La discreta alerta en torno a la academia -se la revisó de cabo a rabo, porque Rose la conocía mejor que el propio arquitecto y que el constructor- se convirtió en alerta amarilla, cuando la Directora y la Capitana enviaron a cuadrillas de guardianes a rastrear toda el área circundante.

Habían cuevas por doquier, y Rose adoraba acampar en ellas en verano -por eso que Sonja le regaló cosas de camping- pero Rose también esquiaba, desde que era un botoncito.

Y a nadie ya le extrañaría que hubiera arrastrado a una confusa Vasilissa, con ella.

Las palabras ir a morir eran lo que más angustiaba a todos.

¿Acaso la transferencia SK no se completó del todo?, ¿Rose tenía los días contados o ya comenzaba a... podrirse en vida?.

¡Todo era posible, ya!.

Rose había ganado algunos cuántos dólares ayudando a varios maestros en diversas tareas -como mapear las cuevas- así que interrogaron a todos, partiendo por Sonja... y terminando por personal de las cocinas, de la clínica, e incluso a todos los guardianes.

¡Pero nada!.

Vasilissa y Rose Mary habían desaparecido.

Y parecían haberse llevado... ¡nada!.

Así que la teoría de un secuestro cobró forma.

Y la primera sospechosa fue... ¡Natalie!.

Que todos sabían que odiaba la idea de una madrastra de su edad.

Una madrastra dhampir.

Linda, joven y saludable, además.

¿Será que confabuló con su tío, para secuestrar a su ex-novia?.

¿Y cómo entró Vasilissa en eso?.


El mall, las paradas de buses y el aeropuerto no arrojaron nada útil.

Pasaban cientos de chicas por allí, hacia todas partes.

Ninguna rubia pálida, con otra morena.

No que recordaran.

Recordaran... era la clave, claro.


Una compulsión conjunta, entre dos usuarios de tierra -dos maestros- lograron descubrir que el banco autorizó el retiro de fondos de la cuenta de Vasilissa, ¿pero no a ella, dijeron?.

No sabían cómo había ocurrido.

Lo que sí pareció pasar, es que hubo varios retiros del ATM, el mismo día en el banco, y de la misma cuenta.

Pero no podían saber quién fue.

¿Tal vez retiraron de la cuenta de Vasilissa?.

Ni idea.


"Esa es compulsión y de las mejores", no dudó el profesor Meisner, "El Príncipe Dashkov es muy bueno".

"Y su hermano, es usuario, y avezado", dijo otra profesora.

"Robert Darú debe haber compelido -o contratado- a guardianes privados, y hacerlas secuestrar. Y quizás, Rose Mary dejó esa nota casi suicida por eso".

"¡La va a matar!".

"Esperemos que quede embarazada mucho después de ahora, o no habrá esperanza de hallar a ninguna viva", dijo el Profesor Meisner, "Vasilissa debe ser el rehén, para controlar a Rose Mary".

"Y... ¿cómo podemos saberlo?".

"No podemos"; dijo la Directora, oyéndolos, "sólo buscarlas, lo más discretamente que podamos. Claro".


Pero -cuando llegó y se fue marzo- y con él, el cumpleaños 16 de Rose, la alerta pasó a Roja -desde ámbar- cuando el Príncipe Dashkov llegó a visitar a su novia.

Natalie había estado bajo vigilancia todo el tiempo, y no le pudo avisar de que todos sospechaban de los Dashkov.

De uno -por secuestro- y de los otros dos... por asesinato.


"Directora... le prometo. ¡Le juro, si quiere!, si esa niña no quería casarse conmigo, yo simplemente habría terminado el compromiso. O la habría devuelto a mi hermano mayor... ¡Yo no las hice secuestrar!. Es insólito que no hubieran avisado a la corte".

"El protocolo nos permite manejar el tema por nosotros mismos y con nuestros recursos, hasta agotarlos. No hemos recibido notas de rescate -ocurrió, en el pasado, si lo recuerda, Su Alteza-, y hemos movido todos los recursos por todo el estado. Vasilissa no tiene control de su magia, no como para desaparecer. Y Rose Mary... es peligroso para ella estar fuera de nuestras puertas. Puede atraer... cosas malas hacia ella, nos tememos. Hemos mapeado todos los caminos, hablado -bajo compulsión- con policías estatales, agentes de viajes, y nadie las ha visto -o las recuerda-, simplemente nada".

"Comprendo", caviló. "Robert no tiene esos recursos. Mi padre le dejó un fideicomiso, pero yo lo manejo, y no hay movimientos raros. A menos que fueran en efectivo... Creo que... sí. Debo hablar con la Reina. Que ordene una búsqueda interna. Pueden estar secuestradas... pero en la Corte misma".

"¡En La corte!".

"Sí. Avery Lazar... quería casarse con André Dragomir. Y quería a Reed con Vasilissa. Entonces... la rehén es Rose Mary. Y ambas podrían estar en la corte, ahora".

¿Y ese cambio de planes, Víktor?, ¿tu futura novia-esposa te pateó en dónde más te duele?.

"Y le pediré que hagan vigilar a su madre, obviamente. Si escapan, Rose Mary -desesperada- puede intentar comunicarse con su madre. Y Milady Ariana es la albacea de los Dragomir, después de todo".


Pensilvania, la corte moroi.

Días después.

"Es una pena, Milord Víktor, que esa jovencita -¿acaso no era una niñita, días atrás?- no supiera valorar tu oferta, esfuerzo y sacrificio".

Habían dado vuelta la corte entera, incluyendo aeropuertos, helipuertos, aeródromos, buses y servicios de apoyo.

También la casa de Robert Darú.

Y nada.

No había rastros de ellas.

Y eso les llevó a la teoría de que... Rose había huido.

En un ataque de pánico, porque al parecer, se había ido con lo puesto.

Pero eso incluía a Vasilissa, que iba pegada a ella como siamesa, desde que eran unas crías chicas.


"Seguro se asustó. Soy mayor que su madre, Señora".

"Ella apenas debió ser una cría, ¿16 ó 17 años?, eso no cuenta, en realidad", dijo, refiriéndose a Janine y a su aparente incapacidad maternal.

"Tengo 45 años, Señora. Mi hija es mayor que Rose Mary, por algunos meses. Así que debe haberse aterrado, supongo".

"No suenas convencido, Milord".

"Es la nota de Rose Mary -cuándo devolvió el anillo, lo que quizás malinterpretamos. Fue una completa estupidez ofrecer a mi hermano mayor -de 55 años- o a mí mismo. Debimos ser más firmes, y presionar al Príncipe Lazar con el tema. Avery no necesita a sus dos SK. Uno podría haber tomado a Rose Mary como esposa".

"Opciones. Opciones. Las tuyas y las nuestras, me temo, Milord. Las tuyas y las nuestras... Ahora sólo me falta encontrarle a esa niña a alguien -lo suficientemente atractivo- como para...".

Un golpe en la puerta detuvo la conversación.

Un ayuda de cámara asomó, algo contrariado.

"Su Majestad, el Guardián Dimitri Belikov solicita una audiencia formal con usted, con su anuencia".


¡Recién se transcurrieron!, que Rose no quería nada con ellos?.

Esta historia será actualizada una vez por semana -espero- para no abandonar a las otras dos que estoy revisando, también.