"Por una mirada, un mundo;por una sonrisa, un cielo;por un beso... yo no séqué te diera por un beso."—Gustavo Adolfo Bécquer.
Su regazo era cálido y reconfortante. Un hogar creado en su propio cuerpo, destinado a ser regalado únicamente a su amado.
Naruto se encontraba recostado sobre su esposa y su mirada se perdía en el pacifico cielo estrellado. Ella tarareaba una dulce y hermosa canción de cuna y él sonreía.
Ella lo era absolutamente todo en su vida.
—¿Recuerdas ese día...? —murmuró y carraspeó el rubio, captando la atención de Hinata— ¿Cuando te declaré lo que sentía por ti y los demás oyeron todo?
¿Cómo no recordarlo si ese día fue un completo fiasco?Hinata había sido sorprendida en medio del parque mientras ella se encontraba en su reunión con Sakura, Ino y Tenten. El Uzumaki se presentó ante ella, confesando que la amaba mucho más que al mismísimo ramen de Ichiraku, indignando de cierto modo a las jóvenes presentes que no podían creer que Naruto se atreviera a compararla con su comida favorita.Lee, Kiba, Shikamaru y Chouji habían acompañado al rubio hacia ese lugar. El Nara tapaba su rostro al oír tal analogía y refunfuñaba porque, antes de llegar, le había advertido acerca del uso de las palabras hacia una mujer y mucho más si pretendía conquistarla. Los demás, por su parte, aplaudían la actitud que había tomado Naruto al lograr expresar sus sentimientos.Además, el rubio le había regalado un enorme ramo de rosas de diversos colores. De ese encargo se había ocupado Shikamaru, despertando la curiosidad de su mejor amiga Ino, quien asumió que semejante regalo sería para Temari. No obstante, todas las mujeres se sorprendieron de que el Uzumaki se jugara todas las cartas en su confesión.Hinata, por otro lado, estaba completamente ruborizada y atónita. Su rostro comenzó a sudar y sus manos temblaban. Jamás imaginó que el amor de su vida se presentaría en ese lugar y declararía que él también la amaba tanto como lo hizo ella toda su vida en silencio.La Hyuga estiró sus brazos para recibir el ramo de flores, pero inmediatamente se lo arrojó en la cara a Naruto y la sorpresa de todos fue desmesurada.Finalmente, Hinata salió corriendo del parque mientras agitaba sus manos. Incrédulo, el Uzumaki se detuvo a observar cómo las rosas estaban destruidas.Las mujeres corrieron tras su amiga y Kiba resopló mientras posaba su mano en el hombro de Naruto.—Oye, tonto, Hinata le tiene pánico a las abejas y no tuviste mejor idea que entregarle un ramo de flores con una de ellas allí.Shikamaru mordió su labio inferior, fastidiado por la misión fallida. Lee y Chouji decidieron ir tras el rastro de las demás jóvenes para ayudar a Naruto.—Idiota, debiste ver antes lo que estabas por darle— espetó el Nara mientras sacaba una pequeña libreta que guardaba en su chaleco táctico —. Es momento de pasar al plan B y allí no podremos ayudarte. Todo depende de ti.—¿Pero cómo...? —expresó el rubio, desesperado ante lo sucedido.—¡Ve por ella, tarado! —ordenó el Nara y su amigo asintió y corrió para tratar de buscar a su amada.
—Por supuesto que lo recuerdo—Hinata enredó sus finos y suaves dedos en el cabello alborotado de su esposo—. Ese día creí que moriría, pero no sé si por la abeja o porque escuché decirte que me amabas —suspiró y bajó la mirada hacia su amado—. Aunque hayas fracasado en ese momento, luego lograste cumplir tu misión de conquistarme.
—Me costó mucho, ya sabes, soy bastante torpe en muchas ocasiones y el amor era uno de ellos—respiró profundo y añadió: —. De no ser por Shikamaru, sería un completo desastre en todo sentido.
Naruto comenzó a reír y luego soltó un pesado suspiro.
Sus miradas se volvieron a encontrar en el vasto manto azul, contemplando el paso fugaz de una estrella. Él cerró sus ojos y buscó las manos de su esposa.
Ella le correspondió y enlazó sus dedos con los del rubio.
—Iruka sensei me contó hace mucho que si alguna vez veía una estrella fugaz debía pedir un deseo... —su voz bajaba su tono y se tornaba cada vez más suave— Espero que no se trate de puras palabrerías de un viejo iluso.
—Mi padre también pensaba lo mismo—abrazó sutilmente a su esposo y tragó lentamente para contener el nudo de su garganta—. Cada noche, él nos llamaba a Hanabi y a mí para mirar el cielo antes de dormir. Nunca tuve la dicha de verlo, excepto hoy...
Sí, aquella estrella bendijo esa escena.
—Pide un deseo, Hinata—musitó y apretó su mano—. Pero, de corazón, no pidas por mí. Ya sabes lo que pasará después de que... —un doloroso quejido salió de los delicados labios del Uzumaki.
—No sigas, por favor... —Hinata ya no podía continuar disimulando.
Al bajar la mirada notó que el suelo comenzaba a teñirse de un vibrante rojo. El mar que humectaba aquella tierra fértil estaba recibiendo los últimos suspiros y sueños del hombre más amado de la aldea.
Desafortunadamente, la crueldad había arrasado con su nobleza, desgarrando su cuerpo y alma.
El último ataque a su hogar había arrasado con su ser, abriendo una gran herida que sería irreversible para cualquier ninja médico.
—Hinata... —la palidez de su rostro denotaba el corto lapso que separaba su cuerpo de la vida y lo arrojaba a su pronta muerte— Por favor, encuentra a nuestros hijos y diles que me perdonen por haber sido un padre débil y tonto—carraspeó—. Debí pasar más tiempo con ellos y conocer lo que amaban, pero...
—Ellos te amarán siempre. Te respetarán pase lo que pase y guardarán los mejores recuerdos en sus corazones... —la Hyuga ya no contenía su tristeza y dejaba caer sus lágrimas sobre la ropa desgarrada y ensangrentada de su esposo.
—Te amo, Hinata. Debí ser un mejor esposo y darte mucho más de lo que di, traté de hacerlo, pero creo que necesitaba aprender muchas cosas más de esta vida...
Su corazón estalló de angustia. El tiempo se acortaba y su esposa debía resignarse ante esa despedida.
—Soy muy feliz contigo, Naruto. No importa lo que pase, yo te amaré siempre. No lo olvides... —sollozaba y el Uzumaki, con las pocas fuerzas que tenía, estiró su mano para atrapar su rostro. Lo acercó a él y la besó con ternura y suavidad.
Entre lágrimas, ella se aferró a la idea de que todo sería una cruenta pesadilla del que no podía despertar.
Sin embargo, al alejarse, notó que su corazón estaba detenido y en su rostro estaba tallado la sonrisa más bonita que jamás había visto.
Apoyada contra un frondoso pino, sosteniendo el cuerpo del amor de su vida, acunando su noble y torpe corazón dentro de su alma; Hinata miró a su alrededor y lamentó la devastación de su hogar.La desaparición de sus hijos y la pérdida de su esposo podrían romper su espíritu, pero debía cumplir la última voluntad de Naruto o jamás se lo perdonaría.
—Espérame, Naruto. Pronto nos reuniremos y volveremos a compartir nuestras almas...
Aquel día, su último día, el gran ninja Naruto Uzumaki no pudo haber partido del mundo mejor acompañado.Si, así fue. Su esposa era el pilar de su felicidad en la tierra y en el cielo...—Fin....
Hola amigos! Cómo han estado??Aquí su fiel autora les trae un nuevo desafío en el que se ha metido (ay, kamisama! Desearía no ser tan exigente conmigo misma) y les presenta esta nueva compilación de 12 one shots!Cada uno de ellos abarca distinta temática en la cual decidí trabajar únicamente con el fandom de Naruto, precisamente con sus shipps canon SasuSaku, ShikaTema, SaiIno y NaruHina.Como sabrán, con los últimos dos no había trabajado nunca, así que me pareció un gran desafío que deseo sortear.Espero que apoyen y comenten esta nueva obra!En el pie del capítulo les dejaré el tema del mes, ya que sería un gran spoiler si lo colocaba en el encabezadoMuchas gracias por leer!Tema del mes de enero: "Último día de vida. "
