Disclaimers: Los personajes no me pertenecen son propiedad de Hidekaz Himaruya.
Notas: Arreglando un fic del 2015, donde solo escribía por escribir y no le daba sentido a las cosas, ni única intención era joder.
Literalmente estoy cambiando muchas cosas, pero voy a intentar mantener esa atmosfera obscura que alguna vez me mencionaron que tenia pero ahora con chistes malos y proyección actual, en fin.
Mas cosas al final.
Advertencias- Yaoi incesto: Contenido sexual explicito, violencia, lenguaje vulgar(ScotUK) En ocasiones: Dinamarca x Noruega (DenNorg) Bulgaria x Rumania (BulRum)
Buena lectura~
Wait and Bleed
Anima Nera - Lacuna Coil
Me gusta enterrarme en el dolor
Sabes a lo que me refiero
Me gusta asfixiarme en todos mis recuerdos
Hasta que no pueda respirar,
Para que pueda saborear de nuevo...
Que difícil es tener un corazón congelado dentro de mi pecho
Que solo late pero no siente
¿Qué es lo que queda de mi alma negra?
El poster pegado en el techo de Placebo no había cambiado nada las ultimas ocho horas, en realidad no estaba esperando que cambiara, pero pensó en que si veía demasiado tiempo fijo la cara de Molko seguramente se deformaría lo marearía y por fin podría conciliar el sueño. Arthur se acostó a las 11 de la noche, según en aquella noche tenia sueño he iba a poder dormir, pero no funciono. El reloj en su mesa de noche marcaba las seis y de la madrugada y no había cerrado los ojos en toda la noche. Escucho salir a su madre en la madrugada al trabajo y a los gemelos después de ella hacia la universidad y supo que estaba jodido porque ese día tenia un examen y no iba a recordar nada.
Tenía insomnio desde que tenia memoria. Recordó que en la primaria se quedaba dormido entre clases y todo empeoro cuando entro a la preparatoria. Pasar la noche entera sin dormir he irse de seco a la escuela no era de dios, ni del diablo tampoco. Tampoco entendía como era que su cuerpo soportaba tantas horas sin descanso; las ojeras en sus ojos eran cada vez mas profundas y eso lo sacaba de quicio. Tenia demasiadas cosas en la cabeza, cosas que ni siquiera entendía porque le daban tantas vueltas, y era perezoso porque no se levantaba a recoger un libro o jugar un poco en la consola, simplemente se quedaba ahí, dando vueltas en la cama sin entender el porqué.
Se levanto por fin a las 6:15 mirando el teléfono por mero reflejo y al volver al dejarlo en la cama sonó el tono de llamada. Arthur miro con odio el aparato y lo tomo de mala gana sin darse a la tarea de ver a quien le estaba contestando.
—¿Que? — Escupió con todo el hastío y dolor de ojos que le salía.
—¿Uy, la reina de Inglaterra amaneció de malas? — El tono burlón con acento de otro lado de la línea lo saco aun mas de quicio
—No te arriesgas, marica. ¿Qué quieres?
—Oye idiota, tu me pediste que te marcara para que no te quedaras dormido ¿así es como tu cerebro dice gracias? A la próxima te mando al carajo
—No dormí en toda la noche por lo que tu llamada fue inútil y me molesta
—Eso no era parte del trato, cumplí y quiero mi café con leche en mi asiento si no quieres que te patee las pelotas—
Después de la amenaza con acento rumano, Arthur se vistió con el uniforme escolar, para prepararse para un día de mierda como siempre.
Se dirigió a la cocina con la mochila al hombro para comer algo rápido cuando la luz de pasillo volvió a ascenderse
Doble carajo.
Había olvidado que el vástago mayor salía temprano ese día
Scott, el pelirrojo peligroso, espolvoreado de algunas pecas en ese cutis apiñonado perfecto y ojos celestes hizo acto de presencia; recién bañado y oliendo a cítrico fresco.
Arthur intento hacer movimientos no peligrosos o bruscos, Scott olía el miedo y eso hacia que fuera peor si había amanecido con ganas de sembrar caos en el mundo, o más bien en su presencia.
Scott dejo su mochila en la barra de la cocina, viendo a su hermano menor moverse con cautela. río para sus adentros, parecía un animal pequeño intentando no ser notado en la vida salvaje y por un momento, la espina de molestarlo surgió. Arthur había fallado.
Un pequeño empujón con el cuerpo de uno ochenta y seis de Scott fue suficiente para que el cuerpo delgado de uno setentena de Arthur sucumbiera como una ramita de árbol
—A un lado lacayo, llevo prisa— Scott tomo un termo para infusiones del estante
—¡Yo llegue primero! — Arthur se estaba arriesgando y en ese punto de no haber dormido nada ya le estaba afectando a ser osado ante el monstruo
—Yo llego en la noche, tú en la tarde. Yo merezco rapidez
Arthur se reprimió una maldición y se fue a otro mueble no tenia ganas de una discusión interminable por la mañana con su hermano.
Tomo un scone del sesto de pan, le unto un poco de crema y mermelada, esperando a que el agua que calentaba en el horno por culpa de alguien, quien le quito la tetera, estuviera lista. La alarma del electrodoméstico sonó y al darse vuelta el demonio pecoso tomo su scone comiéndolo de un solo mordisco.
Arthur se dio cuenta hasta que se limpiaba la crema que tenía en los dedos
—¡Oye!
Scott trago, le dio un sorbo a su termo y tomo sus cosas con rapidez, no sin antes darle un jalón con fuerza en la mejilla al rubio. Sin decir más, salió de la casa en un movimiento rápido con Arthur gritando algo a su espalda
Arthur miro la puerta y sobando su mejilla por el dolor, no se dio cuenta de lo sonrojado que estaba.
Arthur había llegado a la escuela a tiempo después de lo sucedido en la mañana, dejo el café que debía en la mesa que tenía enfrente de él, poco después el dueño de su primera molestia en la mañana, lo bañaba con su enfermo optimismo de siempre y esa sonrisa estúpida y simplona.
—Eres todo un encanto— Dijo el chico de ojos anormalmente rojizos— ¿No quieres que te "agradezca" como se debe en los baños?
—Vlad, tus flirteos no van a llegar a ningún lado, ahógate con tu café
—Eres tan divino como siempre— Rio Vlad dándole un sorbito al vaso
—Ya déjalo en paz— Dijo una tercera voz poniendo sus cosas en la mesita junto con un termo con la bandera de Noruega en el
—Lukas, ya sabes que mi día no esta completo si no fastidio a este escuálido adicto al té.
Arthur le daba una mirada rápida a uno de sus libros favoritos mientras le hacia una seña obscena sin hacerle mucho caso y así comenzó otro día
Los tres amigos comenzaron a hablar de todo y de nada, así se pasaban los días en la escuela, de pronto la mente y ojos cansados de Arthur por la falta de sueño disminuían un poco, pero sabia que no le vendría mal dormir unos quince minutos, por lo que gracias a su secta de amigos lo logro en clase de matemáticas sintiéndose un poco mas aliviado, aunque por inercia exactamente a los minutos volteo a ver la hora por mero reflejo, cosa que también le pasaba en las noches, dormir poco y cada hora ver el teléfono. Era horrible.
Las clases transcurrían con normalidad como siempre, la vida de Arthur era la misma, pero de pronto sintió algo en la cabeza, algo que comenzó abrazar su existencia mientras veía por la ventana del salón y miraba las nubes pasar. Conocía el sentimiento y agradeció a ver echo aquella llamada, era ese momento o el bucle jamás terminaría.
El día termino tan rápido como siempre, los amigos estaban dispuestos a hacer una sesión espiritista del Magic trio en casa de Vlad, que en realidad consistía en pedir pizza y ver películas de serie b mientras la criticaban y se reían en la tarea de intentar verla normalmente.
—Hoy quiero ver algo de Rob zombie— Vlad era un fanático de las películas de bajo presupuesto con escenas de sexo bastante obscenas
—Sus películas me aburren, otra cosa— Vlad era más de películas viejas donde se les veía el cierre de los trajes a los actores— ¿Tu que dices Arthur?
—Lo siento, hoy no puedo ir
Los dos amigos se pararon en seco, el nunca faltaba a las noches de magic trio
—Mi madre me encargo por algunas cosas y voy a tardar un poco— Arthur era algo malo mintiendo, pero fue lo mejor que se lo ocurrió sin vacilar
—Podemos acompañarte— Lukas lo miro y luego a Vlad quien asintió
Arthur pensó
—Scott me está esperando
Alerta roja para los amigos
—No digas más, nos vemos mañana, pero si vuelves a faltar a una sesión sin avisar antes te vamos a quemar los pezones.
Unas cuantas maldiciones después, Arthur se fue hacia el otro lado de la acera, cruzo el super mercado y la plaza de la ciudad hasta llegar a una pequeña casa con un letrero pequeño de madera en la reja. Toco el timbre dudando
—¿Si, buenas tardes? — La voz de una mujer se escucho del otro lado del intercomunicador
—Soy Arthur Kirkland, tengo cita
—Un momento
Segundos después, la puerta eléctrica se abrió con un pitido dando paso a un pequeño jardín lleno de algunas flores pequeñas y una banquita de madera del lado de las ventanas
Entro con un tanto de miedo a la casa que en realidad era un consultorio, la estancia olía a madera y a limón, la recepcionista una mujer mayor estaba centrada en unos papeles hasta que vio a Arthur.
—Toma asiento, en un momento la doctora saldrá.
Arthur asintió sin más, se sentó y saco su teléfono.
Llamada perdida: Scott
Apago el teléfono y espero a que lo llamaran.
La puerta color blanco que tenía enfrente se abrió poco después, del cual salió un hombre con una niña de alrededor unos 12 años.
—Eso sería, todo, que tome el medicamento y nos vemos en dos meses.
El hombre le dio la mano a la doctora y salió sin hacer mas ruido, la niña le dio una mirada fugaz a Arthur quien por alguna razón bajo la mirada
—Adelante— Dijo La doctora una mujer rubia, un tanto alta con lentes de media luna
Arthur entro al consultorio, un lugar no muy pequeño con libreros llenos de libros, cedulas y diplomas enmarcados en la pared y un escritorio perfectamente acomodado.
—Toma asiento— Le indico — ¿Quieres algo de tomar?
—No gracias— Arthur estaba nervioso y ella lo noto.
—Soy la doctora Rina, yo voy a tratarte a partir de ahora
Arthur solo asintió aun sin hablar
—Relájate, no tienes porque estas nervioso ¿Es tu primera vez tomando terapia ¿No es así?
Arthur asintió
—Bien, ahora dime, ¿Qué pasa?
Arthur apretó la mochila entre sus manos, tomo aire y antes de que se le hiciera un nudo en la garganta intento sonar lo más neutral que pudo
—Quiero… que todo desaparezca
Dicho esto, y en toda una hora más, Arthur hablo de lo que jamás había hablado con nadie, sobre esa bruma negra que sentía y no comprendía y de las pocas horas de sueño.
Arthur llego a su casa alrededor de las 8 de la noche, la casa estaba invadida por el ruido de los gemelos peleando por una caja de cereal, mientras uno tenía de rehén al cereal otro no soltaba la leche y al parecer ninguno iba a ceder en un buen rato.
Scott estaba sentado en la sala con algunos libros y un cigarro entre sus dedos intentando ignorar los gritos de sus hermanos, cuando vio a Arthur intentar escabullirse a su cueva sin ser visto por el clan Kirkland que en ese momento era peligroso.
dejo su libro de lado y puso su brazo en frente antes de que pasara
—¿En dónde estabas, mocoso? — El tono de Scott era neutro
—Con Vlad y Lukas— Arthur no alzo la mirada, de hacerlo sabia que los ojos de su hermano lo le iba a permitir mentir
—¿Y porque tienes el teléfono apagado?
—Se me termino la batería.
Scott se quedó un momento ahí, viendo desde arriba la cabeza rubia de Arthur como si intentara ver a través de sus pensamientos
—¡Que me des la maldita leche! — Grito Bryan mientras apretaba la caja de cereal hasta deformarla
—Si lo hago te vas a tragar todo y no me vas a dejar nada y no quiero salir por más. O me das la mitad o te lo comes seco— Contesto Ryan apretando de igual manera el cartón de leche
Scott parecido reaccionar y quito la mano de enfrente, Arthur hizo un movimiento estratégico y se escabullo como pudo a la puerta de su cuarto, antes de cerrar la puerta con éxito una bota timberland un tanto gastada le impidió cerrarla.
—Lleva tu cargador la próxima vez y contesta mis llamadas— Scott sostenía la puerta y por primera vez miraba directamente a su hermano — O la próxima te inyecto un GPS en el brazo, o también puedo ir a casa de tus amigas a tumbarles la puerta ¿entendiste?
Arthur no era idiota, sabia que, en esa locura y exageración; hablaba enserio.
—Ya entendí.
—Mamá llega en 20 minutos para que salgas cenar
—No tengo hambre
—Y yo no te pregunte. — Dicho esto Scott le dio una calada rápida al cigarro que aún tenía entre sus dedos para después aventarle en toda lacara el humo a su hermanito. Arthur cerro los ojos y tosió
—¡Bloody hell! — Exclamo Arthur, pero cuando quiso reclamar este ya había cerrado la puerta frente a él. Dejándolo otra vez solo a el y a sus pensamientos
—Tu hermano tiene un fetiche interésate de echarle el humo en la cara— Vlad mordía el lápiz al otro lado del monitor
—Es un bestia— Arthur leía el libro de historia mientras estaba con llama por cámara con Lukas y Vlad —¿Ya acabaste?
—Casi— Lukas escribía algunas cosas en su cuaderno
—Mas te vale que termines Vlad, o yo te castro con unas depiladoras mañana
—Que ya casi lo tengo, hombre— Era mentira, aun le faltaba dos paginas
Por un momento el único silencio que reino entre la llamada de los tres inadaptados fue el de la música de fondo que ahora le tocaba a Lukas poner.
Arthur termino su parte, cerro su cuaderno y volteo hacia el monitor para ver la cabeza gacha de sus amigos, pensó un momento hasta que rompió la armonía
—Ey, maricones…— el tono de Arthur era casual como siempre
—¿Mhm? — Contestaron Vlad y Lukas al unisonó
—¿Si yo me volviera loco, irían a visitarme al sanatorio, por lo menos para aventarme un dulce o algo?
Ninguno de los dos alzos la vista
—Depende que tan lejos este, y que no se me cruce con alguna sita— Lukas abría otro libro.
—Igual, y solo si me guardas algunas de tus drogas que te den ese lugar. — Vlad sacaba algo de su mochila, pero tampoco miro a Arthur— Iría a dejarte alguna pelota para el estrés de esponja o algo así.
El tono de sus amigos era normal y sin seriedad, pues no tenia sentido que Arthur sacara algo así de la nada, de a ver volteado a mirarlo a la cara sabrían lo serio que estaba hablando y la cara de suplica que tenia de que no lo abandonar si algo así pasaba, fuera pronto o no.
—Aunque, para tu desgracia— Siguió Vlad. — Si te vuelves loco, nosotros caemos contigo.
—Exactamente— Corroboro Lukas— Ni sueñen con dejarme solo en este apestoso mundo donde nadie más entiende de lo que hablo, antes les corto el cuello y luego me lo corto yo. Me los llevo al infierno conmigo
Arthur… en su interior se sintió aliviado, sonrió un poco y pudo sentir que tal vez, no todo estaba tan marchito
—Son unos idiotas.
Fue lo único que pudo contestar, antes de seguir en la llamada con el magic team
To be continued...
Notas.-Esto va a estar centrado como ya saben, en Arthur y Scott y también en Alfred todo el mundo lo ama, yo lo odio pero esto necesita drama. Puede que haga saltos de tiempo bruscos, saltándome muchas cosas incensarías pero que van a tener sentido y nada de perdida para entender esto, si bien no son viñetas ni drabbles voy a intentar hacer algo parecido, con apariciones especiales y así.
Estoy intentando arreglar esto poco a poco.
Como dije antes, en el 2015 escribía solo por joder, sin embargo la historia es importante para mi porque a muchas les gustaba la temática, y prometo será siempre del mismo rumbo.
Gracias de verdad por el amor que le dieron a esto y esperemos que las nuevas temporadas nos de mas fics bonitos y muchas mas historias maravillosas
