Muy buenos días, tardes o noches a todos, sé que ha pasado muchísimo tiempo, años de hecho y reconozco que es horrible no actualizar una historia, han pasado muchas cosas, he cambiado mucho, el estudio, el trabajo, los demás hobbies, no hay excusas claro pero solo quería hacerles saber que elimine varias de mis historias por que decidí terminarlas, pero para poder hacerlo debían pasar por la lectura de ellas otra vez, sé que no cambiaron mucho, de hecho no tengo idea de que tanto cambio mi forma de escribir, tal vez siga confusa o con faltas de ortografía, ya que no tengo beta, realmente no sé qué les parezca.
Subiré los capítulos de nuevo, algunos con otras ideas y tal vez más narrativa o no, y no subiré las demás historias hasta que termine una.
Les agradezco a todos los que alguna vez me siguieron y a los que comienzan y si no, agradezco que se tomen el tiempo de leerlo, no puedo decir que subiré los capítulos muy rápido tampoco muy lento, pero terminaré la historia porque no me gusta dejar nada a medias.
Sin más...
Muchas gracias por estar aquí.
HARRY POTTER NO ME PERTENECE...
SOLO UTILIZO LOS PERSONAJES PARA PLASMAR MI LOCA Imaginación CON SU AYUDA.
Always you.
CAPITULO 1- La casa de los gritos.
En medio de la guerra, la oscuridad se extendía, el viento removía las hojas y el césped de manera graciosa, sin duda el frio calaba hasta los huesos, y con la poca luz de la luna se distinguían figuras pasar a través de aquel frondoso y aterrador árbol, conocido como sauce boxeador.
Los jóvenes buscaban a tientas conseguir cruzar el camino sin hacer ni un ruido, sin alertar a aquel que seguían como si la vida se les escapara.
-Harry-no entiendo ¿por qué lo seguimos?, es peligroso... -susurró el pelirrojo con más miedo del que quería demostrar, Harry frunció el ceño y miro esos ojos azul profundo, e intercambio una mirada con los ojos caramelo, que también prestaban atención a sus alrededores buscando la más minina señal de peligro.
-cálmate de una vez Ron, quiero saber qué es lo que trama, sé que hay algo, esta conexión me lo dice. -le dijo Harry tocándose la cicatriz con precaución.
Sin darse cuenta llegaron a la casa de los gritos, el "plof" característico de la aparición hizo, que buscaran un lugar seguro para no ser vistos, la respiración del trío se detuvo y la palidez se volvió característica en sus tonos de piel al ver frente a su profesor de pociones, al lord oscuro junto con aquella serpiente, causándoles escalofríos y malos recuerdos a 2 de ellos.
La castaña se removió ansiosa, pálida, con una mirada extraña y preocupada en su lugar, sus amigos supusieron que como a ellos, le parecía aterrador ver en persona, casi de frente al mago oscuro, por lo que no prestaron mucha atención a su actitud y se dispusieron a escuchar lo que podían, de la conversación que se llevaba a cabo.
El elegido estaba enfocado en los labios de cada uno de los Magos, en las palabras que escuchaba, queriendo descifrar que es lo que tramaban aquellas presencias, ¿Qué significaba todo aquello? ¿Qué se decían?, sin embargo, la castaña miraba a los ojos de estos dos, a los rojos impregnados de violencia, maldad, traición, y los negros, profundos, llenos de intriga, desconfianza y determinación.
-Tengo un problema Severus—dijo Voldemort suavemente, haciendo que al trio de oro se le helara la sangre—la varita de sauco no me responde bien y yo me pregunto ¿por qué?
-Mi lord…yo—se escuchó a Snape decir lentamente, al parecer no sabía qué hacer en esa situación, estaba por volver a pronunciar algunas palabras cuando Lord Voldemort hablo nuevamente, ahora su voz resultaba tranquila, ciceante y con un tono grave y burlón al mismo tiempo.
-Severus, sé que la varita es fiel a su amo, hasta que este... bien tú sabes...muere…- el profesor pareció entender aquellas palabras dichas por su amo, la castaña estaba segura de ver preocupación y alerta a través de la seriedad del profesor, podía jurar que vio por una milésima de segundo, como los ojos del pocisionista se abrían con más que alarma.
-Experlliarmus- gritó Voldemort a pulmón asustando a todos los presentes, los jóvenes tuvieron que hacer el mejor esfuerzo para no ser descubiertos.
La varita de Snape fue a dar a las manos de él que no debe ser nombrado, Voldemort se aseguraba que su discípulo no pudiera atacarlo, la hecho a un lado y saco ahora la varita de saúco, la miro con detenimiento.- si Dumbledore era el dueño, quien lo mato posee la lealtad de la misma, ¿no es así Severus?, la varita me dará su lealtad si yo…- antes que terminara la frase Snape se atrevió a interrumpirlo.
-Mi Lord no hay necesidad… yo…—se apresuró a decir el profesor, trago en seco, dejando ver su nerviosismo, ahora estaba desarmado y a merced de Voldemort y su serpiente, la cual comenzaba a acercársele peligrosamente.
-Así funciona esto—río ácidamente el mago oscuro.
Tenía miedo sí, pero Hermione Granger era astuta, y siempre ataba cabos sueltos, además era obvio lo que estaba por pasar, aquello la alerto mucho, tenía que hacer algo, debía actuar, y debía hacerlo ya.
Por la cabeza de Harry pasaban muchas dudas, no sabía por qué, pero algo andaba mal, algo le decía que aquello era extraño, miro al profesor Severus Snape, lo odiaba, si, él mató a Dumbledore, lo había presenciado, pero no dejaba de sentir una presión en su pecho, ¿había pasado algo por alto? ¿su enojo y coraje había impedido mirar algo importante?, ¿algún detalle esa noche?, después de eso, todo paso en cámara lenta, para él, para Ron e incluso para Severus Snape, y, sin embargo, para su amiga fue en un destello.
La joven castaña actuó a una velocidad inmediata, apenas 2, tal vez 3 segundos después de que Voldemort desapareciera con la orden, -¨Nagini hazlo- la chica, salió de su escondite en esa mugrienta casa, la humedad y la madera podrida hicieron todo aún más difícil, incluso trágico.
Severus apenas registró lo que pasaba, de un momento a otro, sabelotodo Granger salía de algún lugar, y se interponía entre él y aquella criatura que tenía la orden de matarlo, así como él lo había hecho años antes protegiendo al trío dorado de aquella bestia, la castaña quedó, a propósito en medio de los dos, Snape maldijo internamente, ¿tenía que pasar esto?, ¿Qué demonios hechizó a la insufrible Gryffindor para intervenir, con tal acto de valentía?, si, seguro valentía para todos los demás, todos los demás, excepto para él, aquella acción era una estupidez, una estupidez insensata y grave.
Para Harry Potter el niño que vivió, el mundo se había congelado, estaba ahí pegado al piso cuando en un segundo Hermione salía a defender a Snape y todo pasó, su cuerpo no se movía y sus ojos no podían apartar la mirada de aquella desagradable situación, quería moverse, quería lanzar un hechizo, pero no salían palabras, Hermione había levantado su varita, pronunciando algo que nadie escuchó, pero su hechizo fue desviado por la serpiente, la criatura mordió, mordió fuerte y algo crujió, fue ¿el brazo de la chica?, ¿su cuello tal vez?, ¿o era su pierna?.
Ron se paró rápidamente intentando pensar en algo-HERMIONE-grito con desesperación piensa en algo Ron, ¡haz algo! - se decía y gritaba a él mismo, tomando desesperadamente su cabello como si quisiera arrancarlo.
-Inmobilus- gritó varias veces sin poder acertar al blanco, vio como Harry no reaccionaba y el mismo Snape no tenía varita, y todo fue tan rápido, escuchaba los gritos de Hermione y el sonido de sus huesos quebrándose al ser mordida o impactada por la serpiente, la sangre de su compañera y amiga salió con presión y mancho su ropa, Snape pudo murmurar algún hechizo que rebotó contra la criatura y enfureció más, parecía que se había ensañado con la castaña y no la dejaba ir, la criatura utilizó su cola como defensa, golpeando con fuerza mando volando al profesor que terminó contra el muro, ante la acción del profesor, Ron también dejó de lanzar hechizos y con una frenética desesperación se lanzó a la serpiente tratando de tomar su cola, de hacer algo con tal de que dejara de morder a su amiga, ante esto Harry también reaccionó ayudando al pelirrojo para lastimar de alguna manera la cola de la serpiente pero fue en vano, ya que los golpeo, una vez más se lanzó Ron a la cola para distraer a la bestia y Harry terminó apuntando indecisamente a la serpiente, si fallaba podía darle a Ron o peor aún podría dar a la castaña, hasta ese momento no había reparado en los gritos guturales de la chica, pero le sorprendió más como ella con las fuerzas que tenía trataba desesperadamente de golpear los ojos de la serpiente, Ron salió suspendido con fuerza al igual que el profesor Snape que parecía aturdido, sin embargo el pelirrojo había perdido la conciencia.
-Inmobilus, inmobilus- gritaba Harry con ganas, lanzando hechizo contra hechizo sin detenerse, por un momento se planteó enterrar la varita en el cuerpo de la serpiente, ya que nada le hacía daño al maldito monstruo.
-Bombarda- grito frenético, perdiendo aún más la calma al mirar la cantidad de sangre que salía de su amiga, el hechizo había conseguido explotar la pared cerca de Ron. El niño que vivió reparó de nuevo en su compañera y vio como esta, no dejaba de tratar de hacerle daño a la cara de la serpiente, ella no se rendía, y él tampoco lo haría, tenía que matar a esa maldita serpiente como fuera.
Snape pudo escuchar, como el joven de cabello azabache comenzaba a pronunciar un imperdonable y rápidamente llamó su atención, todo podía salir mal en ese moderado espacio.
- ¡No! …Potter… no, puede lastimar a la señorita Granger¡- le grito el profesor tratando de levantarse y detener el aturdimiento, pero en ese instante la cola de la serpiente los golpeo con fuerza, está vez dejándolos sin varita, Ron aún no se levantaba tras el ataque anterior y el elegido cayó al suelo haciendo que la madera crujiera y fallara, atrapándolo en el suelo y la tierra húmeda, había perdido sus gafas y las buscaba frenéticamente, toda aquella casa temblaba fruto de la desesperación de Harry, parecía que la serpiente los golpeaba, pero solo quería matar a Hermione, tal vez, porque había deshecho todo el plan de su amado amo.
La castaña buscaba atacar con su varita pero fue mordida de nuevo y levantada por los aires, choco varias veces, realmente no podía saber con exactitud con qué, solo sentía el dolor en su cuerpo y la humedad en toda su ropa y cara, el profesor de pociones se levantó encontrando la varita del pelirrojo, tratando de terminar esa horrible situación, sintió coraje, y repulsión al ver como la bestia embestía a la pequeña Gryffindor, se sorprendió cuando vio a esta luchando aun atrapada, una y otra vez golpeaba a la mascota de su ´´amo´´, con dolor y gritos intentaba sin rendirse, aun cuando la criatura la sacudía y la estampaba en el suelo, en el techo, en las paredes, donde fuera, la apretaba, enrollaba su cuerpo en ella y la mordía limpiamente por la clavícula, la sangre era demasiada, Severus Snape levantó la varita con cautela pero decisión, no iba a fallar, no lastimaría más a la joven, sin embargo Hermione logró herir el ojo de la serpiente incrustando su varita en el, para así dañarlo permanentemente, la criatura desapareció, tan rápido como todo lo que había pasado, Harry miraba desde el suelo sucio y húmedo con sus ojos llenos de temor y desesperación a su amiga, sus lágrimas salían sin control, por fin lograba zafarse del piso que lo tenía atrapado y corría hacia la chica sin intentar ocultar el miedo y odio que sentía, sin duda Snape sabía que Potter había visto aquel infierno tanto como el mismo, a pesar que los lentes del muchacho estaban rotos y llenos de lodo.
-Hermione! Hermione…. ¡Merlín! ¿cómo? ¿por qué? Herm…- por favor no, Merlín ayúdame ¿qué ha pasado? Pensaba Harry mientras, se tapaba su boca para detener algún sollozo, sin éxito soltando algo parecido a un aullido, el joven de ojo verde, llevo sus manos temblorosas a las heridas de la chica, el brazo, a su estómago, quería detener la sangre-Hermione… que hago... dime…— Harry solo conseguía empapar sus ropas de sangre cuando trataba de detener la hemorragia, recordando el por qué estaba aquí, miro Snape, que estaba a su lado con la varita de Ron haciendo movimientos con está apuntando a su mejor amiga y el odio lo invadió de nuevo.
-Aléjese de ella, ¡no la toque!, ¡no la dañe más! usted! ¿por qué? ¿por qué paso esto? ¿Por qué ella lo ¡defendió?!- no lo sabía, Severus Snape no tenía idea de por qué, que había pasado, sintió una presión en el pecho, y le quemaba enormemente, estaba furioso, como había pasado eso, los malditos inútiles... y sin embargo ella... miró confuso a Potter y actuó casi por instinto, mostrando un poco de preocupación ante los ojos de Harry, Ron estaba inconsciente.
Los gritos se convirtieron en pequeños espasmos y cortos lamentos, estaba tan cansada incluso para gritar, su cuerpo que ardía minutos antes estaba comenzando a adormecerse.
-No le haré daño -Severus Snape puso sus manos en la herida más grave a su vista, en el hombro, llegando a la garganta.
-Potter. Yo, Potter traiga ayuda, yo…la magia no…. No sana, la herida no sana con magia-mencionó el pocisionista serio, pero preocupado internamente cuando las heridas que había intentado cerrar no sanaban, el niño que vivió, solo abrió más los ojos, pero después frunció el ceño de nuevo y tomó la mano menos dañada de su amiga posesivamente
-No la ¡dejaré! no con ¡usted! solo la dejara morir! usted traidor ust...- el muchacho guardo silencio de pronto al sentir la mano de Hermione apretarle un poco.
-Harry…yo...tú…debes...ve...to…ma esto…- la joven-cita sacaba con lentitud y esfuerzo una pequeña botella, su amigo comprendió lo que era...-jamás Hermione shhh no hables, no te deja... no te dejaré aquí...tú... yo...tú eres…-sollozó aún más el joven Gryffindor.
-Per...perdona... yo...tú debes...él...el profesor...-la chica también derramaba lágrimas, trataba de hablar con dificultad, su respirar era difícil, sentía el odioso sabor del hierro, característico de la sangre que la mareaba poco a poco, aun así, debía intentarlo aunque sintiera que se desgarraba por dentro, la castaña entendía la negativa de su amigo, con un último y pequeño movimiento, soltó el frasco, miles de cristales se expandieron cayendo alrededor y un líquido blanco azulado brillante quedo en medio de los dos hombres junto a ella, se dijo a sí misma que ya podía dejar de pelear contra el dolor ya había dejado la información y la entendería muy bien su amigo, sus lágrimas salieron de nuevo, quería despedirse porque estaba segura de algo, por lo que sentía, o más bien por lo que no sentía, seguramente si cerraba los ojos no los abriría de nuevo.
Harry entendió lo que debía hacer, y se apresuró a lanzar el hechizo arrebatándole la varita a Snape
- ¡Revelio! - ante aquellas palabras, allí, alumno y profesor vivieron todo, Severus Snape se estremeció, ella lo sabía, lo sabía todo.
