Hola.
Bueno, resulta que no hace mucho me termine de ver el anime y bueno quería leer un poco. Ya se imaginarán mi sorpresa al ver la cantidad de historias que hay de Black Clover. Así que lo tome como un reto personal postear la mayor cantidad de fanfics posibles.
Así mismo y aunque ustedes ya lo saben, Black Clover y sus personajes no me pertenecen, yo solo los tome prestados con el fin de pasar el rato.
Para empezar no tenía la más remota idea de cómo habían llegado a esa situación. Bueno, decir que no lo sabía sería demasiado hipócrita de su parte, conocía a la perfección como había sido que habían terminado así. Era más bien incredulidad de saberse en la situación en la que estaban. Lo único que sabía era que no había logrado contenerse, pero en este preciso momento no podría importarle menos. Justo en ese momento, sabiéndose en la completa oscuridad de la noche, no estaba seguro de querer o poder contenerse.
Estaba completamente seguro de que ella estaba perfectamente en sus cinco sentidos. Sus ojos intentaban buscar la duda en su rostro, pero eso no pasó. Lejos de eso, ella parecía estar deseando que pasara. Los ojos de Charlotte le demostraban muchas cosas, pero estaba seguro de que no había duda, ni ira y mucho menos asco. El sonrojo en sus mejillas era bastante escandaloso, y la forma en la que había entreabierto ligeramente sus labios, eso sinceramente lo estaba llevando al borde de la locura.
Si tan sólo acercará un poco más su rostro al de ella, y si tan solo por un momento se atreviera a actuar. Eran escasos centímetros los que lo separaban de ella, así que solo bastarían un par de segundos para terminar de acortar la jodida distancia que separaba sus labios de los de ella. Siempre había sido capaz de controlar sus acciones, pero esta vez no quería detenerse y todo podría irse al carajo de ser necesario.
Él no comprendía porque no se acercaba de una vez y le ponía fin a todo. Si bien podía notar que ella también deseaba terminar con eso de una vez también. Yami notaba en sus ojos una batalla, no era difícil imaginar lo que podría estar pasando por la mente de Charlotte en ese momento. A medida que pasó el tiempo se encontró a sí mismo molestando a esa mujer, le resultaba entretenido. Había pensado que era lo único que podría aspirar a tener de ella, no era nada posible que él pudiera causar en ella cualquier clase de sentimiento. Y ciertamente ella había construido esa enorme barrera inalcanzable, una en la que él solo era un insignificante hombre salvaje. En primera instancia creía que realmente lo odiaba, de hecho aún lo pensaba y sabía que no estaba del todo equivocado.
Tal vez actuar demasiado rápido no era la mejor opción, después de todo había estado de esa forma desde mucho tiempo atrás. Así que lentamente y con todo el cuidado del mundo acarició la sonrosada piel de sus mejillas. Le sorprendió que aún cuando sus mejillas parecían arder su rostro estuviera tan helado, pero eso logró hacerlo sonreír. La sintió temblar bajo su tacto y eso le dió un impulso más a su cuerpo. Su pulgar traviesamente delineó su labios, ya después habría tiempo de arrepentimientos.
Pero de un momento recordó que estaban justo en la puerta principal de la orden que Charlotte dirigía. Bien, más que recordarlo sintió la presencia de alguien acercarse. Aún estaba lo suficientemente lejos como para ver lo que pasaba, pero seguramente era una de sus chicas y solo Dios sabría que le harían esas mujeres de verlo tan cerca de ella. La reina de las espinas también pareció notarlo así que ambos dieron paso atrás, el ambiente rápidamente había cambiado. Había cierta tensión en el aire y cualquiera lo notaría, lo mejor sería irse.
— Descansa.
Su magia de oscuridad lo elevó ligeramente del suelo y decidió que por el momento lo mejor era alejarse del lugar. Tanto pensar y contenerse tal vez había sido lo mejor, porque estaba seguro que de haberla besado no se habría percatado de que alguien se acercaba. Estaba seguro de que si alguna persona los miraba en una situación así, se armaría un gran alboroto. Eso no era algo que le interesara demasiado, era casi algo del día a día, y resultaba que a él no le podría importar menos ser la comidilla del reino. Yami estaba totalmente acostumbrado, sabía que no era una persona del todo bienvenida en el reino. Seguramente dirían que él había hecho alguna clase de bajeza para obligarla, y eso lograría mancillar el honor de Charlotte.
Ni siquiera había esperado una respuesta por parte de ella antes de alejarse con cuidado de no ser visto. Seguramente alguno de sus chicos, si no era que la gran mayoría, esperaban su llegada. Esa bola de idiotas a quienes había acogido en su orden, se habían convertido en su familia sin aviso alguno. Estaba seguro que la mitad de la base debía estar vuelta una mierda, no se le ocurría una mejor forma de sacar su frustración que regañando a esa bola de idiotas. Claro que después bebería un trago o dos, necesitaba uno después de lo que casi hacía.
Bueno hasta aquí el primer capitulo, tal vez es un poco corto pero me pareció una buena idea dejarlo así.
Si llegaste hasta aquí déjame saber que te pareció.
De momento yo te dejo saber que en realidad no se mucho sobre ortografía y todo lo que conlleva ser un buen escritor. Sin embargo; me tomaré el tiempo de instruirme en ese ámbito para darte a ti una experiencia más placentera!
Nos leemos después.
D.N.M.
