Disclaimer: Inuyasha no me pertenece la honorable Sra. Takeshi no quiere ceder :c ni modo estamos jodidas, ¡seguiremos conformándonos con nuestros preciosos fanfics!
CAPITULO 8
"PELEA A MUERTE"
El sol se había ocultado por completo, aquellas siluetas que se divisaban en frente de aquel lago se miraban fijamente, la primera figura que destacaba por sus vestimentas rojas permanecía serena no demostraba signos de cansancio ni de odio a pesar de tener su brazo izquierdo roto, su cara reflejaba solemnidad y dureza aquellas facciones no parecían más las de un muchacho estaba dispuesto a matar a su contrincante si este no cedía de una vez por todas de atacarlo en vano. Por su parte el hombre lobo era un cuadro completamente opuesto al anterior puesto que se encontraba apoyado en el suelo con una rodilla jadeante y sudado, a pesar de no mostrar más que unos moretes en el rostro se encontraba exhausto de tratar de herir a su oponente sin éxito alguno, porque así era Kouga no le había asestado ni un solo golpe a Inuyasha al cual su honor le dictaba darle una oportunidad antes que tener matarlo sino accedía a dejar en libertad a su adorada miko.
—Kouga…—la visión de su contrincante le dejaba ver que sería una pelea difícil.
—¡Cállate y devuélveme a mi mujer! ¡MALDITO BASTARDO!
Inuyasha volvía a esquivar los ataques de su oponente que se hacían cada vez más burdos e inexactos, se notaba cada vez como la ira iba ganándole terreno a la sensatez del joven, lo cual tenso al hanyou propinándole una patada que sacó de tajo el aire de su estómago para que le permitiese hablar nuevamente.
—Escúchame con atención Kouga, hasta ahora no he peleado de verdad porque no quiero matarte, ya te lo dije, te debo mi resurrección pero no puedo permitir que tu locura haga de la vida de Kagome un infierno.
El hombre lobo miraba al suelo con la cabeza gacha cuando comenzó a reír maliciosamente—No me hagas reír híbrido repugnante, si tú eres quien ha hecho de la vida de Kagome solo lágrimas y sufrimientos ó ¿mevas a decir que si tu cádaver andante estuviera aquí le ofrecerías una vida a tu lado, para llevar una existencia miserable porque nunca le darías su lugar?—rio irónicamente—Yo en cambio me he enamorado de Kagome desde el primer momento que me dejó conocer su verdadera yo, yo la he antepuesto por sobre todas las cosas, para mí no existe ¡NADA MÁS QUE KAGOME!—dicho esto último se abalanzo de nuevo contra Inuyasha esta vez atinando a dar golpes en su rostro y estómago—¡Y nadie sobre este mundo terrenal ni en el Inframundo podrá separarla de mí! ¡¿ESCUCHASTE?!
El hanyou había sido derribado sorpresivamente por Kouga—"Ni hablar no me queda otra alternativa"—pensó empuñando por primera vez a Tessaiga—Espero que estés preparado para viajar al otro mundo infeliz—siseó con furia el peliplata.
Ambos comenzaron verdaderamente a luchar con todas sus fuerzas, Kouga era ágil y audaz al enfrentarse a Tessaiga, mientras que Inuyasha ya no tenía ni el más mínimo cuidado en no herirlo, esta vez era una pelea a muerte.
—Ríndete Inuyasha jamás lograrás vencerme mientras Kagome sea el premio pelearé hasta miúltimo aliento—el hombre lobo proclamaba jadeante su discurso mientras atacaba a su rival—Es imposible haberla probado tantas veces y poder vivir sin ella es una locura—diciendo esto atinó a derribar de una patada la espada de Inuyasha de sus manos, el cual cayó al suelo tardando en moverse unos segundos comenzando a gruñir, no se levantaba aún cuando...
—Cállate ahora mismo…te órdeno que no hables así de mi mujer.
—¿Me estás intentando decir que ya la tuviste? ¡¿EH?!—el de ojos celestes pareció perder el control por un segundo pero una mirada más macabra se enmarcó en su rostro—No importa cuántas veces le hayas hecho el amor bestia sucia, ella fue mía primero y eso jamás podrás cambiarlo Kagome tiene mi marca y mi olor en sí y probablemente un cachorro de mi semilla en su vientre ¡Kagome me pertenece! —gritó hecho una furia intentando golpear al peliplata en la cabeza para acabar con él, sin embargo lo único que dejó fue una estela de polvo y tierra que no lo dejaban divisar bien a su víctima.
Poco a poco comenzaron a disiparse las nubes de polvo dejando un cráter como testigo del ataque del azabache, sin embargo no había rastro del hanyou al cual comenzaba a buscar con rápidez para evitar cualquier ataque sorpresa, pronto escuchó unos gruñidos tras su espalda y fue entonces cuando lo vio, convertido en un demonio completo con los ojos rojos inyectados de sangre que le daban un aspecto furioso, las marcas en forma de franjas moradas en sus mejillas así como también sus garras y colmillos habían crecido enormemente, adoptando una pose de neutralidad haciendo sonar las articulaciones de su mano derecha.
— Jejeje, mi estimado y miserable hombre lobo debiste haber dejado que te matará con mi espada esa hubiese sido una muerte mucho más piadosa de la que mi sangre esta clamando ahora por la tuya.
—¿Crees que te temo…—pero la oración del hombre lobo fue abruptamente interrumpida por la garra del ahora demonio perro que presionaba sin piedad haciéndole sangrar hilos de el líquido carmesí.
—Ese fue siempre uno de tus mayores defectos, alardear de lo que jamás sería tuyo ¿deberé de ser piadoso y presionar tu garganta hasta asfixiarte?—la ira se iba incrementando—No... eso será muy piadoso en comparación de como encontré a mi amada Kagome, llorando, sollozando sintiendose sucia ante mis ojos ¿puedes creerlo?—cada adjetivo que pronunciaba lo decía con sorna y apretando cada vez más el cuello entre su garra elevándolo del suelo.
Kouga reunió las pocas fuerzas que le iban quedando y quiso darle un puñetazo en el rostro del de tez blanca sin embargo esto solo hizo que lo soltará de la garganta para tomarlo de la muñeca y retorcérsela hasta estrujarla con tal fuerza que logró quebrar su brazo, el victimario río, mientras que el otro aullaba de dolor.
—Y eso no es todo sólo es el comienzo—terminada la sentencia termino de retorcer el brazodel lobo hasta que le arranco la extremidad derecha, haciendo que sangrara sin parar—¿Qué te parece? ¿crees qué este le parezca un bonito trofeo a Kagome? ¿O sería mejor el izquierdo?
El pelinegro tenía los ojos desorbitados del dolor, no dejaba de gritar de manera tenebrosa—¡ERES UN MALDITO DESGRACIADO!—gritó poniéndose de pie apenas para atacar con la mano restante, que inútil fue porque ahora youkai completo lo detuvo con parsimoniosa tranquilidad enterrando su garra ejecutora en el estómago de su oponente volviendolo a noquear, casi a la inconsciencia.
—Debiste aceptar mi piedad, ahora tus viseras serán alimento de los buitres—decía sacando las mismas del interior del joven, no cabía duda que la parte demoniaca de Inuyasha se había apoderado completamente de él y para su fortuna o pesar le estaba permitiendo tener conciencia de lo que estaba sucediendo, pero para él no importaba nada más que la sed de venganza, los remordimientos podían venir después, tenía que cuidar de ella se lo debía, y solo lo haría asesinando a Kouga de lo cual no sería capaz sino fuese en su estado Youkai.
El hombre lobo se retorcía de manera indescriptible su boca sangraba al igual que el brazo arrancado de su dueño, estaba a la merced del demonio perro sólo quiso articular unas cuantas palabras—Siempre será…
El demonio de cabellos oscuros y ojos azules no pudo terminar de dar sus últimas palabras puesto que el crujir de su cabeza siendo arrancada de su cuerpo resonó en el bosque, el demonio Inuyasha había acabado por fin su batalla, rugió para dar por terminado su combate, había ganado, lanzó la cabeza que tenía una mueca de terror junto con los restos que caían al suelo de aquel que había osado robarle lo suyo. Tomó su espada y rugió una vez más.
- En otro lugar no muy lejano-
Kagome no se había alejado ni un centímetro de la entrada de la cascada mientras oraba por elregreso sano y salvo de su amado, se estremeció cuando escucho el rugido bestial que le decía que Inuyasha estaba bien, su corazón latió aun más rápido cuando sintió su presencia acercarse con rápidez, desesperada salió de la cascada a su encuentro apenas dio unos pasos cuando el susodicho llego, la luz de la luna le dejó ver que estaba convertido nuevamente en Youkai.
Sin dudarlo se abalanzó hacia él, el cual no dejaba de mirarla fijamente, ella se acercó lentamente pero no de miedo sino de felicidad pues tal y como lo había prometido había vuelto a ella—Inuyasha… ¡Inuyasha…volviste! –exclamó derramando lagrimas de felicidad, a lo cual el Youkai le extendió su brazo no lastimado.
—Kagome...—este enterró su rostro en su cabeza para aspirarla—mi querida mujer todo haterminado, ese infernal lobo no existe más en este mundo.
—¡Inuyasha, Inuyasha!—su nombre parecía un ruego desesperado y agradecido al mismo tiempo, sentía que el aire por fin entraba en sus pulmones y que su corazón dejaba una tremenda carga fuera de el.
Su amado tomó su rostro entre sus garras y la besó, haciendo este gesto como muestra de afecto y que por ende su transformación desapareciera
—Kagome…
—¡Inuyasha! ¡Estas herido! ¡Mírate!—decía señalando el brazo izquierdo del peliplata.
—Eso no importa…Kagome he aniquilado a Kouga con mis propias garras…—decía con pesadumbre, puesto que ahora que había recobrado su parte humana la culpa quería hacer acto de presencia.
—Oh Inuyasha, oraré por la salvación de su alma, mírame sino fuese por ti jamás podría dormir tranquila, él estaba enfermo y no se detendría jamás, el me lo había dicho, por favor no tesepares de mi nunca—le rogaba como previendo sus pensamientos—tú jamás me harías daño, jamás me lastimarías.
—Pero…—quiso protestar el ambarino.
—Pero nada, ahora déjame curarte ¿sí?—dijo con dulzura—Mi señor está muy herido—sus palabras denotaban devoción, amor e infinita confianza en él.
Al escucharla llamarle de esa manera no pudo evitar romper en llanto y abrazarse a ella como si fuese a desaparecer en cualquier segundo, Kami sabía que su alma se atormentaba por el cruel final que le había a su contrincante, pero por esa mujer y su interminable amor lo volvería a hacer ¡se condenaría al mismo infierno solo por qué esas miradas, y esos afectos fueran única y exclusivamente siempre para él!—¡Kagome!
Y permanecieron así durante tiempo indefinido iluminados por la luz de la luna en medio de la profundidad del bosque, dejando que en ese abrazo afloraran todos esos sentimientos que no habían podido decirse ni demostrarse, se besaron y después en el interior de su nuevo hogar se amaron convirtiéndose en uno solo de nuevo.
Entre los brazos de su amado Kagome no podía dejar de sonreír, sentía pena por el alma de Kouga, jamás se hubiese esperado que él la lastimaría o que incluso se volvería al borde de la locura por ella, pero decidió que por esa noche y por las que venían alejaría de sus pensamientos aquellos terribles momentos y lo recordaría como el demonio lobo que la protegía y quería.
Ese sería su recuerdo sobre el que fuese su compañero y le hubiese ayudado a tener ahora entre sus brazos al hombre de su vida, por ello le estaría eternamente agradecida.
¿Continuará?
Besos y abrazos a la distancia
Moon Skin.
