Al fin, después de muchísimo tiempo.. viene la ultima parte de este fic que termine hace siglos y no había subido solo porque mi cerebro es más lento que Alec entendiendo que Magnus no ama..! Espero les agrade este final..!
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Hogar Parte 2..!
Magnus había hecho el portal a solo unas calles de su departamento. Al llegar del otro lado, miró a Izzy y Maryse caminar una a cada lado de Max, dirigiéndolo al edificio donde vivían Magnus y Alec. No había rastro de Jace por ningún lado, pero su ojiazul lo esperaba junto al portal para caminar junto a él.
-Y Jace?- le preguntó después de cerrar el portal.
-Fue a decirle a Clary y los demás lo que ocurrió, no sé si regrese en la noche- le explicó, pasándole un brazo por la cintura.
-Bueno, así habrá espacio para tu madre y hermanos- le dijo Magnus emprendiendo camino.
-Mamá se quedará con Max, pero Izzy tiene que volver al Instituto, no se puede quedar solo, no ahora que estamos seguros algún idiota irá a revisar que Max no esté ahí- le dijo el Nefilim caminando sin soltarlo. Magnus le pasó un brazo por los hombros.
-Cierto- caminaron en silencio todo el trayecto. Max no miraba hacia atrás, así que no los veía abrazados, estaba muy ocupado mirando los enormes edificios que lo rodeaban, nunca había ido a Brooklyn antes. Magnus podía sentir lo tenso que estaba su novio, y sabía perfectamente la razón- ya tienes pensado como se lo dirás?
-No- respondió Alec soltando un suspiro. Recordaba como se lo había dicho a Izzy, como la chica ya sospechaba algo por el modo en que él miraba a Jace. Recordaba lo fácil y liberador que había sido. Pero Max? Era muy joven, y estaba seguro que no se lo imaginaba.
-Es tu hermano, sé que no será lo mismo que cuando se lo dijiste a Izzy...
-Claro que no lo será- le dijo Alec con su voz cargada de frustración- Izzy es solo dos años menor que yo. Max apenas tiene nueve...
-Once- lo corrigió Magnus, Alec asintió.
-Once años y le robaron dos- siguió- no tengo idea de que es lo que va a pensar.
-Estará bien- le dijo Magnus dándole un apretón en los hombros- probablemente no lo entienda en un principio, y tenga muchas preguntas, pero estoy aquí para ayudarte a responderle, si? Max te ama, lo aceptará.
-Mi papá también me ama, y mira cómo reaccionó- le dijo Alec en voz baja mientras negaba con la cabeza- si Max me hace algo como eso...
-No lo hará- le aseguró Magnus y luego le sonrió- Max no es idiota como tu padre.
Llegaron al departamento y Max miró emocionado al rededor, parecía encantarle el excéntrico lugar. Eran cerca de las ocho de la noche, aun era temprano, pero todos estaban completamente agotados. Alec se dirigió a la cocina para preparar un poco de té, su madre lo necesitaba. Max se sentó en la sala, junto a Izzy. Maryse se había apartado un poco y le había pedido de favor a Magnus si podía darle algo para la jaqueca. Después de darle una poción a la Nefilim, Magnus fue a la cocina a ayudarle a su novio.
-Hablarás con él hoy?- le preguntó al verlo servir tazas de té.
-Si- le respondió, temblaba un poco por los nervios, así que Magnus le tomó la mano con la que servía el té.
-Aquí estoy- le dijo con una tierna sonrisa. Alec se inclinó y lo besó suavemente.
-Alec! Tienes leche con chocolate?- Alec se separó rápidamente al escuchar la pregunta de Max desde la sala.
-Claro, enseguida- dijo, su voz elevándose un par de octavas debido al susto. Magnus tronó los dedos y un enorme vaso con leche con chocolate apareció junto a las tazas. Alec lo miró con ojos entrecerrados- Magnus.
-Cariño, no tenemos chocolate en polvo- le recordó, y Alec lo pensó unos segundos antes de darse cuenta de que tenía razón, así que ya no dijo nada. Tomaron las tazas y el vaso para Max y volvieron a la sala.
-No lo haré, madre, no puedes obligarme- decía Izzy cuando llegaron con ellas. Max estaba entretenido mirando el televisor.
-Isabelle, tienes que ir al Instituto, no puede quedarse solo tanto tiempo- le dijo Maryse seriamente.
-No puede entrar nadie peligroso, mamá, estará bien!- dijo Izzy, estaba de pie frente a su madre con los brazos cruzados.
-Aunque no sea peligroso, alguien tiene que estar ahí por si hay una llamada o por si algún Nefilim necesita ayuda- le dijo, Isabelle estaba por refutar cuando Alec la interrumpió.
-Izzy, mamá tiene razón y lo sabes- le dijo Alec entregándole una taza a su mamá. Isabelle bufó, si sabía que tenía que ir al Instituto, pero no quería dejar a su hermanito.
-Volverás por la mañana, Isabelle- le dijo su mamá. Izzy sabía que no podía mandar a su mamá al Instituto y quedarse ella con Max, no sería una mala hija.
-Esta bien, de acuerdo, de acuerdo- dijo la chica- me quedaré en el Instituto pero volveré muy temprano.
-La puerta estará abierta- le dijo Magnus con una sonrisa mientras le entregaba la leche con chocolate a Max.
-Alec, se me hace raro que tengas un sillón rosa- dijo el pequeño, hasta el momento había estado demasiado distraído como para escuchar la discusión.
-Pero es un hermoso tono de rosa- le dijo Magnus.
-No me parece muy Alec- dijo Max encogiéndose de hombros antes de darle un enorme trago a su leche con chocolate.
-Erm... Max, tengo que hablarte de algo importante, no estás muy cansado?- le preguntó Alec sentándose junto a él.
-No, estoy bien- le dijo dejando el vaso en la mesita de centro. Magnus se movió para sentarse en el reposabrazos enseguida de su Nefilim. Maryse miró significativamente a Isabelle, sabía la imprudencia de hija que tenía, seguro se quedaba ahí mientras Alec conversaba con Max.
-Me recostaré un rato. Isabelle, será mejor que emprendas camino hacia el Instituto- dijo Maryse poniéndose de pie. Izzy rodó los ojos y suspiró.
-Bien, de acuerdo- dijo antes de acercarse a su hermanito y abrazarlo y llenarlo de besos.
-Isabelle- se quejó el niño cuando la chica lo apretó de mas y tronaba muchísimo cada beso que le daba.
-Te amo, enano- le dijo al soltarlo- nos vemos en la mañana.
-Ya no estoy tan enano- le dijo Max pretendiendo estar molesto, pero sonreía.
-Ten cuidado, Isabelle- dijo Maryse mientras tomaba su taza de té para llevársela con ella.
-Si- dijo la chica despidiéndose del resto de los ocupantes de la sala con la mano.
-La segunda habitación a la derecha, en la primera duermen Tessa y Jem- le dijo Magnus a Maryse señalando el pasillo. La mujer asintió agradeciéndole antes de inclinarse y besar la frente de su hijo menor.
-Buenas noches, chicos- dijo girándose y caminando hacia la habitación indicada.
-Buenas noches, mamá- dijeron Max y Alec al mismo tiempo. Se quedaron los tres solos y Max se giró sobre el sillón para mirar a su hermano de frente.
-De que quieres hablar?- le preguntó inocentemente y Alec pasó saliva.
-Quería decirte algo, Max, algo que es muy importante para mi explicarte- le dijo Alec suavemente, el niño alzó las cejas, prestando atención- mira Max, tu sabes que yo en mi vida compraría un sillón rosa.
-Sip- dijo el pequeño, Alec sintió un pequeño pellizco en su hombro por parte de Magnus.
-Pero recuerda que te dije que no vivía solo- explicó Alec ignorando a su novio.
-Cierto! Entonces, tu compañero de casa tiene raros gustos por los colores- dijo Max.
-Insisto en que es un tono de rosa muy bello y combina con la alfombra- dijo Magnus cruzándose de brazos.
-Max, yo vivo aquí, con Magnus- le explicó Alec, hablaba en tono lento y claro, sin querer confundir a su hermanito, intentando hacerlo entender.
-Magnus? Magnus es tu compañero de casa?- le preguntó el pequeño. Alec se tensó y pasó saliva pesadamente, tenía que decírselo, ya, era tiempo. Tomó un gran respiro intentando calmarse y sintió la mano de Magnus sobre su hombro, miró directamente a Max a los ojos y lo soltó.
-Magnus es... Magnus es mi novio, Max- dijo al fin, su voz sonando un poco entrecortada. Dejó escapar el aire que contenía sin darse cuenta y esperó la reacción del niño. Max escuchó las palabras, si, pero no entendió. Mentira, si había entendido, pero no quería entender. Miró a Alec fijamente y ladeó la cabeza, confundido.
-Magnus?- preguntó el pequeño. Alec asintió con la cabeza.
-Es mi pareja, llevamos saliendo unos años- le explicó Alec, levantando su mano y poniéndola sobre la de Magnus, que seguía en su hombro.
-Magnus?- volvió a preguntar Max. Alec pasó saliva pesadamente, comenzando a entrar en pánico, Magnus le dio un apretón en la mano para tranquilizarlo. Alec suspiró.
-Ya sabes cómo hay personas a las que les gustan las chicas, y otras a las que les gustan los chicos...
-Y a ti te gusta Magnus?!- saltó el niño.
-Haces que suene como si fuera una locura- dijo el Brujo alzando una ceja, y por la mirada que le dedicó Max, así lo creía. Magnus rodó los ojos.
-Es que... pero... Magnus es genial, pero de eso a que te guste...
-Max, no es solo que me guste, yo amo a Magnus- Max abrió mucho los ojos. Alec entrelazó sus dedos con los de Magnus fuertemente. Max los miró, seguía algo pálido. Se quedaron en silencio, Max los observó fijamente unos segundos y después desvió la mirada hacia la ventana, como si meditara lo que acababan de decirle. Magnus podía sentir el leve temblor de la mano de Alec. El ojiazul estaba aterrado por lo que su hermanito le fuera a decir.
-Entonces... te gustan los chicos?- le preguntó Max mirando a su hermano mayor.
-Específicamente Magnus, pero sí, me gustan los chicos- le respondió Alec. Max asintió con la cabeza, mirando nuevamente hacia la ventana, después de un momento volvió a asentir firmemente, como si hablara con él mismo. Luego se giró nuevamente hacia ellos, confundido.
-Espera, dijiste que llevaban saliendo años? Osea que salían antes de que me muriera?!- le preguntó Max.
-Pues...
-En realidad no "salíamos". Alec era muy amigable con todos, nada mas- dijo Magnus ganándose un golpe por parte del Nefilim.
-Nadie sabía nada aun, Max- le dijo a su hermanito- Magnus y yo apenas comenzábamos a salir juntos y yo... bueno...
-No le habías dicho a nadie que te gustaban los chicos- terminó Max por él, sin mirarlo.
-No, no se lo había dicho a nadie- afirmó Alec.
-Pero ya lo saben todos?- le preguntó el niño.
-Bueno, no vamos a ir por la calle gritándole al mundo que nos amamos y confesándonos con cada extraño en la calle- dijo Magnus encogiéndose de hombros- pero supongo que ya todos deben de estar enterados de la situación.
-Oh- fue todo lo que dijo Max, mirando hacia la ventana. Entonces todo el mundo ya sabía de la relación entre el Brujo y su hermano y no se lo habían dicho? Había pasado cerca de dos meses en la dimensión de los demonios, hablando con Magnus y nunca le comentó nada.
-Desde que... desde que pasó esa desgracia... pensaba... me arrepentí como no tienes idea por no habértelo dicho- dijo Alec mirando al suelo. Max levantó la mirada hacia su hermano mayor- siempre me pregunté qué hubieras dicho. Como hubieras reaccionado si te hubiera confesado que era gay y...
Alec se quedó en silencio, Magnus y Max lo miraban. El pequeño podía ver lo difícil que había sido para su hermano confesarle todo. No se imaginaba como habría sido contárselo a sus padres. Parecía que Alec había sufrido por eso, y él no quería ser una razón por la que su hermano no se sintiera cómodo siendo quien era. Max levantó su mano y la puso sobre la de Alec, que estaba cerrada en un fuerte puño sobre su rodilla. El Nefilim levantó su mirada, brillante por las lagrimas y miró a su hermanito. Max le sonreía. Alec abrió su mano y entrelazó sus dedos con los de su hermanito, y este le dio un ligero apretón, asegurándole que todo estaría bien. Magnus, al ver que la situación ya estaba bajo control, se puso de pie y dio una palmada llamando la atención de los Lightwood.
-Bueno, será mejor que vayan a dormir- les dijo- yo regresaré a Alicante a ayudar a su padre y a Jia.
-De verdad podré quedarme con mamá en el Instituto?- preguntó Max, algo asustado por no poder regresar a su hogar.
-Por supuesto que si, Max- le dijo Magnus agachándose frente al sillón para quedar a la altura del pequeño- no importa cuánto nos lleve, no nos rendiremos hasta encontrar en donde diga "Max puede vivir en el Instituto".
-Con que solo diga Mundano está bien, encontrar Max será más difícil- rió el niño. Magnus y Alec también rieron levemente.
-Lo encontraremos- le aseguró Magnus desordenándole el cabello al niño, después se puso de pie y le desordenó el cabello a su novio.
-Magnus- se quejó Alec, pero seguía sonriendo.
-Enviaré un mensaje por la mañana- le dijo el Brujo inclinándose para darle un leve beso en los labios. Max los miró y no pudo evitar sonrojarse. Su hermano tenía novio. El niño apartó la mirada, le tomaría un tiempo acostumbrarse.
-Ten cuidado- le dijo Alec. Magnus asintió antes de girarse hacia la pared mas cercana y soltar un suspiro, ya había hecho muchos portales en muy poco tiempo, no debía desgastarse así. En cuanto Magnus desapareció por el portal, Alec se puso de pie- bien, es hora de dormir. Anda, ve con mamá.
-Alec- lo llamó Max poniéndose de pie y jugueteando nerviosamente con el dobladillo de su camiseta.
-Si?- Alec agachó la mirada hacia el pequeño.
-De verdad amas mucho a Magnus, no?- le preguntó el niño, evitando la azul mirada de su hermano mayor. Alec pasó saliva pesadamente.
-Sí, lo amo- le respondió y Max se sonrojó mordiéndose el labio. Alec se había dado cuenta de que Max había desviado la mirada cuando Magnus se estaba despidiendo. El ojiazul sintió su corazón acelerarse- te molesta que lo bese?
-N... no- respondió Max, aun sin atreverse a mirar a Alec- es solo...
-Max, si te molesta puedes decirlo- le dijo Alec sintiendo que una mano congelada apretaba su corazón.
-No me molesta- le dijo Max al fin alzando la mirada hacia su hermano- he visto a Izzy y Jace besando chicos y chicas... respectivamente- Alec asintió- y siempre me sentí incomodo al verlos. No me gustaba que se acercaran tanto a mis hermanos. Era incomodo y me daba coraje.
-Eso es porque los amas y querías protegerlos- le dijo Alec. Max era muy joven, no definía sus sentimientos claramente.
-Pero con Magnus es diferente- siguió Max, mirando hacia la pared donde el Brujo había hecho el portal- no me incomoda que se besen, es que... no lo sé.
-Es porque a Magnus si lo conoces y a los ex novios de Izzy y ex novias de Jace no- le dijo Alec, pero Max negó con la cabeza.
-Es diferente- aclaró el pequeño- siento como si estuviera viendo algo privado, no un espectáculo para demostrar que el otro les pertenece, como lo hacían Izzy y Jace.
-Bueno, su relación era diferente- le explicó Alec.
-Creo que a ustedes si se les nota que se quieren mucho- dijo Max con una pequeña sonrisa. Alec también sonrió. Max se adelantó y abrazó fuertemente a su hermano- buenas noches, Alec.
-Buenas noches, Max- le dijo el mayor abrazándolo también. Al soltarlo, Max corrió hacia la habitación donde dormía su madre. Antes de entrar, se giró y se despidió con la mano del ojiazul. Alec le sonrió, también moviendo su mano. Cuando Max cerró la puerta, Alec soltó un largo suspiro y pasó sus manos por su rostro, se sentía sumamente agotado, pero feliz. Sabía que le tomaría algo de tiempo a Max, pero lo aceptaba. Su hermanito lo aceptaba como era y no podía pedir nada mejor. Fue a su habitación esperando poder dormir un poco.
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Alec había pasado la noche dando vueltas en la cama, había pensado en ir a Idris a ayudar a Magnus y a su padre con la investigación, pero sabía que su madre se molestaría si los dejaba solos en su departamento. Su madre no lo decía en voz alta, pero él sabía que aun la incomodaba la magia que envolvía el lugar. Alec se levantó temprano y se encontró con Jem, en la sala mirando el televisor.
-Es bastante temprano- le dijo, Alec aun llevaba su pantalón suelto de pijama y una playera holgada, pero Jem ya estaba completamente vestido.
-Me gusta el noticiero de las seis- dijo Jem con una sonrisa. Acostumbraba a levantarse a las seis y vestirse mientras miraba el noticiero.
-Quieres café?- le preguntó Alec.
-Si, por favor- respondió Jem.
-Creo que haré un poco para todos- Alec fue hacia la cocina y justo en ese momento la puerta principal se abrió.
-Ya llegué, en donde esta todo el mundo?- preguntó Izzy.
-Isabelle, apenas van a ser las siete, deja a las personas dormir- su hermana ya iba vestida y maquillada
-Y yo que pensé que llegaría a desayunar- se quejó Izzy cruzándose de brazos.
-No seas desconsiderada, no es culpa de mamá que seas un desastre en la cocina- le dijo Alec siguiendo con el café.
-Bah, seguro mamá despierta hasta medio día, moriremos de hambre- se quejó Izzy yendo a sentarse junto a Jem.
-Isabelle...
-Yo puedo preparar algo, no te preocupes- escucharon la voz de Tessa. Todos se giraron para verla dirigirse a la cocina, estaba envuelta en una de las batas de Magnus, pero ya estaba completamente despierta.
-Gracias!
-Tessa, no tienes porque molestarte...
-No es molestia, haré desayuno para todos- dijo la mujer dirigiéndose a la cocina.
-Te ayud...
-No, aléjate de la cocina, Isabelle- le advirtió su hermano, Izzy rodó los ojos y se quedó junto a Jem. Jace llegó media hora después, se había quedado en casa de Luke, todos enviaban sus felicitaciones a Max. Una hora después, Tessa terminaba de servir el ultimo plato de huevo con jamón y panqueques. Alec y Jace habían puesto un plato con muchas tostadas, mantequilla, mermelada y miel. El café ya estaba listo y había leche para Max.
-A desayunar- los llamó Tessa. Izzy corrió a sentarse y Jem la siguió. Y, como si estuviera esperando que Tessa dijera eso, Max apareció por el pasillo y corrió a sentarse a la mesa.
-Buenos días- les dijo a todos, aun llevaba su pijama y llevaba el cabello hecho un lio.
-Buenos días, Max- respondieron todos. Maryse también se acercó, aun lucía completamente agotada, a pesar de que si había tenido sus buenas horas de sueño.
-Mamá, ven a desayunar- le dijo Isabelle.
-No, gracias, no tengo apetito, solo café- dijo Maryse, tenía un tremendo dolor de cabeza.
-Mamá, tienes que comer algo- le suplicó Alec mirándola, preocupado.
-Alec tiene razón, Maryse- le dijo Tessa dirigiéndola al lugar junto a Max- te sentirás mejor.
-Gracias- Maryse se sentó junto a su pequeño y picoteó su comida- no has tenido noticias de tu padre o Magnus?
-No- respondió Alec después de pasar un bocado- deben seguir ocupados en la biblioteca.
-Si no lo han encontrado deberíamos ir a ayudarles- dijo Izzy mirando a su hermano mayor.
-Si, tienes razón- dijo Alec antes de volver a llevarse el tenedor a la boca.
-Que es lo que buscan?- preguntó Jem tomando una tostada y untándole mermelada.
-Necesitan encontrar un libro o alguna prueba de que antes se podían contratar Mundanos con la Visión para que trabajaran en los Institutos- dijo Maryse antes de darle un sorbo a su café.
-Sí, también se les permitía entrenar- dijo Tessa.
-Oh, claro. Recuerdo cuando Sophie nos ayudaba- dijo Jem antes de morder su tostada. La familia Lightwood entera se congeló al escucharlo.
-Qué?- preguntó Izzy mirando fijamente a Jem.
-Erm... cuando yo vivía en el Instituto de Londres- dijo Jem, algo asustado por las miradas de todos- a finales de 1800, teníamos... ayuda...
-Tú estabas vivo?!
-Lo recuerdas y eres Nefilim!
-Por qué jodidos no lo dijiste antes?!- los Lightwood saltaron de su lugar, olvidando el desayuno y volaron hasta Jem.
-Le enviaré un mensaje a Magnus para que haga un portal- dijo Alec dirigiéndose a la habitación- vístanse.
-Vamos, Max, a cambiarte- Maryse y Max corrieron a la habitación en la que habían dormido para vestirse. Tessa los imitó.
-Creí que necesitaban la regla por escrito- dijo Jem, intentando llegar a los restos de su pan con mermelada, pero Izzy y Jace ya lo tenían aprisionado contra el ventanal, esperando que el portal apareciera para lanzarlo por él.
-Lo que ellos quieren es que alguien les diga que es verdad- dijo Izzy. Jem se movió un poco pero la chica sacudió el cabello y lo distrajo, no pudo tomar su pan- pero los pocos que recuerdan eso son todos Brujos, así que no los tomarían en serio.
-Pero tú eres Nefilim- siguió Jace, tomando el pan con mermelada de Jem y metiéndoselo entero a la boca. Jem lo miró con reproche- eres uno de nosotros, podrán usar la Espada Mortal contigo, te creerán.
-Jace, no hables con la boca llena- lo regañó Maryse.
-Magnus hará el portal enseguida- dijo Alec entrando a la sala- y papá tendrá reunido al consejo.
-Perfecto, quiero que esto sea rápido- dijo Maryse tomando la mano de Max.
-Pero...- dijo Alec, su madre lo miró- Max.
-Que tiene Max?- preguntó Maryse, Alec le tendió el pedazo de papel que Magnus le había enviado. La mujer lo leyó rápidamente.
"Bien, esto es lo que haremos. Haré un portal hacia la sala para que vengan y tu padre y Jia reunirán al resto del Consejo. Jia dice que no cree que sea bueno que Max venga, déjenlo en el departamento, estará bien. Pero necesitamos que tu madre venga, es la directora que le dará "empleo" a Max. También necesito que Izzy, Jace y tu vengan. Y traeré a Clary y a Simon. Todos deben clamar que el Instituto de Nueva York es su hogar. Y que son demasiados, necesitan a alguien que ayude en las aéreas comunes."
-No llevaremos a Max?- preguntó Izzy.
-Queremos que el Consejo lo deje en paz, es mejor si ya no lo ven- dijo Alec.
-No lo vamos a dejar solo aquí- dijo Maryse.
-Madre, el departamento de Magnus es incluso mas seguro que el Instituto- le dijo Alec- aquí no vendrá ningún Nefilim indeseado.
-No lo voy a dejar solo- dijo Maryse. Ella siempre había sobreprotegido a su bebé, y ahora que estaba resucitado sería el doble.
-Yo me quedaré con él- todos se giraron hacia Tessa- Max puede quedarse aquí conmigo, como dices, será rápido. Solo necesitas estar presente para anunciar que tendrás un "empleado" y listo.
-Vez? Tessa se queda- le dijo Izzy a su mamá. Justo en ese momento apareció un portal cerca de la puerta principal- ahí esta, vamos.
-Pórtate bien, se buen niño- le dijo Maryse a Max antes de besarle la frente.
-Si, mamá- dijo Max quedándose junto a Tessa.
-Je... Jem! Apresúrate- lo llamó Jace, Jem había por fin alcanzado la mesa del comedor y se había preparado otra tostada con mermelada- deja eso.
-Pe... pero yo...- Jace lo tomó por el brazo y de un manotazo mando a volar el pan en la mano de Jem. El mayor gimoteó al ver su pan perdido por segunda ocasión antes de pasar por el portal junto con Jace.
-Volveremos enseguida- dijo Alec a su hermanito, Izzy le lanzó un beso siguiendo a su hermano mayor.
-Aun tienes hambre?- preguntó Tessa al pequeño cuando el portal desapareció. Max asintió con una sonrisa, tomando el pan con mermelada que Jem había soltado sobre la mesa y comenzando a mordisquearlo.
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-Entonces, usted, James Carstairs, estaba vivo en 1870?- preguntó uno de los miembros del consejo.
-Así es, estaba por cumplir 18 años cuando me uní a los Hermanos Silenciosos en 1876- explicó Jem, estaba de pie frente a todo el consejo sosteniendo con cuidado la hoja de plata de la Espada Mortal- como sabrán, hace dos años abandoné la Hermandad gracias al Fuego Celestial.
-Claro, ya sabemos esa historia- dijo un hombre viejo desde la parte de atrás.
-Y antes de eso vivió en el Instituto de Londres- dijo una de las mujeres en la primera fila.
-Correcto, me entrenaron en el Instituto de Londres, y teníamos Mundanos como empleados- dijo Jem- quienes algunas veces también entrenaban con nosotros.
-Mundanos entrenando?- preguntó la misma mujer en tono que dejaba en claro que eso le parecía una locura.
-Así es- siguió Jem ignorando el tono de la mujer- muchas veces nos ayudaron no solo a defender el Instituto, sino con otras batallas importantes.
-Ahí lo tienen- dijo Jia al ver que todos los ocupantes de la sala comenzaban a cuchichear entre ellos- es posible que la directora del Instituto de Nueva York contrate personal de ser necesario. Tenemos un testimonio de primera mano.
-Bien, pero es solo un niño de once años- dijo el mismo viejo desde el fondo de la sala.
-Eso ya no es de su incumbencia- respondió Jia fríamente- el director del Instituto es el encargado de emplear a las personas, sabe lo que hace y no podemos oponernos.
-No nos opondremos si es completamente necesario contratar personal- dijo la mujer en primera fila.
-En el Instituto de Nueva York vivimos cinco personas, pronto seremos seis cuando Simon ascienda- alzó la voz Maryse señalando a sus hijos, Clary y Simon, que estaban un poco atrás- ellos cinco aun están en edad de entrenar, necesitan ayuda para organizar la sala de entrenamiento, para acomodar la sala de armas, y yo tengo que alimentarlos a todos y no tengo tiempo de limpiar la cocina.
-Tu hijo mayor no...
-Mi hijo mayor vive conmigo- lo interrumpió Maryse, su tono de advertencia causó que la mujer en primera fila se encogiera en su lugar.
-Así que en el Instituto de Nueva York es necesario al menos un empleado- dijo Robert- no podrán oponerse a eso.
Toda la sala se llenó de voces, los miembros del consejo hablaban entre ellos. Había varios que simplemente estaban de brazos cruzados, esperando a que eso terminara para irse de ahí, todos los que hacían el escándalo eran los que se oponían a tener a un Mundano en el Instituto. Magnus, Maia y Lily hablaban en voz baja, claro que apoyarían a Max. Robert estaba junto a Jia y parecía dispuesto a ensartarle una lanza a cualquiera que se atreviera a oponerse a su hijo.
-Muy bien!- dijo Jia alzando la voz y llamando la atención de todos- si bien no encontramos la regla escrita, ya escuchamos el testimonio de James Carstairs. Un Cazador de Sombras que vivió en el año 1875, sabemos su historia, sabemos que no miente. Ahora, alguna otra objeción para no dar permiso a Maryse Lightwood a contratar personal para el Instituto de Nueva York?- hubo un par de murmullos por entre la gente, pero nadie dijo nada en si. Ya no tenían argumento contra Max- perfecto, la reunión termina aquí, muchas gracias.
Izzy dejó escapar un gritito de felicidad y saltó abrazando a Alec. Maryse respiró tranquila sin poder evitar una sonrisa. Robert corrió hasta su familia.
-Hora de irnos- dijo, todos asintieron y salieron del lugar rápidamente. Magnus los alcanzó rápidamente.
-Tengo que terminar unas cosas con Jia, iré a casa después- le dijo a Alec.
-De acuerdo, creo que estaré en el Instituto- respondió el Nefilim, seguramente harían una pequeña fiesta de bienvenida para Max.
-Te llamaré cuando llegue entonces- dijo Magnus inclinándose para darle un pequeño beso.
-Magnus...
-Si, si, te enviaré a la Academia, Simon- le dijo Magnus con un ademan de la mano.
-Gracias al cielo, no creo soportar el viaje de regreso a caballo- murmuró Simon.
Los Lightwood pasaron por el portal que había hecho el Brujo y llegaron nuevamente a la sala de estar de su departamento. Tessa y Max miraban televisión mientras comían palomitas. Si bien consideraban que había sido rápido, la reunión les había llevado unas buenas dos horas. Clary salió casi corriendo para ir a avisarle a su madre que habría fiesta en el Instituto.
-Papá!- saltó Max al ver a su padre entrar junto a sus hermanos- ya puedo ir a casa?
-Claro que si, hijo- le sonrió Robert y Max se lanzó a abrazarlo. Izzy también se acercó y los abrazó a ambos.
-Vamos al Instituto ya! Lo extraño- dijo Max separándose un poco para mira a su padre.
-De acuerdo, vamos todos- dijo Maryse- haremos una pequeña reunión, que te parece?
-Si! Fiesta!- exclamó Max feliz.
-Y Magnus?- preguntó Tessa cuando Jem llegó a su lado.
-Dijo que iba a irse directo al Instituto- le respondió.
-Vengan- les dijo Alec llegando a su lado- pediremos comida de Taki's y pasaremos la tarde celebrando.
-No lo sé, creo que es algo familiar- dijo Tessa sonriendo amablemente.
-Tonterías, tienen que venir- dijo Izzy con un ademan de la mano.
-Invitaremos a Jocelyn y Luke- indicó Jace- y seguro Maia y otros de la manada querrán venir.
-Hace mucho que no saludo a Jocelyn- dijo Tessa mirando a Jem.
-Bien, vamos entonces- dijo el chico con una sonrisa. Los Lightwood y Carstairs salieron felizmente del departamento. Robert olvidándose por completo que tenía varios papeles por firmar en su oficina en Idris, ya se pondría al día después. Max iba entre Alec y Jace, tomando sus manos y haciendo que lo levantaran cada que tenían que bajar de la acera. Robert hablaba con Jem, agradeciéndole por haberlos ayudado con el consejo. Maryse y Tessa hablaban felizmente mientras llegaban a la estación de metro. Izzy iba hasta adelante, caminando a grandes zancadas. Se giró y camino de espaldas mirando a todos detrás de ella. Sus hermanos riendo, sus padres felices, todo lucía genial. Recordaba a la perfección esa visión que había tenido al entrar en Edom. Esa era la imagen de perfección que ella deseaba, pero ahora, que sabía que no era una visión, ese preciso momento supo que esa ridícula visión no la volvería a atormentar nunca. Su familia estaba completa de nuevo.
FIN
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Muchísimas gracias por seguir esta historia hasta el final..! También por su paciencia y comentarios de aliento..! Espero que este final les haya gustado y sea suficiente para compensar la espera.. de nuevo muchísimas gracias por leer mis ocurrencias..!
