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Volvemos al Comienzo, me puse a releer los capítulos y encontré varias cosas que están mal hechas, así que decidí volver a hacerlos, (más que nada serán correcciones y estructura)

Para aquellos que aun leen este fic, primero quiero darles infinitas gracias ya que fueron ustedes los que me motivaron a comenzar a escribir, segundo si aun están interesados en la historia les anuncio que la voy a continuar, no dejare que muera sin final, solo voy a corregir varias cosas para darle mejor presentación, pero en estos días saldrá capitulo nuevo.

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- ¡Maldita sea! - se dijo,

Era la cuarta vez esa semana que terminaba sola, sentada en esa pútrida banca del parque.

Desde que ellos se fueron su vida se había vuelto completamente aburrida y sin emociones.

- Dio un largo y cansado suspiro -

Lo único que la mantenía entretenida en esos días era aplacar a los ebrios que les gustaba acosar mujeres en el parque. No se consideraba a sí misma una "heroína" como se referían de ella las chicas a las que ayudaba, ella solo lo hacía por simple y mero entretenimiento, además, golpear a unos vagos no era nada comparado con el estudio de la magia oscura y las maldiciones, sin mencionar ese extraño ritual que casi la liquido años atrás.

Rio por lo bajo recordando esto último.

- Dios ¿cómo es que termine así? – se preguntó a sí misma.

Saco un cigarrillo de su cajetilla, cruzo las piernas y se recargo en el respaldo de la banca, echando la cabeza hacia atrás encendió su tabaco, dándole una larga bocanada, tornando su mirada hacia el cielo nocturno para admirar esa enorme luna de color rojizo.

- los extraño... -

Unas horas más tarde.

Al otro lado del parque se empezaba a escuchar el bullicio de la gente saliendo del bar, eran en su mayoría jóvenes que van de fiesta con sus amigas en busca de diversión o de algún chico interesante. Claro está no pueden faltar uno o dos tipos que buscan a la chica más ebria para intentar llevársela a su departamento.

Normalmente esto no solía causar conflictos serios, ya que ningún hombre suele ser tan insistente y ninguna chica tiende a ser tan ingenua. El verdadero problema surgió cuando un tipo paso de las simples insinuaciones verbales a un convencimiento más físico. Y si bien este incidente no paso a mayores, sentó un precedente para aquellos patanes que no aceptaban un NO como respuesta.

Todo se complicó cuando un hombre un tanto mayor intento subir a su auto a una chica que cruzaba el parque sola, por fortuna logro soltarse de su agresor y corrió al otro lado de la acera para ponerse a salvo. Desde entonces han pasado 3 meses en los cuales se suscitaron otros 9 incidentes. Se podría decir que esto era una situación grave, más sin embargo nunca paso a mayores ya que cierta chica gótica se aparecía y ponía a aquellos sujetos en su lugar antes de que cualquier policía de la zona llegara. El cómo pasaba siempre era bastante extraño, salía de entre las sombras de los árboles y en un abrir y cerrar de ojos caían desmayados o sumamente aturdidos, después desaparecía tal cual como había llegado, sin decir una palabra o esperar alguna clase de agradecimiento.

Sabían que era una mujer por su curvilínea figura y su largo cabello negro, pero nadie le había logrado ver el rostro, una chica aseguro que la escucho hablar con una voz suave, pero en un tono bastante sarcástico diciendo:

- "¿no crees que yo también soy linda?"-

Después del tercer incidente la empezaron a llamar ROB ¿Por qué ese nombre?, simplemente porque esa era la palabra que se lograba distinguir en un estampado de sus tenis rojos, ¿Por qué la gente sabe que dicen sus tenis, pero no saben cómo es su cara? Simplemente un par de tenis rojos resaltan como luces en un atuendo totalmente negro.

Como fuere el caso ahí se encontraba ella otra vez, esperando a que algo pasara, sin nada mejor que hacer. Era verdad que el buscar problemas estaba en su sangre, pero más de lo mismo ya era cansado, los tipos no eran ni remotamente un oponente para las cosas que podía lograr hacer, y de igual forma ya ha pasado una semana entera sin ningún incidente nuevo,

- Parece que por fin entendieron la lección -

Volvió a suspirar mientras miraba esa luna y recordaba cuando solo era una adolescente que no le importaban los demás, y cómo fue que se hizo amiga de esa extraña chiquilla que causaba los suficientes problemas para mantenerla llena de adrenalina por días, se preguntaba dónde estaría en esos momentos y que clase de desastres estaría causando.

- Al final te lo quedaste solo para ti - se dijo a si misma poniendo una sonrisa ladeada, empezando a recordar a aquel chico castaño maniático por el orden.

De repente un golpe seco se escuchó al fondo el parque sacándola de sus pensamientos.

¿Un nuevo ataque?

No tenía sentido, el parque solo tenía rocas y colinas de ese lado para hacer ciclismo de montaña, además tendrían que cruzar por donde estaba ella sentada para llegar a ese lado desde la salida del bar.

Sin dudarlo un segundo se puso de pie y camino en dirección de donde creyó escuchar aquel golpe.

(silencio absoluto)

Se adentro bastante en la zona, si bien la luz de las lámparas de noche daba suficiente visión para no caer de bruces, aquella parte del parque era más oscura de lo normal.

- Esto es extraño - ¿Por qué no se escuchaba ruido alguno?

En definitiva, algo no estaba bien, podía percibirlo, cuando practicas magia te vuelves sensible a ella.

Algo que se suponía no debía de existir se encontraba ahí

Siguió caminando, afinando sus sentidos al máximo, tenía 3 años que no sentía ese vértigo, desde aquel ritual que casi le costaba el alma, pero, ¿por qué ahora tenía esta sensación? ¿qué es lo que la está causando?

Un escalofrió recorrió su columna, el vértigo la abrumo haciendo sus piernas flaquear cayendo sobre sí misma. Esa sensación, la conocía. era miedo puro, de ese que te hiela la sangre y te achica el corazón, tan fuerte y denso que es casi palpable.

No tuvo tiempo de seguir pensando ya que el mismo ruido la puso en alerta nuevamente, pero ahora justo a unos metros de ella. Pudo oírlo con más claridad, era como carne golpeando la tierra suelta, al girarse vio algo que la dejo petrificada.

Frente a ella se encontraba un hombre, no, no era un hombre, era una criatura que intentaba ser algo más de lo que es, era el vacío mismo intentando conformar parte de la materia, un ser hecho de oscuridad pura, como si esta fuera un manto gelatinoso que lo cubre, pero a la vez lo forma. Pero lo peor eran esos ojos… eran la epitome de todo lo disonante que existe, completamente blancos, puros como nieve con una pupila absolutamente negra, abiertos de par en par, sin un parpado que los guarde, observando y consumiendo todo lo que se les cruza.

Sentía como su existencia se desvanecía bajo esa mirada, no podía ponerse de pie, el ser se movía hacia ella lentamente sin apartar su vista.

- ¡Maldita sea ponte de pie! - se decía a sí misma en un vano intento de salvar su vida.

- Eres una Scáth, acaso vas a permitir que un ente oscuro te consuma - las palabras resonaban en su mente, sintió su voluntad arder por un momento, pero su cuerpo era otra historia.

El ente seguía su lenta marcha hacia su víctima aumentando el vértigo y el miedo que le infundía, dispuesto a tocarla y dejarla vacía, todo parecía perdido estaba segura de que este sería su final, más sin embargo paso lo impensable, aquel terrorífico ser se desvaneció de la nada, a unos centímetros de tocarla, esto la libero de aquel vértigo, pero aún tenía una sensación devastadora en su interior, como si la hubieran querido romper desde dentro.

De su rostro empezaron a rodar pequeñas gotas de agua salada, ¿llanto? Estaba visiblemente aturdida y considerablemente aterrada, pero ¡llanto!... un scáth no llora ni al borde del abismo, entonces ¿de dónde venía esta sensación de melancolía? Toco su pecho y lo comprendió, su alma estaba llorando. Recordó un texto de la sección prohibida que leyó en el viejo libro mágico.

"Y por último quiero dejar en claro, no existe el conocimiento malo, pero si existe la maldad, y mientras más conoces más se acerca a ti. Ten cuidado pues cuando de tu alma salga un llanto significa que estas cruzando el borde del abismo"

Tardo casi una hora en recomponerse lo suficiente para poder ponerse de pie, su cabeza daba vueltas y su corazón aún estaba acelerado.

- El vértigo me va a durar semanas -

- No si tomas esto - dijo una voz proveniente de un árbol cercano

Inmediatamente se le disparo el corazón, invocando instintivamente un aura negra que la protegía de pies a cabeza, poniéndose en alerta total para atacar o salir corriendo.

-Tranquila, no soy tu enemiga vengo a ayudarte -

Detrás del árbol salió una chica de cabello rubio rojizo atado en una coleta, de grandes ojos verdes y numerosas pecas, estaba vestida con una extraña armadura ceñida al cuerpo que le cubría el abdomen y el pecho, traía botas largas atadas por unas agujetas y unas mallas verdes cubiertas por unas placas que cubrían parte de sus muslos y otras en su antebrazos, como si hubieran tomado retazos de una armadura completa para armar por partes la suya, aunque lo que más llamo su atención fue el hecho de que podía verla perfectamente en medio de la noche, como si emitiera su propia luz.

-yo... te he visto antes… ¿ Higgs…? -

La susodicha solo esbozo una sonrisa.

- Tiempo sin verte Janna, veo que aún me recuerdas, me gustaría ponerte al tanto de todo, pero antes tengo que revisar que estés bien así que me gustaría que bajaras tu escudo por favor -

No tuvo oportunidad de contestar ya que en el momento que bajo su aura la pelirroja entro a su rango personal y empezó a tocarla por todas partes, revisando detenidamente sus ojos y quitando su camisa para revisar su pecho.

- Wooo espera un poco estuve a punto de ser comida por un monstruo por favor se gentil -

Higgs se paró en seco dándose cuenta de lo que estaba haciendo sin saber cómo reaccionar ante este comentario.

- Yo solo estoy buscando marcas de salida o tatuajes del vació, mi intención no es otra- Dijo con clara vergüenza en su voz.

Soltó una especie de gruñido y una risa bastante ronca salió de su pecho, como liberando la tención contenida, después del momento más aterrador de su existencia vino a su rescate un caballero de reluciente (literalmente) armadura que tartamudea por una broma de doble sentido.

- Necesitaba esto - dijo exhalando todo el aire de sus pulmones después de reír.

Después de su pequeña ocurrencia, se recargo sobre el tronco de un árbol para dejarse examinar por su rescatista. Siendo sincera consigo misma el hecho de tenerla cerca hacía que su malestar menguara.

- Ahora bebe esto, te servirá para aminorar el vértigo y la sensación de pesadez -

La morena solo la miro a los ojos sin pestañar para después beberse el contenido del frasco, tenía demasiadas preguntas en espera y los ingredientes de la poción que acababa de ingerir no estaban al inicio.

- Ahora creo que la pregunta más obvia, pero a su vez mas importante es porque estás aquí -

Higgs la miro extrañada, que no la pregunta principal seria ¿Que fue esa cosa que me ataco?

- Estamos aquí cazando al "folamh", es el ente que te ataco, es un rompe almas, una creatura salida del vacío, lamento haberme tardado tanto en acercarme a ti, pero si lo hacía antes de que tú misma tomaras compostura en tu interior pude terminar de fracturar tu alma -

- Está bien, tengo una idea vaga de lo que ese "ser" era y una idea bastante clara de lo que hace - Dijo esto último tocando su pecho.

- Creo que este no es el mejor lugar para hablar, necesitas descansar y las respuestas a tus preguntas llevaran una historia bastante larga la cual no soy la indicada para contar -

Nunca había sido de las que siguen ordenes, ni siquiera consejos, pero después de esa noche donde todas las cosas improbables pasaron al mismo tiempo solo quería recostarse en una cama suave.

- Ven te llevare a donde puedas recuperarte -

Higgs la estaba ayudando a incorporarse cuando un portal se abrió a sus espaldas, de él salieron un hombre y una mujer. Janna distinguió enseguida al hombre, era alto y bastante fornido, de piel bronceada, cabello castaño y esos ojos cafés oscuros adornados con un pequeño lunar del lado derecho.

- Lamento que nos reencontremos así, es bueno verte otra vez -

No pudo evitar llorar al verlo - Dos malditas veces en un día cuantas cosas más me tienen que pasar -

- ¡Cinco años, cinco malditos años…! - Quiso gritar más cosas, pero su garganta estaba seca y las lágrimas en una mujer que ha llorado 4 veces en su vida no le ayudaban a seguir hablando.

- Lo sé, mereces una gran explicación y prometo que te contare todo –

Marco fue hasta su lado y la cargo en sus brazos con una facilidad absurda, dio una señal a la mujer con la que llego para abrir el portal de vuelta.

- Espera Star ¿por qué no dices nada? –

La mujer se acercó para que Janna la pudiera ver clara mente ya que ella no emitía luz como sus compañeros, al verla fue grande la sorpresa que se llevó. Frente a ella se encontraba una chica de unos 19 años, esbelta y de pronunciadas curvas, con el cabello tan largo que le cubría toda la espalda, solo que este no era rubio como ella lo esperaba si no café claro y en su rostro se asomaban dos grandes ojos color miel con un lunar del lado derecho, no tenía que pensarlo demasiado, ella era Marco, una mujer exactamente igual a él.

- Creo que mi lista de preguntas se acaba de duplicar -