Capítulo 15: Rompecabezas

-¿Estarás bien cariño?-Pregunto Satoe a su hija.

-Si madre, estaré bien, Yamato cuidara de mi-Mimi respondió, para después Satoe abalanzarse a los brazos de su hija.

-Volveremos en Diciembre-Keisuke le decía a su esposa.

-Pero es mucho tiempo-Dijo Satoe sin dejarla de abrazar.

Había pasado un mes casi de aquel incidente, los padres de Mimi se habían quedado con ella ese mes, que fue el más difícil de la castaña, siendo que era un ir y venir de emociones que no sabía exactamente como controlar. Aún vivía en casa de Yamato, mientras sus padres vivían en su antiguo departamento.

Los padres de la chica le dijeron que estaría bien si lo rentaba o lo vendía, no importaba ya si vivía con un chico sin siquiera estar casados, pero si le advirtieron a Yamato que si tenían otro hijo debía estar dentro de un matrimonio, algo que Yamato no aceptaba fácilmente.

Ahora todos se encontraban en el aeropuerto despidiéndose para separarse por poco tiempo, según la pareja pasarían navidad con ellos, si es que seguían juntos, sino simplemente irían a visitar a su pequeña hija. Poco después se encontraban solos Yamato y Mimi.

-Tenemos cosas que hacer-Dijo Yamato a Mimi mientras la abrazaba por el hombro.

Mimi asintió sin siquiera voltear a verla. Ambos salieron del aeropuerto y subieron a la motocicleta de Yamato; llegaron a la clínica de siempre a recibir terapia como cada tercer día desde hacía un mes. A Mimi le sentaba muy bien esas terapias, no olvidaba lo que había pasado pero si la hacía entender que eso pudo haber pasado.

También en esas terapias entendió que no fue su culpa los celos que sintió su amiga por ella que tan solo fue un daño colateral de lo que había ocurrido. Yamato también iba a esas terapias y entendió muchas cosas, que había estado jugando con Sora y con Mimi al mismo tiempo, pero lo que sentía ahora por la castaña eran sentimientos reales.

En ese mes, la relación de ambos comenzó a ser un poco más estable. Sora por decisión propia se había alejado de ellos, le dolía demasiado haber perdido el amor de Yamato, aun lo amaba, pero aceptaba que su corazón no le pertenecía más. Pero algo había ocurrido la cercanía con Taichi había crecido de una manera extraña.

Una tarde habían salido los dos solos a pasear, Taichi le había comprado helado, la charla era amena cuando Sora comenzó a llorar.

-¿Qué ocurre?-Pregunto Taichi algo preocupado por su amiga-¿No te gusto el helado? Si quieres vamos a comprar otra cosa-El chico realmente estaba preocupado por Sora.

-No es eso, son lágrimas de felicidad.

-¿De qué hablas?-Taichi no entendía porque era lo que quería decir, y como si no ocurriera nada Sora esbozo una sonrisa y se limpió las lágrimas.

-Es que nunca me di cuenta de que tenía al chico perfecto delante de mi todo este tiempo.

Taichi se sorprendió demasiado con esas palabas, vio la hermosa sonrisa que sora le dedicaba, agacho la cabeza mientras se mordía el labio no podía más, eso era una apuñalada en su corazón.

-Sora, te amo demasiado-Taichi no la podía ver a los ojos.

-Lo se Tai, pero nunca me di cuenta de lo que sentías por mi realmente-Sora tomo la mano que reposaba en las rodillas del chico, pero él la quito bruscamente.

-A veces me hago daño, por ti-Sora no entendía lo que realmente quería decir, como que se hacía daño, que era lo que pasaba- Cómo quisiera olvidarte, para poder salvar algo de mí.

-Tai…entonces…no me amas…pero…yo-Sora no entendía que estaba diciendo-Es una broma verdad.

-Me doy cuenta, lo nuestro ya nunca será igual.

-Pero Tai, podemos…podemos estar juntos.

-No, Sora por favor no. Tú amas a Yamato, siempre lo has amado y yo soy tu salida. Desde que entendiste que Yamato no volvería, te has acercado a mí, y el día de hoy me dices esto.

-Pero Tai…yo.

-Solo me queda recordar que fuiste muy especial, y arrancarte de mi vida-Sora se sorprendió de lo que estaba diciendo.

Ella…ella estaba siendo egoísta…y Taichi tenía razón, solamente quería estar con alguien para olvidar por completo a Yamato, entonces Taichi se levantó de la banca donde estaban y le dio la espalda.

-Yo no te quiero juzgar, tú sabes que en mí puedes confiar. Pero hoy te digo adiós.

Sora se quedó perpleja por lo que estaba escuchando, su mejor amigo la estaba botando…y luego entendió que los dos chicos con los que siempre estuvo la botaron sin más. El helado en su mano se derretía sin que ella pudiese hacer nada, no sabía a quién acudir en esos momentos, Taichi siempre había sido su consolador, al igual que Yamato, pero en ese momento…ninguno de los dos estaba para ella.

-Lo hice-Taichi media hora después le marco a Yamato.

-¿Hiciste que?-Yamato no entendía bien lo que quería decir su amigo.

Él se encontraba en la cocina preparando la cena, mientras Mimi volvía de la tienda. Tai le conto lo que había pasado esa tarde con Sora, y como se había alejado de ella por su propia dignidad, sintiéndose libre al fin de aquella atadura que tenía en el corazón.

-La verdad, no sé si felicitarte, no encuentro las palabras exactas para lo que hiciste…pero me da gusto que tú te sientas bien con esa decisión.

-He vivido enamorado de ella tanto tiempo que…decirle adiós a aquel amor que sentía por ella me libero-Tai le decía a su amigo

-Me da gusto escuchar eso

-¿Y entonces…Tu y Mimi ya formalizaron?-Pregunto algo curioso el moreno

-No, aun no…vivimos juntos…pero solo eso. Sus padres se fueron hace un par de días, y no sé qué va a pasar, sabe lo que siento por ella. Pero no hemos formalizado-Y fue cuando escucho abrir la puerta de la entrada-Tengo que colgar, Mimi ya llego

-No han formalizado, pero el amo de casa tiene que atender a su esposa-Taichi dijo con una pequeña risilla

-Idiota-Yamato dijo antes de colgar.

Esa noche no hablaron de nada relacionado con su estadía, seguían viviendo juntos y dormían juntos como lo habían hecho los últimos meses, pero de alguna manera, el romanticismo que había tenido Yamato hacia Mimi se había estado apagando…o eso era lo que pensaba ella. Llegaba tarde del trabajo y de la escuela, haciendo sentir un poco insegura a Mimi.

-¿Vas a vender el departamento?-Le pregunto Yamato a Mimi una noche en la que cenaban

-No, aun no lo decido, aún hay cosas de mis padres ahí-Mimi dijo con toda la seriedad del mundo

-¿Y vas a volver?-Mimi sintió una punzada en el corazón. Más porque lo pregunto fue como lo pregunto

-Si te molesta que este aquí solo dímelo-Mimi dijo un poco molesta

-No es eso, es que no me has comentado nada del departamento-Yamato dijo con tranquilidad

-Pues no es como si el señor estuviera mucho tiempo en casa. Te la vives en la universidad y en el trabajo

-Mimi por favor, estoy en el último año, pronto me graduare, yo se que a ti te falta un año pero a mí no. Además de que estoy más horas en el trabajo porque necesitamos el dinero

Mimi se levantó de la mesa molesta del comedor, realmente creía que era una carga para Yamato, y se encerró en el cuarto. Era la primera vez en meses que Yamato dormiría en el suelo, pero el rubio no quiso insistir

-¿Estas segura de lo que vamos a hacer?-Miyako le pregunto a Mimi

Al día siguiente de ese suceso, Mimi le dijo a su amiga que fueran al restaurante donde trabajaba Yamato, solo para ver que tanto hacia. Eso realmente fue muy infantil de parte de Mimi, pero a esas alturas, tanta escuela y tantas horas extra le estaban sentando mal, ya no era cariñoso como antes, y creía firmemente que algo pasaba. Pero cuando llegaron al local y preguntar por él, uno de los camareros le dijo que Yamato había dejado el local hacia una hora.

Mimi no confiaba en que era lo que estaba pasando, pero como si el destino los hubiera colocado en el lugar exacto, vio a Yamato en una joyería, y lo vio al lado de una chica, la chica tenia cabellos negros cortos, era muy bonita. Y ella escogía anillos, Mimi se quedó perpleja por lo que veía. Yamato le colocaba anillo tras anillo a la chica, hasta que escogió uno. Mimi no podía creerlo estaba muy sorprendida al igual que Miyako.

Llegaron furiosas al departamento del chico, Miyako la ayudo a empacar todo, la castaña volvería a su departamento y fue ahí que entendió por qué la insistencia de que volviera a su departamento.

-Ya no llores-Decía Miyako en la cama del departamento de Mimi, mientras le acariciaba la cabeza.

-Es que…no puedo creer…que esté pasando esto…después de todo lo que pasamos…creí que me amaba-Decía la castaña entre lágrimas.

-Pero debe de haber alguna explicación, como que…que tal si es su prima-Miyako intentaba solucionarlo de alguna manera.

-Yolei su familia es francesa, por eso tiene esos hermosos ojos azules, y ese pelo tan bonito-Dijo antes de ponerse nuevamente a llorar.

Yamato llego horas más tarde a su departamento, encontrando que los zapatos de la castaña ya no se encontraban en el recibidor, entro al cuarto y la cómoda estaban abiertos todos los cajones, las cosas de maquillaje ya no estaban. Fue al baño y el ejército del baño ya no estaba tampoco. La llamo con desesperación al celular pero nunca contesto.

-Se fue-Dijo para sí mismo.

Inmediatamente pensó en que podría estar en su antiguo departamento así que fue hacia haya, pero no fue tan fácil hablar con la chica, estuvo media hora golpeando la puerta para que le abriera.

-Vete-Grito Mimi desde dentro.

-Por favor ábreme, necesito una explicación-Yamato le respondía preocupado

-Explicación de que idiota, tu eres el que me debe una explicación-Grito nuevamente Mimi

-De que hablas, por favor ábreme.

-Quien es la chica con la que estabas esta tarde-Grito Mimi casi en un llanto.

-¿Me…Me viste?-Yamato no podía creer que había sido descubierto.

-Cómo demonios no te iba a ver si estabas con esa chica de cabellos cortos.

-Si me abres te daré una explicación-Yamato decía angustiado.

-No te abriré, vete de aquí-Grito furiosa.

-Ábreme…o…Tiro la puerta-Grito el chico.

Mimi no le abrió, pero escucho un golpe, y después otro, hasta que abrió la puerta y Yamato cayó sobre de ella. El chico asustado se levantó rápidamente y ayudo a Mimi a levantarse también, había estado golpeado la perta con su hombro y ahora después de un par de golpes le dolía. Miyako veía toda la escena desde la entrada del cuarto de la chica, y veía como Yamato estaba demasiado nervioso y Mimi se encontraba llorando, quería intervenir, pero no era lo correcto.

Inmediatamente al ver a Yamato Mimi le volteo la cara, el chico intentaba explicarle lo que pasaba pero no lo escuchaba.

-Después de todo lo que pasamos, y de que dijiste que correspondías a mis sentimientos porque no hemos formalizado nada.

-Por eso me viste con esa chica por que quise formalizar con ella, se llama Azuka, es mi compañera de trabajo y…

-¿Formalizar conmigo es salir con ella y comprarle anillos?-Mimi estaba bastante molesta.

-¿La viste bien? ¿Viste su complexión? Ella es muy delgada, tiene las manos iguales a las tuyas.

-Y eso que tiene que ver.

-Escucha, Azuka está casada, tiene familia, ella es hija de mi jefe, le dije que si me podía acompañar a comprarte un anillo, el anillo es para formalizar contigo-Yamato saco de su chaqueta una cajita de anillo rosadas.

Al abrirla adentro había un anillo delgado de plata, con dos pequeñas piedras incrustadas, una de color azul y una de color verde, no parecía un anillo de compromiso común. Yamato lo saco de su estuche, para después tomar delicadamente la mano de Mimi y colocarle el pequeño anillo. Le quedaba perfecto.

-Este…este no es un anillo de compromiso, este es un anillo de promesas.

-¿Promesa?-Dijo Mimi con algo de sonrojo en sus mejillas.

-Sí, te prometo que nunca te lastimare y que siempre te cuidare, siempre estarás en mi corazón Mimi. Pero con este anillo me prometerás tú que vas a ser mi novia formalmente

Mimi se sorprendió por lo que Yamato estaba haciendo, asintió tímidamente al escuchar las palabras de Yamato.

-He estado trabajando el doble para poder ahorrar para esto, discúlpame si no te he prestado la atención debida, pero a partir de hoy las cosas cambiaran, te lo prometo-Yamato tomo nuevamente la mano de la chica y beso el anillo-Pero por favor vuelve a la casa. Sé que solo pasaron un par de horas desde que te fuiste pero, la casa se siente muy vacía sin ti, o te mudas conmigo o me mudo contigo. Reamente anoche que dormí solo ya no pude dormir, no puedo dormir sin que estés a mi lado, por favor Mimi vuelve.

-¿Estás seguro que ya nada de esto pasara?-Mimi pregunto con preocupación.

-Te lo prometo Mimi, todo volverá a ser como antes-Mimi lo abrazo con tanto cariño escondiendo su rostro en el pecho de él.

Yamato la abrazo delicadamente, realmente la amaba y quería estar con ella todo el tiempo, ser solamente ellos dos.

Había pasado un año desde que todo paso, ese día celebraban su aniversario, el jefe de Yamato le había prestado un pequeño salón privado para reuniones, Azuka le había ayudado a decorarlo para pasar una noche romántica con Mimi. Esa mañana Mimi despertó tarde, tenía varios días que no se sentía bien pero no quiso decirle nada a Yamato para no preocuparlo, ya había ido al médico y le había dicho que todo estaba perfecto.

En la sala había una caja con un vestido rosado corte princesa corto, como a ella le gustaban, tenía una nota que le decía que usara ese vestido y que la esperaba a las 7 de la noche.

Mimi llegó puntual con una pequeña bolsa de regalo, Yamato la veía como si fuese una princesa, era su princesa, pero al verla así sentía que se volvía a enamorar de ella como cada día. Al terminar la cena Yamato dijo.

-Te tengo una sorpresa.

-Yo también te tengo una sorpresa-Mimi dijo algo angustiada.

-Por qué no lo decimos al mismo tiempo-Yamato sugirió.

Mimi saco de la bolsa una pequeña caja y Yamato también saco una caja aún más pequeña. Se levantó de la mesa y se arrodillo frente a ella.

-¿Te casas conmigo?-Yamato dijo de golpe.

-Pero…tú no te querías casar…No ahora…Dijiste que cuando fuera el momento-Mimi dijo bastante sorprendida.

-Hoy es el momento, hoy quiero casarme contigo-Yamato dijo sacando de la pequeña cajita un anillo color oro rosado con un pequeño diamante blanco.

Mimi estaba bastante feliz, que acepto inmediatamente, Yamato se levantó tomando la mano de Mimi y colocándole el anillo, para después abrazarla tiernamente.

-Y tú que me trajiste, ¿Una cartera? Porque realmente necesito…-Yamato abrió la caja que tenía dos papeles, el primero era una nota doblada.

Al abrirla tenía la inscripción "Papá, tu escogerás mi nombre, soy un niño" Yamato saco el otro papel y era una ecografía y abajo decía 3 meses.

-¿Tres meses? Mimi pero…no has tenido…

-Lo sé, no tuve ningún síntoma y mi periodo llego hasta el segundo mes…por eso no me di cuenta…pero últimamente me sentí mal, Joe me reviso y si estoy embarazada, es un varón dice Joe… ¿Estas molesto?

-Cómo voy a estar molesto contigo, Mimi, esto es perfecto, te dije hace un año que yo quería formar una familia contigo y ahora…Ahora esto…

-Matt ¿Estas llorando?-Yamato se cubrió el rostro con el antebrazo restregándose los ojos

-No, estás loca, como crees que voy a llorar-Dijo intentando contener las lagrimas.

Mimi sonrió, sabía que estaba llorando, pero no podía decirle nada más, ahora sabía que simplemente no serían ellos dos.


Hola a todos nuevamente, y con esto concluyo el final de Nosotros dos, este capitulo me costo mucho trabajo realizarlo ya que no tenia idea de como terminarlo así que pedí un poco de ayuda a varias personas que me dieron muchas ideas buenas, gracias a Sakumi Lenarii y a Ruby que me dieron muchas buenas ideas, que la mayoría desarrolle aquí. También hice un guiño a una de mis bandas favoritas Allison con un poco de la canción Adiós de su segundo ablum Memorama, esta buena la canción deberían ir a escucharla, es mas escuchen todo el disco.

Gracias a todos los que dieron su apoyo a este fic y este no es el único que va a haber por aquí, tengo ya planeados otros. Si quieren ver fan arts mimatos y fanfics artistas y escritoras geniales vayan a la pagina de Fb Mimato así tal cual solo Mimato vayan a darle amor.

Gracias por todo y los estaré leyendo