Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a Riichiro Inagaki & Boichi, al igual que cualquier referencia al manga.
CAPITULO 7
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Vuelves en todos los sueños que tengo
Mi corazón estalla de alegría
Pero regreso a la realidad cuando mis ojos se abren
Ahora espero anhelante que la noche se haga presente
Para verte nuevamente.
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Kohaku miró nuevamente a Senku, quien parecía demasiado concentrado mientras sacaba algunos platos y vasos de la alacena. A pesar de sus insistentes palabras para que se retirara a su casa, el científico se había negado ante la petición, alegando que no iba a dejarla sola dentro del apartamento. Era casi como si pudiera entender que no bastaba con algunas palabras tranquilizantes para que su mente dejara de sobre pensar en cada asunto.
Así que se mantuvo callada y pensativa, escuchando el sonido que hacia Senku mientras se movía a través de su cocina. ¿Tendría Senku la más mínima idea de lo que sus acciones estaban ocasionando en ella?
Posiblemente no.
En realidad, parecía ser alguien que no pensaba mucho en los demás. Su actitud desinteresada y fría lograba crear una impresión demasiado mala del chico, pero, Kohaku podía ver más allá de todo eso. Era alguien compasivo que se preocupaba por los demás, analizaba todo de una manera veloz y actuaba de acuerdo con la razón.
Kohaku sonrió ante el pensamiento.
—¿Por qué solo tienes comida procesada en este lugar? — murmuró Senku —Solo veo cosas enlatadas y nada freso, además…¡¿Cómo es que tienes algo que caduco hace dos años?! ¡Esto es una seria amenaza contra la salud!...
Sin poder evitarlo, Kohaku dejó escapar una débil risa ante el pequeño escándalo que Senku estaba formando al ver el contenido de su refrigerador.
—En ocasiones olvido lo que tengo en el refrigerador…— respondió sin dejar de sonreír. El científico alzo la mirada encontrándose con la de ella. Ella lo miró de regreso, sintiendo como el ambiente entre ellos se volvía más agradable, decidió continuar con la conversación ya que su vecino se encontraba al parecer de mejor humor—. Suelo hacer la despensa una vez a la semana…pero ciertamente solo coloco lo que compro por aquí.
Senku parpadeó asombrado.
—¿Es que no limpias tu cocina o refrigerador?
—Algunas veces…— aunque no era mentira, Kohaku rara vez ponía atención a lo que tenía o no. Se limitaba a cocinar y después limpiar los trastes sucios.
—Tienes una bomba de tiempo en tu hogar…debes ser más cuidadosa en lo que te llevas a la boca.
Kohaku sintió el calor subir por sus mejillas.
—Vamos— dijo Senku con muchas más calma— Conozco un lugar excelente en el que podemos cenar y está abierto la mayor parte del día.
—¿Ambos? — Kohaku se sintió tan sorprendida que no pudo evitar dejar escapar aquella pregunta con un tono incrédulo.
—Claro…— dijo el joven científico, caminando hacia ella hasta llegar a su lado— Necesitas alimentarte y además tomar un poco de aire fresco, así que vamos, yo invito.
Ella no sabía cómo sentirse al respecto, ambos se sumieron en un tranquilo silencio. Únicamente mirándose el uno al otro.
Así que termino haciendo lo que naturalmente haría con cualquier persona que realmente mostrara preocupación por ella.
Kohaku le regaló una sonrisa envolviendo sus brazos alrededor del cuerpo contrario.
El cuerpo de Senku se tensó en el acto, pero, no podía mentirse asimismo.
Se sentía bien sentir la calidez de alguien más después de mucho tiempo.
El cielo estaba despejado una vez que salieron del edificio, las lluvias se habían detenido aquella semana. Dando un descanso a la ciudad de los días grises. Kohaku inspiro profundamente y siguió a Senku por la calle.
Al parecer el restaurante estaba a pocas calles de donde vivían, por lo que podían ir y regresar caminando.
—Vi pinturas en tu casa— comentó Senku tratando de iniciar una conversación con su vecina— Eran demasiadas a decir verdad…¿Eres artista?
¿Él había visto sus pinturas?
Le daba un poco de bochorno el que alguien hubiera sido testigo de todo lo que tenía en su apartamento, era algo así como su propio "desorden organizado". Kohaku sabía que al tratar de hacer el lugar más hogareño este podría lucir un poco -demasiado- cargado de cosas por cualquier lado. Por lo que al final no sabía si daba una impresión equivocada de ella.
—Algo así— Kohaku se encogió de hombros—. Siempre me ha gustado la pintura…aunque nunca me he dedicado enteramente a ello.
—¿Por qué no?
Miedo
—No lo sé— respondió al final, pero por la mirada que Senku le dedicaba sabía que su pequeña mentira no pasaba desapercibida por el chico.
—Yo siempre quise ser un científico— mascullo Senku segundos después. Agradeció enteramente que no hiciera más preguntas acerca de su profesión. Por lo que se dedicó a escuchar atentamente a su vecino—. Mi padre solía regalarme cosas de ciencia cuando se enteró de mi afición por saber el funcionamiento de todo lo que conocemos actualmente. Creo que fue el primero en apoyar cada locura y experimento que realizaba en nuestro pequeño apartamento…incluso vendió su auto para que yo pudiera tener mejores aparatos científicos.
Mientras Senku hablaba, ella reconoció el tono afectivo que dejaba escapar en cada palabra. Era algo inconsciente pero notaba el gran afecto que tenía el chico por su padre aunque su semblante mostrara lo contrario.
—Debe ser grandioso que tu padre apoye tu carrera— Senku la miró, pero ella miraba al frente con el ceño fruncido. Noto la expresión tensa y el anhelo en sus palabras—. Ver en lo que te has convertido supongo debe ser la mayor alegría de su vida…¿Me equivoco?
Senku rascó su oído con el meñique mientras continuaba caminando.
—No, no te equivocas. Él viejo lloró por horas cuando recibí mi primer Nobel…
Kohaku dejó escapar un risa, cubriéndose el rostro con su mano giró su rostro tratando de acallar su risa.
—¿Lo que dije fue gracioso?
—Dices algo tan importante como si fuera insignificante— rio Kohaku de nuevo—. Un premio Nobel…lo dices como si fuera un simple diploma escolar.
Una ligera mueca apareció en los labios de Senku
—Técnicamente lo es…la mayor parte de la sociedad ni siquiera saben a quienes se les entregan estos premios.
—Estos premios son publicados en muchos medios sociales, Senku.
—Si eso es cierto…¿Cómo es que nunca supiste quien era al verme? — no trataba de sonar arrogante por primera vez, pero incluso él tenía curiosidad por la respuesta.
—No suelo usar mucho las redes sociales— comentó con tranquilidad—. Hace mucho tiempo que deje de usarlas y a decir verdad eso mejoró muchos aspectos de mi vida diaria.
—¿Por qué?
Kohaku sonrió de lado: —Cuando dejas de concentrarte en lo que los demás opinan de ti, es entonces cuando realmente puedes crecer como persona y crear un juicio propio de tus acciones.
Sus músculos se tensaron, Senku entendía la verdad en sus palabras.
—La gente jamás dejara de criticar…es algo casi instintivo pero que al final daña muchísimo a los demás. Pero aun así, las personas no dejan de hacerlo y posiblemente jamás dejen esa actividad tan horripilante…
—Ellos siempre esperaran tu caída— susurró Senku. Kohaku lo miro de reojo con interés.
—Cierto…— reconoció en un tono calmado—. Pero es decisión nuestra si queremos hacerles caso o no.
Bajo su escrutinio, el científico compartió una breve sonrisa con la rubia mientras ingresaban en el pequeño establecimiento de comida.
Kohaku escogió sentarse en una de las mesas pegadas al gran ventanal que daba hacia el exterior. Todo olía exquisito y era testigo de los rostros de satisfacción de todos cuando probaban su comida. La decoración era sencilla y minimalista, cada mesa tenía un mantel tejido y los almohadones de los asientos eran demasiado cómodos. Podía escuchar una suave melodía de fondo mientras los murmullos se alzaban entre risas y charlas casuales.
Los meseros se movían de manera sincronizada de un lado a otro con pedidos en mano. Y no paso mucho tiempo hasta que uno se acercó a ellos con una sonrisa. Senku lucia feliz mientras ordenaba ramen, y permitió que el científico le recomendara algunos platillos, aunque al final termino por ordenar un ramen. Lucia delicioso y Kohaku se sentía hambrienta.
—Solía venir mucho con Byakuya a este lugar— murmuró Senku de manera distraída.
—¿Byakuya?
—Mi padre— se corrigió—. Después de la escuela solíamos venir ambos, eso cuando él no estaba en alguna misión en la NASA.
Kohaku no pudo ocultar su sorpresa ante la mención de aquella organización mundialmente conocida.
—Se puede ver que has tenido una vida interesante Senku.
—Si quieres verlo de esa manera…puede que tengas razón.
Después de eso, Kohaku quiso preguntar más cosas pero el mesero llegó con la comida y ambos se sumergieron en un silencio agradable mientras comían.
Senku ya no tenía esa mirada hostil en su rostro y su postura parecía aún más relajada, de hecho era la primera vez que se notaba tan tranquilo a su alrededor. Kohaku realmente quería pensar que estaba progresando, pero en su mente le recordaba que todo aquello estaba sucediendo solo porque el chico la había encontrado teniendo un ataque.
—¿Sucede algo?
Se había quedado viendo fijamente a Senku que se sintió avergonzada cuando este la descubrió.
—No…nada
Antes de que Senku hiciera otra pregunta decidió seguir comiendo de su ramen.
Entrecerrando los ojos, Senku estudio a su vecina. Lucia más tranquila y serena, una pequeña sonrisa se dibujaba en su rostro cada vez que tomaba un bocado de su comida y eso lo hizo sentir bien.
—Entonces…— Senku limpió sus labios con la servilleta, mientras miraba a Kohaku dejar sus palillos a un lado para poner atención—. ¿A qué te dedicas entonces si no es a la pintura?
—Ayudo a pequeños negocios con estrategias de marketing y también desarrollo de plataformas virtuales para todo tipo de empresas.
Senku se tragó su sorpresa, podía decir que Kohaku gozaba de una vida fuera de preocupaciones. El desarrollo de ella dentro de aquel ámbito era algo prospero dentro de la actual generación. El mundo virtual estaba reemplazando parte de los sistemas antiguos, y era cuestión de tiempo para que las redes tomaran el control.
—Me parece que tienes un trabajo demasiado interesante— Senku sorbio el caldo de su ramen notando brevemente el sonrojo en las mejillas de Kohaku—. ¿Por qué no tratas de hacer publicidad de tus pinturas? No pude apreciarlas con detenimiento…pero puedo decirte que unas eran muy buenas.
Kohaku miró a Senku y luego hacia el gran ventanal, en sus ojos brillaba la inseguridad y entonces fue cuando conecto todos los puntos.
—Deberías hacerlo— continuó sin esperar una respuesta por parte de la rubia—. Incluso yo estaría dispuesto a comprar una de tus pinturas…
—¿Por qué estas siendo amable ahora? — interrumpió Kohaku con la voz entrecortada— Hace no mucho era alguien insignificante ante tus ojos…y lo puedo entender ahora, yo soy alguien a quien no conoces y mi manera de actuar fue demasiado abrumante para ti…
—No justifiques mis malas acciones…por favor.
Kohaku lo miró bastante sorprendida.
—Fui un hijo de puta y no pretendo dulcificar lo que hice…he estado por demasiado tiempo solo, así que no sé cómo lidiar con la gente ahora— su rostro mostraba vergüenza mientras rascaba su oído tratando de aparentar indiferencia, pero lo cierto era que para Senku era un medio que evitaba cualquier desgracia. Y Kohaku parecía ser frágil, llevarla hacia su propia oscuridad solo terminaría por hundir esa poca estabilidad.
Ella parecía observar la preocupación en su rostro, entendiendo rápidamente a lo que se refería . Ninguno de los dos estaba seguro de como continuar, pero algo los jalaba el uno al otro para encontrarse en cada oportunidad.
—Mi nombre es Kohaku…¿Cuál es el tuyo?
Por un momento, el rostro de Senku se llenó de confusión. Pero ese mismo desconcierto se convirtió en una mirada llena de gratitud.
—Mucho gusto Kohaku, mi nombre es Senku.
Después de algunas anécdotas por parte de ambos y de haber ordenado varios postres que los dejaron rebosantes de azúcar, decidieron que era hora de regresar a sus respectivos hogares. Ya había oscurecido en su totalidad y la brisa nocturna comenzaba a volverse más intensa.
—¿De verdad construiste un cohete siendo apenas un niño?
—Era un prototipo…pero logró llegar a la exósfera, tenía demasiadas fallas pero sé que nunca olvidare ese momento y lo que fue mi primer cohete funcional.
Kohaku escuchó atentamente como Senku le narraba aquella aventura escolar y todo los inconvenientes que tuvo que pasar para lograr su objetivo. De ahí entendió el deseo del científico por conocer todo lo interesante del mundo.
—Debió ser grandioso…
Senku sonrió de lado.
—Lo fue…
—Senku— una silueta se detuvo frente a ellos. Kohaku observó con interés al hombre delante suyo; era alto, fornido, con la tez clara, ojos y cabello castaño.
El hombre veía a Senku con un rostro repleto de incredulidad. Un fuerte viento soplaba a su alrededor y se movía alrededor de ellos como un ligero manto frio. Allí parado como una estatua, el rostro del chico comenzaba a llenarse de gruesas lágrimas. Pero a diferencia de él, Senku lucia serio, con una máscara de indiferencia reflejada en sus facciones…la misma que tenía con Kohaku semanas atrás.
—Tanto tiempo… —comenzó a decir el extraño. Hizo un ademan de acercase, pero Senku rápidamente retrocedió mientras que tomaba la muñeca de Kohaku con fuerza. Ella observaba la escena frente a sus ojos. Se dio cuenta que Senku cargaba con sus propios problemas.
—Taiju…— fue lo único que logro articular Senku antes de tomarla con más fuerza de la muñeca y salir huyendo del lugar. El castaño no los siguió, observó con profunda tristeza el camino que su viejo amigo había tomado en dirección opuesta a la suya.
Kohaku sabía lo que era enfrentarse a los recuerdos, y parecía ser que Senku era quien necesitaba de ella en esos momentos. Luchó por enunciar cualquier palabra, pero algo en su mente le aconsejo mantenerse callada.
Metros más adelante, Senku por fin se detuvo y dejo libre su muñeca. Notó que sus hombros temblaban y pronto le dio la espalda para evitar verla a los ojos. La chica de cabellos rubios se acercó con cautela hacia él, gruesas lagrimas bajaban por aquellos ojos color carmín que detonaban un profundo dolor.
Kohaku sostuvo firmemente las manos de Senku entre las suyas.
Transmitiendo el mismo apoyo que él le había brindado horas atrás.
Ta dannn
Espero que hayan disfrutado el capitulo. Tuve que pensarlo muchísimo y la verdad es que me tarde en escribirlo porque quería que estuviera bien narrado. Además de que el trabajo me absorbe bastante tiempo, por lo que solo tengo tiempo en la noche para avanzar con las historias.
Les brindo una interacción con nuestros protagonistas, aunque no se confíen. No todo se arregla de una manera tan sencilla, derribar los muros que una persona se ha impuesto durante años no pueden caer de la noche a la mañana.
Déjenme saber que tal les pareció el capitulo.
Hasta el siguiente capitulo.
Abrazos~~
PD. Con los ultimos caps del manga, mi mente repite que Xeno&Stanley son canon jajaja
