny", desde los días que trabajaba para su padre se encariñó con ella y luego que supo de su parentesco con su mejor amiga su alegría se multiplicó.

"mamá, ¿qué haces aquí?", preguntó Emma quien al verla fue a su encuentro.

"me quedaré aquí unos días", no explicó mucho más.

"¿quieren unirse a la mesa con nosotros?", ofreció Emma.

"nos encantaría, vamos Robin", todos se sentaron a la mesa, la familia estaba casi completa.

Cuando casi no quedaban clientes, Blanca aprovechó para hablar de un tema muy importante, les hizo una señal a Granny y a su amiga para que se acercaran a la mesa, ellas también serían parte de esta conversación, sin hacerlos esperar, abuela y nieta, hicieron lo que se les pedía.

"es una pena que David no esté presente, pero ya hablaré con él", comenzó sin ir directo al punto.

"Blanca ha decidido unirse a nosotros en la búsqueda de Regina", se le adelantó Robin al ver que todos estaban expectantes.

"he aprovechado que estamos casi todos reunidos para unirnos, no podemos seguir perdiendo el tiempo, mi padre quiere irse y si nuestras sospechas son ciertas, no se irá con las manos vacías", explicó.

"al parecer fue más inteligente que todos nosotros juntos", agregó Granny.

"sabes que cuentas conmigo para todo", respondió Ruby apretando la mano de su abuela para que dejara sus comentarios.

"lo primero que debemos hacer es invalidar su nombramiento como alcalde, convoquemos a nuevas elecciones", propuso Emma.

"creo que debemos buscar a mi mamá primero, para eso hay que vigilar a mi tía Zelina", las conclusiones de Henry siempre eran brillantes.

"concuerdo con el príncipe, si no encontramos a Regina, Leopoldo se la puede llevar del pueblo", intervino Granny, sabía muy bien las intenciones del Rey con la alcaldesa.

"puedo vigilar al rey día y noche", ofreció Ruby.

"no podemos olvidarnos de su otro aliado, aunque a Zelina no se le ha visto por el pueblo nuevamente", aclaró Killian.

"entonces, ¿cómo explicas que mi mamá no haya aparecido?, debieron dejarla sin magia y la única persona que pudo hacerlo además de mi abuelo, tuvo que ser ella y ya comprobamos que mi abuelo no tiene nada que ver con su desaparición", analizó el adolescente.

"Henry tiene mucha razón, además, es la misma teoría que tiene David", apoyó Emma.

"entonces todos estamos de acuerdo, Ruby, tú vigilas a Jorge y a mi papá, me uniré a la búsqueda también quiero que esta pesadilla termine", dijo Blanca ganándose la aprobación por parte de todos.

"mantendré mis ojos y mis oídos bien abiertos, por si escucho algo más que pueda ser de utilidad", aportó Granny.

"mi misión será cuidar a los niños, me encantaría ayudar", propuso Killian y todos lo miraron con mucho asombro, era inesperada su propuesta, pero nadie aportó nada porque era cierto, alguien debía ser quien cuidara a los niños.

"mañana comenzaremos muy temprano, ahora debemos descansar", dijo Emma levantándose de la mesa seguida por Killian y Henry quienes no protestaron y la siguieron.

"Buenas noches", dijeron al unísono mientras caminaban hasta la puerta detrás de Emma.

"debo irme también, mañana te ayudaré para que traigas todas tus cosas del departamento", dijo Robin dejando un pequeño beso en la mejilla de Blanca, Granny y su nieta, se quedaron muy sorprendidas por la confianza.

"y nosotras a seguir trabajando", Ruby cambió de tema al darse cuenta de que ambas estaban expiando a los enamorados, porque tenían sus sospechas, las que habían quedado muy despejadas con ese beso.

"hasta mañana", dijo Robin saliendo por la puerta.

"Granny, necesito hablar contigo", dijo Blanca cuando todos se habían ido, solo estaban ellas dos.

La anciana caminó hasta una mesa un poco apartada para que de esa forma los pocos clientes que quedaban no pudieran interrumpirlas ni escucharlas porque presintió un tono muy serio que no le gustó en lo absoluto, ambas se sentaron.

"mi niña, ¿qué te está agobiando esa cabecita?", no quiso esperar.

"por eso te fuiste del palacio, ¿no es cierto?", preguntó muy consternada.

"explícate mejor", se había marchado del palacio por varias razones.

"Regina", mencionó este nombre y fue suficiente para que Granny se levantara de golpe y la dejara sola con sus pensamientos, pero antes se aseguró de decir lo que tenía guardado en su corazón hacía mucho tiempo.

"Regina no es quien todos piensan", Blanca ni siquiera se movió del lugar, la anciana le dio la respuesta que buscaba sin haber si quiera alargado la conversación.

Tres días después, la situación en el pueblo no cambiaba, solo empeoraba con cada momento que Leopoldo seguía siendo el alcalde, muchos habían perdido sus casas y sus trabajos por no tener dinero para cumplir con las nuevas leyes impuestas, el descontento aumentaba con cada día que pasaba, seguían en la búsqueda de Regina, pero no tenían éxito, parecía como si se la hubiese tragado la tierra.

"Emma, ¿qué sucede?", preguntó Blanca al llegar a la comisaría, habían terminado otra ronda de búsqueda y David estaba muy furioso.

"papá está como loco, parece poseído", explicó Emma, pero fue como si nada porque esa explicación no sirvió de mucho.

"sigo sin entender", aclaró y su hija la miró con mucha preocupación en sus ojos, el estado emocional de su padre empeoraba por días, eso si contar que no dormía y casi ni comía, le preocupaba demasiado, pero cuando intentaba ayudarlo, no la dejaba aproximarse.

"ve por tus propios ojos", Emma le hizo un gesto con las manos para darle vía libre.

Blanca entendió muy bien lo que intentaba hacer, quizás podría interferir para que al menos se calmara un poco, pero todavía no sabía lo que ocurría, hasta que sintió el sonido de un cristal que se estrellaba contra el suelo, podía ser que se hubiese caído, solo que el sonido fue muy fuerte, a medida que se iba acercando, escuchó otros sonidos como ese, hasta que pudo ver claramente la imagen de David, estaba descontrolado, tiraba objetos contra el suelo, las sillas estaban pagando las consecuencias de su furia, el lugar era un completo desastre, se asustó, nunca en todos los años de matrimonio lo había visto así.

"David", mencionó su nombre para llamar su atención y ni siquiera la miró, "¡David!", volvió a llamarlo un poco más fuerte y de inmediato los ojos azules del príncipe miraron en su dirección, al verlo se horrorizó, David estaba demacrado, se notaba su falta de sueño y también su falta de alimentación le estaba cobrando un alto precio pues había perdido peso, lo conocía muy bien, años de matrimonio no podían ser en vano.

"Blanca", de inmediato dejó de lanzar objetos y comenzó a arreglar su ropa toda estrujada por su ataque de rabia.

"necesitamos hablar, pensé que podíamos hacerlo en la cafetería ya que ambos nos estamos hospedando allí, pero no hemos coincidido y cada vez que salimos a buscar a Regina, tampoco puedo verte", con estas palabras David solo asintió con la cabeza y la invitó a sentarse.

"¿sobre qué quieres hablar, Blanca?", no perdió el tiempo, todavía le quedaba enojo por descargar.

"¿qué sucede, por qué estás así?", le preguntó, sabía muy bien de la nobleza del príncipe.

"no quiero hablar del tema, Blanca", su voz fue firme y decidida, pero ella era más terca y obstinada, no se daría por vencida tan fácilmente.

"sé que estamos en una situación inusual, quería saber si concuerdas con que le comunique a nuestra hija que queremos divorciarnos, como ya sabes, Robin y yo nos estamos conociendo y cada vez que nos ve juntos, sus ojos no me dejen de reprochar", explicó Blanca y pronto la actitud de David cambió.

"me alegra mucho que te des la oportunidad con Robin, es un buen hombre y se le nota su interés por ti, en cuanto al tema de nuestro divorcio, puedes decirlo a quien quieras", por más que le reprochara a su ex esposa por ser tan ingenua y dejarse envolver por las mentiras de su padre, no era culpable de nada.

"te agradezco, deberías pensar en rehacer tu vida, no puedes estar solo para siempre", comentó y fue como si David hubiese estado esperando por esa señal.

"ahora que hablamos de ese tema, quiero pedirte perdón", no sabía por dónde comenzar, pero lo cierto era que tenía que sincerarse también.

"perdón, ¿por qué David?", asombrada preguntó.

"hace más de un año he mantenido una relación con otra mujer, te he engañado", comenzó tenía que irse despacio, era un tema delicado.

"crees que no lo sabía, tu cambio fue notable, además, creo que forzamos nuestro matrimonio, no te culpo ni te juzgaré, solo te haré una pregunta", tenía sus sospechas, pero no era el momento, usaría mucho tacto.

"somos familia, ¿no es cierto?", dudaba que no supiera de quién se trataba, pero no dijo más.

"¿la amas?", esa pregunta fue como si el cielo se hubiese abierto y le hubiese iluminado el rostro como una luz divina.

Después de un suspiro que lo traicionó sin previo aviso, se decidió a responder, "con todo lo que soy", sus bellos ojos azules demostraron tanta intensidad y tanta sinceridad que a Blanca no le quedaron dudas de ningún tipo.

"me alegro mucho porque te mereces ser feliz", fueron sus últimas palabras antes de que Robin acompañado de Emma aparecieran en la escena.

"Blanca, que bueno que estamos todos", dijo Robin y un brillo iluminó su rostro con la sola presencia de su enamorada.

"¿qué sucede Robin?", preguntó David.

"mis hombres me informaron que vieron el auto de Jorge cerca de la cabaña de Zelina", las esperanzas regresaban poco a poco.

"propongo vigilarlos muy cerca", dijo Emma.

"podríamos dar otro recorrido por todo el pueblo esta noche", propuso Robin.

"me gustaría que nos separáramos como siempre para cubrir más terreno, es luna llena y Ruby puede ser muy útil", aportó Blanca.

"les agradezco mucho su ayuda", David estaba al borde del llanto, pero debía ser fuerte.

"no hay tiempo que perder, llevaré a Killian y a los niños para la mansión de Regina, allí estarán protegidos", dijo Emma recibiendo una señal de aprobación por parte de todos y se retiró.

"les avisaré a mis hombres para que estén listos, Blanca, ¿vienes?", la mirada de la mujer en cuestión no se despegaba de David, quien se dio cuenta y la animó, sin perder el tiempo, la pareja se retiró de la comisaría dejando a David totalmente solo, debía arreglar el caos que él mismo había provocado.

"Estoy segura de que los hombres del ladrón con arco nos vieron salir de la cabaña", dijo Zelina al entrar a la alcaldía acompañada por Jorge, tenían el dinero suficiente para repartirse en partes iguales, además que Leopoldo y Jorge habían encontrado la forma para sacar una jugosa cantidad de los fondos de la alcaldía, se sorprendieron cuando supieron que con ese dinero que Regina tenía destinado para mantener el pueblo, podían vivir tres vidas.

"esos ineptos, por eso debemos actuar con cautela", expresó Leopoldo.

"pongamos el dinero dentro del auto, es lo único que nos falta", Leopoldo estaba un poco raro, casi no hablaba, su silencio solo significaba que algo planeaba y eso preocupó a Jorge grandemente, temía por el éxito del plan.

"hay que darse prisa", disimuló Leopoldo al percibir que su amigo lo observaba con detenimiento.

Los tres comenzaron a guardar las maletas con todo el dinero en el auto.

"este golpe sí que nadie se lo esperará", se regodeó Zelina con una sonrisa que fue música para los oídos de Jorge, estaba orgulloso porque esa noche, por fin sería libre.

"esa banda de ineptos e incompetentes solo han dedicado su tiempo en buscar a Regina y no saben que, a partir de esta noche, nunca más le verán el pelo", expresó Leopoldo, su expresión de maldad se reflejó en sus ojos.

"eso no estaba en los planes", protestó Jorge.

"aquí los planes los hago yo, me he jugado el pellejo en toda esta aventura, así que se hará lo que yo diga", Jorge y Zelina se miraron sin poder chistar.

"toma esta arma, por si ocurre algo inesperado", dijo Jorge, entregándole una pistola, debía protegerse.

"espérenme en el lugar acordado, no tardo", dijo Leopoldo, mientras veía que sus aliados se montaban en el auto y lo dejaban solo, miró para todas partes y comenzó a caminar, su día de gloria lo tenía que festejar como más le gustaba.

Cuando se perdió de vista Ruby, quien había estado observando y escuchando toda la conversación, salió corriendo para avisarle a Blanca, como era luna llena sus sentidos estaban agudizados y no le parecía que esos tres estuviesen planeando algo bueno.

Llegó casi sin aliento, no sabía dónde estaba su amiga, pero se guió por su olfato y pronto los encontró, estaban en el bosque buscando por todas partes, las luces de las linternas adornaban la oscura noche.

"Ruby, te ves agitada", dijo Blanca al verla.

"acabo de escuchar una conversación entre Leopoldo, Zelina y Jorge, al parecer planean irse del pueblo esta misma noche, la bruja y el juez se fueron en un auto, el rey se fue solo, al parecer llevaba otro rumbo, pero escuché perfectamente que les ordenaba esperarlo", informó y enseguida Emma quiso llamar a su padre, pero Blanca la frenó.

"no pueden andar muy lejos, ¿crees que los puedas rastrear Ruby?", preguntó Blanca, pero antes de que su amiga pudiera contestarle su celular sonó, era Robin.

Llamada telefónica:

"Blanca, hemos descubierto a Zelina y a Jorge, pero Leopoldo no está", le informó Blanca, todas escucharon pues puso el alta voz.

"eso es porque Leopoldo fue a otro sitio", intervino Ruby.

"¿los atraparon?", preguntó Emma.

"no, porque sabemos que con la magia de Zelina, no tendremos éxito", razonó Robin, en esas circunstancias debían actuar con mucha cautela.

"¿dónde están?", preguntó Blanca.

"los tenemos bien vigilados, estamos en el límite del pueblo, pero en lo más oscuro del bosque", respondió Robin.

"vamos para allá", dijeron las tres a la misma vez y colgaron la llamada para actuar cuanto antes.

Estaba haciendo recorrido por las calles, caminaba rogando recibir una señal, para llegar hasta Regina, cuando un dolor intenso en su corazón lo sorprendió de repente, esta vez no era como las anteriores, sentía que se estaba desvaneciendo, un terror muy fuerte recorrió todo su cuerpo, le dieron escalofríos, el miedo le nubló la vista y lo dejó casi sin poder respirar y por más que quería hablar no podía, esta era la señal que estaba esperando, solo que fue tan fuerte que lo tomó desprevenido, Regina estaba en peligro, ya no tenía dudas de eso, debía encontrarla esa misma noche, por lo que tomó la peor decisión de su vida, pero era un momento de desesperación, se recuperó como pudo y comenzó a caminar nuevamente, de pronto recibió una llamada de su hija.

Llamada telefónica:

"dime hija", aún estaba desestabilizado porque el dolor en su corazón no se le aliviaba, pero trató de que su hija no se preocupara más de lo que ya estaba.

"atrapamos a Zelina y a Jorge", buena noticia, pero no lo suficiente para aliviar su angustia, al contrario, todas sus alarmas se dispararon, faltaba Leopoldo, sin responder ni escuchar los detalles de lo que su hija quería decirle, colgó la llamada y se echó a correr, no podía seguir perdiendo el tiempo.

Regina no podía conciliar el sueño, la luz de la luna entraba por la ventana y no podía, además, no se sentía muy bien, tenía un sobresalto en el estómago que no la dejó tranquila durante todo el día, intentó calmarse porque estar alterada no era conveniente, ahora debía pensar muy bien lo que haría, tenía que cuidar a sus tesoros, así con todo su pesar cerró los ojos para relajarse, no había transcurrido mucho tiempo cuando el sonido de la puerta de la cabaña se abrió y se cerró de inmediato, su corazón se aceleró, nada bueno estaba por ocurrir de eso estaba segura, ahora la puerta del cuarto donde estuvo cautiva durante todos esos días se abrió y la presencia de Leopoldo no se hizo esperar.

"Regina, al fin estamos solos", comenzó y ella de inmediato se levantó de la cama, ahora entendía la razón de su angustia.

"¿qué haces aquí Leopoldo?", le preguntó fingiendo seguridad, pero la verdad era que le temblaban hasta las piernas, que hubiera venido a esas horas de la noche no significaba que la dejaría ir, no podía creerlo, nuevamente el temor que sintió inmediatamente puso un pies en Storybrooke se estaba repitiendo, solo que su miedo era superior esta vez, estuvo al límite en una ocasión, pero David llegó a tiempo, ahora, era peor, nadie sabía dónde estaba, nadie la salvaría, por lo que su pánico fue en aumento, corría el riesgo de perder a sus tesoros y ya no habría vuelta atrás.

"vine a demostrarte con hechos lo que te he estado repitiendo hasta el cansancio desde que volví del pasado, mi reina", comenzó a caminar muy lentamente en su dirección.

"has dicho tantas incoherencias que ni recuerdo", le dijo, altiva, orgullosa, trataba de retroceder, pero no tenía escapatoria.

"Eres mía Regina y vengo a tomar posesión de lo que me pertenece", era cierto, no se cansaba de repetir esas absurdas palabras.

En un intento por escapar Regina quiso cruzar por encima de la cama, pero fue su peor movimiento, él la agarró por los pies para detenerla, la sostuvo con toda su fuerza y se le tiró encima, ese movimiento fue tan brusco que se estremeció al sentir el peso del cuerpo de Leopoldo.

"sabes perfectamente, cómo funciona esto Regina, mientras más te resistas, más me deleito, aunque no tengo mucho tiempo porque el imbécil de tu pastor ha buscado hasta debajo de las piedras de este pueblucho para encontrarte y he tomado la decisión de llevarte muy lejos de aquí para que ya nadie pueda interferir en nuestra felicidad", estaba cerca de su oído y le hablaba bien bajito, pero podía percibir su tono de venganza y de victoria.

En ese momento que estaba muy entretenido restregándole en la cara su triunfo, con sus rodillas lo golpeó muy fuerte por el estómago y de inmediato la dejó libre, para recobrar el aire, que estaba sosteniendo, pero no duró mucho.

"¿CÓMO TE ATREVES MALDITA?", le gritó, se desabrochaba el cinto del pantalón y Regina al verlo cerró los ojos con mucha fuerza, cuando vivían en el palacio, acostumbraba a pegarle cada vez que lo desobedecía, lo hacía con lo primero que encontraba, luego tenía las marcas durante días, no podía estar repitiéndose la historia, contuvo sus lágrimas lo mejor que pudo, solo que ese esfuerzo le imposibilitaba hablar, sabía que con todo lo aterrada que estaba, las palabras se habían esfumado.

De pronto, Leopoldo volvió a estar encima de ella, tomó sus manos para atarlas fuertemente encima de su cabeza, "¿recuerdas cuando te amarraba en la cama?, si no, te refrescaré la memoria, no te atreverás a golpearme nuevamente", se aseguraba de que no luchara ni se opusiera, antes era una niñita indefensa, pero esta Regina no era la que vivía en el palacio y aunque su figura no había cambiado, sabía muy bien que si no andaba con cuidado no lograría su objetivo.

El peor castigo para Regina era estar amarrada por las manos, eran su defensa personal, hacía magia con ellas, además, sentirse atada seguía trayendo a su mente toda las pesadillas que vivió a su lado en el castillo del Bosque Encantado, ahora más vivas que nunca, porque estaban ahí nuevamente, en la misma circunstancia, solo que años después, luego de haber atemorizado aldeas enteras, y haberle quitado la vida a tantas personas con sus propias manos, era una ironía muy macabra, porque no importaba que se hubiese liberado de sus garras, estaba a su merced, ni un milagro evitaría que ocurriera.

"estoy seguro de que lo recuerdas muy bien mi reina, me diste mucho placer", comentó mientras amarraba sus pies con una sábana, estaba inmóvil, se sentía tan indefensa, tan desprotegida, tan temerosa, cada vez era más imposible que pudiera salir de esta situación, no abría los ojos, no podía, "abre los ojos Regina, esta vez no permitiré que los mantengas cerrados, quiero demostrarte quién tiene el poder", comenzó a pasar sus menos por sus piernas con tanta lentitud que su simple toque dolía en lo más profundo de ser, "así es como te quiero, bien obediente, sin chistar, aunque confieso que tus súplicas me motivan mucho", de un solo golpe le arrancó la fina bata que llevaba puesta para dejarla solo en ropa interior frente a sus ojos, fue inevitable, sentirse así tan descubierta, provocó que su miedo aumentara y sus lágrimas comenzaran a caer, en ese mismo momento tuvo sus manos vagando por todo su cuerpo, para colocarse justo encima de ella, "tu piel sigue siendo tan suave y delicada que es un pecado no acariciarla, dime Regina, ¿el pastor te toca así tan majestuosamente que toda tu piel vibra bajo sus dedos?, o ¿solamente yo puedo lograr esos efectos en ti?", cada palabra que decía la intercalaba con besos en su cuello, su aliento era desagradable, su olor le provocaba náuseas y su voz la irritaba, "no me respondas, tengo la respuesta para esas preguntas, solo yo soy capaz de despertar todas estas deliciosas sensaciones, nadie más, soy tu dueño, nadie más te tocará por el resto de tu vida", sintió que muy sorpresivamente bajaba sus manos y se separaba un poco de ella para desabrocharse el pantalón no necesitaba tener los ojos abiertos para saberlo, ese movimiento significaba una sola cosa, que debía decirle adiós para siempre a sus tesoros, porque después de este momento no había forma de que sobrevivieran, sus lágrimas ahora caían descontroladamente, apretaba los ojos tan fuertemente, que su cabeza dolía, esperaba lo peor, solo que de pronto un silencio inundó todo el cuarto y un alivio recorrió su cuerpo, abrió los ojos para darse cuenta de lo que realmente estaba ocurriendo, era David, su amor estaba ahí, nuevamente llegaba en el momento preciso para salvarla, estaba en el suelo golpeando a Leopoldo con mucha furia, en sus ojos lo percibió, solo que no podía permitir que lo matara a golpes.

"¡David!", no pensó que su voz saliera de sus labios, pero ya el peligro se había ido, al no recibir respuesta alguna, volvió a intentarlo, "¡DAVID!", levantó un poco la voz y fue cuando sus miradas se fundieron en una, ese simple gesto la llenó de mucha paz, su reflejo en los ojos de David era hermoso, no hubo necesidad de hablar, de inmediato se levantó del suelo y comenzó a desatarla, tenerlo cerca nuevamente hizo que su corazón palpitara con mucha fuerza, pero no por miedo, si no por amor, lo amaba con toda su alma.

"sabía que este mal nacido te haría algo", trataba de no hacerle más daño a Regina, las sábanas estaban tan bien atadas que pudo observar las marcas en su piel.

"¿realmente eres tú?", le preguntó para asegurarse de que no fuese un sueño, de que fuera la realidad.

"soy yo mi amor", respondió con mucha ternura mientras desataba el cinto de sus manos, no lo esperó y lo abrazó, con todo, entregándose a él en cuerpo y alma.

"pensé que era un sueño, gracias a Dios que estás aquí", no se quería desprender de sus brazos, los que la sostenían con tanta intensidad.

"¿estás bien?", la escena frente a sus ojos cuando llegó lo atemorizó, pensó que era demasiado tarde, por eso se volvió como loco que, si no fue porque ella lo detuvo, hubiese cometido un error que ni él mismo se lo hubiese perdonado.

"estamos bien ya todo pasó, pero tuve tanto miedo de perderlos", al fin podía decirlo libremente, pero al parecer la adrenalina del momento no le permitía procesar la información con claridad, mejor esperaría a estar más calmados.

"vámonos de aquí, no respondería si despierta, toma cúbrete", se quitó la camisa para que Regina se la pusiera, ella la tomó muy gustosa, todavía sus manos temblaban, a partir de ahora no permitiría que nadie le hiciera daño nuevamente.

"gracias", su agradecimiento hacia David era infinito, en ese momento lo estaba amando mucho más.

David no respondió, solo volvió a estrecharla en un abrazo que la hizo estremecer cada hueso de su cuerpo, se sentía tan segura y muy amada cuando sus cuerpos se fundían en uno, que no recordaba haber tenido esa sensación nunca antes en su vida, ni siquiera su amor con Daniel fue tan intenso.

Muy en contra de su voluntad se separaron del abrazo y caminaron fuera de la cabaña, inmediatamente salieron del cuarto, la magia de Regina comenzó a recorrer todo su ser, sentirla nuevamente era reconfortante, no podía pedir más, estaba en los brazos del hombre que amaba, sus hijos estaban perfectamente bien y su magia estaba de vuelta, solo añoraba ver a su príncipe, lo había extrañado demasiado durante todos esos días que estuvo encerrada, estaba muy alegre en ese momento y su felicidad aumentaba a medida que comenzaba a alejarse de ese lugar, sentía unas ganas inmensas de prenderle fuego, solo que sentirse libre nuevamente la hizo olvidarse de esas absurdas ideas, pero su burbuja de amor se reventó de inmediato escuchó su nombre.

"REGINA, YA TE LO HE DICHO SI NO ERES MÍA NO SERÁS DE NADIE", gritó Leopoldo, ambos detuvieron el paso y se voltearon solo para encontrarse que les apuntaba con un arma la que no dudó en disparar en su dirección, cerró sus ojos mientras sentía dos disparos ensordecedores.

Al no sentir dolor de ningún tipo abrió los ojos para encontrarse que David estaba justo frente a ella en el suelo, con sangre en su pecho, había arriesgado su vida para salvarla.

"David", se inclinó para poner su cabeza en su regazo, estaba sin conocimiento.

"qué estúpido, interponerse para salvarte la vida, no mereces que nadie se preocupe por ti, Regina, eres una buena para nada, ni para la cama sirves, ni siquiera pudiste darme un heredero, estás seca por dentro", disfrutaba humillarla cuando no la tenía en la cama sometida, no recibía respuesta, solo la veía susurrar palabras que no alanzaba a escuchar en el oído del imbécil del pastor, su furia aumentaba con cada una de sus atenciones, por eso no se detuvo y le apuntó nuevamente con el arma, la cargó y continuó hablando, "ríndete no tienes escapatoria, deja que este tipo se desangre aquí en medio del bosque y vámonos ya", comenzó a caminar en su dirección.

"si tú no sientes amor por nadie Leopoldo, ¿por qué quieres llevarme contigo?, déjame en paz", sin darse cuenta se acercaba a ella, estaba intentando que su magia funcionara para curar a David, pero no tenía éxito, cuando menos se lo imaginó, tenía las manos de Leopoldo nuevamente encima, su primera reacción fue querer escaparse, pero no solo ocurrió, si no que su magia le respondió de la nada y lo lanzó volando por el aire con un simple movimiento de su mano, era tan oscuro que no supo dónde había terminado, pedía que no regresara nunca más.

Toda su atención se centró nuevamente en David, cada vez perdía más sangre y no recuperaba la conciencia.

"David, no te puedes morir, no puede ser que vuelva a ocurrirme lo mismo, no pueden arrebatarte de mis brazos justo en frente de mis ojos sin que pueda hacer nada", sus lágrimas no se controlaban, "mi amor, no nos puedes abandonar, no puedes irte sin saber que vamos a ser papás", tomó las manos de David y depositó un beso en ambas para luego colocarlas en su vientre, "tesoros de mi corazón, conozcan a su papá, mi amor, los niños te quieren conocer", repentinamente una pequeña ráfaga mágica muy poderosa recorrió todo su cuerpo y los ojos de David se abrieron.

"Regina", escuchó esa voz que tanto amaba y sus ojos abiertos de par en par era todo un espectáculo.

"estás aquí", solo pudo decir, lo besó con mucho amor, pudo percibir que David casi estaba sin aliento, sin fuerzas, pero aún así respondió con el mismo sentimiento, pero no pudieron extenderlo, rápido el aire hizo falta.

"te amo Regina", fueron sus últimas palabras antes de cerrar nuevamente los ojos.