CASA DE LA CAPITÁN OLIVIA BENSON, MANHATTAN
Al siguiente, Matthew llevo a cabo el loco plan de su gemelo, engañar a su mamá para ir junto con el tío Fin a cenar, cena en la que su tía Rita, su papá, su abuelita y Noah estarían. Y de todos los asistentes solo sus padres irían engañados.
—Te propongo un trato —comenzó Matthew, plantándose frente a su madre y mirándole con una mirada muy parecida a la que Barba solía enviarle cuando era el A.D.A. de la UVE de Manhattan. Por un momento se sintió nostálgica, pero se recompuso.
—¿Un trato?
—Así es. Tú dirás si lo aceptas o no. Aunque dudo mucho que lo rechaces.
—Bueno ya veremos. Te escuchó, plantea tu trato bebé.
—Volveré a casa con mi papi —dijo Matthew, Olivia abrió los ojos e iba a decir algo, pero Matthew no la dejó continuar—. Con una simple condición.
—Eso se llama chantaje, cariño —argumento Olivia con una sonrisa—. Pero adelante, veré que puedo hacer al respecto.
—Saldrás conmigo y con Noah a cenar a Forlini.
—Eso me parece una excelente idea cariño —la sonrisa de Olivia se amplió más, le agradaba mucho esa idea. Tener a sus dos niños la llenaba de ilusión. Sin importar que el lugar le trajera muchos recuerdos, de ella y cierto abogado con un enorme ego de bronce.
—Pero papá estará con nosotros también —añadió Matthew—. Solo estaremos nosotros cuatro, junto con el tío Fin, la tía Rita y abuelita.
Aquel atisbo de felicidad se borró del rostro de la capitán, se borró su sonrisa inmediatamente y su semblante ensombreció.
—Mat... Matthew, eso... yo creo que...
—Esa es mi condición. Solo serán unas horas. ¿Es mucho pedir? Noah y yo creemos que merecemos al menos eso. Una cena con nuestra familia.
—¿Has hablado con Noah? ¿Pero cómo?
—Por supuesto, él piensa los planes disparatados. Y conoces a papá, abuelita y la tía Rita, ninguno de ellos me dejó ir a preescolar sin saberme el número de teléfono de la casa, el de abuelita y el de la tía Rita.
—Ya me lo suponía, de todas formas lo mismo hicimos con tu hermano —dijo Olivia, conociendo a Noah—. Noah es la mente maestra detrás de todo esto del cambio, ¿verdad?
—¿Lo dudabas? —cuestiono Matthew arqueando una ceja justo como su padre. Sus hijos tenían muchos gestos de su padre, Noah siempre arrugada la nariz cuando no conseguía lo que quería y Olivia sabía por Fin que cada que lo llevaba a la estación su niño hacía cosas que Barba hacía mientras trabajaba con ellos. Una de esas cosas era que el niño siempre estaba buscando bocadillos en todos sus escritorios y la sala de descanso.
—Admito que tenía mis dudas. Entonces... ¿solo serán unas horas? ¿Y solo nosotros siete?
—Solo eso y si solo nosotros siete, nadie más —aseguro Matthew.
—Entonces ¿No puedo llevar a Nevada?
—¿En serio crees que eso sería una buena idea? —respondió Matthew enarcando una ceja, gesto que hizo a la capitán recordar a cierto abogado de ojos verdes, iguales a los de sus hijos.
Olivia se preguntó que rayos era lo que Rafael y Rita le enseñaban a su hijo. El niño tenía una gran capacidad para conseguir lo que quería, planteaba muy bien sus argumentos, su hijo parecía un mini A.D.A. Olivia estaba un poco preocupada ¿Ahora qué le diría a Nevada? Hola Nev, resulta que voy a un restaurante de Manhattan con mi exesposo y nuestros hijos. Y oh por cierto, es el restaurante en el que Rafael me propuso matrimonio.
—¿Al menos podemos llevarlo a casa de su primo? Él vive por allí.
—Claro, que puedes, pero en la cena solo seremos papá, Noah, tú y yo. Y claro el tío Fin, la tía Rita y abuelita.
—Bien, bien... está bien. Lo entiendo.
—¿Sí aceptas? —cuestiono el niño queriendo asegurarse, justo como su papá y su tía Rita le enseñaron.
—¿Tengo otra opción? Porque si es así no la vi.
Matthew sonrió sutilmente, al menos si no funcionaba, él y su hermano tendrían el recuerdo de un momento junto a sus dos padres. Olivia se levantó del sofá.
—¿A dónde vas? —preguntó Matthew.
—A ponerme de acuerdo con el tío Fin, para que el venga por nosotros, no tiene caso que ambos llevemos el vehículo —respondió su mamá.
—Bien.
—Por cierto... ¿Tú padre ya sabe de esto Matt?
Matthew no tenía una respuesta a esa tan importante pregunta. ¿Cómo rayos le iban a decir su hermano y la tía Rita a su papá? Su papá no cedía a chantajes ni mucho menos, se meterían en un gran, GRAN lío... Matthew le pedía fervientemente a todos los dioses que existían que le ayudaran a su tía y a su hermano con su papá.
—Sí, por supuesto y estuvo completamente de acuerdo. Solo faltaba decírtelo.
—Entonces tenemos que buscar lo que vestiremos.
Matthew asintió, pensando en la gran sorpresa que su papá se llevaría en cuanto él entrara al restaurante junto con su mamá. Subió escaleras arriba a contarle la gran mentira a Noah, él no quería ser el único con remordimientos.
CASA DEL A.D.A. RAFAEL BARBA, BROOKLYN
Aquel día era uno muy tranquilo, pero para Lucia Barba, Rita Calhoun y Noah ese día era uno de lo más estresante. Calhoun sabía que no podrían mentirle a Rafael y no podía convencerlo de ir a Forlini solo porque si, no era el cumpleaños de ninguno de ellos.
—¿En Forlini?
—Ajá —dijo Noah a su abuela. Lucia Barba tenía las manos sujetas a sus caderas, mientras miraba el jardín.
—¿Una cena romántica? ¿Estás seguro de que tú mamá está de acuerdo? —pregunto su tía esta vez.
—Si, eso es lo que me dijo Matt.
—¿Solo para dos? —cuestiono su abuelita.
—Para dos, pero tenemos que llevar al tío Fin, a ti abuelita y tú también vas tía.
—No creo que eso sea...
—Yo creo que sí —interrumpió el niño a su tía.
—¿Tú y Matt estan dispuestos a afrontar las consecuencias? —pregunto su abuelita sabiendo lo furioso que se pondría su hijo. Dudaba que lastimara a alguno de los niños, su hijo no era agresivo, pero no podrían contentarlo con nada en mucho tiempo.
—Completamente.
Noah jamás dudaba, si algo se le ocurría, lo hacía y ya. Afrontaba las consecuencias con la frente en alto y sin arrepentimientos. Como su tía Amanda decía, mejor pedir perdón que permiso.
—Haré lo que pueda, tendré que hablar con Anthony —dijo su tía—. Odafin y yo podemos decirle a Rafael, que yo los invite a una cena como compensación por todo el tiempo que no estuvimos contigo. Quizá funcione.
—¿Te habían dicho antes que eres la mejor tía del mundo? —dijo Noah dándole la sonrisa más hermosa que tenía, una que Matthew le daba cuando ella llegaba a casa con su helado favorito. Rita sonrió cariñosamente. Por esa sonrisa y esa mirada todo valía la pena.
OFICINA DEL A.D.A. RAFAEL BARBA, BROOKLYN
Luego de que Noah les explicara su plan, Calhoun la hablo a Fin como refuerzo, para ir a ver a Barba y convencerlo de regresar al lugar con tantos recuerdos de él y cierta capitán. Calhoun sabía que no sería fácil convencerlo, desde que Rafael se separó de Benson había evitado el restaurante como si fuera el culpable de todo lo ocurrido entre ellos dos.
—¿Estas segura de que lo puedes convencer? En el tiempo que conozco a Barba solo una persona lo podía convencer de las cosas más locas y lamento decirte que esa persona es la otra que está engañada por este loco plan de los niños —hablo Fin antes de entrar al edificio.
—Se que Benson era capaz de convencer a Rafael de llevar a juicio a quien ella quería. Rafael Barba va a poner muchas trabas, pero en el instante en que le mencionemos que es para intentar compensar a Noah, sé que él no podrá argumentar más. Matthew y Noah son la debilidad de Rafael tanto como son la de Olivia —aseguro Calhoun presionando el botón para el elevador.
—En eso concuerdo contigo —dijo Fin mientras entraban al elevador—. No sé en el caso de Barba, pero Liv no ha regresado a Forlini desde que se separó de él. Es sorprendente que Matthew la convenciera de ir. Eso es algo que ni Noah ha logrado.
Las puertas del elevador se abrieron, la hora de la verdad había llegado. Ambos tenían que usar todo lo que tuvieran a mano para doblegar a Barba. Saludaron a Carmen y ella les correspondió el saludo. Fin toco la puerta.
—Adelante —dijo Rafael desde su escritorio. Alzo la vista y vio a Rita y al detective entrar—. Rita, sargento ¿En qué puedo ayudarlos?
—Hola Rafael.
—Barba —habló Fin.
—Venimos a invitarte hoy en la noche a una cena, tu mamá y yo le queremos hacer un regalo a Noah, ya sabes por todo el tiempo que no estuvimos con él.
—¿Y dónde planean que vayamos a cenar? —pregunto Rafael con un brillo de emoción en la mirada al ver como Rita y su madre estaban tratando de demostrarle a Noah cuanto lo amaban, tanto como a su hermano.
No le extraño a Rita que su amigo fuera tan directo.
—Noah quiere que vayamos a Forlini —soltó Rita sin más, tanto ella como Fin pudieron ver como Rafael perdía el brillo en sus verdes ojos.
—¿Noah o ustedes? —cuestiono Rafael con voz dura.
—El lugar lo escogió Noah —intervino Fin—, él siempre ha querido ir a ese lugar desde que Carisi llevó espaguetis de ahí para él una vez que estuvo con nosotros en el precinto, y desde entonces una vez a la semana que lo tenemos en el precinto Carisi le pide espaguetis de Forlini. Olivia nunca lo ha querido llevar. Ella no ha cedido ante sus súplicas.
Solo eso necesitó el sargento para desarmar al Tiburón de los juzgados. La solo mención de la ilusión de su pequeño de ir al lugar al que desde hace 12 años él evitaba, lo dejo sin argumentos para negarse a ir.
—Está bien, hoy no planeo salir tarde, ¿A qué hora?
—Pasare por tú mamá a las 7, la reservación la hicimos para las 8.
—Excelente, nos vemos a las 8.
Rita y Fin salieron de la oficina. Al entrar al elevador respiraron ya un poco más relajados.
—Lo que hacemos por esos pequeños —comento Rita sonriéndole al sargento.
—Ni que lo digas. Por un momento pensé que tendría que arrestar a Barba por tu homicidio o peor aún que lo arrestarían por nuestro homicidio.
—Barba puede llegar a ser intimidante cuando quiere, que es la mayor parte del tiempo. Pero como podrás ver tanto Benson como él tienen un punto débil, que irónicamente son esos dos pequeños niños, que al parecer saben como manejarnos incluso a nosotros.
—No tengo nada contra esa lógica. Eso es muy cierto. Incluso nosotros caímos ante esos pequeños demontres.
