Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a Riichiro Inagaki & Boichi, al igual que cualquier referencia al manga.


CAPITULO 10

.

No necesito su perdón,

No necesito su lastima

No existe el tiempo para las lagrimas

.

La magia de aquel momento se acabó cuando Kohaku noto la tensión en las facciones de Senku y como los brazos alrededor de ella comenzaron a temblar de una manera casi imperceptible, de inmediato pensó en el peor de los escenarios.

Kohaku permaneció inmóvil sin saber realmente cómo reaccionar ante lo que estaba sucediendo frente a sus narices. No era muy buena leyendo las expresiones corporales, pero algo ahí le decía que parecía ser el mismo caso que Taiju.

No esperaba que Senku se lo confirmara, pero las reacciones de los presentes le hacían saber cosas en las que quizá no era momento de involucrarse.

Francois pareció pensar lo mismo que ella, ya que poco después inclino su cuerpo en dirección a Senku.

—Es bueno verlo Senku-sama— expresó Francois con educación. La mirada de Senku se suavizó por un ligero instante, antes de endurecer sus facciones nuevamente— El amo Ryusui deseaba ver más de las pinturas de la joven aquí presente, es por ello por lo que nos dimos el atrevimiento de acercarnos a ella.

Senku arqueó una ceja una ceja hacia el rubio: —No sabía que ahora te interesaba el arte, Ryusui.

—Sabes que lo deseo todo Senku y estas pinturas son simplemente extraordinarias— Ryusui chasqueo sus dedos con entusiasmo, mientras una amplia sonrisa adornaba sus labios. Era como si deseara borrar aquella ligera incomodidad que desprendía el cuerpo del científico. Aunque más que incomodidad, sentía que Senku solo deseaba salir de aquel lugar.

—Puedes acercarte a la recepción para hacer tu compra…no tienes que involucrarte directamente con Kohaku.

Kohaku solo atino a ver la interacción de ambos sin saber cómo proceder al respecto. Se sentía ajena a la escena.

Ryusui rio. Avanzó unos cuantos pasos y señalo a Senku de manera acusadora.

—¿Son acaso celos lo que escucho?

—Tonterías…— Senku rasco su oído como ya era costumbre tratando de aparentar indiferencia. Para ser honestos, Kohaku se preguntaba de donde había nacido aquella manía— Deberías lavar bien tus oídos, escuchas cosas improbables en los demás.

—Creo que quien debe aclarar su mente eres tú, mi estimado Senku.

Senku se paralizo ante lo último. Kohaku solo quería salir del lugar para ir a casa, estaba cansada y tenía hambre. Pero necesitaba que Senku se fuera con ella.

—Es hora de irnos, amo Ryusui.

La distracción hecha por Francois fue todo lo que necesito Kohaku para tomar la mano de Senku y caminar lejos de aquel dúo. Algo dentro de ella le decía que protegiera al chico, quien ahora tenía la mirada completamente perdida.

Maldijo entre dientes cuando aquellos ojos carmín comenzaron a perder el brillo minutos después. Senku había estado demasiado animado durante toda la exposición y ahora no parecía nadamas que alguien vacío.

Incluso parecía ser una competencia de quien parecía estar más deprimido de los dos. Y para Kohaku, tratar de sostener a alguien roto era como tratar de sostenerse a sí misma. Era imposible hasta cierto punto.

—Nos iremos a casa Senku.

—No tienes que hacer esto Kohaku— el débil susurro de Senku le sorprendió.

Estuvo tentada a detener sus pasos, pero continúo sosteniendo a Senku del brazo. Aunque el camino era algo largo, eso les iba a ayudar a despejar un tanto la mente. El científico parecía necesitarlo justo en aquel momento.

—¿Conoces ese libro "Cuando las aves cantan"? — antes de que Kohaku pudiera responder, Senku se dedicó a relatarle la historia que parecía saber de memoria—. Este chico conoció a una familia que le acogió con los brazos abiertos, incluso cuando aquel niño tenía una mente excéntrica y alocada. Pero a ellos jamás les importo todo eso.

No hubo respuesta por parte de Kohaku. Ambos se detuvieron a mitad del camino sin saber exactamente como continuar.

Kohaku suspiró.

—¿Por qué te afecta tanto ver a esas personas? — Kohaku sabía que se estaba arriesgando con aquella pregunta. Pero no quería darle más vueltas al asunto. Por un momento pensó que Senku ignoraría la pregunta y dejaría el tema atrás, después de todo estaba siendo invasiva en cuanto al tema.

Pero el caso fue todo lo contrario cuando Senku enderezo su cuerpo y dejo escapar un sonoro suspiro.

—Ellos eran mi familia— Senku le miró, su rostro completamente marcado por la preocupación—. Siempre estuvimos unidos…cada uno de nosotros.

La gente comenzó a pasar más lento a su alrededor, creyendo que se desarrollaría una dramática escena entre ambos. Quiso reír ante el momentáneo descubrimiento, por lo que guio a Senku a una pequeña banca que había cerca de ellos.

—¿Por qué dejaron de ser unidos?

Senku pareció meditar la respuesta, como si estuviera debatiéndose entre mencionarlo o no. Ya era un gran progreso que le dijera quienes eran realmente aquellas personas y ahora que lo pensaba con claridad, Senku le dijo que si Taiju sabia de su ubicación entonces lo probabilidad de que otras personas lo supieran, aumentaba.

No era una simple casualidad que aquel sujeto llamado Ryusui se apareciera en la exposición.

Kohaku sintió una inesperada ola de orgullo sobre sí misma.

Había descubierto un pequeño acertijo oculto.

—Hace algunos años…hubo un accidente— dijo, suspirando— No hubo ninguna muerte, pero no puedo olvidar el rostro de horror y desesperación de cada uno. Ryusui fue el menos afectado junto con Francois.

Taiju tuvo quemaduras de primer y segundo grado, su esposa Yuzuriha tuvo la peor de las suertes. Perdió la movilidad de las piernas por algún tiempo, tuvo que ir a demasiadas sesiones de rehabilitación, las cuales eran dolorosas y agotadoras. Ellos dos fueros mi primeros dos amigos desde la infancia, los tres íbamos a la misma primaria, secundaria y preparatoria. Fue un shock ver a Yuzuriha sufrir tanto. Después estuvo Asagiri Gen, sufrió quemaduras en sus manos y con ello tuvo que dejar sus shows de magia por algún tiempo también. Shishio Tsukasa casi muere protegiéndome de la explosión y Ukyo tuvo terror absoluto a las maquinas por algunos meses.

Kohaku parpadeo sorprendida ante la historia detrás de todo el misterios.

Ahora entendía perfectamente la reacción inicial de Senku ante su encuentro con Taiju.

—No sabía qué hacer en ese tiempo— confesó con amargura mientras tomaba su cabeza entre sus manos, las palabras salían cada vez con más dificultad y Kohaku sintió unas inmensas ganas de llorar—. Me aleje…fue la opción más rápida. No dije nada, ni mencioné a donde iba. Corte toda comunicación desde la raíz.

—¿Y tu padre?

—También me aleje del viejo— explicó—. Fue difícil, pero tuve que hacerlo. Todos ellos seguían sin dudar cada una de mis locuras…y por mi culpa, casi los pierdo en un instante.


El apartamento de Senku estaba a oscuras cuando llegaron.

Hubo un ligero cambio en Senku. Como si un peso se hubiera levantado de sus hombros.

Supuso que necesitaba contarle a alguien lo que atormentaba su mente.

—Me dedique a buscar soluciones para los problemas que había causado…pero no podía estar a su alrededor mientras lo hacía.

—¿Nunca quisiste hablar con ellos de nuevo?

Senku pareció meditar la respuesta.

—Miles de veces— confesó con una leve sonrisa en sus labios— Pero creo que mi cobardía fue la que se interpuso cada vez que intentaba marcar el número de cada uno de ellos, también huía de cualquier evento social. Sabía que era un riesgo encontrar al menos a uno de ellos. Y verlos solo confirmo que mi miedo seguía presente.

—Pero ninguno de ellos te reclamo en cuanto te vio, Senku— dijo Kohaku, señalando el hecho de que tanto Taiju como Ryusui parecían aliviados de ver a Senku de nuevo. Como si en sus mentes hubiera pasado la idea de que jamás volverían a ver a su amigo y después lo encuentran en el momento menos esperado.

Senku le miro de soslayo.

—Ellos solo trataron de hablar contigo, sé que probablemente no es mi asunto y no debería opinar sobre algo que no conozco a profundidad, pero…yo no vi decepción, rencor u odio en sus miradas.

No esperaba que aquello ayudara a despejar la mente de Senku, sabía que cualquier pensamiento podía ser engañosos y el científico había vivido por muchos años detrás de su cobardía y terror para enfrentar temas del pasado.

Y se sentía como una hipócrita al pensar que Senku tenía que enfrentar al final todo lo que aquejaba su mente.

—Tienes razón Kohaku— el tono de voz del chico le hizo saber lo que venía a continuación—. No debes meterte en cosas que no sabes.


Hello~~

Me reporto aquí con un nuevo capitulo de esta historia.

No se molesten con Senku, porque existen diferentes tipos de personas y todos reaccionamos diferente en cuanto alguien dice algo que sabes que esta en lo correcto. Algunos pueden tomarlo como algo bueno y otros no lo toman tan bien.

En esta historia no todo se desarrolla de manera rápida y milagrosa. Algo que tenemos que tener en cuenta, es que la mente es algo muy delicado.

Por ello les pido paciencia con Senku.

Ademassssss, en el siguiente capitulo hará la aparición otro personaje ya conocido y muy querido.

Si me ven que me tardo mas de lo normal, es que ahora comencé con Fanfics de Tokyo Revengers. Porque se esta llevando mi estabilidad emocional pero a la vez me inspira demasiado.

Les mando un gran abrazo, cuídense mucho y nos vemos en el siguiente capitulo.

じゃーね