HELLO! Ladies and Gentlem- ... - le tiran tomates- hey hey! si no estoy muerta pero ser adulta casi me deja así.

Tomaré un breve espacio para excusas, explicaciones y flash informativo así que si no me sigues, o no te interesa eres libre se saltar al inicio de la historia.

Ha pasado mucho tiempo, ¿más de un año? Bueno en verdad lo lamento, pasaron muchas cosas en ese tiempo. Entré a la universidad, por si no lo había dicho antes, conseguí empleo (el cual consume mucho de mi tiempo, energía y vida por lo cual trataré de no volver a morir por aquí) y en resumen, ser adulta no es fácil es una $)"#/% con censura por si ofendo.

Ahora con el flash informativo, trataré de seguir con historias de TMNT tal vez algunas de Boku no Hero Academia (dejen comentario por si tienen sugerencias) o de Shokugeki no Souma, Lucifer! perdón pero amó esa serie y algunas cosas que mi poco tiempo me permite ver. Además le daré una oportunidad a la nueva versión de las tortugas que se estrenará el 18 de septiembre de este año, así que estamos bajo aviso.

Los fics que escribiré serán más cortos pues la mayoría los escribiré en mis tiempos libres y clandestinos en la computadora del trabajo, pues siendo honesta al llegar a casa estoy muerta y los fines de semana voy a la universidad.

Como sea lento pero seguro van las tortugas jeje, espero les guste este intento de regreso y que lo disfruten compañeros.


El Programador

Inventor, Científico, mecánico, analista, contador, albañil, soldador, fundidor, ingeniero... y un largo etc. Eso es lo que es Donatello Hamato, un verdadero genio en resumidas cuentas desde muy pequeño comprendió el lenguaje humano con ayuda de su padre, pero con ayuda de internet había aprendido más de 4 idiomas, 6 profesiones, 10 oficios y muchas cosas más. Algunas de sus habilidades, la mayoría, eran conocidas por su familia pero otras cuantas las cuales eran sus favoritas solo eran de conocimiento propio para el joven de bandana morada.

Donnie! - llegó corriendo y gritando un viernes al medido día el más joven de los Hamato - Hermano! que haces? - preguntó con una sonrisa alegre y aires de despreocupación en su rostro, el nombrado dio un gran respingo en su silla y cerro su computador portátil de un solo y brusco movimiento mientras se volteaba - MIKEY! - suspira al ver que es solo su hermanito - ... te pondré un cascabel en el cuello - los ojos del menor se iluminaron como luceros - Me consigues uno?! mi gatito se veria... - y este fue el inicio de una grata conversación para ambos. Este mismo escenario con leves variantes se repetía con cada uno de los hermanos, - ¿Puedes arreglar mi Sai? - por parte del de rojo - ¿Donatello, me puedes prestar tu cargador? - por parte del de azul y ante cualquiera siempre era lo mismo, dejaba su computador cerrado fingiendo que no lo había estado usando y haciendo algo más mientras sus hermanos estaban cerca. Todo hubiese quedado en un simple comentario de no ser por que alguien más se dió cuenta de ello.

En una tranquila tarde de sábado, demasiado tranquila en opinión del jefe y roedor de la familia Hamato el cual se encontraba en un profundo estado de meditación cuando algo le inquieto sacándolo por completo de su trance. - Silencio... - dijo el mientras se acariciaba la barba con cautela - demasiado... - Algo en sus instintos, ya hayan sido los paternales o los ninja, le alertó de lo inusual de aquel silencio, calma y quietud.

- hijos míos, ¿que hacen? - preguntó mientras salía del Dojo buscando a sus amados protegidos con la vista - ... Leonardo - llamó al mayor al ver que no estaba ninguno de ellos en la sala - Raphael, Miguel An - se detubo al ver que en realidad si estaban en la sala, Raphael y Leonardo estaban placidamente dormidos en el sofá más grande mientras el pequeño pecoso de la familia se encontraba en el suelo frente a la televisión aun encendida. Ante aquella vista el maestro ninja soltó un suspiro, al parecer simplemente sus hijos disfrutaban de una siesta - hmmm - pero aún así algo inquietaba sus adentros, el más alto e inteligente de sus protegidos no se encontraba en la pacifica escena, rápidamente su mente se dirigió junto con sus pasos al laboratorio de Donatello con una extraña sensación de inquietud en su corazón.

El laboratiorio

En verdad eran muy pocas las veces en que el maestro ninja entraba a perturbar la paz del "santuario" que Donatello tenía, pues su laboratorio estaba impregnado de la esencia del más listo, desde la pintura con leves y casi imperceptibles tonos lilas, purpuras, grises y verde; hasta cada uno de los carteles de referencias anatómicas, mecánicas, electromecánicas y demás colocados de forma metódica y pulcra.

A decir verdad aquel lugar era una extensión del mismo Donatello, tal vez por lo mismo era que Splinter no se aventuraba dentro mas de lo necesario, para llamarle o cuando el mismo era llamado allí por el más alto de sus hijos que deseaba que vieran sus más nuevas invenciones que con tanto orgullo y esfuerzo había creado. Era un lugar amplio, como la mente y capacidad de su hijo, desordenado como las ideas que se generaban en su cabeza, funcional como todo aquello que el creaba. Pero eso solo era lo superficial lo que cualquiera puede notar a simple o no tan simple vista sin embargo existían rincones apartados del laboratorio, los indescifrables cajones bajo llave que guardaban secretos que ni el mismo roedor podría conocer si el otro no lo desea así. Los armarios que guardaban objetos tan peligros que Donatello era incapaz de considerar su uso salvo en situaciones que lo así lo exijan. Eran varios los secretos y peligros que adentro de ese lugar se guardaban con recelo, tantos como los que se guardaban en los pensamientos de su dueño, pues solo había un dueño de aquel lugar y no se necesitaba más

Aun con todos los químicos, armas en creación, lasers, y herramientas que bien podrían calificar como armas en las manos adecuadas... o inadecuadas; aún con todo ello esparcido por toda la extensión del lugar había un objeto que cualquiera podría calificar de común o inofensivo, pero que en verdad era el arma más poderosa que el joven Ninja de ojos rojizos pudo alguna vez aprender a usar, la única arma que su padre no le enseño a utilizar sino que su propio intelecto le permitió descifrar sus enigmas.

Su computador.

Bien podrían pensar que eso no tiene nada de amenazante o letal, "es un simple computador con datos que nadie entiende" pues si, pero esos datos si los entiende alguien, y allí radica su peligrosidad.

Donatello es solamente un joven adolescente mutante, pero guarda secretos que solo el conoce y conocimientos que solo el puede emplear... sean para el bien o para el mal.