Octubre 1996.
Había terminado la clase de Herbología, y salí dejando a Harry y Hermione con la palabra en la boca.
Prácticamente corrí fuera del invernadero para que Lavander no se me colgara al cuello. No me malentiendan al principio los besuqueos eran buenos pero ahora ella quiere que seamos novios...
¡Por Merlín! Ni bajo los efectos de la amortentia sería novio de esa loca, la verdad es que la única chica que me interesa en ese modo es Hermione pero ella no lo sabe... Sin darme cuenta llegué a los linderos del Bosque Prohibido, y me dejé caer en un montón de hojas con mi espalda apoyada en una gran roca que impedía que alguien que pasará por ahí me viera.
Era el escondite perfecto. Lancé un suspiro y admire como el sol iba escondiéndose poco a poco. El cielo se tiñó de un naranja suave muy bonito.
Pasados unos cuantos minutos, los pasos de alguien me alertaron, pensando que era Lavander no me moví ni pronuncie palabra.
El silencio fue llenado por los sollozos de la persona que venía, me levanté con cuidado y rodee la roca. Una chica de cabello castaño, estaba sentada con su rostro entre sus piernas...
— Oye, ¿te encuentras bien?— pregunté cauteloso.
Levantó su rostro, sus ojos color verde oscuro brillaban por las lágrimas, sus mejillas se tornaron rojas y rápidamente intento limpiar el rastro del llanto...
— Mmm sí, estoy bien...— dijo tímidamente mientras se ponía de pie.
Ahí noté el escudo de Slytherin en su uniforme, sin embargo, jamás la había visto.
— ¿Estás segura?— pregunté— se te nota muy triste...— comenté.
— Sí, igualmente gracias por preocuparte, muy amable de tu parte siendo yo una Slytherin— dijo con una pequeña sonrisa— adiós Weasley— pasó por mí lado con la cabeza gacha.
— Oye, ¿cómo sabes mi nombre?— ella se detuvo.
— Eres parte del trío de oro— se encoge de hombros— todos o la mayoría te conocen— se dió la vuelta y siguió caminando.
— ¿Y tú cómo te llamas?— pregunté.
— Astoria Greengrass— pronunció regalandome una bonita sonrisa.
Y yo sin darme cuenta le devolví la sonrisa pero ella ya no la vió.
* * * *
¡Por Merlín! Precisamente hoy tenía que encontrarme con él, que vergüenza el que me haya visto en ese estado tan lamentable... La suerte no está de mi lado, primero la carta de mi padre donde me anuncia el contrato matrimonial que firmó con los Malfoy para yo ser la esposa de Draco.
Él vino a mí como un loco, muy enojado diciéndome que jamás se casaría conmigo, sin embargo, mis lágrimas no fueron por sus palabras o el hecho de que si este matrimonio se llevé a cabo será un infierno para ambos sino porque yo estoy enamorada de otro...
¿Cómo pasó? Ni yo lo sé, pues él ni siquiera sabía de mi existencia. Y hoy que por lo menos he cruzado unas cuantas palabras con él, las piernas me temblaron y el corazón saltó de alegría.
A pesar de ver que soy de Slytherin me trató muy amable y se le notaba la preocupación. Tal vez podemos ser amigos...
Al día siguiente, me levanté, me duche y bajé al Gran Comedor para desayunar. La primera hora la tenía libre así que podría desayunar tranquila.
Llegué a la mesa de Slytherin y salude a los que estaban ahí. Mi hermana Daphne aún no bajaba, seguramente aún duerme...
Poco a poco el Gran Comedor se iba llenando de alumnos...
— Buenos días Tory— saludo Aryana mi única amiga.
— Buenos días Ary— le devolví el saludo con una sonrisa.
— No me esperaste para bajar juntas.
— Disculpa, tenía mucha hambre, ayer me salte la cena— asiente comprendiendo.
— ¿Y dónde te fuiste luego de que el energúmeno de Malfoy te dijera todos sus disparates?— preguntó en tono molesto.
— Fuí a los linderos del Bosque Prohibido, ahí donde está aquella gran roca— contesté mientras me servía un poco más de jugo de calabaza— luego del desayuno te cuento algo— le dije en tono bajo.
Ella me lanzó una mirada pícara y una sonrisa ladeada, asintió y siguió comiendo su desayuno.
* * * *
Ayer por la noche conciliar el sueño me fue un poco difícil, en mi mente rondaba la imagen de Astoria Greengrass, no sé porqué razón cuando la ví tan triste y con lágrimas en los ojos, el corazón se me estrujo y sentí como si me hubieran dado un golpe sacándome todo el aire...
Se le veía tan vulnerable, tan delicada como una pequeña rosa que ha sido maltratada. Nunca antes me había percatado de ella, tal vez porque es de Slytherin o porque ella es muy tímida.
Lo sé, por su forma de hablarme, sin embargo, es muy guapa...
— Ron date prisa, sino llegaremos tarde a Pociones...— la voz de Hermy me sacó de mis pensamientos.
Hoy se veía muy hermosa, con su cabello castaño trenzado y su uniforme bien puesto, pero entallado a su cuerpo sin parecer vulgar, con un poco de brillo en sus labios, que hacía resaltar el tono rosado natural de los mismos...
Le ordené a mis pies a avanzar mientras mi mente se dividía entre la castaña de ojos verdes y la castaña de ojos marrones...
La jornada se me hizo larga y monótona. Con mi cara de pocos amigos Lavander no se me acercó para nada, lo cual agradecí.
La última hora la tenía libre así que aproveché para caminar un poco por el castillo, me sentía un poco cansado, todo el día la imagen de Astoria Greengrass no dejó de rondar mi mente y extrañamente la única que me hacía olvidarla un momento era Hermione.
Sin darme cuenta, mis pasos me llevaron de nuevo a los linderos del Bosque Prohibido, a la misma roca de ayer, sólo que está vez la protagonista de mis pensamientos estaba ahí sentada leyendo un libro.
Su rostro reflejaba concentración en lo que leía, de vez en cuando su cabello era movido por el soplar del viento. Su piel blanca como de porcelana y sus largas pestañas hacían sombras sobre su rostro cuando las movía al parpadear...
— Hola...— saludé mientras caminaba hacia ella.
— Hola...— contestó entre sorprendida y tímida— ¿qué haces por aquí Weasley?
— Tengo libre la última hora y decidí caminar un poco— dije encogiendome de hombros— ¿y tú qué haces por aquí?— devolví la misma pregunta.
— Leyendo, también tengo la última hora libre— contestó también encogiéndose de hombros— si tú quieres puedes sentarte...— señaló un lugar en su manta junto a ella.
Sin saber que decir me senté junto a ella, el silencio que nos rodeó no fue tan incómodo, tomando en cuenta que nunca nos habíamos hablado o visto.
Ella volvió a sumergirse en su lectura, mientras yo admiraba el paisaje y de vez en cuando me quedaba como hipnotizado admirando a la chica de Slytherin...
Desde ese día, ese lugar se volvió su punto de encuentro, no fue algo planeado, simplemente algo los llamaba siempre a ese lugar que se convirtió en su escondite y el único testigo de una amistad que fue creciendo mediante pasaban los días...
Ahí Astoria le platicó a Ron el motivo de su llanto la primera vez que coincidieron en ese lugar, extrañamente el chico pelirrojo se enfado y sintió como los celos serpenteaban por todo su ser al imaginarse a la tímida chica de ojos verdes y cabello castaño del brazo del hurón oxigenado...
Ron se preguntaba del por qué esa reacción, se supone que él estaba enamorado de Hermione, ¿o no?
Él trataba de convencerse que eso no era más que algo pasajero, su corazón pertenecía a Hermione Granger y por Astoria solamente sentía un cariño de amigos...
Pero para la Slytherin esa amistad era un sueño hecho realidad, conversar, conocer y pasar tiempo con él era lo mejor que le había pasado en su vida.
Ella sólo podría aspirar a ser su amiga y nada más, pues estaba conciente de que su destino era ser la esposa de Draco Malfoy, y pues su pelirrojo amigo nunca sabría de sus sentimientos hacía él...
Eso sería un secreto, que se llevaría a la tumba si fuera necesario... Aunque eso significará ser infeliz al lado de un hombre que no amaba.
* * *
25 de Diciembre de 1996.
Baile de Navidad.
El reloj marcó las 20:00 hrs, y Ary le dió el último vistazo al maquillaje que me había puesto para la ocasión.
— ¡Lista!— exclamó mi rubia amiga— quedaste más hermosa de lo que eres Tory.
Me levanté de la silla del tocador y me dirigí al espejo de cuerpo completo que Ary había convocado...
El reflejo que esté me devolvió era el de una chica completamente diferente a la que estaba acostumbrada a ver...
Mi largo cabello castaño caía suelto como en media cola pero con una trenza, un maquillaje sutil que hacía resaltar mis largas pestañas y mis ojos verdes oscuros... El vestido color negro de manga larga, cuello en V, entallaba hasta mi cintura y de ahí hacia abajo caía en volado hasta un poco antes del tobillo, lo único de joyería que acompaña al vestido son unos pequeños aretes en forma de mariposa con incrustaciones de esmeraldas.
— Oye si ese estúpido de Weasley no babea hoy por tí, es porque seguro le faltan neuronas— la voz de Ary me hizo salir de mi escrutinio.
— Ya sabes que yo no aspiró a que él me vea como algo más que su amiga— dije apesumbrada— además su pareja para el baile es Hermione Granger, seguro ella lucirá también muy bonita— comenté encogiendome de hombros.
— Ya no pienses en eso, no quiero que ese tonto de Weasley te arruine la noche, vamos bajemos que seguro nuestros acompañantes nos esperan.
Asentí y ambas salimos de la habitación.
Cuando ví bajar de su habitación a Hermione fue como ver a un ángel, se veía tan hermosa y tierna con ese vestido blanco de tirantes anchos que se entallaba perfectamente a su figura, su cabello castaño lo llevaba sujeto en un moño y unos cuantos rizos sueltos, un maquillaje muy sencillo y sus labios en color rosa se veían suaves y apetecibles...
— Señorita Granger, buenas noches— salude y ella lanzó una risa.
— Señor Weasley, buenas noches— me siguió el juego, le ofrecí mi brazo y salimos rumbo al Gran Comedor donde sería la cena y luego el baile de Navidad.
Traspasamos la gran puerta adornada por guirnaldas con flores de distintos colores, del techo caía nieve y velas blancas flotaban por todo el lugar iluminando la estancia.
Las cuatro meses fueron reemplazadas por mesas redondas con manteles color dorado.
Harry nos hizo una señal con la mano en una de las mesas del fondo, él ya estaba con su pareja, Pansy Parkinson. Al principio me sorprendió mucho que ellos fueran pareja, sin embargo, la chica aunque a veces es sarcástica y de carácter fuerte, se le nota que está locamente enamorada de mi amigo.
Llegamos donde los tortolitos estaban, saludamos y Hermy tomó asiento al lado de Parkinson y yo al lado de ella frente a Harry. Aún quedaban dos asientos vacíos.
Desde donde estaba sentado tenía una vista general de todo el Gran Comedor, especialmente de la entrada, mis ojos comenzaron sin evitarlo a buscarla...
Unos días antes del Baile no quiso decirme con quien vendría y eso me molestó porque no quería que ningún imbécil fuera su acompañante. El Gran Comedor casi estaba lleno y ella no aparecía.
En mi campo de visión apareció su amiga Aryana y dirigí mi vista detrás de ella pero nada, la chica rubia se dirigió a una mesa muy cerca de la puerta donde otra pareja estaba sentada.
Minutos después, Astoria Greengrass hacía su entrada radiante, hermosa y del brazo del imbécil más grande que puede haber en todo Hogwarts, Draco Malfoy.
Tomaron asiento en la misma mesa donde la amiga de ella estaba, nuestros ojos se cruzaron por un efímero momento...
* * *
Cuando Draco me notificó que él sería mi pareja, supe que no me estaba preguntando ni que yo estaba para poner alguna réplica. Así que aceptando de "buena manera" su petición, compré el vestido y las sandalias.
Sin embargo, no se lo dije a Ron, sabía bien cual sería su reacción y quería evitar cualquier pelea que se pudiera desatar entre nosotros o peor que por eso se acabará nuestra amistad.
Al entrar al Gran Comedor estaba muy nerviosa, sobretodo por verlo a él, y cuando nuestros ojos se conectaron por un momento, ví que estaba sorprendido y enojado...
El director dió la bienvenida al banquete y la comida apareció en cada una de las mesas. Luego del postre las mesas desaparecieron quedando sólo las sillas.
Una banda comenzó a tocar el vals que inauguraba el baile. La mayoría de las parejas se situaron en la pista y comenzaron a danzar al compás de la música.
Una de las tantas parejas era Ron con Hermione Granger que lucía muy bonita con ese vestido blanco... Y él, se veía tan guapo con su traje de gala, pantalón zapatillas y saco negro, una camisa blanca y pajarita negra, la capa se la había quitado y dejado sobre la silla.
Cuando las Brujas de Macbeth entraron a escena tocando música más moderna, todos los presentes bailaban y gritaban como locos.
En una de las esquinas una barra donde servían cerveza de mantequilla, vino de elfo y jugo de calabaza. Draco se había perdido luego del vals alegando que iría al baño.
Lancé un suspiro y decidí salir a los jardines del castillo a tomar un poco de aire, me sentía un tanto asfixiada ahí dentro.
Afuera el cielo estaba completamente oscuro y la luna me sonreía desde su lugar. Una fina capa de nieve cubría el suelo, camine por un rato hasta llegar a la orilla del Lago Negro y tomé asiento en un viejo tronco que había por ahí...
Unos minutos después, mi pelirrojo amigo se sentaba junto a mí.
— Hola Tory...— saludo— te ves muy hermosa hoy.
— Gracias...— contesté y sentí mis mejillas arder— Mmm tú también te ves muy guapo...— dije temerosa pero él me regaló una media sonrisa que lo hizo ver más guapo.
— Así que tú pareja es el hurón oxigenado— dijo en tono molesto— no me imaginé que ese te pidiera ser tú acompañante.
— No es como si tuviera otra opción— dije encogiendome de hombros, su mirada azul se volvió hacía mí.
Ya no podía seguir sosteniendo su mirada y por eso la aparte yo, no quería que mis ojos me delataran ante él. Hubiera querido que en ese momento me dijera yo te quería invitar, yo era tu opción y sin embargo, lo que vino a continuación, ni siquiera lo había imaginado antes...
Primero fue un roce de nuestros labios que hizo que cada vello de mi piel se erizara... Mis manos se movieron solas hacía su cuello de donde lo tomé y profundice el beso...
Un beso con el que había soñado desde que descubrí mis sentimientos por él. Sus manos fueron a parar a mi cintura acercándome si es posible más a él.
Su perfume embriago mis sentidos y nublo mi mente de cualquier raciocinio... Mi cuerpo sólo podía ser capaz de sentir cada sensación que sus labios provocaban, haciendo que el corazón latiera frenético...
Mis pulmones ardieron por falta de aire y poco a poco nuestros labios se separaron... Tenía miedo de abrir los ojos y descubrir que sólo era un sueño, pero la tierna caricia en mi mejilla me indicó que era real...
Esa noche Ronald Weasley descubrió que sentía algo más que sólo amistad por Astoria Greengrass y en ese beso supo que ella también sentía algo por él...
Y tuvo miedo. Miedo de herir ese corazón tan noble y puro, porque esa noche también descubrió que su mente y su corazón estaba dividido y ocupado por dos personas tan distintas pero especiales en su forma de ser...
Si tan sólo hubieran echado un vistazo al árbol que estaba a unos metros de ellos, se hubieran percatado de la pareja que usaba las sombras como aliadas para desatar el amor que guardaban como el más valioso secreto...
