VI

Después de algunas tardes de intensas sesiones de estudio donde Hermione repuso el tiempo perdido, ella y Ginny se volvían a encontrar sentadas en la sala de la torre, mañana sería navidad, durante el desayuno diversas lechuzas con regalos por parte de los Weasley les habían llegado a ambas, incluso Harry que se había mantenido distante les había enviado el mapa y la capa de invisibilidad.

Recibieron los típicos suéteres tejidos por parte de Molly, George y Ron les habían enviado un gran surtido de los próximos productos en venta de Sortilegios Weasley, mientras que los otros miembros de la familia les habían enviado libros y unos lindos abrigos de Francia por parte de Billy y Fleur.

Estaban en la sala descansando mientras curioseaban sus regalos cuando escucharon la puerta abrirse y voces provenir del pasillo, durante los días que siguieron a la primera tarde que pasaron todos juntos habían coincido más veces de lo que Hermione en algún momento se hubiese imaginado, Zabini y Ginny entraban a la torre como si fuera suya a cualquier momento del día y no se iban de ahí hasta las altas horas de la noche, así era como pasaban las tardes.

Hermione y Ginny no se habían detenido mucho tiempo a pensar en la noche de hace unos días, habían llegado a la conclusión de que al parecer ese año los Slytherin habían llegado menos hostiles y problemáticos, talvez el problema no eran ellos sino más bien la situación que los rodeaba y por ello les darían una oportunidad, no esperaban convertirse en mejores amigos, eran conscientes que a pesar de todo seguían perteneciendo a entornos muy diferentes pero ello no les quitaba la intención de ser amables incluso amigables. También habían acordado no decirla nada Harry ni Ron no porque tuvieran miedo o se avergonzaran si no porque no lo veían como un suceso trascendente, el hecho de compartir algunas alticas y tardes muy amenas e incluso pasar una noche juntos como si se conocieran de toda la vida no contaba como un suceso trascendente.

Las voces se hicieron más claras, escucharon los pasos acercarse y se limitaron a esperar sus presencias.

—Damas-— dijo Zabini con galantería provocando la risa de ambas.

De sus compañeros él era el que se veía más cómodo a su alrededor y adoraba la atención, para él entablar conversación era como respirar, era natural y eso les agradaba.

—Buen día, Granger, Weasley— saludó Nott. Él por el contrario habían comprobaron lo reservado que era para hablar de su vida, bromeaba y tenía un humor negro que podría tomarte por sorpresa pero una vez que lo entendías podías darte cuenta que si algo tenían en común ambos amigos era lo relajados y bromistas que era.

Se sentaron en un sillón, al parecer venían de comer por la cara de soñolencia que traían y el cómo se dejaron caer pesadamente, venían solos, a Malfoy por el contrario esos días pocas veces lo habían visto, les extrañó haber visto a Malfoy más veces solo que con sus amigos, querían no pensar que era porque Zabini y Nott eran amables con ellas pero era inevitable, al parecer había cosas que no cambiarían.

Zabini, que tenía una vena muy curiosa, se acercó a Ginny y comenzó a hurgar entre los envoltorios que habían dejado; Nott preguntó por el libro que Hermione tenía en su regazo y la tarde volvió a pasar, de vez en cuando bromeaban y reían, otras tantas mientras Hermione y Nott se enfrascaban en los libros que a ella le habían regalado y Nott había curioseado sólo se oía el bajo murmullo de la voz de Zabini y la risa de Ginny, Hermione los miró por un momento.

Anteriormente le había preguntado qué era lo que pasaba con Zabini pero Ginny no daba su brazo a torcer, solo se limitaba a responder que seguía siendo igual de insoportable pero Hermione no era tonta, sabían que algo había por ahí, negó con la cabeza el verlos. Quería a Ginny como su hermana y no quería que terminara con el corazón roto, tampoco quería que tomara malas decisiones por lo que tuvo o no tuvo con Harry; más tarde volvería preguntarle, suspiró y volvió a su lectura Nott escucho el suave bufido y la miró, intercambiaron una mirada, al parecer él también había visto la interacción de ambos porque también los había mirado.

Quiso preguntarle sobre Malfoy pero no se atrevió, sentía que aún no llegaban a esa confianza y tampoco quería parecer entrometía, ella al igual que Zabini tenía una vena muy curiosa, entonces siguió con su lectura en silencio.

Estaban en el comedor, después de unas cuantas horas más con ellos, Nott y Zabini se habían marchado a su sala común, no dijeron nada pero ellas imaginaron que irían a buscar a Malfoy, después de guardar los regalos que le habían enviado en su habitación fueron a la sala de Gryffindor a guardar los paquetes de Ginny, iban caminando juntas cuando se animó a preguntarle.

—¿Te gusta Zabini?— preguntó, ambas se quedaron en silencio.

Hermione la miró; los temas amorosos eran un terreno muy aparte de los conocimientos que dominaba, su poca experiencia en el ramo la hacía torpe en el camino del amor así que no sabía cómo abordarlo, sabía que Ginny se molestaba cuando la gente le daba vueltas al asunto yéndose por las ramas así que no encontró mejor opción que preguntarle a quemarropa.

Detuvieron su paso y se miraron seriamente por unos segundos para después estallar a carcajadas, eran mejores amigas pero los chicos nunca habían sido un tema de conversación ni siquiera cuando había un algo con Harry por parte de Ginny y un algo con Ron por parte de Hermione, así que de un momento para el otro Hermione sacara eso a colación era bastante gracioso.

Después de unos segundos donde pudieron normalizar su respiración y continuar su camino Ginny más tranquila habló:

—¿Qué dices?, ¿Zabini?—

—Sí, él parece rondarte todo el tiempo y te he visto seguirle la corriente— dijo Hermione.

—Bueno— respondió encogiéndose de hombros —es divertido y guapo ni qué negarlo, pero no me gusta—

—Pero…—

—Lo sé, pero un poco de coqueteo no hace daño a nadie— continuó. Llegaron a la Torre de Gryffindor y Hermione la esperó en la sala común, después de unos minutos bajaron a comer.

Algo que Hermione admiraba de Ginny era la confianza y seguridad que tenía en ella misma, Hermione también la tenía pero quería tener la misma confianza cuando se trababa de mostrarse abierta con los chicos, el que nunca le hayan llamado verdaderamente la atención no quería decir que no pudiera evitar comparar las situaciones de sus compañeras y la de ella. Todo había comenzado con Lavander, después de pasar la fase de celos había pasado a la etapa de observación, en ella había podido ver como a pesar de la constante necesidad de Lavander por tener la atención de Ron nunca la había visto insegura, desanimada sí, pero nunca la había visto temerosa, es más la había visto caminar como si estuviera en pasarela, batiendo pestañas y sonriendo a todos los chicos que pasaban frente a ella para darle celos a Ron y también con tremenda confianza de que su Ro-ro volvería a ella, por primera y única vez Hermione había admirado a Lavander.

Con Ginny le pasaba lo mismo, en ocasiones no podía evitar compararse ni intimidarse con su presencia, eran pocas y evitaba llegar a esas situaciones pero era inevitable, cuando aún estaban todos juntos en el colegio y Ginny comenzó a salir con Dean para olvidar a Harry, Hermione la había visto desenvolverse con soltura en sus citas y coqueteos. Ella por el contrario después de sus aproximaciones con Krum y Ron su acercamientos con los chicos se hicieron nulos, pero eso no la preocupaba porque estuvo un año junto a Harry peleando para destruir a Voldemort y las citas quedaron olvidadas pasando a segundo plano.

Después de comer Ginny tendría un juego amistoso con otros chicos, el día era seco y no le apetecía para nada pasarla en la gradas, ambas se despidieron y Hermione salió rumbo a su torre.

En ninguna de sus visitas a Hogsmeade había encontrado algo para sus padres, había recorrido todas las tiendas en busca de algo especial pero no había encontrado nada que fuera que le llamara la atención así que aún no tenía regalos para ellos. El tratamiento para recuperar la memoria había sido un éxito, aún tenían ciertas lagunas pero ya sabían que tenían una hija y eso ya era una gran logro ahora sólo algún medimago de San Mungo que llevaba su caso les hacía algunas sesiones a la semana para observar mejorías.

Recordó que Molly le había enviado en sus paquetes un par de suertes tejidos por ella para sus padres al igual que unos frascos de conservas para que las enviara de su parte así que no viendo algo mejor que hacer fue a la torre por los paquetes y se dirigió a la lechuceria para enviarlos.

Vistió con el bonito abrigo que Fleur le había regalado y aferrándose a él atravesó los jardines para llegar a la lechuceria, al parecer el lugar tenía un hechizo calefactor porque el ambiente del lugar era cálido, se acercó a un lechuza que reposaba cerca de la ventana deseosa por salir, la saludó y preparando el paquete y la carta que les había escrito a sus padres los ató a la pata y dándoles la dirección el ave emprendió vuelo, el aire frio hacia más pesado el viaje así que tardó un tiempo hasta que dejó de ver al animal que se iba perdiendo en el aire.

Era una vista muy hermosa, los jardines cubiertos de nieve y los árboles que se alcanzaban a ver igualmente cubiertos de blanco daban un toque irreal al lugar, sólo se escuchaba el ulular y los aleteos, era una época hermosa, hermosa para pasarla con los seres queridos, una inesperada nostalgia invadió sus pensamientos, extrañaba a Ron y Harry, extrañaba a su chicos, ella había entendido y los había apoyado en la decisión de no ir al colegio y ellos habían hecho lo mismo con ella pero durante ese tiempo también pensó en cuan diferente e incluso sola podía llegar a asentirse sin ellos, estaba Ginny a quien igualmente quería pero ellos son sus chicos y con ellos todo era especial.

Escuchó suaves pisadas, aún era temprano así que supuso que era algún otro alumno que estaría por enviar sus regalos a su familia, había tenido suerte de no encontrarse con la lechuceria llena; los pasos eran muy suaves pero más claros conforme avanzaba, se recargó en la ventana y siguió contemplando el paisaje. Había olvidado los regalos de Harry y Ron, les había comprado un equipo de quidditch y algunos dulces de Hogsmeade, con las prisas los olvidó en la torre, mañana tendría que volver darse una vuelta por ahí, pensó y suspiró pesadamente.

—Pensando en mí, Granger—

—¡Malfoy! —gritó sorprendida, giró para verlo y sin darse cuenta tropezó con sus propios pies cayendo dándose un fuerte golpe en el trasero.

—¡Mierda, Granger!— dijo Malfoy al escuchar el sonoro porrazo, tomándola por sorpresas se acercó a ella, Hermione aún en el piso lo vio levantar un poco la mano, supuso que para ayudarla, pero de último momento se contuvo regresando su mano a su costado y sin saber por qué eso le ocasionó un vacío en su estómago.

Ocultando rápidamente su malestar con esfuerzo trató de impulsarse para levantarse pero no lo logró, Malfoy al ver eso dudó unos segundos antes de acercarse tomarla por el codo, impulsarla hacia arriba y soltándola inmediatamente para después alejarse de ella, Hermione un poco turbada por el acercamiento de él no supo cómo actuar y la torre se sumió en un incómodo silencio.

Pensó en irse, total, ya había hecho lo que tenía que hacer además de que había dejado un libro a medio terminar, sí, eso haría, miró a Malfoy que se había acercado a un lechuza dos metros más a delante y lo vio atar una carta; carraspeo un poco para despedirse pero Malfoy se adelantó tomándola nuevamente por sorpresa.

—Disculpa haberte asustado hace unos momentos— Draco Malfoy se había disculpado, eso sí que era una sorpresa, pensó Hermione. Lo miró por unos instantes antes de saber qué contestar.

—No importa— Hermione quería darse cabezazos contra las altas murallas, todo su sentido del habla parecía haberse atrofiado de un momento para otro.

Y ambos volvieron a asumirse en un silencio incómodo.

—¿Cómo has estado? — volvió a hablar después de un rato, no sabía qué hacer, sus pies parecían haberse quedado pegados al piso y no le respondían a pesar de que tenía la firme intención de irse para no hacerle pasar un mal momento a Malfoy, porque era obvio que a él no le apetecía para nada estar en un mismo sitio que ella, sus pies no le respondían y su boca al parecer tenía vida propia.

Era una estúpida pregunta, sabía que los problemas de la guerra habían terminado al igual que algunos prejuicios pero estaba segura de que no tenían ni la más mínima cercanía para preguntarle cómo ha estado, nuevamente quiso darse golpes contrala pared.

—Bien— respondió Malfoy después de unos segundos y Hermione pudo detectar duda en su voz. Guardaron silencio nuevamente, Hermione lo miró de reojo, en él había pocos cambios, seguía igual de alto pero podía verlo de contextura más fibrosa, su rostro seguía anguloso y pálido, el cabello platinado peinado despreocupadamente con un suave flequillo cubriendo parte de sus ojos, sin duda Malfoy ya no era para nada un chiquillo, sin darse cuenta su escrutinio había sido descubierto, Malfoy la miró con un gesto de inquietud o algo así, ella al verse descubierta cuando sus ojos toparon un cosquilleo se extendió desde su coronilla hasta la punta de los dedos, sintiéndose abochornada aportó los ojos preguntándose a qué se debía esos repentinos nervios al mirarlo.

Y entonces lo escuchó, fue suave y sedoso, demasiado musical para ser real, parecía celestial, y se preguntó si los bufidos podían considerase elegantes porque el que había escuchado definitivamente había sido un bufido elegante, pero ciertamente eso no era lo celestial, lo celestial había sido la decadente risa que escuchó. Malfoy se había reído, una risa baja y suave.

Y no se había reído de ella, Hermione podía definir muy bien si Malfoy se estaba riendo o burlándose de ella, había aprendido a reconocer esa risa, no, la que había escuchado había sido casi un siseo, demasiado bajo para que resonara pero lo suficientemente audible para no ignorarla. Ese nuevo gesto la había puesto nerviosa, más de lo que ya estaba.

Sin saber que hacer movió lentamente su pie derecho, luego el izquierdo y cuando vio que nuevamente ella tenía el control se alejó de la ventana de la que estaba apoyada y se dispuso a irse, sus pasos hicieron un lejano eco por la torre atrayendo la atención de Malfoy que había dejado de reír volviendo nuevamente a su imperturbable e inexpresivo rostro. Hermione se preocupó por la salud mental del chico.

—¿Te vas? — preguntó.

—Pues… ya he enviado mis paquetes— respondió, era una respuesta esquiva lo sabía.

—¿A tu familia? — continuó hablando para sorpresa de Hermione.

—Sí, mis padres, este año será el primero en que no lo pasemos juntos— dijo sin saber por qué había tenido la necesidad de explicarle eso, como si a él le importara, se reprendió—¿y tú? — preguntó ella, supuso que lo hacía por cortesía.

—A mi madre— se limitó a responder.

Y el silencio volvió.

Caminó hasta sentarse en los escalones y miró sus manos, no sabía qué hacer y supuso que no era la única porque vio a Malfoy recargarse en la pared sin intención de irse pero sin mirarla, ¿Qué hacían ahí? Estaba segura de que ninguno lo sabía.

—Mañana Zabini, Nott y Ginny cenaremos en la torre— dijo presurosamente sin procesar lo que decía, no fue hasta que terminó de hablar supo lo que le había dicho.

Hace algunos días durante el desayuno habían dado la noticia que ese año en vez de un banquete en común los alumnos podían reunirse por grupos o casas y celebrar su propia cena en su sala común, teniendo en cuenta de que la mayoría o casi todos eran de años superiores y estaban los que repitieron año la directora les dio cierta libertad y todos recibieron la noticia encantados.

Ginny no quería cenar con los sus compañeros, de vez en cuando la invadía la tristeza de estar lejos de su familia y sabía que necesitaría estar con una cara conocida así que con Hermione determinaron cenar en la torre, después otra tarde ella se encontró con Nott y le preguntó dónde celebrarían su cena, él le había dicho que definitivamente no en la sala de Slytherin, lo dijo con un enojo palpable que la descolocó, la seriedad y postura que había adquirido era aterradora, su vena curiosa estuvo a punto de salir a la luz pero controlándose y tratando de aligerar el ambiente le comentó que ella y Ginny cenarían ahí y que si quieran podían comer con ellas, había especificado el plural para evitar decir nombres, estaba segura de que Nott sabría qué hacer con ello, le daba libertad de invitar a Malfoy o no.

De eso ya habían pasado días y había olvidado pregúntale a Nott si había invitado a Malfoy, cuando le propuso a Nott cenar juntos sabía que había una probabilidad igual de que Malfoy fuera como de que no y en ese entonces le había preocupado un poco la hostilidad con la que fuera a presentarse pero ahora la invitación no propiamente hecha le había salido sin problema.

—Algo así me había comentado Theo— dijo Malfoy.

—Bien, si quieres ir estaremos en la torre— respondió con una ligera sonrisa.

Esperó a que él dijera algo pero no lo hizo, miró el cielo que se había pintado de matices naranjas, estaba atardeciendo y tendría que alcanzar a Ginny al campo, se levantó y se sacudió ambas manos después de limpiar el polvo de su pantalón, caminó hacia la salida y aferrándose a su abrigo se preparó para salir.

—Gracias, Granger— escuchó decir a Malfoy al pasar a su lado, lo miro y sonrió suavemente.

—Adiós, Malfoy— se despidió y salió de ahí.