Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a Riichiro Inagaki & Boichi, al igual que cualquier referencia al manga.


CAPITULO 8

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Encadenamos parte de nuestra alma al eterno sufrimiento

Sin saber nunca el por qué

No se puede vivir una mentira durante mucho tiempo

Pero nos aferramos a esa realidad sin ser conscientes,

de la verdadera belleza de la vida

.

Kohaku se sintió un tanto confundida con la reacción de Senku, y aún más cuanto este se disculpó y simplemente menciono que tenía que ir a descansar.

Dejo escapar un profundo suspiro ante el recuerdo.

Se colocó sus lentes y miro hacia el balcón de su vecino, pero las luces seguían apagadas. Esta no sería la primera vez que trataba de visualizar a Senku a través de aquellos ventanales, pero ya tenía algunos días que no lo veía.

Solía desvelarse un poco con las esperanza de encontrarse nuevamente con Senku, pero parecía ser que esa noche tampoco sucedería. Kohaku miro largamente el cielo sobre ella y trato de alejar esa pequeña chispa de preocupación que comenzaba a asentarse en su pecho.

había logrado hacer las paces con su vecino, o al menos eso creía.

Estaban comenzando de cero. Pero parecía como si se hubieran vuelto dos desconocidos de nuevo y eso le irritaba en cierta forma. Aunque, no podía negar que la reacción de Senku aquella tarde le había inquietado de sobremanera y le hacía pensar que era el detonante para que las murallas del científico se levantaran aún más.

Tenía demasiadas preguntas.

¿Quién era aquel chico llamado Taiju?

¿Por qué no los había seguido?

¿Qué hizo que Senku llorara aquel día?

—Seguramente parezco una acosadora ¿no es así Percy? — miró a su gato tomar su baño tranquilamente sin mirarla ante lo que había dicho, —. Esto es una puta locura…es la persona más extraña que he conocido en mi vida…y aquí estoy, tratando de verlo a través de su ventana.

Percy maulló en respuesta.

—Me ayudo ese día…es algo que nunca voy a olvidar— frotando sus manos para calmar el frio en ellas decidió que era momento de volver a su rutina, camino a la cocina para comenzar a preparar la cena y colocó su bocina con música de fondo.

Tenía que concentrarse en sus propios asuntos.

No quería toparse de nuevo con la mirada acusadora de unos de sus vecinos por segunda vez.

Aun recordaba el bochornoso momento cuando se topó con aquellos ojos marrones que la miraban con asombro. Y es que encontrar a la vecina nueva asomando medio cuerpo hacia uno de los balcones sorprendería a cualquiera.

Días después Nikki le había dicho que el nombre de aquel curioso vecino era Chrome.

El cual era un fiel seguidor de Senku desde hacía ya varios años.

—Tiene un nombre curioso…aunque creo que ahora pensara que soy una ladrona— dijo Kohaku con la mirada perdida, preguntándose como es que termino en aquel embrollo. Ella buscando desesperadamente a un científico que no quería ser encontrado.

Una locura total.

—Parece que mi vida se convirtió en una novela cliché…— susurró con desgano—. Nunca me han gustado ese tipo de historias.

Percy restregó su cuerpo contra sus piernas en busca de atención. No era de mucha ayuda en realidad.

—¿Qué se supone que haga ahora? ¿Debería leer un manga shōjo para darme alguna idea? ¿Tendré que ver algún dorama o novela? — exclamó sintiéndose aún más tonta hablando sola en medio de la cocina con un tazón de verduras hervidas, pero no tenía ni la más mínima idea de cómo actuar ante ese tipo de situaciones. Su cuerpo actuaba sin razón alguna en cuanto se trataba de Senku, pero Kohaku sabía que era pésima para temas que relacionaran al sexo opuesto.

Incluso era algo ridículo siquiera idealizar algún tipo de escena con el científico.

Eran dos completos extraños.

—¿Es esto a lo que la gente le llama tener un crush?

Kohaku sabía que no podía quedarse con la duda.


Acudió a la única persona que tenía en aquella ciudad para hablar sobre lo que aquejaba a su mente. Ni siquiera hizo falta que saliera del edificio, basto con acercarse a la puerta de enfrente y tocar para que su vecina abriera la puerta con un sonrisa.

En primer instancia, Nikki se había sentido completamente conmovida por recibir la confianza de Kohaku y ahora ambas estaban enfrascadas en una conversación que parecía no tener un fin.

—Sinceramente no creo que sea algo grave— señaló Nikki mientras tomaba un sorbo de té—. Es solo preocupación…no lo has visto en días y tu mente comenzó a trabajar rápidamente en miles de escenarios.

Kohaku le miro curiosa.

—¿Tu lo crees?

Nikki se encogió de hombros.

—Senku es alguien muy importante hoy en día, no dudo que haya tenido que salir de viaje por negocios o puede ser que el trabajo lo ha mantenido ocupado.

Kohaku asintió: —Puede que tengas razón, solamente estoy pensando tonterías…

—No son tonterías Kohaku— su vecina le miro con dulzura—. Es normal que te preguntes cosas de las cuales no tienes una idea clara de cómo manejar…y por lo que veo, Senku y tu han mejorado en cuanto a la convivencia, por lo que tu preocupación está justificada.

El semblante de Kohaku se relajó ante lo último.

—Aunque debo admitir que tratar de saltar a su balcón fue digno de toda una acosadora— murmuro con malicia y Kohaku sintió como rápidamente el calor invadía su rostro— ¿En que estabas pensando cuando hiciste eso?

Ante la pregunta, Kohaku no supo realmente que contestar. Ni siquiera ella sabía que la había llevado a cometer semejante locura. Si pensaba las cosas con detenimiento, su comportamiento fue un tanto -demasiado- vergonzoso, y probablemente Senku se encontraba tan ocupado con su trabajo que era por ello por lo que no habían logrado coincidir ni una vez desde su salida.

—¿Puedo hacerte una pregunta Kohaku?

Kohaku le miro y asintió.

—¿Alguna vez tuviste algún tipo de relación amorosa o enamoramiento?

—No.

Su respuesta había sido tan rápida, que Nikki se sintió aturdida.

—¿No?

Kohaku negó.

—Nunca tuve la oportunidad para ese tipo de cosas— explicó Kohaku, dejando que su mirada se perdiera en su té. Sus pensamiento vagaron en los pocos recuerdos que se mantenían en su mente. Ciertamente, era un tema al que no le solía prestar atención dado que toda su vida se dedicó a cuidar de su hermana y tratar de complacer los excéntricos deseos de su padre.

Había dado su vida por las competiciones y cuidado de la salud de Ruri.

Jamás sintió que faltara algo.

Hasta aquel día.

—Mi vida se centró en muchas actividades...pero ninguna de ellas involucraba a los chicos.

Kohaku nunca creyó que fuera un tema relevante, pero ahí estaba…planteándose la idea con fuerza en su cabeza. Después de todo, muchas cosas ya se habían estabilizado en su vida.

Las dos hablaron más acerca de ciertas vivencias pasadas. Nikki le conto a Kohaku sobre la vez que encontró a su novio siéndole infiel con una de sus compañeras de trabajo y como este lo seguía negando hasta la fecha, era claro que Nikki le había roto la nariz y una que otra cosa más. Kohaku hizo algunas bromas acerca de su época en la preparatoria y como era un imán para los problemas.

Después de una hora, Kohaku se despidió de su vecina agradeciéndole por haber aceptado conversar con ella y asegurándole que saldrían en algún momento para seguir con aquella conversación a más detalle. No era ninguna mentira que a Nikki le gustaba el chisme y ciertamente a Kohaku le agradaba demasiado la compañía de su vecina.

Fue entonces que al llegar a su puerta escuchó el inconfundible sonido que hacían las puertas del ascensor al abrirse.

En ese momento, sus ojos se toparon con unos ya conocidos por ella.

Senku le miro, logrando esbozar una pequeña sonrisa

—Hola Kohaku— murmuró de manera suave, mientras hacía ademan de abrir la puerta de su apartamento— ¿Cómo has estado?

—Excelente, a decir verdad he tenido demasiado trabajo esta semana y he pintado algunos cuadros para una próxima exhibición que se tendrá en la ciudad…por fin he comprado arroz porque por alguna extraña razón siempre es algo que se me olvida tener. Hice caso a tus consejos y deseché toda la comida basura de mi cocina, tuve que hacer una compra enorme de despensa…pero fue un problema descomunal cargar todo en el ascensor…

La suave risa por parte de Senku le hace detenerse de aquel bombardeo de palabras.

—Entendí solo la mitad de lo que acabas de decir…

Kohaku sintió que su rostro se coloreaba de rojo.

—Lo siento…

—No lo hagas— cortó Senku con un ligero ademan de su mano, después parece recordar algo porque su rostro se gira en su dirección con una sonrisa burlona apareciendo en sus labios—. Ahora que lo recuerdo…alguien me dijo que estabas tratando de hacer un allanamiento de morada.

Chrome, pensó Kohaku con pesar.

Pero Senku no parecía molesto en lo absoluto, incluso había signos de diversión en su rostro ante la situación. Kohaku trato de excusarse con palabras apresuradas y algunos ademanes a su alrededor. No quería que Senku pensara en ella como una acosadora total, aunque era claro que sus acciones solo habían demostrado lo contrario.

Tendría que controlarse de ahora en adelante sino quería parecer una lunática.

—De verdad lo lamento muchísimo Senku…

—Te dije que no importa Kohaku, además sé que Chrome suele exagerar la mayoría de las veces. No puedes creerle del todo— se encogió de hombros restándole importancia, pero Kohaku quería gritar que esa vez no estaba exagerando, aunque su mente la mando callar de manera inmediata sabiendo que lo mejor era mantener aquella pequeña mentira.

Kohaku sonrió con cautela siendo observada por Senku. Después de unos segundos, este hizo un ademan para que lo acompañara hacia el interior del apartamento.

Kohaku se mordió el labio inferior con nerviosismo.

No era momento de acobardarse.

Senku lucia exhausto, pero aun así estaba dispuesto a invitarla pasar.

Si le hubieran dicho hace algunas semanas que su vecino cascarrabias le sonreiría e invitaría a pasar, seguramente se habría reído a carcajadas. Después de todo, el científico le había cerrado la puerta en la cara cuando le pidió un tazón de arroz.


El interior seguía tan limpio e impecable como siempre, era como si alguien hubiera limpiado en todos los días en los que Senku estuvo ausente. Se sintió un tanto cohibida recordando el desastre que era su apartamento la mayoría de las veces y al tener un gato como lo era Percy, no siempre podía tener sus cosas con el mayor orden posible.

—Tuve que atender algunos asuntos en el extranjero de manera urgente— comenzó Senku, Kohaku no supo que decir así que se limitó a seguirlo hasta la cocina. Dirigió su atención hacia el científico, quien comenzó a sacar lo que parecían ser ramen instantáneos—. Se que esto contradice mis consejos sobre la comida, pero estoy hambriento y esto me dejara satisfecho.

Kohaku asintió de manera distraída.

—¿Entonces a donde fuiste? — preguntó sin poder contenerse.

—Estados Unidos…tenía que verme con un viejo maestro para pedirle ayuda sobre una investigación y además tenía que cerrar negocios en aquel país.

¿Negocios?

Kohaku no pregunto acerca de los negocios a los que se refería, supuso que eran cosas referentes a la ciencia por la profesión de Senku.

Después de unos minutos, Senku dejo un tazón de ramen frente a ella mientras él se acomodaba a su lado con su propio ramen. Ambos comieron despacio disfrutando la compañía del otro, Senku preguntó acerca de sus actividades en aquellos días, a lo que Kohaku ahora de manera más calmada pudo narrarle todo con lujo de detalles.

Senku sonrió mientras la escuchaba hablar.

—Me alegra que comenzaras a pintar más cuadros…un viejo amigo quiere ver tus pinturas, así que aprovechare la exposición que tienes en mente para que pueda verlas

Había orgullo en su voz. Senku lucia emocionado ante la situación y Kohaku no podía estar más agradecida con ello.

—¡Muchas gracias Senku! — intentó que su voz no sonara tan emocionada, pero fallo en el acto. Realmente le hacía mucha ilusión que alguien quisiera ver sus obras ya que no siempre se sentía muy segura al respecto. Mostrarlas a alguien más era un miedo que yacía latente en su mente.

Después de todo, su padre había hecho que ella creyera eso.

—No tienes que agradecerme las cosas Kohaku

Pero ella no dejo de sonreír.

Senku sentía que su alma podía respirar un poco más con eso. Era algo que lograba menguar el sentimiento de culpa, pero no lo hacía desaparecer del todo. La parte racional de su cabeza le aconsejaba alejar a la chica de él. La parte incoherente quería disfrutar un poco más del momento, algo que su egoísmo se negaba a soltar.

Y sabía que aquello estaba mal.

En algún momento, Senku observo a la chica en mudo silencio.

Kohaku le miro preocupada ante la expresión seria del chico.

—Puedes preguntarme acerca de aquel día, Kohaku—

La chica analizo sus palabras con cuidado.

—¿De verdad te gusta mucho el ramen?

Senku sonrió.

—¿De verdad me estas preguntando eso?

Ella se sintió confundida ante la ironía en el tono de Senku.

Segundos después su mente reacciono ante lo que Senku proponía, se sintió aún más estúpida que momentos atrás. Tenían que darle un premio por la tontería más grandes jamás cometida. Observo a Senku reír por su pregunta y sin querer tener que corregirse de su error, pregunto lo que realmente había estado pensando durante aquellos días durante la ausencia del científico.

—¿Quién era aquel chico llamado Taiju?

Senku detuvo su risa al escuchar la pregunta. Sabía que él mismo fue quien propuso a Kohaku satisfacer su curiosidad. Pero aun dolía pensar en el pasado, siendo que este involucraba a gente que era importante para su vida.

—Es mi amigo de la infancia— contestó.

Kohaku le miró, incrédula.

—Si es tu amigo de la infancia, entonces…¿Por qué huiste de esa manera en cuanto lo viste?

Hubo una breve pausa.

Senku inhalo y exhalo de manera lenta.

—Porque yo no soy una buena persona Kohaku…he hecho cosas de las que me arrepentiré toda mi vida— dijo, ocultando su rostro entre sus manos tratando de controlar su frustración—. Hace algunos años que decidí alejarme de muchas cosas, entre ellas estaban las personas que me habían acompañado durante todo mi camino. No quería que ellos se vieran envueltos en la mierda de mi vida…

Kohaku no emitió palabra alguna.

—No importaba si yo me iba al carajo…mi prioridad se convirtió en ver a esas personas avanzar en su vida— sintió un temblor subir por su cuerpo, sus hombros temblaron pero Senku quería guardar todos esos sentimientos en lo más profundo de su mente, aunque eso terminara por matarlo —Eso por ello que no deseaba que alguno me encontrara nuevamente.

Esta vez, Kohaku hizo una nueva pregunta.

—¿Crees que ellos te buscaran porque Taiju te vio?

Senku dejo salir el aire de manera temblorosa.

—No lo creo…estoy seguro de que lo harán.


Tadannn~~

Andaba muy desaparecida con esta historia ¿no es así?

Pero quería escribir un capitulo un poquito largo. Y aquí me tienen a la 1 am editando para poder compartirlo con ustedes.

Estos últimos meses han sido una locura y mi trabajo no ayuda mucho que digamos. Es demasiado estrés y por lo general termino muy cansada al final de día. Además que en mi país los casos del bichito van en aumento y me da miedo contagiarme. Asique entre mi estrés y paranoia decidí que la mejor manera de relajarme era escribiendo. Me puse manos a la obra con ponerme al día y además nuevas ideas surgieron en mi cabeza.

Algunas personas ya fueron a darle su amor a Dark Lions. Lo mas seguro es que ya comience a editar el primer capitulo para compartirlo con ustedes y trabajar el en capitulo 9 de La chica de las Acuarelas.

Muchas gracias por su paciencia.

Aprecio muchísimo sus comentarios y buenas vibras.

Hasta el siguiente capitulo

Abrazos~~