15. AMOR DE MI VIDA

Amor de mi vida,
me has hecho daño,
has roto mi corazón,
y ahora me abandonas.

Amor de mi vida, ¿no lo puedes ver?
Tráelo de vuelta, tráelo de vuelta.
No te lo lleves lejos de mí,
porque no sabes
lo que significa para mí.

Amor de mi vida,
no me dejes,
te has llevado mi amor,
ahora, me abandonas.

Amor de mi vida, ¿no lo puedes ver?
Tráelo de vuelta, tráelo de vuelta.
No te lo lleves lejos de mí,
porque no sabes
lo que significa para mí.

Te acordarás,
cuando todo esto pase al olvido,
y todo esté en su lugar,
cuando yo sea mayor,
yo estaré ahí a tu lado,
para recordarte todo cuanto te sigo amando.
Todavía te quiero.

Vuelve rápido, vuelve rápido,
no te lo lleves lejos de mí,
porque no sabes
lo que significa para mí.

Amor de mi vida.
Amor de mi vida.

Queen - Love of My Life

.

.

.

Levi

Ese terrible día llegó, Eren estaba ya levantado preparando el desayuno esa mañana, aún recuerdo como tenía los ojos hinchados y me mostró su sonrisa diciendo que había dormido muy bien.

Recuerdo como de forma de descarada me mintió ese día.

Aun así, no dije nada, solo lo besé y dejamos a nuestra hija con Mikasa para luego ir al hospital, él no había comido nada y lo veía muy pálido, pero esa el requisito para el quirófano.

Lo recostaron en la camilla y se puso la bata.

Lo llevaron al quirófano y antes de entrar a dicha sala Eren les pidió que se detuvieran un segundo.

Recuerdo cómo me sonrió por última vez.

Recuerdo como sus labios pronunciaron un suave "Te amo"

Y ese fue el fin.

No pude evitar que el amor de mi vida se vaya de mi lado.

Eren no soportó la cirugía pues tuvo un paro cardiaco y aunque intentaron todo para reanimarlo no sucedió nada.

Aún recuerdo como estaba acostado en la camilla, inerte, sin respirar, muy diferente a como había entrado al quirófano. Sin rastro de que alguna vez hubo vida en su cuerpo.

Cuando me enteré que Eren no había podido lograrlo sentí que el mundo se me volvía a caer en pedazos, siempre quise creer que tenía esperanza de que Eren sobreviviría, pero me equivoqué, yo debería ser el que me haya ido, no él, no mi girasol...

Y ahora sigo sentado aquí pensando en que las cosas pudieron ser diferentes mientras veo su ataúd.

Mikasa me abrazó cuando terminó la misa, no sé en qué momento finalizó, pero procedieron a bajar el ataúd al hueco, con mi príncipe azul dentro, con las promesas que no pudimos cumplir y nuestro amor siendo enterrado bajo quince metros de tierra. ¿Qué se supone que debo hacer ahora? Las lágrimas están contenidas.

Una vez concluida la ceremonia y cuando todos terminaron de ofrecerme su pésame, me quedé mirando ahora la lápida donde su nombre estaba tallado junto a la fecha de su fallecimiento.

Quiero llorar, pero no aquí, no donde estoy tan expuesto...

¿Puedes dibujarme un sol, Eren? Creo que he perdido el camino a casa.

— ¿Mi papá volverá a casa?

Nadia, que se había quedado a mi lado, inquiría una pregunta que me dejaba sin aliento, sentí como un sudor frío recorría mi nuca, no puedo mentir, pero tampoco puedo ser un idiota para decirle la dura verdad, al menos por ahora no.

Algún día estará lista para eso.

— Mi niña, — me agaché hasta colocarme a su altura y la envolví en mis brazos, era mi pequeña hija ahora, yo estoy a cargo de protegerla y cuidarla. Porque ella...— Papá se fue, pero cada vez que quieras verlo estará contigo. Estará en los girasoles, brillando y alumbrando tu camino. — tomé una flor del ramo que sostenía y se la puse entre su oreja, Nadia sonrió, sonrió con lágrimas en los ojos.

Y ella besó mi mejilla aprovechando su cercanía.

¿Cómo podré seguir?

¿Cómo podré seguir sin el amor de mi vida?

...

Le pedí a los padres de Eren que cuidaran a Nadia por una semana y aunque me ofrecieron quedarme en su casa no acepté, lo mismo me ofreció Farlan junto a mi cuñada, sin embargo, tampoco acepté.

Sé que no estoy bien y por esa misma razón necesito un tiempo para aceptar todo esto que sucedió muy rápido, necesito estar unos días solos para sanar.

Y así empezó.

Instauré como una propia cuarentena por mí mismo bajo esas cuatro paredes de mi casa ahogándome en recuerdos. Cada día había un recuerdo en específico y en un lugar específico de la casa.

Lunes: La sala donde pasamos los últimos días antes de la cirugía.

Martes: El comedor donde celebramos las pequeñas fiestas de Nadia.

Miércoles: La cocina donde Eren siempre me preparaba mi plato favorito cuando me sentía enfermo.

Jueves: Mi estudio donde le enseñaba a pintar y nos relajábamos con actividades creativas.

Viernes: Nuestra habitación donde habíamos hecho el amor tantas veces.

Todos los rincones de la casa tienen su nombre escrito.

Y ese viernes en especial, al poder oler el aroma de Eren que seguía impregnado en las sábanas... lloré.

Esa noche lloré mucho más de lo que lo hice los anteriores días, ese día me pesaron los recuerdos de más cuando y en un acto de ira inconmensurable, comencé a tirar las cosas, los adornos cayeron destruidos al suelo, los portarretratos de la entrada se rompieron, los libros de medicina que teníamos en el estante volaron hasta la esquina o fuera de la ventana. Puse la casa patas arriba y al darme cuenta del desastre que hice volví a ponerme a llorar, mi cuerpo se desparramó en la sala de la casa, donde había tirado el último objeto en pie.

Me sentía como un niño pequeño cuando se pierde en un bosque y quiere que alguien lo encuentren.

Necesito a Eren.

Quiero a Eren de vuelta.

.

.

.

Levi...

¿Y esa voz...?

Levi...

¿Quién es?

Levi...

Yo, reconozco esa voz...

¿E...Eren?

No puedo reconocer el lugar donde estoy, pero es parecida a la costa, la playa que fuimos la última vez, un océano frente a mis ojos acompañado de un ocaso y...

Una figura que reconozco muy bien...

Se acerca a mí paso a paso hasta donde estoy.

Si viniste...

Y no podía creerlo, pero Eren está aquí, con esa sonrisa que amé y los ojos llorosos, aunque luce un poco más joven, me recuerda a la época que enamorábamos.

Joder, está aquí.

Eren... yo... no creo poder seguir adelante sin ti...

No me dejó hablar, colocó su dedo en mis labios para que guardara silencio.

Escucha cariño... No tengo mucho tiempo, aun así, agradezco que me hayas llamado y estoy aquí por solo una cosa que quiero que quede claro.

Estático en mi lugar, Eren me abrazó y comenzó a acariciar mi cabello, detrás la zona rapada, él sabía que eso me relajaba. — Levi, por favor, no renuncies a tu vida de nuevo, aunque yo no esté contigo, sabes que estaré en tu corazón.

Eso no es verdad... tú... te has ido...

Algunas gotas saladas salieron a flote y caían en el mar bajo nuestros pies, como esa vez que fuimos antes de la operación, mis manos temblaron de miedo y duda, otra vez sentía que iba a caer y pronto...

Eren me soltó y me jaló de las manos para que las abra, ahí en medio de mis palmas abiertas depositó un girasol, no tengo idea de donde lo había sacado, pero verlo ahí, con los rayos del sol bañándolo removió algo en lo profundo de mí.

Estaré contigo, al igual que Nadia, porque te amo y siempre serán mi único amor.

Eren fugazmente depositó un beso en mis labios y se puso a correr.

Si, así de la nada, se puso a correr mientras reía.

Al principio miré confundido, pues no entiendo que le picó para que haga algo así en un momento como este, pero inexplicablemente el sentimiento de tristeza se fue de mi cuerpo y la reemplazó una sensación de calidez y en un acto de locura, con el girasol en mi mano corrí hasta él.

Eren reía y se mojaba la ropa en las pequeñas olas del mar al correr, yo igual y pronto me encontraba riendo, saltando, intentando mojarlo con el agua.

Fue extraño pero liberador y reconfortante.

Hasta que, en un punto, Eren se fue corriendo con dirección hacia el sol que se estaba poniendo en el horizonte, el mar se hacía profundo para mí, el agua me llegaba al pecho y ya no podía seguirlo, pero ahí iba él, parecía correr sobre el agua mientras alzaba su mano hacía mí y se despedía con una sonrisa en su rostro.

¡Levi, Te amo!

Y yo me despedí con la mano hacía él.

Hasta mi adiós...

.

.

.

Los rayos del sol llegaban directamente a mi rostro, pues había caído dormido justo en una esquina donde llegaba la luz justo a mi cara

Carajo...

Abrí los ojos cuidadosamente pues sentía un ardor y una hinchazón en mis ojos, seguramente fue por lo de anoche.

Pero lo que hallé a mi lado me hizo tener que abrirlos de par en par sin importar si ya estaba adaptado a la cantidad de luz.

Un girasol estaba muy cerca mío.

No recuerdo que en esta semana haya comprado flores, de ninguna forma tenía girasoles dentro de mi casa, entonces...

¿Y este girasol?

Me quedé atontado mirando el girasol en el suelo, aproveché en tomarlo entre mis manos con un poco de temor, no puedo explicarlo...

— Eren... Si fuiste tú, realmente te gusta jugar conmigo.

Me apoyé en el estante de atrás para reincorporarme y entonces un sonido atrajo mi atención, el maullido de Wilson, estaba ahí a mis pies observándome desde abajo y de repente se fue a mi pierna y se frotó contra ella, ronroneó cerca y luego se fue caminando.

Quizás tiene hambre, me había quedado dormido y ya eran las nueve de la mañana.

Pero no, el gato se fue en dirección opuesta a la cocina y subió escaleras arriba. No puede ser, este gato me hace la vida a cuadros con sus exigencias.

Wilson entró en mi estudio y se subió a mi escritorio, empezó a arrojar los pinceles o libros que tenía encima, genial, menudo animal. Y entonces vi algo que llamó mi atención, él rascaba uno de mis cajones, ¿qué rayos le pasa hoy?

Abrí el cajón y Wilson se quedó esperando en su lugar, eché una mirada dentro para ver qué era lo que podría estar buscando y me quedé helado al ver mi cuaderno amarillo puesto ahí, pues yo lo tengo guardado en otro lado más escondido, es como si alguien lo hubiera colocado ahí a propósito para que yo lo vea.

Lo saqué y temeroso abrí la tapa, pues sé muy bien que ahí escrito también está la esencia de Eren y en este estado sensible no es la mejor opción. Lo hojeé rápidamente pero casi al llegar al final un sobre blanco cayó al suelo, tenía mi nombre escrito.

Dejé el cuaderno a un lado del escritorio y tomé el extraño objeto, giré el sobre a ambos lados para ver si tenía algo más escrito, pero no tenía ninguna otra rotulación más que mi nombre.

Lo abrí y me puse a leer en ese mismo lugar.

Te estarás preguntando cuándo escribí esto si los últimos días estuviste conmigo todo el tiempo, pues, esta carta la hice esa noche donde hicimos el amor una última vez, no podía dormir y estaba nervioso, así que me puse a escribir (lamento si tomé algunas hojas tuyas).

Sabía que buscarías tu cuaderno amarillo para encontrar respuestas, porque cuando te sientes perdido usas esto para encontrar una salida, quizás lo sé muy bien porque yo de alguna forma te acostumbré a este hábito.

Sabía que la operación podría fallar y te sentirías devastado que decidieras estar solo por un tiempo y en un escenario más devastador quisieras quitarte la vida, así que, para hacerte recapacitar, aunque probablemente yo no esté ahí, dejé algunas cosas y puntos.

Primero, si estás diciendo en cómo vas a seguir sin mí, cariño, tú nunca me necesitaste para continuar y eso lo supe cuando seguiste el tratamiento por tu cuenta propia aun cuando tenías tantas ganas de terminar con tu vida, cuando Farlan se fue de tu vida también continuaste, siempre seguiste caminando y lo harás siempre porque yo sé tus capacidades. Es cierto que me fui de tu lado y no vuelvas a ser el mismo y eso está bien, pero puedes ser alguien mejor, vete y vuelve, porque nunca volvemos igual que nos fuimos.

Levi, sé que estaré en tus pensamientos y cuando lo necesites, búscame en tus recuerdos o en los míos. Pues yo tengo mi cuaderno amarillo que jamás te he contado, pídeselo a Mikasa, ella lo tiene guardado. Ahí hay muchas cosas bonitas que escribí sobre ti y como he vivido algunos eventos de mi vida, como mi cuaderno amarillo también salvó mi vida.

Segundo, en el sótano, tengo un regalo para Nadia cuando crezca y cumpla los 16, te lo encargo.

Tercero, en el mismo lugar donde encontraste tu cuaderno amarillo están sobres con nombres rotulados, Mikasa, Farlan, Hanji, Petra, mis padres y para Nadia. También te lo encargo.

Cariño, por favor, no olvides que te amo y que, si bien ahora son días tristes, el sol saldrá y lo intentaremos de nuevo, no olvides que estaré en los girasoles, aunque para serte sincero, yo nunca fui uno de ellos, siempre lo fuiste tú, yo solo ví como creciste y apuntabas más lejos.

Cree en ti como lo hago yo.

Ama la vida como alguna vez la amé yo.

Crece, porque ahí está un poco el secreto de las cosas.

Espero que sonrías muy pronto mi amor.

Y recuérdalo, recuerda la nota que te dejé en tu cuaderno.

Te amo, Eren.

Busqué rápidamente mi cuaderno y hojeé de nueva cuenta para buscar la nota, llegué hasta la última hoja y lo ví.

- 5 de Mayo.

"No existe un lugar al margen del mundo, pero hay personas que hacen que te olvides completamente de él, ese eres tú, Levi"

- Eren Jeager -

Podía haberme puesto a llorar ese preciso momento por todas las cosas que había leído, pero no, tomé mi pluma fuente y puse nueva fecha.

Dejé una nota.

"Aprendí a amar a esas personas que no le tienen miedo a vivir y me gustó ahogarme en ti, ese eres tú, Eren"

- Levi Ackerman -

Y dejé el cuaderno sobre la mesa.

Ya no me sentía triste.

Recordé el sueño y pensé

Creo que el mundo se detuvo un momento solo para nosotros.

Miré abajo y el gato tenía el girasol entre sus patas, ¿será que es mi imaginación?

No.

Fue una despedida.

Fue real.

Y ahí fue que entendí que...

Las personas somos carne y huesos. Recuerdos y complejos. Amor y dudas.

Pero sobre todo...

Las personas somos instantes.

Así fue el amor de mi vida.

.

.

Gracias Eren.

.

.

.

*Tose* Continua el Epílogo*

Pd: 2554 palabras.