Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a Riichiro Inagaki & Boichi, al igual que cualquier referencia al manga.


CAPITULO 9

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¿Por qué miras por los caminos equivocados?

Sigue los colores

Escucha tu entorno

Su encuentro no fue una casualidad

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El papel en sus manos parecía ser un recordatorio absurdo de que nada había mejorado. Los ojos azules de Kohaku se detuvieron en las pequeñas cosas de su entorno; sus pinturas, las fotos en las repisas, en su gato. Tenía miles de fotos enmarcadas de los lugares que había visitado y una considerable colección de tazas de cerámica.

Apretó con fuerza el documento hasta que este era una maraña de papel arrugado y sin forma. No sabía si tenía ganas de gritar o simplemente de rendirse.

Caminó hacia el balcón y observó lo matices de violeta sobre el cielo de la ciudad. La suave ventisca logró apartar a los afligidos pensamientos que comenzaban a surcar en su mente. Pero el agradable ambiente extrañamente no resultaba nada reconfortante.

—¿Qué es lo que voy a hacer? — apretó el puente de su nariz, suspirando pesadamente. Sentía que las lágrimas comenzaban a acumularse en las esquinas de sus ojos. Masculló una maldición y miro el cielo sobre ella. No quería recorrer ese camino de nuevo…ya no— ¿De verdad me odias tanto?

En la desastrosa situación, Kohaku miro hacia el frente sin prestar atención realmente. Estaba tan indignada, molesta y triste. Sabía que ahora no había marcha atrás, no cuando las palabras en aquella hoja eran tan contundentes.

—Realmente no voy a volver a ese lugar— exclamó de manera contundente—. Mi padre estaría encantado de tenerme de nuevo bajo su pulgar…pero eso no sucederá de nueva cuenta— llevo una mano a su mejilla, recargándose en el barandal de su balcón—. No después de todo lo que he logrado avanzar.

Percy dejo escapar un maullido para llamar su atención.

—Desearía ser tú en este momento— dijo mientras hacia su camino de nuevo al interior de su hogar, Kohaku dio una última mirada hacia la ciudad que comenzaba a ser más centellante debido a la oscuridad de la noche, tenía que prepararse algo de comer si quería mantener las fuerzas para el día siguiente.

Senku había conseguido que sus pinturas fueran exhibidas en un pequeño festival de la ciudad, donde varios artistas presentarían sus obras y además estas serían subastadas.

No estaba muy de acuerdo con eso ultimo.

Pero el científico había insistido en la idea.

Senku comenzaba a lucir más animado con el paso de los días. Después de la ligera confesión por parte de él, no se había tocado el tema y ella no quería sacarlo a flote de nuevo. Después de todo, Senku se lo contaría cuando se sintiera listo.

Y ella haría lo mismo.

Kohaku se tambaleo hasta el sofá de la sala, sin poder contenerse más. Dejo escapar algunas lágrimas, sabiendo que la mayoría eran de impotencia.

Cálmate, se dijo.

Pero nada de eso servía, no cuando su mente comenzaba a susurrar un montón de cosas. Su cabeza iniciaba un proceso en donde nada de lo que viera o escuchara ayudaría a calmar la desesperación en la que su cuerpo se veía atrapado. La soledad del apartamento agravaba la situación aún más.

Necesitaba a Ruri.

Necesitaba a Chrome.

Necesitaba a Kinro y Ginro.

Y ahí no había nadie a su lado.


Kohaku revolvió su bolso por enésima vez, estaba demasiado nerviosa. Lo admitía completamente. A su lado, Senku la miraba divertido por la expresión de terror absoluto de la rubia.

—No entiendo que es lo que te tiene tan nerviosa— termino por decir Senku cuando Kohaku siguió buscando algo imaginario dentro de su bolso—. Lo harás bien…así que deja de actuar como si el mundo se estuviera derrumbando.

Kohaku consiguió esbozar una mueva.

—Es fácil para ti decirlo…estas acostumbrado al éxito— sus manos por fin se habían detenido y ahora miraba con desesperación a Senku—. Mi caso es muy distinto al tuyo…

—No porque sea distinto significa que será malo— Senku le regalo una sonrisa conciliadora, mientras la tomaba suavemente de la mano para conducirla al interior del lugar en donde el evento se llevaría a cabo. Había demasiadas personas a su alrededor, todas y cada una de ellas enfrascadas en una conversación distinta— Además, esto te servirá como una experiencia totalmente nueva, es un aprendizaje para ti. Nunca dejes ir esta clase de oportunidades.

Kohaku lo observo, sorprendida.

—Tienes una indiscutible habilidad con las palabras ¿lo sabias?

—En un diez billones por ciento que lo sé— respondió Senku con media sonrisa—. Así que seguirás mis dulces palabras, iremos ahí a observar todo lo que estos artistas tienen por mostrar y alguien se asegurara de que tus pinturas sean vendidas al mejor precio.

Kohaku entendió por primera vez que no podía negarse a nada si Senku se lo pedía con esa sonrisa. Desde que lo había conocido por primera vez, sentía que sus ojos comenzaban a adquirir un nuevo brillo y ahora parecía tener ánimos para cualquier cosa. Además de que su verdadera personalidad salía a relucir en cada oportunidad que tuviera. Dándose cuenta de que el chico era un alma curiosa, deseoso por las cosas nuevas y que detestaba estar encerrado por tanto tiempo.

Eran pequeños los detalles que podía notar cada vez que ellos pasaban tiempo juntos.

Y el afecto no tardo en crecer dentro de ella y sabía que era incontrolable. No tenía control de sus propios sentimientos.

Y para Kohaku, era mejor mantener su cabeza centrada en los momentos que quería guardar en su mente.

Senku mantuvo el agarre en su mano durante todo el recorrido. Ambos pasaron por diferentes secciones de la exposición, encontrándose con un montón de estilos de pintura y personas interesantes que deseaban compartir su creatividad con los demás.

En algún momento, Senku se detuvo frente al lugar en donde las pinturas de Kohaku se exhibían.

—¿Por qué acuarelas? — preguntó con un ceja arqueada.

—Por muchas razones— le dijo ella, una sonrisa comenzando a nacer de sus labios—. Mucha gente piensa que la acuarela es demasiado sencilla, pero tiene ciertas complicaciones. Realmente comencé a aprender con acuarela por varios puntos; generaba degradados fácilmente por lo que las transiciones de color eran agradables y parejas, también puedo obtener varias gamas de color y al ser pinturas que se activan con agua me ayuda muchísimo en el consumo de esta.

—Claro, las pinturas de acuarela se componente de pigmentos demasiado finos que están dispersos en solución acuosa— Senku rasco su oído de manera despreocupada y Kohaku sabía que se avecinaba un explicación con palabras que probablemente no entendería en lo absoluto—. Esta solución acuosa está conformada por goma arábiga, glicerina, glucosa y sacarosa, además de que le es agregado un humectante sintético y un conservante. Es algo complejo al oído pero sencillo para la vista.

—No lo es

Senku pareció ignorar su comentario y procedió a explicarle el restante: — Este humectante utilizado en las acuarelas reduce la tensión superficial del diluyente, por lo que facilita la incorporación del pigmento como su impregnación en el soporte.

—¿impregnación en qué? …No lo entiendo.

—El color se impregna fácilmente en la superficie… a eso me refiero. Además de que la goma arábiga actúa como un protector evitando que el pigmento sedimente por efecto mismo de la gravedad y además es como un adhesivo extra para su fijación en el soporte o superficie en donde la acuarela es depositada. La glicerina actúa como plastificante. La glucosa y sacarosa ayudan con la solubilidad. Por último, el conservante es demasiado simple ya que evita la generación de microorganismos en la pintura.

Kohaku sintió que su cabeza explotaría debido al bombardeo de información. No había entendido ni la mitad de lo que Senku había dicho, sin embargo, la sonrisa en el rostro del científico la hizo sonreír de igual manera.

—No entendí nada…pero parece interesante tu analisis en un diez billones por ciento.

Los carmesís ojos de Senku la miraron con entusiasmo.

El resto de la tarde paso entre explicaciones y risas. Las obras de la rubia habían causado buena impresión y la mayoría ya se encontraban vendidas.

Jamás pensó que aquello sería posible.

Siempre mantuvo sus pinturas lejos de ojos curiosos.

Y ahora serian la decoración principal de algunos hogares.

—Vendré en un segundo, tengo que hablar con el asesor— explicó Senku, mientras dejaba ir su mano.

Kohaku se sintió vacía de un momento a otro pero asintió hacia el chico.

Lo vio desaparecer entre la multitud. Pronto se haría de noche y ambos habían decidido ir a cenar para después regresar a sus respectivos apartamentos. Ya se sentía un tanto cansada y los pies comenzaban a dolerle.

—Espero que Percy no esté desesperado— susurró de manera distraída.

Miro las pinturas enfrente suyo. Quedaban al menos unas cinco de las veinte que había llevado y eso le hacía sentir una extraña satisfacción dentro de ella.

—¡Quiero todas y cada una de ellas! — una energética voz se dejó escuchar por el lugar, atrayendo la vista de todos hacia donde ella estaba parada— ¡Yo lo deseo todo! ¡Y estas pinturas se verán fantásticas en mi barco!

Kohaku estaba segura de que nunca había visto tanta energía en alguien, y la persona parada a su lado desbordaba cierto aire de locura. Aunque también parecía ser alguien muy importante, vestido totalmente con un traje azul marino que combinaba armoniosamente con ese cabello rubio ligeramente recogido hacia atrás y esos ojos marrones que parecían brillar con alegría mientras seguía profiriendo que deseaba esas pinturas.

Las cuales eran las suyas.

El chico se volvió y la miro brevemente.

—¿Tu eres la autora de estas pinturas? — inquirió sin reparos acercándose rápidamente hacia ella.

Kohaku parpadeo confundida antes de asentir.

El chico sonrió aún más chasqueando sus dedos con una expresión victoriosa.

—¡¿Tienes más pinturas como esta?! ¡Quiero todas y cada una de ellas! — el rostro de aquel chico se acercó aún más al suyo, esos intensos ojos color marrón la vieron de manera ansiosa en espera de su respuesta.

—Ryusui-sama, está asustando a la señorita— exclamó una suave voz detrás de ellos. Una mujer de baja estatura vistiendo un elegante traje de color negro se acercó a ellos con cautela. Su cabello de ligeros tonos rojizos se movía suavemente ante sus acciones—. Mis más sinceras disculpas, el amo Ryusui suele expresar su deseo por las cosas de una manera un tanto ensordecedora.

Se le escapo una risa y sonrió ante el dúo frente a ella.

—No tiene nada de qué preocuparse— aseguro de manera suave.

El chico le dio una intensa mirada, antes de volver a sonreír. Chasqueo sus dedos nuevamente como si una increíble idea hubiera llegado a su mente.

—Mi nombre es Ryusui Nanami y ella es Francois, mi más leal mayordomo.

—Un gusto conocerlos a ambos, mi nombre es Kohaku.

Kohaku pronto recordó en donde había escuchado el apellido de aquel extravagante chico. El conglomerado Nanami era uno de los más reconocidos a nivel mundial por sus increíbles habilidades en los negocios y además poseer una de las organizaciones navieras más importantes para el mundo. El chico no parecía rondar más allá de los 25 años, por lo que era una total sorpresa conocerlo personalmente.

—Que nombre tan maravilloso para una increíble artista— musito Francois brindándole una alentadora sonrisa.

Kohaku no pudo evitar sonrojarse ante sus palabras.

—Francois tiene razón y es por ello por lo que deseo comprar todas tus pinturas.

¿Todas?

—Lo siento— musito rápidamente brindando una pequeña reverencia —. Lo que ven aquí es lo único que queda en la exposición, todas las demás pinturas se encuentran en mi apartamento.

Ryusui no pareció ofendido en lo más mínimo mientras extendió una pequeña tarjeta hacia ella.

—Este es mi número de contacto, quisiera ver todas tus obras un día— la pequeña tarjeta en blanco quedo entre sus manos y poco después Francois extendió una pluma en su dirección—. Con tu número podremos agendar una cita para verlas, puede ser en la dirección que desees, incluso puedo ir personalmente a tu apartamento o estudio para verlas.

Kohaku se encogió de hombros y anoto su número para después extenderlo a un sonriente Ryusui que parecía haber ganado la lotería.

Francois guardo la tarjeta en uno de sus bolsillos y se giró hacia ella, pero ambos lucieron petrificados de un momento a otro.

Sintió un movimiento a su lado y pronto se vio envuelta en los brazos de Senku.

—Ryusui.

—Senku.


Hello~~

Primeramente, una disculpa por el enorme atraso que tuve con este capitulo. Tuve que darle unos cuantos retoques para tenerlo listo.

El trabajo me tenia demasiado agotada y apenas comenzó a calmarse la cosa. Además de que comencé con clases de japonés y de pronto mi tiempo se vio reducido.

Tiendo a ser alguien que necesita mantener su cabeza ocupada, créanme que muero si no tengo nada que hacer debido a que siento que soy improductiva. Entonces inicio con cursos, leo y escribo, trabajo. Prefiero mantenerme ocupada, lo cual suele por agotarme después de un tiempo.

Pero...no podía dejarlos mas tiempo sin un capitulo y este me emociono bastante ya que Ryusui es uno de mis personajes preferidos junto con Stanley.

Espero disfruten muchísimo de este encuentro y no los dejare tanto tiempo sin saber lo que ocurre después.

Les mando un enorme abrazo.

Nos vemos en el siguiente capitulo.

Mata raishuu