Aquí tienen el tercer capitulo, espero que lo disfruten.
David Daniel B: Por los detalles que me gusta agregar, le doy un mes para escribir el capitulo, así que después de este toca esperar hasta Agosto, en cuanto a tus preguntas tendrás las respuestas mas adelante, ambas están contempladas para ser respondidas en los próximos capítulos.
Agradezco sus comentarios y que les guste mi pequeño proyecto, espero seguir leyendo sus opiniones
Capítulo 3.- Conociendo el Mundo.
Despertando con lentitud un leve dolor fue lo primero que registro mi conciencia, involuntariamente palpe la zona donde se originaba el dolor ocasionando que aumentara.
"-¡Maldición!-" retirando la mano con rapidez me permití unos segundos mientras el dolor se volvía una pequeña punzada, habiendo recordado mi herida intenté levantarme evitando moverme mucho en mi lado derecho donde estaba el dolor.
Después de algunos segundos de dolor logre quedar de pie mientras jadeaba y sudaba a causa del dolor que recorría mi cuerpo, recuperando el aliento camine con calma a mi pequeña mesa donde estaba la jarra con agua.
Habiéndome terminado toda el agua camine a una de las esquinas de la habitación donde había un espejo de cuerpo completo, aun no entendía por qué Oswald había conseguido ese espejo.
Mi rostro fue lo primero que revise, notando que me encontraba bastante pálido, en realidad todo mi cuerpo estaba pálido eso solo me decía que después de desmayarme había perdido bastante sangre aun con la pasta que era para la hemorragia.
La parte baja de mi abdomen estaba cubierta por unas vendas por lo que con calma las empecé a retirar, necesitaba revisar la herida, después de unos segundos logré descubrirla, ahí donde habían suturado lo mejor posible pude ver el tamaño.
No era mayor a cinco centímetros, pero había sido profunda si la hemorragia era un indicativo, aun no entendía cómo era posible que el cuchillo de ese pirata atravesara mi cota de malla sin ningún esfuerzo penetrando mi cuerpo como si fuera nada.
Volviendo a cubrir la herida me puse una simple camisa para salir con calma de mi cabina, necesitaba saber que había pasado después de que me desmayara.
Saliendo a la cubierta tomándome mi tiempo noté que era de noche, lo más probable era que Gibbs estuviera controlando el timón, sin hacer ruido me dirigí a buscarlo encontrándolo junto al timón.
"Gibbs" sorprendido por mi voz me miro con alivio un segundo antes de entrar en pánico.
"-¡Capitán, no debería moverse!-" caminando hacia él lo detuve de ayudarme mientras terminaba por quedar al lado del timón.
"Cálmese Maestre, mi herida no me impide moverme" tomando un pequeño respiro admire el mar en completa calma.
"Capitán…estuvo al borde de la muerte durante una semana…Jack no creía que sobreviviera a la fiebre que lo invadió" sorprendido lo mire mientras seguía "El cuchillo penetro algunos de sus órganos" sacando algo de su espalda me lo presento, resulto ser el cuchillo.
"No es un cuchillo normal ¿verdad?" el metal del que estaba hecho era diferente a todo lo que había visto, era más ligero y mucho más afilado.
"No, está hecho de Acero Valyrio, por eso no había nada que pudiera detenerlo, es el metal más afilado que existe forjado con fuego de dragón" eso explicaba porque había sido herido tan fácilmente, mi cuerpo era más resistente, sin embargo, no importaba con ese metal.
"Es la segunda vez que estoy a poco de morir" una punzada en la herida me obligo a tomar aire "¿Perdimos a algún hombre durante la pelea?".
"Solo tuvimos heridos, usted fue el único que estuvo al borde de la muerte, los barcos no tenían más que algunas cajas de comida, quemamos todo antes de salir de la zona" asintiendo levemente tuve que disimular una punzada de dolor.
"Buen trabajo G-Gibbs, le dejo todo en sus manos, necesito descansar" preocupado intento ayudarme, pero lo detuve, mis fuerzas me permitían regresar a mi camarote.
"Debo ser más cuidadoso de ahora en adelante" recostándome con cuidado solté un suspiro de alivio en cuando estuve sobre mi espalda, no creía poder dormir, pero es estar acostado me servía de mucho mientras me perdía en mis pensamientos.
Una semana después, Puerto de Tyrosh…
Guiando al Venganza para poder anclar en el puerto una pequeña punzada me provoco una mueca de molestia llamando la atención de Jack quien desde el momento en que había despertado se transformó en mi sobra.
"Tranquilo Jack, es solo una pequeña molestia, nada de qué preocuparse" no del todo convencido me siguió mirando hasta el momento en que el barco se detuvo en el puerto.
Mirando a los hombres trabajar note la falta de hombres en el barco, los heridos aún seguían descansando bajo cubierta, gracias a mi físico era el único que podía moverse habiendo obtenido una cicatriz y algunos problemas para ir al baño como recuerdo de ese día.
Al día siguiente de mi despertar todos los hombres habían celebrado al verme vivo, al parecer muchos compartían la idea de que no sobreviviría al cuchillo de acero Valyrio el cual ahora portaba oculto en mi espalda.
"Capitán, toda la mercancía fue entregada" agradeciéndole mira a los hombres del puerto empezar a llevarse las cosas.
"Bien, vamos por nuestro pago, que algunos hombres acompañen a Jack a buscar las cosas que necesita reponer para hacer medicinas" obedeciendo empezó a dar las ordenes mientras bajaba del Venganza haciendo una pequeña mueca por otra punzada en mi abdomen.
Algunas horas después me encontraba regresando al Venganza con una pequeña sonrisa, el encargado del comercio en la ciudad no estaba nada contento con el contrato firmado por su colega en Lys, pero no tenia de otra que aceptar y pagar.
Dándole la orden a Gibbs de que se les pagara a los hombres este se ofreció en encontrar nuevos tripulantes en la ciudad, sabiendo que no estaba muy bien los hombres aceptaron mi negativa a ir a beber mientras descansaba en mi habitación.
A la mañana siguiente me encontraba registrando la ganancia por el viaje mientras los barcos salían de la isla, la tarea de Gibbs de encontrar nuevos tripulantes fracaso, los hombres de la isla preferían trabajar en los barcos de los gobernantes de la ciudad a viajar con forasteros.
Los hombres se habían aburrido de la isla después de compararla con Lys, algo que los había orillado a no gastar toda su paga mientras se preparaban para salir del lugar, algo en lo que los complací saliendo rápidamente de la isla.
Enero del año 284 d.C., Costas de Myr…
Mirando la hermosa ciudad de Myr completamente recuperado de mi herida estaba en calma, algo que mis hombres no compartían, todos habían esperado encontrarse con piratas, el último ataque los había dejado con ganas de venganza, algo que comprendía, pero no alentaba.
Notando como Gibbs los reunía camine hacia ellos para darle sus órdenes antes de que tocáramos tierra.
"¡Bien escuchen, quiero a cinco de ustedes en la ciudad buscando una lugar para cambiar joyas, de preferencia una sucursal del banco de Hierro, otros veinte vendrán con Gibbs y conmigo, los demás bajen la mercancía y cuiden los barcos!" obedeciéndome los hombres se prepararon para llevar a cabo mis órdenes.
En cuanto el barco anclo todos hicieron su trabajo con rapidez mientras esperaba que el Jefe de los muelles apareciera sin embargo, no lo hizo, en su lugar llego un simple trabajador.
"Capitán Damon, el Jefe de comercio lo espera" desde el ataque pirata había tenido un mal presentimiento y que el Jefe de comercio no se presentara solo aumentaba ese sentimiento
"Claro" mirando a mis hombres llame la atención de los que tenían que acompañarme además de otros diez para seguir al trabajador a los almacenes donde la mercancía estaba empezando a ser transportada.
Entrando en el almacén más grande escuche como alguien gritaba órdenes a todos los trabajadores, era un hombre flaco de pelo negro, piel morena y bastante bajo apenas más alto que un enano.
Escuchando nuestros pasos volteo mirándome con arrogancia mientras llegaba a él.
"¡Veo que llego el muchacho que estafo a mis viejos compañeros de Lys y Tyrosh!" bien habíamos empezado mal "Dime muchacho, te sientes superior por robarle a personas honestas".
Mirando al pequeño hombre note por el rabillo como algunos de sus hombres se preparaban para cualquier orden.
"No estafe a nadie, sus compañeros dieron lo que creyeron justos al ofenderme, así como usted al llamarme muchacho" el sujeto escupió a un lado mientras me mostraba sus dientes amarillos.
"¡Eres un muchacho, apenas destetado de tu madre, no deberías estar aquí, regresa a sus faldas!" eso ocasiono que mis hombres sabiendo sobre mi familia sacaran sus espadas ocasionando lo mismo en sus hombres mientras él sonreía arrogantemente.
Mientras yo lo miraba podía sentir como la ira empezaba a llenar mis sentidos.
"¡Podía multarte y quitarte todo lo que hay en tus barcos solo por lo que hicieron tus hombres muchacho!" antes de que pudiera decir nada lo tome del cuello sorprendiéndolo a él y sus hombres mientras lo levantaba del suelo.
"Y yo podría matarlos a todos y explicarle a los Magísteres que estaba en mi derecho por su insulto mientras les muestro la carta donde sus compañeros aceptan los pagos" acercándolo a mis rostro note como temblaba de miedo, sin saber que la razón era que mis ojos brillaban sobre todo el rojo con dorado.
"Dígame, ¿que deberíamos hacer ambos?" soltándolo lo mire caer de cara en el charco de orina que había creado.
"¡Estás muerto muchacho!" levantándose con la nariz rota dio una orden a sus hombres "¡Mátenlos a todos!" obedeciendo se prepararon para atacar mientras yo sacaba mis dos espadas.
Sin embargo, antes de que alguno de ellos se moviera para a atacar un grito nos detuvo a todos.
"¡DETENGASE!" en la entrada del almacén se encontraba un hombre rodeado de muchos soldados y lo que parecía ser un sacerdote.
Caminando acompañado de todos pude ver mejor al hombre que había gritado, era gordo, con un cabello color negro con canas, usaba un traje color rojo con dorado mientras que en cada dedo portaba anillos llenos de piedras preciosas.
"¡Jefe Soro, vine en una inspección sorpresa a mis almacenes y lo encuentro intentando atacar a un Capitán!" el enano intento defenderse recibiendo un golpe por parte de un soldado del hombre que había hablado "¡Basta, te quito todo, buscare a alguien mejor!" escuchando la orden dos soldados apresaron Soro para llevárselo ignorando sus suplicas.
"Lamento el malentendido Capitán Damon, soy el Magister Azhario Varthyz estos son mis almacenes" aceptando su gran mano lo salude, pero con una duda.
"Es un placer conocerlo Magister, sin embargo ¿Cómo sabe mi nombre?" riendo ligeramente señalo al hombre que lo acompañaba antes de responder
"Este increíble hombre es Morroqo, es un sacerdote del Dios R'hllor, el vio en las llamas de su llegada y bueno, son pocos los Capitanes tan jóvenes, él me dijo que esto pasaría y que era conveniente para mis negocios no perder su amistad" mirando al sacerdote no me sorprendió el color de su piel, su tamaño ni sus tatuajes, lo que me sorprendió era la llama que podía ver casi oculta en sus ojos.
"Es un placer conocerlo Morroqo, y le agradezco por su ayuda" el hombre hablo con una voz fuerte y profunda.
"Todo es por obra de R'hllor, León de Nemeum" eso me sorprendió, quería saber cómo es que el sabia esa palabra, pero no podía indagar más mientras el Magister estuviera presente.
"Bueno pasada las presentaciones me gustaría hacer negocios con usted Capitán, su reputación, aunque reciente es confiable, me gustaría que llevara unas mercancías a Pentos, claro después de que se le pague por su negocio actual" aceptando lo seguí mientras subíamos a la oficina del almacén mientras Morroqo me veía ir.
Tres días después mis hombres estaban terminando de subir la mercancía al barco, desgraciadamente no habían encontrado donde cambiar los tesoros, el Magister me había ofrecido treinta mil dragones por llevar su mercancía a Pentos, así como disculpa por el inconveniente lo cual facilito la negociación.
"Capitán Damon" la profunda voz de Morroqo me saco de mis pensamientos mientras volteaba para ver al sacerdote "Me gustaría comprar un pasaje en su barco para Braavos" extrañado le respondí.
"Nosotros vamos a Pentos, no estoy seguro de que los negocios nos lleven a Braavos" el solo me respondió calmado.
"El Señor de la Luz lo guiara a Braavos Capitán, tiene a muchos que conocer ahí, pero si no me cree me puede dejar en Pentos" sabiendo que el dios R'hllor no era algo inventado no pude evitar que fuera.
"Como quiera, serán tres dragones zarparemos en dos horas" con una pequeña reverencia el hombre me entrego una bolsa con monedas para después subir al barco.
En cuestión de horas nos encontrábamos navegando por el mar de Myr con dirección de Pentos.
El viaje fue tranquilo durante el primer mes sin embargo, un día Morroqo quien a veces hablaba con hombres que adoraban a su dios pidió hablar conmigo en la sala de navegación.
"¿Qué puedo hacer por usted Morroqo?" el imponente sacerdote miro la sala antes de responderme.
"El señor de la Luz me mando una visión, dentro de dos días el León de Nemeum será atacado por el reptil venenoso" no me tomo mucho identificar a que se refería sobre el reptil venenoso además de que recordaba mi pregunta sobre el nombre que usaba para mencionarme.
"Piratas de la Isla basilisco ¿de nuevo?" mientras me tallaba los ojos solo pude pensar en lo molesto que eran esos sujetos
"Es extraño" escuchando al sacerdote lo miré encontrándome con sus ojos llameantes "Los hombres de su tierra casi nunca creen en las visiones que el señor nos da para ustedes" acomodándome en mi silla le respondí.
"Tus visiones son tan reales como la comida Morroqo, tu Dios solo es la extensión de una entidad muy grande y lo sé porque la conozco, por cierto, ¿cómo conoces el nombre de León de Nemeum o mejor dicho León de Nemea?" parándose derecho me miro unos segundos antes de hablar.
"El señor de la Luz me dio una visión, en ella vi a un León inmensamente más grande que cualquiera que existe, su piel era como acero y su fuerza dejaba destrucción por donde pasaba, pero también protegía a los suyos con dicha fuerza, el nombre llego a mi antes de que esta terminara y empezara otra" tomando aire continuo "Vi en las llamas como mi destino estaba en los tentáculos de un Kraken negro y dorado, sin embargo, meses después una nueva visión me fue entregada, tendría el encuentro con el joven León de Nemeum" eso me hizo mirarlo con más atención.
"Me encontraba viajando a su lado, después de un tiempo llegaron a un lugar donde muchos hombres los recibían acompañados de sus dioses y cada uno de ellos hablaba con el joven León, cuando lo veía irse sabía que tal vez no lo volvería a ver, pero sé que el León más viejo se comerá el Kraken dorado mientras todos los dioses incluso el del Kraken celebran" sin palabras mire como el sacerdote se despedía dejándome completamente sorprendido.
Varios minutos me quede repasando su visión hasta que Gibbs entro.
"Maestre que los hombres estén alertas, puede que tengamos problemas durante los próximos días, que tengan sus nuevas ballestas a la mano" sin pedir explicación salió para obedecerme mientras yo miraba la flama en la vela de la habitación.
Dos días después la visión de Morroqo demostró ser cierta pues cuatro barcos nos atacaron siendo los dos más grandes los encargados de embestir el Venganza.
Teniendo a los arqueros cubriéndonos veinte hombres abordamos cada nave con espadas en mano.
El primer pirata en atacarme murió con un corte en el cuello, siguiéndolo me atacaron otros dos que me obligaron a defenderme hasta que uno ataco muy abiertamente permitiéndome clavar mi espada en su estómago.
No dejándome sacar mi espada de su compañero el otro pirata empezó a atacar con fuerza lo que me obligaba a defenderme hasta que tuve la oportunidad de sacar mi cuchillo de acero Valyrio clavándolo en su cráneo.
Dejando caer el cadáver miré la cubierta notando como mis hombres empezaban a abrumar a los piratas gracias a los ballesteros, tomando mi espada del cadáver me uní a la lucha.
Matando a todo el que se metiera en mi camino di con el capitán un hombre alto y gordo quien gritaba órdenes en Valyrio hasta que me vio.
"…muchacho…maldijo…tu…cadáver…"entendiendo algunas palabras ataque tomándolo por sorpresa con mi fuerza.
Apenas logrando detener mis ataques nunca tuvo oportunidad de esquivar la patada que rompió su pierna mientras caía sobre mi espada que termino enterrada en su cuello.
Dejando al capitán pirata sin un segundo vistazo fui en apoyo de mis hombres.
La lucha parecía haber durado horas, sin embargo, el sol aun en el cielo me demostró que solo habían pasado minutos mientras regresaba al Venganza.
Tomando una cantimplora de vino pedí un recuento de muertos y heridos seguido de lo obtenido de los barcos.
"Del Cicatriz murieron tres, hay dos heridos, pero Jack se encarga, las bodegas estaban llenas con veinte barriles de vino rojo y blanco" siguiendo al que me daba la información note como sacaban cajas de los dos barcos mientras a lo lejos hacían lo mismo de los dos más pequeños.
"Cuarenta cajas de comida en total, veinte cofres con metales y joyas" mirando los dos barcos note que ambos eran fuertes, hechos para la guerra o el saqueo por lo que tome una decisión.
"Que los hombres se dividan, nos quedamos con las dos naves grandes, los tesoros en el Venganza, la comida y bebida repartida en ambos, en cuanto el Maestre Gibbs llegue que me dé un reporte de los dos más pequeños" obedeciendo el marino empezó a gritar mi ordenes mientras caminaba a la bodega que se usaba como enfermería.
Dentro se encontraban ya los heridos mientras dos grumetes ayudaban al sanador mientras que Morroqo miraba desde una esquina.
"Jack ¿cómo están los hombres?" sin dejar su trabajo me respondió.
"Dos cortes en el abdomen en Pluma y un corte en el brazo de Mazorca" ambos hombres habían obtenido sus apodos por la costumbre de usar una pluma en su cabeza siempre o el anormal amor por las mazorcas "Ninguno morirá, pero tendrán que descansar ¿Usted está bien Capitán?" caminando hacia el sacerdote rojo le respondí.
"Si, encárguese de ellos" llegando a Morroqo le hable "Gracias a la visión nuestras pérdidas fueron mínimas" el me miro un segundo antes de seguir viendo a los heridos.
"El señor de la Luz sabe que sus hombres son importantes en su viaje León de Nemea, solo quiere lo mejor para ellos" sabiendo que no tendría más palabras me despedí para salir de la habitación sin dejar de ver a los heridos.
En la cubierta me encontré con Gibbs subiendo al Venganza mientras los hombres subían cofres al barco.
"Capitán, escuche sus órdenes, buena elección son buenos barcos" sonriendo lo salude feliz de que no estuviera herido "De los dos más pequeños encontramos seis cajones de comida y siete barriles de vino, ningún hombre salió herido y no tuvimos muertos" contento le pedí que me siguiera mientras veíamos las dos nuevas naves.
"Bien, nosotros tuvimos tres muertos, Pluma y Mazorca están con Jack, pero sobrevivirán" contento acepto el vino que le entregaron "Que todos terminen con el transporte de comida en los barcos, quiero salir de esta zona de inmediato" obedeciendo se despidió para empezar a apurar a los marinos con sus gritos.
Marzo del año 284 d.C., costas de Pentos…
Mirando la ciudad de Pentos aparecer frente a nosotros había sido un espectáculo hermoso, su arquitectura era muy llamativa por los diferentes diseños de sus edificios los cuales todos eran del color naranja de la piedra.
Los cinco barcos que ahora integraban mi pequeña flota fueron también un espectáculo para los habitantes de Pentos, pues sabía que en este muelle solo había llegado el Venganza con mi bandera personal, sin embargo, ahora había cuatro acompañando al Venganza.
"Gibbs que los hombres se alisten para desembarcar en cuanto toquemos tierra" obedeciendo pidió una antorcha para dar las señales a los otros barcos.
"León de Nemea, me gustaría saber el tiempo que estaremos en tierra, quiero ir al templo de la ciudad" mirando a Morroqo le debía por su alerta de tiempo atrás por lo que le di tiempo.
"Diez días, necesitamos llenar las bodegas, así como reclutar hombres" el me agradeció con una pequeña reverencia dejándome solo.
En cuanto mis cinco barcos anclaron salí en búsqueda del encargado de los muelles acompañado de veinte de mis hombres mientras Gibbs iba a las posadas seguido de otros.
Llegando al almacén más grande fui recibido por un hombre con un collar que había visto en la mayoría de los trabajadores del muelle.
"Mi señor Darhta lo espera Capitán Damon" dándole un movimiento de cabeza lo seguí hasta una pequeña oficina, su maestro resulto ser un hombre mayor con el pelo lleno de canas y una barba.
Sentando enfrente de una pequeña mesa note como jugaba con una moneda de oro pasándola entre sus dedos hasta que nos vio.
"Capitán Damon, bienvenido, tome asiento" ya que él estaba solo mis hombres me esperaron a fuera de la oficina mientras el hombre que nos había guiado me servía una copa de vino.
"Agradezco su grata bienvenida Sr. Darhta" el solo sonrió mientras despedía a su ayudante.
"Bueno debo decir que las noticias de lo sucedido en Myr llegaron antes que usted, y me alegra, Soro ya nos había hecho perder varias ganancias" sacando un pergamino me lo presento mientras me pedía la orden de comercio.
Sellando ambas me entrego la mía, así como un cofre con los treinta mil dragones que habían sido ofrecidos como pago.
"Bien Capitán, negocios claros, ahora tenemos otra oferta de trabajo, los Magísteres saben de su buena reputación obtenida en este medio año, estarían felices de contar con sus naves para llevar mercancía a Braavos, así como pagos para el Banco de Hierro" eso sonaba como un negocio muy lucrativo, aunque también lleno de riesgos.
"Puedo adivinar que sus últimos envíos fueron interceptados por piratas" mientras sacaba un pergamino me respondió.
"Así es, los últimos dos fueron robados cerca de las costas braavosi, por eso los Magísteres ofrecen la cantidad de setenta mil dragones por una entrega exitosa, aunque claro su paga será dada por el Banco de Hierro" tomando el pergamino con la información tuve que pensar con extremo cuidado para saber si dicho negocio era factible.
"Me gustaría pensarlo, tengo pensado estar diez días en Pentos, ¿cree que a los Magísteres les moleste la espera?" sonriendo mientras sus ojos mostraban más respeto Darhta me respondió.
"Tome el tiempo que necesite, los Magísteres saben que un negocio como este necesita mucha planeación" aceptando su palabra me despedí mientras uno de mis hombres tomaba el cofre del pago para regresar al Venganza.
La noche había caído en Pentos, mientras muchos de los hombres iban a gastar su paga yo me encontraba esperando el regreso de Gibbs quien con suerte ya tendría nuevos marinos para llenar los barcos piratas que habíamos tomado.
El toque en la puerta de la sala de navegación me saco de mis pensamientos mientras miraba el mapa del mundo.
"Adelante" abriéndose la puerta me alegro ver a Gibbs mientras esperaba buenas noticias para contarle del posible negocio que teníamos a mano.
"Buenas noches Capitán, termine de buscar hombres para los dos barcos, me complace decirle que tenemos sesenta nuevos miembros" contento lo invite a tomar asiento frente a mi mientras le servía una copa de vino.
"Excelente trabajo Maestre, yo terminé el negocio temprano, sin embargo, me ofrecieron una entrega a Braavos" mientras bebíamos el vino le empecé a contar los detalles mientras le mostraba el pergamino con los sellos de los Magísteres impresos.
"Debo elogiar su paciencia Capitán, un negocio como este no se puede aceptar así sin pensarlo, sabiendo de los ataques a los últimos envíos me gustaría proponer el mejoramiento de nuestros hombres si aceptamos hacerlo" interesado escuche mientras él me contaba su idea por completo.
Ocho días después, Cubierta del Venganza…
Firmando un pergamino con los detalles de pago mire levemente a mis hombres, todos admiraban con asombro las nuevas armaduras de cuero que les aseguraban más protección, así como sus nuevas espadas de acero nuevo.
"Aquí tiene, el pago está en los tres cofres frente a usted" escuchándome el representante del gremio llamado los Herreros Rojos asintió animado mientras tomaba el pergamino firmado.
"En nombre del gremio le deseamos fortuna en sus negocios Capitán y esperamos contar con su preferencia de nuevo en cuanto regresé a la ciudad" asintiendo le permití irse mientras sus esclavos se llevaban la modesta cantidad de cinco mil cuatrocientos dragones en pago por las armas y armaduras.
Mientras se retiraban note a Gibbs subir acompañado de Morroqo.
"Capitán, nuestro amigo Morroqo regreso, sin embargo, no lo hizo solo" caminando a ellos mire hacia el muelle donde podía ver a seis hombres con túnicas oscuras protegidos por veinte hombres con lanzas y cascos lo cual me hizo mirar al sacerdote rojo.
"El Señor de la Luz me mostro que debía esperar a estos hombres para traerlos ante el León de Nemea, su dios ofrece unos regalos para asegurar su futuro" mirando a Gibbs noté que él estaba igual de confundido por lo que solté un suspiro para bajar mientras los hombres de los barcos me cubrían.
"Me dice el Sacerdote Rojo que su dios los mando conmigo" los seis hombres bajaron sus capuchas dejándome ver su piel pálida y rostros algo esqueléticos.
"El Sacerdote rojo habla con verdad, el Dios Cabra nos mostró una visión" eso me sorprendió pues era el segundo dios que hacía eso.
"Un joven León tan negro como nuestro dios viajaba por el mar azul, su viaje lo llevo a intervenir en la lucha del Dios Cabra y la Gran Flama uniéndolos como uno" eso parecía emocionar a los otros sacerdotes mientras me miraban "La Cabra Negra dio como regalos su pelaje y garras de acero para el joven León" haciendo una señal dos hombres con lanzas me presentaron un gran cofre negro mientras él me invitaba a abrirlo.
Dentro había una hermosa armadura completa de acero color negro con pedazos de piel de algún animal de color blanco lo más llamativo fue el yelmo de la armadura pues podía notar el rostro de un león tallado en los costados, tomándolo me percate de su ligero peso.
"Esto no es acero común ¿Verdad?" mirando al sacerdote oscuro note como todos sonreían.
"Es acero de Qohor, único en el mundo, más ligero que los demás y casi tan duradero como el acero Valyrio" poniendo el yelmo en el cofre lo mire cuando siguió "La Gran Cabra sabe que el joven León necesitara lo mejor para llegar a ser el poderoso León que necesita el mundo".
Escuchando esas palabras mire las dos espadas envainadas notando que no eran iguales en tamaño, tomando la más grande la saque sorprendiéndome por el hermoso diseño, era más delgada que otras espadas, de doble filo, unas pequeñas líneas remarcaban el filo cerca de la empuñadura la cual era más larga de lo normal con una cruz con filo.
La segunda espada era unos centímetros más pequeña y un poco más ancha, de doble filo tenía unas marcas más llamativas en la hoja, pero con una cruz más sencilla y corta.
Ambas espadas me parecían familiares de alguna manera, pero no lograba recordar de donde exactamente.
"…¿Estos diseños…son comunes en Qohor?" esperaba no ser grosero con mi pregunta, afortunadamente el esquelético hombre solo sonrió de una forma algo perturbadora pero no de forma molesta.
"Sus obsequios fueron hechos especialmente para usted por orden de la Cabra Negra, el herrero que fabrico las espadas y la armadura murió al terminar su trabajo, son únicas en el mundo" ok, eso es realmente preocupante pero no quería ofenderlos por lo que solo podía agradecer.
"Habiendo cumplido nuestra tarea nuestro Señor nos necesita en nuestra ciudad" poniéndose sus capuchas todos se despidieron acompañados de su escolta.
"Gibbs" escuchando como bajaba del barco le pedí que llamara a dos hombres para que guardaran el cofre en mi camarote.
Subiendo al barco me encontré con Morroqo quien me hablo.
"Los dioses se unen para ayudarlo León de Nemea, es un buen presagio o uno malo cuando todos deben ayudar a un solo hombre" terminando de hablar me dejo mientras tomaba camino hacia las habitaciones de los marinos.
Abril del año 284 d.C., Costas Braavosi …
Haber armado mejor a los hombres había sido una estupenda idea por parte de Gibbs, ya que en cuanto llegamos a las costas de Braavos los piratas empezaron un ataque.
"¡Que ningún hombre aborde los barcos piratas, defenderemos nuestra posición!" usando la armadura de Qohor mí figura había aumentado, así como mi presencia..
Usando una camisa de manga larga roja sobre una cota de malla junto a un pantalón negro me encontraba cubierto por el ligero metal, mi cuello era protegido por el metal mientras bajaba a mis hombros los cuales estaban cubiertos con una piel blanca sobre las hombreras.
Mi pecho era completamente cubierto por una placa sujetada a los costados además de una tira de cuero que la aseguraba mejor.
Mi codo era protegido por una pequeña placa de metal asegurada con correas, mientras que mis manos hasta casi llegar a los codos eran cubiertos por unos guantes que no me impedían sujetar mis espadas.
Mi cintura era protegida por la cota de malla mientras un cinturón de cuero se encontraba sujetando pedazos de tela recubiertos con más cota de malla.
Unas botas color negro terminaban toda mi vestimenta mientras les gritaba a mis hombres las órdenes a través del yelmo que cubría mi rostro presentando dos leones rugiendo al mundo.
"¡Entendido Capitán!" el ataque ya llevaba un tiempo, afortunadamente los cinco barcos contaban con buenos navegantes mientras los hombres mataban a cada pirata que intentara abordarlos.
Siete barcos piratas nos habían atacado al inicio, tres habían quedado llenos de cadáveres, dos habían sido destruidos por las embestidas del Venganza dejando solo a una nave pues la segunda había huido de la batalla.
Sin embargo, nos dimos cuenta de que no había huido exactamente pues apenas unos minutos antes había regresado con ocho barcos más, lo cual significaba que estaban bien preparados.
Escuchando un murmullo a mí espalda voltee encontrándome con Morroqo mientras le rezaba a una pequeña fogata la cual en ningún momento había flaqueado.
"¡HOMBRES HAGAN LO QUE MORROQO, PIDANLE A SUS DIOSES QUE LA FORTUNA NOS SIGA SONRIENDO!" mi voz fue fácilmente escuchada pues pude ver que mientras defendían el barco algunos oraban en voz baja.
"Bien, veamos si algún dios nos está probando, mi sangre Lannister me hace rugir ante el desafío" tomando el timón con fuerza me aseguraría de que todos en el barco llegaran a Braavos.
Un mes después, entrada a Braavos…
Con la armadura completamente llena de sangre aprecie la maravilla que era el titán de Braavos mientras mis hombres empezaban a remar para pasar debajo de él.
El ataque pirata había durado tres horas más, en los cuales solo el Sol rojo había sufrido un percance con un pequeño incendio el cual los hombres lograron apagar a tiempo.
Probablemente más de cien hombres murieron en esas tres horas contando a algunos de mis hombres, por flechas o por caer al mar, lo único seguro era que el basilisco recordaría lo que era molestar a un León.
Desgraciadamente esos no eran los únicos piratas del mundo pues estando a seis días de Braavos tres barcos atacaron directamente el Venganza lo cual genero una lucha inmensa en mi barco que termino en muchos heridos junto a la muerte de todos los piratas.
Las espadas de Qohor resultaron ser mejores de lo que pensaba pues atravesaban la tela, el metal y la carne sin ningún problema.
El rugido del titán me saco de mis recuerdos mientras veía como sus llameantes ojos parecían vernos preguntándose si éramos enemigos.
"Maestre Gibbs" estando a un día de la ciudad había pedido que regresara pues necesitaba saber lo necesario al llegar al puerto "Dígame a donde vamos a desembarcar" caminando hasta quedar a mi lado el señalo con su brazo.
"Ahí capitán, el Arsenal" siguiendo su brazo vi un saliente de rocas, saliendo del mar como un puño "Los muelles de desembarque están ubicados ahí" agradeciendo empecé a guiar al Venganza sabiendo que los otros cuatro barcos me seguirían.
En cuanto anclamos vi como los trabajadores del muelle se prepararon para el desembarque por lo que Gibbs bajo en búsqueda del encargado sabiendo que nuestra carga era muy valiosa.
Fueron minutos los que tardo en regresar mientras los hombres empezaban a sacar los cajones y cofres a cubierta.
Junto a Gibbs caminaba un hombre que me recordaba a Dorniense mientras vestía ropas oscuras.
"Capitán, este hombre es Zary el jefe de estos muelles" agradeciendo a Gibbs salude al Braavosi.
"Nos alegra ver que sus barcos pudieron llegar sin problemas Capitán Damon, si sus hombres les muestran las mercancías a los míos el trabajo será rápido" recordando lo del pago hable.
"Por supuesto lo hare, pero primero me gustaría un modo para llevar los cofres que son para el Banco de Hierro, después de todo tengo negocios con ellos" pensé que eso lo molestaría sin embargo me sorprendió aceptando mi pedido.
"Claro, hay varios botes que pueden llevarlo por los canales hacia el Banco de Hierro, solo necesita decir el número de botes que necesita" un poco sorprendido le di la cantidad mientras sus hombres empezaban a bajar las mercancías.
Dos horas después me encontraba viajando junto a Gibbs y cuatro de mis hombres en un bote lleno de cofres para el banco de hierro, detrás de nosotros seis botes más nos seguían igual de cargados.
El viaje era lento, sin embargo, no me molestaba pues habiéndome quitado mi yelmo disfrutaba de las diferentes mansiones o edificios que pasábamos durante el viaje, hasta que una hora después llegamos a un pequeño canal donde varios botes se encontraban desembarcando cofres con ayuda de trabajadores.
Bajando del bote vi como todos mis hombres bajaban de los siete botes mientras llevaban los cofres fuertemente protegidos pues no quería problemas.
Caminando hacia el inmenso edificio que según Gibbs era el banco note como muchas personas caminaban con cofres al igual que nosotros, sin embargo, mientras más nos acercábamos note como había orden para entrar al edificio por sus cinco puertas lo suficientemente grandes para que diez personas pasaran juntas.
Nos tomó otra hora poder ingresar al banco, siendo lo primero que vi una sala con un hombre sentado frente a una mesa protegido por dos guardias mientras que a su espalda una puerta más grande que la anterior se mostraba.
"Anuncie su negocio con el Banco de Hierro por favor" mirando al hombre saque el pergamino del negocio mientras hablaba.
"Traigo unos pagos de los Magísteres de Pentos, así como el pago por dicho viaje y también me gustaría cambiar veinte cofres de metales preciosos por dragones de oro" revisando el pergamino me lo entrego después de unos segundos.
"Pase por la puerta, ahí será recibido por un representante para recibir el oro de Pentos y quien le entregará su pago" escribiendo rápidamente en otro pergamino me lo entrego "Ahí mismo llegará un evaluador que le dirá el precio de sus tesoros" terminando de hablar la puerta detrás de él se abrió por lo que entramos.
Entrando a una gran sala llena de puertas fuimos recibidos por un hombre quien después de leer los pergaminos nos llevó a una de las habitaciones donde pidió que se colocaran los cofres separados según su destino, al mismo tiempo nos decía que mis hombres debían esperar afuera de la sala.
La habitación contaba con varias ventanas que permitían la entrada del sol, frente una puerta había una mesa con una silla la cual se encontraba vacía.
"Dime Gibbs, en algún momento negociaste con el Banco de Hierro" tomando asiento junto a mí me respondió.
"No Capitán, solo con pequeñas sucursales en las otras ciudades libres" así que él tenía la misma experiencia que yo sobre los negocios con el banco.
Unos minutos después la puerta se abrió dejando pasar a un hombre alto de cabellera y barba marrón quien portaba ropas negras acompañado de un hombre bajo y robusto.
"Capitán Damon, le doy la bienvenida al Banco de Hierro, mi nombre es Tycho Nestoris seré su representante con el banco" Gibbs le entrego los pergaminos los cuales leyó con rapidez "Parece que todo está en orden aquí, un envidado del muelle ya nos informó que todos los bienes llegaron sin problemas" señalando al hombre robusto mire como este se dirigía a los cofres con el pago al banco de hierro.
"Mientras nuestro evaluador revisa los cofres, hablemos de su otro negocio, sabemos que ya ha usado nuestras sucursales para cambiar los tesoros que le gano a los piratas, sin embargo, al tratar con nosotros directamente el precio de sus tesoros aumenta" un gruñido nos hizo mirar al hombre detrás de nosotros quien le hizo una señal a Tycho, antes de caminar a mis cofres.
"Perfecto, el pago está completo, uno de esos cofres porta los setenta mil que son su pago" sabiendo que era demasiado dinero para llevar le pregunte algo.
"Dígame es posible dejar mi pago guardado en el Banco, no creo que sea buena idea cargar con tanto oro en los barcos" Tycho parecía satisfecho con mi pregunta.
"Por supuesto que es posible, es más, sabía que podía surgir la duda y aquí tengo los papeles para darle una bóveda para guardar su oro, también puede permitirle al banco invertirlo para ganar más oro con una posibilidad de pérdida" revisando los papeles lo pensé antes de aceptar lo de inversión.
Escuchando unos pasos mire al hombre robusto regresar con Tycho antes de escribir algo en una hoja.
"Bien el evaluó está completo, por sus veinte cofres el banco de hierro puede ofrecerle doscientos sesenta mil dragones Capitán" contento por la cantidad acepte mientras el evaluador apartaba con ayuda de Gibbs los cofres con los dragones.
"Parece que mi bóveda tendrá más oro del que pensaba" mi comentario formo una sonrisa en el rostro de Tycho.
Cuando la noche llego a Braavos me encontraba tomando mi cena en la sala de navegación contento con lo bien que habían salido nuestros negocios con la ciudad, los pocos hombres que quedaban cuidando las naves apenas y podían esperar para poder gastar su sueldo junto a sus recompensas.
La puerta de la sala sonó por lo que permití la entrada a quien resultó ser Morroqo quien según los hombres había bajado del barco después de nosotros.
"Morroqo, tome asiento" declinando la oferta se paró frente a mi tan serio como siempre "¿Dime en que puedo ayudarte?".
"León de Nemea me gustaría que me honraras para llevarte a la Isla de los Dioses dentro de dos días" extrañado lo mire mientras mordía me pierna de cordero.
"Claro, no veo ningún problema, no sé cuánto tiempo nos quedemos en Braavos" teniendo su respuesta se despidió dejándome terminar mi cena mientras me preguntaba qué harían los dioses con mi presencia en la ciudad.
Dos días después me encontraba junto a Morroqo en un bote que navegaba hacia la isla ubicada en la laguna central de la ciudad, mientras más nos acercábamos más podía notar los diferentes templos ubicados en la isla.
Bajando del bote en la isla más grande note a todas las personas que entraban en los templos o simplemente vendían sus mercancías entre ellos.
Los primeros en notar mi presencia fueron los numerosos sacerdotes rojos a las afueras del templo de su señor, quienes gritaban en Valyrio León y fuego, o al menos eso lograba entender.
A quien identifique por su ropa fue a un anciano portando una túnica con capucha mitad negra y blanca, quien al sentir mi mirada me sonrió mientras me daba un movimiento de cabeza.
Sin darme cuenta me encontraba rodeado de sacerdotes de diferentes dioses quienes hablaban en diferentes idiomas apenas dejándome entender unas palabras, sin embargo, la que siempre se repetía era León.
Casi al anochecer me encontraba saliendo de la isla acompañado de Morroqo quien había sido de ayuda traduciendo las palabras de todos los sacerdotes.
"Agradezco que vinieras conmigo León de Nemea" masajeando mis ojos le respondí.
"Es lo menos que te debía, estoy seguro de que el Señor de la Luz ayudo durante los ataques" mirándolo note por primera vez una pequeña sonrisa en su rostro.
Cuando llegamos al puerto de Trapero donde sabía que Gibbs y mis hombres se encontraban Morroqo se despidió.
"Nuestro viaje termina León de Nemea, pero estaré pendiente de tu nombre, sé que el señor de la Luz guiara tus barcos por la oscuridad del mar" agradecido me despedí viendo como el bote desaparecía en la noche para empezar a caminar en busca del burdel El puerto feliz.
Caminando con mi yelmo puesto mantenía la guardia siempre lista pues recordaba que Gibbs me había advertido sobre los Jaques jóvenes que deseaban probar sus habilidades.
Cuando los gritos de alegría de mis hombres llegaron a mis oídos me guie llegando al burdel encontrándome con un edificio bastante grande mientras algunos de mis hombres bebían y bromeaban a las afueras.
"¡CAPITAN, LO ESPERABAMOS!" escuchando el grito de uno de su compañeros todos empezaron a animarse al verme llegar por lo que sonriendo bajo el yelmo los salude mientras entraba al burdel.
Dentro del lugar la fiesta estaba más animada mientras los hombres bebían acompañados de mujeres, sin embargo, habiendo escuchado mi llegada todos alzaron sus copas a mi salud llamando la atención de las trabajadoras.
Quitándome el yelmo deje mi rostro a la vista de las mujeres asustando a algunas por el color de mi ojo y ocasionando interés en otras, sin embargo, la que más me llamo la atención fue una que corrió hacia mí llamándome marido.
Por inercia la tome en brazos mientras la escuchaba llorar, sin embargo, duro poco pues una mujer de grandes pechos que me recordó a Elain llego para disculparse.
"Lamento el malentendido Capitán, Esma lo confundió con alguien más" intentando quitarme a la mujer noto como la llamada Esma solo se aferraba más por lo que viendo que pedía ayuda a dos hombres la detuve.
"No hay problema, déjela" sacando un saco con monedas se lo entrego para su sorpresa "La tendré esta noche" sorprendida no me respondió mientras tomaba a Esma para cargarla en mis brazos mientras caminaba a las habitaciones ignorando a mis hombres quienes ya estaban celebrando nuevamente.
Entrando a la habitación me senté en la cama mientras escuchaba a la mujer llorar levemente.
"Esma, mírame" sabiendo que me escuchaba pero que no me hacía caso tome su mentón obligándola a mirarme encontrándome con sus ojos rojos mientras las lágrimas salían de ellos "Sé que sabes que no soy tu esposo, sin embargo, si quieres puedo pretenderlo mientras dormimos juntos" ella medio me sonrió mientras se relajaba en mis brazos por lo que me acosté acomodándola a mi lado.
Después de algunos minutos en los que parecía haberse dormido aproveche para quitarme mi armadura quedando en pantalones hasta que escuche su voz.
"Supe que no eras mi Dylan cuando te abrace, a él podía abrazarlo sin problemas, pero tú eres más grande" mirándola me encontré con sus ojos rojos mientras sonreía un poco "Me perdí en mi ilusión de verlo de nuevo y tú me ayudaste" regresando a la cama la tome dejándola descansar en mi pecho.
"Si quieres puedes contarme" su respuesta no llego durante varios minutos hasta que lentamente me empezó a contar.
Dos semanas después, el Venganza…
Observando a Gibbs terminar de gritar los preparativos para salir de Braavos podía decir que el tiempo en la ciudad había sido agradable, al menos para mí pues la mayoría de mis hombres habían gastado todo su tesoro en mujeres y bebidas, lo cual los hacia regresar desanimados al barco ya no teniendo para seguir gozando de los placeres que ofrecía la ciudad.
El sonido de las olas chochando me alertaron de la llegada de un barco por lo que gire mi rostro encontrándome con una elegante nave Cisne, sin embargo, me sorprendió que su diseño contara con remos algo extraño en esos barcos los cuales la ayudaban a anclar muy cerca del Venganza.
Mirando al timón de la nave me lleve una hermosa sorpresa encontrándome con una mujer al control de la nave.
Aun con su ropa podía apreciar su hermosa figura, caderas anchas, poco pecho, unas piernas largas, todo marcado por su piel color marrón oscuro.
Su rostro fino se encontraba acompañado de su largo pelo negro con unos mechones color azul como el mar, posiblemente sintiendo mí mirada volteo permitiéndome ver sus hermosos ojos azules los cuales me miraban sin emociones antes de regresar a su trabajo.
"Ella es la Capitana Bellomara Otherys" escuchando la voz de Gibbs lo encontré a mi lado mirando el Cisne mientras anclaba "Es descendiente de Bellegere Otherys la famosa Perla Negra de Braavos, hermana de válgame la redundancia Bellegere Otherys la cortesana quien porta el mismo apodo" mirando a Bellomara desaparecer en su barco lo miré esperando saber más.
"Ella al contrario de su hermana decidió tomar la profesión de su antepasada, es comerciante, aunque hay rumores de que es pirata así que deberíamos tener cuidado ¿Verdad Capitán?" parpadeando con la imagen de la Perla Negra en mi memoria le respondí.
"…Si, debemos tener mucho cuidado" dejando el timón a su mando camine hacia la sala de navegación pues necesitaba un poco de tiempo para mis pensamientos mientras salíamos de la ciudad.
Noviembre del año 284 d.C., muelles de Lanza del sol…
Joshamee Gibbs, conocido como Maestre Gibbs o solo Gibbs era un hombre del mar, desde niño como un huérfano más del Lecho de Pulgas en King´s Landing su amor por el mar lo había orillado a salir de la ciudad, desde los diez años todos los días intentaba que algún capitán lo tomara como un grumete, cuando parecía que nunca tendría trabajo la lampara de la vieja lo alumbro ocasionando que un capitán lo llevara en su barco.
Trabajando en barcos mercantes aprendió todo lo que necesitaba para sobrevivir en el mar, desde idiomas que se hablaban en cada puerto como formas de hacerse entender cuando no se podía hablar, sin darse cuenta habían pasado treinta años en los cuales se había hecho de una reputación.
Podía darse el lujo de elegir con que Capitán trabajar, las oportunidades de trabajo nunca le faltaron, sin embargo, los nuevos Capitanes no contaban con la misma ética que anteriormente guiaba a los hombres, por lo que había decidido que era momento de descansar y que mejor lugar que Antigua el lugar donde barcos de todo el mundo llegaban, pero para su sorpresa la Vieja había decidió alumbrar nuevamente su camino llevándolo a conocer a quien en su opinión podría llegar a ser el mejor Capitán que navegara en los mares.
Damon Lannister, cuando había conocido al joven su primer pensamiento sobre él era que sería igual que sus parientes, alguien que se creía superior por su apellido y oro, pero para su agradable sorpresa estaba equivocado, el joven era alguien muy sencillo y sobre todo muy listo.
Aun no sabía porque cuando se miraron la sorpresa invadió al joven segundos antes de que una sonrisa entusiasta apareciera en su rostro para invitarlo a platicar mientras tomaban un poco de vino.
Las preguntas que tenía, sus ideas, sus respuestas a sus preguntas, todo le demostró que estaba hablando con alguien que podía superar a los antiguos Capitanes con los que había trabajado, por eso cuando la invitación de navegar en su barco no dudo un segundo en aceptar, un beneficio era que el Venganza ya fuera conocido en el mar.
Ahora dos años después de conocerlo estaba contento de haber estado en lo cierto, Damon era la misma imagen de los mejores capitanes con los que había trabajado, con solo diecisiete días de su nombre demostraba que el futuro del Venganza y de sus hombres estaba lleno de fortuna.
"Maestre Gibbs, le dejo el Venganza a su cuidado, cuide que los hombres respeten sus turnos, si aparece algún negocio deje el pergamino con los detalles en la sala de navegación, regresare mañana" escuchando la orden de su capitán, asintió con una sonrisa mientras lo miraba bajar del Venganza.
"Por supuesto Capitán, no se preocupe, disfrute de su visita" sonriéndole a Gibbs me arregle levemente mi camisa de manga larga color blanca, bajando del Venganza note que ahora solo me esperaban tres soldados en caballos con uno para mi trasporte.
Estando a unos metros del caballo un pequeño chillido llamo mi atención por lo que deteniéndome gire el rostro encontrándome con el origen, entre dos de la docenas de cajas con mercancías vi a dos pequeños cachorros los cuales llamaron mi atención.
Caminando hacia ellos me arrodille mirándolos con atención, eran pequeños, tendrían un mes de nacidos tal vez dos, tomándolos a ambos los mire con más atención, sus cabezas eran cortas, parecían ser de una raza fuerte, los dos eran de un color marrón, lo único que los diferenciaba era que uno tenía ojos azules y otro grises.
"-Interesante-" el ojos azules intento morder mi dedo en cuanto lo acerque a su boca mientras que el otro solo lo lambio "-Muy interesante-" tenía un vago recuerdo de haber visto una raza de perro muy familiar en mi antigua vida.
Levantándome tome a ambos con una mano mientras caminaba al caballo, sin ninguna dificultad lo monte haciéndole una seña con la cabeza a los soldados para ir al palacio.
Estando completamente seguros en mi mano los cachorros no se intentaron mover durante todo el viaje por lo que al llegar a la entrada al palacio no tuve problemas al bajar del caballo, Areo ya me esperaba por lo que sin decir palabra alguna sobre mis compañeros me empezó a guiar.
El viaje nos llevó hasta la puerta de una habitación que tenía vista a una fuente muy hermosa.
"Príncipes, el Capitán Damon está aquí" la profunda voz de Areo fue respondida por la familiar voz del Príncipe Doran permitiendo que me dejara pasar.
Cruzando la puerta me encontré con los hermanos de Elia sentados frente a una mesa y esperándome con una pequeña sonrisa la cual les devolví.
"¡Damon, que bueno verte!" Oberyn fue el primero en levantarse para saludarme con un fuerte abrazo por lo que tuve que mover a los cachorros evitando lastimarlos, lo cual llamo su atención en cuanto me soltó "¿Pero que tenemos aquí?".
"Son dos cachorros hermano, o acaso te falla la vista" llegando a nosotros Doran se burló levemente de Oberyn "Damon un gusto tenerte con nosotros" su saludo fue más formal pero no menos amistoso.
"Ya sé lo que son hermano, solo que me da curiosidad que Damon los trajera" acercando su mano me hizo entender que quería tomarlos por lo que se los di.
"Los encontré al bajar del barco, creo que serán buena compañía en el Venganza" Oberyn me los regreso en cuanto termino de revisarlos.
"Yo soy más de serpientes, pero parece serán buenos perros, solo debes tener cuidado con mi sobrina, ella-" el sonido de la puerta abriéndose me hizo voltear encontrándome con la pequeña mencionada quien al verme sonrió.
"¡Capitán!" sin embargo, su grito al ver a los cachorros fue mayor "¡Perritos!" llegando a mi lado me miro con atención o mejor dicho a los cachorros por lo que me arrodille presentándoselos.
"Cuidado Princesa, están algo sucios y son jóvenes" sin escucharme la pequeña tomo a cada uno con cada mano pegándolos a su pequeño vestido color crema, lo cual me provocó una sonrisa.
Varios pasos acercándose me hicieron dejar de verla para ver a Elia acercándose con cuatro niñas a su lado.
"Hola Damon" sonriéndole a Elia note como miro a su hija mientras soltaba un suspiro "Rhaenys corrió de mi lado en cuanto escucho el anuncio de que estabas en el palacio, aunque parece que algo más llamo su atención".
Volviendo a ver a Rhaenys note que ahora estaba rodeada por las otras cuatro niñas que miraban a los animales en sus manos hablando en voz baja.
"¡Mami, el Capitán me trajo estos perritos!" la leve risa de Oberyn a mi espalda me hizo saber que ahora tenía un pequeño problema por lo que debía evitar que creciera.
"Princesa" las cinco niñas me miraron al escuchar mi voz lo cual me hizo alzar una ceja lo cual parecía les hizo notar mi cicatriz a las únicas dos que no había visto antes pues me miraron con cautela "Esos perritos, no son para usted, los encontré antes de llegar, pero lamento decir que no son suyos".
Las cuatro niñas alrededor de Rhaenys me miraron con molestia y no era sorpresa pues la pequeña había empezado a llorar levemente al escucharme decir eso, viendo la situación mire a Elia esperando ayuda encontrándome solo con una mirada mitad seria y mitad divertida por lo que debía arreglármelas solo.
"Pero puede jugar con ellos mientras estemos aquí, le parece" escuchando que no se los quitaría por el momento parecía pensarlo antes de ignorarme y caminar hacia su madre con los animales en mano.
Mirando a las cuatro niñas que no habían dejado de verme mire a las dos que no había conocido antes.
"Es correcto suponer que ustedes niñas son hijas del Príncipe Oberyn" mirando a las dos niñas solo me gane unos sonidos de molestia antes de que todas me dieran la espalda molestas para mi diversión.
"Estas en lo correcto Damon, la mayor es Nymeria y su hermana es Tyene, lamento que no las conocieras en mejores circunstancias" levantándome lo mire divertido.
"No hay problema, solo están molestas porque hice llorar a su prima" dicha niña estaba nuevamente rodeada por las demás mientras jugaban con los perros "Príncipe Doran, los cachorros están sucios, ¿es posible que alguien las ayudé con eso?"
Doran solo asintió antes de llamar a un sirviente y ordenarle que buscara lo necesario para la tarea y que lo llevara a una de las fuentes donde lo esperarían.
"Niñas, vayan y limpien a los cachorros" Obara siendo la mayor fue la encargada de guiar a todas al lugar dejándonos solos.
"Hiciste llorar a mi pequeña Damon" escuchando a Elia la miré mientras se acercaba a mí y pasaba su dedo por mi cicatriz ocasionando que cerrara los ojos y bajara la cabeza "Eso no se quedara así pequeño León" abriendo levemente los ojos me encontré con su sonrisa de diversión sabiendo que me tenía controlado, algo que no solo ella sabía.
"Mira Doran, Elia domo un león con un dedo, eso es muy sorprendente" escuchando la diversión en la voz de Oberyn le respondí sin dejar de ver a Elia.
"Ríe Oberyn, estoy seguro de que alguien tendrá a la serpiente de Dorne enroscada en sus manos más temprano que tarde" la sonrisa de Elia creció por mi comentario mientras Oberyn solo se reía y negaba que eso sucediera, mientras que yo sabía que faltaba poco para que conociera a la persona.
"Basta Oberyn, y Damon no le des ánimos por favor" dejando de ver a Elia mire a Doran quien miraba todo mientras soltaba un suspiro divertido.
Unas horas después me encontraba disfrutando de un pequeño banquete organizado por Doran, tomando mi copa de vino me permití disfrutar levemente el sabor, durante los años que no podía tomarlo lo único que me provocaba un buen sabor era lo más cercano al agua de limón.
"Veo que disfrutas del vino Damon" mirando a Oberyn salí de mis recuerdos.
"Al principio no, el sabor no me agradaba, pero con el tiempo aprendí a disfrutarlo" mi respuesta le ocasiono una sonrisa mientras él bebía de su copa.
Unos pequeños murmullos me hicieron ver a su izquierda encontrándome a las jovencitas del castillo menos a Obara admirando a los cachorros en manos de Rhaenys comer los pedazos de carne que les daba la princesa.
"Cuéntanos Damon, ¿tienes un destino después de salir de Lanza del Sol?" mirando a Doran le respondí su pregunta.
"Así es, tengo pensado ir a Antigua, tengo algunos negocios que atender en la ciudadela" mirando a Elia continúe "Aunque tengo pensado quedarme en la ciudad por lo menos dos semanas" ella me miro levemente sonriendo antes de continuar con su comida.
Cuando la noche llego al palacio me encontraba al lado de Elia vigilando a Rhaenys y a Aegon de dos años jugando con calma con los cachorros en su habitación.
"Tendrás mucho trabajo para logar que mi pequeña te regrese a tus perros" escuchando su voz solo mire a los niños jugar con diversión.
"Lo sé, pero me conoces, logro lo imposible" el pequeño recuerdo de su rescate volvió el ambiente en seriedad.
"-Damon-" Elia llego a mi lado para sujetar mi brazo ocasionando que la mirara "Se que lo sabes, pero estoy muy agradecida por salvarnos…no quiero ni imaginar que nos había podido pasar si t-" las lágrimas la silenciaron mientras se cubría la boca con las manos.
"-Elia, calma, todo eso paso-" tomándola entre mis brazos le permití llorar en mi pecho mientras seguía mirando a sus hijos "No podía permitir que algo les pasara, tú eres muy importante para mí, por lo tanto, tus hijos también, siempre que este en mi poder los cuidare, así que no pienses más en lo que pudo haber pasado".
Aun con el tiempo que había pasado el recuerdo de lo que el ejército Lannister había hecho en King´s Landing estaba muy fresco, cientos de vidas habían sido terminadas por órdenes de mi padre y aunque Elia nunca sabría cual podría haber sido su destino, yo lo sabía lo cual me recordaba siempre que Tywin Lannister era un peligro para ella.
Dos días después, Patio de entrenamiento, Jardines del Agua…
"No entiendo porque aceptaste la idea de Oberyn de entrenar sin ningún tipo de protección" mirando a Elia levemente mientras sujetaba mis espadas en mi cintura le respondí.
"La vida que llevo es lo suficientemente peligrosa para mantenerme siempre alerta, practicar como si mi vida dependiera de ello es algo beneficioso" Oberyn deseaba probar nuestras habilidades en un combate amistoso, pero la idea de enfrentarnos sin armaduras no le agradaba a Elia.
"Además son armas de entrenamiento, lo más letal que podríamos hacernos serian algunos raspones" ella solo soltó un suspiro de molestia mientras me seguía hacia el patio.
El lugar era bastante grande, contaba con algunos muñecos de practica tanto de espadas como de arcos, una pequeña zona estaba arreglada para los espectadores hacia donde Elia camino y donde ya la esperaban tanto Doran como los niños de las casa Martell.
"¡Damon, espero estés listo!" y esperando con alegría frente a mi estaba Oberyn con una pantalón color arena claro y una camisa color negra todo lo contrario a mí que usaba un pantalón rojo y una camisa dorada "¡Veo que los colores que elegí te quedan perfectos!"
"No sé porque, pero creo que en este combate nuestras casas también serán representadas de forma hipotética" la gran sonrisa que me dio fue la única respuesta que necesitaba.
"Empezaremos a la cuenta de tres, uno…dos…¡tres!" sin esperar desenfunde las dos espadas, sabia gracias a mis memorias que Oberyn era un guerrero formidable, aun siendo un entrenamiento no me podía permitir un momento de duda.
Oberyn tomo la lanza que había clavado a su lado y la empezó a mover entre sus brazos con una fluidez únicamente obtenida con esfuerzo y entrenamiento, todo sin dejar de sonreír y sin avanzar un pie.
"Bien, ambos somos rápidos y ligeros, él tiene más alcance, así que no me queda de otra" soltando un leve respiro avance con firmeza.
Apenas logre dar tres pasos antes de que el igual avanzara con más rapidez de lo que esperaba obligándome a detenerme mientras desviaba su lanza con ambas espadas.
El ataque me había tomado por sorpresa por lo que no lograba regresar su lanza con la suficiente velocidad y fuerza para permitirme una abertura en su ataque.
Viendo un ataque desde arriba me arriesgue intentando sujetar la lanza entre las dos espadas lográndolo, sin embargo, Oberyn demostró su experiencia recuperándose y atacando mi rostro con la lanza en lugar de intentar liberarla.
Apenas moviendo el rostro solté un pequeño siseo de dolor al sentir como el borde sin filo rozaba mi cachete izquierdo obligándome a liberar la lanza.
"¡Cuidado pequeño León!" moviendo el rostro mire a Oberyn, sabía que intentaba provocarme, pero necesitaría más que eso si esperaba una respuesta.
Avanzando fue el quien ataco primero, usando su velocidad me obligo a defenderme de sus ataques, arriba, abajo, y repetía, poco a poco me estaba obligando a retroceder.
Esquivando su último ataque aproveche el momento para meterme en su guardia obligándolo a soltar su lanza mientras atacaba su pecho con un corte ascendente.
Mi ataque fue lo suficientemente fuerte para romper levemente su camisa borrando su sonrisa de confianza poniéndolo serio, alejándome unos pasos de su arma lo mire.
"Adelante, toma tu arma, pero antes dime ¿Qué quieres descubrir?" caminando hacia su lanza la movió levemente entre sus manos antes de contestarme.
"-Quiero saber si puedes realmente proteger a Elia-" sin esperar un segundo ataco tomándome por sorpresa tanto por sus palabras como por su rapidez.
La ferocidad que demostraba en su ataque fue la suficiente para desarmarme de una de las espadas de un golpe certero dejándome solo con una para defenderme mientras retrocedía.
Sin embargo, parecía que Oberyn estaba listo para dejar de jugar pues demostrando nuevamente su mayor experiencia, se acercó mientras me atacaba obligándome a intentar detener un golpe descendente solo para engañarme y cambiar completamente el ángulo desarmándome y cortando mi camisa en el mismo momento.
"Gane" completamente desarmado y con el pecho levemente descubierto lo mire al rostro encontrándome con una sonrisa amistosa "-Te falta experiencia, pero estoy seguro de que ella estará a salvo a tu lado-".
El motivo de su susurro era que tanto Elia como sus hijas se acercaban a nosotros.
"¡Dioses, ustedes están locos!" para mi sorpresa Elia no dudo en tocar mi pecho mientras buscaba alguna herida algo que hizo reír a Oberyn llamando su atención "¡Y tu ¿de qué te ríes?!".
Sintiendo varias miradas voltee a ver a las pequeñas princesas notando que mientras las más jóvenes me veían con curiosidad aun infantil, Obara empezaba a despertar los rasgos de su padre.
"Elia" llamando su atención permití que un sonriente Oberyn se alejara levemente de ella "No paso nada, Oberyn me demostró que aún tengo mucho que aprender, ahora creo que será mejor que él y yo nos cambiemos para ir con Doran a comer" moviendo levemente los ojos a las niñas esperaba que Elia notara la mirada de Obara.
Afortunadamente ella había crecido con Oberyn así que viendo a la niña nos permitió marcharnos mientras ellas de adelantaban primero todo mientras las risas de Oberyn me acompañaban.
Días después…
"Capitán, todos los barcos están llenos de suministros y cada hombre regreso a bordo" terminando de anotar los últimos gastos en la ciudad asentí levemente ante Gibbs sin mirarlo "También…tiene una visita" curioso por su forma de expresar lo miré encontrándome con su rostro algo incómodo.
"¿Quién me espera Gibbs?" la respuesta de Gibbs no fue necesaria pues ya que la puerta estaba abierta el grito que se originó en la cubierta me dijo lo que necesitaba.
"¡NO, SON MIOS!"
Soltando un leve suspiro deje lo que estaba haciendo para caminar a la puerta palmeando levemente el brazo del viejo marinero, llegando a cubierta me encontré con una imagen familiar, Rhaenys luchando en los brazos de Oberyn mientras Elia intentaba calmarla para que dejara de pelear por los cachorros.
"Elia, Oberyn" al escucharme los tres me miraron, la pequeña Rhaenys lista tomo la oportunidad para soltarse de su tío y correr hacia mi o mejor dicho a mi cuarto donde descansaban los animales, teniéndola a mi alcance la atrape por sus axilas ocasionando que luchara nuevamente "Princesa, cálmese por favor"
"¡BAJAME, TONTO, SON MIOS!" caminando a Oberyn le sonreí a Elia quien me miraba con pena por su hija, estando en los brazos de su tío la niña decidido ser más clara con lo que pensaba "¡LADRON, TE ODIO, MUERETE!".
"¡RHAENYS!" Elia estaba más sorprendida que nadie por las palabras de su hija quien molesta empezó a llorar pegada al pecho de Oberyn quien no sabía que hacer más que mirarla con los ojos abiertos "¡Damon, me disculpo por!".
"Tranquila Elia, es una niña, una que ha pasado por mucho, no tomare sus palabras en serio cálmate" sonriendo levemente intente que me hiciera caso "Debo irme y desgraciadamente tú tienes a una pequeña que consolar".
Caminando a ella simplemente tome su mano para besarle los nudillos, en público era mejor disimular nuestra amistad, ella me sonrió levemente aun apenada por lo que mire a Oberyn quien para mi sorpresa sonreía con orgullo.
"Serás un buen padre Damon" sonriendo le ofrecí la mano la cual tomo con esfuerzo por la pequeña que ahora solo gemía en su pecho.
"Gracias Oberyn…adiós Princesa" la pequeña no hizo ademan de escucharme por lo que solo solté un leve suspiro "Los veré dentro de un tiempo, cuídense" con una última sonrisa los dos se despidieron por lo que los hombres se apresuraron a completar los últimos detalles para zarpar.
"Gibbs, en cuanto estemos algo lejos de la ciudad me dices para tomar el timón" aceptando mi pedido el hombre se encargó de los detalles mientras yo regresaba a mi tarea por terminar.
Febrero del años 285 d.C., Muelles de Antigua…
"Gibbs, volveré antes del anochecer, probablemente estemos dos días en la ciudad, busca cualquier negocio que nos aleje de Lannisport" asintiendo el viejo marinero empezó a gritar órdenes.
Sabiendo que lo que necesitaba de la Ciudadela era primordial para mis planes era mejor llegar a ella no solo como un Lannister, si no, como un maestro con eslabones, mirando mi brazo mientras caminaba note todos los eslabones que había conseguido en plena exhibición.
Habiendo decidió disfrutar de la ciudad no había pedido algún caballo por lo que me tomo casi media hora llegar a mi destino encontrándome con un viejo conocido esperándome.
"¡Bueno, pero si el estudiante rebelde regreso de visita!" mirando al viejo Vaellyn solo solté un leve suspiro, sabía que el seria de los más molestos por mi partida, pues además de un estudiante perdía a uno de los pocos en la ciudad que lograban mantener una conversación con él.
"Archimaestre, un gusto presenciar su lengua acida como siempre" su boca hizo una mueca sin embargo, sus ojos demostraban diversión.
"Sígueme muchacho, el Senescal Zarabelo te está esperando" mientras lo seguía, me ocasiono una sonrisa que no dudara en ponerme a prueba sobre mis estudios, quedando complacido al ver que no había perjudicado mis conocimientos el no estar en la ciudadela.
"Senescal Zarabelo aquí está el mocoso" el Senescal había envejecido bastante en el poco tiempo que no lo había visto.
"Gracias Vaellyn, puedes retirarte" dando una última mirada de enojo el Archimaestre se retiró "Esperábamos tu visita mucho antes joven Damon" viendo que esperaba una respuesta hable.
"Si, lo sé, lamento que mi partida se diera de forma tan…apresurada, pero mi presencia era necesaria en otra parte" sin dejar de escribir en el gran libro frente a él me contesto.
"Si…salvar a la Princesa de Dorne y los hijos del Príncipe Rhaegar…nadie lo esperaba…sobre todo su padre" señalando algunas cartas frente a el continuo "Muchas amenazas fueron entregadas en su nombre, muchos se preocuparon…los más jóvenes olvidan que servimos al reino no a las casas".
"Mi Padre…no le gusta que actúen en contra de sus planes, sobre todo sus hijos…Senescal, regrese por un simple motivo, deseo un Maestre con más de un eslabón de hierro negro" mi pedido parecía ser lo suficiente sorprendente para que dejara su trabajo y me mirara.
"…Explícate Maestre" habiendo usado mi título honorario sabía que tenía su atención y curiosidad.
"Necesito un método efectivo para mandar mensajes entre mis viajes, un Maestre con los suficientes eslabones sería el perfecto para lo quiero, varios cuervos, entrenados para buscar los barcos en ciudades como si fueron los castillos de los señores" sabía que era mucho lo que pedía, pero no podía hacerlo yo, mi atención estaba en otras cosas igual de importantes.
"….tu pedido es inusual pero no imposible, hay alguien, un joven que desde que llego solo se interesó en la crianza de cuervos, sin embargo, no abandono sus demás estudios, te podrá servir como consejero, vamos sígueme" dejando su trabajo el empezó a caminar por lo que lo seguí.
"¿Cómo se llama esa persona?" sin dejar de caminar me respondió.
"Algre, nombrado así por el Archimaestre Walgrave ya que él fue quien lo encontró" extraño, no recordaba a nadie con ese nombre en mi tiempo en la ciudadela, solo esperaba que me sirviera a mis propósitos por lo que sin decir nada seguí el camino.
Me disculpo por los errores ortográficos.
