En un mundo donde el 90% de las personas e incluso en algunos casos animales, poseen un súper poder o mejor dicho, despertar un poder; denominado en Japón "Quirk".
Cuando un niño cumple los 4 años, normalmente por esa edad manifiestan su Quirk, aunque, hay algunas veces que el Quirk se manifiesta una vez nacer u otras veces cuando cumplen 5 años.
Dentro de estos Singularidades se pueden clasificar en tres tipos:
"Emisor": Este tipo se caracteriza por tener la capacidad de liberar, ya se, una sustancia (liquido, solida, etc.) o alterar la materia a su alrededor. Para poder activarlos se necesita tener conciencia de ello, e incluso en algunos casos requieren una mayor concentración con el fin de mantenerlos activos, o también, tiene un limitante hasta donde poder utilizar su Quirk.
"Transformación": Tal como dice el nombre, estos usuarios son capaces de alterar temporalmente su cuerpo en una gran variedad de maneras, a veces mejorar las características existentes o añadir nuevas características para el cuerpo en su conjunto. Este tipo de Quirk solamente afecta exclusivamente al portador.
Y por último "Mutante": Estos Quirk tienen una amplia variedad de características y capacidades dependiendo de la persona, pero, éstos tienen en común que son una parte física del usuario en algunos casos en su nacimiento. Como resultado estos Quirks siempre están activos, pero generalmente permiten al usuario un mayor grado de control.
Mientras que el 10% restante de las personas, nacen o nunca manifiestan algún tipo de Quirk, siendo considerados como humanos corriente.
Yo, Izuku Midoriya era parte de este 10% que no despertó ningún Quirk…Hasta que un día "Herede" la voluntad de mi hermano menor, Atsuya Midoriya.
Atsuya era totalmente opuesto a mí. Mientras que yo era una persona, tranquila, con una mentalidad frágil. Él, era muy agresivo, impaciente, impulsivo, con un talento innato para convertirse en el mejor héroe del mundo, con un gran sentimiento de justicia, tanto que cuando los más débiles y pequeños eran molestados por los más grandes, Atsuya siempre saltaba a defenderlos…E incluso me defendía a mí, siendo yo el mayor
Soy un año mayor que él, y a pesar de eso ambos nos encontrábamos en la misma clase.
Poco a poco los demás niños comenzaban a manifestar su Quirk, siendo mi pequeño hermano menor el primero de la clase en manifestar su denominado (por el mismo) "Kumagoroshi" .Teniendo la gran hazaña de matar a un oso la primera vez que fue activado, sin embargo no salió ileso de esto. Sus dos brazos quedaron congelados y por consiguiente con unas graves quemaduras, teniendo la suerte que una doctora con un Quirk de curación.
Se le fue prohibido utilizar otra vez su "Kumagoroshi" de manera tan impudente.
Su habilidad consistía en absorber el calor del ambiente ocasionado bajas temperaturas, además de poder crear escarcha, bloques de hielo (su tamaño varía dependiendo de cuanto calor absorba) y pudiendo crear pequeñas ráfagas de viento.
Un Quirk bastante potente…Teniendo una única y mortal debilidad. Si ocupa en exceso su Quirk sus brazos pueden llegar a explotar y también si absorbe mucho calor sin esperar a que sus brazos se enfríen.
Todos lo que conocían las habilidades de mi hermano (que eran pocos) mantuvieron en secreto, ya que, si se revelaba que Atsuya tan destructiva habilidad atraería las miradas de muchas personas, sobretodo de las que se beneficiarían de mala manera de su Quirk,
"… ¡Aaaagh! "
De un momento a otro mi cuerpo se encontraba sepultado bajo unos cuantos centímetros de nieve. Una sensación cálida me inundaba por completo, pero al mismo tiempo una desagradable sensación recorría todo mi cuerpo.
Minutos atrás, me encontraba felizmente conversando con Atsuya, estando de vacaciones viajando por Hokkaido, en ese instante nos encontrábamos en las montañas, puesto que, íbamos a quedarnos en la casa de unos amigos de mis padres, sin embargo nunca llegamos a nuestro destino…Una gran avalancha atrapo el coche, siendo yo el único que quedo vivo.
No me acuerdo de cuantas horas pasaron hasta que me vinieron a rescatar, puesto que, perdí la conciencia por culpa del frío y la pérdida de sangre por culpa de haber atravesado el parabrisas.
Creo recordar que desperté luego de unos cuantos días inconscientes, en los cuales estuvieron tratando mis heridas, las cuales no eran pocas, siendo la mayoría por quemaduras.
"Veo que has despertado…es un alivio "
Cuando había despertado, varias cables se encontraban se encontraban conectados a mi cuerpo, y teniendo mi cuerpo inmovilizado.
"…"
Me quede en silencio, tratando de recordar algo e intentando asimilar en donde me encontraba y como había llegado allí.
"Trata de no esforzar tu cuerpo, aún se encuentra sensible. Si te mueves muchos algunas heridas se pueden volver a abrir"
El doctor se acercaba lentamente a la camilla, mientras apuntaba algo y lo dejaba al frente de la cama para seguidamente atraer una silla hacía a él y sentarse en la misma mirándome.
"Por tu expresión confundida supongo que aún no te acuerdas…"
En aquel momento sentía un extraño sentimiento de soledad y angustia. Sintiendo que había perdido algo muy importante para mi vida.
"No tiene sentido decir una mentira que te consuele, así que te diré la verdad…"
Al escuchar sus palabras trague una gran cantidad de saliva que tenía acumulada en mi boca, teniendo la garganta totalmente seca al igual que mis labios. Mi respiración poco a poco se agüita.
Lentamente los recuerdos iban llegando a mi mente, pudiendo ver todo en cámara lenta, el rostro de mi hermano, su mano empujándome…
"..Tus padres y hermanos… están muertos…"
Moví lentamente mi ojos hacía un lado, encontrándome directamente con una bufanda blanca limpia…Era la bufanda favorita de Atsuya que siempre traía puesta.
Sentí como algo bajaba por mis mejillas hasta mis labios, percibiendo un sabor salado.
La habitación se hundió en un largo silencio, sintiendo como lentamente los recuerdos de mis padres se iban esfumando lentamente, mientras que los recuerdos que tenía con Atsuya se volvían borrosos.
"Aniki" Fueron aquellas palabras que recorrieron mi mente, repitiéndose miles de veces…Hasta que los recuerdos del accidente volvieron nuevamente a mi mente.
Tenía un nudo en la garganta, no me había dado cuenta en que momento mis lágrimas empezaban a salir. Solté largos y contenidos sollozos.
El doctor, me había observado todo este tiempo, por lo que se levantó lentamente de la silla, en ese momento pensaba que iba a salir de la habitación y dejarme solo, sin embargo, se puso a un lado de la camilla, colocando su mano en mi cabeza, pudiendo sentir una amargura sensación.
"Levántate y camina, sigue adelante superando esos obstáculos que te da la vida… ¡Plus ultra!"
El doctor alejo su mano de mí y se fue del cuarto sin decir nada más dejándome pensativo por sus palabras, haciendo eco en mi mente aquellas palabras.
[Dos meses después]
Luego de haber estado por más de 60 días internado en el hospital, esperando a que mis heridas sanaran y haciendo rehabilitación, por fin pude salir del hospital.
Como mis padres se había muertos y no tenía ningún familiar que pudiera hacerse cargo de mí, por lo que fue enviado a un orfanato junto al dinero del seguro de mis padres, que se me dará una vez que empiece la preparatoria.
Y así pasaron mis días viviendo en un orfanato, en donde no me despegaba nunca de la bufanda de Atsuya.
Los primeros días fueron los más difíciles; aun me costaba asimilar que mi familia ya no estaba conmigo, sentía un vacío en mi pecho, del cual poco a poco fue rellenado por cierta persona que me dio un propósito para seguir viviendo e inspirado por ella me dio el coraje para cumplir con el sueño que tenía en conjunto con Atsuya.
Ella tenía un increíble sentido de la justicia, recordándome un poco esa actitud de ella a Atsuya. De hecho se parece bastante a mi hermano, teniendo una personalidad bastante temeraria, con una gran fuerza de voluntad y determinación. Pese a que no era tan fuerte no retrocedería ante nadie y siempre va buscando una explosión de adrenalina.
Ella me ayudo a salir de mi depresión…aunque no de la mejor forma, sin embargo, se lo agradezco mucho…Se podía decir que le debo la vida.
Ella no formaba parte del orfanato, ni siquiera estaba relacionada con alguien de allí adentro. Cada día ella iba a jugar con los niños del orfanato, todos se emocionaban por su llegada, notándose que los niños sentían una gran estima por ella y viceversa por parte de ella que iba a la misma hora cada día, excepto algunos días festivos o cuando tenía algún evento en su escuela.
Siempre iba con una gran sonrisa dibujaba en su rostro, pese a tener esa personalidad tan dura que poseía.
Su Quirk consistía en uno bastante simple…Sin embargo, uno bastante potente si se saca a relucir todo su potencial, el cual por ese tiempo ni siquiera había sacado ni la mitad.
Y así pasaron ya dos años.
Como había dicho anteriormente, ella, me había vuelto mi motivación de convertirme en un héroe profesional, sin embargo, había un gran obstáculo que tenía que superar…No tenía ningún Quirk…O eso creía yo.
Una noche, luego de haberme ayudado con mi entrenamiento toda la tarde con ella y parte de la noche, además, de haber hablado unas cuantas cosas importantes, sin embargo, esa historia es para otra ocasión.
Me encontraba devolviéndome al orfanato a hurtadillas, pues, la hora de dormir ya había empezado hace pocos minutos.
Traía la bufanda de Atsuya en mi mano, llevándola a todos lados, nunca la utilice…Esta vez algo me impulso a hacerlo, por lo cual enrolle la bufanda en mi cuello, sintiendo al instante un cálido sentimiento, podía sentir a Atsuya a mi lado, acompañándome.
"…Atsuya… ¡Me volveré un héroe que no retroceda ante nadie!"
Exclame alzando mi brazo al cielo, recordando la promesa que le hice a esa persona.
"¡Seremos los mejores, Aniki!"
Mis ojos se abrieron como platos al escuchar esa voz tan familiar, no podía creérmelo…Desesperado mire a todos lados sin encontrar al responsable de la voz. Pensando que había sido mi imaginación.
"¡Aniki! ¡Siempre estaré a tu lado!"
Una suave brisa azoto mi rostro, causando que la bufanda se elevara, a lo cual lo toque sintiendo aún más esa extraña sensación en mi pecho, como si algo despertaba dentro de mi interior…de mi alma.
Podía sentir a Atsuya junto a mí.
Al día siguiente, mientras entrenaba cerca del territorio del orfanato, sin previo aviso mi entorno se congelo y mis brazos ardieron en llamas…Había despertado el Quirk se mi hermano…Sin embargo, no lo puede controlar por lo que mis brazos se envolvieron en hielo al igual que mi entorno, si no fuera por la ayuda de unas de las encargadas que se encontraba caminando por el lugar hubiera perdidos los brazos.
Estuve unos cuantos días sin poder mover mis brazos.
Al día siguiente cuando mis brazos se curaron por completo, volví con mis entrenamientos regulares.
Entrenando un poco el control de "Nuestro" Quirk, lentamente para no volver a dañar mis brazos, haciéndose algo difícil, ya que, había ocasiones que ni siquiera podía activarlo.
Cuando lograba hacerlo sentía una sensación rara en mi cuerpo, en mi mente…Como si estuviera compartiendo mi cuerpo y mente con alguien más.
.
.
.
.
.
[Ocho años después]
"Ya quiero que sea invierno…"
Me quejaba por el abrazador calor de la ciudad.
Salí de la tienda comiendo un helado, pese a ser de mañana, sin embargo, un helado siempre viene bien sin importar a qué hora o si hace frio.
Mire la hora en mi celular, notando que ya se me hacía tarde para llegar a la escuela, por lo que comencé a correr.
Sin embargo, a mitad de camino se me fue bloqueado el paso, puesto que, un grupo de héroes se enfrentaban a lo que parecía ser un "villano" el cual al parecer había robado un bolso a una señora.
Di un largo suspiro. Devorando de un solo bocado mi helado caminando hasta un callejón alejado del lugar.
Me saque la parte de arriba del uniforme, dejando mis cosas escondidas. Seguidamente compre una máscara que estaban vendiendo cerca del lugar, colocándomela.
"…Atsuya"
Toque mi bufanda sintiendo una descarga de adrenalina recorriendo todo mi ser. Mi cabello se erizo y mis ojos cambiaron de tonalidad a una más clara.
"¡Apartados! ¡Estorbos!"
Grito a todo pulmón, causando que los presentes se voltearan.
Activamos nuestro Quirk, causando una pequeña ráfaga en nuestros pies, la cual utilizamos para comenzar a correr hacía el villano, pegando un salto para evitar a las personas que estaban viendo a los héroes.
"¡Son unos inútiles!"
Exclamo con emoción acercándose rápidamente al villano, el cual, al vernos rápidamente se alteró, a lo cual sujeto un automóvil en sus manos.
"¡Cuidado!"
Escuche la voz de unos de los héroes advirtiendo, sin embargo, los presentes se quedaron boca abiertos al notar que el automóvil se había quedado congelado a las manos del villano.
Sin perder tiempo y aprovechando la confusión nos subimos a su espalda, colocando nuestro brazo derecho.
"¡AAAAAGGGH!"
El villano comenzó a chillar del dolor. Nuestro brazo se encontraba hirviendo luego de haber absorbido toda esa cantidad de calor que se encontraba en el ambiente.
Apartamos nuestras manos casi al instante, dejando una pequeña marca en el sujeto encontrándose de rodillas.
Bajamos de un salto, aterrizando elegantemente.
"[Hissatsu: Kumagoroshi – Eternal Blizzard]"
La temperatura del ambiente comenzó a descender, pequeñas ráfagas de viento comenzaban a formarse alrededor nuestro. El pavimento se comenzaba a congelar, al igual que las piernas del sujeto, llegando el hielo hasta sus rodillas. El tipo se encontraba totalmente inmovilizado, ya no se podía mover hasta que nuestro hielo se derrita.
Los héroes vinieron corriendo hasta donde nos encontrábamos. Por el rostro que tenía parece que nos iban a reprimir por nuestro acto.
"¡Me gustaría quedarme a conversar pero mis brazos me están ardiendo!"
Con esto salimos corriendo del lugar lo más rápido que podíamos, escabuchándome por diferentes partes de la cuidad, con la intensión de no ser atrapado además de buscar algún lugar con abundante agua.
"¡Atsuya! ¡¿Por qué tuviste que gritar nuestra técnica?!"
"EHH, pero si siempre lo hacíamos cuando entrenábamos juntos"
"¡Acuérdate de porque escondemos nuestra identidad cando utilizamos nuestro Quirk!"
"Así, sí me acuerdo perfectamente"
"…¿no te acuerdas verdad?"
"…"
"Escucha bien Atsuya…no pueden saber que nosotros utilizamos nuestro Quirk de esa forma, ya que, legamente las personas con una licencia de héroe son los únicos que los pueden utilizar"
"¡Mira Aniki agua!"
Estábamos en un parque en donde habían una gran fuente de agua, rápidamente me precipite el agua hundiendo mis manos bajo del agua.
Una gran cantidad de vapor salir de esta por culpa del calor que había absorbido minutos antes para detener al villano.
Luego de unos cuantos minutos, mis brazos volvieron a la normalidad, aunque no podía decir lo mismo de la fuente, habiendo evaporado una gran parte del agua.
"Aniki…¿y tus cosas?"
"…¡Mierda!"
Tuve que otra vez devolverme a la zona en donde me había enfrentado al villano.
Me tomo casi unos 20 minutos en poder recuperar mis cosas, puesto que, el lugar se encontraba siendo vigilado por algunos policías los cuales de seguro me estaban buscando para interrogarme.
.
.
.
.
Había llegado tarde a clases por lo que tuve que quedarme hasta tarde limpiando el aula como castigo.
Ya era de noche cuando había vuelto a mi departamento, el cual mis padres habían dejado a mi nombre en su testamento.
Aun no aprendía a cocinar bien por lo que siempre comía en la noche y mañana un remen instantáneo, cosa que me encontraba haciendo mientras veía la televisión.
"Ru-neesan está escalando puestos cada vez más rápido…¡Ya está dentro del top 10!"
"Era de esperarse…Ella es fuerte…Solo espérate, dentro de poco estaré junto contigo dentro del Top 10"
.
.
.
Continuara
