Héroes de las Armas Legendarias
Soy un escritor que recién está empezando, el cual quiere mejorar su técnica. Quisiera críticas constructivas que me ayuden a ser un mejor escritor. Espero que les guste, entretenga y divierta.
Capítulo 1: Un Mundo Extraño.
—Joven.
"¿De dónde viene esa voz?" pensé.
Giré mi cabeza pero no había nadie.
—Muchacho.
"Sigo escuchándola".
Estaba en la cima de una montaña. Solo había oscuridad a mi alrededor.
—Joven, ¡despierte!
-¿What? ¿Qué pasó? - dije desconcertado agitando mi cabeza de lado a lado.
—Estás deteniendo la fila — solicitó una chica de la universidad.
"¿En qué momento vine hasta aquí? ¿Seré sonámbulo?".
—De acuerdo, perdón.
Caminé hacia la biblioteca. Mi universidad es conocida por tener una gran variedad de novelas. Tomé el primer libro que vi, tenía una cubierta de cuero marrón, no estaba muy desgastado. El título era "Almas Desdichadas". No sé por qué leo obras sobre personas que sufren injusticias y tragedias, tal vez soy un sádico más en este mundo.
Era otra tarde de crudo invierno, el cielo se había nublado nublado, en esa época no tengo ánimo para estudiar o hacer cualquier cosa.
¿Por cuántos días puedo tenerlo? —Pregunté.
—Tres días, máximo. ¿Desea llevarlo?
-Si. Mi código es 831 473 78.
Crucé la puerta de salida, no sentí el aire frío entrando. Mi entorno se desvanecía ante una luz blanca cegadora.
¿Qué está pasando? ¡Aaaah! —Grité dejando caer aquel libro.
"¿Será esto otro sueño ?, ya no me sorprendería si lo fuera".
Poco a poco fui recuperando la visión de mi alrededor. Estaba en el centro de una extraña habitación, junto a tres sujetos, ropa similar a la mía, y algunos sacerdotes o eso creo que eran.
—Bienvenidos sean, Héroes — dijo el sacerdote.
El sujeto que tenía una espada lo miró extrañado.
—¡Por favor, Héroes sálvennos!
¿Qué clase de broma es esta? ¿Son determinados que el secuestro es un crimen?
"Esa voz la conozco de algún lado".
Levanté la mirada y eran ellos mismos, Dantías, Ignalo y, por desgracia, Reyetrio, de todas las personas tenían que ser él.
—Nuestro mundo va a ser azotado por oleadas de terribles monstruos. ¡Préstennos su fuerza!
Intentaba entender lo que dijo el sacerdote pero sonaba a locura.
"Tal vez es un sueño".
Noté que en mi brazo izquierdo tenía una especie de escudo plateado mediano que en el centro poseía una esfera verde. Pellizqué mi mano y yo dolió.
"Esto, aparentemente, es real".
—Si esto es una broma voy a terminar con ustedes — dijo Ignalo apuntando, con su espada, al sacerdote.
—Pareciera que están diciendo la verdad — dijo Dantías.
En el suelo había símbolos raros como los símbolos en rituales satánicos de películas de terror. Me consideraba un fanático de esas películas.
—Suponiendo que sea verdad lo que dicen, ¿dónde estamos exactamente? —Preguntó Reyetrio.
—En el reino de Melromarc.
"Me ignoran como si no hubieran notado mi presencia".
"¡Suficiente!" Dantías golpeando el suelo con su jabalina ". Sea lo que sea esto, exijo que nos liberen. Tengo exámenes parciales hoy.
—Yo tengo que terminar una investigación —dije instintivamente.
—Salvarnos también es uno de sus deberes — refutó el sacerdote.
—Entonces, ¿quieren obligarnos a que los ayudemos? —Respondió Reyetrio.
—Creo que estaría más provechoso si le presentaría sus preguntas al Rey.
—Es buena idea una conferencia con su Rey —dije mientras peinaba mi cabello.
"Seguramente son secuestradores que planean jugar con nosotros, pero por qué nos darían armas, aunque el escudo de mi brazo solo sirve para protegerme".
Cruzamos un pasillo grueso, vimos a través de una ventana. Eran campos verdes siendo cosechados por aldeanos.
"Cielos, ¡estamos en la época medieval!".
No podía creerlo, si el escudo no hubiera estado enganchado a mí, lo habría dejado caer.
—¿Dónde hemos terminado?—Dantías pensó en voz alta.
—Héroes, es por aquí.
Entramos a la sala del trono, un gran salón, los muros eran de piedra estilo los castillos de la edad media.
—Bueno, ¿cuánto tiempo más tendremos que perder?-dijo Ignalo enfadado.
"¿En serio sigue pensando en el tiempo? No tenemos ni idea de dónde o por qué estamos aquí".
—Su majestad, el Rey—anunció el sacerdote haciendo una reverencia.
El típico rey, un hombre con ropa fina que se veía relativamente saludable, tenía múltiples joyas en sus manos.
—Es un placer tenerlos aquí, Héroes. Preséntense—solicitó el rey sin poder ocultar la curiosidad.
—Soy Dantías Pascual, estudiante universitario de 19 años.
—Soy Ignalo Molina, universitario de 20 años—dijo con su espada al hombro.
—Soy Reyetrio Garrido, universitario de 19 años.
Reyetrio lanzó su hacha al cielo y la atrapó, presumiendo como siempre.
—Soy Alexabio Carmona, universitario de 19 años.
—Agradecemos su presencia Héroes de la Espada, Jabalina, Hacha y Escudo. Soy Locead Melromarc Tercero, legítimo gobernante del reino.
—Si no están jugando con nosotros explíquennos qué sucede—interrumpió Dantías.
—¡No es ningún engaño!—aseguró el Rey de pie—. Cada cierto transcurso de años, nuestro mundo es invadido por las "Oleadas de la Calamidad". Por lo cual invocamos a los Héroes de las Armas Legendarias, ustedes.
"De nuevo esa palabra, nos llaman héroes cuando en realidad somos estudiantes comunes y corrientes".
—Y, ¿por qué quieren chantarnos esa responsabilidad? ¿Ustedes no pueden pelear por su mundo?—pregunto Ignalo.
—Nuestros soldados y aventureros se enfrentaron valientemente a la Primera Oleada, salieron victoriosos, sin embargo muchos murieron. Tememos no sobrevivir a las siguientes porque cada oleada es peor que la anterior.
Ignalo desvió la mirada e hizo el ademán de bostezar.
"¿Cómo puede ser tan insensible?".
—¿Nos brindarán su fuerza?—preguntó el sacerdote.
—Creo que sería mejor si invocaran a otros—respondí.
—Únicamente podemos invocar a otros Héroes si los actuales mueren.
—Entonces, ¿estamos obligados a pelear?—dijo Reyetrio.
—Nadie los obligará a hacer nada que no deseen hacer. Necesitamos su ayuda—respondió el Rey.
—Si los defendiéramos, ¿qué obtendríamos nosotros?—dijo Ignalo.
Su comentario fue muy interesado para mi gusto, pero en cierta forma tenía razón debido a que por qué deberíamos defender un mundo al que no pertenecemos.
—Habiendo derrotado las "Oleadas de la Calamidad" podremos regresarlos al lugar del que provienen—aseguró el Rey—. Además serán recompensados monetariamente por su esfuerzo.
Lamentablemente era una de esas personas que creen que el dinero lo compra todo, como muchos en nuestro mundo.
—Si es la única forma de regresar a nuestro mundo, ayudaré—dije.
—¡Claro que vamos a ayudarlos! Por el bienestar de los habitantes de este mundo y para volver a nuestro hogar—aseguró Dantías.
—Aunque no me fascina la idea de ser contratado como soldado, lo haré para regresar a donde pertenezco—dijo Ignalo.
Reyetrio no decía nada.
—¡Reyetrio!—llamó su atención Dantías.
—¿Pelearás con nosotros?-pregunté.
—¿Ustedes también ven un ícono en su campo visual?—preguntó Reyetrio.
—Es un hechizo de los Héroes de las Armas Legendarias—afirmó el Rey.
Encontré el ícono, parecía una agrupación de guiones juntos, lo miré por unos segundos y un mensaje apareció en frente mío.
Alexabio Carmona
Clase: Héroe del Escudo Lv1
Equipamiento:
Escudo Pequeño (Arma Legendaria).
Ropa de otro mundo.
Habilidades: Ninguna. Magia: Ninguna
Había mucha más información pero decidí no leerlo por el momento.
"¿Cómo es posible?, esto más parece un videojuego".
—Aquel hechizo les permite conocer su actual estado y el progreso que vayan teniendo ustedes y sus compañeros—dijo el Rey.
—Héroe del Hacha, ¿nos apoyará?—insistió el sacerdote.
El sacerdote se arrodilló bajando la cabeza.
—Sí, supongo que no tengo de otra.
—¡Así se habla, Héroes! Se los agradecemos infinitamente.
—Según ustedes las "Oleadas de la Calamidad" van complicándose cada vez más, entonces siendo nosotros de nivel bajo cómo están seguros que lo lograremos—preguntó Dantías mientras observaba la gema anaranjada de su arma.
—La siguiente oleada llega en 30 días, por ende podrán prepararse y subir de nivel—aseguró el Rey.
"¿Podré pelear solo con un escudo? Aunque no pesa nada, solo me sirve para defender, pero si trabajo en equipo de seguro me va a ir bien".
—30 días—susurró Dantías.
El sol se estaba poniendo.
—Deben estar cansados, les tenemos preparadas sus habitaciones y un banquete de bienvenida para cenar.
Estuvimos un rato en una salita que unía las cuatro recámaras.
—¿Qué dijo el Rey sobre las "Oleadas"?—preguntó Reyetrio.
—Solo es la típica leyenda del fin del mundo—dijo Dantías recostado en una hamaca de tela o cuero, no estoy muy seguro.
—Las olas aparecerán una y otra vez hasta destruir el mundo por completo—dije imitando la voz gruesa del Rey.
"No debería burlarme, es un monarca después de todo y podría ejecutarme si él quisiera".
—Y solo venciéndolas evitaríamos el fin de este mundo—continué.
El Rey nos contó que con el tiempo transcurrido desde la última vez que fue necesario invocar a los Héroes de las Armas Legendarias, los pobladores del reino creían que las Oleadas no regresarían. Sin embargo cuando un gran y antiguo Reloj de Arena empezó a correr, portales oscuros desgarraron el cielo, dejando entrar feroces monstruos. Según la leyenda, las olas llegarían en intervalos de un mes.
—¡Esperen! Si de verdad estamos en otro mundo, ¿cómo entendemos el idioma de aquí?—preguntó Dantías.
—Tal vez nuestras armas sirven de traductor—propuse mientras Ignalo observaba el filo de su espada.
—Oigan puede que les interese ver la gema de sus armas—dijo Ignalo.
—¿Qué hay con e… ¡O RAYOS!
Era el instructivo del arma legendaria. Todos nos pusimos a estudiar, diciéndolo de alguna forma, lo cual no era el fuerte de Reyetrio.
Las armas legendarias no necesitan ningún mantenimiento. Eran suficientemente fuertes y robustas por su cuenta. El material con el que las armas fueron construidas reacciona al nivel del héroe que la porta, y todos los monstruos asesinados serán registrados en algo llamado "Libro de Arma".
—Libro de arma—susurró Dantías.
Según el instructivo, el libro de arma, era algo que guardaba una lista de todas las formas en las que las armas legendarias eran capaces de transformarse. Miré un ícono que estaba al costado de mi arma.
¡Fwip!
Una ventana velozmente se expandió llenando mi campo de visión, y estaba llena con íconos de armas.
Seguía pensando que todo esto podría ser un videojuego pero muy bien diseñado. Parecía que ninguno de los íconos estaba disponible para mejoras. Esto quería decir que ciertas armas podrían ser seleccionadas y mejoradas, volviéndose más poderosas con el tiempo.
"¿Esto, dónde lo he escuchado antes?".
Era la mecánica de varios videojuegos, en los cuales lo más importante era no estancarse en un nivel sino llegar a un alto nivel rápidamente.
El instructivo decía que, con el objetivo de aprender habilidades, los poderes ocultos en nuestras armas tendrían que ser liberados. Seguimos concentrados en los instructivos hasta que:
—¿Creen que esto sea un juego de Realidad Virtual?—preguntó Reyetrio.
—Solo hay una forma de saberlo—dijo Dantías.
Él se acercó a Ignalo y le arrancó un cabello negro de su cabeza.
—¡Au! ¡Se puede saber por qué hiciste eso!
—Sentimos dolor. Aunque suene loco esto es real.
—¡Eres un idiota!—gritó Ignalo.
—A todos los genios los llamaron así en algún momento—refutó Dantías.
—Pero puede ser un juego de RV muy avanzado—dije.
—Puede ser, la semana pasada leí algo sobre que una conocida marca de consolas estudiaba los efectos de la administración de neurotransmisores para que el jugador sienta lo que siente el avatar—dijo Ignalo después de haberse tranquilizado.
Me sorprendí porque no sabía que Ignalo acostumbraba leer los últimos avances tecnológicos.
"A ver, los neurotransmisores son moléculas mediante las cuales nuestras neuronas se comunican, y podrían provocar la simulación de dolor. Gracias clases de Biología".
—Pero aun así, esa tecnología aún no se llega a desarrollar completamente—siguió Dantías.
Reyetrio tomó un fruto que parecía una uva verde y lo mordió.
—¿Sentiste el sabor de eso?—pregunté.
—Sí, no está nada mal.
Probé uno también. Tenía un sabor salado, pero era muy rico.
—Esto debe ser real porque sentimos sabores—dije.
—Naturalmente estuve en lo correcto—continuó Dantías—. Posiblemente estemos en un universo paralelo.
"¿Universo paralelo?, es una posibilidad".
Toc, Toc, Toc. Un sirviente estaba detrás de la puerta.
—Héroes, disculpen la interrupción, la cena está servida. Háganme el favor de acompañarme—dijo haciendo una reverencia.
En el comedor del palacio. U gran desfile de platillos relucían sobre una mesa. Todo se veía delicioso.
—Héroes, siéntense y disfruten. Mañana necesitarán fuerza para iniciar su aventura—aseguró el Rey.
Era un poco incómodo comer con el escudo en mi brazo, le di un leve golpe.
"Parece metal de muy buena calidad".
—¿Ellos también se van a sentar?—indicó Ignalo señalando una fila de caballeros con armaduras de cuerpo entero.
"¿Cómo pueden mantenerse en pie con tanto peso encima?".
—Retírense, para que nuestros invitados coman sin vergüenza.
Se retiraron marchando, las partes metálicas resonaban chocándose unas con otras. Me serví algo parecido al trigo, sabía a betarraga, que nunca fue mi verdura favorita pero igual lo comí.
—¿Qué les parece las especialidades de nuestro reino?—preguntó el Rey.
—Están riquísimos—dijo Dantías.
—No hemos comido nada parecido en nuestro mundo—dije.
—Me alegra que les guste—continuó el Rey.
Una chica se acercó.
—Héroe del Hacha-sama, ¿desea un poco de vino?
—Claro, gracias preciosa—respondió mirándola a los ojos mientras le servía.
"Este no cambia".
La señorita se sonrojó, hizo una reverencia y continuó llenando las copas. El Rey miró al sacerdote con una pequeña sonrisa y dijo:
—Reyetrio-sama es todo un conquistador.
—Solo un poco, no me gusta presumir.
—Si tiene hijas, aléjelas de él—dijo Dantías entre risas.
—Lo tendré en cuenta. Le agradezco su preocupación.
Ignalo permanecía serio. ¿Acaso no le sorprendían los platillos?
Comimos hasta quedar satisfechos. Nos retiramos a nuestras alcobas.
—Que cansancio—dije mientras Ignalo bostezaba.
Dantías se recostó en un sillón.
—Dantías, tú…—dije.
—Esa chica sí que es bonita. ¿Creen que todas las mujeres de aquí sean igual?—interrumpió Reyetrio entusiasmado.
"Para eso me interrumpe"
—Como decía, ¿qué es lo último que recuerdas antes de aparecer en este mundo?—continué.
Ignalo se levantó, tomó su espada y dijo:
—Les hablo después, estoy rendido.
—Estaba en el auto de mi padre, un Chevrolet celeste precioso, volviendo de la universidad. De repente un carro se interpuso, utilicé el freno de mano, la bolsa de aire se accionó, me asusté porque nunca me había sucedido. Bajé del auto, vi la parte delantera aboyada y botando humo, al igual que el costado del carro que se cruzó. "Mis padres me van a matar" pensé. El conductor del otro auto bajó molesto, empezó a insultarme, respondí a los insultos porque ¡él se atravesó!, él se acercó bruscamente, sentí una punzada en el abdomen, cuando se alejó noté que tenía una navaja ensangrentada en la mano, salía mucha sangre, me daban vueltas la cabeza, di unos cuantos pasos, me fui al suelo, mis ojos se cerraron y desperté aquí.
Me sorprendí. ¿Entonces cómo seguía vivo? Cabe la posibilidad que esté inventando todo para sonar interesante, pero no creo porque se le escuchaba sincero.
—Y tú, Reyetrio—dijo Dantías, supongo para distraerse de recordar ese evento.
—No entiendo con qué objetivo…
—Puede que nos ayude a entender por qué fuimos invocados nosotros específicamente—argumenté.
"¿Cómo se siente que te interrumpan?".
—Bueno, primero quiero decir que no estoy orgulloso de esto.
"¿Por qué tanto drama? No creo que pueda ser tan grave".
—Fui a una fiesta de medio ciclo universitario—continuó—. Bailé por un rato, dieron las dos de la madrugada, mis amigos se retiraron pero yo quería seguirla. Estaba ligeramente ebrio.
Solté una pequeña carcajada pero intenté disimularla.
—Coqueteé con una chica, decía tener novio, creí que estaba mintiendo para hacerse la difícil, me acerqué y la besé. Un sujeto se puso en mi delante, soltó un puñetazo, lo esquivé con las justas, intenté tranquilizarlo pero me empujó, resbalé con un charco, recibí un golpe seco en la nuca, cerré los ojos y al abrirlos estaba junto a ustedes.
Hubo un silencio incómodo hasta que:
—Alexabio, te toca—dijo Reyetrio.
—No recuerdo mucho. Acababa de pedir prestado un libro de la biblioteca universitaria, crucé la puerta, me sentí exhausto, vi todo de luz blanca y aparecí en la habitación del ritual.
—Bueno, ya fue suficiente por hoy, mañana tenemos mucho que hacer—declaró Dantías.
Nos retiramos a los dormitorios. Me costó un poco conciliar el sueño, estaba emocionado, este es un mundo donde los hechizos son reales por lo que cualquier cosa es posible, incluso salvarlo de la inminente destrucción.
"¿Podremos salvarlos? Si nos esforzamos para subir de nivel de seguro lo conseguiremos. Aunque no me agrada mucho estar en el mismo equipo que Reyetrio".
Autor: Vicenzo Salvador Dondero Barraza.
Es un fan-ficción basado e inspirado en el anime "El Ascenso del Héroe del Escudo" cuyo autor es Aneko Yusagi.
