Nos cedamus amori

(Dos días antes del torneo)

- My lord – habló Pietro ante Palpatine – en honor a nuestro acuerdo de unión, nuestros reyes han decidido traer una celebración muy tradicional de nuestros respectivos países – Marina y Caspio, estaban intentando no mandarle dagas a Palpatine con su mirada, el día se acercaba y su venganza con ello.

- ¿Los reyes en verdad? – preguntó Palpatine, incrédulo llevaba años queriendo "persuadir" a los tres reyes y reina para obtener las islas que tanto deseaba y así convertirse en dueño de todo el mundo que, la noticia de que sus contrincantes principales le estuvieran otorgando un regalo de tal magnitud – ¿Eso quiere decir que….finalmente ellos?

- Así es, su Excelencia – dijo con mucho trabajo Marina – mi reina, mandó una carta hace una semana, diciendo que después de todo este tiempo de convencimiento, finalmente había optado por unir fuerzas con Roma y que se había dado de que nuestras fuerzas en casa no eran lo suficientemente fuertes como para seguirse negando al enorme poder de nuestro Emperador – Caspio y Peter, intentaban con todas sus fuerzas no reírse del ego que Palpatine y su hijo estaban resaltando en ese momento.

- Ya era hora – dijo creído Palpatine – después de diecisiete años de espera, los reyes de Nápoles, Cartagena y Sicilia entraron en razón y se dieron cuenta de mi potencial y que les es mejor arrodillarse ante mí – eso desprendió una mirada y sentimiento de más odio hacia el Emperador y sabían que mientras más arrogante se pusiera, más fácil sería sorprenderlo en el día en que quisiera firmar el tratado.

- Tiene toda la razón, su majestad – coincidió irónicamente Caspio, haciendo una reverencia con mucho trabajo – los reyes finalmente cayeron en la cuenta de que a comparación con sus ejércitos, Roma siempre superará a cualquiera que se le interponga y es por eso, que ellos como acto de humildad y agradecimiento por agregarnos a su Imperio, le trajeron una festividad llamada "Xanthi", esta celebración se dio desde los antiguos griegos donde se celebraba en casi todos los países que rodean el mar Mediterráneo y sé de muy buenas fuentes, que Roma había decidido traer dicha tradición a sus calles – Caspio dijo especulando esperando confirmar sus sospechas.

- En efecto, mi estimado lord – confirmó el Emperador lleno de ego y orgullo – durante mis conquistas he descubierto tradiciones obscenas e interesantes que me hacen ver más grande que nunca – dijo de espaldas, mientras el resto de los espectadores giraban sus ojos muy ligeramente – es por eso que este torneo será más glorioso que ninguno otro, ya que no sólo traeremos una celebración como esta, sino que finalmente mi triunfo ante el mundo entero se hará notable y ningún país de Asia y África podrán resistirse ante mi poder.

- (En sus sueños) – pensó Pietro, quien intentaba mantener su espada envainada mientras escuchaba las tonterías que decía, la adivina había cumplido con su parte de engañar al Emperador, diciéndole que su triunfo sería más grande que nunca y que los dioses le otorgarían plenitud y abundancia en tiempos de su hijo.

- Y díganme, mis estimados consejeros, ¿acaso tendré el gran honor de conocer a sus amados gobernantes? – la pregunta no la esperaba ninguno de los tres reyes encubiertos, pero debían actuar rápido.

- Le pido me disculpe, mi señor, pero ¿podría repetirme su pregunta? – dijo Marina, quien había escuchado perfectamente lo que dijo, pero quería entender mejor sus intenciones.

- Sí, como parte de la firma de nuestro tratado, me gustaría conocer a mis respetables oponentes frente a frente y verlos a la cara para decirles que YO gané y que fue una lucha perdida para los tres reinos – los tres reyes querían partir su cabeza en pedazos por insultarlos de tal manera y los guardias que los rodeaban estaban manteniendo la calma de la misma manera – además de que tengo como seguro a la hermana menor del rey Pietro – declaró presumiendo como si ya hubiera ganado con eso y Pietro, apretaba sus puños sabiendo lo que haría con ella.

- ¿Qué es lo que piensa hacer con ella, Excelencia? – preguntó Marina por Pietro, sabiendo que ese tema era delicado para él y sus hermanos, incluyendo Caspio.

- Si el rey de Sicilia se llegara a negar….él tendrá que decidir entre escoger a su pueblo o la vida de su hermana – los reyes apretaron sus dientes y le rogaban fuerza a los dioses para no aventarse de una buena vez al monstruo que tenían en frente – además de que podría hacer la amante de mi hijo y quien finalmente le dé un heredero a Roma, ya que la princesa ya no me sirve si no puede engendrar hijos – los ojos casi se le botaron a Pietro – y con la amenaza de vida, no sólo firmará el siciliano, sino que los otros dos le seguirán ya que no dejarán que mate a una vida inocente…pero esa sólo es una alternativa, estoy seguro de que los tres reyes tomarán la decisión más segura.

- Por supuesto que sí, para Roma todo lo que pida – le respingó Caspio, sin que se notara su tono sardónico.

- Créame que será una experiencia inolvidable como nunca lo ha visto, su Excelencia – continuó Marina y Palpatine, sólo asintió y se retiró con su séquito e hijo – y el último que verá en su vida – dijo entre dientes para que no la escuchara nadie – porque ese día será el día en que usted se rendirá ante nosotros y mi espada será la que atraviese su corazón en nombre de todas aquellas personas que perecieron por ti – hizo la promesa cuando se cerraron las puertas y los tres reyes se retiraron a sus aposentos en silencio, disfrutando de la tranquilidad del palacio mientras todo su plan continuaba en marcha y llegaba a su clímax.

- Salvatore, me contactó anoche – habló Pietro después de que cerraran la puerta de la habitación de Caspio y Susanna se acercó hacia su esposo para poner atención a lo que decía su hermano.

- ¿Qué te dijo, Pietro? – preguntó su hermana.

- Los barcos están por llegar esta noche, las festividades incluirán fuego y malabares que nos ayudarán a distraer a los soldados en nuestra salida – las miradas tensas de su hermano, esposo y amiga hicieron dudar a la reina Susanna.

- ¿Qué sucede? -preguntó confundida.

- Palpatine, va a usar a tu hermana como señuelo para que firmemos a fuerzas el tratado – esa declaración abrió los ojos de la reina de Cartagena y la ira se empezaba a notar en su rostro.

- SOBRE MI CADAVER – dijo en voz firme y clara, intentando no gritar para evitar que la escucharan.

- Te prometo que haremos todo lo posible por impedirlo, Su, pero debemos actuar con cuidado….ahora que lo vimos, su ego es más grande que nunca y si nos adelantamos podríamos exponernos y nuestro plan fallaría – le dijo Pietro a su hermana, pero formando uno en secreto, debían tener un plan de emergencia para cualquier situación.

- Hermano, Lucinda ya ha sufrido lo suficiente, no pienso arriesgarme más de…. – intentó hablar, pero su hermano le interrumpió igual de molesto.

- ¿Y TÚ CREES QUE YO SÍ? – Marina y Caspio, no sabían qué decir, sólo esperaban que ningún hermano intentara matarse entre sí – Llevo años intentando rescatarla con tu esposo arriesgando a nuestros hombres y mujeres con tal de liberarla y a todos, pero como dice Marina, los dioses nos mandaron por una razón y si lo arruinamos por precipitarnos…no sólo es nuestro esfuerzo y pellejo los que están en peligro sino el de nuestra gente, el de todos los soldados y los germanos que nos están ayudando, recuerda que también luchamos por ellos y de no hacerlo así…todo esto será un desperdicio – Susanna trataba de calmarse pero la ira la estaba irritando y Marina, tuvo que intervenir.

- De acuerdo, ya fue suficiente – dijo firme y poniéndose en medio de ambos hermanos – todos estamos abrumados, cansados y la furia nos está haciendo ver cosas que no debemos…Susanna, tu hermano tiene razón….ahora necesitamos enfocarnos en tener más paciencia que nunca y ya faltan sólo dos días, el tiempo es preciso e incluso el clima se está empezando a deteriorar por lo que está por venir – Caspio, abrazó a su esposa y ella respiró profundo para asentir – ten Caspio, estas hierbas de valeriana ayudarán a calmar a tu reina, necesitamos descansar todo lo posible en estos últimos días, todo está listo….sólo queda que la voluntad de los dioses se haga presente – todos asintieron con ella y tanto Pietro como Marina salieron hacia la habitación de Marina.

- Lamento todo el escándalo, pero los cuatro somos iguales en ese sentido – se disculpó Pietro cuando llegaron a la puerta de su habitación y en eso llega Arias.

- Descuida, amigo, de estar en su lugar yo habría hecho lo mismo – ambos se sonrieron cordialmente y se despidieron, el día aún seguía, pero se volvía cada vez más lento mientras más se acercaba la fecha del ataque final – Arias – murmuró - ¿está hecho lo que te pedí?

- Así es, mi reina – habló observando que no hubiera espías en las paredes ni pasillos – el amante se dio cuenta de que Clovis no lo necesitaba más, ya que después de que unos soldados imperiales con las órdenes de matar a un traidor….lo encontraron y nosotros lo ayudamos a escapar.

(Hace una semana)

- Él jamás haría algo así – contestó furioso el susodicho amante del príncipe romano – ÉL me ama, incluso más que esa bruja de princesa, ella sólo está con él por su dinero y él me ama a mí, yo soy con quien pasa sus noches y calienta su reboso y…

- ¡BASTA! – lo detuvo Silfrido quien con Arias fueron a avisarle del engaño de su "amado" príncipe – No necesito que me describes todo lo que hacen tú y el príncipe….podría arrestarte por ser homosexual aunque le tengo respeto a los homosexuales, pero la ley romana indica que un hombre que sale con otro hombre en relaciones personales…merecen la muerte….ASÍ ES QUE NO ME PROVOQUES – terminó furioso y el otro indignado se calló.

- Mira, Annius, no queremos lastimarte ni engañarte, pero nosotros escuchamos al príncipe que él no permitiría que nada ni nadie lo separaran de Padmé y que todo estorbo sería eliminado – enfocó su vista en el hombre, quien no podía creer lo que le decían.

- TODO ES MENTIRA, Rush me prometió que viviríamos juntos como reyes, que cambiaría la ley para que finalmente nuestro amor fluyera como el agua y nadie podría quejarse de nuestro amor – reclamó desesperado, esperando que alguien le creyera.

- De acuerdo – dijo Arias – quisimos advertirte de lo que pasará, ya es tu decisión si no quieres creernos – se puso de pie junto con su compañero y mientras salieron, escucharon a Annius escupir al suelo – que gente más necia.

- No es de sorprenderse que el príncipe lo escogiera, seguramente el chico ha estado solo toda su vida por su elección de parejas – comentó Silfrido sin preocuparse – el príncipe debió haber visto eso y aprovechando su vulnerabilidad junto con sus deseos, seguramente le llenó las orejas con puros halagos diciendo que él lo era todo para él y que vivirían juntos para siempre.

- Es lo más probable – concordó Arias con él mientras se dirigían de regreso al palacio, tres días después Arias y su grupo de soldados observaron a un grupo de soldados imperiales quienes se dirigían hacia el mismo lugar donde vivía Annius; cuando lo sacaron de su casa, se dieron cuenta de que lo que predijo la reina Marina fue cierto y causaron una distracción para sacar de ahí al ahora examante del príncipe - ¿estás bien? – le preguntó al joven asustado.

- No..él….él me lo prometió – titubeó en shock – me…me dijo que me amaba…¿CÓMO PUDO HACERME ESTO? Después de todo lo que hemos pasado….las citas en secreto, escuchar sus lamentos, besos y todo – comenzó a llorar y Arias, sólo estuvo ahí para escucharlo – Tenías razón, soy un tonto ¿por qué no te escuché? – reclamó destrozado.

- No, tú no eres el tonto, sino él….por haberte usado como un trapo – le afirmó Arias y Antonio, su amigo asintió con él – pero puedes hacerlo pagar por su traición.

- ¿Cómo? – preguntó con lágrimas en sus ojos.

- Exponlo ante su padre, en unos días, el final del Imperio se acerca y la única forma de vencerlo ante los ojos de su padre es que tú le expongas la clase de persona que es y lamento esto…pero tendrás que admitir todo lo que ustedes han hecho juntos – le explicó algo incómodo, sabiendo que no sabía como aligerar las cosas.

- Hay algo más que puedo hacer – declaró serio – él en nuestras aventuras, me contó muchas cosas que jamás se las contaría a nadie….jajaja, ahora sé porqué lo hizo, porque sabía que nadie le creería a un homosexual – se burló de su ingenuidad – sus planes para su padre y mucho más.

(En el presente)

- Típico de Palpatine y su séquito – dijo entrando a su aposento – su imagen debe estar intacta ante los ojos de todo el Imperio y son capaces de eliminar a cualquiera que destruya esa imagen…la trampa está lista, mi amor – le ofreció su mano y él como el caballero que era se la besó con adoración – muy pronto nuestra gente estará libre y un nuevo mundo reemplazará a la tiranía de este usurpador.

- Logré encontrar los pergaminos donde se indica que Palpatine, había matado a Valorum….lo esparciremos por todo el Imperio para que el mundo sepa la clase de hombre que es Palpatine y su hijo igual, el amante nos aseguró ayudarnos en todo lo posible para destruir al príncipe con la condición de que le dejemos al susodicho para él – le dio un beso en los labios, mientras estaban sentados en su sillón de pieles.

- Mmmm, yo no tengo ningún problema con eso, además si él no logra acabarlo, el fuego y los dioses lo harán – le ofreció una uva en su boca el cual se la recibió con gusto y continuaron con sus planes a futuro.

(Mientras tanto en la habitación de Padmé)

- Sigues siendo una inútil Satine – después de su regreso de "trabajo", Clovis le ofreció a Pre-Vizla divertirse con sus esposas, el cual aceptó gustoso y después de unos tragos tomaron a sus esposas a la fuerza mientras ellas platicaban a gusto sin haberse esperado esa amenaza – después de diecisiete años de casados no entiendo cómo diantres terminé con una inútil como tú – la pateó de nuevo en el abdomen haciendo gemir a su esposa.

- Las mujeres son unas prostitutas nada más – confirmó ebrio Clovis, quien se vestía al lado de su aterrada esposa, Padmé temía que la violencia con la que la trató hubiera lastimado a su bebé – lo peor del caso, es que ÉSTA…. – dijo refiriéndose a Padmé – ni siquiera puede darme a un heredero – se burló con sarcasmo y ambos se tomaron otra copa de triunfo – ven amigo, dejemos que las señoritas ordenen su desorden mientras nosotros brindamos por nuestro brillante futuro cuando llegue al trono – cuando ambos hombres salieron por la puerta, Padmé y Satine, se quedaron inmóviles por unos momentos hasta que llegó Sabé y del horror tiró las almohadas que traía y corrió por Shmi y Dormé.

- Padmé, querida – habló temblando Satine, mientras se acercaba Padmé junto a ella.

- ¿Ma..ma..mande? – titubeó Padmé, rogándole a los dioses que su bebé estuviera bien.

- Me alegro que finalmente…esto…se acabará pro…onto – sollozó con las piernas dobladas – porque no creo poder seguir aguantando esto – dijo rápido mientras las lágrimas le salían, Padmé lloraba con ella y Shmi, corrió hacia ambas mujeres.

- Por los dioses – exclamó preocupada - ¿qué sucedió, my lady?

- Clovis y Pre, decidieron apostar quién podría destruir a su esposa más rápido que el otro – dijo limpiándose sus lágrimas – Shmi, necesito que me revises mi bebé… - habló prontamente y no se dio cuenta de que Satine estaba junto a ella.

- ¿Qué? – preguntó Satine alarmada y Padmé, se dio cuenta de su atropello.

- Eh…estoy…embarazada, Satine – le explicó pero sin mirar a su amiga.

- ¿De él? – preguntó pensando en la ironía de las cosas que si Clovis no sabía que Padmé estaba embarazada y se perdía al bebé, se tendrá que tragar sus palabras que acababa de decir hace unos momentos.

- No, es….es de…Anakin – la miró desesperada, necesitaba guardar este secreto con alguien más, además de que no quería arriesgar que Clovis se enterara de su engaño.

- Ah, qué alegría – dijo Satine aliviada, pero después de dos segundos le vino la preocupación de que el maltrato de Clovis y su marido pudieran haber dañado al bebé – vamos, no hay tiempo que perder – afirmó parándose adolorida en su centro, ambos animales no fueron nada compasivos en su juego – ven Padmé, te limpiaré para que Shmi te pueda revisar – después de unos minutos, Shmi le hizo algunas pruebas a Padmé, para ver si no estaba muy inflamado el vientre de la princesa.

- My lady, acaso el príncipe le golpeo en la zona del vientre – preguntó lamentándose el tener que hacer que recuerde este atroz momento y Padmé, se esforzaba por recordar si sentía dolor en la zona abdominal o en la espalda si quiera.

- No, Shmi – contestó segura, ya que no sentía dolor en las zonas mencionadas – sólo en la cara y en el….en el pecho – dijo con trabajo cubriéndose su pecho – por favor, te ruego que me digas que mi bebé está a salvo.

- Por ahora sí, querida…pero necesitas absoluto descanso, sé que Anakin entenderá si le digo que… - con la mención de Anakin, Padmé abrió mucho los ojos.

- NO, no le digas a Anakin, por favor, querrá matar a Clovis antes de que podamos irnos de este endemoniado lugar – le rogó intentando convencerla de alterar la ira de Anakin antes de que el día del torneo llegue – te lo ruego, ese día yo le diré y me aseguraré de Clovis pague por lo que hizo.

- Está bien, pero lo que decía es que le iba a decir que te sientes algo indispuesta con lo del bebé y que necesitas descansar este día al menos, tus moretones sanarán entre hoy y mañana y maquillaremos el resto para el torneo para que no se hagan más rumores de los que hay – con eso Padmé asintió y Satine, la consoló ahora sabiendo que el fruto del amor de Padmé y Anakin, estaba a salvo por ahora – Lady Kryze, quisiera ver sus heridas también, Christine, trae unas hojas de tila y de enebro cariño, las necesitaré para hacer una loción que les curé sus moretones y el dolor en la zona baja – Christine, quien llegó de su reciente cita con su amado esposo, corrió a traer agua caliente con las hojas que le pidió Shmi, Lucinda mientras tanto ayudaba a ordenar todo el tiradero que habían creado los hombres.

- No puedo creer que los hombres no tengan ninguna compasión hacia nosotras – dijo indignada, mientras recogía las plumas de las almohadas.

- Esos no son hombres, cariño – le respondió Satine – son animales brutos que no se satisfacen con nada – dijo adolorida cuando Shmi, le aplicó una loción en el abdomen, debido a la patada que le dio Pre-Vizla – ya quiero que esto termine pronto – rogó intentando no llorar de la desesperación.

- Yo también, Satine, pero todo está a punto de revelarse y seremos libres de hacer lo que queremos – suspiró aliviada de que su bebé estuviera bien y que Palpatine y Clovis no han descubierto su relación secreta.

- Todo saldrá bien, niñas ya lo verán, los dioses nos ayudarán y volveremos a casa lo más pronto posible y el Imperio ya no existirá más – todas suspiraron y Christine, llegó con la jarra de agua caliente y con las tasas para servir el té – mientras tanto, mis señoras, beban esto, les ayudará con el dolor y con el embarazo princesa – ambas aceptaron el té y se rindieron a la medicina de las plantas.

- Debo regresar a casa, Vizla no tardará en llegar y debo preparar no sólo mi vestido para dos días sino la cena también – todas asintieron y saliendo de los aposentos, pidió a su dama que la acompañara a casa.

(En los pasillos de palacio)

- Te digo Anakin, hemos logrado un buen avance convenciendo a los demás en unirse a la causa – le confirmaba su mejor amigo, mientras Anakin, seguía dudando de su valor como líder.

- Lo sé Obi-Wan, pero siento que aún falta algo y ya sólo faltan dos días y….. – intentaba explicar Anakin, cuando se escucharon dos voces en los pasillos y se colocaron detrás de la pared para evitar meterse en problemas ya que debían llegar a la ludus antes del atardecer, ya que Vizla les había dado un entrenamiento extremo que apenas y tienen tiempo para descansar debido a que el torneo es en dos días y debían estar muy puestos para seguir entrenando después del evento….ya que durante ese día Roma se volvería cenizas.

- Me alegro que lo logramos finalmente – la voz de Vizla resonó por los pasillos, se notaba claramente que estaba muy ebrio y la persona que se reía a su lado también lo estaba – esas zorras se merecían eso y más – las caras de ambos gladiadores era de confusión por querer saber más.

- Muy….heep….cierto amigo – dijo con hipo Clovis – tu esposa y la mía necesitaban una buena lección, jajaja – tanto Anakin como Obi-Wan, sintieron furia por escuchar los insultos con los que ambos cobardes se referían de sus esposas – tener relaciones juntos fue el mejor castigo que les pudimos haber hecho – cuando se volvieron a reír, Anakin, ya estaba a punto de sacar su espada e irse en contra del príncipe, pero Anakin, lo detuvo aunque por dentro hervía de rabia.

- Jajajaja, mi amante es mucho mejor en cama que ella – replicó Vizla sin saber que había dos espectadores escuchándolos y Obi-Wan, luchaba por contener su ira contra la de Anakin, pero sabía que debía mantenerse callado para no poner en peligro a su amada – Satine….heep…Satine, sólo…me sirve como un trofeo….uno que su padre….me regaló con tal de protegerla de los germanos….jajaja…qué tonto fue, me alegro que el anciano ya no viva para saber de su bella hija mayor – ambos nobles se fueron manteniendo sus carcajadas ebrias, pero Anakin y Obi-Wan, salieron de su escondite intentando no perseguirlos con sus espadas.

- No puedo creer lo cerdos que son… - dijo furioso Anakin, bajando la voz para evitar que los escucharan – debería matarlo con mis propias manos – refutó tomando su espada, pero Obi-Wan, tomó su brazo para evitar que hiciera una locura.

- Entiendo tu odio, amigo, yo estoy igual a punto de explotar, pero si atacamos ahora pondríamos no sólo nuestras vidas, sino las de Padmé y Satine y sus damas, sabes que mientras no lleguemos al día del torneo, seguimos siendo esclavos y no gente que será libre….si nos adelantamos ahora, podrían descubrir nuestro secreto y el de ambas y si no sobrevivimos, las matarán a ambas – Anakin, analizó la situación, respirando profundamente para calmarse y se dio cuenta de que tenía razón, la seguridad de ella y su bebé eran más importantes que su venganza contra el tonto príncipe.

- Tienes razón….su seguridad es más importante que una tonta venganza – guardó su espada y se encaminaron a la ludus y llegando a su habitación se mojaron la cara para bajar el coraje que sentían – además, si no termino matándolo…los dioses lo harán – dijo cuando se secó la cara.

- Muy cierto, amigo – después se fueron a comer algo aunque el apetito no les era de mucha gracia.

(El día del torneo)

- Todo está listo, majestad – habló Dominico – pero está seguro de lo que está haciendo – preguntó nervioso de la tarea que le pide el rey.

- Sí, Dominico, para salvar a mi familia y a mis amigos, debo hacer esto sin que ellos enteren y para eso….necesito que tú me acuses para tener la atención y que no sospeche nada….por lo menos dentro de un buen rato…los dioses han nublado el día para asegurar el fuego final y tengo seguro de que Nerón hará su parte – dijo seriamente, observando como su gente y los demás preparaban el festival desde anoche – ellos son buenos actores y se mantendrán firmes hasta que el momento llegue y necesito pedirte otro favor, amigo – volteó a ver al guardia más confiable del Imperio.

- Lo que diga, majestad – confirmó dispuesto a sus órdenes.

- Necesito que cuando estemos frente a Palpatine, sólo haya soldados aliados nuestros, no podemos permitir que llamen a las legiones a proteger a su Emperador, la noche parece ser muy prometedora….sin embargo, todo puede pasar y debemos hacerlo parecer que fue producto del incendio y que no haya marcas o rastro de nuestro acto ¿puedo contar contigo, mi amigo? – preguntó sabiendo la respuesta.

- Por supuesto que sí, my lord, haré los preparativos necesarios para esta noche – declaró firme.