¿A qué venimos al mundo?

Cualquiera diría que a ser felices.

Lo ideal sería disfrutar de una infancia increíble y llena de juegos, pasarla bien con los amigos durante el colegio e incluso terminar con algunos raspones en las rodillas. Enamorarte durante la adolescencia y conocer el dolor de que alguna vez te rompan el corazón.

Posteriormente has de recuperarte, estudiarás una carrera profesional y te adentrarás en el mundo laboral. Con el tiempo, encontrarás al amor de tu vida, se casarán y posiblemente tendrán hijos.

Y así, vivirán felices hasta que su tiempo en este mundo se agote.

«¡Tonterías!»

Es lo que Sasuke Uchiha pensaba mientras conducía con rumbo a su departamento, de vez en cuando una lágrima rebelde se escapa de sus ojos por toda la tristeza contenida. No quería entregarse completamente al dolor que en ese momento le embargaba.

«2 años a la basura, así… sin más»

Hasta hoy por la mañana todo parecía estar bien.

Recuerda que se levantó y se preparó para asistir un día más a la universidad, le faltan pocos meses para graduarse y poder ayudar a su hermano a hacerse cargo de una pequeña empresa fruto de los esfuerzos de su padre. Sabe que Itachi es perfectamente capaz de mantenerla a flote como lo ha hecho los últimos 5 años desde que Fugaku murió, pero también quiere hacer algo por el patrimonio de su familia y hacerse cargo de su madre.

Tiene notas excelentes, eso ni dudarlo. Está incluso por encima de las de su mejor amigo: Gaara, a quien conoce desde la secundaria. Más que un amigo, lo considera un hermano, alguien con quien ha compartido todo lo bueno y lo malo desde entonces.

Y luego apareció él: Neji Hyuga. Un chico alto, castaño, bien parecido. Se conocieron durante un congreso sobre administración y capital humano, al cual Sasuke asistió junto con sus compañeros de clases.

A pesar de que Neji es casi tan reservado como él, no hubo mayor problema. Pudieron entablar una buena relación, comenzaron a salir de vez en cuando y parecía que lograban conectar perfectamente. Nunca hubo fuegos artificiales cada que se besaban, no se sonrojaban al verse y jamás tuvieron sexo, pero si habían hablado de llegar a vivir juntos en un futuro no muy lejano.

El noviazgo era serio y muy… maduro o eso creía él. No necesitaba del romanticismo, estaba consciente de que nada de eso era elemental. Solo compañeros de vida y nada más.

Sin embargo, hace media hora que todo eso se acabó…

¿Por qué?

Bueno, Neji se ha enamorado. De verdad, y de alguien más:

—Lo siento, Sasuke.

—Pero ¿Por qué? ¡Merezco una explicación! —trataba de hablar calmadamente fallando en el intento.

—Es verdad que la mereces, pero sinceramente no quiero hacerte más daño.

—¡Habla! ¡ten los huevos suficientes para decirme que me engañaste!

—¡NO! ¡Por supuesto que no es así! —el comentario anterior le ofendió.

—¡Entonces explícamelo!

—Me he enamorado, Sasuke… —admitió el castaño mirándolo fijamente y con total serenidad.

—¡¿Como?! Y yo… ¿qué era para ti entonces? ¿Nunca sentiste nada por mí?

—Me gustas, Sasuke. Eres verdaderamente apuesto e inteligente pero… alguien ha despertado en mi eso que tú nunca pudiste. Y quiero intentarlo, quiero poder conquistar a esa persona sin faltarte al respeto. De verdad, lo siento…

—Perfecto —desvió la mirada de su ahora ex novio y se dirigió a la salida, aunque todavía tenía algo más por decir antes de marcharse—. Cuídate mucho y de todo corazón espero que esa persona te corresponda. Solo te pido que no vuelvas a buscarme, por favor.

—Te aseguro que no lo haré.

Dolía.

No había tenido una relación con nadie antes de él, por eso creía que su vida de alguna manera ya estaba resuelta.

Que si era amor, costumbre o quizá miedo a quedarse solo, eso no importaba en este momento.

Lo que le causaba ese terrible dolor en su pecho era…

«Alguien ha despertado en mi eso que tú nunca pudiste…»

¿Realmente es incapaz de enamorar a alguien?

─── ∙ ~εïз~ ∙ ───

De los días de la semana, el sábado es su favorito.

Puede quedarse viendo películas hasta tarde, sin preocuparse por levantarse temprano al otro día por ir a la universidad. Tiene helado, frituras, galletas y jugo para comer a reventar, pero, sobre todo, la grata compañía de su hermano gemelo.

—Me toca escoger la película Menma —exigía creando un puchero con sus labios.

—No, ya vimos tu cursilería de Your name hace rato. Déjame ver la segunda parte de The Purge, Naruto.

—Ya has visto esas películas una y mil veces —bufó cruzándose de brazos.

—Tantas como tú le has coqueteado a Gaara y nada más no te pela, pero no te aburres ¿cierto? —una sonrisa socarrona jugueteó entre los labios del pelinegro.

—¡Ni al caso tu comparación, hermanito! No juegues con eso, sabes que yo amo a Gaara desde hace años.

—Sí, pero él a ti no. Ahora cállate y acomódate que me estás destapando y hace frio —le reprendió sin despegar la mirada de la pantalla.

—Ya qué —concluyó Naruto acomodándose mejor sobre la cama.

Después de un rato, ya que se estaba interesando por la película, como si no la hubiera visto jamás en la vida, su celular vibró a su lado.

Había recibido un mensaje, hablando del rey Roma.

De Gaara:

Hola ¿Estás ocupado?

Esa simple pregunta bastó para que se emocionara como colegiala. Se acostó completamente de manera que no molestara a su hermano y se dispuso a contestar:

Hola

Claro que no, dime…

Lo envió y tardó un poco en recibir respuesta.

Estuvieron hablando por mensaje hasta altas horas de la madrugada, incluso Menma se había quedado dormido en su cama, el helado se derritió y solo Dios sabe qué película estaba reproduciéndose ahora en la pantalla.

En ese instante alguien abrió la puerta de la habitación lentamente, era su madre. Seguramente se quedó trabajando en la oficina hasta tarde, como casi siempre.

—¿Qué haces despierto, hijo? Es tardísimo —podría estar cansada pero su instinto de madre siempre iba por delante.

—No conseguía dormir y me di cuenta de que aún no llegabas, así que decidí esperarte —mintió para que no le regañara.

—Ya sabes que no debes preocuparte. Anda ya a dormir cielo.

—Hasta mañana, mami.

Esperó a que cerrara la puerta y en cuando escuchó los pasos alejarse ahí, volvió a mirar su celular pero no tenía ninguna notificación nueva. Supuso que ya no respondería por el momento.

Realmente estaba muriendo de sueño y quizá al despertar tendría ojeras en su hermoso y siempre cuidado rostro acanelado.

Nada de eso importaba ahorita porque Gaara lo había invitado a salir.

Sí, ¡por fin!

─── ∙ ~εïз~ ∙ ───

Nuevo día, nuevas decepciones.

Era justo así como Sasuke pensaba en este momento.

Había tenido una muy mala noche, se sentía fastidiado, irritable, cansado en todos los aspectos, pero ahí estaba. Sentado dentro de una cafetería a la espera de su amigo, quien ya estaba bastante retrasado.

Lo esperaría solo 5 minutos más en lo que se terminaba el café que ya había ordenado. Aquel pelirrojo llegó justo cuando le daba el ultimo sorbo.

—Lo siento, me quedé dormido —trató de justificarse mientras se sentaba frente al azabache.

—No me digas —comentó sarcástico.

—No fastidies, Sasuke —suspiró— ¿Cómo estás?

—Vivo, por desgracia.

—Venga, hombre. No es el fin del mundo, ¿sabes? Neji no sabe de lo que se pierde, eres un partidazo.

—No lo suficiente como para que me amara —musitó con tristeza.

—Ya, no importa lo que te diga en este momento, yo sé que a todo le encontrarás un pero. Aun así, quiero que sepas que estoy contigo para lo que necesites —estiró el brazo para apretar el hombro de su amigo— ¡Ánimo, hermano!

—Gracias, Gaara. En serio, te lo agradezco. No quiero hablar de Neji ahora, mejor cuéntame cómo van las cosas con este chico… ¿Rock Lee?

El rostro de pelirrojo cambió totalmente, al parecer ambos estaban pasando por mal de amores. Claro, ambos casos eran completamente distintos:

La relación que Sasuke tuvo con Neji era completamente apoyada por su hermano y su madre, aparentemente. Mientras que en el caso de Gaara, no. La diferencia entre este y Lee es abismal económica y socialmente hablando, por eso Rasa jamás lo aprobaría y hasta había movido sus influencias para separarlos.

—Tengo que terminar con él —anunció.

La vida es cruel, tarde o temprano terminará por quitarte aquello que te hace feliz de alguna manera.

La reunión en ese café, se convirtió en una especie de desahogo emocional para ambos.

Gaara le contó sobre los problemas financieros de su familia y los contantes regaños y reproches por parte de su padre. El hombre jamás permitiría que su hijo se casara con alguien de clase baja, pues lo que ellos necesitan es un puente a la estabilidad económica y ese puente no era Lee sino un tal Naruto Uzumaki.

—¿Y por lo menos lo conoces? —preguntó el azabache.

—Sí, es un chico bastante agradable. Ha estado detrás de mí por mucho tiempo, tal vez no me cueste tanto… llegar a sentir algo por él.

—Pero… —Sasuke lo miró inseguro— tú amas a Lee ¿no es así?

—No tengo opción, es lo que mi padre y mi familia necesitan. Solo tengo casarme, ver que beneficio podemos sacarle a ese matrimonio durante unos meses y después veré que hacer.

—Eso es demasiado. No sé si sentirme mal por mi situación o por la tuya, ni a cuál irle —suspiró desanimado.

—Así es la vida, amigo mío.

Sasuke que no pudo estar más de acuerdo con ese último comentario.

Ahora solo le faltaba contarle de su rompimiento a Itachi, ciertamente no quería seguir tocando ese tema con nadie más aparte de su amigo pero sería necesario sino quería que su hermano lo fastidiara preguntándole por el Hyuga.

─── ∙ ~εïз~ ∙ ───

Los días pasaban.

Naruto estaba jodidamente radiante, más de lo que siempre ha sido.

Ino y Shikamaru solo lo miraban con preocupación, no dirían nada porque sabían que el chico estaba viviendo uno de sus más grandes sueños, pero algo estaba muy claro para ellos: a Gaara nunca antes le interesó Naruto.

—Entonces me besó y…. ¡Waah! ¡Fue increíble! —contaba el rubio de ojos azules.

—Me da gusto verte tan feliz Naruto, solo creo que deberían ir más despacio —aconsejó Ino tratando de sonar lo más animada posible.

—Pienso similar —agregó el pelinegro—. Solo salieron una vez, te pidió ser su novio y accediste de inmediato. Perdona, pero no me parece correcto.

—Es porque lo he amado desde siempre ¿Cómo crees que iba a decirle que no? —respondió un tanto ofendido. Todo parecía indicar que nadie comprendía su infinita alegría.

—Al menos le hubieras dicho que te lo pensarías —dijo Ino antes de tomar un trago de su jugo.

—¿Y tirar a la basura esta oportunidad? ¡Ni loco! Hasta parece que no comparten mi felicidad —recriminó haciendo una mueca al terminar.

—Claro que sí, tonto.

—Pues no parece ¿saben cuánto me esforcé para que se fijara en mí?

—Naruto, ya te había dicho que acosarlo no es esforzarte —explicó su amigo.

—Ash…

No eran los únicos que le habían regañado de cierta manera por su precipitada relación con el Sabaku, pero se sentía fastidiado. Primero fue Menma, quien literalmente lo arrastró por la casa con el pretexto de ver si así se le reactivaban las neuronas, luego su madre, que tampoco parecía muy contenta con la noticia.

Aun así, él estaba feliz, porque que su crush, después de tantos años tratando de llamar su atención, por fin se le había declarado.

No importa que haya sido de la noche a la mañana, lo importante aquí es que el otro también lo ama ¿no?

Por lo tanto, todos pueden irse a la mierda en tanto él tenga a Gaara a su lado.