CASA DEL SARGENTO ODAFIN TUTUOLA, MANHATTAN
EN LOS RECUERDOS DE RITA CALHOUN
CORTE DE LO FAMILIAR
Se encontró en una sala de tribunal, el cual presidía el juez Linden. Esta solo era una vista de acuerdo para la custodia de los gemelos Barba-Benson, pero de todos modos decidieron que fuera en presencia de un juez, su consejero, un testigo y los abogados de ambos partícipes. Olivia y Rafael estaban frente al estrado, sentados en unas cómodas butacas, cada abogado a su lado. Rita a un lado de Barba y por el lado de Olivia estaba Trevor Langan.
Y en el fondo de la sala estaba Jack McCoy, dispuesto a abogar por su mejor fiscal, en caso de que el juez fallara a favor de Benson para que se quedara con la custodia completa y sin derechos de visita para Barba.
—Tú no tienes tiempo para cuidar de ellos Olivia, y aún así tu trabajo es demasiado arriesgado —arrojó el ADA con molestia.
—¿Y tú sí tienes tiempo? Si no mal recuerdo te tuve bajo protección porque una banda estuvo a punto de matarte —soltó Olivia furiosa.
—Por supuesto que sí tengo tiempo. Y desde esa vez no ha vuelto a pasar, así que tu argumento no es válido.
—Son mis hijos —murmuró Olivia por lo bajo. Rafael puso los ojos en blanco.
—Y míos también, Benson. Así que ve buscándote otro argumento.
Ambos se fulminaron con la mirada. La juez Linden, se talló las sienes con una mano. Llegar a un acuerdo de custodia con esos dos era un dolor de cabeza. Tanto el fiscal como la teniente eran muy testarudos.
—Silencio —ordenó el juez con voz cansada—. Esto no es una discusión sobre quién es más competente para cuidarlos. Ambos están bien capacitados y tienen buena posición económica, cualquiera de los dos podría hacerse cargo. Esta junta es para que lleguen a un acuerdo, sus abogados han venido por no poderles hacer entrar en razón. Y ahora entiendo su frustración —agregó, mirándolos reprobatoriamente.
—Pero juez, no pueden separarme de ellos. Yo los llevé dentro de mí por nueve meses.
—Eso no te da el derecho de arrebatármelos Benson —protestó Rafael, amenazante—. Tengo tanto derecho como tú Benson y lo sabes.
—Claro —ironizó Olivia—. Cómo tú no sufriste dolores de parto, solo te sentaste en la sala de espera tranquilamente.
—Escucha Benson, ya me tien ...
—¡Ya basta! —Intervino la juez por quinta vez—. Ustedes son imposibles.
—Pues haga algo juez —gritó Rafael, Rita le agarró el brazo instándole a calmarse antes de que entrara en desacato—. Ya me harté de que me hagan venir. Sólo de un veredicto.
—Está bien —suspiró Olivia, tragándose su rencor y mostrándose fuerte frente al hombre que una vez llamó amor—. Yo ... yo aceptaré que Barba los vea cuando lo desee.
—¿Y cómo esperas que eso suceda? ¿Crees que iré a tu departamento cada que quiera cargar a mis hijos? No me puedes separar de ellos Benson.
—Juez Linden —continuó la teniente, ignorándolo. Rafael bufó irritado—. ¿Qué es lo que sugiere?
—Dadas las circunstancias —miró a los dos—. Y viendo que ninguno quiere dar su brazo a torcer. Creo que será mejor que cada uno cuide a uno de sus hijos.
Olivia palideció instantáneamente, parecía un punto de sufrir un colapso nervioso. Tanto McCoy como Rita y Langan estaban a favor del fallo de la juez, ninguno hubo una mejor solución. Rafael se puso de pie en estado de shock, pero no se movió de donde estaba.
-¿What?
—Cómo lo escucha teniente, no encuentro otra solución. Ustedes no pueden verse ni en pintura, su relación desastrosa solo haría un mal innecesario a los niños.
—Pero ... ¿Separarlos les haría un bien? Por Dios, piense en lo que dice —Olivia se levantó de su silla y se intentó acercar al estrado, pero Langan la detuvo antes de que diera el primer paso—. Juez me esta pidiendo que elija uno de mis dos hijos. Jamás podría.
—En ese caso que el señor Barba elija —respondió el juez—. No creo que haya otra manera teniente.
Olivia se volvió hacia Rafael. Había fruncido el ceño y la miraba detenidamente. Olivia le suplicó con la mirada. A Barba le recordó a esa noche en la que él era quien le suplicaba a ella porque lo escuchara, pero ella no quiso, se negó a sus súplicas. Este era el momento de él para hacer lo que ella le hizo. Por lo general Rafael no era rencoroso ni vengativo, pero Olivia nunca quiso escucharlo, ahora él solo haría lo mismo que ella.
—Sí, creo que es lo mejor, concuerdo completamente juez —falló Rafael, quitando sus ojos verdes de los chocolate—. Mejor cada uno por su lado.
-¿What? No, Rafael.
—Bien, entonces está decidido -sentenció la juez Linden—. Cada niño se irá con uno de sus padres, lo demás es su decisión —golpeó el mazo y se levantó de su asiento—. Caso cerrado.
Uno a uno, todos los presentes fueron abandonando la sala, hasta que solo quedaron ellos y Calhoun, que había observado sin mediar palabra alguna. Rita y Rafael se miraron, ella negó con la cabeza informando de su descontento y miró a Olivia antes de salir. Rita no podía hacer nada, todo estaba hecho, ahora solo quedaba afrontar las consecuencias de las decisiones.
Olivia la miró desesperada. Rafael comenzó a caminar a la salida, pero se detuvo en la puerta.
—Iré por Matthew mañana temprano funciona Rafael sin mirarla—. Diez listas sus cosas.
—Pero ... —susurró Olivia—. Rafael
—Yo no soy quien sacó conclusiones, sin querer escuchar —manifestó Rafael con voz fría como cuando estaba en el tribunal—. Esta ha sido tu decisión. No me dejaste explicarte, solo sacaste tus propias conclusiones ... mañana temprano.
Cuando la puerta se había cerrado. Rafael se dejó caer en la banca junta a Rita sin fuerzas mientras las lágrimas caían por sus mejillas. Ya no solo debería que renunciar a la persona que amaba, ahora también debería que renunciar a uno de sus angelitos. Calhoun lo instó a levantarse, tenían que irse, Rafael se volvió hacia la puerta y la miró como si la quisiera derribar. Su expresión se tornó apagada y caminó como un condenado hacia la muerte, alejándose a cada paso de la mujer que más amaba en el mundo.
DE REGRESO EN LA HABITACIÓN
—Pero no entendemos tía, ellos se amaban. Por eso se casaron ¿verdad? —Cuestiono Matthew.
—Si, sus padres se amaban mucho, en todo el tiempo que tenía de conocer a su padre nunca lo había visto tan feliz como el día en que me dijo que se casaría —respondió Calhoun—, admito que nunca pensé que llegaría el día en que vería a mi irritante amigo casarse y menos aún con Olivia Benson.
—De hecho, eso nos sorprendió a todos —hablo Carisi—, nosotros teníamos nuestros bromas y apuestas en el precinto, pero nunca pensamos que en realidad ellos tenían algo más allá de una relación de trabajo.
—Es cierto, creíamos que eran muy buenos amigos —agregó Rollins—. Lo increíble es que nunca notamos que ya tenían casi un año de relación antes de casarse.
—Bien, creo que es mi turno de contarles una parte de la historia pequeños ofrecen Fin terminando la conversación, él sabía que no podía seguir alargando la plática, los niños estaban ahí para saber y todos ellos sabían que ni Oliva ni Rafael les querían contar a los niños nada de esto.
Quizás ellos no sabiendo el trasfondo de lo ocurrido, pero podrían decirles lo que sí sabían a grandes rasgos.
EN LOS RECUERDOS DE ODAFIN TUTUOLA
CASA DE LA TENIENTE OLIVIA BENSON, MANHATTAN
Dentro de una cuna había una mantita sobre la que descansaban dos pequeños cuerpecitos que estaban terminando de vestir en ese momento. Olivia había vestido a los gemelos con una pijama entera ambas eran de dinosaurios, la de Matthew era azul y la de Noah verde, les cubría las piernitas y manitas de los niños. Cómo era inicios de invierno, los tenía bien cubiertos.
Uno de los pequeños se estiró, sus ojitos se han abierto hace un par de días y lucían verdes y brillantes, justo como los de Rafael. Su amigo y compañero de trabajo Fin la veía desde la puerta del cuarto, él y Amanda se ofrecerá a estar con ella cuando Barba llegará por Matthew.
Se sintió orgullosa de su trabajo, el perrito que había comprado en una tienda de cosas para bebe, para su pequeño Matthew, le había grabado en una patita "Elli". Por su amigo Elliot, él era a quien ella habría querido que fuera el padrino de su pequeño.
—Para que recuerdes siempre que estaré contigo a donde vayas y que te amo.
Unos toques a la puerta le hicieron desviar la mirada de los niños, Fin abrió la puerta y Amanda entró, mirando con ternura la escena de su amiga y jefa con sus bebés. Aquellos dos pedacitos de cielo le han dado una gran chispa de vida a la casa desde que regresaron del hospital. Todos, en especial Carisi, Elliot, Nick y Fin los amaban y adoraban tenerlos en brazos. Los hombres se peleaban por tener a los gemelos, tanto que Olivia y Amanda se divertían de solo verlos, de no conocerlos nunca pensarías que ellos eran detectives dado su infantil comportamiento por reclamar su tiempo con los niños.
—Liv ... es hora ...
—¿Tan pronto? —Preguntó en un sollozó Olivia. Amanda asintió, mientras veía a Olivia debatirse entre encerrarse en el cuarto o huir a un lugar remoto. Ambas bajaron las escaleras, cada una con un bebé en los brazos. Olivia besaba la cara de Matthew, mientras le susurraba que lo amaba una y otra vez.
Al llegar al primer piso, la figura de Rafael se encontró en la sala, mirando la alfombra fijamente, tenía un elefante de peluche en las manos. Los ojos verdes se fijaron en Olivia al sentirla entrar a la estancia. Ambos se miraron. Ninguno dijo nada, Rafael decidió despedirse de Noah y se acercó a Rollins, que dejó al niño en sus brazos.
—Sé un buen niño —susurró Rafael y besó la carita un par de veces, sorprendiéndose de que pudiera existir algo tan pequeño y puro, y sobre todo que fuera una parte de él—. Te amo Noah. Te amo mucho mijo.
Olivia se giró al escucharlo y lo miró de forma implorante. Rafael endureció la mirada al verla. Devolvió al niño a los brazos de Rollins junto con el peluche y luego extendió los brazos hacía Olivia, que se mostró reticente a entregar a Matthew.
—Rafael. Por favor no ... —susurro Olivia con los labios, mientras las lágrimas le cristalizaban sus ojos y entregaba la maleta de Matthew.
Rafael sintió como si le golpearan en el estómago y apretó los labios al ver el perrito de peluche que sobresalía de la pañalera. Tanto Fin como Amanda decidieron no interferir.
—Tú ocasionaste esto Olivia. No intentes culparme. Muchas veces intente hablar contigo, pero veo que tu enorme y muy conocida compasión solo es para las víctimas.
Tomó al bebé en sus brazos y dio un vistazo más a Noah, en brazos de Rollins. Rafael salió del departamento. Solo Fin que estaba en la puerta del departamento, noto la solitaria lágrima que caía por el rostro del abogado.
DE REGRESO EN LA HABITACIÓN
Los niños estaban llorando, Rita y Carisi se acercaron a los niños, Matthew se dejó abrazar por su tía Rita, rápidamente se abrazó a ella y oculto su carita en su cuello, Calhoun lo cargo y el niño rodeo su cadera con sus piernas, la abogada regreso a su lugar en el sofá junto a Fin.
Carisi cargo a Noah, el niño hizo lo mismo que su gemelo, una vez que Carisi se sentó en su lugar otra vez, Noah hablo— ¿Por qué lo hizo tío Sonny? ¿Por qué me abandonó? —El aludido levantó la mirada hacia los otros adultos, Calhoun y Amanda tenían la mirada vidriosa y Fin estaba cerca de Calhoun quien se apoyó contra él.
—¿Por qué lo hicieron tío Fin? —Cuestiono Matthew sin dejar ver su cara, Fin solo extendió la mano para acariciarle la cabeza al niño, mientras Rita lo tranquilizaba acariciando su espalda haciendo círculos.
Los adultos se miraron entre ellos, sabían que los niños preguntaban porque se sentían abandonados por sus padres. Ni ellos tenían la respuesta a lo que llevó a Olivia y Rafael a separarse tan abruptamente. Ninguno quiso hablar del tema, cuando se les preguntó.
Los se durmieron en los brazos de sus tíos, por agotamiento, tanto llorar los niños dejó sin energía. Rita y Fin sabían que tenían que hacer algo respecto a la inminente boda que se avecinaba. No podía y no querían ver llorar a esos bellos niños otra vez. Y situaciones desesperadas, medidas desesperadas.
