5. AGONÍA

Recuerdo el día que me dijiste que te ibas
Recuerdo el maquillaje corriendo por tu cara
Y los sueños que dejaste atrás, no los necesitabas
Como cada deseo que alguna vez hicimos
Desearía poder despertar con amnesia
Y olvidar todas las pequeñas cosas estúpidas
Como la manera en la que sentía dormirse a tu lado
Y las memorias de las que no puedo escapar
Porque no estoy para nada bien

Amnesia — 5Sos

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| Levi

Hoy no está el sol para ayudarme y guiar mi camino, una alfombra de nubes se extiende por todo el cielo imposibilitando la entrada de los rayos del astro. La mano me tiembla y debo volver a hacer un esfuerzo sobrehumano para no manchar la pintura.

Esta vez estoy usando las acuarelas, son mis favoritas, puedes combinar de todas las formas posibles para crear nuevos colores, cada tono es único, irrepetible, sin mencionar que es mucho mejor que el óleo porque tarda en secar y requiere bastantes días para ser finalizada. Aunque se dice que la acuarela es la técnica más difícil de manejar dentro las artes plásticas. No cualquiera puede manipularla y tener control sobre los colores.

Enjuagué el pincel plano que sostenía entre mis dedos y busque el delineador en mi estuche, pase la mirada buscándolo, al final lo encontré en el extremo derecho, lo saqué y le di unas cuantas vueltas en el platillo donde estaban los colores para luego darle una pasada sobre la obra para dar retoques.

Azul como el cielo

Verde como los árboles

Gris como la tormenta

El gris es un color que no refleja ni oscuridad ni pureza, sin embargo, en la psicología del color puede verse como un color fresco y equilibrado, así también un color sin emociones ni expresiones, opaco y lúgubre. Quizá por esta misma razón me encanta, además que es el color de mis iris.

Los ojos son la ventana del alma. Son una expresión artística de nosotros.

Lo escuché varias veces en diferentes personas, lo leí en distintos libros, es cliché decir este tipo de frases, pero es verdad, yo era el caos, un desbarajuste, un problema.

Y él... es la libertad con alas.

No podía quitarme de la cabeza el color de los ojos del doctor Eren, lo cual empezaba a preocuparme, había despertado un ligero interés en mí.

Por Dios Levi, es tu doctor, estás rompiendo el protocolo de paciente y médico.

Petra plantó la semilla de la duda en mi cerebro al borde de la muerte y ahora tengo un problema que añadir en mi lista.

Lo cierto es que han pasado dos días y él no vino a mi habitación ni se acercó a la banca en el jardín. Si fuera un paranoico diría que está haciendo lo posible para no toparse conmigo, pero Petra me dijo que ocurrió una emergencia y necesitaban a todo el personal para apoyar en el ala de pediatría. No me dijo exactamente como paró allí.

Cosquillas recorrieron mis dedos avisándome lo inevitable, justo ahora con el delineador y a punto de terminar la pintura. Bravo, un escalofrío recorrió desde la punta de mis dedos pasando por mis brazos, extendiéndose por todo mi cuerpo, los músculos se contrajeron ocasionando que derrame demasiada acuarela y el agua manche todo lo que me había costado hacer. Los colores se mezclaban entre sí y el océano comenzó a tornarse del color del inframundo.

— Tch, mierda.

A mí me encanta la acuarela, lo cierto es que no es lo mismo desde mi enfermedad. Es demasiado triste ver como lo que más amas se te va de las manos poco a poco y no puedes hacer nada para detenerlo. Mi salud, mis pensamientos, mi corazón, Farlan.

Farlan...

Diablos, ¿él también creerá que soy un desastre, así como esta pintura?

¿Cómo fue que me dejó de amar? Lo amaba jodidamente y aunque era un desastre, siempre daba lo mejor de mi para salvarnos, para salvar nuestro barco de papel del amor que se encontraba navegando por el mar de los sueños, las lágrimas incrementaron la marea de las dudas y cuando vio la mejor oportunidad, huyó. Tuve que agarrar el timón y dirigir la nave a un rumbo desconocido o quizá a la isla de la muerte para morir con la agonía estancada en mi pecho, con el corazón en la mano y la rosas marchitándose en mis manos.

¿Cómo puede ser que me dejó de amar? ¿Nunca me amó? ¿Fue toda una mentira? Fui su amigo, abrí mi corazón de mierda y...

Cálidas gotas descienden por mis mejillas haciendo su propio camino para llegar al borde de mi rostro y caer sobre la pintura y mis manos, mierda, no he llorado por ese imbécil hace mucho. ¿Por qué de repente puedo recordar todas nuestras pequeñas cosas estúpidas? El sabor de sus labios, la rigidez de su piel blanquecina, sus ojos penetrantes, la suavidad de su cabello cuando se enredaba entre mis dedos, el tacto de sus manos...

— Vaya... Aún lo recuerdo...

Solté una risa agridulce, reí de lo miserable que es mi situación, de lo irónica que puede ser la vida, de lo jodida que fue mi suerte. Necesito sacar todo esto que llevo dentro porque me ahogaré con mis propias lágrimas si sigo actuando como si nada delante del resto. Me hice el fuerte para no preocupar a mi madre o mis amigos, siempre fui así, pero ahora me había quebrado de repente dejando salir mi llanto.

Necesito que todo pare por unos instantes.

No solo estoy muriendo físicamente, me estoy desangrando por dentro.

Arrojé la pintura al suelo junto con mis pinceles, derramando toda el agua y rompiendo el vaso de cristal. El momento de euforia paso me percaté de la estupidez que hice. De las estupideces que siempre hago. Me incorporé para alzar los pedazos de vidrio regados sin embargo la mano volvió a fallarme y al tomar uno grande se clavó en mi palma, un corte algo profundo. ¿Ni puedo levantar un estúpido pedazo de vidrio?

La rabia volvió y golpee el suelo con mis manos, las porciones de cristal se clavaban en mi palma y entre mis dedos, pero no me importaba en absoluto.

Llanto, desolación, cansancio, dolor, miedo...

Nadie me conoce realmente, no conocen mi mente de la misma forma como conocen mi nombre, no conocen mi corazón de la misma forma que conocen mi rostro. No soy el tipo fuerte que creen que soy. Soy humano, tengo sensibilidad y callo el dolor detrás de un ceño fruncido. Soy voluble, mi espíritu está contenido en esta gran ciudad y cree esta imagen para sentir que lo tengo todo bajo control, más olvido que no soy capaz de engañarme, he caído bajo mi locura y una mentira que yo mismo inventé.

Necesito que me liberen del presente. Estoy obsesionándome con todas estas preguntas.

— ¿Señor Levi?

La puerta se abrió y escuche unos pasos rápidos que se acercaban dónde estoy, pero no me importo y seguí triturando el cristal, hay mucha sangre regada por todas partes, se agacho corriendo envolviéndome en sus brazos pese a que me resistía y lloraba descontroladamente.

— Odio todo esto. — La voz se quebraba al pronunciar cada palabra.

La persona que me abrazó me ayudó a levantarme dejándome en la seguridad de mi cama, no me soltó en ningún momento y yo me había rendido a escapar de su agarre, a cambio, me aferré a su cuerpo y dejé salir mi llanto en su pecho. No tengo idea cuánto tiempo estuve así, deshaciéndome en lágrimas y gimoteando en el hombro de un extraño, sus manos acariciaban mi espalda tratando de darme algo de confort. Poco a poco fui parando, recuperando el aliento, siento los ojos demasiado hinchados y ardorosos.

— Estoy bien. Lo siento porque haya visto todo e—

Me separé del cuerpo que me había brindado calor y descubrí unos ojos que yo conocía muy bien pero ahora con una mirada llena de preocupación, un pelo castaño que ya había visto antes. El doctor Eren.

Su bata está llena de manchas de sangre, luce un desastre, ¿Qué hace aquí?

Iba a preguntarle, pero se fue al baño y volvió con el botiquín que había en la gaveta superior, cada habitación porta uno en caso de extrema emergencia, del interior sacó vendas, una tijera y alcohol para desinfectar las heridas.

— Menos mal no son tan profundos, pero hay que tenerlo vigilado, los cortes en usted son algo más serios, por favor no lo olvide.

Parpadeé confundido, no porque esté curándome y no una enfermera, sino por el tono de su voz y la formalidad con la que se había dirigido a mí. Me habla de usted cuando antes me trataba de tú.

— Señor Levi, tomó las pastillas para el Lupus, ¿verdad?

— Si...

— ¿Puedo preguntarle por qué hizo eso?

— Yo...

No sé si sea buena idea decirle mis secretos, decirle lo que me atemoriza, lo que causa pesar en mi subconsciente, pero me acogió en sus brazos y probablemente si no hubiera llegado podría haber realizado una locura.

— Solo estoy cansado. — afirme con un suspiro observando como colocaba alcohol en mis dedos con una bola de algodón, recién podía sentir las incisiones en toda mi mano y me dolía bastante, aunque eso no es lo más lastimado.

— Señor Levi, confíe en mí, soy su médico, su salud física y mental me importan. ¿Por qué hay tanta tristeza en su corazón?

Esa simple pregunta hizo que alzara la cabeza para toparme con sus iris penetrantes, su rostro también está enfocado en mí, me dedica un gesto compresivo, así como la primera vez, me ofrece una seguridad y una calidez indescriptibles, sin duda este chico tiene un efecto en mi o quizá solo estoy demasiado débil con este asunto.

Termina de quitarme los pedazos de vidrio y vendarme, advirtiéndome que más tarde hará una mejor revisión, entiendo que, si tiene su grado de peligro, alguna infección puede atacar mi sistema inmunológico y no haría nada al respecto dejándome morir.

El doctor Eren se quitó la bata dejándola en la mesita y se quedó con una camisa blanca que llevaba por dentro. Su gusto por la vestimenta lo hace ver más formal.

— ¿Como puedo volver a revivir? — suelto sin pensarlo cuando veo que está retirándose, al oírme se gira para volver a verme y cierra la puerta.

— Voluntad propia. Debe aprender a volver a soñar.

— Tch, es fácil decirlo, no sabes por lo que he pasado.

— Nadie pasa esta vida sin el sufrimiento, pero piénselo, sufre porque se apega a las cosas materiales o sentimientos que no son correspondidos.

Su afirmación hizo que frunciera el ceño, — ¿Quién carajos te lo dijo? — hablaba como si realmente me conociera o, mejor dicho, conociera a Farlan. — ¿Acaso sabes de él?

Para eso, el contrario se sentó en una silla que estaba al lado de mi cama, mientras yo me acomodaba a su dirección. Me sorprende realmente que haya mencionado ese hecho, sin embargo, termina negándome con la cabeza, explica que mi semblante luce como el de una persona que fue abandonada, que noto las cicatrices cuando tuvimos esa charla en la banca y la de esa noche, y que accidentalmente escuchó a Petra pronunciar el nombre de Farlan cuando hablaba conmigo, terminó atando cabos. Ahora resulta que Eren no solo es un doctor, sino que ahora es un puto inspector o un puto mago, aun así, algo no cuadra en su historia, ya interrogaré a la pelirroja.

Suspiré un poco desconcertado, ya sabe el comienzo de mi historia y en parte había visto a través de mi con solo unir las piezas del rompecabezas en su mente, por lo general nadie logra leerme, pero a él no le ha costado nada.

— Lo siento, no preguntaré más. Lamento haber indagado en el tema, es algo personal y lo comprendo. — comenta encogiéndose de hombros y esperando algo de mí, una respuesta o una reprimenda.

Me plantee seriamente si debía contárselo, no estoy pensando con la cabeza fría, no obstante, necesito sacar la ola de sentimientos que llevo dentro, al final me vio en mi punto más frágil. Dirigí mi mirada a mis manos, están vendadas y duelen. Quiera o no, él estuvo presente para mí, ¿por qué no contarle todo y que me dé un consejo?

Tal vez, me dice lo que nadie pudo ser capaz de afirmar.

Y así, comencé a desembuchar lo que mi corazón callaba, vaya que no estoy cuerdo en contarle a mi médico sobre mi antiguo amor. Le dije que podríamos continuar otro día porque no sabía si debía atender a otros pacientes, aun así, me dijo que no había problema, que en realidad ya había acabado su turno y que no tenía que ayudar en el ala de pediatría, insistió en que continuara, no fui detallista, pero le deje en claro los puntos importantes, dando una breve descripción de Farlan, como iniciamos, que pasó y como terminó. No soy bueno contando mis recuerdos.

Por su parte me miraba intrigado, escucha atentamente cada palabra que sale de mis labios, no interrumpió en ningún momento y abrió su boca cuando vio que terminé de decirle todo.

— ¿Aún lo ama?

Su pregunta me tomó por sorpresa haciendo que me remueva en mí mismo sitio con la mirada mirando el suelo, necesita una limpieza.

— Claro que lo amas aún, — suspiró acariciándose detrás de la nuca, — No está mal, de hecho, eso prueba que para usted fue algo especial y que no tomó a la ligera nada, pero, ¿le gusta la idea de seguir enamorado de la misma persona a la que le importa un comino? Nadie merece ese tipo de sufrimiento y amor a medias, la vida no termina ahí señor Levi.

— Diciéndome a cada momento "señor" "señor Levi" cómo no voy a sentir que la vida se me acaba, estás recordándome que me vuelvo viejo. — puse los ojos en blanco y el doctor Eren me sonrió asintiendo algo divertido. Espero que con eso entienda que tiene mi permiso para que seamos algo cercanos. No está mal, ¿no?

— Vale, continuando a lo que iba S.…Levi, quizás fue su primer amor, quizás la vida le traiga otra oportunidad, no lo sabemos, pero lo que yo veo es que ese no es su más grande problema y que usted lo ve como si fuera cualquier cosa.

Parpadee desconcertado

— Usted perdió las ganas de vivir, cierto que la enfermedad que tiene no ayuda en nada, pero ¿quiere morir como un viejo gruñón con varias marcas en la frente?

— Eren cuidado con lo que dices, — achiqué los ojos para mirarlo en sentido de amenaza, obvio en tono de broma, admito que es graciosa esta situación. Ambos soltamos una leve risita y nos miramos, este ambiente se siente cómodo, — Entonces, ahora psicólogo Jeager, ¿Cuál es mi receta que debo seguir?

Eren dirigió su mano a su barbilla haciendo una mueca pensativa juntando sus cejas y después de pensarlo un rato dijo su alocada idea.

— Mi día libre está programado para dos semanas, cae miércoles. Sal conmigo esa tarde.

— ¿Eh?

Creo que sus dos únicas neuronas no están haciendo una sinapsis correcta.

— No te voy a hacer nada, pero me gustaría llevarte a un lugar para que puedas tener una perspectiva diferente, quizás pueda mejorar esa depresión que tienes. Además, no saldremos del hospital, no te preocupes en ese sentido. — río con nerviosismo mientras se enroscaba un mechón de su cabello en su dedo.

— Pero soy tu paciente y tú mi médico.

— No te preocupes, ya te dije que solo es una visita. No estamos rompiendo el protocolo.

No me agrada en absoluto la idea, apenas le di un poco de confianza con quitarme el señor y ahora viene con una salida. ¿Qué carajo? Pero verlo tan nervioso y muy diferente a como es usualmente me hizo soltar un resoplido, no de agobio, sino de risa. Esta situación es extraña.

A pesar de las dudas acepté su propuesta.

— ¡Bien! Y le daré unos ejercicios mañana para empezar el "tratamiento"

— Por favor que no sea leer esas mierdas de libros de autoayuda, esas cosas solo son para gastar tu dinero.

Eren una vez más río, debe pensar que soy un puto de mierda, pero parece entender mi humor, me agrada.

— Será diferente, lo prometo. — levantó una mano haciendo una señal de promesa y lealtad.

— Gracias.

— No fue nada.

— No hablo de eso, gracias por haberte pasado por aquí y haber llegado a tiempo. Muchas gracias. —Definitivamente no me reconozco, la voz me suena muy suave.

Creo que noté un ligero sonrojo en sus mejillas, no puedo verlo bien ya que esta de salida en dirección a la puerta tomando su bata.

— Y lo siento por tu uniforme, de verdad no quería...

— Hey... tranquilo, el vinagre lo solucionará.

— Ugh, odio el vinagre.

— Tomaré apunte por si te llevo a cenar.

— Ya vete a tu casa inútil.

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Muy buenos días, tardes, noches, etc, etc.

Me tardé de nuevo, pero espero les haya gustado el capítulo, gracias por apoyarme y sus votos, espero que realmente les guste cómo va el trayecto de la historia, pues en este fic tocaré un punto delicado, el suicidio y la depresión. Quizás como lector estés pasando por una situación tensa, así que mi propósito también es ayudar de forma inconsciente.

Gracias por leer hasta aquí y dejar su estrellita si les gustó, eso me ayudaría y me animaría a seguir compartiendo mis ideas locas, ahre.

Añadiendo, muchas gracias por "Buscándote en mi nueva vida", llegamos a los 2k y sinceramente creí que nunca llegaría a ese número de vistas. Es pequeño, pero para mí es mucho ahre. Se merecen el cielo.

En fin..

Gracias