Los recuerdos que conservo, ¿aún son válidos?
¿O las lágrimas los han borrado?
A lo mejor esta vez mañana, la lluvia parará de caer
Y la niebla se disipará en un nuevo día.
Algo afuera continúa llamándome
¿Estoy yendo a casa?
Gravity - Wolf's Rain
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| Levi |
El sonido del viento me trasmitía paz, la brisa chocaba contra mis mejillas y provocaba una sensación de ligereza. El cerrar mis ojos y apoyarlo en la corteza del árbol me hace sentir como una pluma. La definición de peso y gravedad desaparecía cuando la ventolina recorría todo mi cuerpo y este hacía que las hojas se desprendieran de las ramas del árbol, descendiendo, cayendo hasta chocar dramáticamente contra el suelo. Al separarse perdían su fuente de vida y su destino era perecer.
¿Así fue con Farlan?
Estoy cayendo, pero la diferencia es que no sé si todavía lo hago o ya toqué fondo, si todavía puedo ver un halo de luz en toda la inconmensurable oscuridad. Me gustaría creer que esto es efímero, sin embargo, es una situación constante en la que llevo atrapado por bastantes años. Cayendo en un vacío y necesito que todo termine.
Volvió a soplar el viento, podía sentir como movía los mechones de mi cabello haciendo que estos bailen una melodía lenta, algunos cayeron delante de mí frente y tuve que pasarme la mano para colocarlos de vuelta a su posición.
Seguía con los ojos cerrados, pensando en todo nuevamente, ahogándome en un mar de dudas y teorías.
"Lo muerto no vuelve a morir"
¿Y por qué no revivir? ¿Por qué resignarse a ese simple hecho?
Todos vamos a morir. ¿Qué harás mientras tanto?
La voz del Doctor Jeager retumbo en mis oídos al recordar lo que me había dicho. Y aunque lo niegue, esa afirmación fue un contragolpe sin usar los puños, un choque con palabras y sabiduría. No sabía que él era una persona de pensamientos profundos, pero me alegra un poco el que me haya cambiado un poco la idea.
No diré que me trasformaré en alguien más ahora, sin embargo, es el primer paso para que pueda hacerlo, una señal de alto antes de que caiga al precipicio, donde no habrá vuelta atrás. Esa simple pregunta me hizo cuestionarme, ¿por qué decir que solo vives la vida una vez? Cuando tenemos una oportunidad para entenderlo, una oportunidad para pensarlo, una oportunidad para girar y otra para gritar, una oportunidad para poder cambiar lo que somos.
Una oportunidad para reinventarnos.
La cuestión es, ¿cómo?
De repente escuché el crujido de las hojas, alguien está aquí. Abrí los ojos y me encontré al doctor Jeager ahora apoyándose en el mismo tronco. No me digas que estuvo viéndome desde hace rato.
— ¿Vienes aquí muy seguido? — menciona con toda la tranquilidad del mundo.
— Sólo cuando no soporto el olor a hospital.
El ríe cubriéndose la sonrisa con una mano. Parece entender mi sarcasmo.
— ¿Qué acaso no debería estar con todo el personal médico adentro? — pregunto escuetamente esperando que entienda mi mensaje de "quiero estar solo, váyase"
— El jefe del departamento de internos me dijo que solo me preocupe por los 5 casos de pacientes con esclerosis, donde uno eres tú, — guiña su ojo izquierdo. No sé con qué propósito.
Chasqueé la lengua algo irritado y me puse de pie para irme a mi resguardo. El doctor Jeager se puso a caminar a mi lado, pero no dije ya nada, estaba algo agotado.
— Volvamos a tu habitación, necesito tomarte unas pruebas para que pueda ver como aplicaremos tu tratamiento ahora. — Su tono de voz luce serio, pero aun así me ofrece una sonrisa.
— Está bien.
Pasamos la puerta principal y nos dirigimos al ala de los internos. Durante todo el camino lo observaba de reojo, y recién pude caer en cuenta que es demasiado alto (o yo muy bajo), llevaba la bata remangada dejando sus antebrazos expuestos y tenía su cabellera castaña amarrada en una pequeña coleta. No me había percatado que era largo como para hacer un peinado.
Algunas enfermeras lo saludaban muy animadas, diría que demasiado, incluso nos chocamos con Petra y ella igual irradia un aire totalmente diferente. El doctor Jeager correspondía a todos, pero seguía su camino.
No soy tonto. Es bastante obvio que su llegada había desatado la "Jeageritis".
Bueno, no puedo negarlo. Tiene su encanto.
Llegamos y me abre la puerta, me cede espacio para que yo entre primero. Giro para verlo algo enojado, no soy un discapacitado. Por su parte solo me sonríe con sorna.
— ¿Qué exámenes va a tomarme?
— Más que todo es un chequeo de rutina, quiero corroborar algunos datos y compararlos con los anteriores estudios que tuvo.
Suspiro algo cansado y me siento al borde de la cama. El joven se trae una silla y la pone en frente para tomar asiento. Empieza con el examen físico, saca su linterna del bolsillo de su bata y la acerca a mi ojo derecho, luego al izquierdo.
— Veo que tiene dificultades para dormir, tus ojeras son como las de un panda. — comenta acompañado de una risita.
Yo me quedo callado, no estoy para nada contento, su comentario me exasperó por tal comparación sin un mínimo de gracia.
Me pide que le tome las manos, lo miré extrañado ya que no me habían pedido algo así en mis anteriores evaluaciones. Algo inseguro termine por obedecer su instrucción colocándolas, las suyas se sienten cálidas, son grandes, seguras y suaves, parecidas a las de Farlan. Muy diferente a las mías.
— ¿Todo en orden? — me le había quedado mirando las manos.
Asentí disipando los recuerdos que amenazaban estrujar mi corazón, no es buena idea.
Me ofrece las indicaciones para empujar con toda mi fuerza y aunque al principio va bien en un momento no me responde un brazo, pierdo el agarre estrellando contra su pecho sin controlar mi equilibrio.
— L-lo siento— me disculpé y traté de separarme, pero mis extremidades no respondían, menuda situación. El doctor me ayudó a reincorporarme encima la cama con ayuda de sus brazos.
— ¿Mejor? — consulta antes de soltarme mientras me observa un poco preocupado.
— Si, discúlpeme.
Sacude su mano como si espantara moscas, restándole importancia al asunto de que me había caído.
Así continuamos, me analiza con aire galeno, realizándome un montón de pruebas, desde ejercicios de coordinación, pruebas de sensibilidad y reflejos. También me pregunta sobre la rutina que llevo dentro el hospital, si he tenido episodios fuertes como el de la primera vez que nos conocimos. Todas sus observaciones las apunta en la ficha médica y al finalizar mi evaluación la lee con mucha atención.
— Bueno, debemos aumentar más sesiones de fisioterapia, reducir el uso de corticoides y tratar de quitarte la cara de estreñido que tienes.
— ¿Perdón?
— Es una broma, — me palmea suavemente el hombro.
— ¿Por qué me trata así?
— ¿Así cómo?
— No sé cómo explicarlo, invade mi espacio personal.
— ¿Te molesta?
Quise decirle que sí, pero la verdad es que en este lugar si me sentía un poco solo, su presencia de alguna forma es interesante y algo nuevo para mí, además es el doctor encargado de mi caso, él tiene que tratarme hasta entonces. — No estoy acostumbrado a ello— terminé admitiendo.
El doctor Jeager observa curioso, me examina de pies a cabeza, me quedo paralizado, tengo miedo que tenga la habilidad de ver a través mío, descubriendo mis secretos. Me tenso, un hormigueo me recorre todo mi cuerpo, los nervios hacen que me sienta avergonzado. Mi mirada cruza con la de él y ambos nos vemos a los ojos.
Sus iris son azul verdoso
Azul verdoso...
El color del mar cuando le llegan los rayos del sol...
¿Qué está pasando?
El cuerpo me falla, soy capaz de oír los latidos de mi corazón desbocado, muy rápido, descontrolado, agitado.
— Acaso... ¿Me tiene miedo, señor Ackerman?
Escuchar mi apellido saliendo de sus labios provocó que algo se remueva en mi estómago, no quiero vomitar, pero es un extraño cosquilleo que parte de ahí y va extendiéndose por el resto de mi cuerpo.
No soporte más su mirada sobre mí y tuve que desviarla mi vista para un costado, — No... lo tengo, sólo que es raro que alguien me trate así, — confesé.
Me recuerda a...
— Entiendo, El joven se levanta tomando su tablilla haciendo una leve reverencia en mi dirección, — Discúlpeme por mi actitud, no volveré a hacerlo sentir incómodo. Con permiso. — se reincorporó apresuradamente y terminó marchándose de la habitación.
¿Qué diablos?
Me quedé sentado en el mismo lugar, no entendía que había sido todo eso y me era difícil procesarlo. Es cierto que tiene una personalidad muy particular, desde su peinado y la forma en la que usa la bata y si yo lo hubiera visto en la calle nunca pensaría que este chico es un doctor.
De repente escuche dos toques en la puerta de mi habitación y enseguida entró Petra con el almuerzo del día de hoy; ensalada de brócoli y un filete de pollo. No me gusta mucho la ensalada, pero debo comerlo por mis defensas.
— Muchas gracias, lamento haberte molestado, — dije mientras tomaba la charola que me alcanzaba.
— ¡Para nada! Solo quería ayudarte, — su mirada daba a todos los rincones del cuarto menos a mi persona.
— Si estás buscando a tu crush Eren Jeager se acaba de ir enojado.
Petra se puso como un tomate y agitó las manos al aire cruzándolas entre sí, claramente a ella le gustaba ese raro. Me dio un montón de explicaciones, que estaba equivocado e imaginando cosas que no existen y casi me tira una almohada cuando rodé mis ojos.
— No te creo nada, simplemente admítelo. Nos conocemos bastante tiempo como para que lo estés negando.
— ¡Ya! Está bien, sí. Me llama la atención...
— ¿Ves? No era difícil.
— Diablos, señor Levi, es vergonzoso, — infló las mejillas como si fuera una ardilla almacenando sus bellotas. Yo solté una risita divertida ante su acción infantil.
— Por cierto, dijo que se fue enojado, ¿Qué sucedió?
Inhalé un poco de aire y exhalé haciendo que abandonara mis pulmones rápidamente. Creo que no hay problema en decirle, tal vez ella pueda decirme que sucedió. Comencé a contarle todo desde que me encontré con el doctor Eren bajo el árbol, los exámenes, la mirada que intercambiamos ambos e incluso como terminó, Petra escuchaba atentamente mi relato hasta que terminara y cuando sucedió ella se tapó la boca con una mano, luce asombrada.
— ¡Señor Levi, le tengo celos! Es obvio.
— ¿De qué? — Fruncí mi entrecejo, sigo sin entender.
— Al doctor Jeager le gus-tas, — hizo especial énfasis en estas dos últimas sílabas.
Parpadeé mis ojos y fruncí el ceño, una punzada de dolor se presentó en mi frente así que me agarré el puente de mi nariz entre mis dedos para masajearlo esperando que disminuyera el dolor o se me pasara la cólera.
— Petra... ¿Te golpeaste esta mañana con la puerta del refrigerador o te hicieron caer de bebé?
Debo respirar o mi sistema va a colapsar.
Ella se río negándome con la cabeza, — Señor Levi, hablo en serio, es decir, por todo lo que usted me contó parece que el Doctor Eren siente atracción por usted y yo le puedo asegurar que él no trata así a los otros pacientes que tiene bajo su cargo, es respetuoso, pero jamás les habla informalmente o hace ese tipo de chistes. — sonríe con sorna, — además, eso explicaría por qué se fue irritado.
— Creo que has estado leyendo demasiadas novelas románticas. La vida real no es como una novela, no existen amores que perduren o amores que te lleven hasta la luna o amores que te bajen las estrellas. Petra, la realidad no es un libro así. Además, apenas nos conocemos poco tiempo, casi nada.
— Puede ser, pero no olvide que las mujeres tenemos un sexto sentido y para su mala suerte lo tengo agudo. Así que ya depende de usted si decide creerme o no. — apoya una mano en su cadera, — La vida puede que no sea un libro lleno de fantasía, pero si es una historia real con capítulos tristes, felices y excitantes. Eso hace que sea único. Espero no esté negándose a formar, quizá, una nueva historia que puede hacer con el doctor Eren solo porque su ex novio fue un idiota. Sin ofender.
Astuta como siempre.
Guardé silencio y deje caer mi cabeza a un lado mirando a la nada, esto me había desgastado bastante y me hizo recuerdo a Farlan. Petra sabe de él, es mi confidente en esta cárcel y la psicóloga incorporada a mi plantel de médicos. Ella sabe lo mucho que me dolió cuando se fue, me obligó a comer todas mis comidas cuando yo había decidido hacer mi huelga, me consoló noches donde la luna no podía decirle a mi viejo amor que lo extrañaba, soporta mis comentarios sarcásticos durante los tratamientos, ella sin duda es alguien importante.
Ella me conoce bastante bien.
Odia a Farlan y dice que si un día lo ve de nuevo le inyectará anestesia y lo venderá en el mercado negro a un caníbal. A veces me da escalofríos. A veces.
— Atención, emergencia en la puerta 6, necesitamos a todo el plantel del áre en emergencias para apoyo. — dijo una voz a través del intercomunicador que Petra lleva siempre en su uniforme.
— Me llaman. Lo siento debo irme.
— No te preocupes, suerte.
Se despidió agitando la mano y desapareció volando detrás de la puerta.
Giré para ver mi comida, estaba todavía tibia. No se había enfriado del todo, así que tomé los cubiertos y comencé a comer despacio.
Pensando
Recordando
No estaba saboreando los tristes árboles verdes ni la gallina que habían matado para que yo me alimente. La conversación me había dejado más confundido.
¿Realmente el doctor Eren puede verme de esa forma?
No, por supuesto que no, es un doctor y eso sería romper el protocolo, no puedo creer que realmente este considerando las tonterías que dijo Petra. Es absurdo.
Mi cerebro me traicionó y vino a mi mente ese momento en el que nos observamos fijamente.
El color de sus ojos es...
Verde...
Verde azulado...
Verde mar...
Color océano...
Libertad.
¿Qué habrá pensado al ver los míos?
Gris...
Gris azulado...
Gris tormenta...
Color tormenta...
Caos.
Yo el color del caos y él el color de la libertad.
Bastante contradictorio.
No puede estar interesado en mí, para nada, voy a morir y simplemente no. Ni siquiera lo vía actuar con otros pacientes, no estoy seguro...
Pero... ¿Y si Petra tiene razón? ¿Y si él si lo está?
¿Qué haré?
¿Lo ataré al desastre que soy?
¿Le regalaré caos a esa libertad que irradian sus ojos?
No... simplemente no.
No puedo hacerlo.
El caos en el que me dejaron no puede arrastrar a gente que no tiene nada que ver en esto. No puedo volver a abrirme y no puedo dejar que alguien derribe la puerta de hierro de mi corazón.
Es cierto que tiene encanto y siempre me han interesado los misterios.
Pero no...
Simplemente no puedo volver a enamorarme porque no quiero herir a más gente.
La tormenta dentro de mis ojos había empezado inundando los caminos de mi rostro y cayendo al precipuo para perderse en un vacío y morir en soledad.
No quiero volver a quebrarme.
No quiero volver a morir de amor.
No ahora que en verdad estoy muriendo.
Un amor delirante.
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...
Buenos días/ tardes/ noches etc, etc lo que sea en tu país.
Les traigo el capítulo (milagro xd) con ahora un poco más de interacción del doctor Eren, no sabía si darle la apariencia de los 15 años pero me quede con la del actual, sorry :'(
Me siento algo inspirada así que por eso escribí esto más rápido que otras veces.. Espero les haya gustado este capítulo y pos cierto, no olviden comentar, votar, compartir, dar sus críticas, que siempre son ayuda para el escritor.
¡Muchas gracias!
En fin... "The sun will rise and we"ll try again"
