N/A: Un update en el mismo año? Quien lo hubiera imaginado :0 volvimos a las practicas y los delirios, pero espero que disfruten de este capitulo tanto como yo me divierto escribiendo. Nos vemos al final.
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El sillón en su departamento se había convertido en su mejor amigo lo que llevaba del verano, cuando estaba ahí, pasaba la mayor parte de su tiempo recostado en él mirando el techo o quedándose dormido. Era lo único que no le daba problemas.
No recordaba demasiado lo sucedido la noche anterior, excepto haber bebido demasiado y salir corriendo para huir de Iori. Más ideas para sus canciones. Y su posible enemigo para la gran noche.
Ya conocía bastante bien el estilo de Iori, la música que componía y las letras que escribía, pero no se imaginaba como podía ser el estilo de ese sujeto y que tan difícil resultaría vencerlo, aunque el recuerdo de su sonrisa pesaba tanto más que no podía pensar en lo verdaderamente importante. Se arrepentía de su deplorable estado a pesar de estar seguro de no haberle dado tan mala impresión. Era una lástima que no le hubiera preguntado su nombre o el de su banda, solo tenía la certeza de que volvería a verlo dentro de muy poco tiempo y eso le entusiasmaba un poco. Ganarle podría volver las cosas un tanto complicadas entre ellos. Dio un salto para levantarse y corrió al baño a meter la cabeza bajo el grifo helado por un buen rato, tal vez sería mejor tomar una ducha. Estaba pensando idioteces nuevamente y no tenía tiempo para perderlo intentando caerle bien a un tipo que no conocía.
La promesa que le hizo a Iori volvió como un dolor de cabeza, con punzadas de culpa por haberle hablado de una manera tan ridícula.
— ¿Por qué diablos hablé como si estuviera coqueteando con él? ¡Maldita sea!
Comenzaba a pensar que su forma de actuar tan tonta tenía mucho que ver con lo que sentía cada vez que Iori insistía en resaltar la diferencia de edad entre ellos. Iori era apenas un mocoso disfrutando su juventud mientras podía, liándose en tonterías tales como tener una banda para escapar de su destino maldito y aquellas cosas de clanes de tantos años atrás que pesaban muy fuerte en quien realmente era. Él, en cambio, era todo un adulto que trabajaba y tenia responsabilidades aburridas hacía ya bastante. ¿El tipo de pelo blanco, como quien de ellos seria? No necesitaba pensarlo demasiado para darse cuenta que sus preocupaciones y distracciones irían casi al lado de las del pelirrojo, excepto tal vez por la parte de sus problemas con el chiquillo Kusanagi. Con suerte y era solo un tipo normal.
En lo que secaba su cabello pensaba que pasar el rato pensando en otra gente que, siendo honestos, le gustaba un poco, era mucho mejor que no sentir nada en lo absoluto. Ya había pasado mucho tiempo solo pensando en su jefe, y con la cabeza yéndole de un rostro a otro, al menos se entretenía bastante. De poder elegir, a sabiendas que Geese lo destruiría con una negativa, supuso que el desconocido era mejor opción que Iori. Cualquier persona era mejor que ese pelirrojo que ya había intentado asesinarlo. Caminó en círculos por el departamento hasta que notó la hora en el reloj, si seguía allí llegaría tarde a otra practica. A ver a Iori, y Eiji, otra vez.
Billy se dio su tiempo en el estacionamiento, dejando en su lugar el viejo auto que había tomado prestado para salir de la torre con el pelirrojo, solo quería asegurarse que estuviera perfectamente estacionado y que estuviera tan limpio como pudiera. Otra vez Iori parecía ser una sombra en su cabeza, pero no parecía lograr molestarlo o hacerlo enfocarse en él como si no pudiera ocupar todo el espacio que antes tenía. Los empleados con los que se había cruzado en su camino lo saludaron con pequeñas reverencias cuando pasaba frente a ellos, excepto por Hopper al encontrarlo en el ascensor.
—Al fin apareces —Billy se alteró suponiendo lo peor hasta que Hopper rió apenas.
— ¿Estaban esperándome por algo? ¿Acaso Geese-sama…?
— No no, pero ese chico Yagami ha estado haciendo más ruido solo hoy que los días anteriores cuando estaba contigo y el ninja ese.
— ¿Qué dices? ¡¿Ya están aquí?!
— Tú sabes que no sé tanto de música como para diferenciar entre ruidos molestos y lo que fuera eso —negó sutil con la cabeza— y si están aquí, por supuesto, llevan algo así como dos horas ya, ¿por qué tardaste tanto?
— ¿No pudiste llamarme? —bufó fastidiado y levantó el brazo como si fuera a darle un puñetazo pero se resistió. Hopper le dio un golpe en la cabeza con la carpeta rígida que traía en las manos.
— ¿Y tu acaso revisas el bíper para otra cosa que no sea el código de Geese-sama?
— N-No pero es que-
El ascensor se detuvo de golpe y las puertas se abrieron en el piso donde estaba su salón de ensayos privado y que ahora servía como cuartel general de la Rival Band. Iori estaba sentado en el suelo junto a uno de los amplificadores más pequeños con el bajo sobre las piernas y la espalda curvada, se le veía escribiendo. Eiji estaba frente a él tumbado de lado en el suelo también, señalando cosas en los apuntes de Iori con una mano y descansando la cabeza sobre la otra. Hopper le dio un empujón al ver que no salía y Billy volteó a verlo molesto mientras las puertas se cerraban, le sonreía burlón y movía la carpeta de lado a lado para saludarlo. Iori levantó la cabeza.
— ¡Ya era hora que llegaras! —la voz de Eiji por momentos le divertía demasiado. ¿Cómo alguien así era tan ruidoso a veces?
— ¿Acaso no te dije que vinieras temprano? No nos queda tiempo, y he escrito dos canciones más —Iori señaló con impaciencia los papeles que tenia frente suyo en el piso.
— ¡No me dijiste nada de eso!
— Claro que lo hice, idiota, en el camino de vuelta.
No recordaba que hubiera existido el tal camino de vuelta. Lo último que recordaba es que le había dicho que quería escribir, y de alguna forma se había despertado en su departamento esa mañana. Se puso nervioso frente a las cosas que pudieron suceder en lo que estaba alcoholizado y que Iori no se atrevería a decir estando frente a Eiji.
— Kisaragi me ayudó bastante con los arreglos porque no podía hacerla sonar bien.
— Eiji, ¿en serio? No tenía idea que también podías escribir además de tocar la batería —se sonrió de lado pero le parecía ridículo que no parara de sorprenderlo.
— Es que cualquier canción de celos y odio debe sonar rápida —Iori desvió la mirada mientras Eiji hablaba. Se puso de pie y golpeo un puño contra la otra mano—: Ahora que estás aquí Billy, ya podemos empezar como se debe.
— Si si, no imaginé que iba a tardar tanto supongo —notó la incomodidad del pelirrojo y que se mantendría así hasta que les fuera posible hablar a solas. Corrió hacia donde estaba su guitarra, al fondo sobre el pequeño escenario que tenía su piso, e hizo el tonto arreglando la afinación hasta que sus compañeros se acercaran. Se sentía extraño, como si algo no estuviera bien.
Le tomó unos minutos entender por donde iba la música, pero le resultó fácil de seguir ya que él no componía canciones demasiado complicadas aunque fuera rápida como lo había adelantado Eiji. Iori se mantuvo callado durante la primera vez solo abriendo la boca para ir indicándole que cambios debía hacer y aceptando sus sugerencias. Eiji no necesito corregir ni cambiar nada, pues su parte y las líneas del bajo de Iori ya se habían planeado perfectamente hasta que él apareció en la torre.
Era extraño ensayar sin una voz, más que nada porque le daba demasiada curiosidad oír la letra tan llena de odio y celos de la cual había hablado Eiji, y entonces comenzó. Se le figuró una intro demasiado larga, pero la voz profunda de Iori le contaba de una cita horrible y lo ridículo que se vió haciéndole planteos por hablar con un idiota en un bar. Pero las personas en su canción no existían, y el bar tampoco, por supuesto, iban a decir que no.
La canción parecía eterna. El odio era del menor y los celos suyos, no pudo sino sentirse un viejo ridículo.
— Es increíble como logras sacar estas cosas en un día —Billy intentó sonar impresionado aunque solo quisiera largarse de ahí. Iori era adicto a cualquier tipo de cumplido y solo tomo de aquello lo que le interesaba.
— Fácil, soy el mejor compositor que vas a ver jamás —resopló para acomodarse el cabello como hacía siempre y sonrió de lado, de mejor humor. Eiji comenzó a tocar algo que parecía una marcha para llamar su atención, ambos voltearon a verlo.
— Yagami, si tus canciones son una historia, ¿no deberían tener ya un final?
Iori miró en su dirección por una fracción de segundo y daba la impresión de ni siquiera haberlo hecho. Billy rasgo la guitarra de la impresión—: Creo que podría darle un final estos días, pero no sé.
— ¿No creen que ya se están poniendo demasiado crípticos y serios con unas canciones? Cálmense de una puta vez —Estaba haciendo algo de calor. Nunca había querido ser la musa de su compañero ni que las cosas que Eiji dijera inocentemente le pegaran tan bajo. Comenzaba a tener ganas de largarse.
—Ya, es que he escrito otras cosas pero necesito pulirlas un poco —Iori pareció más sereno a como estuvo al principio—, creo que ahora deberíamos enfocarnos en las que escribí primero, como quien no repasa los básicos.
Si, los básicos. Un beso sabor a cerveza, un viaje en tren, ese piso y serle útil. Sus manos se movieron por inercia luego de que Eiji contara hacia atrás. ¿La canción que faltara tendría otra persona de fondo? ¿Iori había visto al muchacho de cabello blanco?
Cuando por fin logró calmarse, ya llevaban poco más de una hora practicando. Les pidió un receso y aceptaron de buena gana porque también estaban algo aturdidos. Si bien él había llegado hacia muy poco, los otros dos llevaban en total tres horas de práctica y cualquiera habría dicho que era demasiado para un solo día. Lo último que hubieran querido era agotarse demasiado más aún cuando faltaba tan poco para el gran día.
— Vamos a aprovechar este intermedio para hablar de algo muy serio: nuestros enemigos.
Iori sacó de su bolsillo un papel que desdobló despacio, tenía el tamaño de dos hojas como las que firmaba Geese todo el tiempo y Hopper siempre llevaba encima. Se imaginó al pelirrojo pidiéndole un par y algo de cinta, aunque no le caía demasiado bien a ninguno de sus compañeros, Iori no habría tenido vergüenza en insistirle si el mayor se negaba. Dio vuelta el pequeño poster que tenía dibujado un diagrama igual al que había visto durante el King of Fighters donde participaron juntos. Todos los recuardos estaban vacios, ya que todavía no sabían en que orden iban a presentarse y contra quienes debían medirse en los extras para ver que tan populares eran. Debajo del esquema estaban escritos los nombres de las demás bandas excepto por uno, que Iori soló numeró y escribió un signo de interrogación y algunos signos de exclamación repasados un par de veces.
— Somos ocho en total-
— Pero anoche dijiste que seriamos siete —Iori rodó los ojos molesto
— Solo siete confirmados y queda uno pendiente, yo no sé quiénes son —señaló la incógnita en el papel.
— Estoy algo nervioso solo por esa gente —Eiji se pasó una mano por la nuca mientras hablaba— ¿Cómo crees que sean? ¿Cuántos?
— Conozco a los Silent Spirits, Nostalgia Rain y a Empress A, que es una banda de mujeres—Iori mencionó eso muy divertido, como si le gustara genuinamente— todas son más bien garage rock.
Billy y Eiji asintieron al mismo tiempo.
— Además, estamos nosotros, The Psycho Eagles con su estilo un poco más electrónico, ellos no me preocupan tanto, veamos —dio vuelta el papel para seguir leyendo— Silent Park, Bright Dungeon, y bueno, los desconocidos.
— Cada una con un nombre más idiota que el anterior —Billy echo a reír— ¿que se supone que tocan esos últimos?
— Algo de punk, como nosotros, instrumentos sencillos sin tantos arreglos. Bright Dungeon tiene a mi antiguo guitarrista, y como lo conozco, no hay forma que me gane aunque será interesante competir con lo que se ha convertido.
— ¡Esto está poniéndose grave, no podría pedir más! —Eiji levantó ambos puños en el aire, sus nervios parecían haberse esfumado, Iori parecía contagiado por su buen ánimo e hizo el mismo gesto— ¡Vamos a ganar!
Iori y Eiji parecían haber hecho tan buenas migas juntos sin haberse confundido en ningún momento, y le daba un poco de envidia que él se hubiera desviado al principio de todo. A pesar de haberle dado un par de ideas para escribir y un lugar donde tocar, tal vez las cosas podrían haber sido mejor o por lo menos más tranquilas. Incluso seguir odiándose habría sido mejor que la ridícula incomodidad que le molestaba tanto. Recordó algo de repente, y levantó la cabeza para verlo.
— Yagami, ¿alguno de esos tipos tiene el pelo blanco?
La sonrisa de su rostro desapareció y se quedó inmóvil.
— No puede ser, ¿entonces era él? ¿Van a participar también?
— Billy, ¿a quién viste? —Eiji estaba completamente perdido.
— Hey hey, no tengo la mas mínima idea —Billy se encogió de hombros con cierta molestia, apenas recordaba que era un tipo alto con pelo blanco pero no podía decir que había sido amable con él, entonces cayó en lo que había dicho el otro—, espera, ¿acaso también lo viste?
— ¿Te crees que soy tan tonto de no ver a un tipo de dos metros y cabello blanco entre tanta gente?
Billy pensó que si Iori preguntaba algo sobre como lo había visto él, negaría cualquier otra cosa, y contestaría de la misma forma. No lo hizo.
— Pero quien rayos es este tipo, ah? —los miró a ambos como exigiendo una respuesta.
— Ese tipo no cabe en su odio contra mí porque mis proyectos musicales siempre fueron mejores que los suyos —se cruzo de brazos y agitó la cabeza para acomodarse el cabello—, tal vez nuestra única amenaza, ese tipo es Yashiro Nanakase.
Billy estaba sentado en el suelo escuchando su historia de odio y venganza, y no entendía donde encajaba ese maligno Yashiro en el idea que se formó de él cuando todavía era un desconocido en el bar. Tal vez lo había idealizado demasiado después de algunos minutos juntos y una noble acción, pero tenía algo en su actitud que le gustó mucho como para no pensar en él. Por lo menos era más simpático que el pelirrojo, que ahora en sus arranques de arrogancia estaba criticando su estilo y el de su banda, estaba escuchándolo muy por encima, como si inconscientemente se negara a prestar atención a cualquier crítica a Yashiro. Quería ver el espectáculo que le había prometido, y esperaba que fueran eliminados antes solo para no tener que competir con él. ¿Pero cómo reaccionaría Yashiro al verlo con Iori, si realmente eran tan enemigos?
— Billy, ¿qué opinas? A Iori parece no gustarle nada que tenga un teclado.
— Lo mismo supongo, tampoco soy fan de las cosas electrónicas —trató de no parecer que no había escuchado nada— pero si ustedes se odian tanto es porque su banda es buena, ¿no? No serías rival de alguien que creyeras tan inferior.
— Claro, si fueran basura, no estaríamos teniendo esta conversación —dio un par de palmadas como si fuera un maestro de jardín de niños anunciando el fin de su descanso— de pie, vamos a repasar todo una última vez.
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Geese había aceptado de mala gana reunirse con él un momento, pero Billy había insistido tanto de que solo estaba haciéndolo como una reunión amistosa que no tenía absolutamente nada que ver que el trabajo que no tuvo más que darle gusto y decir que sí. No podía negar que su proyecto de vacaciones le daba curiosidad, y al mismo tiempo tenía en vilo a la mitad de los empleados que tenían suficiente rango como para poder consultar donde estaba el guardaespaldas principal. Billy le contaba entusiasmado lo poco que faltaba para el gran evento, y cuan emocionado estaba, y como le gustaría que él pudiera ir a verlo ganarle a todos, pero entendía que no podía aparecerse sin más en un bar de mala muerte.
— Tal vez podrías invitar a Ripper y Hopper, ¿no? Tampoco no es como si fuera a ocurrir algo malo —se apoyó contra el barandal. El piso que era su dojo personal era su favorito en la torre, y cuando se hartaba de las labores comunes de oficina, solía subir hasta allí con sus tres empleados más importantes. A Billy le encantaba mirar los barcos en la distancia, ya que tenía vista del puerto, y realmente de todo South Town.
— No sé Ripper —se llevó una mano al mentón como su jefe solía hacer cuando pensaba, él solo se rio— pero Hopper dice que no sabe tanto de música, me sentiría un idiota si ambos me dicen que no.
Miró a la distancia por un instante, tenía ganas de divertirse y que mejor de hacerlo a costa de sus empleados. Ese tipo de cosas los inquietaban bastante y siempre se reía con ello.
— Ah, qué opinas si se los ordeno —Billy dio un salto— así tendrás tu público, y yo muchas historias para burlarme de ti si pierdes.
— ¡S-Señor…! —bufó y su cara se coloreó un poco por la vergüenza— ¡Juro que voy a ganar, es en serio!
Se cubrió la cara y bajó la cabeza, las carcajadas mal intencionadas de Geese eran tan intimidantes como cualquier regaño o arrebato de furia que pudiera tener, pero prefería los últimos porque estaba seguro que no lo hacía para burlarse de él. Tendría que soportar la vergüenza durante meses si de casualidad la Rival Band perdía, y serían las burlas de Geese, sus compañeros guardaespaldas, y las risas por lo bajo de cualquier otro empleado de baja nómina. Los rumores en la torre se transmitían más rápido que el fuego.
— Ya, está bien, pero todo este asunto es demasiado —siguió riendo por lo bajo.
— Entiendo que no se tome en serio mis…mis proyectos —ni él mismo comprendía por qué se habia metido en un lio asi—, pero antes que lo olvide, quería preguntarle algo.
— Si es sobre el trabajo, voy a lanzarte al vacio.
— ¡No! N-No es eso —miro por arriba del barandal, el vértigo lo atacó y le dio un vuelco el estomago.
— A ver, dime entonces.
— Se supone que todo el mundo tiene un archivo, ¿no? —Geese asintió y dio un paso adelante, tan rápido que no pudo responderle cuando lo sostuvo listo para efectivamente lanzarlo por el barandal— ¡ESPERE!
— Dijiste que no era nada de trabajo, ¿qué diablos quieres?
— ¡Solo quiero saber más de Yashiro Nanakase, es la única amenaza!
Geese lo sacudió antes de soltarlo y lo pensó un momento, recordaba que Ripper había mencionado un nombre parecido en uno de sus informes de peleas callejeras, y ninguno le había dado demasiada importancia. Billy se quedó algo nervioso por unos minutos hasta que él habló de nuevo—: De alguna forma… creo que podría haber algo de ese tipo.
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The plot thickens ! Espero verlos pronto de nuevo!
