7. ¿SECRETOS?

Puede que no sea el correcto
Puede que no sea el momento adecuado
Pero hay algo entre nosotros que tengo que hacer
Algo así como un secreto que compartiré contigo

Daft Punk - Something About Us

.

.

.

.

| Levi |

Sus labios están sobre los míos, saboreando cada parte de los míos, una calidez que desprendían y transmitía en forma de caricias.

Joder, Eren me está besando.

Puse resistencia, mis manos lo empujaban para que me dejara en libertad, pero me tenía acorralado entre su cuerpo y la pared, no debo, él es mi doctor encargado y va en contra de mi ética que esto esté pasando, sin embargo, me empujó más con su boca, su mano buscó la mía y la coloco a un lado de la pared para sujetarla, repitió lo mismo con la otra, se separó para encararme con sus jodidos ojos verdes.

— Me gustas Levi, desde el primer momento que te vi bajo aquellos girasoles. — murmuró solo para nosotros dos en voz muy baja.

— ¿C-Cómo puedes decir eso? Apenas me viste una puta vez. — Su mirada me dejaba débil, era presa fácil de esos iris bosque salvaje.

— No lo comprendo yo tampoco, pero cada vez que te veo mi corazón late muy fuerte, mi presión sanguínea se eleva cuando estás cerca de mí.

Las razones que me daba carecían de entendimiento, es decir, puede causarlo todo tipo de cuestiones fuera de mí, por ejemplo, podría ser que Eren es alérgico a los Levis enfermos, ¡no sé!

Agité la cabeza con fuerza intentando despejar todo el montón de ideas que se infiltraron en mi cerebro.

— Eren, no te gusto. Estás confundido. No puedes enamorarte de alguien como yo.

— ¿Por qué? ¿Por qué eres una mierda? ¿Por tu enfermedad? Levi, sé que en el fondo usted todavía cree en el amor y déjeme decirle algo, lo merece, todos merecen ser amados y quizá yo estoy en el momento equivocado, en el lugar equivocado y el tiempo equivocado, pero ¿qué clase de amor sería si es que no hay barreras? — Tomó mi mano y la acercó a su pecho, permitiéndome escuchar el ritmo de su corazón, — Mi corazón sabe mi secreto sobre ti, Levi.

Advertí una palpitación a un compás lento, retumbando en su caja torácica, amplificándose y la sangre recorriendo largos caminos para dar vida a ese dueño de los iris bosque, ese corazón está latiendo. Me sonrojé al darme cuenta que me había quedado así un lapso de tiempo, embobado y con el cuerpo relajándose ante ese bit.

— Levi, sé que no ha tenido buenas experiencias, sé que no cree en los romances de libros baratos juveniles, sé que todo esto es un momento difícil, pero puedo ayudarlo, lograremos salvarte, quiero salvarte; el sol brillará y nosotros lo volveremos a intentar.

No titubeó en ningún momento, sus palabras eran sinceras, ¿será que realmente...?

— Eren, detente. No podemos. Eres mi médico y yo tu paciente. Eso es todo.

Cuando debo ser una persona seria lo soy, no quiere decir que sea un idiota insensible, pero si hay cosas que mi ética y mi moral me detienen. Eren me gusta, está claro que tiene un "algo" que hace que la tormenta en mis ojos despierte y llueva sin cesar anhelando adentrarme a esos bosques profundos que posee en sus ojos, las hebras castañas sedosas que deseo acariciar y tener entre mis dedos, esos labios carmesíes que anhelo probar para calmar una sed que se despierta cada vez que lo veo, pero la realidad es que no debemos ni siquiera dirigir nuestros pensamientos al contrario.

Mi ética grita que está prohibido, aunque ni yo mismo me creo esas palabras, Eren es como el fruto prohibido del Edén.

— Tú realmente no quieres eso. Deja que por una vez tu corazón mande. —Hizo un ligero apretón y volvió a entrar en modo de cacería acercando su rostro al mío. Depositó un beso en mi frente dejándome aturdido cuando parecía que iba volver a besarme en mi boca.

— No...Podemos Eren...—la voz se me quedaba estancada en mi garganta y solo salía un tono nervioso de mis cuerdas vocales.

— Te propongo algo, si puedo salvar tu vida o al menos alargar tu tiempo de vida como una persona normal, te casarás conmigo.

— ¿P-p-pero... que dices?

No hay cura para el lupus y mucho menos hay cura para la esclerosis. Esta loco.

Un punzón vino a mi frente y me hizo perder la visión por unos momentos desequilibrándome y terminando por caer en su pecho donde me sostuvo a tiempo. Huele a su colonia roble...

— Levi, estoy investigando por la cura, hay un medicamento que está siendo probado para la esclerosis, es de España, podemos probarlo en ti, hay una gran probabilidad de que funcione en ti, por eso vine hasta aquí, por eso ahora soy tu medico designado. — A medida que hablaba me abrazaba con más fuerza sin sofocarme y apegándome a su corazón.

Dicen que el único momento donde dos corazones están cerca es en el abrazo.

— Quizá funcione contigo el copaxone, podríamos intentar, déjame aplicarte el medicamento. Puedo ayudarte, quiero curarte para que veas que no todo en la vida es simplemente morir...

Su voz se quebró, sonaba entrecortada, un ruido se hizo presente en su respiración, un siseo pequeño, unas gotas cálidas cayeron en mi cabeza. Dirigí mi mirada y si, en todo el ambiente oscuro pude distinguir las pequeñas lagrimas que descendían por sus mejillas.

Me partió verlo así, que es una persona que se muestra tan sonriente al mundo, pero en realidad parece algo roto, no lo sé, quizás es mi imaginación.

Mis manos fueron hasta su rostro y con mis pulgares intente limpiar el rastro que habían dejado las gotas saladas, por su parte solo me miraba sorprendido, parece que no podía creerse lo que estaba haciendo.

—¿Levi...?

No respondí, solo seguía limpiando su cara y deje que la oscuridad invadiera la atmosfera, que la luna sea un espectador de nuestra escena, que simplemente nos quedáramos así por una eternidad y un instante. Mis manos en sus mejillas y sus brazos enredadas en mi cintura, realmente no me reconocería si me viera a mí mismo.

— Eren, no aceptare. Lo siento.

— ¿Que...?

— No es correcto. No podemos estar juntos, yo moriré de todas formas, soy una basura y un asco para las relaciones. ¿No ves que Farlan me dejo? No sirvo para nada, ni siquiera puedo pintar... ni siquiera puedo hacer lo que más me encanta en la vida. Eren... yo no te am-

Me sujeto con fuerza y volvió a besarme sin dejarme terminar mi oración, volvió a atacarme y a acorralarme, no contento con ello me empujo hasta la cama y se subió encima de mí, en realidad no me tenía atado de manos o de los pies, pero mi cuerpo no se movía. Tenía la oportunidad de liberarme, pero verlo encima mío era lo mejor que podía haber pedido.

Se acercaba a mi rostro y no le importaba nada, tampoco a mí.

No sé en qué momento, pero ambos ya estábamos llenándonos de besos, mis labios los sentía hinchados, pero no paraba, no me daba tregua y me quitaba el aire. Estoy atrapado en un mal romance. Ya no se centraba en mi rostro, ahora fue más atrevido bajando por mi cuello mientras dejaba un rastro de marcas mientras sus manos acariciaban mis caderas sutilmente encima la ropa.

Me removía debajo de el por sus toques, solté un jadeo pequeño que Eren oyó, el castaño complacido me miro con una sonrisa dibujada en su cara, maldición.

— Eren... suéltame... para

Siguió con los besos intentando bajar un poco mi ropa para tener más espacio. Esto está mal... Puedo arruinarle la vida si lo dejo avanzar más...

— Podemos escribir una historia de un mal romance Levi... No lo pienses más.

— No...

La fuerza despertó en mí y lo derribe haciendo que retroceda teniendo suficiente campo para escapar.

— No podemos ser nada, lo siento.

Lo encare poniéndome de pie y salí corriendo de la habitación, no sabía a donde estaba yendo, pero solo quería alejarme lo más pronto de Eren o terminaría cayendo en su propuesta. Los pasillos a esa hora no son tan llenos por lo que no golpee a nadie durante mi escape.

Por alguna extraña razón mis pies me llevaron a la azotea del hospital, el último piso. Joder las luces de la ciudad se ven desde aquí. Cada luz es una casa, cada luz representa un pequeño cuarto que probablemente este vacío, encendido pero vacío.

Me acerqué al borde y me senté con cuidado dejando mis pies balanceando en el precipicio. Hace un poco de frio, si sigo aquí pescare un resfriado y puede ser peligroso...

¿Pero qué importa a estas alturas?

Simplemente voy a morir...

Levante la cabeza para mirar hacia el cielo estrellado observando si podía ver alguna constelación desde aquí. Desearía tener un cigarrillo para fumar, hace mucho que no hago algo como esto.

Cerré los ojos y solté un resoplido haciendo que mi aliento me revele cuanto frio está haciendo ahora mismo.

Solo

¿Moriré así?

Escuche la puerta de atrás mío abrirse, no gire la cabeza, ya no me importa si es Petra con una reprimenda.

— Pescaras una gripe si andas así, te creí alguien más sensato.

Gire mi rostro al no reconocer la voz y me asombre ver a Hanji tomando asiento a mi lado mientras me entregaba una manta y un vaso de café que sostenía en su otra mano.

— ¿No tienes niños que malcriar?

— Ahora mismo es mi turno libre, al igual que el de Eren.

Oír su nombre me causaba escalofríos, o quizá solo era el frio que me estaba golpeando en el rostro.

— Levi, seré directa, porque siento que no te gusta que la gente ande con rodeos. ¿De verdad planeas morir sin dar pelea?

— ¿A qué te refieres?

— Por favor Levi, Eren está muy enganchado contigo. No creas que no lo note.

— ¿Me estás diciendo que sabes lo del doctor Eren?

— Sí, no para de hablar de ti y puedo apostar que él también te interesa, ¿me equivoco?

— No me interesa, no es de mi tipo... Soy su paciente... y el mi médico. Eso es todo.

— Levi, tus labios dicen una cosa, pero tus ojos están llenándose de lágrimas. Los ojos no saben mentir.

Ciertamente, lagrimas estaban amenazando con salir de mis ojos, ¿Por qué?, si el Doctor Eren y yo no tenemos nada ¿Qué carajos es esto?

— Levi, quisiera decirte las cosas que se de Eren, pero prefiero que el resto te lo explique, por ahora yo solo quiero cumplir con dos cosas. Ayudarte porque realmente no puedes rendirte así y ser sincera con respecto a lo de Eren. ¿Sé que no tienes esperanza, pero crees que realmente valga la pena morir de esta forma? Sin dar batalla y sin arriesgarte... Recuerdo cuando fuiste entrevistado en la televisión dijiste que no te arrepentías de nada, Levi, estoy segura que tú quieres estar con Eren, se lo nota cuando estas con él. La mayoría lo ve.

Me quede perplejo, con la taza entre mis manos y una cara de idiota mirando ahora a Hanji.

— ¿Cómo sabes esa frase?

— Bueno, me gustaban algunos de tus trabajos, debo admitirlo.

Volví mi mirada a la taza, como si fuera lo más atractivo del universo pensando en eso. Yo no me arrepentía de nada, yo solía decir que debía arriesgarme y no arrepentirme independientemente del resultado, porque aprendía y no me quedaba con las ganas, solía ser así.

— Eren me habla mucho de ti, creo que nos llevamos muy bien porque ambos nos divertimos en nuestro trabajo y hasta tenemos una actitud infantil a veces con los niños. — soltó una pequeña risa mientras miraba el cielo, — pero note que simplemente ese carácter es para protegerse, no digo que sea falso, pero que también tuvo acontecimientos en su pasado que debieron herirlo y ahora se protege sonriendo todo el tiempo. Es una persona rota, como tú, por eso debe querer salvarte. Incluso me dijo que te admira

— ¿A mí?

— Si, hasta yo grite ¡COMO ESO PODIA SER POSIBLE VIENDO LO GRUÑON QUE ERES!

— Hanji, no estoy de humor.

— Lo siento, la costumbre. — tosió un poco después de ese tremendo cambio de personalidad y volvió con el semblante serio.

— El punto es que Eren te quiere de verdad, lo conozco de hace algún tiempo, aunque no me recuerda, pero es un gran chico Levi. De verdad quiero que mejores también, pero eso solamente tú puedes hacerlo, podemos querer ayudarte, pero el que tiene las riendas de la esperanza eres tú.

Bebí un sorbo del café, estaba tan concentrado que ahora estaba atemperado para poder beberlo. Hanji hablaba como si me conociera y como si conociera realmente a Eren. Me pregunto qué caminos de la vida habrá sido para que nos conozcamos. Pero tiene razón, soy el único que puede cambiar esto... aun así hay algo que no puedo aceptar...

— Hanji, hay algo que no puedo aceptar si es que realmente decido vivir. No puedo corresponder a los sentimientos de Eren. Es mi doctor.

— Creo que eso puede ser por ahora. Supongo que si es para ustedes puede esperar, ¿tú que dices?

Cerré mis ojos tratando de rememorar lo que había sucedido momentos atrás, en la forma como me tocaba, en la forma en cómo me dejaba sin aire, en la forma en como decía que podía salvarme, en la forma en la que me miraba con intensidad...

— Necesito pensarlo... mi cabeza está hecha mierda con tantas cosas.

No puedo negar que me haya gustado, pero tampoco puedo dejar pasar que Eren tuvo el atrevimiento de besarme, de hacer algo que está prohibido en el hospital arriesgándose a sí mismo.

— Está bien, date un tiempo, a veces es mejor, yo cumplí con haber venido hasta aquí. Por cierto, espero que las cicatrices de tus manos te recuerden por cuanto has pasado.

— ¿Las viste?

— Como no verlo, uso gafas pero no estoy ciega enano.

— Tch, me hace gracia.

— Usa aloe, es súper bueno para las cicatrices.

— Gracias.

— Por cierto, la próxima vez que Eren y tú vayan a tener sexo no lo hagas en tu habitación.

— ¡Mierda, Hanji!

— Cuidateeee

Su semblante mejoro y ahora era la doctora que había conocido con los niños, no esperaba que alguien así fuera tan sabio, de cierta forma su charla me había dado mucho en que pensar. Ella se retiró dejándome un rato en mi silencio, en mi mundo dejándome ver las opciones que tengo. Necesito meditarlo

El viento choco de nuevo contra mi rostro y decidí que lo mejor era volver a mi cuarto, si sigo aquí puedo tener una recaída, no siento las manos y me están temblando.

Quizá puedo cambiar todo esto sí...

La noche estrellada esta hermosa, quizá no estoy solo, tengo unas estrellas que aún están alumbrando la poca oscuridad que hay en mí.

Quizá Eren es...

Debo meditarlo.

.

.

Buenos días/ tardes/noches lo que sea en su país.

En fin, espero les haya gustado, si es así no olviden darle una estrellita o compartirlo. Realmente me alegra bastante continuar escribiendo. Es mi terapia. No olviden dejar que tal les pareció y si están ansiosos por la decisión de Levi.

¡Gracias! ¡Cuídense!