He aquí la segunda parte de una serie de cuatro relatos que tengo planeada. Por supuesto ni Alien ni Predator son personajes de mi propiedad, pero sí esta historia.
EPÍLOGO
No llevaba mucho tiempo en Hiperbórea, apenas un par de días. El último trabajo había sido duro pero la paga generosa. Así que ahora podía permitirse un descanso… siempre y cuando las pesadillas se lo permitieran.
Hacía más de cien años que el planeta donde se ubicaba había sido descubierto por la humanidad. Antiguamente conocido como Próxima Centauri b, Haley era un planeta de un tamaño similar al de la Tierra y que orbitaba alrededor de su estrella, Próxima Centauri, una enana roja que poseía una décima parte de la masa solar. El emplazamiento de la ciudad era de lo más genuino porque Haley tenía rotación sincrónica con respecto a su estrella tal como sucedía con la Luna con respecto a la Tierra; esto es, una de las caras de Haley siempre apuntaba a la estrella. Esto ocasionaba que en una cara hiciera demasiado calor y en la otra demasiado frío y que, por tanto, no tuviera mucho sentido aplicar la terraformación. A pesar de este inconveniente, el planeta era muy atractivo de cara a la colonización. Primero, porque su estrella era la más cercana a la solar y, segundo, porque tras enviar varias misiones científicas se había descubierto agua líquida en la zona penumbral y en el subsuelo de la nocturna.
Así pues, se optó por aprovechar la línea del terminador y emplazar en ella la futura Hiperbórea, bautizada así porque serviría como puerta para los saltos espaciales y comercio interplanetario. Por eso era el lugar perfecto para ver si salía algún trabajo, para reparar las naves espaciales o ponerlas al punto y para repostar.
Por eso estaba allí.
Decidió matar el tiempo mientras el mecánico le hacía la revisión de turno a su nave. Pidió otro whisky con un simple gesto de la mano y el barman de la cantina adonde había ido le sirvió.
Parecía que iba a ser un día tranquilo hasta que el hombre trajeado hizo acto de presencia. El simple hecho de verle hizo que la embargara desagradable presentimiento. Era alto y delgado, facciones de lo más comunes pero agradables. Portaba un maletín de cuero negro. Se había detenido en el umbral, observando el interior con atención, como si buscase a alguien. Su presencia trajo algunas miradas de curiosidad. En el fondo del local había un grupo ruidoso de jugadores de póker. Entonces el hombre se le acercó. Suspiró para sus adentros; ojalá se hubiera equivocado esta vez.
A pesar de que él se sentó a su lado sin ningún tipo de disimulo ella siguió bebiendo como si el recién llegado no existiera. Tras pasar unos minutos el barman se acercó y preguntó al hombre qué iba a tomar pero algo en su gesto negativo le impidió exigirle consumición para permanecer en el local. En cambio se alejó lanzándole una mirada de pocos amigos. A Erika le divirtió y entendió su malestar, dadas las circunstancias: un sintético rara vez consumía y sólo por las apariencias.
- ¿Erika Chambers? - preguntó.
- Depende – respondió ella sin dignarse a mirarle - ¿Quién quiere saberlo?
- Soy Andrew – dijo alargando una tarjeta de presentación – Soy representante de…
- Ya sé para quién trabaja… Andrew. Se lo que es y sólo se me ocurre una corporación que mande a un sintético para estos menesteres – respondió Erika mirándole por fin con cara de pocos amigos pero no cogió la tarjeta que le ofrecía – Y ya puedo decirle desde el principio que no me interesa, aunque sí me gustaría saber cómo me ha encontrado.
Andrew no se inmutó ante la manera tan despectiva en que se dirigió a él. Guardó la tarjeta en el bolsillo de su chaqueta y dio un golpecito sobre el bolsillo.
- Tenemos nuestras fuentes y, a pesar de su respuesta, me gustaría que me permitiera continuar pues tengo una oferta muy generosa para usted y, cuando me haya escuchado, estoy seguro que la aceptará. ¿Le importa que vayamos a un sitio más apartado? La barra de un bar no es el mejor lugar para los negocios…
- No se me ocurre un sitio mejor.
- Si fuera tan amable…
Erika puso cara de fastidio pero sabía que no se lo quitará de encima si no le hacía caso. Hizo un gesto al barman pidiéndole la botella de whisky pero cuando fue a pagar el sintético la detuvo.
- Por favor, permítame invitarle.
Ella se encogió de hombros y Andrew pagó. Se dirigieron hasta un reservado que había en un rincón. Erika depositó con un sonoro golpe la botella sobre la mesa mientras se sentaba y se sirvió más whisky. Entonces y con el único deseo de incomodar a su interlocutor, se repantingo en el asiento, apoyó las piernas sobre la mesa – sin tocar la superficie con las pesadas botas - y se encendió un cigarrillo. Mientras tanto Andrew, quien no pareció molesto por su actitud, depositó su maletín sobre sus rodillas y sacó un dossier y un portátil y los puso sobre la mesa. Cerró el maletín, lo dejó a un lado y tomó el dossier en sus manos pálidas. Extrajo unos papeles de su interior que se dispuso a hojear.
- Hace casi dos años – empezó Andrew – en el sistema L6-G436-D330912 hubo un choque con un organismo extraterrestre desconocido que diezmó la colonia de Edén, sin dejar supervivientes. Un equipo de la USCM que se dirigía para realizar un relevo se encontró con este organismo hostil también sufrió bajas, siendo usted la única superviviente…
- No gracias a los esfuerzos de su amigo Jones – matizó Erika dando una calada a su cigarrillo.
- En primer lugar que porque ambos seamos androides eso no le convierte en mi amigo, señorita Chambers. Y en segundo lugar la Weyland la indemnizó a usted por daños y perjuicios por ese lamentable incidente…
- Sí, tras un largo y exasperante proceso por cierto, nunca por propia iniciativa. Lo cual no hubiera valido absolutamente una mierda de haber tenido su androide éxito en sus intentos por asesinarme – repuso Erika, vaciando de un trago lo que le quedaba del whisky y se sirvió más.
- Pero no lo tuvo, gracias a Dios. Usted ganó y sobrevivió – dijo Andrew, carraspeando – Lo que sucedió con Blair Jones fue un auténtico fiasco, la compañía ya retiró todos los modelos 350-B al detectarse una falla en su cerebro bioeléctrico que...
- Sí, sí, que les daba una cierta tendencia a desarrollar sociopatía y otros comportamientos anodinos que bla bla bla – le interrumpió Erika – No quiero perder más tiempo, le agradecería que metiera quinta y se dejara de contarme rollos. Tengo cosas mejores que hacer que escucharle.
Andrew carraspeó y tecleó algo en el ordenador portátil.
- Bien, si tuviera la amabilidad de hojear el informe… esas imágenes fueron tomadas hace un par de semanas en Esteno…
- Así que al final se salieron con la suya ¿verdad? – preguntó Erika mordazmente mientras soltaba humo por la nariz sin dignarse a mirar lo que le enseñaban.
- No es tan sencillo – prosiguió Andrew, ignorándola – Aunque no lo crea la Weyland Yutani está haciendo lo posible para deshacerse de ellos. Mire un momento estas imágenes, hay unas ruinas extraterrestres que…
- Y una mierda. No me tome por estúpida. Sé lo que se proponen hacer con ellos, Jones me lo dejó muy clarito mientras intentaba volarme la tapa de los sesos.
- Insisto, ese 350-B fue un modelo defectuoso y no tiene sentido tomarlo como referencia – contestó Andrew sin alterarse lo más mínimo - Deformó las órdenes que tenía dadas; es verdad que la Weyland Yutani quería averiguar más sobre la criatura que le costó millones de dólares pero con ánimo de destruirla. El malogrado 350-B, por culpa de su psicopatía latente, tergiversó estas órdenes y vio una discutible manera de aprovecharlo. ¡Pero eso era un disparate! Señorita Chambers, hojee estos informes. Antes de que Edén fuera atacado por el espécimen hostil los mineros se encontraron unas ruinas extraterrestres realmente antiguas. Se sospecha que fueron construidas cuando los hombres aún vestían pieles. Pero los Xenomorfos se entrometieron y el único modo de acceder a esas ruinas y desentrañar sus secretos es exterminar el mal de raíz y, de paso acceder de nuevo a los recursos naturales del planeta. Necesitamos su ayuda para conseguirlo…
- ¡Ni de broma! – estalló Erika– ¡Todas esas paparruchas de las ruinas las adujeron en los juicios y con los sobornos adecuados consiguieron salirse con la suya, sin dejar que el gobierno diera autorización para barrer con bombas ese sitio! ¡Ni mi equipo ni yo vimos nada sobre ellas, ni en la mina ni en la base de datos de la colonia! – hizo una pausa, tomando aire. Hacía rato que parte de su cigarrillo se había consumido sin que lo aprovechara. Cuando volvió a hablar lo hizo sin mirar a Andrew a la cara y con su voz apenas convertida en un susurro – No pienso volver allí. No tiene ni puta idea de lo jodida que he estado… que sigo estando, a raíz de lo que sucedió en Edén… Y no diga que sabe cómo me siento, no necesito su compasión…
"Porque no puedo dejar de verlos – pensó - No puedo dejar de ver a mis compañeros morir delante de mi… no puedo sacarme de la cabeza los gritos de Taylor… Taylor, que apenas tenía veinte años, desangrándose con la pierna casi seccionada, mientras una de aquellas cosas se lo llevaba… sus ojos clavados en un punto fijo y con un boquete en el pecho tan grande que podía caber mi puño… Scott… Rust… Yo pude haberles salvado y no lo hice… lo tengo presente cada puñetero día, porque a pesar de que intento consolarme diciéndome a mi misma que no pude evitarlo otra parte de mi me acusa de que sí pude… Porque ellos están muertos y yo sigo viva…"
Andrew la miró con una expresión de absoluta compresión pero se abstuvo de hacer comentarios. A Erika le molestó. Era un androide que podía emular las emociones humanas hasta cierto punto pero que de sentir era totalmente incapaz. Y por eso no podía entenderla aunque le importara. Agradeció que mantuviera la boca cerrada pero dijo:
- Hágales llegar a sus jefes mi respuesta y váyanse ellos y usted a tomar por culo.
Andrew suspiró ligeramente y recogió los papeles de la mesa, guardándolos ordenadamente en la su correspondiente carpeta y ésta a su vez en el maletín. Luego apagó el portátil y lo metió dentro, incorporándose. Pero una vez que le hubo dado la espalda volvió a girarse.
- Señorita Chambers, de veras que lamento oír eso. Que conste que me ha obligado a llegar a estos extremos. Iba a ofrecerle, aparte de una importante suma de dinero, una oportunidad de limpiar su nombre – abrió el maletín de nuevo y extrajo una única hoja – Ah, aquí está. "Traición a la raza". ¿Le suena? – por supuesto se trataba de una pregunta retórica así que ella no dijo nada – Sí, después del incidente en Esteno y tras pasar por un largo programa de recuperación con el WWR* fue expulsada del Cuerpo de Marines tras un juicio militar. ¿He de recordarle las sesiones del polígrafo en las que no tuvo más remedio que admitir su colaboración con el asesino de sus compañeros de armas, aquellos cuyas muertes tanto le perturban? ¿Que tuvo que admitir que, aunque tuvo la ocasión de matarlo, no hizo ni el intento?
Hizo una pausa para echarle una ojeada a Erika, esperando quizá que ella le replicara furiosa. Pero ésta siguió guardando silencio, aferrada a su botella de whisky.
- En los juicios quedó más que clara su autoconvicción sobre que la Weyland-Yutani no realizaría su propia investigación para esclarecer el motivo de la desmantelación de uno de sus androides y más teniendo en cuenta la misión que éste tenía asignada, que incluso aunque así fuera Jones estaría tan dañado que sería imposible sacar ninguna información. Pero ya sabe que conseguimos recuperar su cuerpo y restablecer su corriente el tiempo suficiente como para conocer los detalles de su malfuncionamiento, pues su célula de memoria estaba intacta. Gracias a él pudimos tener la certeza de que usted recibió ayuda por parte de alguien más y, habiendo desaparecido sus compañeros marines, para él estaba más que claro quién había sido. Su defensa no consiguió que se rechazase nuestra solicitud del polígrafo en el juicio… en fin para qué repetirle lo que ya sabe. Aun a pesar de su intento de mal proceder obviando semejante detalle estamos dispuestos a ofrecerle una oportunidad de enmendarse, de limpiar su historial y que así pueda regresar a su hogar. Sabemos que sus superiores quedaron muy defraudados con su actitud, por no hablar de su propia familia: tengo entendido que su hermano, con una excelente carrera militar a sus espaldas, no le dirige la palabra y que su madre quedó muy afectada por todo lo sucedido. No le ha quedado más remedio que buscarse la vida. Pero usted acaba de declinar respetuosamente una oferta que le ayudaría con semejante situación. Lástima…
Erika no dejó entrever en su expresión que las palabras de Andrew le hubieran enfurecido más de lo que ya estaba pero el androide no necesitó estudiar su rostro para saber que lo había conseguido; los nudillos de las manos con las que aferraba la botella y el vaso estaban blancos. Andrew esbozó una ligera sonrisa y se dispuso a marcharse de nuevo pero volvió a girarse una última vez.
- Por cierto, lo olvidaba. Si eso no lo ha convencido puede que esto lo haga…
Se sacó algo de un bolsillo, lo miró durante unos segundos en su mano y luego lo lanzó con suavidad sobre la mesa.
- Que tenga una buena noche. Adiós, señorita Chambers.
Una vez le dio la espalda Erika alargó la mano, tocando ese objeto que él le había dejado para que terminara de cambiar de opinión. La tela del parche que llevaba su nombre escrito " " tenía algunas manchas pero podía verse aún el dibujo del águila con el ala extendida.
Erika se levantó y buscó a Andrew con la mirada; éste estaba a punto de salir de la cantina.
- ¡ESPERE! – gritó corriendo hasta él.
El sintético, quien no se había dado mucha prisa, se giró hacia ella con rostro inescrutable.
- ¿Sí, señorita Chambers? ¿Ha reconsiderado su respuesta?
- Ya veremos. Pero primero lléveme hasta él.
* WWR - Wounded Warrior Regiment es un órgano dentro de la Infantería Marine de los Estados Unidos que ayuda a los soldados enfermos, heridos o no en combate o a recuperarse y reintegrarse en la sociedad.
