Bueno aqui lo tienen, el capitulo cuatro, espero que sea de su agrado y espero sus comentarios,

ElKike: he visto partes de la serie de Invencible pero la verdad no me llama lo suficiente para iniciar una historia, además por el momento estoy pensando en solo tener dos historias activas para no presionarme solo.

Capítulo 4.- Festivales y Sorpresas.

Caminando de regreso a mis barcos en medio de la noche solo podía masajear mi frente queriendo disminuir mi dolor de cabeza, el chico que tan solo era dos años menor a mi había sido extremadamente entusiasta ante la idea de irse de la Ciudadela, el hecho de que fuera lo que necesitaba con respecto a los cuervos era lo único que me había hecho elegirlo para ir con nosotros.

La emoción que le ocasionaba irse además de conocerme me había causado un dolor de cabeza el cual estaba tentado a terminar cortándole la suya, desafortunadamente el chico tenía sentido de supervivencia pues se había quedado en silencio al ver mis manos moverse.

"¡Bienvenido de regreso Capitán!" escuchando la voz de Gibbs me sorprendió levemente el haber regresado a los muelles sin que lo notara.

"Gracias Maestre" siendo seguido por el hombre caminamos al camarote de navegación, tomando asiento me permití un momento de relajación "¿Algo nuevo que reportar?" sintiendo unos golpes en la pierna bajé la vista encontrándome con los cachorros de Dorne llamando mi atención.

"Si, como lo ordeno logre encontrar un negocio que nos alejara de Lannisport…sin embargo, me gustaría que usted lo analizara" dejando de acariciar a los cachorros mire los papeles que me presentaba tomándolos para leerlos.

"…-Interesante-" analizando el negocio que tenía en mis manos me sorprendió escuchar un pequeño sonido de Gibbs llamando mi atención "¿Algo más sucedió?" sin decir nada me mostro una carta "¿De quién es?"

"De Lord Tywin" sin mirarlo abrí la carta para empezar a leerla, desgraciadamente no logre pasar del primer párrafo antes de aburrirme por las palabras escritas del hombre "…Puedo suponer que no lo felicitaba" asintiendo ante lo dicho por el hombre mire la carta que se empezaba a quemar por la vela en mi escritorio.

"Mi padre no está complacido por mis travesuras según sus palabras" gracias a esa carta mi decisión fue tomada "Mañana temprano iremos con el solicitante del contrato, es un buen momento para visitar nuevas islas, por el momento me gustaría cenar, dígale al cocinero que me prepare algo, también algunas sobras para Skoll y Hati por favor" asintiendo el hombre salió para cumplir mi pedido.

Los nombres de los perros habían desconcertado a los hombres pues ni juntando todos los idiomas que se conocían entre los cinco barcos les era posible reconocerlos y no era para más, pues eran nombres que solo yo sabía que significaban, nombres elegidos por la despedida con Rhaenys.

Dos días después me encontraba supervisando los últimos arreglos para salir de la ciudad cuando miembro más nuevo de la tripulación me llamo emocionado.

"¡Lord Damon, los cuervos ya se encuentran instalados en la bodega que nos otorgó!" Algre, el joven de quince años miro todo con una clara emoción, mirándolo note que todos los hombres deberían de vigilarlo pues con su cuerpo delgado y tez pálida demostraba que en cualquier momento se ahogaría si caía al mar.

"Me alegro Algre, pero te sugiero que empiece lo más pronto posible a entrenar a los cuervos, los necesito activos lo más pronto posible" escuchando mi orden con calma el chico se alejó sonriendo por su tarea.

"No cabe duda de que quiere alejarse de la ciudad" mirando a Gibbs asentí levemente dándole la razón.

"Es comprensible después de estar encerrado durante años, me recuerda levemente a mí, pero más molesto" viendo que todos los hombres habían terminado mire a Gibbs "Sáquenos de aquí Maestre, tenemos un destino nuevo por delante" dejándolo con su trabajo camine a la sala de navegación, aún tenía trabajo por hacer.

Mediados de Mayo, año 285, costas de la ciudad Cabo de Ébano…

"-¡Las historias no se acercan a la hermosura de estas islas!-" navegando el Venganza note que Gibbs estaba de acuerdo con Algre pues sus ojos miraban asombrados la hermosa isla a la que nos acercábamos.

"Disfruten mientras puedan, no se cuando regresemos" mientras los hombres se dejaban llevar por la hermosura de la isla yo estaba poniendo más atención a los numerosos barcos que se encontraban anclados en el muelle, de los numerosos barcos dos sobresalieron llamando mi atención.

"¿No le parece raro tantos barcos de comercio Capitán?" sin mirar a Algre le conteste.

"No, en el mes de mayo se celebra un festival para adorar a los dioses de la isla, no se sabe nombre alguno, pero cada año en estas fechas un gran festival es preparado, todo el que sepa es invitado" mirando a Gibbs le sonreí divertido para su desconcierto "Tendrá trabajo Maestre, el festival consiste básicamente en comer y tener relaciones sexuales".

La mirada de desconcierto desapareció de su rostro antes de que me mirara con traición y diversión, sobre todo porque algunos hombres me habían escuchado ocasionando que trabajaran más rápido para llegar a la isla lo cual me hizo reír con fuerza.

Media hora después mientras bajaba del Venganza me permití por unos segundos apreciar la hermosura de la isla, abundantes bosques llenaban mi vista siendo las pequeñas casas de piedra casi ocultas por sus ramas, las altas montañas que veía a lo lejos daban la imagen de una mano que sostenía la isla.

Sin embargo lo más llamativo era el gran templo que veía a lo lejos, sin duda era más grande que el Septo de Baelor construido completamente de roca color gris.

"¡Capitán Damon Lannister, bienvenido a Jhala!" escuchando mi nombre deje de apreciar la vista mientras me encontraba con el rostro de un isleño, tanto su acento como su color de piel oscura me eran muy familiares, sin embargo la gran capa de plumas brillantes era algo nuevo.

"Gracias por su bienvenida…" parando de hablar espere que continuara con su presentación.

"¡Disculpe mis modales, soy Adio el jefe de los muelles!" sonriendo con alegría el hombre me ofreció su mano amistosamente.

"Es un placer Maestre Adio" por la falta de apellido sabía que el hombre estaba en su puesto gracias a su trabajo duro, por lo que merecía respeto.

"HAHAHAHA ¡Solo Adio está bien Capitán!" sonriendo ante la alegría del hombre asentí por lo cual me invito a seguirlo hasta una mesa en medio de todo el lugar "Si es tan amable de mostrarme el contrato" abriendo la pequeña carpeta que Algre había sacado de la ciudadela como un obsequio saque dicho contrato.

"Gracias" tomando la hoja le leyó con atención antes de escribir algunas cosas en la libreta frente a él, terminando hablo "Bien, sus hombres se encuentran descargando la mercancía, en cuanto se termine la paga se le será entregada" asintiendo guarde nuevamente la hoja mientras miraba a mis hombres trabajar con rapidez y eficacia.

Media hora después mientras terminaba mi tercera copa de vino junto a unos pedazos de fruta vi como Adio regresaba después de recibir el visto bueno de sus hombres ante lo entregado.

"¡Bien Capitán, todo en orden!" asiendo unas señas cuatro hombres se acercaron cargando dos cofres "Su pago sesenta mil dragones de oro por su entrega y claro puntualidad" sonriendo hice que mis hombres llevaran los cofres al Venganza después de haberlos revisado.

"Con nuestros negocios terminados, es un placer para mi invitarlo a usted y sus hombres a nuestro festival Capitán, el día de mañana al atardecer comenzara, sin embargo sus hombres son libres de disfrutar de nuestra isla" sonriendo ante las palabras de Adio le conteste.

"Muchas gracias Adio y claro que aceptaremos tu invitación, si me disculpas debo ir con mis hombres a darles la buena noticia" el isleño se despidió con una sonrisa mientras yo regresaba al Venganza.

Subiendo al barco miré a los hombres que seguían arreglando algunos detalles en el barco, mirando a Gibbs le hice una seña que reconoció pues con un movimiento de cabeza camino en dirección a la sala de navegación mientras que yo caminaba al timón donde me esperaban.

"Skoll, Hati" los dos cachorros que ya pasaban mi rodilla me miraron con atención mientras se sentaban sobre sus patas traseras, no estaba seguro si su gran tamaño era por su raza o por el pequeño experimento realizado con mi sangre en su comida "Buenos chicos" entendiéndome ambos se acostaron a mi lado mientras miraban a los hombres trabajar.

Unos minutos después mire a Gibbs regresar con un cofre en sus brazos lo cual también notaron los hombres si el estado animado que empezaba a llenar los barcos era una prueba.

"Gracias Maestre" abriendo el cofre saque una bolsa de cuero mientras miraba a los hombres que se estaban formando frente a Gibbs que como siempre a la hora de pagar arreglaba un libro de registro "¡Bien, ya saben cómo es esto, registren que recibieron su paga, trece dragones por hombre!" dando mi orden mire a los doscientos treinta hombres empezar a recibir su pago.

"¡BIEN, TIENEN SU PAGO, AHORA, TODOS FUIMOS INVITADOS AL FESTIVAL, SABEN COMO FUNCIONAN LOS TURNOS Y COMO SE DEBEN ACOMPAÑAR, SIN MAS, DIVIERTANSE!" escuchando mi orden todos gritaron de entusiasmo mientras se organizaban para disfrutar de la isla y los placeres que les presentaba.

"Capitán, usted que hará" mirando levemente a Gibbs hice que notara los dos barcos que habían llamado mi atención al llegar a la isla.

"Ese barco inmenso llamo mi atención, no es de transporte de mercancía, si no me equivoco es de alguien con dinero que le gusta viajar, tengo curiosidad por saber quién es, y el barco un poco más pequeño a su lado lo reconocería" mirando la pequeña nave cisne continúe al notar que Gibbs no lograba reconocerla.

"Ese es el barco de Bellomara Otherys, el cual a diferencia de los demás barcos está custodiando el gran barco, eso solo aumenta mi curiosidad" el recuerdo de Bellomara seguía muy presente en mi memoria "Vamos" tronando mis dedos empecé a caminar sabiendo que los cachorros me seguían pues entendían la señal.

"Capitán, ¿cree que es seguro que camine solo por la isla? No desea que algunos de los hombres lo acompañen" sonriendo levemente mire a Gibbs agradecido por su preocupación.

"No te preocupes Gibbs, se cuidarme, además dudo que alguien intenté matarme con todo lo que la isla tiene para ofrecer, cálmate y disfruta del festival" despidiéndome no le permití continuar mientras me iba solo acompañado de los cachorros y mis armas.

Caminando con calma me permití disfrutar del ambiente que me rodeaba, el festival no podía tener más de dos días de haber empezado, sabía que durante una semana la isla sería una fuente de disfrute y libertinaje, algo que ya podía apreciar pues mientras caminaba note a algunas parejas disfrutar del aire libre mientras se demostraban afecto físico mientras otras personas los miraban animando.

Mientras más caminaba lograba entender el porqué de tantos barcos en los muelles, muchas personas de piel blanca se encontraban mezcladas con los isleños, por los diferentes idiomas podía notar que de Poniente solo se encontraban Dornienses todos los demás eran de Essos.

"Bienvenido" escuchando la palabra en Valyrio me detuve frente a un isleño que sonriendo me ofrecía comida por lo que regresándole la sonrisa le agradecí mientras la tomaba.

"Gracias" el Valyrio había sido el primer idioma en aprender gracias a los hombres que se habían unido en los diferentes puntos de Essos.

Tiempo después mientras tomaba asiento bajo un árbol acompañado de los cachorros me permití disfrutar de la isla con una botella de vino.

"Sin duda Tyrion amaría estar aquí, la religión de los isleños no discrimina a nadie por su físico" acariciando las cabezas de los perros sonríe levemente recordando a mi hermano, al menos hasta que escuche algunos pasos muy cerca de mi lugar.

Girando levemente el rostro encontré a los causantes del ruido, era un grupo de hombres, específicamente marineros, todos alertas y armados, caminando delante de ellos era un hombre de pelo negro levemente robusto pero con una gran sonrisa.

"Sin duda ese es el dueño del barco que custodia la Capitana Bellomara, esos deben ser sus hombres"no me sorprendía notar que la mayoría parecían ser isleños por su color de piel "Si tengo suerte tendré la oportunidad de conocerla en persona, si no, bueno hay muchas oportunidades en el futuro".

Cuatro días después, Dia de mi nombre…

De alguna forma Gibbs se había enterado de mi día del nombre para organizar a los hombres y varios más para así celebrarlo mediante comida y alcohol, por esa razón me encontraba riendo mientras vea a los hombres hacer el ridículo intentando bailar.

Varios turistas más se habían unido a la fiesta por lo que los isleños curiosos se habían integrado, en cuestión de horas la fiesta había llamado la atención de casi toda la isla ocasionando una inmensa fiesta, lo cual les dio una oportunidad a unos visitantes no gratos.

"¡FUEGO, FUEGO EN LOS MUELLES!" los gritos combinados de muchas personas logro que todos notáramos las llamas que se originaban desde los muelles.

"¡LOS BARCOS, GIBBS, TODOS A LOS BARCOS!" sin mirar a nadie empecé a correr en dirección a los muelles, siendo de los primeros en correr no me costó trabajo abrirme paso entre los hombres rebasando a todos, el sonido de unas pisadas me hizo notar que los cachorros me habían alcanzado manteniéndose a mi lado.

Logrando llegar a los muelles con rapidez note que el fuego se originaba del inmenso barco anclado en el muelle.

Subiendo al Venganza me encontré con dos hombres que cargaban unos barriles por lo que sin dudar corrí al más cercano golpeando con fuerza su pierna arrodillándolo para tomar su cabeza y girarla complacido por el crujido de su cuello.

Su compañero había sido atendido por Skoll y Hati quienes sabiendo que no eran de la tripulación probablemente por el olor atacaron con letalidad, la sorpresa que lo había invadido al verme atacar a su compañero lo puso en posición para que Hati moridera su cuello mientras Skoll mordía su brazo.

Sin poder hacer nada por defenderse ni soltar algún ruido murió tan rápido como su compañero.

"¡Malditos, si estaban aquí!" tomando un arco escondido subí al timón del venganza para revisar mis otros dos barcos "¡Ahí!" viendo a otros dos en el Sol rojo y otros dos en el Cicatriz preparé el arco.

El primero en morir fue uno de los dos en el Cicatriz su compañero lo siguió antes de poder hacer algo más que gritar, desafortunadamente sus compañeros en el Sol rojo lo escucharon si los gritos que escuche eran alguna indicación.

Girando apunte al primero de ellos matándolo con una flecha en la cabeza, para mi desgracia el segundo logro escapar arrojándose al mar pero no sin antes encender el barril que habían subido a mi barco, el resultado fue una explosión que inicio un rápido incendio el cual solo empeoro con el segundo barril que exploto prendiendo en segundos todo el barco.

"¡NO!" varias explosiones más me hicieron ver como varios barcos más se prendían en llamas.

"¡Capitán, estamos aquí!" completamente lleno de furia mire el Sol rojo que se empezaba a partir por las llamas "-El Sol rojo-…¡Capitán, sus órdenes!".

"¡Quiero a todos los hombres sobrios preparando el Venganza y el Cicatriz, además que revisen nuestras otras dos naves, los culpables deben estar cerca, los hare pagar por mi barco!" mirando a los hombres que empezaban a preparar mis dos barcos note a muchos tropezar "¡Cualquiera que este ebrio quédese en tierra, no quiero tener que cuidar a borrachos durante la pelea!".

Los suficientemente sobrios para entenderme se empezaron a retirar de los barcos llevando a sus compañeros en peor estado de regreso a tierra mientras los demás trabajaban con rapidez.

"Gibbs, en cuanto los barcos puedan zarpar que lo hagan, voy por mi armadura" dejándolo con sus órdenes camine hacia el interior del barco para vestir mi armadura seguido de los cachorros.

Fueron unos minutos para que el Venganza saliera del muelle, vestido con mi armadura camine al timón, sin decir nada Gibbs me dejo mientras miraba a lo lejos, dentro del mar.

Gracias a mi visión los tres barcos a los que nos acercábamos eran completamente visibles para mí, buscando en su vela intente descubrir a quienes pertenecían sin éxito, pues sus velas estaban limpias y no portaban alguna bandera.

"¡Capitán, otro barco nos alcanzó!" siguiendo el brazo de Gibbs note el barco al que se refería.

"Parece que la Capitana Otherys se quiere ganar su paga" moviendo mis ojos al timón del barco me encontré viendo a Bellomara que gritaba ordenes mientras guiaba su nave "Gibbs, que el Cicatriz queme el barco a nuestra derecha, no quiero que ningún hombre lo intente abordar, quiero que arda en llamas".

Obedeciendo mis ordenes camino lejos de mi para cumplirlas mientras yo me enfocaba en el barco más grande, ahora con Otherys acompañándonos no me preocupaba el ultimo.

Gracias a la velocidad del Venganza en cuestión de minutos teníamos al barco a nuestro alcance, por lo que era momento de dar las órdenes.

"¡Escuchen, abordamos ese barco, maten a todos los hombres, pero no empiecen algún incendio, debo saber quién los mando y en busca de quien, protéjanse y recuerden ellos quemaron El Sol Rojo!" terminando de hablar me coloque mi casco mientras los arqueros se preparaban para cubrir el acercamiento.

Guiando el venganza ignore las primeras flechas que se empezaban a repartir desde ambos barcos mientras embestía levemente el Venganza hasta que ambos barcos quedaron completamente alineados.

"¡MATENLOS A TODOS!" escuchando mi grito y siguiéndome mis hombres saltaron al barco listos para la matanza, la altura levemente mayor del Venganza era una ventaja para nosotros.

El primer que me intento detener murió sin siquiera sentir mis espadas, deteniendo su brazo evité que me pudiera dar con su hacha, sabía muy bien la diferencia entre mis fuerzas y las de los hombres normales por lo que sin contenerme le di un golpe a la mandíbula con mi guante.

El metal más mi fuerza fue suficiente para que su mandíbula y cuello se rompieran con un fuerte crujido por lo que sin más lo deje caer al suelo mientras sacaba mis espadas y me enfocaba en el próximo hombre.

Todo aquel que me atacaba terminaba rápidamente muerto o sin miembros, la ira por la pérdida de mi barco era buen motivador para avanzar con fuerza y rapidez.

Deteniendo la espada de un sujeto contraataque con golpes rápidos y fuertes rompiendo su pobre guardia en cuatro golpes permitiéndome cortar su cabeza de un movimiento.

Mirando levemente a mi alrededor note a mis hombres luchar con la misma ira que yo, desafortunadamente algunos estaban muriendo por eso pero no sin llevarse con ellos a varios hombres, sabía que era inútil intentar hacer que se calmaran mientras que yo mismo no me calmara.

Un golpe me hizo tropezar levemente por lo que gire para mirar el suelo detrás de mi viendo a través de mi casco una flecha en el suelo.

Buscando el origen me encontré con un arquero que ya preparaba la siguiente flecha por lo que moviéndome con rapidez camine hacia él, el siguiente disparo lo bloquee con mi brazo ocasionando que la flecha golpeara el metal de mi guantelete sin dejar algún rasguño.

Viendo como llegaba a él soltó su arco para intentar sacar su espada, para su desgracia fue muy tarde pues mi espada atravesó su cuello sin problema, con un movimiento la espada salió, dándole una última mirada note como intentaba cubrir su cuello manchando sus manos de sangre antes de caer al suelo.

Escuchando unos gruñidos me encontré con Skoll y Hati matando a un hombre a mordidas, sus brazos se movían frenéticamente contra los perros intentando que lo soltaran, dejando de verlos seguí con la pelea.

En el momento que la cubierta quedo en calma me encontré viendo algunos rostros familiares entre los cuerpos que llenaban el suelo, mi ira había costado la vida de varios de mis hombres lo cual me seguiría por un tiempo.

"Capitán" dejando de ver el cuerpo sin un brazo que horas antes celebraba conmigo me encontré con un sombrío Gibbs "…Perdimos treinta hombres en total con los que murieron en el Cicatriz"

"Entiendo, tiren los cuerpos que no sean los nuestros al agua, acomoden los cuerpos de nuestros hombres, en cuanto sepa lo que necesito este barco se quemara" guardando mis espadas estaba por caminar hacia el interior del barco antes de escucharlo nuevamente.

"¡Capitán, el barco de Otherys pide ayuda para ser remolcado, parece ser que sufrieron graves daños!" mirando levemente a los cachorros a mi lado note la sangre que llenaba sus hocicos.

"Ayúdenlos a regresar a la isla, puede que ella tenga información útil" sin más entre al barco mientras posaba mi mano derecha en mi cuchillo.

Siguiéndome en silencio los dos cachorros se mostraban alertas mientras nos dirigíamos a la única habitación donde se podían escuchar sonidos, abriendo de golpe la puerta esquive una flecha que me podía haber dado en el rostro.

"¡No se suponía que interviniera nadie!" antes de que pudiera preparar otra flecha lance mi cuchillo cortando su arco para su terror "¡S-Solo e-era Other-rys!" saliendo levemente de su miedo intento sacar su espada.

"-Skoll-" sin algún ruido el mayor de los hermanos salió disparado contra el hombre mordiendo su muñeca ocasionando que gritara "-Hati-" siguiendo a su hermano el menor mordió la otra muñeca evitando que siguiera golpeando a su hermano.

"¡AAAHHH SUELTENME!" mirando al hombre llorar de dolor mientras era obligado a caer sobre sus rodillas me tome mi tiempo para pasar a su lado y tomar mi cuchillo antes de regresar a él y tapar su boca ocasionando que me mirara con miedo.

"A mi señal ellos aflojaran sus mordidas, tendrás unos segundos para decir a quien intentabas matar y quien te ordeno ¿Entendido?" asintiendo mientras lloraba gimió de dolor.

"Alto" mi Valyrio apenas abarcaba algunas palabras pero era el más me gustaba de todos los idiomas que estaba aprendiendo, escuchando la palabras ambos abrieron levemente sus hocicos permitiéndole al hombre descansar del dolor soltando su boca lo mire "Habla"

"N-Nuestro objetiv-vo e-era Malaquo Maegyr" ahora tenía un nombre para el hombre que había visto días antes "Y B-Bellomara Otherys…n-no puedo d-decir quien nos m-mando".

"Muerdan" los gritos de dolor regresaron por lo que nuevamente tape la boca del hombre mientras me ponía a pensar.

Malaquo era un objetivo simple, algún enemigo con los mismos recursos que él deseaba su desaparición, su visita al festival era un buen momento para intentarlo, sin embargo que alguien apuntara a Otherys era algo extraño, lo único que podía aclararlo sería hablar con la mujer.

"Alto" otorgándole otra oportunidad solté la boca del hombre que lloraba de dolor "Una última oportunidad, habla"

"¡L-Lo juro…n-no se mas!" mirando su rostro podía ver que decía la verdad por lo que ahora me era inútil.

"…Te creo" sin más le clave mi cuchillo en el cuello, mientras la sangre empezaba a salir lo saque llamando a los perros mirando como terminaba boca abajo sobre un creciente charco de sangre.

Ignorando el cuerpo empecé a investigar la habitación esperando encontrar algo que delatara al que los había mandado contra Malaquo, desafortunadamente lo único que logré encontrar fue una carta con un simple dibujo de un tigre.

Saliendo hacia la cubierta me encontré con los rostros familiares de mis hombres con la única diferencia que estaban llenos de sangre y quietos en el suelo.

"La Capitana Otherys fue remolcada por el Cicatriz, ¿encontró algo?" sin dejar de ver los cuerpos le entregue la carta, al mirarla soltó un leve suspiro que llamo mi atención "Es lo que pensé, Malaquo Maegyr es miembro del partido del tigre de la ciudad de Volantis, esto sin duda fue un intento interno para matarlo".

"Debo hablar con él, que todos regresen al Venganza" obedeciendo todos los hombres empezaron a salir del barco, uno me entrego una antorcha antes de marcharse por lo que me quede solo con los cachorros que miraban los cuerpos "-Gracias por sus servicios, siempre serán recordados-".

Sin más lancé la antorcha al charco de aceite que cubría la cubierta originando un pequeño incendio que poco a poco empecé a crecer, dando una última mirada a los rostros de mis hombres me di la vuelta seguido por Skoll y Hati para subir al Venganza.

El regreso a la isla fue en completo calma, después de la pelea los hombres heridos se cuidaban lo mejor que podían pues Jack se encontraba en tierra, teniendo el puerto a la vista note que varios barcos aún estaban en llamas con muchas personas intentando apagarlos, así como otros en proceso de hundirse.

"Capitán, parece que los hombres que se quedaron en tierra movieron nuestras otras dos naves" siguiendo el brazo de Gibbs note los dos barcos que habíamos tomado anclados lejos de tierra con los hombres llamando nuestra atención.

"Diles que se queden ahí hasta que los incendios se contengan, que intenten recuperar la sobriedad" obedeciendo el viejo marino tomo una antorcha para dar mis órdenes.

Anclando el Venganza junto al Cicatriz y el barco de Otherys me quité mi casco, entregándoselo a Gibbs empecé a bajar encontrándome con Jack que era seguido de Algre probablemente para atender a los heridos.

Caminando note que los isleños se encontraban conmocionados por lo sucedido, a diferencia de los turistas que estaban asustados y preocupados, lo cual era normal pues sus medios para regresar a sus hogares estaban en llamas o bajo el agua.

"¡Capitán Damon!" escuchando la voz de Adio lo vi acercarse con una sonrisa de alivio "¡No sabe lo agradecido que esta Jhala por encargarse de los atacantes!" para mi sorpresa el hombre me abrazo por lo que torpemente le regrese el abrazo.

"No fue nada Adio, ellos incendiaron mi Sol Rojo y parecía que querían hacer lo mismo con mis otros dos barcos" separándose el me miro con seriedad.

"Tiene mi pésame Capitán, tengo los suficientes años trabajando en los muelles para entender el amor y cariño que los Capitanes tienes por sus naves" señalándome a un pequeño grupo continuo "Hay dos personas que quieren darle su agradecimiento, si me sigue" aceptando lo seguí notando que las personas se empezaban a quedar en silencio en cuanto nos acercábamos.

"¡Ahí está, el verdugo de Jhala!" Malaquo Maegyr se abrió paso entre las personas quedando frente a mí con una sonrisa "Capitán Damon Lannister, estoy agradecido por haber acabado con esos sucios piratas" bajando levemente la vista lo mire directamente a los ojos.

"Me gustaría hablar con usted a solas sobre esos piratas" sin dejar de sonreír el hombre solo hizo un pequeño movimiento de mano ocasionando que todos los que nos rodeaban a excepción de Adio se alejaran "No eran piratas, eran asesinos, usted era su blanco Malaquo Maegyr".

"Lo supuse, hablo usted con alguno Capitán" sacando la carta de mi armadura hable.

"Yo no lo llamaría hablar, pero obtuve esto" entregándole la carta note que su rostro no cambio en ningún momento "Además de que su escolta, Otherys también era un blanco".

"No me sorprende que un miembro de mi partido quiera verme muerto, pero sobre la bella Otherys, solo puedo suponer que es por el constante trabajo que hace para mi" regresándome la carta continuo "Tal vez no me querían muerto, solo lejos, dígame Capitán, ¿sabe lo que está por suceder en Volantis?" buscando en mis memorias tuve que negar levemente.

"Bueno, están por suceder las elecciones de los Triarcas, son los gobernantes de Volantis por un año, yo por supuesto soy parte, con este espero sea mi tercer año reelecto, pero parece que alguien más de mi partido quiere la oportunidad, y si no aparezco antes de los próximos cinco meses puedo dar por perdido todo el trabajo que llevo haciendo" mirando las llamas que aun ardían en el muelle continuo "Ahora me encuentro muy lejos de mi hogar y sin medio de trasporte, la nave de Otherys está en mal estado, le tomara semanas repararla, semanas que no tengo si quiero llegar a tiempo".

"Quiere que lo lleve" la mayoría de barcos que se habían salvado eran de personas ajenas a Volantis "Algún barco podría llevarlo, porque yo" sonriendo me respondió.

"Incluso en Volantis su reputación es conocida, claro muchos no lo estiman por sus choques contra los esclavistas, pero nada que deba preocuparlo, además su barco el Venganza de la Reina Ana es bien conocido por su velocidad, claro la paga hará que valga la pena…así que dígame, tenemos un trato" deseaba aceptar su oferta por la única razón de tener una oportunidad de matar a quien me había costado un barco, pero no era momento.

"Deme dos días y tendrá su respuesta" sonriendo Malaquo Maegyr acepto por lo que despidiéndose me dejo solo en mis pensamientos mientras Adio lo seguía después de despedirse, minutos después ignorando a las personas que seguían trabajando empecé a regresar al barco, era momento de descansar.

"Gibbs, necesito pensar a solas, no me molesten" asintiendo regreso a su trabajo con los hombres que quedaban.

Entrando al barco acaricie a los cachorros mientras me dirigía a mi habitación, entrando rápidamente note a mi invitada oculto en una esquina protegida por la oscuridad.

"Es alguna clase de costumbre en Braavos ocultarse en la habitación de quien salva tu barco como un asesino" sin dejar de ver la esquina me quite mi cinturón junto a mis espadas notando que sus ojos seguían mis manos "¿Y bien? No piensa hablar Capitana Otherys".

"-Así que tus ojos no son simplemente estéticos-" mirándola a los ojos note que nuestras miradas se encontraran.

"No, no lo son, ahora podía explicarse" quitándome mi armadura parte por parte me quede en mi camisa de manga larga y pantalones esperando su respuesta.

"A mi familia no nos gusta deberle nada a nadie, y ahora mismo yo te debo por salvar lo que queda de mi Perla" el nombre de su barco ocasiono que una sonrisa apareciera en mi rostro la cual afortunadamente ella no vio "Ahora mismo mi contrato con Malaquo Maegyr se terminó, su paga servirá para arreglarla, pero no puedo quedar en deuda contigo ahora que te pidió que lo lleves a Volantis" saliendo de la esquina me dejo apreciar la ropa que vestía.

Una pequeña camisa blanca metida en unos pantalones color café que dejaban poco a la imaginación , sin decir nada más se quitó la camisa dejándome ver lo más parecido a un sostén de vendas que protegían sus pechos.

Inicia Lemon…

"No tengo otra forma de paga que mi cuerpo" ahora entendía la razón que la había traído a mi barco, sin embargo no era algo que hubiera esperado en ningún momento, sin decir nada solo la miré mientras se quitaba sus pantalones y botas quedando con sus vendas y lo más parecido a un short color blanco el cual supuse era su ropa interior.

No eran la ropa interior que mejor podrían combinar con su cuerpo, pero el color blanco remarcaba con fuerza su piel color negra.

Mientras se quitaba las últimas dos prendas podía apreciar con mayor claridad la figura que había visto hace tiempo en Braavos, sus largas piernas, sus grandes muslos, uno de los cuales portaba una cadena con adornos remarcando su tamaño.

Su voluptuoso trasero quedaba perfecto con dichas piernas, su abdomen delgado pero levemente marcado mostraba algunas pequeñas cicatrices, probablemente de viejas peleas.

Sus pequeños pechos, coronados por dos pezones de un color ligeramente más oscuros que su piel, sus brazos firmes y su largo cuello de cisne.

Su rostro era levemente remarcado por sus mechones color negro y azul, mirando sus ojos me sorprendió levemente notar que sus hermosos ojos azules no me miraban sin emociones.

"Mi cuerpo es de tu interés, sentí tu mirada en Braavos y tu cuerpo te delata" caminando a mí me empezó a quitar la ropa sin que la detuviera, siguiendo sus manos hablé.

"Es verdad, viendo tu cuerpo no puedo negar desearlo, pero nunca espere esto" quedando desnudo en segundos note que al igual que yo miraba mi cuerpo con atención antes de poner su mano en la cicatriz de mi abdomen.

"No eres como otros hombres que mandan en sus barcos, hable con varios de tus hombres, solo tienen cosas positivas que decir de ti, y puedo ver que son reales" mirado su mano en mi cuerpo pude apreciar el contraste de nuestros colores de piel ocasionando que mi emoción creciera aún más "Todas son reales" su otra mano tomo con calma mi pene antes de que alzara la mirada.

Mirándome a los ojos su mano empezó a moverse ganando levemente velocidad ocasionando que mi respiración se acelerara levemente, siendo ella más baja por varios centímetros no me sorprendió que me obligara a bajar la cabeza para besarme con fuerza, era más que obvio que estaba acostumbrada a tomar el mando en su barco y en la cama.

La experiencia que mostraba era la suficiente para abrumar mis sentidos por lo que después de algunos minutos y entre exigentes besos termine por eyacular en su mano quedando levemente recargado en ella con mi frente en su cabeza.

"Mejor que muchos otros" no sabía si era un cumplido pero ella no me permitió pensar en eso mientras me tomaba del brazo y me hacía tomar asiento en la esquina de mi cama "Esfuérzate" abriendo sus piernas termino por sentarse levemente sobre mi antes de presionar levemente su vagina sobre la punta de mi pene segundos antes de bajar ocasionando que entrara en ella.

Había una gran diferencia entre Elain y Bellomara, no había duda de que ambas tenían experiencia pero el interior de Bellomara era increíblemente más apretado que Elain lo que destruyo cualquier intento por querer tomar el control.

Con los ojos cerrados por la sensación que abrumaba mis sentidos me permití guiar mientras la mano de Bellomara empujaba mi cara contra sus pechos, recuperando levemente el sentido abrí los ojos encontrándome con esos pequeños pero hermosos pechos por lo cual sin dudar tomé uno de sus pezones en mi boca para chuparlo con fuerza mientras mis embestidas intentaban opacar las de ella.

"Así, esfuérzate más" acompañando sus palabras sus uñas se clavaron levemente en mi nuca ocasionando que la obedeciera.

Levantando mis manos tome sus dos pechos mientras intercambiaba los pezones en mi boca usando un poco de fuerza los apretaba con firmeza ocasionando que leves suspiros salieran de su boca.

Sabiendo que ella lo disfrutaba aun por poco que fuera aumente mis embestidas mientras mi mano derecha tocaba su trasero dejándome sentir la firmeza que había estado deseando desde que la había visto desnuda.

"Sigue, ya casi" escuchando sus palabras acelere mis movimientos levantándola levemente de mis piernas ocasionando que sus suspiros aumentaran, su interior cálido y apretado me estaba intentando hacer terminar antes que ella.

Esforzándome le di una embestida antes de pararme de la cama quedando ella sostenida por mis brazos en su espalda y mi pene dentro de ella sorprendiéndola levemente pero no disgustándola.

"¡Si, más!" sus uñas empezaron a rasguñar toda mi espalda mientras se quedaba en silencio por morder mi hombro con fuerza mientras las ultimas embestidas ocasionaban que ambos termináramos.

Quedando completamente dentro de ella me permití vaciar mis bolas en lo más profundo de su vagina mientras ella temblaba levemente en mis brazos sin dejar de morderme.

Respirando aceleradamente gire mi cuerpo quedando la espalda de Bellomara contra la cama por lo que la deje con calma ocasionando que se soltara al sentir la suavidad de las sabanas.

"¿Vamos a continuar?" mirando su rostro note que aunque una ligera capa de sudor cubría todo su cuerpo no se veía muy cansada.

"Si, pero quiero ver tu trasero además de sentirlo" mirándome durante algunos segundos pensé que se negaría, sin embargo, para mi placer se giró quedando a cuatro patas con la cara a la pared mientras su delicioso trasero quedaba a mi vista.

Apreciando la imagen de su trasero ante mis ojos decidí arriesgarme dándole un golpe firme viendo como la carne moverse, esperaba alguna reacción por su parte pero ella simplemente se acomodó mejor por lo que sin dudar empecé a repartir más golpes ocasionando que después de varios golpes mi mano quedara levemente marcada.

"¿Te divertiste?" mirando levemente la cara de Bellomara note que no estaba enojada lo cual era bueno, sin más me acomode para enterrarme en ella con una embestida ocasionando que soltara un ruido profundo.

Manteniendo una sola velocidad mis embestidas fueron constantes ocasionando que Bellomara soltara algunos leves gemidos mientras llegaba a mayor profundidad que antes mientras apretaba las sabanas de mi cama.

Quitando mis manos de sus nalgas empecé a acariciar todo su cuerpo disfrutando de la sensación de su piel en mis manos, su apretado interior me estaba empezando a vencer por lo que recargándome sobre ella quedé con mi boca a lado de su oreja antes de aumentar mi velocidad ocasionando que sus gemidos se volvieran más altos.

Aplastando su cuerpo más pequeño sobre la cama podía sentir como mis bolas empezaban a hormiguear alertándome de mi siguiente liberación, intentando llegar más profundo aumente la fuerza de mis embestidas logrando llegar al final terminando por embestir la entrada del útero de Bellomara con la cabeza de mi pene ocasionando que su cuerpo temblara mientras sufría un orgasmo.

La fuerza de su orgasmo ocasiono que igual terminada con una última embestida, quedando profundamente enterrado en su cuerpo liberando nuevamente mi esencia en su interior y probablemente dentro de su útero.

Respirando con fuerza me retire de su interior notando como algo de mi semen salía de su vagina antes de colapsar a su lado mientras miraba el techo de mi habitación unos segundos antes de cerrar los ojos intentando recuperarme.

La belleza de Bellomara así como las emociones por perder mi barco habían ocasionado que mi cuerpo buscara una forma de sacar toda mi energía e impulsos de alguna forma, por la forma en que me había esforzado parecía que lo había logrado.

Sin embargo, la mano de Bellomara acariciando mi pene me hicieron mirarla notando que aunque cansada ella estaba mejor que yo.

"Te divertiste, pero ahora yo quiero más" mi cuerpo más resistente que cualquier otro no dudo en responder ante sus caricias "Y parece que tu igual" sin más ella me monto quedando con sus pechos frente a mí.

Parecía ser que la noche solo estaba empezando por lo que sin más sostuve levemente sus caderas mientras ella empezaba a montarme nuevamente

Termina Lemon…

No tenía idea de que horas eran cuando me desperté, pero sin duda era tarde si el sonido de los trabajadores del muelle era alguna clara indicación.

Mirando a mi lado no me sorprendió tanto no ver a la hermosa mujer que había estado varias horas acompañándome.

Levantándome de mi cama me empecé a arreglar, aún quedaban muchas cosas por resolver después de lo sucedido con los atacantes la noche anterior, saliendo de la habitación me encontré con los cachorros haciendo guardia en la salida.

"Buen trabajo, vamos" escuchando mi voz se levantaron animados mientras me seguían a cubierta, sintiendo el sol en mi rostro note que ya era tarde por lo que busque a Gibbs con la mirada.

"El Maestre Gibbs está en los barcos que aún no nombra Capitán" agradeciendo levemente al marinero que me hablo los deje trabajando mientras iba en búsqueda de Gibbs.

Para mi sorpresa el festival parecía seguir llevándose a cabo sin preocupación por lo sucedido horas antes, mientras caminaba a los barcos podía ver a los isleños integrar a los turistas que se veían más nerviosos que ellos.

"Buenas tardes Capitán" subiendo a uno de los barcos fui recibido por un sonriente Gibbs "Pensé que no lo vería hasta la noche" por su tono y sonrisa sabia a que se refería.

"¿Viste cuando se fue Maestre?" viendo levemente a mi alrededor note que el barco era bastante bueno.

"No, uno de los vigilantes me comento que vio a una isleña salir de la dirección de su habitación" alzando levemente la ceja lo mire esperando más, sin embargo se quedó en silencio con una sonrisa.

"No era cualquier isleña Gibbs, era Bellomara Otherys que deseaba pagarme por salvar su barco, parece ser que no le gusta deberle nada a nadie" esas palabras borraron su sonrisa mientras me miraba sin creerlo.

"-¿Otherys?-" después de unos segundos se empezó a masajear los ojos mientras continuaba "Sin duda debo mejorar la vigilancia de los barcos" sus palabras me hicieron recordar algo importante.

"Dime Gibbs, ¿Por qué no había nadie en los barcos anoche?" era raro que un error como ese ocurriera con él a cargo de verlo.

"Si había hombres vigilando Capitán, Jack, Matt, Hugo, Sam, Ron, Erick, Noe y Félix eran los encargados anoche…todos fueron encontrados con las gargantas cortadas en la orilla" escuchando los nombres los rostros de cada uno de los hombres apareció ante mis ojos.

"Matt…apenas tenía quince…Noe tiene mujer e hija en Dorne" molesto me recargue en la barandilla mientras masajeaba mi rostro "Muertos por un problema ajeno a nosotros"

"¿Supo algo hablando con Malaquo Maegyr?" sin quitar mi mano de mi rostro le conté lo que había dicho el hombre "…Capitán…yo…en este momento me temo que no podre aconsejarlo" soltando la barandilla gire para verlo con calma.

"Lo se Gibbs…yo entiendo, aun no tomo ninguna decisión pero sé que lo que sea que elija nos afectara ahora y después" mirando a mi alrededor tome una decisión sobre el barco "Consigue algo de pintura, que escriban Luna Negra en este barco y en el otro Luna Blanca" entendiendo el porqué de los nombres asintió mientras me dejaba solo en mis pensamientos.

"Un día de mi nombre que no olvidare nunca" a lo lejos podía ver el barco de Otherys que ya se encontraba siendo revisado por algunos hombres con herramientas, parecía ser que Bellomara tenía prisa por irse.

Los dos días que había pactado con Malaquo Maegyr para mi decisión habían terminado por lo que bajando del barco estaba por ir a buscarlo, sin embargo alguien me detuvo.

"¡Capitán Damon, espere!" escuchando la voz de Adio me gire viéndolo acercarse acompañado de dos isleños "Capitán, estoy en lo correcto al suponer que va en busca de Malaquo Maegyr para darle su decisión a su pedido" asintiendo le di la razón por lo que sonriendo continuo.

"Bien, como sabe Jhala esta agradecida con usted, algunos más que otros, le presento a Jocard y Adéwalé, hermanos, desean viajar bajo su mando, por supuesto con la recomendación de varios capitanes de Jhala y la mía" mirando a los dos isleños tuve la sensación de haberlos vistos antes, pero no recordaba en dónde.

"¿Alguno tiene experiencia en navegación?" Jocard que parecía ser el mayor de los dos hablo primero.

"Tengo tres años en experiencia Capitán, mi hermano Adéwalé apenas empezó a ganar experiencia hace seis meses" el tiempo de Jocard me sorprendió levemente.

"Con ese tiempo, ¿Por qué te dejarían ir?" su respuesta fue clara y rápida.

"Mi Capitán y compañeros murieron en el pasado incendio" tomando a su hermano del hombro continuo "Nosotros nos salvamos porque estábamos en el cementerio visitando a nuestros padres" mirando levemente a Adio note como sutilmente asintió ante lo dicho por Jocard.

"Entiendo, necesitare hombres competentes, los aceptare pero quiero que quede claro, no buscare venganza, nunca es bueno para los negocios ¿entienden?" ambos asintieron levemente por lo que continúe "Diríjanse al Venganza, busquen a mi segundo al mando Gibbs, díganle que los mande, regresare dentro de un rato al barco".

Asintiendo con entusiasmo ambos se despidieron dejándome con Adio quien me invito a seguirlo, parecía ser que no era el único con negocios con Malaquo.

Mientras llegábamos al lugar donde se alojaba el hombre Adio aprovecho para contarme algunas cosas sobre las diferentes islas que se encontraban alrededor de su hogar.

El lugar que le habían otorgado al hombre demostraba que le gustaba gastar oro sin problemas, era una de las pocas casas de más de dos pisos, todo alrededor de ella se encontraba siendo vigilada por isleños armados, parecía ser que aun temía por algún intento de asesinato.

Después de que nos hicieran esperar durante unos segundos nos dieron permiso de entrar encontrándonos con Malaquo terminando de comer un plato de frutas.

"¡Buenos días mis amigos!" sonriendo me miro primero "Capitán, puedo suponer que tomó una decisión".

"Así es, lo llevare a Volantis, por un precio claro" sonriendo con calma el hombre hizo que le llevaran un cofre que abrió permitiéndome ver la gran cantidad de monedas de oro que lo llenaban.

"Su paga Capitán, Cuarenta mil monedas de oro, y no se preocupe su valor es el mismo que los dragones de oro" sabía que Volantis antiguamente estaba gobernada por el imperio Valyrio lo cual ellos parecían querer olvidar manejando su propia moneda.

"Perfecto, que lleven sus pertenencias lo más pronto posible, si quiere llegar a tiempo debemos salir a más tardar hoy en la noche" asintiendo prometió que así sería por lo que terminado mi negocio salí del lugar, aun debía arreglar algunas cosas antes de partir.

Horas después…

"Capitán todo está listo" mirando a Gibbs deje lo que estaba escribiendo para levantarme y salir a cubierta viendo todo arreglado.

"Buen trabajo Gibbs, puede ir al Cicatriz es momento de empezar el viaje" obedeciéndome bajo del Venganza para ir al otro barco mientras yo tomaba el timón viendo a Adéwalé parado a mi lado "¿Listo?" el asintió con leve entusiasmo.

Sabiendo que el viaje duraría mucho tiempo había decidido que era momento de darle más responsabilidades a los pocos navegantes que tenía a mi mando.

Gibbs navegaría el Cicatriz de Arena, Cotton el Luna Blanca y Jocard el Luna Negra.

Ambos barcos eran un poco más pequeños que el Venganza y con los pocos hombres que lo manejaban no había ningún problema, Jocard navegaba con hombres que habían estado conmigo casi desde el inicio de mi viaje eso me mantenía calmado, debía ganarse mi confianza.

"Capitán, el Cicatriz está listo" asintiendo ante las palabras de Adéwalé mire a los hombres.

"¡Es hora de partir, levanten el ancla y bajen las velas!" el viento que soplaba era un buen inicio en nuestro viaje.

Primera semana de Septiembre año 285, a una semana de Volantis…

"Debo decir Capitán que su reputación es completamente acertada" dejando de ver el mar gire el rostro encontrándome con un sonriente Malaquo, teniendo experiencia en viajes el hombre usaba ropa que lo mantenía fresco ante el calor que bañaba el Venganza.

"Me alegra que este complacido Malaquo" parecía ser que los dioses querían que el hombre fuera Triarca pues en ningún momento desde nuestra salida de las islas del Verano habíamos sido atacados por piratas logrando viajar a toda velocidad.

"Muy complacido Capitán, tengo listos mis últimos arreglos para ser elegido en Volantis" la sonrisa que portaba me demostraba que el hombre estaba muy seguro sobre su victoria, antes de que pudiera hablar unos pasos llamaron nuestra atención encontrándonos con Algre que cargaba una jaula ocupada por un cuervo.

"Disculpen la interrupción pero debo hablar con usted Capitán" asintiendo sin molestia Malaquo se despidió dejándonos solos "Capitán me entusiasma avisarle que mi tarea tiene un avance significativo".

"Explíquese Maestre" mientras una sonrisa de entusiasmo aparecía en su rosto continuo.

"¡Uno de los cuervos está listo para mensajería!" sacando un mensaje lo empezó a preparar mientras yo tomaba la jaula para abrirla mientras presentaba mi mano.

El cuervo que al igual que todos los demás en el barco salto a mi mano sin dudar mientras me miraba con unos ojos color oro, lo que me provoco una leve sonrisa, sabía que la tarea que necesitaba que cumplieran sería casi imposible por lo tanto cada uno de ellos había recibido una gota de mi sangre.

El resultado era más que visible, sus ojos cambiaron de color, su inteligencia de por si elevada creció, y sus cuerpos estaban creciendo más de los normal.

"Listo" caminando al cuervo Algre le sujeto el mensaje antes de sonreír y mirar al cuervo "Cicatriz de Arena" escuchando el nombre en Valyrio el ave grazno una sola vez antes de despegar y volar con rapidez al barco más alejado a nuestra derecha "¡Si!".

Sonriendo levemente compartí la alegría del joven Maestre mientras veíamos al cuervo llegar al barco con rapidez.

"Muy buen trabajo Alder, los que restan, entrénalos para que encuentren el Venganza" mirándome levemente parecía no comprender el porqué de mi orden durante unos segundos antes de llegar a un respuesta.

"Entiendo, empezare de inmediato Capitán" el aleteo del cuervo me hizo verlo mientras aterrizaba frente a nosotros soltando un graznido mientras posaba sus ojos en los míos.

Una semana después me encontraba apreciando la belleza de las famosas Murallas Negras de piedra fundida por fuego de dragón, estando a minutos del puerto la altura era más prominente, igual de llamativo era el gran puente que unía ambas partes de la ciudad a través del Rhoyne.

"Hermosas ¿no?" escuchando la voz de Malaquo le respondí mientras dejaba a Adéwalé guiar lo último de nuestro viaje.

"Si, ¿alguna vez las ha atravesado?" la carcajada que soltó el hombre me sorprendió levemente por lo que lo mire.

"HAHAHAHAHA…Capitán no me había reído tanto desde nuestra estancia en Jhala…no, nunca las he atravesado y no espero hacerlo, mi ambición no es tanta" sonriendo con alegría me miro un momento antes de mirar Volantis "Si no le molesta iré a prepararme para desembarcar" asintiendo le permití irse mientras me quedaba apreciando la belleza que Volantis ofrecía.

Media hora después me encontraba dando los primeros pasos en Volantis encontrándome con una gran decepción, aunque hermosa a lo lejos, la ciudad era todo menos hermosa estando una vez en ella, estaba tan repleta como Oldtown pero no tan organizada y apestaba a un olor repulsivo que parecía ser la mezcla de pescado, flores y estiércol.

"¡Al fin, mi amada Volantis!" ver a Malaquo aspirar con felicidad me revolvió el estómago levemente "Capitán, mañana lo espero en mi mansión, uno de mis esclavos lo llevara, tengo algo más para usted, mientras disfrute de la ciudad" sin más el hombre se alejó siendo rápidamente rodeado por varios hombres tatuados y armados.

Escuchando unos pasos gire el rostro encontrándome con Gibbs quien a diferencia de mí no se veía afectado por el olor de la ciudad.

"Gibbs, págales a los hombres veinte dragones, que salgan en grupos de diez, algo me dice que no seremos bien recibidos en esta ciudad…yo…iré a dar un paseo quiero ver que más tiene que ofrecer esta ciudad, volveré en dos horas" antes de que pudiera intentar detenerme me aleje, no me preocupaba mucho la ciudad, habiendo dejado solamente mi casco en el venganza me encontraba completamente protegido por mi armadura.

Abrirme paso entre los esclavos que llenaban las calles no fue un problema, todos desde los más jóvenes a los más viejos me abrían camino al mirarme antes de bajar la mirada y seguir con sus tareas, no estaba seguro si eran sus reglas o algo en mi los asustaba, pero al menos me permitían ver los puestos sin problemas.

Comprando algo de fruta fresca más para olerla que comerla mi viaje termino por llevarme frente a las Murallas Negras, los innumerables puestos que se encontraban bajo su sombra no eran nada ante la muestra de poder de los dragones que tenía ante mis ojos, casi podía ver a las grandes bestias respirar las llamas para formar esa maravilla.

Sin despejarme mucho de las murallas seguí mi caminata ignorando a los borrachos que entraban y salían de las tabernas y burdeles que cubrían la vista, había muchas mujeres hermosas pero no deseaba arriesgarme recordando las palabras de Malaquo.

Siguiendo mi viaje termine por llegar a otro punto llamativo de la ciudad, el gran templo del señor de la luz de Volantis, según recordaba de mis estudios era tres veces más grande que el septo de Baelor, los colores rojo, amarillo, dorado y naranja resaltaban en las paredes del templo disolviéndose ante mis ojos.

Aunque me encontraba lo suficientemente lejos a mis oídos llegaban los gritos de un hombre que parecía predicar en alto Valyrio, sin embargo, no queriendo repetir lo mismo que en Braavos me aleje sin más después de darle un último vistazo al imponente templo.

Mirando el cielo logre notar que me quedaba menos de una hora para encontrarme con Gibbs por lo que sin más decidí regresar al puerto, sin embargo, después de algunos minutos de caminata note que algunos hombres me seguían muy discretamente lo que me hizo soltar un suspiro de cansancio, buscando discretamente algún lugar lo más abierto posible entre por un callejón saliendo a un gran patio con el suficiente espacio para lo que estaba por suceder.

Caminando con calma termine por quedarme de pie frente a una vieja fuente llena de agua pantanosa, sin girarme podía escuchar como poco a poco las personas empezaban a salir del patio mientras unos casi silenciosos pasos se acercaban a mí.

Girando sobre mi eje me encontré viendo a nueve hombres con tatuajes en los rostros, rayas de tigre en cada lado de la cara.

"Estoy en lo correcta en suponer que no dirán quien los manda" sin responderme ocho prepararon sus armas mientras el ultimo me apuntaba con una ballesta "-Bien-" sacando mi espada más corta me prepare.

Viendo al más peligroso que era el ballestero logré evitar su disparo moviéndome levemente, soltando un grito el más cercano de ellos corrió hacia mí con su espada lista para cortarme, usando su impulso desvié la espada para cortar su pecho obligándolo a bajar el cuerpo antes de cortar su cabeza de un golpe.

Dejando el cuerpo mire al segundo al que desvié girando para quedar a su espalda y cortarla para recibir al tercero que intento darme un tajo con su hacha, esquivando el corte rebane su cabeza a la mitad desde el mentón a la frente.

Deteniendo al cuarto sostuve su mano sobre su espada antes de abrirle la boca con mi espada, mientras caía tome su arma bloqueando al quinto logrando cortarle el brazo antes de usar el arma robada para atravesar el cuello del ballestero que estaba a punto de disparar de nuevo.

Dos de los últimos tres usaban escudos con unas armas pesadas, lo cual fue fatal para ellos, desviando el primer ataque torpe y lento uno termino con el cuello atravesado mientras su compañero un poco más rápido terminaba con la espada clavada en el abdomen.

El último de ellos logro detener dos de mis ataques antes de que el tercero lo lanzara contra una pared lo que logro entorpecerlo para que una de las espadas se terminara de clavar en su pierna ocasionando que gritara, alejándolo de un empujón lance un corte a su cuello decapitándolo sin más.

Mirando la pequeña carnicería note que no me había tomado más de un minuto acabar con ellos, sin embargo, también note que no habían sido mandados para matarme, parecía haber sido más una prueba que un intento de asesinato.

Limpiando mi espada en la ropa de uno de los cuerpos mire a mi alrededor notando que tenía publico mirándome a través de las numerosas ventanas que rodeaban el lugar antes de desaparecer al sentir mi mirada sobre ellos, no teniendo más que hacer ahí, me retire pero sin envainar mi espada, no me encontraba con el humor para otro intento de ataque.

El camino de regreso a los muelles fue sin algún otro incidente, mientras las personas empezaban a llenar el camino había envainado mi espada pero sin apartar la mano de ella demostrando que no sería un blanco fácil ocasionando que todos se apartaran de mi camino.

Llegando al Venganza noté que muchos de los hombres descansaban bebiendo y comiendo a metros del barco, pero sin dejar de estar alertas a todo lo que los rodeaba, subiendo al barco me encontré a Gibbs ordenando la limpieza del barco.

"Maestre" escuchando mi voz me miro con atención y alivio "Manda un grupo de diez…no de veinte hombres a buscar al resto, que no se emborrachen en la ciudad, que tomen del vino de las bodegas, sufrí un ataque, no es imposible que ellos igual" al escuchar mis palabras el alivio desapareció de su rostro antes de que me obedeciera levemente alarmado.

Dejándolo con sus órdenes camine a mi habitación, quitándome la armadura, quede con solo un pantalón color arena y una camisa blanca para salir e ir a la sala de navegación.

Mientras planeaba nuestra ruta de navegación y registraba los gastos ocupe levemente mi tiempo hasta que Gibbs apareció en la sala.

"¡Todo listo Capitán, la mayoría de los hombres decidió regresar, los pocos que aún siguen gastando lo hacen lo más cerca posible del muelle!" contento con los resultados.

"Bien, quiero que todos estén alertas, mañana iré lo más pronto posible a la mansión de Malaquo para poder irnos de aquí, mientras revise la comida y el agua, debe haber más que suficiente en los barcos para cuatro meses de viaje" con sus nuevas órdenes Gibbs se retiró para cumplirlas.

La mañana siguiente…

La mansión de Malaquo era lo suficientemente grande para demostrar su estatus en la ciudad, contaba con un gran jardín en la entrada así como esclavos que mantenían todo limpio.

"¡Capitán, un placer tenerlo en mi hogar!" Malaquo se veía claramente más animado ahora que estaba en la única parte del mundo donde sabia era intocable, sobre todo por los guardias que lo seguían.

"Futuro triarca Maegyr, gracias por la invitación" acompañado por treinta de mis hombres note que todos vigilaban a su alrededor como se les había ordenado "Espero que no sea un problema mis acompañantes, pero después del ataque de ayer" mis palabras parecían sorprender genuinamente al hombre.

"¡Atacado! ¿¡Esta usted bien!?" invitándome a pasar dejo que mis hombres nos siguieran "¡Capitán debió avisarme en cuanto paso, usted esta como mi invitado en la ciudad!" caminando hasta una sala me invito a tomar asiento mientras mis hombres me vigilaban desde las puertas listos para actuar.

"Bueno la verdad, yo no lo llamaría ataque, los hombres eran lentos y no muy buenos" eso puso una sonrisa en el rostro del hombre.

"¡HaHaHaHa, si me imagino! ¡Pero bueno, pasemos a cosas mejores! El causante del ataque a la isla de Jhala está muerto" sonriendo me miro esperando una respuesta.

"…Eso me alegra, pero si me permite ¿Cómo?" sonriendo me presento el dibujo que había encontrado en el barco atacante, el cual le había entregado horas antes de llegar a la ciudad.

"Todos somos del mismo partido, pero cada tigre es diferente, con esta prueba inicie una búsqueda y me tomo horas encontrar al culpable y bueno matarlo" perdiendo levemente la sonrisa continuo "Se que usted hubiera deseado matarlo en persona, pero era algo interno, sin embargo, tengo algo para que olvide el tema" tronando los dedos ocasiono que un esclavo me diera una carpeta con seis papeles.

"…Estos son documentos de propiedad…de seis cocas volantines" sorprendido lo mire viendo una enorme sonrisa "…¿Por qué?" no podía ser solo por lo que había dicho.

"Damon Lannister, al traerme a tiempo a mi ciudad para mi reelección me hiciste el favor de una vida, salí con poca escolta un error fatal, si no me hubieran asesinado fuera de la ciudad, con llegar tarde podría darme por muerto, no solo salvaste mi vida, me permitiste tener un futuro en mi ciudad, esas naves son un precio muy pequeño" podía ver en su rostro y escuchar en su voz que habla con la verdad por lo que después de mirar los papales por unos segundos solo pude sonreír.

"Aprecio el gesto Malaquo, y acepto con gratitud tu obsequio" riendo por mis palabras se levantó invitándome a imitarlo para darme un gran abrazo el cual regrese con tranquilidad.

"Las seis están listas para que tus hombres las embarquen, tienen remos a diferencia de otras cocas así que no tendrán problemas para navegar, espero con ansias ver el crecimiento de tu negocio Capitán" asintiendo lo seguí mientras caminábamos a la salida, era hora de ver mis nuevas naves.

Horas después me encontraba viendo los nuevos seis barcos que navegan a la par del Venganza gracias a su tamaño más pequeño no fue difícil acomodar a los hombres necesarios para que las cocas navegaran sin problemas.

Mientras nos alejábamos de Volantis el Venganza iba dirigiendo, seguido por las seis cocas, ya que los navegantes eran pocos, estaban siendo guiadas por los aprendices.

El Cicatriz era navegado por Gibbs.

El Luna blanca por Jocard.

El Luna negra por Adéwalé.

Una de las cocas que guiaba a las demás por Cotton.

Las otras cinco por aprendices con los menos seis meses de experiencia.

Sabía que el único problema con mis nuevas naves era que nos tomaría un mes y medio más llegar a nuestro próximo destino, no podía arriesgar a los hombres, pero no importaba sabía que a donde íbamos encontraría navegantes con la suficiente experiencia.

Enero año 286, Puerto de Lys…

"Gibbs, la paga de los hombres quince dragones, las guardias de siempre, cuando termines es hora de reclutar, quiero los barcos llenos y guiados por navegantes con más de dos años de experiencia, que Adéwalé y Jocard te ayuden" teniendo sus órdenes el viejo marinero salió de inmediato a cumplirlas mientras yo terminaba por ponerme mi armadura para bajar del barco.

La ciudad de Lys seguía siendo tan hermosa como la última vez que había estado en ella, completamente enfundado en mi armadura y acompañado de dos perros de gran tamaño destacaba entre los marineros que usaban armaduras de cuero pero no importaba porque al menos me habría paso.

Mi destino era uno al que la mayoría de mis hombres habían llegado, sin embargo, un pequeño edificio llamo mi atención, era más modesto que el burdel donde había conocido a Elain pero tenía algo que destacaba, el nombre.

"Ojos de Oro" quedando frente al edificio note a varias mujeres que invitaban a que entraran, por lo que curioso camine a él, algo que parecía llamar la atención de los hombres que iban detrás de mi pues me siguieron.

"Bienvenido, pasen a los Ojos de Oro" viendo a la hermosa mujer que abría la puerta le agradecí, antes de mirar a los cachorros.

"Esperen aquí" ambos se acostaron en el suelo obedeciendo mientras entraba, el interior del edificio estaba decorado de forma llamativa, sobre todo por los diferentes felinos que adornaban las paredes, las ventanas tenían cortinas de color rojo y dorado.

Pero lo que más destacaba eran los penetrantes ojos dorados del gran león que estaba en la pared frente a la entrada.

"Bienvenidos caballeros a mi modesto establecimiento" la hermosa voz familiar quito mi atención de la pintura mientras giraba mi rostro encontrándome con Elain, quien por alguna razón se veía más hermosa de lo que recordaba "Todas mis chicas están a sus servicios" caminando a ella llame su atención antes de quitarme mi yelmo.

"Hola Elain" ella se quedó sorprendida al verme antes de que una sonrisa apareciera en su rostro y saltara a mis brazos ocasionando que dejara caer el yelmo para atraparla con cuidado.

"¡Volviste, cumpliste!" sus gritos llamaron la atención de todos pero mi risa ocasiono que mis hombres siguieran con lo suyo mientras intentaba calmarla.

"Si volví, calma, vamos tienes mucho que contarme" después de algunos segundos logro recuperar la calma para mirarme con felicidad y una pizca de miedo antes de tomar mi mano.

"¡Zoey, estas a cargo, este cliente es mío!" sin más me obligo a seguirla hacia las escaleras mientras yo hacía señas a uno de mis hombres para que cuidaran mi yelmo antes de desaparecer en el segundo piso.

Ignorando las habitaciones Elain me llevo a lo que supuse era sus cuartos privados pues había dos guardias cuidando la entrada.

"Que nadie nos molesté" los hombres jóvenes pero obedientes asintieron mientras me miraban con cautela, entrando a la habitación me encontré en lo más parecido a una oficina pequeña "Damon, ponte cómodo y espera" soltando mi mano me dio una última sonrisa temblorosa antes de caminar hacia una puerta.

Caminando hacia los sillones decidí escucharla y tomar asiento esperando saber que sucedía, después de unos minutos escuche la puerta abrirse por lo que mire llevándome una sorpresa.

"Y-Yo…no sabía cómo haría esto, así que seré clara…Damon, este es tu hijo" en los brazos de Elain cargaba un pequeño bebe con una pequeña mata de pelo color rubio casi blanco.

"….¿Que?...".


El proximo capitulo deberia estar publicado en Octubre, pero por problemas personales no lo puedo asegurar, solo me queda ver si logro terminarlo para la fecha.

Me disculpo por cualquier error ortográfico.