Cap 1: Embajadora de Kirigakure
Era extraño ver la situación de aquella gran aldea. Era verano, el sol brillaba en lo alto del cielo y la escasez de nubes en aquel día provocaba que la temperatura fuera notoriamente alta. Un día como otro cualquiera de un verano típico del país del fuego, o a si debería ser. Las calles antes abarrotadas por las gentes disfrutando de un medio día animado, ahora se afanaban por retirar los escombros que decoraban la aldea.
Hombres y mujeres, ayudaban en todas las tareas posibles para la vuelta a la normalidad. Las viviendas más dañadas se iban clausuraban conforme se estudiaban sus daños, mientras numerosos shinobis ayudaban a los propietarios a intentar desalojar todas sus pertenencias con la mayor seguridad posible.
Los impactos de los asteroides que se desprendieron de la luna, hacía apenas días, eran más que evidentes, captaban la atención de todos los recién llegado a Konohagakure, pero por suerte habían sido mínimos en comparación con otros territorios. La propia Kirigakure, había sufrido daños mucho peores. Aunque había que reconocer, que gracias a los duros esfuerzos de todos, las pérdidas humanas habían sido casi inexistente, creando una falsa imagen entre las gentes de que lo ocurrido fue mucho menor de lo que realmente había sido.
El pequeño grupo de recién llegados miraba con atención todo a su alrededor mientras esperaban la resolución afirmativa de su acceso a Konoha en las puertas de la misma.
-Se ve mejor de lo que esperaba. -Informó una voz desde el interior del carruaje, gruñendo tras su abanico.
-Tuvo más suerte que nuestra aldea. -Se limitó a señalar uno de sus escoltas sin desviar la mirada de un pequeño edificio que estaba a la espera de ser demolido de forma controlada.
-Alegremonos de que apenas hubiera victimas, los edificios pueden reconstruirse, las vidas no. -Una voz tenue y amable, resonó por encima de las demás captando la atención de los presentes. -Ya podemos acceder, tenemos permiso. -Alzó un papel frente al resto con una suave sonrisa. -Solo queda espera a Genma, será nuestro escolta ya estaba avisado. -Revisó una nueva vez la zona a su alrededor hasta dar con un pequeño puesto que se mantenía en pie y abierto al publico. -¿Queréis algo? Voy por agua. -Señaló el local.
-Agua.
-Para mi también. -Respondió un segundo sobándose la nuca cubierta de sudor. -Fría si es posible. -La mujer afirmó antes de asomarse al carruaje.
-¿Necesita algo Daymio-sama?
-Si, que se den prisa y salgamos de aquí cuanto antes, no podemos perder más tiempo. -No pudo evitar la queja mientras abanicaba su rostro con el ceño fruncido y una mueca desaprovatoria en el rostro. -Aun tenemos varios sitios a los que ir, no podemos perder tiempo cada vez que llegamos a una aldea. Y aquí ya llevamos cerca de una hora de retraso.
-No es retraso si no ha acudido el guiá. -Señaló con diversión mientras se apartaba sin poder reprimir una risa ante las quejas reiteradas de aquel hombre. Ya eran varios los días de viaje y no pocas las quejas que se acumulaban ya fuera por la duración, las esperas, el tiempo o cualquier otro motivo que se le ocurría a aquel hombre.
-Tres de agua por favor. -Pidió cuando estuvo frente al tendero, mientras analizaba un pequeño cartel. -Y uno de sal marina. -Ensanchó la sonrisa captando la atención del hombre.
-¡Ahora mismo! -La respuesta casi inmediata y alegre del tendero, quedó velada por la sorpresa de apreciar la figura que había demandado sus productos. Se mantuvo un instante en silencio observando a la mujer frente a él. Su piel clara y cabello azulado contrastaba notoriamente con la gente de la zona, pero lo que más captó su atención fue la bandana de la niebla sujetando su cabello como una diadema, hasta que la impaciencia por su demanda lo sacó de su ensimismamiento.
-¿De turismo? -Se atrevió a preguntar con diversión. -No es la mejor época para disfrutar de Konoha. -Señaló con la cabeza el estado de la calle. -Su hubierais venido un mes antes, estaría muy distinta a como esta ahora, no presenta la mejor imagen.
-Viaje diplomático. -Corrigió con diversión. -Y no se preocupe, nuestra aldea se encuentra en mismas circunstancias, incluso Kumo. Hemos pasado por allí antes de venir y también sufrieron daños durante los impactos.
-Una lastima. -Señaló con una negación mientras le tendía una pequeña bolsa con el pedido. –Aquí tiene.
-Muchas gracias. -La sonrisa que se ensanchó en el rostro de la mujer sorprendió gratamente al tendero, no era común que los ninjas de otras aldeas se pararan en su pequeño negocio, mucho menos cuando se encontraban en misiones diplomáticas. Pero aquella mujer, había sido la excepción, obsequiándole con ese pequeño gesto que le provocó al hombre una sonrisa en respuesta.
-A usted.
-¡Aoi-Sempai! -Llamó una ansiosa voz desde el centro de la calle, obligando a que la susodicha se virara para ver la comitiva que esperaba por ella. -Dese prisa. -Se quejaba el más joven de los shinobi incomodo mientras observaba el nerviosismo de su custodia.
El abanico del custodiado se mecía con inquietud mientras no apartaba de ella su mirada. Sus ropas típicas de su cargo como Daymio no eran las más adecuadas ni recomendadas para esa época del año y menos para el país del fuego.
Aoi sonrió de vuelta ante los llamados de sus compañeros. -Reitero, no hay prisa. -Habló tranquila. –Si Genma no está aquí, es porque no vamos mal de hora. -Informó restandole importancia a la prisa del Daymio mientras repartía el agua y partía el helado azul en dos, ofreciéndole una al muchacho que con anterioridad había hablado.
-No gracias.
-En realidad si vais algo tarde. -La voz esta vez proveniente del tejado del puesto captó la atención de los presentes, donde el del sembon los miraba relajado. Aoi alzo la mirada, como siempre aquel hombre estaba ahí para recogerlos, se encogió de hombros restándole importancia al hecho de llegar tarde y le dedicó una sonrisa que el ninja le devolvió.
-Se suponía que ibas a recibirnos en la entrada, por consiguiente el que lleguemos tarde es culpa de tú retraso. -Informó ofreciéndole al recién llegado la otra mitad del helado que aun sostenía en las manos en espera de un dueño.
No había motivo para preocuparse, se conocían ya desde hacía varios años y aunque no era normal que la mujer acompañara las comitivas a Konoha, si lo era en el caso inverso donde el castaño solía ir a Kiri a tratar algunos asuntos.
-Mí culpa. -Le restó importancia riendo mientras descendía hasta situarse al lado de la mujer cogiendo el dulce. Comenzando a andar en su compañía alcanzando a la comitiva, que se puso en movimiento en cuanto ambos se situaron en frente del pequeño grupo. –De todas formas sabiendo quien es el Hokage no creo que importe mucho llegar tarde. -Añadió con sorna ignorando el gruñido de desacuerdo del Daymio.
-Eso es irrelevante, la impuntualidad del Hokage no exime de la puntualidad a alguien de mi estatus. -Reprochó el hombre mientras movía el abanico de un lado a otro con insistencia. –La próxima vez yo mismo me encargare de seleccionar a mi escolta. -Seguía quejándose por lo bajo mientras los ninjas que lo rodeaban lo miraban con cierta preocupación.
-Sigo pensando que aún no llegamos tarde. -Habló despreocupada la mujer. –Y para la próxima vez tenga en cuenta que yo no seré una opción de escolta. -Habló amablemente. –Quizás mi hermano pueda ocupar mi puesto. -Añadió, divertida mientras se deleitaba con su dulce intentando ignorar los consiguientes quejidos del feudal.
-Es extraño que no sea tu hermano quien lo escolte. -Señaló Genma imitando a la mujer, mientras la observaba con curiosidad. –Te queda bien el pelo corto. -Añadió con una sonrisa, alzando su mano libre para agarrar algunas de las hebras azuladas que no alcanzaban los hombros de la mujer y que ante el gesto de interés de Aoi se resbalaron de sus dedos.
-Él tenía que tratar algunos asuntos con Mei-hime. -Informó lánguidamente sujetando parte de su cabello como antes había hecho el del pañuelo. –Y bueno, el pelo… -Hizo una pausa recordando el motivo de su cambio. -Chōjūrō-kun se excedió en los entrenamientos, y este fue el resultado. -Suspiró con pesadez. –No era mi intención cortarme el pelo. -Añadió provocando un deje de diversión en su acompañante.
-Creía que podías esquivarlo convirtiéndote en agua. -Burló.
-Y así es, pero después de horas y lejos de una fuente de agua... preferí mi cabello cortó a perder la cabeza. -Respondió con diversión.
La icónica sonrisa del shinobi se desvaneció mirando sorprendido a su acompañante que mantuvo su andar ignorandolo pararse en seco observándola avanzar. Sabia de las habilidades de Chōjūrō, lo había visto luchar en la Cuarta Guerra Mundial Shinobi, su habilidad con la espada tenia bien merecido su título como uno de los siete espadachines de la niebla, por no decir el único que quedaba actualmente, por lo que un entrenamiento de horas con él, se le hacía casi inimaginable. -¿Genma? -Lo llamó cuando se percató de que había dejado de andar.
-Voy, disculpa. -Musitó negando levemente con la cabeza, antes de retomar su asidua mueca relajada, volviendo a caminar a su costado. -No me hago a la idea de como seria ese entrenamiento. -Rió por lo bajo conformé hablaba.
-Pues es un entrenamiento normal, como tantos otros que hacemos desde hace años. El problema en si, es la especialización de cada uno. -Se encogió de hombros restandole importancia. -Hace demasiado que deje de centrarme en la espada tanto como él.
Apenas tardaron unos minutos en alcanzar su destino, tiempo que les permitió a los recién llegados analizar más a conciencia los daños en la aldea. Aoi, recorría con atención cada edificio, no habían sido muchas las veces que había tenido oportunidad de ir a aquel lugar y a pesar de ello, notaba los enormes cambios producto de los últimos tiempos.
Suspiró con resignación al alcanzar el edificio principal. Ese lugar no se parecía en lo más mínimo a su tierra natal, ambas eran bellas en sus respectivos aspectos tan diferentes y debía hacerse a la idea de que tendría que acostumbrarse.
-Entonces. -La voz del Hokage la sacó de sus pensamientos, hablaba con desgana mientras ojeaba numerosos papeles frente a si. -¿Los próximos exámenes de ascenso serán en Kiri? -Preguntó preocupado, por las torres de papeleo que se amontonaban sobre su escritorio y alrededores, a la vez que llegaban más a causa de esos exámenes.
-Así es Hokage-sama. -Confirmó el Daymio con un deje de molestia ante la visible calma que mostraba el susodicho.
-Y tú. -Señalo a la mujer junto a Genma, mientras buscaba un documento el cual halló tras retirar parte de las pilas que frente a él estaban. –¿Hōzuki Aoi? -Preguntó mirando a la mencionada, que afirmó con la cabeza levemente. -Eres la enviada para el cargo de embajadora de Kiri. -Afirmó aunque su tono pareciera una pregunta.
-No podemos perder más el tiempo, se que no ha pasado el tiempo suficiente desde el ultimo incidente, pero debemos fomentar y afianzar la alianza cuan rápido se pueda. Por eso me hayo aquí. -Recordó el Daymio. –Necesito que mi homónimo acceda a que se quede de forma permanente. -Reiteró con pesadez.
-No sabía que serias la embajadora de Kiri. -Confesó en voz baja Genma.
-Tengo algunas manchas en mi expediente que de esta forma deberían limpiarse. -Informó en el mismo tono con cierta diversión, mientras Kakashi y el Daymio seguían con su conversación.
-¿No hubiera sido más sencillo mandar un halcón con un mensaje de la Mizukage y que ella se presentara por cuenta propia? -La pregunta del Hokage captó la atención de los presentes. Aoi no pudo evitar que se le escapara una escueta risa, provocando la atención y severa mirada del propio Daymio.
-Perdón. -Se disculpó recobrando la compostura.
Durante todo el transcurso del viaje, su custodiado se había quejado precisamente de eso, pero se vio obligado a hacer de emisario político por consenso del resto de los Daymios que habían propuesto la iniciativa de acompañar a los embajadores a cada región con el fin de afianzar lazos y como muestra de total aceptación a ese estrechamiento entre países. El bufido del mayor oculto tras el abanico delató que la ocurrencia del Hokage era la misma que él hubiera deseado que se llevara a cabo.
-Bien, supongo que te buscare un lugar donde quedarte. -Aoi afirmó tranquila. –Sois los primeros en venir de forma oficial a presentar a un embajador. -Sonrió tras la máscara divertido ante la molestia de Lord. –Supongo que deberé comenzar a pensar quienes tendrían que ocupar esos cargos en las otras aldeas. -Añadió con sorna mirando a Genma. -¿Te interesa el puesto?
-¿Eh? ¿Yo? -Se señaló a sí mismo el susodicho, antes de negar con la cabeza-. –No gracias me gusta Konoha, quizás Kotetsu o Izumo. -Añadió con sorna. Una cosa era ir a tratar asuntos de exterior a otros países por temporadas y otra muy distinta el cambiar su vida al completo, tomar una nueva villa como hogar, nuevas gentes, nuevas relaciones... observó a la peliazul por el rabillo del ojo, ella había aceptado ese puesto ¿Por qué? Unas solas manchas en un expediente no eran suficiente para aceptar algo así. ¿O si?
-Como separe a esos dos se inicia la Quinta Guerra. -La respuesta provoco una mueca saritica en Genma a la par que recobraba su atención en el Hokage. No podía negar que llevaba razón.
–Luego te los presento. -Añadió Genma hacia la kunoichi al notar el interés por los mencionados.
Kakashi por su parte se mantuvo un momento en silencio observando como ambos parecían conocerse, bajó los papeles un instante mientras se recostaba en el asiento cruzando los brazos sobre el pecho. -¿Os conocéis? -Preguntó con curiosidad.
-Estuvimos en la misma división durante la guerra. -Explicó Aoi. -He sido su guiá las veces que ha ido a Kiri desde entonces. También conozco a Iwashi y Raido por lo mismo. -Añadió con una sonrisa afable.
-Creía que me habían mandado un simple Jounin. -Habló pensativo el Hokage. –Pero en esa división si no tengo mala memoria, de Kiri solo estaba la Mizukage, su escolta y AMBUS. -La mujer afirmó con la testa al escuchar sobre su división. –Interesante. -Agregó Kakashi ante la confirmación. -Bueno entonces no necesitaras de un guía. -Retomó su postura sobre el sillón mientras señalaba a Genma, apartando el tema. -Ellos pueden servir, si los conoces te será más cómodo que te enseñen la aldea ellos en vez de un genin y me quitará algo de papeleo. -Suspiró aliviado de quitarse un trabajo de encima, se recostó sobre el sillón, de brazos cruzados.
-Si, no se preocupe, tampoco me es necesario un guiá en concreto, ellos servirán. -Iba a agradecer, pero un nuevo gruñido por parte del feudal le hizo parar, estaba impaciente.
-Si necesita de la aprobación de su homónimo será necesario que se dirija al edificio del concejo. -Informó Kakashi. –Genma indícales el camino y Aoi -se dirigió a la mujer –en cuanto tengas la aprobación necesaria, ven que te asigne un puesto y un alojamiento. -Ambos mencionados afirmaron dispuestos a marchar, tras los pasos del Daymio el cual se despidió con un simple gesto de cabeza, para salir acompañado de su escolta.
Breves horas más tarde y tras una tortuosa reunión a opinión del Daymió del país del agua, la comitiva se preparaba para partir. Su viaje aun no acababa, tenían que recorrer dos países más antes de regresar a casa y el Feudal no tenía intención de tardar más de lo necesario. Aoi se despidió animadamente frente a la puerta de la aldea del resto de sus compañeros.
Los observó largo rato con lastima, dos de ellos que serian embajadores en las otra aldeas la miraban envidiosos, Konoha era una de las aldeas con mejor clima, mientras que Suna, para los ninjas de Kiri podía ser una tortura, y uno de ellos dos iba precisamente a dicha aldea.
-Buen viaje Daymio-sama. -Se despidió con una reverencia mientras el hombre sosteniendo las cortinas de su carruaje con el abanico la observaba con un deje de molestia. –Siento los problemas ocasionados durante el viaje.
-Mei-hime tiene altas expectativas en ti, espero no la defraudes. -Musitó antes de cerrar las cortinas de su carruaje tras un suspiro y una negación.
-No lo haré. -Recobró su postura con una expresión amable. Cuando la comitiva desapareció de su vista, se viró con curiosidad hacia los dos guardianes de la puerta que hablaban amenamente con Genma.
-¿Entonces eres la nueva embajadora de Kiri? -Preguntó interesado Kotetsu mientras se apoyaba con las manos en la mesa, observándola de arriba abajo, afirmando satisfecho con lo que veía. –Si el resto de los embajadores son así, espero se hagan más alianzas con los otros países. -La sonrisa que mostraba arrugó la venda sobre su nariz.
-¡Kotetsu! ¡Se supone que es una autoridad! -Le regaño su compañero. –Disculpa. -Se excusó rápidamente en nombre del primero.
-Tranquilo. -Le restó importancia la peliazul mientras los veía discutir. –Estoy acostumbrada allí en Kiri, no es que me rodee de gente precisamente muy educada en ese aspecto. -Recordó a sus compañeros con un pequeño mohin. -¿Sois…? -Preguntó esta vez curiosa.
-Él es Kotetsu yo Izumo. -Presentó Izumo.
-Ah, esos Kotetsu e Izumo… -Dirigió la vista a Genma que afirmó.
-¿Nos conoces?
-¿Eh? No, Genma-san los propuso como embajadores al Hokage. -Informó inocente, provocando una mirada amenazante por parte de ambos al susodicho que dio un pequeño brinco de sorpresa al verse delatado.
-¿Qué hiciste qué? -Exigió Kotetsu, viendo como Genma alzaba las manos en un intento de quitarse la culpa a la vez que retrocedía un par de pasos.
-No es lo que creen. -Se intentaba excusar con una temblorosa sonrisa en el rostro.
–Soy Aoi. -Se presentó con una leve inclinación la joven ignorando el conflicto que había provocado, desviando así la molestia de los mencionados hacia el del sembon, para centrarla nuevamente en ella.
-Un gusto somos los guardias de la puerta. -Informó Izumo orgulloso de su cargo.
-Por desgracia. -Agregó el otro recibiendo una mala mirada del primero. Aoi rio ante la escena, eran peculiares, solo en esa breve conversación ya se había dado cuenta de ello.
-Un gusto igualmente. Bueno, creo que debo ir con el Hokage, espero verlos en otra ocasión. -Se movió dispuesta a partir.
-¿Necesitas que te acompañe? -Preguntó Genma antes de que cogiera camino.
-No hace falta, no creo perderme, es el edificio más grande. -Respondió con diversión mientras lo señalaba sobresalir por el resto de tejado. –Pero gracias de igual forma. -Añadió despidiéndose con un gesto tranquilo.
-Entonces ¿Nos vemos luego?
-Si claro.
-¿Qué es eso? ¿Ya la has marcado como tu siguiente objetivo? -Burló Kotetsu alanzo una ceja y captando su atención.
-¿Qué dices? No digas tonterías.
-Oh venga, no te hemos visto tan interesado por acompañar a ninguna visita nunca. Siempre intentas librarte a la primera y con ella… "¿nos vemos luego?"
-La conozco de hace tiempo.
-Si… y solo es eso… -Fue Izumo esta vez el encargado de burlarse, antes de reírse y proseguir durante largo rato entre comentario sarcástico y carcajada.
Mientras tanto Aoi a paso decidido se perdía entre las gentes de la ciudad. Aun era temprano, media mañana, aun quedaba mucho día por delante y mucho por hacer.
Cuando alcanzó la torre, se aventuró por los pasillos, miraba con curiosidad todo el edificio, era muy distinto al que había en Kirigakure, pero a la vez similar, o eso pudo identificar tras localizar algunas estancias ubicadas de forma casi idéntica a como estaban en su villa.
Tocó la puerta cuando estuvo frente a ella y tras un. –Adelante. -Se aventuró a entrar. Kakashi la observó apenas un instante antes de volver su atención a los documentos. Era evidente que no le agradaba la idea de tener tanto papeleo atrasado y mucho menos que cada vez llegase más. Las obras de reconstrucción, los permisos de derribo y las ayudas solicitadas por los dueños de establecimientos afectados, eran gran parte de aquellas torres.
Suspiró resignado mientras revisaba otro documento para tras un instante tendérselo a la mujer. -Pensé en asignarte una habitación en una de las pensiones, pero sabiendo que tu estancia será permanente creo que será mejor que te alojes en un apartamento. -Aoi se acercó para tomar la hoja observando como había varias indicaciones, junto a una dirección. –No son grandes, pero hasta que el resto de embajadores lleguen creo que será mejor que estés ahí.- añadió observándola.
-No se preocupe, me vale cualquier cosa. -Le restó importancia.
-Aun así tienes un cargo que debe tener una residencia acorde con él. -Informó captando la atención de la mujer. –Ahora mismo representas a todo un país, no es adecuado que vivas en un apartamento junto al resto de ninjas de la aldea. -Aoi afirmó comprendiendo a que hacía referencia, aunque no gustase de casas amplias, debía reconocer que con el actual cargo que se le había asignado la imagen frente a otras autoridades debía ser esa.
-Aunque así sea. -Dirigió su vista del papel a él. –Espero que retrase la entrega de otra vivienda lo máximo posible, prefiero los sitios pequeños. -Kakashi rio ante esa propuesta, pero afirmó, intentaría retrasar la entrega de la casa lo más que pudiera, por el bien suyo también. Suponía más papeleo, así que no le importaba que no fuera urgente. -¿Y mi puesto?
-Este edificio posee varios despachos para las ocasiones en que se han tenido que tratar asuntos exteriores, te he asignado uno de ellos. -Se alzó para bordear la mesa y señalar un numero en el papel que le había entregado, ella lo miró con atención, era una planta más abajo que el despacho del Hokage.
-Bien. -Musitó escuetamente antes de añadir.-¿No es algo inseguro que este en el mismo edificio que usted? -Preguntó curiosa. –En caso de que hubiera un conflicto sería fácil para mí, intentar acceder a su despacho para atacarle. -Añadió provocando una cierta diversión al peliplata que cruzándose de brazos mientras se apoyaba en el escritorio frente a ella, habló.
-¿Esa es tu intención? -Preguntó divertido tras un momento en que su mirada al techo y su mano en el mentón le hacían ver que pensaba en esa situación.
-No, pero podría ocurrir. -Respondió encogiéndose de hombros.
-También me seria a mi fácil ir al tuyo para atacarte en esa misma situación y siendo el Hokage se supone que he de tener la capacidad suficiente para poder derrotarte. -Burló, Aoi alzó su mirada hasta toparse con la de Kakashi, eran ciertas sus palabras, aunque lo de que sería fácil derrotarla le pareció demasiado iluso, no era la mejor ninja de Kiri, pero tampoco la peor como para asegurar que caería derrotada.
-Se supone. -Recalcó únicamente, mientras alzaba una ceja y esbozaba una sonrisa. –Hay tantas cosas que se suponen en esta vida. -Añadió divertida mientras retomaba su vista en el papel, el cual dobló y guardó, mientras una pequeña risa escapó bajo la máscara. –Entonces ¿mañana empiezo? -Musitó a la vez que notaba la diversión en el hombre frente a ella, que tras sus palabras, había relajado la postura.
Kakashi afirmó. -No llegues tarde. -Aconsejó mientras la veía moverse dispuesta a marcharse.
-Hokage-sama, no soy yo quien tiene la fama de llegar tarde. -Añadió antes de salir por la puerta, escuchando una risa del de la máscara, antes de cerrar la puerta tras de sí.
