"¡NO!, ¡NO!, ¡NO!, David despierta por favor", lo abrazó con toda su fuerza y sin pensarlo estaban en el hospital, lo supo cuando las enfermeras gritaron por su súbita aparición.
"por favor sálvenlo", dijo cuando sintió que se lo arrebataban de las manos.
"haremos todo lo posible Regina", al verla tan angustiada, el doctor Whale le dio ánimos.
Pronto David se desapareció de su vista y se quedó sola, era muy tarde en la noche y a esa hora no había mucho movimiento en el hospital, parecía un desierto, pero siempre hubo uno que otro ojo fisgón que le lanzaba ciertas miradas asesinas, aunque no podía culparlos, era un desastre, todavía llevaba puesta la camisa que le ofreció David, con todo lo ocurrido, ni tiempo tuvo de pensar en cambiar su atuendo con magia, además, tenía sangre por todo su cuerpo y el pánico de perder a David recorría cada rincón de su ser, no necesitaba mirarse en un espejo para saberlo, lo sabía, lo sentía, trató de tranquilizarse y se sentó en una de las sillas del salón, pero no podía permanecer tranquila, comenzó a caminar de un lado al otro, deslizaba sus manos por su cabello, los nervios y la demora de los médicos la estaba desesperando, Regina Mills no era de esperar, de pronto, para desviar su atención se le ocurrió una idea.
"Buenas noches", saludó a la recepcionista del hospital.
"señora alcaldesa, ¿en qué le puedo ayudar", respondió con mucha amabilidad, todos sabían que ya no era la alcaldesa, pero era imposible dejar de llamarla así.
"avísele a la sheriff Emma Swan que su padre está internado", tenía que hacerle saber a todos que estaban en el hospital, eran su familia.
"con mucho gusto, señora alcaldesa, ¿algo más en lo que pueda ayudarla?", ofreció la recepcionista, todavía sentía la fuerza de las miradas de todos.
"por ahora está bien así, muchas gracias", una sonrisa de agradecimiento se dibujó en su rostro y se alejó de la recepción.
Estaban en la comisaría Emma, Blanca y Ruby, la batalla por atrapar a Jorge y a Zelina no fue fácil, pero lo lograron, ante la magia blanca de Emma, la bruja no pudo resistirse, perdió la lucha, ahora ambos estaban encerrados en las celdas, allí permanecerían hasta que determinaran lo que harían con ellos.
"¿tienes el collar de Zelina, Emma?", preguntó Blanca, ver a su hija usar su magia la llenó de mucho orgullo.
"sí mamá, lo llevo conmigo, es mejor así", por un momento creyó que no podría vencerla, pero los hombres de Robin fueron de mucha ayuda al capturar primero a Jorge, con esa distracción fuera de su mente, fue suficiente para que se enfocara en canalizar su magia, justo como Regina le había enseñado y sin darse cuenta ni esforzarse demasiado lanzó a Zelina volando por el aire, rápidamente entre su mamá y Ruby la inmovilizaron y le fue muy fácil quitarle el collar que le permitía usar su magia, ahora ya no era un peligro, solo que no podían descuidarse, la última vez que la tuvieron en esta posición, por confiarse se les escapó.
"mis hombres están celebrando nuestro triunfo, en el campamento, pero no podía quedarme, ¿alguna noticia de Leopoldo o de David?", preguntó Robin entrando a la comisaría.
"aún no, tengo un mal presentimiento con toda esta situación", comentó Emma.
"no los encontrarán, para esta hora su pastor debe estar muerto y Leopoldo muy lejos de aquí", alardeó Jorge desde su celda, no podía dejar de molestarlos.
"¿por qué no nos dicen los planes de Leopoldo?, no tiene ningún sentido que sigan ocultándolo, están en la cárcel y pagarán por todos sus crímenes", comentó Ruby, ella y Jorge no estaban en muy buen término.
"muéranse todos", maldijo Zelina.
"no creo que estén en posiciones de no cooperar…", Emma quiso hablar, pero una llamada telefónica le impidió seguirle el juego a la bruja.
Llamada telefónica:
"comisaría buenas noches", respondió Emma, a esta hora de la noche, una llamada a la comisaría, no significaba nada bueno.
"buenas noches, con la sheriff Emma Swan, por favor", escuchó una voz muy amable.
"es quien habla", respondió muy escueta como siempre.
"es del hospital, para informarle que su papá está internado", dio la noticia y el rostro de Emma se palideció de inmediato, las amenazas de Jorge no eran inciertas, todos se dieron cuenta de su reacción y se alarmaron de solo verla, no pudo con la angustia y le pasó el teléfono a su madre.
"hola, habla Blancanieves", se presentó.
"la alcaldesa me pidió que le avisara que su esposo está internado", explicó la recepcionista y el rostro de Blanca al escuchar esa noticia no cambió, empeoró su expresión, se quedó sin habla por un momento, pero se recuperó como pudo para responder.
"dígale a la alcaldesa que iremos enseguida para allá", fueron sus palabras antes de colgar la llamada.
"Blanca, ¿qué ocurre?", seguía sin cambiar su expresión.
"David está en el hospital", respondió, sentía que su garganta se secaba sin permitir que las palabras fluyeran.
"¿QUÉ LE HICIERON A MI PAPÁ, MALDITOS?", Emma se volvió como loca y corrió hacia la celda de Jorge y le gritó con mucha rabia.
"no sé de qué hablan", respondió Jorge fingiendo indiferencia.
"¡te juro que, si algo le ocurre, la pagarán bien caro!", su respuesta le hirvió la sangre.
"Emma, no es momento ahora", razonó Blanca, tomándola delicadamente del brazo para calmarla, ambas se miraron.
"tu mamá tiene razón Emma, deben ir al hospital, me quedo aquí haciéndole compañía a nuestros invitados de honor", comentó Robin con mucha ironía para bajar la tensión que podía percibirse claramente, ambas asintieron con la cabeza.
"iré a dar otro recorrido por el bosque, nadie ha salido del pueblo por lo que Leopoldo debe andar cerca, lo rastrearé", se ofreció Ruby, necesitaban darle fin a este tema de una vez por todas.
"gracias Ruby", comentaron madre e hija a la misma vez.
"nos vemos pronto", fue su despedida y se marchó de la comisaría.
"nos vamos hija, Robin, por favor avisa a Killian para que Henry sepa que su madre apareció", su nieto estaba muy preocupado.
"así será, ahora vayan, no pierdan más tiempo", las animó.
"te mantendremos informado", dijo Blanca despidiéndose de él con un beso en su mejilla.
Minutos más tarde, ambas llegaron al hospital y pudieron ver a Regina caminado de un lado al otro, aparentemente estaba tratando de mantener la calma, pero la conocían muy bien, su rostro reflejaba mucha preocupación.
"Regina", llamó Emma apenas la vio.
"¿qué ocurrió", preguntó Blanca, cuando se acercaron, no se equivocó, su madrastra era un manojo de nervios.
"le dispararon", solo dijo, no era el momento para contar toda la historia y menos sin saber cómo sería la reacción de Blanca ante la noticia de que había sido su padre.
Emma, en un impulso, tomó por sorpresa a Regina y la abrazó, ella se tensó ante el contacto, pero no tardó mucho en corresponder.
"pensamos que te habías ido del pueblo", verla en ese estado no le permitió pensar, era su amiga y estaba de vuelta.
Blanca al presenciar la escena también se les unió al abrazo, ninguna mencionó otra palabra, el silencio era su mejor cómplice, nunca antes se había sentido tan aliviada de ver a Regina, la persona que tanto daño les hizo a todos, pero que en esos momentos era parte de su familia, además, con ese abrazo, reflejaba en silencio su arrepentimiento por haber sido una princesita caprichosa que solo se preocupaba por sus propios intereses sin importar quién saliera afectado en el proceso de conseguirlos.
"disculpen la interrupción", la voz de Whale las sobresaltó.
"¿cómo está mi papá?", preguntó Emma sin perder el tiempo, las tres rompieron su abrazo al escuchar la voz del doctor.
"perdió mucha sangre, logramos estabilizarlo, pero debemos extraer las balas cuanto antes", explicó Whale en el mejor lenguaje posible para que entendieran, no era el momento para utilizar palabras científicas.
"¿podemos verlo?", preguntó Emma de inmediato.
"solo puede pasar una persona", David no estaba bien, su vida pendía de un hilo, pero no quería añadir más desesperación a la que ya percibía en sus rostros, por eso decidió no decir más, solo quedaba esperar y tener confianza de que David venciera esta crisis.
"que vaya Regina", saltó Blanca y la intensa mirada de su madrastra no se hizo esperar, casi se intimida por un momento, pero solo le bastaron unos segundos para encontrar la respuesta que andaba buscando.
"Blanca yo…", intentó hablar, pero no pudo, su voz la traicionó de inmediato e hizo una pausa, casi no podía sostenerse en pie, la angustia de saber que David estaba en esa situación por su culpa, no la dejaba pensar con claridad, no quería perderlo, no sabría cómo seguiría adelante sin él, pero lo que más la desestabilizó, fue la reacción de su hijastra, veía algo en sus ojos que no podía descifrar con claridad, de lo que sí estaba segura era de que un brillo cegador iluminaba cada rincón de su alma, tanto que casi consigue calmarla por un instante.
"vamos Regina", la voz de Whale rompió el contacto visual entre ambas.
Sin decir más, siguió al doctor hasta el cuarto donde estaba David.
"solo diez minutos", dijo abriendo la puerta para que ella pasara.
Al verlo, su corazón se detuvo, las lágrimas no pidieron permiso para salir y su respiración se esfumó, tenía sus bellos ojos cerrados, su rostro blanco como un papel la angustió mucho más, estaba conectado a una pantalla que monitoreaba su corazón, los latidos eran estables, pero débiles, poco a poco se acercó a la cama, tuvo miedo de sostenerle la mano, solo se inclinó para estar a su altura, con sus ojos llorosos intentó hablarle, aunque sabía que no la escucharía.
"no te atrevas a morir, ¿me escuchaste?, no puedes dejarnos solos ni a tus hijos ni a mí", en un impulso que no previno, tomó su mano, ante ese simple contacto, sintió que su magia se salía de control, no sabía cómo estabilizarla, nunca le había ocurrido, de entre la unión de sus manos una pequeña lucecita blanca irradiaba, era muy potente, tal vez le estaba dando una señal, sin pensarlo, colocó sus manos encima del cuerpo de David y de inmediato su magia comenzó a irradiar, su debilidad por haber estado tantos días inhibida de usar magia, pronto le pasó factura, pero trató de encontrar fuerzas de donde no tenía para terminar lo que había comenzado, su corazón latía aceleradamente en su pecho, que por un momento se sintió invencible, pudo darse cuenta de que el color del rostro de David volvió y los monitores se dispararon, sabía que estaba funcionando porque con cada segundo que pasaba el cansancio consumía todas las energías de su cuerpo, sentía que perdía el balance, sus piernas no la sostenían, cuando pensó que se desvanecería, envolvió su cuerpo en una nube de humo, tuvo que irse sin saber si quiera si lo había salvado.
Henry estaba muy contento porque Killian recibió una llamada de Robin, avisando que habían encontrado a su madre, se mantuvieron en la mansión sin salir, no podía decir que la hubiese pasado mal, Killian resultó ser muy experimentado con los niños y Neal ni extrañó a Blanca.
Ahora jugaban ajedrez, no podía creerlo, por un momento se confió, pensando que el pirata solo sabía de náutica y navegación, pero le estaba mostrando sus verdaderas habilidades.
"¡Jaque mate!", exclamó Henry.
"¿de dónde sacaste esos trucos?, no me esperé que fueras un contrincante tan fuerte, casi te gano la partida", comentó Killian.
"¡MI MAMÁ!", gritó Henry y salió corriendo, Killian lo siguió.
"¡Regina!", fue todo tan rápido que no supieron lo que había ocurrido.
"¡mamá!", intentó despertarla, pero no recibió respuesta, por fin la tenía de vuelta, pero en la forma que la vio, nada bueno había ocurrido, solo supo que al disiparse esa nube de humo que caracterizaba su teletransportación corrió a su encuentro, pero se desplomó en el suelo y ahora la había acomodado en su regazo para intentar que reaccionara.
"llevémosla a su habitación, Henry", dijo Killian levantándola en sus brazos y Henry le mostró el camino.
"la cubriré muy bien, está muy fría", dijo Henry cuando percibió que el cuerpo de su madre necesitaba abrigo y acarició su cabello con mucho amor, Killian lo miraba con intensidad, "me quedaré con ella para cuidarla", dijo Henry sin querer separase de su madre, la había extrañado tanto.
"iré con Neal", cambió la conversación, sabía que no podía dejarlo solo en la mansión, Regina estaba prácticamente inconsciente y Emma no le perdonaría que lo hubiese dejado, así que esperó para saber qué decisión tomaría.
Ruby recorrió casi todo el bosque sin encontrar rastro de Leopoldo, cuando decidió regresar para informar los resultados de su búsqueda algo llamó su atención, estaba muy cerca de la cabaña de Zelina, la que creyeron abandonada ingenuamente.
Al acercarse para tener una mejor vista de lo que había encontrado, pudo darse cuenta de que era el cuerpo de Leopoldo, estaba tendido en el suelo y aunque la vista no era muy clara por la oscuridad de la noche, percibió la sangre proveniente de su cabeza, al parecer se había golpeado fuertemente, pudo comprobarlo cuando se inclinó cautelosamente y vio una piedra debajo de su cabeza, entonces colocó el dedo índice en su cuello para comprobar sus signos vitales, la ausencia de ellos le dejó bien claro que el cuerpo que yacía frente a sus ojos estaba sin vida, en lo primero que pensó fue en su amiga Blanca, ¿cómo le diría?, por muchas diferencias que tuviera con él, era su padre, se calmó un poco para poder pensar con claridad y decidió llamar a Emma, seguramente ella tendría una solución ante esta situación.
Las alarmas del cuarto de David comenzaron a dispararse, algo estaba mal o… demasiado bien, pensó Whale cuando entró y vio que David se auto desconectaba.
"¡David!, ¿qué haces?", no entendía, hasta hacía unos instantes estaba sin conocimiento, casi sin vida y ahora sus energías se habían multiplicado.
"Regina, ¿dónde está Regina?", preguntó desesperado sin interrumpir su labor de quitarse de encima todos los cables que lo conectaban a los monitores.
"no lo sé, la dejé contigo", respondió asombrado, la ausencia de la alcaldesa también había despertado su curiosidad.
"tengo que verla", dijo agitado.
"no te moverás de aquí hasta que no te examine", le advirtió y recibió una mirada asesina por parte de David.
"estoy perfectamente bien", respondió.
"ya te dije, o dejas que te examine o no saldrás de aquí", ante la amenaza del doctor, no le quedó otro remedio que permanecer tranquilo y ceder ante sus peticiones.
Estaban esperando a que Regina saliera de ver a David, la firmeza de su madre al dejarla entrar primero, la sorprendió, pero poco a poco la claridad regresó a su mente, cuando sintió un alboroto, las enfermeras corrían como locas y como era de madrugada el sonido de unas alarmas se escuchó por todo el hospital, cuando se disponía a investigar lo que estaba ocurriendo su celular vibró en su bolsillo.
Llamada telefónica:
"Ruby, ¿qué ocurre?", el identificador de llamada le hizo saber quién la llamaba.
"Emma, los acontecimientos no son muy positivos", comenzó Ruby, la noticia no era muy buena, por lo que debía comenzar despacio para que su amiga procesara la información.
"Ruby, no te andes con rodeos", le pidió que terminara con la tortura emocional justo antes de comenzarla.
"Leopoldo está muerto", sin anestesia le disparó la noticia.
Emma se paralizó, por un momento, pero lo supo disimular porque su madre observaba todos y cada uno de sus movimientos, "¿dónde estás?", solo preguntó, no tenía ni la menor idea de cómo le diría a su madre, solo que algo así no era de poderse ocultar.
"cerca de la cabaña de Zelina, ¿sigue Blanca contigo?", la escasez de emoción en la voz de Emma le dio a entender claramente que estaba en una situación muy compleja.
"enseguida estoy ahí", terminó la llamada en cámara lenta.
"Emma, no me gusta nada la expresión de tu rostro", Blanca esperó a que terminara la llamada telefónica para intervenir.
"mamá, tengo algo que decirte", introdujo Emma, pero interrumpió el curso de la conversación cuando su padre caminaba en su dirección perfectamente sano.
"David, ¿estás bien y Regina?", preguntó Blanca al verlo solo.
"iré a buscarla ahora mismo", respondió David con mucha seguridad, cuando sorpresivamente recibía un abrazo conjunto por parte de su hija y de su esposa.
"¿cómo es posible?, el rostro del doctor Whale no fue muy alentador cuando hablamos con él hace un momento", argumentó Blanca cuando el abrazo culminó.
"no me hables del doctorcito, que hasta no asegurarse que mi vida no corría peligro, no me dejó ir, ni siquiera me creyó cuando le dije que me sentía perfectamente bien", por suerte estaba más calmado, quizás era mejor así, nada se logra cuando uno está enojado.
"también te prestaron ropa por lo que veo", bromeó Emma al ver que usaba un atuendo completamente diferente al que acostumbraba a vestir.
"nos vamos…", quiso comenzar, la voz de su hija interrumpió su intervención.
"mamá, el abuelo está muerto", ya no lo contuvo más.
"¿qué?, ¿cómo?", no salían más palabras de sus labios, indudablemente esa noche había sido una completa pesadilla.
Los tres permanecieron en silencio, la expresión del rostro de David no dejaba lugar a dudas, de que sabía muy bien lo que ocurría, o por lo menos una buena parte, pero no quiso preguntar.
Blanca no pudo contener su tristeza, se esperaba todo, menos que su padre muriera sin poder arreglar sus diferencias, aunque la hirió en lo más profundo de su corazón, era su padre y lo amaba, se debatía entre abrazar a David o desplomarse en el suelo, pero inesperadamente, como si en sus ojos hubiese leído su petición, David la abrazó, entonces pudo llorar sin inhibirse.
Emma no podía verla así, quería quedarse para abrazarla también, pero Ruby la estaba esperando.
"iré con Ruby, espérenme en la comisaría por favor, llama a Killian para que lleve a Henry y a Neal también para allá", al recibir un asentimiento por parte de su padre se apresuró a retirarse del lugar.
Permanecieron en silencio, todas sus ideas de ir con Regina las pausó por un momento, ahora consolar a Blanca era muy importante.
"no pude ni despedirme", sollozó Blanca, no recibía respuesta, David solo la consolaba pasando su mano por su espalda suavemente, "tenía la esperanza de que pudiéramos limar asperezas", continuó, al parecer necesitaba desahogarse y él le dio el tiempo para hacerlo, "me confesó que nunca me quiso", sollozaba sin parar, le dolía mucho saber esa gran verdad de su padre, "me engañó toda mi vida, David, ¿qué clase de padre le dice a su hija que prefería su muerte?", estaba tan confundida, que no sabía si sentía alivio por su muerte o tristeza por haberlo perdido.
"vamos a la comisaría, allí te calmarás un poco", le sugirió David y ella aceptó, Leopoldo era un monstruo de lo peor, él lo sabía perfectamente.
Comenzaron a caminar, David seguía muy comprensivo, no era fácil ajustarse a la nueva realidad, no era fácil de asimilar una noticia como esa, el camino fue muy tranquilo, y cuando menos se lo imaginaron estaban habían llegado a la comisaría.
La llamada de David lo alivió, por fin sabía cómo convencería al adolescente que se negaba a dejar a su madre, aunque no lo culpaba, si hubiera estado en su lugar no se desprendería de ella por nada del mundo.
"Henry, debemos irnos, tu mamá nos espera en la comisaría", dijo Killian cuando entró a la habitación de Regina, todavía dormía y el adolescente la acariciaba y la admiraba dormir como quien sostiene algo muy valioso en sus manos, sintió tanta admiración por el muchacho, que casi sus ojos lo traicionan.
"me quiero quedar aquí", protestó Henry.
"me acaba de llamar tu abuelo, todos nos esperan en la comisaría, tu mamá estará bien", no quería irle a la contraria, pero debían irse.
"¿me dijiste que mi abuelo estaba allí también?", preguntó Henry sorpresivamente.
"sí, él me acabe de llamar", respondió un poco dubitativo.
"vamos entonces", muy hacendoso dejó un beso en la frente de su madre y se inclinó hasta su oído para susúrrale algo sin que Killian lo escuchara y con un el abuelo no tarda, se retiró de la habitación acompañado por el pirata que ya era parte de la familia.
No tardó en llegar a la cabaña de Zelina y efectivamente, su amiga la esperaba, por el camino se aseguró de avisar al hospital para proceder con los trámites necesarios, sabía muy bien que su madre no estaría en condiciones, por lo que habló directamente con el doctor Whale quien bromeando le comentó que esa noche no la olvidaría por el resto de su vida.
"¿cómo está tu mamá?", preguntó Ruby cuando llegó.
"la dejé con mi padre", respondió, su amiga no se había movido del lugar, se encargó personalmente del cuidado del cuerpo de su abuelo.
"¿tu padre no estaba en el hospital?", la curiosidad la asaltó.
"sabes ahora que lo pienso, me pregunto lo mismo, pero ni tiempo tuve para averiguar, con esta noticia Blanca se puso mal y él la estaba consolando cuando salí para acá", argumentó Emma.
"como arte de magia, ¿no crees?", reflexionó Ruby y ella solo asintió pues tenía sus sospechas, solo que se las reservó y la alarma de la ambulancia del hospital que se acercaba para llevarse el cuerpo de su abuelo la salvaron de contestar.
Luego de firmar cientos de formularios de acuerdo con lo establecido y que por fin la ambulancia las dejó solas Ruby le informó que seguiría aprovechando el resto de la luna llena para aclarar su mente, era cierto que los acontecimientos del día y la noche no habían favorecido a que su mente estuviera estable, Emma se montó en su auto y manejó hasta la comisaría sin detenerse.
Al llegar todo estaba tranquilo aparentemente, no se equivocó, la presencia de su hermanito le había traído calma y paz a su madre, Henry no se le despegaba y Robin, Killian y David conversaban mientras que los prisioneros observaban la escena con ojos de querer asesinarlos a todos, era muy divertido, tenerlos allí.
"Emma, al fin llegas", comentó Blanca quien le daba de comer a su bebé.
"mamá, lo siento tanto", dijo con un tono de compasión y su primer impulso fue abrazarla, aunque con un poco de trabajo porque Neal estaba en sus brazos, respondió al gesto de su hija, sorprendentemente, la presencia de su hijo, los cuidados de David y Robin quien había jugado un papel fundamental, se sentía mucho mejor, nadie se atrevió a mencionar absolutamente nada sobre lo ocurrido con su padre por la presencia de Henry, solo que no podían ocultar esa información por mucho tiempo.
"hija, ¿cómo te fue?", preguntó David.
"el doctor Whale se merece un reconocimiento, hoy ha sido la noche que más trabajo le hemos dado", bromeó Emma haciendo una seña para que su padre se llevara el mensaje de que todo estaba resuelto.
"tienes toda la razón, me parece que por hoy es suficiente, deberíamos descansar", comentó David ganándose la aprobación de todos los presentes.
"principalmente tú, creo que ya deberías estar descansando", intervino Blanca.
"les he dicho que me siento bien", protestó, le parecía que su hija y su esposa lo trataban como un niño pequeño.
"han sido días intensos David, ellas tienes razón", Robin que estaba a su lado comentó.
"si no fuera porque nosotros sabemos que su familia está lejos de ser perfecta, nos estuviéramos conmoviendo", Zelina desde su celda se burló.
"pues esta familia no es perfecta, pero es nuestra familia y si no te hubieras decidido a dañar a mi mamá, estoy seguro de que ella te hubiese permitido ser parte de ella también", respondió Henry dejándolos a todos muy sorprendidos, tanto por la reacción del adolescente como por la de la bruja quien se quedó sin argumentos al escuchar esas palabras.
"vamos Blanca, te acompaño", Robin al verlos atónitos a todos, cambió el tema.
"hasta mañana", se despidió y le tomó la palabra a Robin.
"me quedaré a vigilar a estos dos, no confío en ellos", comentó Killian.
"no es necesario", le agradecía el gesto, solo que en los últimos días se había acostumbrado a dormir con él y sabía que lo extrañaría.
"insisto", siguió Killian.
"Emma tiene razón, Killian, la comisaría es segura", colaboró David.
"vamos al barco mejor", trató de persuadirlo y aunque no recibió respuesta de ningún tipo supo que su mente no cambiaría.
"me retiro, debo ceder ante sus comentarios y decir que tenían razón, me siento agotado", compadecía a Killian, conocía muy bien a su hija, convencerla le costaría un poco.
"hasta mañana", se despidieron y David comenzó a caminar hasta la salida.
"¡abuelo!", lo llamó Henry, al parecer, aprovechó la distracción de su madre para seguirlo.
"Henry", se dio media vuelta para responderle a su nieto.
"gracias", sin más se le abrazó sorprendiéndolo.
"puedo preguntar el porqué", asombrado habló.
"por cumplir tu promesa de encontrar a mi mamá", enseguida supo lo que ocurría con el muchacho, no pudo responder y cuando su nieto percibió su indecisión, se apartó de su abrazo y dijo sus últimas palabras, "necesitarás esto más que yo", puso algo en su mano, y la cerró de inmediato, pero al darse cuenta de lo que era, le sonrió y dejó un beso en su frente antes de retirarse por completo, su sonrisa no se borraba de sus labios, a partir de ese momento jamás dudaría de la inteligencia del adolescente.
Antes de llegar a donde realmente quería ir, debía hacer una parada, así que caminó lo más rápido que pudo hasta que llegó y abrió la puerta, enseguida el sonido de la campana anunció su presencia.
"te habías tardado mi querido", parecía como si lo hubiese estado esperando como prometió que haría.
"no pensaba venir hoy, pero mi camioneta está estacionada frente a tu tienda y la necesito", respondió ante su comentario.
"¿ya me crees todo lo que te dije?", preguntó sin rodeos.
"¿de verdad que te interesa lo que crea o no?", preguntó, no entendía mucho de magia y no era que le interesara aprender.
"realmente no, pero recuerda que tienes que cumplir primero con tu parte del trato, una vez hecho, lo que me pediste estará en tus manos", estaba utilizando sus juegos de palabras como solía hacerlo.
"no hemos hecho ningún trato, ni te pedí nada en lo absoluto", aclaró David, si mal no recordaba, lo que había hecho por él se lo concedió como una deferencia para con Regina.
"no me lo pidieron tus labios, pero tu corazón lo grita, y yo concedo peticiones, es mi especialidad", siguió jugando con su mente.
"no quiero tener tratos contigo Gold", se aseguró de que le quedara muy clara su posición.
"si todo sale bien, tendrás tu recompensa y algo más que prefiero reservar", necesitaba convencerlo porque se mostró muy incrédulo anteriormente, debía bajar sus defensas.
"solo quería agradecerte", cortó la conversación, no estaba dispuesto a seguir perdiendo el tiempo.
"sé que rescataste a Regina a tiempo, príncipe, ¿se te olvidan mis habilidades para ver el futuro?, por eso estaba convencido de que vendrías", se aprovechó de su desesperación para que las piezas encajaran, tal y como le gustaba.
"buenas noches Gold", decidió no responder.
"dale esta poción a Regina, la ayudará a recuperar su fuerza, sanarte drenó toda su magia", dijo Gold ofreciéndole un frasquito pequeño, interpretó muy bien su silencio y no esperó para continuar, "no la matará te lo aseguro", ante esas palabras, David tomó el frasquito de sus manos y se retiró de la tienda.
Efectivamente su camioneta permanecía en el mismo lugar donde la había dejado estacionada, la abrió, se aseguró de que el frasquito con la poción, estuviera seguro en uno de sus bolsillos y antes de comenzar a manejar, su mente lo hizo pensar en lo ocurrido en la tienda de antigüedades, justo antes de que apareciera en el cuarto de la cabaña de Zelina para rescatar a Regina.
Después de que su hija le informara sobre la desaparición de Leopoldo y colgara la llamada, no lo pensó más y decidió ir a la tienda de antigüedades, quizás estaba perdiendo el tiempo en no haber ido antes, pero no quería tener nada que ver con él, sus precios eran muy altos, solo que rescatar a Regina lo valía, por lo que manejó a toda velocidad hasta llegar.
"vaya, vaya, miren nada más a quién tenemos por aquí", percibió la angustia en su rostro y se aprovechó de ello.
"aquí me tienes Gold", fue muy directo con su respuesta.
"creo que te equivocas mi querido príncipe, aquí quien me necesita eres tú, no hay razón para tanta seriedad, así que expresa tus deseos que los concederé, por un precio, como siempre", se estaba tomando su tiempo para responder, quería aumentar la desesperación de David.
Tomó un respiro antes de contestar, quien estaba en problemas y graves, era él, tenía que ceder, "¿cómo encuentro a Regina?", el aire salió en señal de alivio.
"tú tienes la respuesta, querido", su rostro se llenó de mucha confusión.
"no es la primera vez que escucho esas palabras, he buscado hasta debajo de las piedras de Storybrooke y no he tenido éxito, cómo me dices que tengo la respuesta", explicó David, un poco salido de tono.
"ustedes los héroes creen que todo lo resuelven con espadas y flechas, la respuesta está aquí", le señaló para su pecho y ese gesto lo hizo apartarse de él, sabía que, si se descuidaba, terminaría sin corazón.
"no temas querido, no me interesa tu corazón, además, la magia blanca que lo protege no me dejaría acceder a él aunque quisiera", no podía esperar más para que el secreto que Regina guardaba saliera a la luz, sabía que tendría un gran beneficio.
"magia blanca, ¿de qué hablas Gold?", cuestionó, con cada palabra que decía, su confusión aumentaba.
"la dueña de su corazón cuando lo dividió para salvarte la vida, se aseguró de que su otra mitad estuviera a salvo, bien jugado", siguió con sus juegos de palabras.
"Blanca no tiene magia y lo sabes muy bien", aclaró David.
"¿de verdad crees que el corazón de Blancanieves te devolvería la vida?, eres más ciego de lo que pensaba", se burló sin reparo.
"Blanca sacrificó mi corazón para activar la maldición oscu…", comenzó, Gold lo interrumpió.
"estás perdiendo el tiempo, Regina sigue en peligro y más del que crees", conocía cada detalle de esa historia, no tenía ningún interés de escucharla nuevamente.
"lo sé perfectamente, lo siento", dijo sin pensar.
"déjame adivinar… ¿te lo dice tu corazón?", se hizo el desentendido.
"¿cómo lo sabes?", las señales lo abrumaron, no era posible que supiera, por eso quedó completamente descubierto ante su interrogante.
"te lo estoy diciendo, quien te salvó la vida no fue la dulce Blancanieves, si no, La Reina Malvada", tenía que ayudarlo a ver las señales que estaban justo frente a sus ojos.
"no lo creo, me lo hubiese dicho", razonó, porque era cierto, no tenía motivos para ocultarlo.
"¿qué te hace pensar que la conoces tanto, David?, nuestra reinita es impredecible", necesitaba que confesara su secreto mejor guardado.
"lo sé porque… Regina y yo… porque yo…", no quería hablar, nunca antes lo había dicho en voz alta.
"si no lo dices, no podré ayudarte a encontrarla", le puso el ultimátum.
"¿por qué tanto interés?", su repentina insistencia lo hacía dudar.
"resulta que mis intereses son solo míos, siempre me los reservo muy bien, pero en esta ocasión quiero ayudarlos", colocó una mano en su corazón fingiendo buena voluntad, pero la verdad era que sus intereses estaban por encima de todo, "y antes de que me respondas, este favor lo hago porque se lo debo a Regina, le he hecho mucho daño creo que es hora de que la vida comience a sonreírle", bebía motivarlo para que acabara de confesar su amor por la reina.
"¿es decir que si Regina fue quien me dio su corazón los nuestro es un…", sus ojos se iluminaron como estrellas, el solo hecho de pensar que compartía un amor verdadero con su reina amada lo llenaba de emoción.
"un amor verdadero, sí mi querido y mucho más poderoso que el que alguna vez existió entre la princesa y tú", estas últimas palabras lo dejaron al descubierto.
"eso es lo que quieres, por eso tu insistencia", no pensó que lo descifraría con tanta agilidad, tuvo que pensar bien rápido para salir de esa situación.
"mi trabajo es recolectar objetos valiosos, pero ese no es el punto ya hablaremos de ese trato luego en tu próxima visita, lo importante ahora es encontrar a Regina, ¿cierto?", desvió su atención.
"dime dónde está", cayó en la trampa, su urgencia no lo dejaba pensar con claridad.
"no lo sé, pero tu corazón, es otra historia", comentó, todavía no veía mucho convencimiento en el rostro del príncipe.
"te dije que no creo ni una sola palabra de la que me has dicho", perdía la paciencia con cada segundo que pasaba.
"tendrás que poner de tu parte, solo tienes que responder una simple pregunta, ¿realmente quieres encontrarla?", su tono de voz descendió considerablemente.
"claro que sí", afirmó sin otra palabra.
"excelente respuesta, ahora harás exactamente lo que te pida sin cuestionamientos ni protestas", estaba consciente de que funcionaría lo que tenía planeado, pero necesitaba su colaboración.
"lo que quieras, pero hazlo ya", el dolor en su corazón se estaba agudizando.
"cierra los ojos y piensa en Regina, concéntrate en todo lo que sientes por ella, deja que tu mente se conecte con tu corazón, solo así tendrás éxitos", dijo tomando las manos de David, quien sorprendentemente no protestó ante el contacto.
David hizo lo que pedía, cerró sus ojos y la primera imagen que vio delante de él, fue a Regina, sus bellos ojos color café, su cabello en el cual ansiaba perder sus manos, sus dulces labios los cuales no se cansaba de besar, su perfume tan característico, podía reconocerlo a kilómetros de distancia, su cuerpo, el que se tomaba su tiempo en acariciar, obligando a sus manos a que memorizaran cada rincón de su piel, pensaba que cada vez sus sentimientos iban en aumento, quería hacerla sentir la mujer más especial con cada beso, con cada mirada, con cada caricia, con cada momento compartido, su corazón palpitaba tan acelerado de solo mencionar su nombre, ¡REGINA!.
El simple pensamiento de saber lo que sucedió después de que la magia de Gold lo teletransportara hasta el cuarto donde estaba Regina lo hizo salir de sus recuerdos de inmediato, el diablo se apoderó de su alma cuando encontró a ese maldito de Leopoldo encima de ella, a punto de…, no podía ni mencionarlo, pero lo mejor fue que llegó a tiempo, a tiempo para impedir, una vez más, que le hiciera daño.
Después de un suspiro de alivio porque al fin toda la pesadilla había terminado, arrancó la camioneta y condujo hasta la mansión Mills.
Las luces estaban apagadas, parecía una mansión sombría, el silencio y la solemnidad le erizaban la piel, estacionó su camioneta, se aseguró de que estuviera bien cerrada, se bajó y comenzó a caminar hasta la puerta principal, la que pudo abrir sin ninguna dificultad, por la llave que su nieto le había entregado minutos atrás, cerró muy bien al entrar, miró de un lado al otro, para también cerciorarse de que estuviera todo asegurado y protegido, entonces fue que comenzó a subir las escaleras, ese camino que conocía hasta con los ojos cerrados y como ahora la oscuridad no lo ayudaba, tuvo que hacer uso de su memoria, pronto estuvo frente a la habitación de Regina, la que abrió con mucho cuidado y allí estaba, tendida encima de la cama, dormía como un angelito, solo una fina sábana cubría su hermoso cuerpo, dio unos pasos silenciosos para acercarse a ella, pasó una mano por su cabello, el que tanto había extrañado y luego no se contuvo más y acarició su rostro con tanta ternura cuidando no despertarla, la amaba tanto que sus manos temblaban ante el contacto, unos minutos pasaron y todavía la acariciaba, señal inequívoca que jamás se cansaría de tenerla en su vida y menos cambiaría un momento así con ella ni por el tesoro más valioso, porque para él, ella era su tesoro, su regalo divino, su mundo entero, retiró su mano del rostro femenino, se despojó de sus zapatos colocó el frasquito con la poción en la mesita de noche y prosiguió a lentamente, acostarse a su lado, el solo hecho de tenerla tan cerca, saberla de vuelta, eran suficientes razones para sentirse realizado, completo, especial, tuvo muchos deseos de mover su cuerpo para acunarla en sus brazos como sabía que tanto le gustaba, pero lo pensó mejor y solo se deleitó observándola dormir, se negaba a cerrar los ojos, no quería perderse del privilegio de verla, quería que sus pupilas hicieran su trabajo y la atraparan allí, eternamente, pero el cansancio acumulado por las noches que pasó sin dormir, le pasaron la cuenta y no supo en qué momento se quedó profundamente dormido.
